Mientras tanto dentro de la cabaña, y más exactamente en la habitación con Sakura y Deidara.

Tras la salida de Sasuke, todo se había quedado en total silencio.

El rubio pensaba en que podría decir para mejorar las cosas, pero era difícil, ya que no podía entender el por que a la chica le afectaba tanto lo que dijera o pensará Sasuke, o bueno lo entendía, pero no lo avalaba. Para el Uchiha era un idiota, que ni siquiera merecía uno de los pensamientos de Sakura.

-Yo… necesito… algo de aire-. Se disculpó la chica levantándose de golpe, aun de espadas al rubio.

Deidara apenas y la miró como salía del sitio, quería ayudar, quería hacerla sentir mejor, pero definitivamente no sabía cómo.

La pelirrosa necesitaba airear sus ideas, las palabras de Sasuke la habían lastimado, aunque ahora que lo analizaba a fondo, no era como antes o como siempre, era diferente. ¿Y por qué?, porque dentro de todo lo que había dicho esta vez era al menos en parte cierto. Puede que ella no fuera partidaria de Akatsuki como el Uchiha lo había decretado, pero aun así había llegado a sentir bastante en empatía por algunos de ellos. Tal vez algo más que empatía.

-¿Qué estoy haciendo aquí?-. Se preguntó Sakura dejando caer su peso y deslizándose sobre una de las paredes del corredor. La miseria de la chica fue entrecortada por una repentina aparición.

-Sakura-san se requiere de su presencia cuanto antes-. Dijo un alarmado Zetsu apareciendo desde el suelo.

La chica apenas y lo miró con extrañeza, nunca había visto al hombre planta alterado, además ¿qué quería de ella? La ojijade no tuvo mucho tiempo de siquiera pensarlo ya que el akatsuki la tomó del brazo y la jaló sin la menor de las delicadezas hasta lo que parecía ser el recibidor de la cabaña, donde finalmente entendió la razón del alboroto. En el piso frente a ella se encontraba un muy mal herido y totalmente inconsciente Kisame.

-Necesitamos que lo cure-. Espetó la parte oscura de Zetsu.

Sin embargo, el semblante de Sakura permanecía imperturbable mientras analizaba de lejos las heridas del enorme hombre azul. Las marcas de esos golpes y heridas, le resultaban bastante conocidas. Por lo cual no dudo en preguntar. -¿Dónde está Naruto?-.

Zetsu se mantuvo en silencio mientras frunció extrañamente su ceño, era obvio que la chica había reconocido las marcas de la pelea con el jinchuriki del Kyubi, se preguntaba que tan conveniente sería hablar sobre lo ocurrido, pero dada la situación, simplemente respondió. – escapó-.

El alivio que sintió la chica fue casi que instantáneo, por desgracia no duro mucho.

-Ahora cúrelo-. Exigió la parte blanca de Zetsu.

La pelirrosa apenas y le dedico una media mirada más a Kisame, antes de negarse. -No lo haré, no tengo ninguna obligación en curar a un miembro de Akatsuki-.

-No es como si no lo hubiera hecho antes-. Dijo molestia el hombre planta empezando a impacientarse.

-No es mi obligación-. Repuso Sakura, francamente el ninja tiburón no le agrada en lo más mínimo, era una de las peores personas que hubiese conocido, además no se le olvidaba que había intentado matarla, y de seguro si alguna vez tuviera nuevamente la oportunidad simplemente lo haría, él no tenía escrúpulos.

-Lo es, o acaso se le olvida en qué posición se encuentra aquí-. La chica apenas y cruzó las manos sobre su pecho. Era una maldita prisionera, llevaba siéndolo tanto tiempo que ya casi había perdido la cuenta, pero eso no significaba que solo por eso se doblegaría. -Si no cumple con su función, no quedará más opción que matarla-. La amenazó Zetsu con una enferma sonrisa.

-Solo inténtalo-. Respondió la chica poniéndose en posé de pelea. Había tenido más que suficiente, llevaba dos meses cumulando y llenándose de impotencia. La pelea de Itachi y Sasuke había sido el detonante, había llegado a su límite. Tal vez sería mejor simplemente morir ahora luchando que seguir viendo como la vida pasaba y los demás morían. Además, Zetsu parecía un tanto malherido y no es como si Kisame pudiera ayudarlo, esta era su oportunidad.

La chica juntó todo el chakra que pudo en una de sus manos y se lanzó al ataque. Zetsu no se quedó atrás, sacó por completo su cuerpo del suelo y empezó la batalla.

Apenas se había lanzado un par de golpes cuando una pequeña explosión hizo que ambos contendientes saltaran hacía atrás para esquivarla y de paso tomaran distancia.

-No te puedo dejar sola ni un segundo. Hm-.

Un aun herido Deidara había llegado y se había situado frente a Sakura en pose defensiva.

