Capítulo 8 "Ojala te hubiera conocido antes."
Sintió como los rayos de sol se colaban por la ventana empecinados a clavarse en su rostro, abriendo los ojos uno por uno con mucho cuidado se fue sentando en la cama, un dolor de cabeza ni tan terrible ni tan suave se hizo presente al despabilarse por completo. Miro a su alrededor y no reconoció nada en aquella habitación. Las sabanas con las cuales estaba tapada eran de un color negro y de seda, olían realmente bien. Todo se veía prolijamente ordenado y lujoso, nada fuera de lugar, hasta podía notar destellos de tanta pulcritud. En una mesa pequeña a un lado de la habitación junto a la ventana se encontraban reposando varios libros apilados. Siguió inspeccionando el cuarto tratando de recordar que demonios había pasado la noche anterior…
Había llamado a Shu y la atendió una zorra que se había acostado con él. Bueno eso ya lo tenía bien en claro… Había visto como Reiji coqueteaba con la bella morena junto a el… eso también lo tenia en claro… había tomado una botella completa de Champagne seguida por otra más…. ¡Reiji la había visto llorar!
Al recordar brevemente ese momento su corazón dio un brinco, no podía ser, el la había visto llorar… y… y después…
En su mente vagaban algunos que otros recuerdos, pero no podía completar los fragmentos enteros, era como si hubiera estado borracha…. Reboleo los ojos ante ese pensamiento.
-¿Joder Ume que carajo hiciste anoche?- balbuceo mientras se frotaba la cien con la esperanza de recordar algo.
Lentamente se levantó de la cama para ir al baño y se vio a si misma con una camisa que cubría hasta la mitad de sus muslos, Abrió los ojos sorprendía. ¿Quién la había cambiado? O ¿había sido ella misma? O peor aún ¿Y si había sido secuestrada por un loco en esa fiesta y por eso no reconocía la habitación?
Una imagen de Reiji sosteniéndola por la cintura vino a su mente. De pronto la puerta de la habitación se abrió y el mismo entro por esta con una botella pequeña de agua en una mano y en la otra con lo que parecía unos analgésicos. Ella lo miro sin entender y relajada sabiendo que aún estaba en la mansión y no en… cualquier otro lugar…el primero la miro de arriba abajo recorriendo todo su cuerpo, se veía increíble bajo su camisa. Luego frunció el ceño.
-Despertaste temprano para el estado en que te pusiste anoche.- Soltó frio.
-Lo sien…siento.. es que….- Un momento ¿Por qué diablos ella tenia que darles explicaciones a el?.- ¿Quién me cambio de ropa?- Pregunto firme cambiando de tema.
-Yo.- soltó sin preocupación caminando hacia la mesa donde se encontraban aquellos libros que unos minutos antes a ella le habían llamado la atención.
-¿Tu?- susurro nerviosa recordando el vestido que traía puesto…. Y que debajo de el solo llevaba una braguita negra de encaje… ¡SIN SOSTEN! No se había puesto sostén y el…. El…..
-Ni siquiera vi tu cuerpo.- trato de tranquilizarla al darse cuenta de que ella se había puesto roja por completo, de pies a cabeza.- simplemente coloque la camisa y luego saque el vestido.- La observo levantando una ceja… claro que estaba mintiendo, se había quedado como idiota mirando el bello cuerpo que ella tenía, mirando sus perfectos pechos deseando besarlos y tenerlos en sus manos, maldiciéndose interiormente por haberse negado cuando ella se le tiro en cima.
-Gracias.- balbuceo tomándolo por sorpresa.- ¿No hice un escándalo cierto? Ya sabes… por enterarme lo de tu… hermano…- escupió con asco.
Ella no lo recuerda. Grito su cerebro dándole una patada en medio de las bolas.
-Por suerte no.- respondió el sin ganas.- ¿lo perdonaras?
Los ojos azules se encontraron con los rojos.
-No.- Su respuesta había sido tan fría que a ella misma la había sorprendido, pero no se iba a engañar no otra vez, además, ahora se sentía libre. Miro al hombre frente a ella, y su corazón comenzó a agitarse otra vez sintiendo aquellos deseos que tanto la incomodaban. ¿Y si lo hubiera conocido antes? ¿Sería lo mismo? ¿la atracción que sentía por el sería igual o menor?- Necesito ir a cambiarme, por cierto.. ¿de quien es esta habitación?-
-La mia.- y al escuchar eso sintió como su cuerpo casi colapsa allí mismo ¿Paso la noche en el cuarto de ese hombre tan sexy y no recordaba un carajo?
