DISCLAIMER: ni soy dueña de nada del Universo de Harry Potter, ni recibo pago alguno por lo que publico a continuación. La historia es 100porciento salida de mi imaginación e impulsada por la maravillosa saga de HP.
#22. PROFUNDO
Hoy es una de aquellas noches.
Esas que se presentan con menos frecuencia que un eclipse. Porque una vez cada mucho, mucho, y lo digo enserio, mucho tiempo, pasa algo como lo que esta noche está sucediendo.
Severus Snape, ocupado como está no tiene tiempo para nada más que calificar exámenes, programas tareas especialmente largas y difíciles para desahogarse un poquito al menos, ser doble espía con Voldemort pero con una lealtad adquirida no hace mucho a Albus, preparar más exámenes, comer, dormir, bañarse, ir al baño y caer en la cama a las 9 de la noche, más agotado que el mismo Señor Oscuro.
Pero, y tengo que recalcar que es un acontecimiento de lo más extraño. A veces Severus… porque bueno, Severus es un hombre, por si no lo recuerdan. Quizá tenga en ocasiones el aspecto de un murciélago que bebió sangre de más, o actúe como un verdadero bastardo, pero él tiene alma. Oh si Merlín, él todavía tiene alma… Y CUERPO! Uno que no puede vivir de trabajar y sol, especialmente si tu campo laboral son las mazmorras del castillo. Físicamente imposible.
Hoy, como en otras escasas ocasiones, ha caído rendido en su cama medio dura y medio vieja, pero no ha podido dormir por más vueltas que da en la cama, y es que la imagen de Lily la tiene pegada a los párpados y si cierra los ojos la ve; pero Lily también está en su techo y en la puerta y en su colcha y en el suelo y en el baño y en tantos lugares que es imposible escapar. A menos…
Entre tanto recuerdo, ansias y anhelos, Severus comienza a sentir un cosquilleo en la entrepierna que no le es muy familiar más sin embargo sabe a lo que conlleva. Y aunque su gesto se vuelve un tanto de asco y autocompasión, mueve la mano derecha que le tiembla mientras agarra la sábana y la lleva despacio, como dándose tiempo a arrepentirse, hacia su pantalón del pijama… y se desliza bajo el elástico y ahí está! Su miembro, tan olvidado y obediente; pero esta noche se ha rebelado y Severus no tiene más opción que acariciarlo para ver si se relaja. Cierra los ojos cuando siente su propia mano helada tocarse ahí abajo, y comienza a moverse de arriba a abajo y de abajo a arriba mientras se muerde el labio, porque si iba a denigrarse a hacer eso no se pondría a dar aullidos de placer. Pasan los minutos y los mismos recuerdos le rondan la mente, pero cada vez que la sacude con la mano, las imágenes se vuelven más confusas y más borrosas, hasta que se queda dormido con la mano pegajosa y sin una pelirroja en las pupilas.
Porque ahora Lily está solo en sus sueños más profundos.
T A N I T A barrueta