-No te pedí tu ayuda, además deberías estar descansando-. Contestó indignada la chica.

-Hm. Ni quien pueda descansar con tantos golpes y ruido. ¿Estas tratando de derrumbar la cabaña con todos adentro? ¿O es que simplemente no puedes controlar tu fuerza de mamut? -.

Sakura rodó los ojos, de todos los momentos Deidara tenía que seguir con sus bromitas en ese.

-Cállate Dei-baka-.

-¿Qué es lo que sucede aquí?-. Intervino una nueva y muy seria voz entrando por la puerta principal y encontrándose con toda esa escena. Era Tobi, seguido de lo que parecía un muy fastidiado Sasuke.

-Llevaban ya un buen rato desaparecidos-. Pensó Sakura al verlos llegar, no escapó de su visión lo tenso que parecía el Uchiha, mucho más que cuando salió. ¿Qué le habría pasado?

Zetsu no perdió ni un segundo cuando empezó a explicar la situación. Sasuke escuchaba también lo ocurrido sobre cómo Sakura se negaba a curar a Kisame, el Uchiha no pudo evitar mirarla con algo de duda, tal vez la lealtad de la chica no estaba del todo con Akatsuki, sino más bien con el rubio que claramente la protegía.

-Sakura, será mejor que recuerdes que aquí no eres más que una prisionera. Si no puedes hacer lo que se te ordena…-. Amenazaba Tobi con seriedad, hasta que se vio cortado por Deidara.

-La necesitamos VIVA para atraer al jinchuriki del kyubi-.

El enmascarado observó con cautela al rubio, desde que la chica había accedido a curarlo, es más desde que ella misma se ofreció a hacerlo, supo que las cosas se complicarían. Más después de escuchar los reportes de otros Akatsuki sobre la estadía de ella en la base ese último mes. Lo mejor sería aclarar las cosas de una vez.

-Ah… si, la trajimos aquí para atraer al jinchuriki del kyubi al ser una de sus personas más preciadas y cercanas-. Estableció Tobi, pausando un poco antes de proseguir. –Pero, sería bueno recordar que …ella no es imprescindible, especialmente ya que no es la única persona aquí que serviría para tal fin-. Todos se quedaron en silencio esperando a que el hombre llegará al punto, ya que muchos de ellos parecían no estar entendiendo. -La otra persona por la que el jinchuriki del kyubi iría hasta el mismo infierno, ha decidido unírsenos. Así que… con o sin la chica, será cuestión de tiempo para que nos lo crucemos-.

¿La otra persona….Por la que Naruto iría al infierno mismo?

Era obvio a quien se refería el akatsuki. Sakura y Deidara miraron casi que con horror a Sasuke, ¿en verdad se había unido a Akatsuki? ¿pero… por qué?

-Asi que…-. Dijo Tobi dando por terminado su punto y apareciendo en un abrir y cerrar de ojo detrás de Sakura, totalmente dispuesto a acabar con la chica.

-¿Pero como?… ¡maldición! -. Pensó Deidara al percatarse del rápido movimiento.

Sakura estaba tan sorprendida como el rubio, ese sujeto era muy rápido. La tensa escena que prometía terminar en tragedia fue interrumpida por quien ninguno imaginó.

-Tiene más utilidad viva que muerta-. Opinó Sasuke con su típica frialdad y volteando su cara para señalar con la vista al aun inconsciente Kisame. -No es como si quedaran muchos miembros vivos de Akatsuki y no creo que nadie más aquí sea capaz de curarlo–.

Tobi se detuvo por un segundo, analizando lo dicho por el Uchiha. Aunque lo que realmente analizaba era la veracidad de la razón de Sasuke, o si era simplemente una excusa para salvar a la chica.

El siguiente en volver a romper el tenso silencio que se formaba fue Deidara. -Cúralo-.

La chica estaba por negarse nuevamente, pero el rubio se giró y tomándola de un brazo para acercarla a él y alejarla de Tobi le exigió nuevamente. -Si sabes lo que te conviene solo hazlo-.

El tono de voz que había usado Deidara no la complacía en lo más mínimo, ni tampoco esa actitud altanera, razón por la cual la chica se soltó enseguida de su agarre. Los ojos del rubio y la pelirrosa se cruzaron en una guerra de voluntades, la cual ninguno estaba dispuesto a perder. Sin embargo, esta extraña escena fue nuevamente interrumpida por el Uchiha al pasar con su típica calma o más bien desinterés junto ellos y anunciar. -Deidara, serás mi compañero en mi primera misión, atrapar al jinchuriki del ocho colas-.

Aunque el rubio lo escuchó, no despegó su mirada de la de Sakura, quien al contrario enseguida volteó a mirar a Sasuke como si no pudiera creer lo que oiga. Es decir, no solo se había unido a Akatsuki sino que ahora se dedicaría a casar jinchurikis, ¡personas como Naruto! -Partiremos en la mañana-. Declaró por último el pelinegro antes de proseguir.

