Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K Rowling y compañía.

Advertencias: Este fic participa en el minireto de abril para "La Copa de las Casas 2017-18" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Palabras: 399.

N/A: El título hace referencia a un poema de San Juan de la Cruz llamado de la misma forma. Poco o nada tiene que ver con el contenido de la viñeta.


noche oscura del alma

[dominique weasley]

Dominique Weasley era una persona ambiciosa. Desde que era una niña sabía que si quería algo, lo obtendría. No inmediatamente, pues no siempre sería un helado o un libro nuevo, pero el tiempo haría que todo estuviera en su sitio. Así fue como consiguió visitar el refugio de dragones con su tío Charlie, a pesar de las protestas de su madre, o el corazón de varias chicas en Beauxbaton.

Y así era como había llegado hasta allí. Al corazón del Departamento de Misterios. Solo necesitó engatusar a un becario, no demasiado listo para las responsabilidades que tenía sobre los hombros. Estaba a unos minutos de tener en su poder uno de los tratados más peligrosos del mundo.

Dominique sonrió satisfecha al ver caer el velo de protecciones que rodeaba la vitrina. Con cuidado, intentando no accionar ninguna alarma escondida, extrajo su varita de repuesto, esa que solo utilizaba en ocasiones especiales, y realizó un complicado y extraño dibujo sobre el cristal, que se volvió gelatina.

Se mordió el labio y, con un nuevo hechizo, el tratado estaba sobre sus manos enguantadas. Suspiró, saboreando la oscuridad, densa y empalagosa, la magia negra que reposaba en cada página.

Era intoxicante, y valdría una pasta en el mercado negro.

¿Había algo más perfecto?

Sí, que no me pillen.

No había dado ni dos pasos cuando le pareció reconocer la voz de los aurores. Por supuesto, pensó, mientras aseguraba su glamour y su bandolera, tenían que ser ellos.

Se llevó la mano al cinto, donde estaba su varita y una bolsita para emergencias.

—¡Alto a la autoridad!

Ese era tío Harry, siempre tan considerado…

—Se acabó el juego…

Y ese su tío Draco, que disparaba antes de preguntar. Dominique ahogó una exclamación al mismo tiempo que se tiraba al suelo para evitar que el rayo le diera directo en el pecho. Sin pensarlo mucho, recuperó la bolsita y soltó el contenido en el aire. Por un instante, menos que eso, le pareció ver una pizca de reconocimiento en la mirada decidida del auror Malfoy. Dominique le saludó burlona, sabiéndose a salvo, antes de activar el traslador, reventando las protecciones del departamento y alterando a todo ser viviente del Ministerio.

Las salidas a lo grande eran lo suyo.

Pronto iría a darle las gracias a su tío George por los polvos de oscuridad instantánea. Un fin de semana trabajando gratis, quizá, nada demasiado llamativo.

fin.


Hola tras tanto tiempo. :)

No me preguntéis qué se supone que acaba de pasar. Solo diré que ayer por la noche, mientras escribía un relato, se me vino esta idea a la cabeza.

Necesitaba a una Dominique con una especie de doble vida: niña modelo durante el día y cazafortunas durante la noche. Alguien que se pasa gran parte de su vida deseando y obteniendo objetos valiosos como peligrosos; con infinitos contactos en los mercados negros y más escurridiza que una serpiente. Ojo, no es mala, solo que su moral no entiende bien y de mal, solo de negocios y adrenalina.

Sí, hay drarry. Diría que implícito, pero es que se me ve a una legua. Tengo tatuado el ship en la frente, qué se le va a hacer. Lo siento muchísimo. Y, ah, casi se me pasa, Draco no ha reconocido a Dominique, recuerdo que estaba bajo un glamour o hechizo desilucionador, pero sí le ha llamado la atención. Y, oh, sí, Harry ha acabado mal parado por hacerse oír antes de que Draco pudiera atrapar al ladrón. Cosas de matrimonio.

¡Deseadme suerte!