-p..por…porque…no..me…- genial estaba hablando como una idiota apenas pronunciando las palabras, pero joder, era Reiji de quien estamos hablando.
-Porque mi habitación quedaba mas cerca que la tuya y dado que me había tomado el trabajo de traerte en brazos ya que no podías mantenerte estable, te traje aquí.- ¡ESO ES UNA MENTIRA Y TU LO SABES SAKAMAKI! Volvió a gritar su mente pero no le dio importancia.- te di unos analgésicos antes de que te durmieras asi no despertabas con dolor extra, aunque tendría que haberlo dejado asi para que aprendas a no hacerlo más.- la fulmino con la mirada y ella se tensó.- y ahora tienes que tomarte estos asi se te pasa la ligera molestia que debes de estar sintiendo, tienes ropa en la mesada del baño la deje allí por si te despertabas y yo no estaba para que te cambies, luego puedes bajar a desayunar.-
Los ojos de Ume estaban a punto de bañarse en lágrimas otra vez ¿Por qué? ¿Por qué el le dedicaba tanta atención? ¿Por qué la había cuidado de esa forma? Se había percatado de que ella despertaría con resaca y la cuido, le había traído ropa, la había cambiado, la había cuidado… ¿Por qué tenia que ser… asi? Y otra vez sintió envidia por aquella mujer que estuviera con el… en ese caso… la morena esbelta.
-Gracias.- dijo con voz fría al recordar las manos de el sobre aquella mujer… ¿Celos? No que va.
Se encamino al baño y el salió de la habitación.
Necesitaba pensar en todo.
Abrió la ducha y se despojó de aquella suave camisa, tanteo con su mano izquierda la temperatura del agua y una vez que estuvo tibia, se metió de lleno dejándose empapar por completo, pensar bajo la ducha era algo que siempre daba efecto, era como si el agua ayudara a aclarar las ideas y su mente se relajaba.
Era un hecho que no podía quedarse más allí ¿para qué? Durante tiempo se había planteado la relación que tenía con Shu y de porque seguía con él, creyendo que con el tiempo podían cambiar tanto el como ella, pero ese cambio jamás llego, el no la amaba y podía contar con los dedos de las manos los "te quiero" que habían salido de su boca para ella. Y ella… ella lo quería mucho, antes de conocerlo solo tenía a Yuma, al principio creyó que era un Rubio egocéntrico que conseguía todo lo que quería, pero cuando él se mostró más "romántico" ella lo creyó, y haciendo oídos sordos a los consejos de su amigo le dio una oportunidad, y ahora se daba cuenta de que jamás debió hacerlo. No era por el hecho de que el la había engañado, si no por el hecho de que ella misma se engañó creyendo que podía comenzar una relación con alguien por el cual no sentía más que cariño.
Luego de pensar un largo rato sobre la fracasada relación, sus pensamientos se dirigieron al pelinegro de orbes rojos. Como queriendo evitar eso, se froto con fuerza la cabeza removiendo todo el shampoo, pero su cerebro la traicionaba mandándole una imagen tras otra de su rostro.
"Te juro que no sucedió nada con Mika."
Esas palabras resonaron por su cabeza y una imagen rápida de ella besándolo apareció. Abrió sus ojos sorprendida y tratando de recordar más, sabía que aquello no era imaginación, había sucedido mientras estaba ebria.
-¿Por qué no me dijo que lo bese?- susurro para ella misma frunciendo el ceño. Luego recordó cuando él le dijo que ya no la molestaría más, y bueno ya no importaba, al fin y al cabo se iría en cuestión de horas… y así olvidarse de los Sakamaki para siempre.
Reiji tomaba un sorbo de su te mientras leía con interés el periódico, al escuchar pasos en la entrada lo doblo y lo dejo a un lado, vio como la castaña se sentaba en la otra punto de la mesa y tomaba el jugo prácticamente de un trago, se veía molesta e incómoda, y sus mejillas estaba ligeramente sonrojadas. Ni siquiera lo miraba a los ojos mientras untaba mermelada en la tostada, y bueno era más que obvio tal vez ella se sentía culpable por la borrachera.