Sin embargo, parecía que no todo allí estaba dicho…

-No. ¡Ninguno de los dos está en condiciones de hacerlo! -. replicó Sakura, no pudiendo creer ella misma que dentro de lo absurdo de toda la situación aún se preocupaba por la salud de ellos.

Sasuke se detuvo a los pocos pasos y sin voltear a mirarla respondió. -No es como si fuera tu problema Sa-ku-ra, tú no eres parte de Akatsuki … es más parece ser que no tienes más utilidad aquí-.

La chica pasó saliva pesadamente. El comentario del pelinegro solo era un recordatorio de la situación en que se encontraba, y vaya que era una situación difícil. Sabía que no podría contra Zetsu y Tobi, Sasuke no iba a ayudarla y Deidara no es como si realmente pudiera, es más saldría lastimado intentando protegerla. Si quería sobrevivir esta vez y encargarse de que tanto como Sasuke como Deidara sobrevivieran tendría que doblegar un poco más su voluntad, al menos por el momento.

-¿Y bien?-. Preguntó Tobi viendo como la chica miraba alrededor analizando la situación.

Con la peor de las caras y actitudes, Sakura asintió con su cabeza y sin más se dirigió hasta donde Kisame para curarlo. El Uchiha siguió su camino, Tobi apenas verifico que lo dicho se cumpliera y desapareció, mientras que Zetsu y Deidara se quedaron viendo trabajar en ese sitio a Sakura.

Le costó alrededor de dos horas y casi todo su chakra el sanar al hombre tiburón.

-Se lo agradecemos Sakura-san-. Dijo la parte blanca de Zetsu mientras levantaba a Kisame con cuidado para llevarlo a una de las habitaciones.

La chica no dijo nada, ni si quiera sintió, solo los vio retirarse. Llevaba horas la misma posición, apenas y se había movido del sitio, por lo cual cuando finalmente fue a levantarse…

-Ten cuidado-. Le dijo Deidara sosteniéndola del brazo para que no se cayera.

Sakura lo miró con molestia y con la poca fuerza que le quedaba intentó retirar su brazo del agarre. Aun así, el rubio no se lo permitió. -Era la única solución en el momento. Hm-.

La pelirrosa le devolvió el comentario con una mirada aún más fría, mientras el rubio apenas y rodó los ojos con molestia, sabia que la chica se enojaría por llevarle la contraria y más de esa manera, pero diablos, ambos sabían que la medic-nin no había estado en condiciones de protestar contra Akatsuki en ese momento.

-Hubiera preferido pelear-. Respondió enseguida la chica.

-Pero no lo hiciste, porque tu misma sabes que no hubiera servido de nada-.

La pelirrosa suspiró con frustración, algo así había pasado por su mente en el momento, pero no únicamente pensando en ella, por lo cual tuvo que preguntar ahora que se encontraban solos. -Tu… ¿de parte de quien hubieras peleado? -.

Deidara la miró con duda, pensó que eso había quedado más que claro cuando interrumpió su pelea con Zetsu. -Creo que ya sabes la respuesta-.

La chica lo observó por varios segundos aun con seriedad, hasta que de repente su semblante se aliviano y con una pequeña sonrisa asintió con su cabeza.

-Lo mejor será descansar-. Opinó Deidara ya que el ambiente parecía haberse calmado. -Mañana nos espera un largo día. Hm-.

Sakura levantó una de sus cejas con total duda. Por lo cual Deidara se adelantó a responder. -Aún tengo que cumplir mi misión. Y no se tú, pero no creo que quieras quedarte aquí con Zetsu, Kisame y Tobi. Lo mejor será que vayas conmigo-.

-¿QUE? ¿estas loco?, en verdad crees que voy a tomar parte en algo como eso!... ¡no! … ¡ni siquiera sé cómo es que tú puedes hacerlo! -.

-Soy parte de Akatsuki Sakura. Y tu mejor que nadie lo sabe… no es como si tuviera opción-.

Aunque la chica guardo silencio en ese momento, sus ojos lo decían todo.

-¡No me mires así!-. Dijo con algo de exasperación Deidara. -Sabes cómo son las cosas, así han sido desde un principio-.

-No desde un principio-. Dijo casi que en un susurró la chica bajando la cabeza.

La mirada de Deidara se suavizo al instante, sabía a lo que se refería. Así que soltando un cansado suspiro dijo por lo bajo. -Sakura-hime, ¿Qué es lo que voy a hacer contigo? -.

La chica se encogió de hombros mientras aun miraba hacia él piso y respondió. -No lo sé, ¿Qué hacen con los prisioneros en Akatsuki? -.

