#Alice
¿Acaso había algo imposible para mi? Lo dudo. Encontrar la dirección de Rosalie fue pan comido, sobre todo cuando la seguridad del canal televisivo en cuanto a sus trabajadores es muy mala. Así que tomé mi auto rumbo al este de la ciudad para ir a hacerle una visita a Rose. Más bien quería hablar con ella, y saber qué demonios estaba pasando con Emmett. Últimamente no estaba de humor para nada y casi ni me llamaba, aunque sea para hacer sus bromas telefónicas, y no se porque tuve esa corazonada que Rosalie podría saber más que yo respecto al estado de ánimo de mi hermano.
Fue fácil dar con la casa, y debo admitir que me asombré cuando llegué, pues Rosalie tenía muy buen gusto. El color pastel para las paredes, las cortinas blanco invierno y una puerta de fino roble era definitivamente muy elegante. Estacioné mi auto fuera y me dirigí a la puerta principal muy emocionada, ya que además de venir a saber que pasaba con mi hermano, pasar una tarde con Rosalie era increíble.
Pero una silueta muy distinta apareció al abrir la puerta cuando toqué el timbre. Alguien que no esperaba encontrar, o tal vez si.
#Jasper
No me esperaba a Rosalie tan temprano en casa. Era casi la hora del almuerzo y yo no había preparado nada, porque sinceramente la cocina no era lo mío y estaba dispuesto a pedir una pizza a domicilio o ir al restaurante de la esquina. Seguramente tendría que invitar a mi hermana o esperaría a que ella cocinara algo. Pero fue entonces que iba a abrir la puerta después del segundo golpeteo, que me pregunté ¿Porqué Rosalie tocaría la puerta en su propia casa?
-¡Jasper! – Esa pequeña figura angelical estaba afuera, con su sonrisa única y su cabello alborotado en puntas hacia afuera.
-Señorita Alice – No pude evitar la cortesía.
-Sólo Alice por favor – Ella se rió y yo me quedé congelado en mi lugar, hipnotizado. –Me preguntaba si Rosalie está en casa.
Mi esperanza decayó un momento, pues tenía la ilusión de que su visita fuera por mí. ¡Pero qué iluso! Tonto enamorado de una chica inalcanzable.
-No… ella está en el trabajo. –Me encogí de hombros intentando ocultar mi desilusión al saber que con éstas palabras ella se iría.
-Oh, es una lástima… - Ella hizo una mueca y se mantuvo pensativa un momento. Momento que aproveché para observar su perfecto rostro.
-Si, lo es – Asumí apoyando mi cabeza en la puerta.
-Bueno, supongo que tendré que esperar mucho ¿no?
Sonreí tanto que podría jurar que mis labios se iban a partir. Y lo mejor de todo, Alice parecía igual de contenta con la idea.
Esa tarde fue… perfecta. Sí, creo que es la palabra correcta.
Claramente y gracias a nuestras "habilidades" para la cocina, terminamos en una cafetería, quedándonos una hora y media haciendo la llamada sobre mesa. Platicamos mucho, y podría decirse que yo quería saber todo de su vida. Era como si ella estuviera diseñada para mí, para complementarme. Eso era notable en muchos aspectos, sobre todo cuando uno terminaba la frase del otro o incluso cuando llegó el garzón y pedimos lo mismo, sin ponernos de acuerdo.
Y además, no recordaba cuando fue la última vez que había reído tanto. No quería ni pensar en el día en que tenía que volver a mi ciudad…
-Estaba todo increíble – Alice iba muy contenta a mi lado mientras caminábamos de vuelta a casa de mi hermana.
-Lo sé, mejor que las ideas que teníamos en mente para cocinar – Me reí junto a ella recordando las grandes opciones que teníamos: Fideos, arroz o más fideos.
Ella se carcajeó conmigo y en forma de broma tocó mi brazo con su delicada mano pero no la removió, y eso me agradó. Ella se enganchó a mí y como un caballero la llevé, posando mi mano libre sobre la suya.
-Me agradó pasar tiempo contigo Jasper.
-A mi también Alice. Éste debió haber sido nuestro primer encuentro. Definitivamente. – Sonreí recordando cómo nos conocimos.
-Oh cierto. Lo siento, es solo que…- Suspiró. – Ese auto me domina. – Asumió como si estuviese confesando un pecado mortal.
Caminamos entre bromas y miradas, llegando a casa de mi hermana y notando que aún no había llegado. Deseaba que su retraso no fuera causa para que Alice se fuera y afortunadamente no lo fue. Ella se quedó un momento más conmigo, viendo una película cómica.
Era increíble como ella me hacía sentir. Estaba en paz, sin preocupaciones y feliz. Feliz. Exactamente era la única palabra que describía mi estado de ánimo. Ella me hacía feliz.
-Rosalie no debe tardar – Le expliqué cuando ya la película había terminado.
-Tengo tiempo – Dijo muy segura. – Además tiene un buen anfitrión para sus tardanzas.
