Disclaimer: Nada de Harry Potter me pertenece.
Gracias por sus comentarios a sirone aphrody, Connie1, y LucyThe Marauder. Con ustedes el octavo capítulo de esta historia.
¿Qué es lo qué quieres tú, Canuto?
- ¿Cómo que te vas a casar?
- Pues eso. Que me voy a casar.
Están en el cuarto de Sire. Ella empacando y él frunciendo el ceño. Sire suspira y recoge otras dos blusas. Él impide que cierre una maleta. La hace mirarlo a los ojos.
- ¿Por qué?
- ¿Por que qué?
- ¿Por qué te vas a casar? - masculló Sirius.
- Porque es lo que se hace. Se nace, se crece, se casa, se tiene hijos, se cuida nietos, se muere…
- No.
- ¿No?
- No puedes hacerlo. No puedes casarte con él.
- ¿Por qué no? Es un buen hombre. Educado. Caballero…
- No.
- ¿Pero por qué no, Sirius?
- Porque no, así de sencillo. No te puedes casar con Ethan Granham sólo porque tu familia lo ordene. Absolutamente no.
Se miran. Se observan. Se estudian. Se retan. El contacto no dura más de unos segundos, pero es suficiente para saber que ninguno de los dos va a ceder.
- Voy a casarme con él.
- No. No puedes casarte. ¡No!
- Sí, sí puedo. Mi familia quiere que…
- Tu familia quiere - se burla Sirius -. ¿Qué hay de mí? Yo también soy su familia. Me he transformado en tu familia. ¿Qué hay de lo que yo quiero? ¿Qué hay de lo que nosotros queremos?
Sire lo miró fijamente. Algo en su mirada, hizo que Sirius se estremeciera.
- ¿Qué es lo qué quieres tú, Canuto?
- Yo…
Entonces se dio cuenta. Todo dependía de su respuesta. De lo que él quería. De acuerdo a lo que dijera empezaba otro capítulo en su vida. Las dos opciones estaban claras. O bien decía: quiero estar contigo. O bien se despedía. Como sea, debía tomar una decisión.
¿Pero cómo tomar una decisión cuando no sabes qué decidir? ¿Cuándo temes la consecuencia de tu decisión? ¿Cuándo sabes que digas lo que digas tendrás que vivir con ello?
Sire seguía mirándolo. Ahí estaban las palabras. Ahí estaba la oportunidad, todo lo que debía hacer era tomarla. Nada más.
Tres…
Sire riéndose de un chiste privado. Clavando sus ojos azules sobre él. Retándolo con la mirada. Sus cabellos rubios meciéndose al viento.
Cuando sólo eran un par de conocidos, en diferentes años y en diferentes casas.
Fue la primera vez que Sirius pensó que estar en Slytherin no debía ser tan malo.
Dos…
Sire besándolo. Devorando su boca. Él devolviéndole el beso. Las manos de ambos acariciándose. Las manos de él en su cintura. Las manos de ella en su cabello, despeinándolo.
Ambos gimiendo. Ambos jadeando. Y luego mirándose a los ojos, prometiéndose sin palabras que se repetiría.
Uno…
Ellos peleando. Diciéndose que ya no podían más. Que ya para qué. Si ya no tenían nada en común.
Si él quería protegerla y ella no quería ser protegida, al menos no a costa de mentiras. Ella que quería saber sobre la Orden del Fénix, él que se lo ocultó por miedo, por temor, por algo indefinible de lo que a ratos se arrepiente.
No es por infidelidad, es por la mentira. La mentira de no confiar en Sire, la mentira de no confiar en ella lo suficiente para que ella tome sus propias decisiones.
Cero…
Ellos ahora. Ellos en ese momento de decisión.
- ¿Qué es lo que quieres, Sirius?
Y tomaste tu decisión, Sirius.
Te marchaste. La dejaste sola. Los condenaste a ambos.
Jamás encontrarás a una mujer como ella. Jamás ella encontrará un hombre como tú.
Los condenaste a los dos y tiraste la llave de tu felicidad.
- ¿Qué es lo que quieres, Sirius?
Las últimas palabras de Sire se pierden en el aire. Las intentas atrapar. Asir en la bruma que deja Azkaban.
Y no puedes.
Notas de la autora:
- Si quieren saber más sobre Sirius y Azkaban, vayan a mi fic "Octubre", donde hablo a placer sobre la historia de Sirius.
- Bueno, al final este capítulo no me termina de cuadrar, pero no quise cambiarlo. Espero q les guste.