Por un momento la joven kunoichi pensó que el rubio no tendría respuesta ya que también permanecía en total silencio, hasta que…

-¡¿Qué demonios haces!? ¡Bájame! -. Gritó la chica sorprendida, ya que si bien Deidara no le había dado una respuesta verbal parecía habérsela dado al levantarla del suelo y ponerla sobre su hombro.

El rubio rio levemente. -Ya te lo dije una vez, me perdí todas las clases de etiqueta de como se debe tratar a un prisionero en Akatsuki, así que voy a lidiar contigo de la única manera que se hacerlo-.

Deidara avanzó por el corredor con cuidado de no soltar a la chica por mucho que se moviera y sintiendo un tanto de cansancio y dolor de los días anteriores. -Veamos, si mal no recuerdo te estas quedando en la última habitación del corredor-. Dijo Deidara pensando en llevarla hasta esta para que descansara. -¿Qué se siente haber vuelto a tener una habitación propia después de todo este tiempo?-. Bromeó el chico. -Estoy seguro que ya hasta me extrañas-.

-Ya quisieras-. Respondió una indignada chica. -Quien extrañaría esos horrorosos ronquidos-.

-Hm. Es cierto, yo ciertamente no extraño tampoco los tuyos-.

-¡YA TE DIJE QUE YO NO RONCÓ!, además ya suéltame Dei-baka! -. Peleaba la chica, hasta que sintió que el rubio se detenía de golpe.

El ex ninja de la roca había detenido su avance hacía la habitación, al atravesarse con su antiguo compañero.

-Veo que terminaste satisfactoriamente tu tarea-. Dijo Tobi observando a Sakura

Deidara sintió como Sakura se tensaba de golpe en su hombro, claramente por la presencia del sujeto. Por lo cual decidió intervenir… -Hm. Kisame se encuentra mejor. Sin embargo, el atenderlo le costó gran parte de su chakra, la estoy llevando a su habitación para que descanse y lo reponga-.

Tobi apenas y se quedó mirando a Deidara y a la chica, haciendo que estos sintieran un fuerte escalofrío ante la espera, en verdad ninguno se encontraba en condiciones de pelear y claramente Tobi no era un hombre normal, mucho menos sería un oponente cualquiera. Aun así el mismo enmascarado los sacó de su miseria cuando declaró. – Ya que no habían habitaciones libres, Zetsu y Kisame tomaron la última habitación del corredor, lo mejor será que lleves a Sakura a dormir contigo-. Las palabras de Tobi hicieron sentir una gran incomodidad a los dos chicos, aunque sabían a lo que se refería, las palabras no dejaban de sonar un tanto extrañas. -Estoy seguro que no habrá problema alguno, después de todo llevan más de un mes compartiendo habitación y no es como si a Sasuke algo como eso le importara-.

El recordatorio de que no serian solo ellos dos, sino que también su excompañero Sasuke hizo que los pensamientos y corazón de Sakura se aceleraran. La chica empezaba a darse cuenta que después de todo no sabía como tratar o si quiera actuar frente a Sasuke. Habían pasado demasiadas cosas no solo durante esos pocos días, sino durante todos esos años. Tal vez el chico que tanto estuvieron buscando ya no existía, o tal vez ya no quedaba mucho de aquella chica que había iniciado años atrás la búsqueda. Lo cierto era que la actitud del Uchiha la hacía sentir como que entraba en conflicto la débil Sakura de 12 años, con la Sakura actual.

Tobi prosiguió su camino, no sin antes recordarle a Deidara. -Los quiero en camino a la aldea oculta entre las nubes mañana a primera hora-.

El rubio lo miró con algo de escepticismo, no que extrañara a Pein o algo por el estilo, pero no entendía como el líder le había cedido el mando a Tobi, o bueno eso era lo que parecía ya que desde hace tres días que el peli naranja y Konan no aparecían, mientras Tobi parecía ostentar todo el control.

Tan pronto Tobi desapareció Deidara bajó a Sakura y la observó. La medic-nin parecía un tanto confundida. Por lo cual le dio un momento para que procesara lo que fuera que estaba pensando. Pasaron unos cuantos minutos cuando la chica finalmente habló. -¿Tendré que ir contigo y con …Sasuke-kun? -.

El rubio apenas y asintió con su cabeza mientras cruzaba sus brazos, no pudo evitar sentir algo de fastidio ante la forma en que la pelirrosa se refería al Uchiha, aun así, sabia que dentro de todo era a lo que menos debía darle importancia.

-Ir tras el jinchuriki del Hachibi-. Dijo con pesadez la chica.

-Mejor que ir tras el jinchuriki del Kyubi, no lo crees. Hm-. Sakura le dedicó al rubio una mirada llena de furia. -Bueno, ya… tras Uzumaki Naruto-.

La mirada de la chica pareció romperse ante la mención del nombre de su amigo. ¿Cómo tomaría Naruto el que Sasuke se uniera a Akatsuki? ¿Que sentiría al respecto?... de seguro sentía lo mismo que ella sintió… la más grandes de las traiciones. Más que eso, sentiría tal como ella, que había estado persiguiendo por años un sueño, que al final había terminado siendo la más horrible de las pesadillas.