La llave de la puerta hizo contacto para luego abrirla en un estrepitoso movimiento. Nos levantamos del sillón para ir a recibir a Rosalie, y solo Alice parecía contenta con su llegada. Para mí solo significaba que mi tiempo con ella había acabado.
#Alice
-¡Rose! – Salté a su encuentro abrazándola con fuerza.
-¿Alice? ¿Qué estás haciendo acá? – Ella preguntó confusa mientras me abrazaba también.
-Bah, quería verte y busqué tu dirección. – Le sonreí mientras la tomaba del brazo y la guiaba al living donde antes estaba con Jasper.
-No voy a preguntar como conseguiste la dirección – Se rió bajito mientras dejaba su cartera en la mesa de centro.
-Las dejaré solas para que hablen – Jasper movió su cabeza como el caballero que era y se fue escaleras arriba.
Nos acomodamos con Rosalie en el sillón y comenzamos a platicar de cosas triviales, hasta que me decidí a preguntarle directamente.
-Bueno Rose, el motivo de mi visita tiene que ver con alguien.
-¿Si? – Ella preguntó curiosa - ¿Acaso ese alguien es mi hermano Jasper? – Ella movió sus cejas.
-No no – Reí algo avergonzada- Es sobre mi hermano. Emmett.
El rostro perfecto de Rosalie fue inescrutable. Sus ojos se perdieron un segundo y alcancé a ver su ceño fruncido levemente por un segundo.
-¿Qué pasa con él? – Preguntó finalmente.
-Eso es lo que quiero saber. Está tan extraño, ni siquiera bromea y eso si es extraño.
-Lo sé, su programa de televisión está algo bajo de rating. – Rosalie dijo intentando parecer fría pero fue imposible.
-Pero no es solo el programa, ¿no?
-No lo sé – Nuevamente fingió.
-Rosalie…
-Alice, no tengo la más mínima idea de lo que le pasa a Emmett y no es mi problema tampoco. ¿Por qué habría de saberlo yo? – Dijo algo molesta.
-Porque ustedes parecían muy cercanos últimamente. Por favor Rose, me preocupa. – Le supliqué.
-Lo siento Alice, no puedo ayudarte.
Evidentemente Rosalie mentía. No se le daba muy bien y su mirada me decía que si sabía lo que le pasaba a Emmett. Pero así no iba a sacar nada y un plan comenzó a maquinarse en mi cabeza. Tenía que juntarlos, ya que si yo no podía hacerlos hablar, tendría que obligarlos con alguna situación.
#Jasper
Seguramente una conversación de chicas tenía para rato, así que aproveché el tiempo para ir a tomar una ducha mientras Rosalie y Alice arreglaban el mundo a su manera. Pero no fue así.
-¡Jasper! ¡Alice se va! – Rosalie gritó desde las escaleras.
-¡Mierda! – Detuve la ducha en el instante mientras maldecía. -¡No, no, no!
-¡Adiós Jasper! – La angelical voz de Alice se escuchó abajo.
Y la carrera comenzó. Salí de la ducha aún con el shampoo en mi cabello y me coloqué una toalla en las caderas. Busqué entre la ropa la polera que estaba usando y me la coloqué encima. En el intento casi me caí pero logré afirmarme del lavamanos. Abrí la puerta del baño y me afirmé bien la toalla con la mano mientras corría a toda carrera por las escaleras abajo. Alice ya se había ido pero no lo pensé dos veces. A pies descalzos y con apenas una toalla y una polera cubriéndome, lleno de shampoo en el cabello, la seguí en la calle, gritando su nombre desesperado.
-¡Alice! ¡Alice espera! – La alcancé a tiempo. Ella estaba subiéndose al auto pero al verme se salió y cerró la puerta. Se apoyó en el auto mientras comenzaba a reírse bajito.
-¡Jasper! ¿Qué estás haciendo así? – Preguntó entre risas.
-No quería que te fueras sin despedirme. Y …- Dije nervioso – Quería decirte que lo pasé muy bien contigo… Y…
-Y quieres que se repita. – Terminó la frase.
-Exacto – Suspiré.
-Me encantaría – Ella dijo sonriente. Alice dirigió una vista a mis pies descalzos y evitó reírse, pero al ver mi cabello con shampoo no pudo más. Alzó una mano y lo tocó sacando algo de espuma y colocándola en la punta de mi nariz. – Estás loco.
-Por ti. – Asumí.
Alice parecía sorprendida pero se alzó de puntillas y me dio un pequeño beso. Lo mejor de todo es que ésta vez no era un sueño. Era la magnífica y perfecta realidad.
-Mañana vendré a almorzar contigo de nuevo – Dijo mientras se subía al auto y se colocaba el cinturón de seguridad. – Nos vemos Jasper.
Me quedé embobado viéndola partir a toda velocidad, con shampoo en mi pelo, pies descalzos y apenas una toalla sobre mi, en mitad de la calle, pero aún así era el tipo más feliz por apenas un solo beso de los labios de Alice.
# Dedicado a mi mejor amiga, Iriz.