Masticando la tostada con bronca miro con recelo al pelinegro que arqueaba una ceja. Luego de servirse otro vaso con jugo y tomarlo de la misma manera que tomo el anterior, se levantó de la mesa.
-¿Eso es todo lo que vas a desayunar?- Pregunto fingiendo desinterés.
-Si gracias.- respondió con la misma falsedad que el.- Voy a hacer mis maletas.
Sin esperar una opinión corrió a la habitación dejándolo anonadado, sitio presión en el pecho, como si le hubieran apuñalado, pero sabía que eso iba a pasar. Y aunque en el fondo estuviera feliz que su hermano y ella hubieran terminado, ya no podría verla más… ¿O eso es mejor?
Corrió hacia la habitación de ella o mejor dicho hasta la puerta, cuando estuvo frente de esta se paró serio y fingió ser el mismo hombre elegante y respetuoso de siempre, golpeo la puerta con delicadeza, esperando a que le abriera, y entonces la voz de ella sonó dándole permiso para entrar. Abrió lentamente y una vez dentro la cerró sin hacer ruido. Ella abrió los ojos bien grandes al verlo allí, había pensado que era Ester con el teléfono de algún taxi, no él.
-¿Qué se te ofrece Reiji?- metió unos vaqueros que faltaban en la maleta para luego cerrar el cierre y bajarla de la cama. Dio gracias por no haber desarmado del todo las maletas el día anterior.
-No es necesario que te vayas.-
-Ya no tienes que cuidarme.- esbozo una sonrisa.- asi que ya no tienes que sentirte mal por si me pasa algo, ya nada nos une.-
-¿No dejaras que Shu se explique?-¿Qué cojones haces Reiji? Enserio acabas de hacer esa pregunta estúpida?
-No me interesa escuchar sus mentiras, y con todo respeto tampoco quiero escuchar tu sermón para que lo perdone.- escupió con veneno.
-¿Quién dijo que quiero que lo perdones?.- su tono de voz había cambiado, era… provocativa, era aquel tono de voz que le había erizado la piel mas de una vez.
-Reiji, te agradezco todo lo que haz hecho, pero me voy.- bien el la había ignorado y aunque había sido muy lindo con ella, no se iba a olvidar que la había despreciado.
Cuando paso por su lado el la tomo del brazo y la pego a su cuerpo aferrando su cintura con fuerza, al tenerlo tan cerca todo en su mente se aclaró…
Los gritos…
Los celos…
Ella lo beso….
El la beso…
Sus manos tocándose mutuamente….
Él no se aprovechó de ella aun estando borracha…
Sus ojos se volvieron a inundar… ¿Por qué? Aunque pareciera tonto para ella era algo muy valioso lo que él hizo esa noche, otro simplemente se la hubiera tirado y ya.. ¿Por qué él era diferente?
-Gracias por no permitir que te violara anoche.- Susurro y el dejo escapar una leve carcajada.
-¿Lo recuerdas?- hablo delicadamente, ella simplemente asintió.
-¿Qué es lo que quieres Reiji?- Su voz sonaba frágil, como si estuviera haciendo un gran esfuerzo por querer retener las lágrimas.
-A ti Ume… te quiero a Ti.-
-Ni siquiera no conocemos Reiji…esto…esto no.-
Antes de poder terminar de hablar la puerta sonó, esa seguramente si era Ester. Ambos se separaron como si fuera lo mas terrible del mundo.
-Adelante.- articulo tomando una gran bocanada de aire.
-Señorita Ume aquí está el.- se paró en seco al ver a Reiji allí pero al recibir su mirada fría continuo hablando.- aquí está el número del taxi, si desea yo puedo llamar cuando este lista.
-Gracias Ester, ya lo estoy.-
Con una tristeza inundando su rostro Ester asintió y le dirigió una vista rápida a Reiji, quien en ese momento tomo un impulso y salió de la habitación. Noto la expresión en el rostro de ella y se acercó a paso lento.
-A veces, luchamos contra lo que no tenemos que luchar.- Ume levanto rápidamente su vista confundida para encontrarse con la suave mirada de ella, era una mirada que jamas en su vida había visto, era dulce con un toque de preocupación, se imaginó que esa debe ser la mirada que una madre le lanza a una hija cuando está preocupada por ella y quiere ayudarla.