Deidara no pudo evitar sentir algo de remordimiento y preocupación ante la repentina actitud de la chica, esos ojos verdes que ahora parecían cristalinos. Nunca había visto llorar a Sakura, ni cuando casi cae de la enorme montaña de rocas cuando eran niños, ni durante sus dos primeros meses como prisionera de Akatsuki, ni siquiera cuando le contó lo que había sucedido hace un par de días con Itachi, pero parecía que este era el momento en que la chica se iba a quebrar.

-Las cosas mejoraran-. Dijo Deidara, repitiendo lo mismo que hace ya varios años ella le había dicho, mientras levantaba su mano y acariciaba levemente la mejilla de la chica.

Sakura cerró sus ojos con fuerza ante el leve contacto mientras intentaba contener las lágrimas. Quería ser fuerte, en verdad que quería, pero después de todo lo que había pasado, le estaba costando demasiado. Sin pensarlo mucho levantó su propia mano y la ubicó sobre la que Deidara usaba para acariciar su mejilla, sosteniéndola en ese sitio.

Varias lágrimas recorrieron las mejillas de la chica hasta que chocaron con las manos de ambos. En ese momento Deidara no se pudo contener más e hizo algo que antes jamás había hecho, dio un pasó al frente y envolvió a la chica en sus brazos intentando consolarla.

Varios minutos pasaron mientras la joven pareja se mantenía en la misma posición. Sakura escondiendo su cara en el pecho del chico mientras él lo permitía envolviéndola y apoyándola con sus brazos. Los sollozos de la chica eran cortos y débiles, de seguro estaba tratando de contenerse cuanto podía. La escena no duró mucho ya que la chica como pudo se recompuso, sabía que con llorar no solucionaría nada. Las cosas serian difíciles, pero bueno no podían ser de otra forma. Tenía que organizar sus pensamientos, no podía dejar que sus emociones la dominaran.

Limpió las ultima lagrimas de sus ojos y alejándose lentamente de Deidara sin aun levantar la cabeza le dijo casi que en un susurro. -Gracias-.

El rubio la observó con cautela. Sabía que por el momento consuelo y algo de fortaleza era lo único que podía ofrecerle a la chica. Pero no siempre sería asi, el quería darle más, quería darle todo lo que ella merecía, inclusive su libertad.

-Lo mejor será ir a dormir-. Ofreció suavemente Deidara.

Sakura tan solo asintió sin el mayor ánimo mientras retomaba el camino hacia la habitación que sabia era la de Sasuke y Deidara.

-¿Sabes si hay otro futón en la habitación? Hm-. Preguntó el chico tratando de alivianar el ambiente.

-No lo creo. Cuando primero llegamos aquí, revise todos los armarios, solo habían dos en toda la cabaña. Uno para ti y uno para Sasuke-.

-¿Hm? ¿Cómo? ¿en qué has estado durmiendo todos estos días? -.

La pelirrosa movió sus hombros como restándole importancia y dijo. -Ustedes estaban heridos y los necesitaban más, además prácticamente pasé todas estas noches más en su pieza revisándolos y curándolos que en la mía, no necesitaba uno realmente-.

Ahora que lo pensaba, Deidara podía recordar vagamente como cada vez que despertaba durante la noche, la chica estaba allí a su lado, cuidándolo. Bueno a el y al Uchiha, que le había tomado más tiempo el despertar.

-Debes estar bromeando. Hm-.

-…-

-En verdad-. Dijo más para si mismo el rubio mientras rodaba los ojos y habría la puerta de la pieza.

Tan pronto entraron pudieron ver aun en la oscuridad que el Uchiha ya se encontraba acostado y durmiendo con la cara hacía la puerta, y por ende con la espalda hacía el futón que le correspondía a Deidara. La joven pareja entró intentando hacer la menor cantidad de ruido posible.

La mirada de Sakura pareció engancharse en la cara del pelinegro. Llevaba ya dos noches tan solo observándolo dormir, quien hubiera pensado que cuando se despertara sería una persona tan ruin y desalmada. Un largo suspiró escapó de los labios de la chica mientras pasaba de largo y se acomodaba en el que había sido su lugar las últimas noches.

-¿Vas a dormir ahí?- Dijo Deidara sin mucho cuidado

-Shh…- Dijo por lo bajo la chica, indicándole que hiciera silencio mientras afirmaba con su cabeza. La pelirrosa se había sentado contra la pared, justo entre los futones de los dos chicos, que eran separados por tan solo un par de metros.

El ceño de Deidara se frunció levemente, aun así siguió hasta su sitio y se acostó.

Sakura apenas y lo observó por un leve momento antes de cerrar sus ojos, en verdad estaba agotada, no solo por curar a Kisame, sino por todas esas noches en vela. Era bueno saber que tanto Deidara como Sasuke se encontraban bien ahora, por lo cual podría dormir un poco más que las otras noches y sin mayor preocupación.

Sus cansados pensamientos fueron interrumpidos por un leve tirón.

-¿¡Pero que?!-. Exclamó la chica en su mente cuando sintió que algo, o bueno alguien jalaba de su pierna derecha, haciendo que su espalda se resbalara de la pared y arrastrándola unos cuantos metros por el piso.

-Shhh…- Dijo por lo bajo con una pequeña sonrisa Deidara mientras jalaba a Sakura hacía en y su futón.

-¿Qué demonios Dei-baka?-. Se quejó en un susurró la pelirrosa. El rubio no solo la había jalado hacía el y el futón, sino que ahora la tenía sujeta por la cintura, apretándola contra su pecho mientras ella estaba de espaldas a él, ambos bajo las cobijas.

-Ambos necesitamos descansar-. Respondió el chico hablando muy cerca del oído de la kunoichi y causándole unos fuertes escalofríos al recordar la posición en que habían estado hace tan solo unos días al casi ser enterrados vivos. -Hasta mañana-.

La chica pasó saliva con pesadez, ¡no podía creer el atrevimiento del rubio!, y más aun ¡no podía creer… cuan cómoda se sentía! La calidez del cuerpo de Deidara contra el de ella, la seguridad que sentía al estar en sus brazos. Definitivamente era justo lo que necesitaba para finalmente poder dormir bien… sin embargo, no era lo correcto.

-Dei-baka, suéltame. Esto… no está bien-.

-…-

-¡Deidara!- Susurró con un poco más de fuerza la chica intentando zafarse un par de veces más, hasta que… -Maldición, ya se quedó dormido-. Se lamentaba la chica, con los ojos entre abiertos y tratando de pensar en que hacer, pero cada vez le estaba costando más el solo mantenerse despierta.

-Dei… (aaah *bostezo)…- baka-.

-…-

-Maldito sea él y su futón tan calientico-. Fue el ultimo pensamiento de la chica antes de finalmente caer dormida.

A la mañana siguiente, en horas de la madrugada. El Uchiha se había despertado de un humor de perros, humor que solo había empeorado en cuanto abrió sus ojos y vio la pintoresca escena a pocos metros de él en la que Sakura dormía acurrucada en el futón con Deidara, que la tenía totalmente envuelta en sus brazos.

Un muy molesto sentimiento se instaló en el pecho del Uchiha, mientras pensaba. -Maldita Sakura, sigue siendo… igual de molesta sino es que más-. Sin el menor de los cuidados el pelinegro se levantó y empezó a alistarse.

-Mmmm-. Dejo escapar Deidara de sus labios mientras parecía olfatear entre sueños el cabello de Sakura. Llamando nuevamente la atención del Uchiha mientras amarraba su espada a su cinturón, y haciéndolo sentir totalmente fuera de lugar. Aun más cuando también entre sueños la chica sonriendo respondió. –Eso hace cosquillas -.

Luego de eso pasaron solo unos cuantos segundos cuando -¡PANG!-

El fuerte ruido hizo que la pareja se levantará de golpe casi que en búsqueda de amenazas.

-¿Qué demonios fue eso?. Hm.- Decía el rubio refregándose los ojos y ya sentado en la cama.

Sakura que estaba en un estado similar al de su compañero miró con extrañeza alrededor, era como si alguien hubiera azotado una puerta, y sin pensar mucho en eso enseguida notó la ausencia de…

-Sasuke-kun-. Dijo por lo bajo con tristeza la chica.

-Amm-. Dijo el rubio levantándose del futón y empezando a recoger sus cosas. -Lo mejor será alistarnos e irnos cuanto antes, especialmente si no queremos lidiar con la buena actitud de tu querido Uchiha-.

Sakura apenas y mantuvo la mirada sobre el futón destendido de Sasuke, saber que lo tenía tan cerca, pero que a la vez estaba tan lejos, le dolía. No sería fácil, pero esperaba poder cerrar en algo las distancia en los dos días que tendrían de camino hasta la aldea oculta entre las nubes, y mejor aún, hacerlo entrar en razón en cuanto a unirse a Akatsuki, antes de que cometiera una locura.

Deidara salió del cuarto dándole algo de privacidad a Sakura para cambiarse, no tardó mucho en encontrar la cocina y a su nuevo compañero, el Uchiha.

-Ya era hora-. Dijo Sasuke que se encontraba recostado contra el mesón comiendo una manzana.

-Hm. Si, si buenos días-. Dijo con sarcasmo el rubio tomando algo de agua y una que otra fruta, ya que al parecer era lo único que había.

-Como sea, ya vámonos-. Exigió el Uchiha levantándose y empezando a caminar hacía la salida.