-No…no le entiendo.-
-Niña, a veces el corazón nos da sorpresas, de esas que llegan cuando menos las esperamos, como lo que siente por el joven Reiji.-
Esta señora era vieja pero nada tonta.
-Ester soy…-
-Es la ex novia del joven Shu no hace falta que lo diga.- corto su frase terminándola ella.- mire, conozco a esos dos desde niños, se cosas que nadie debería saber.- abrió sus ojos y sacudió su mano.-pero déjeme decirle algo… jamás había visto al joven Reiji tan expuesto.
-¿Qué?-
-Hay cosas que usted no sabe, pero el, él es...-
-Es perfecto.- Soltó sin darse cuenta. Al escuchar la sonrisa de la señora frente a ella reacciono por lo que había dicho.- quiero decir que, no es perfecto ya que no lo conozco sino que, él es ya sabe algo así como muy caballero, dulce,… y… pero es frio y calculador, se nota que es calculador.- movió su dedo índice como queriendo afirmar lo que decía.-
-Para no conocerlo se le acerca bastante a su descripción.- Sonrió al notar como Ume se ponía completamente roja.
-Es mejor que me vaya, gracias por todo Ester.- Se acercó a ella y la abrazo fuertemente.
-llamare el taxi, le deseo… que pueda ser feliz.-
Bajaba por las escaleras apretando sus dedos nerviosa, quería irse de allí cuanto antes, pero a la vez no, sentía que una vez que atravesara aquella puerta ya no habría marcha atrás, pero su voz racional le decía que era lo mejor que podía hacer, ya todo se había acabado… hundida en sus pensamientos no noto la presencia del pelinegro en la entrada, fue por esa razón que su corazón se detuvo por milésima de segundo al levantar su mirada y encontrarse con la de el.
-Ester ya subió tus maletas al taxi, ¿Tomaras un vuelo?-
-Así es.-
-¿Hablaste con Shu?-
-No, solo dile que no vuelva a llamarme, no quiero saber de el.- Se abrió paso a la salida pero el la bloqueo con su cuerpo.- déjame salir.- hablo desesperada.
Tomo su rostro entre sus manos y acerco los labios a los de ella, sumergiéndose en un beso mezclado entre la ternura y la desesperación de ser el último beso que ambos se daban. Tenía la necesidad de tenerla en sus brazos todo el tiempo que le sea posible, y ya no lo haría, ella se estaba yendo y el… ya no le importaba el hecho de no poder follarla, ya no quería eso, bueno no iba a mentir, si quería eso, pero era más la necesidad de sentir sus labios, de sentir que ella era de el, no como un jodido trofeo sino como su mujer, ¿Joder estaba hablando enserio? ¿Qué le había hecho esa niña?.
-Ojala te hubiera conocido antes.- hablo ella sobre sus labios derramando una lagrima.
Mierda jamás le había gustado ver a una mujer llorar, no porque le diera lastima sino que creía que era patético, pero ella, ella se veía tan dulce, y el saber que él era dueño de esas lágrimas por muy malvado que sonase se sentía feliz.
-No te vayas.- beso ligeramente sus labios.
-¡Ya me lo imaginaba!- Se escuchó una voz burlona a sus espaldas provocando que ambos se separaran quedando totalmente expuestos.-Eres traviesa primita.-
-Ayato ya basta.-le regaño Reiji.
-Me voy.- Ume paso por al lado del pelirrojo con casi el mismo color de cabello de el en su cara. Reiji quiso tomarla del brazo pero le fue imposible… ella ya no estaba.
-Ya volverá solo se sintio..-
-Ella no volverá, se separó de Shu.-
-Eso explica muchas cosas.- Esbozo con una sonrisa.- ¿Volvimos a las viejas andadas? Debo decir que ella no parece de esa clase de mujer…
-Porque no lo es.- espeto fulminándolo con la mirada.- Por eso es que se va, porque no puede aceptar que siente algo por mi.-
Su primo lo miro arqueando una ceja, bueno le era tremendamente extraño escuchar al más cerrado de la familia expresar sus sentimientos.
-¿A dónde se va?-
-Vuelve a Nueva York..- Camino hacia el sofá y se dejo caer allí.