Deidara apenas y siguió con su desayuno antes de contestar con simpleza sin siquiera mirarlo. -No podemos, aún falta Sakura-.

El pelinegro se quedó congelado en el sitio. ¿Qué la molestia también iría? ¿Por qué? Levantando la mirada y viendo al rubio la respuesta parecía algo obvia.

-¿Que tienes algún problema con eso? Hm.-. Preguntó Deidara al ver la mirada que le dirigía el vengador

-Hmp. Poco me interesa lo que haga, con tal no se entrometa en la misión-.

-Eso pensé-. Dijo Deidara

El pesado ambiente fue interrumpido por lo que parecían ser rápidos pasos acercándose.

-Lamento la demora-. Dijo la pelirrosa entrando a la habitación y viendo a los dos chicos. El corazón de Sakura pareció estrujarse con fuerza cuando el pelinegro le dedico una fija mirada.

-Mmm. Buenos días Sasuke-kun-. Saludó con nerviosismo

El Uchiha apenas y la miro por unos segundos más antes de empezar a avanzar hacia la puerta, casi que totalmente ignorándola.

La mirada de la chica siguió la figura de su excompañero de equipo casi que hasta la puerta, hasta que…

-¡Piensa rápido!-. La ojijade apenas y tuvo tiempo para levantar la mirada al escuchar la voz del rubio y atrapar lo que fuera que le hubiera lanzado en el aire. -Será un desayuno para llevar-. Dijo el rubio akatsuki pasando por su lado con una pequeña sonrisa, luego de que la manzana que había arrojado casi golpea en la cara a la chica.

El ceño de Sakura se frunció ante la pequeña jugarreta y sin más siguió a los chicos afuera. Aunque ninguno lo expresara Sakura había sido capaz de acompañarlos por 3 razones. Primero, ella no se quedaría atrás sabiendo que ambos idiotas estaban aun algo convalecientes y malheridos, y que de seguro lo terminarían más si pensaban enfrentarse a un jinchuriki. Segundo, Deidara no la dejaría sola en la guarida de Akatsuki, y tercero, porque aunque Sasuke no lo aceptara, no le complacía dejar a la chica en esa guarida de lobos, más sabiendo que Tobi era en realidad Madara.

Llevaban casi que un día de camino en total silencio, cada uno hundido en sus propios pensamientos hasta que…

-Ya casi anochece, lo mejor será fijar un campamento y descansar-. Opinó Sakura ganándose una mirada de extrañeza por parte del rubio y una de molestia del Uchiha. Ninguno disminuyo la velocidad, solo siguieron saltando frente a ella de árbol en árbol.

La cara de Sakura se endureció, ¿Qué acaso ambos idiotas la estaban ignorando?

-¡Oigan!, me escucharon dije que…-

-Si, si, te escuchamos. Pero necesitamos seguir avanzando si queremos llegar a la aldea oculta entre las nubes cuanto antes-. Contestó Deidara varios metros frente a ella.

La chica frunció el ceño más mientras frenaba de golpe en el sitio que se encontraba. -Necesitan descansar un poco si planean llegar en absoluto-.

Sasuke apenas y le dirigió una molesta mirada desde mucho más adelante sin detenerse en absoluto, mientras Deidara si se detuvo unos cuantos segundo antes de darse la vuelta y saltar hasta donde ella estaba. -No me digas que ya estas cansada y que necesitas que te cargue. Hm-. Dijo con burla el chico.

Las mejillas de Sakura se sonrojaron levemente ante el recuerdo de como la había cargado tan solo ayer. -No seas estúpido, solo estoy diciéndoles como médica que su cuerpo aun necesita descansar para reponerse y más si planean hacer un viaje tan largo y luego cumplir una misión suicida-.

Deidara la miró con extrañeza, en los años que llevaba en Akatsuki nadie se había preocupado por como llegará o saliera de las misiones, siempre y cuando las cumpliera.

-Hm. Supongo que tienes razón-. Respondió el rubio. – Lo mejor será descansar por unas horas antes de seguir, después de todo aun tenemos un día más de recorrido-.

Sakura asintió, sintiéndose aunque fuera mínimamente satisfecha.

-¡Oe! Uchiha… -. Llamó Deidara casi que a la nada, al parecer Sasuke les había tomado bastante distancia. Sin embargo, el rubio y la pelirrosa no tuvieron que avanzar mucho para alcanzarlo ya que al parecer los estaba esperando.

-Hmp-.

-Descansaremos un par de horas antes de seguir-. Declaró Deidara

Sasuke apenas y miró al adolescente con indiferencia, y sin dedicarle siquiera una palabra de afirmación o negación saltó del árbol al suelo y se sentó en pose de meditación.

Deidara lo miró con molestia y algo de incredulidad, definitivamente cada Uchiha era peor que el anterior, luego imitando la acción del pelinegro saltó junto con la kunoichi a tierra firme.

-Lo mejor será buscar algo de comer-. Declaró Deidara.

Sakura asintió y respondió. -Me encargaré de prender una fogata-. Mientras empezaba a caminar entre los arboles buscando algo de leña.

El rubio asintió y sin más desapareció nuevamente entre las copas de los árboles.

El Uchiha que permanecía sentado con los ojos cerrados pareció volver en si luego de unos cuantos minutos cuando lo que solo podía describir como una molesta presencia lo interrumpió.

-¿Qué es lo que quieres… Sa-ku-ra?-

La chica se acercó con unos pocos leños en sus brazos y sin el mayor cuidado los soltó en el suelo frente al Uchiha mientras lo miraba con detenimiento.

-Yo… necesito hablar contigo-.

Sasuke levanto su mirada lentamente hasta encontrarse con esos enormes orbes verdes que lo miraban más que con duda, con preocupación.

-¿No deberías estar prendiendo una fogata?-. Dijo con burla el chico

-Puede esperar-.

-Deberías hacerlo de una vez, porque yo no tengo nada que hablar contigo-.

-Claro que si-. Soltó con total firmeza la chica, después de todo lo que había pasado por el, lo mínimo que le debía era unas cuantas explicaciones. -Quiero que me digas que haces acá-.

Sasuke la miró con aburrimiento, por lo cual la chica decidió presionar la pregunta.

-Ya cumpliste con tu objetivo, acabaste con Itachi, es tiempo de que sigas con tu vida y vuelvas a Konoha-.

El cuerpo del chico se tensó ante la mención de Konoha e Itachi.

-Eso no es de tu incumbencia-.

-Claro que lo es, yo… tu… lo que suceda contigo, siempre ha sido de mi incumbencia Sasuke-kun -. Dijo con un deje de tristeza la chica.

-Deja de engañarte Sakura, no lo es. Así como lo que pase contigo no es mi problema-.

Las duras palabras de Sasuke empezaban a hundirse en el frágil corazón de la chica, pero ella sabía mejor, sabia que no sería fácil pero no por eso se rendiría. Necesitaba llegar al Uchiha como fuera.

-Claro que lo es, especialmente si estamos nuevamente en el mismo equipo-.

El chico subió una de sus cejas en señal de escepticismo. ¿El mismo equipo? Ja… déjame recodarte que si estas en Akatsuki es simplemente como una prisionera-.

-¿En verdad crees que esa es la única razón por la que estoy aquí?-

-…-

El Uchiha no quiso opinar al respecto, la escena que había presenciado esa mañana era más que suficiente para saber que ciertamente no lo era.

-Ya te lo dije, lo que hagas o dejes de hacer no es mi problema-.

-Pues lo tendrá que ser mientras recorramos el mismo camino-. Dijo la chica arrodillándose para quedar cara a cara con él. – Una vez dijiste, que no era posible para ambos seguir el mismo sendero, pero henos aquí tres años después de eso-. El Uchiha apenas y podía mantener su frio semblante bajo el fuerte escrutinio de los ojos verdes de Sakura. Esa molestia siempre había intentado leerlo, parece que aún después de tantos años no se rendía. -Sasuke-Kun, por favor dime…¿Qué es lo que sucede?¿por qué estás aquí?-.

Verde contra negro, la mirada de ambos parecía atrapado en la del otro. Parecía que tantas dudas, tantos temores, tanto dolor agobiaban a cada uno de ellos.

El crujido de una rama les avisó a ambos ninjas que alguien se acercaba. Sakura giró en seguida hacia atrás y separara su mirada de la del Uchiha. Podía reconocer claramente el chakra que se acercaba, era Deidara.

Cuando la chica volvió a fijar su mirada hacía al frente se encontró no solo con que el sitio que ocupaba el Uchiha ahora estaba vacío, sino que en un abrir y cerrar de ojos la poca leña que ella había llevado se encontraba encendida a sus espaldas.

-Lamentó la demora. Hm – Dijo el recién llegado mirando a Sakura y sosteniendo algo en sus manos. -Lo único que pude encontrar fue unos cuantos conejos-.

Sakura permaneció en silencio arrodillada aun en el mismo sitio apenas y mirando el fuego frente a ella, casi que ignorando a Deidara, quien enseguida se percato de la ausencia del pelinegro.

-¿Y el Uchiha?-.

Sakura pareció salir de sus pensamientos ante la mención y levantándose con cuidado apenas y respondió. -Creo que quería algo de espacio-.

Deidara apenas y miró el desanimado rostro de la chica, no era un idiota, de seguro algo había pasado, algo le había hecho el Uchiha. En todo caso, tenía cosas más importantes en que pensar ahora que al parecer se encontraban finalmente solos, en un sitio relativamente seguro.

-Sakura… Necesitamos hablar-.

-¿Sobre que?-

-Tu, yo... Akatsuki-.