-¿Que fue lo que paso? Es decir ¿Por qué peleo con Shu? Ayer no parecía estar mal… por el.- soltó al final.
-Anoche durante la fiesta lo llamo y una mujer contesto.- arqueo una ceja.- le dijo que había pasado la noche con Shu.
-¿Por qué haría eso? me refiero a la mujer, del transexual podría esperarse.-
-No lo sé ni me interesa.-
-¿Esa era la razón por la cual se había puesto ebria?- La había visto tomar de las copas como si fueran chupitos, cuando la volvió a ver estaba caminando como flan hacia la casa de reserva que estaba en el jardín de la mansión, entonces le dijo a Reiji ¿Por qué? Porque había notado algo entre ellos que quería descubrir. Reiji negó con la cabeza ante su pregunta.
-Creyó que estaba con Mika.-
-Si bueno vi tu patética actuación y tal vez eche un poquito de leña al fuego, no me des las gracias.- levanto las manos con arrogancia mientras que el pelinegro puso los ojos en blanco.- dime una cosa… ¿Realmente sientes algo por ella no?-
-Jamas sentí nada por nadie Ayato, no lo se, solo se que no quiero follarla solamente.-
-Primito, ¿puedo llamarte primito cierto?- siempre tenía que burlarse de el.- que me estés contando A MI cosas sobre tu intimidad solo quiere decir una cosa… y creo que en el fondo lo sabes. Y ella también, de otra forma no te hubiera dicho lo ultimo.- lo miro de reojos con una sonrisa bastante pecaminosa.
-¿HACE CUANTO ESTABAS EN LA ENTRADA AYATO?-
-bastante como para darme cuenta de que son unos estúpidos.- hizo una pausa.- ¿bueno pero en fin quieres saber a que venia?
-¿A que venias?-
-Tengo que ir a hablar con unos empresarios en.- Dudo un momento como tratando de recordar algo.- en Nueva York.- los ojos de Reiji se encontraron con los divertidos de Ayato.- ¿Quieres acompañarme?-
Ambos se miraron y sonrieron, simplemente obtuvo como respuesta un movimiento de cabeza por parte del pelinegro.
-¿A qué hora pido el vuelo?- si algo tenia de beneficio el apellido Sakamaki era que podían conseguir lo que quisieran cuando quisiera.
-Creí que tú eras el que viajaba para una reunión ¿Por qué me preguntas a mi?- Y ahí estaba nuevamente el viejo Reiji.
-Bien lo pediré para dos semanas…-
-Esta tarde.- espeto cayendo como un insecto en la trampa de Ayato y aunque sabía que lo hacia apropósito no le importo en lo más mínimo.
-Bien, te averiguare lo necesario.- le guiño un ojo.- pero desde ya te advierto, una cagada que te mandes, y yo estaré pisando tus espaldas para darme paso hacia ella.- se burló antes de salir de la mansión.
Algo se tramaba con tanta amabilidad, pero en ese momento le valió mierda, llamo a Ester y pidió que le armara una maleta. Una sonrisa tímida se asomó por el rostro de la mujer cuando él le dijo a donde iba. En ese momento su celular sono y le hizo una seña a la mujer para que prosiguiera con lo pedido. Miro la pantalla y puso sus ojos en blanco. Después del tercer sonido, contesto.
Una simple pregunta se escuchó, la voz de su hermano sonaba agitada, mejor dicho desesperada, pero mentiría si digiera que le causo pena.
-Reiji ¿Dónde está Ume?-
-Se fue.-respondió sin emoción alguna.
-¿Q…que?- noto la completa ausencia de voz en aquella corta pregunta. ¿Ahora te preocupas idiota? Ahora que no la tienes.
-Se enteró la verdad, no pude hacer nada para que se quedara…-no escucho respuesta, la ira lo estaba invadiendo, había jugado y había perdido.- te dije que la cuidaras.- y después de soltar eso corto.
-Yo también hubiera deseado conocerte antes Ume… solo por el hecho de que hubiera deseado que él no te tocara jamás.-
Totalmente decidido, se encamino a preparar sus cosas… Ume no se iba a escapar de él…
Yyyyyy aca les dejo el nuevo cap. espero que les guste.
Muchas Gracias por leer la historia y por sus comentarios :) me alegra saber que les gusta como va la trama.
Besos y hasta el prox. cap.
