Hola linduras! Muchas gracias a todos los que se molestaron dejando un comentario en el capitulo anterior... Especialmente gracias Gise !

Bueno, los dejo leer! es cortito no me maten!


Capítulo 10

Hache de amor

Dagobert quedó muy sorprendido por la huida de su jefe. Ni siquiera había alcanzado a darle el informe detallado sobre los movimientos de Ginevra Weasley, que el auror ya había salido a pedirle explicaciones. Sonrió, al parecer Potter estaba muy interesado en esa pelirroja. Cualquier otro en su lugar no daría la cara… Se estiró en su asiento, la actitud de Harry lo favorecía porque ahora él podría descansar de su trabajo, esperándolo ya que no había recibido instrucciones. No obstante su tranquilidad no duró mucho porque la secretaria de Harry Potter se inmiscuyó en la oficina arrastrando una típica expresión insolente. Valery miró a Dagobert con sus examinadores ojos.

-¿Qué pasó? ¿Por qué el jefe de aurores te dejó hablando solo?- dijo exagerando el gesto de preocupación. Dagobert suspiró, esa chica era demasiado vehemente como para exasperar a cualquiera- Harry salió despavorido de la oficina…

-Me temo que tuvo que ir cerciorarse de algo que cambiará su vida para siempre.-informó tranquilo el guardaespaldas.

-¡Diablos!- farfulló la adolescente- ¡Se debe haber enterado del atraso!

Dagobert quedó sorprendido por la abultada información que esa muchacha poseía.

-¿Cómo lo sabes? ¡Eso forma parte de un informe confidencial!- saltó preocupado. Ella le sonrió con autosuficiencia.

-Soy experta en materia de adivinación, lo heredé de mi tía – dijo con una ligera sonrisa, que enseguida borró- Todo indica que el señor Potter será padre… ¡qué emoción! Esto revolucionará al mundo mágico…

-¡Qué dices! Todavía no hay nada confirmado niña – dijo Dagobert torciendo los ojos.

-Yo tengo mis certezas. –Contestó en un tonito misterioso- Las cartas me pidieron que no intervenga en el destino. Me dijeron que debo mantener mi boca cerrada… me pregunto a que se refieren con eso… porque yo no he hablado con nadie sobre todo lo que sé.- decía más para sí misma. Su interlocutor la miraba como si estuviese loca- Saturno muy cerca de Venus, parece que habrá choque de planetas…

-No tengo la más mínima idea de lo que hablas.-dijo cortante.

-No tiene importancia… -descartó con la mano y después lo miró fijamente- Quise decir, supongo que no tiene importancia que te lo cuente a ti.-sonrió- Hace años que se que Harry y Ginny terminarían juntos… ¡y ahora serán padres! ¡Estaba escrito que iban a ser felices! ¡Son tan perfectos! – parecía que estaba ansiosa por contarle todo eso a alguien

-¿Qué drogas estás consumiendo niña? ¡Pareces demente!

-¡Son almas gemelas!- dijo proféticamente Valery- ¡Estaban predestinados a estar juntos!

-Qué estupidez, el destino lo hace uno, nadie puede…- pero Valery lo interrumpió, sin hacerle el más mínimo caso.

-Esta mañana los astros me confirmaron todas mis sospechas… eso de no ponerse condón…-negó con la cabeza reprobatoriamente, pero sonriendo.-Los hombres siempre hacen lo mismo, la puntita, la puntita y al final… -carcajeó sin terminar la frase.

-¡Niña, no seas detallista!- la detuvo un acalorado Dagobert.- ¡Podría ser tu padre! No hablemos de sexo, por favor…- torció los ojos con desagrado.

-No se inquiete señor, ya somos adultos.- suspiró y se sentó a su lado- ¡Estoy contenta! ¡No entendía porqué los astros me dijeron que me calle si usted iba a contárselo todo a Harry de todos modos! – Respiró hondo- No es fácil cargar con el peso de mi ojo interior, ¿sabe? Los astros no suelen ser claros por momentos…

-Harry parecía preocupado por el estado de Ginevra Weasley…- dijo Dagobert intentando darle algo de sensatez a aquel diálogo. Es que Valery mostraba aspecto de fanática chiflada cuando hablaba de adivinación. Rápidamente el hombre se imaginaba colocándole un chaleco de fuerzas, esa muchacha le resultaba insoportable.- Apenas le comenté las novedades fue corriendo a buscarla…

-Está enamorado de ella.- sonrió Valery.- Harry es tremendo… pensar que se hace el hermano protector… -continuó la chica con desenvoltura.- ¡este Potter…! Donde pone el ojo, pone el hechizo ¿no?

-¡En eso coincidimos!– dijo atropelladamente Dagobert, con una sonrisa pícara que la chica imitó-Alguien debería haberle avisado al innombrable que Potter era de temer- los dos rieron.

-¡No quiero imaginar la cara de su mejor amigo cuando se entere que Harry no solo se acostó con su hermanita, sino que la dejó embarazada!

-¿QUÉ DIJISTE VALERY? – Dijo la voz de Ronald Weasley, con una expresión asesina en el rostro. Estaba parado en la puerta de la oficina de Harry, pálido, y con la boca abierta, sin poder creer lo que había oído. Valery abrió la boca, realmente afectada.- ¡TE HICE UNA PREGUNTA!- Le gritó.

-¡Yo sabía que no debía hablar, ahora entiendo todo! – rezongó para sí misma.

-¡EXPLÍCAME LO QUE DIJISTE VALERY!- Soltó Ron furioso.

-Yo…

-¡QUIERO LA VERDAD YA MISMO! – estaba a punto de saltarle encima y tomarla del cuello, y Valery retrocedió, asustada.

-¡Cálmate muchacho!- intentó apaciguarlo Dagobert que también se había puesto de pie.

-¿HARRY Y GINNY TUVIERON SEXO? – rugió Ron hecho un loco.

-La verdad es que…-empezó Valery sin saber qué inventarle.

-¡HABLEN DE UNA VEZ, PUÑADO DE DESGRACIADOS! – El detective se puso de pie y lo enfrentó.

-Deberías charlarlo con Harry…

-¡HABLEN O LOS MATO!- Sacó su varita y los amenazó.

-Ron, cálmate…-dijo el guardaespaldas.

-¡Crowly suelta de una vez todo lo que sabes!

-Bueno, me temo que Harry y Ginny si estuvieron juntos y…

-¿DEJÓ EMBARAZADA A MI HERMANA? ¡CONTÉSTENME!- La mirada de sus dos interlocutores confirmó la peor de las sospechas.-¡MALDITO HIJO DE PUTA MENTIROSO!- Siguió Ron fuera de sus casillas.-¡LO VOY A MATAR! ¡NO LE VA ALCANZAR LA VIDA PARA RECUPERARSE DE LA GOLPIZA QUE LE DARÉ! –Pateó una silla y ésta se destruyó.

-¡Por favor, Ronald! ¡Los planetas dicen claramente…!

-¡ME CAGO EN LOS PLANETAS PENDEJA! ¡CUANDO LO AGARRE LE DESFIGURO LA CARA!

-¡Deberías…!- pero Ron ahogó su frase.

-¿DÓNDE FUE ESE TRAIDOR? ¡QUIERO SABERLO! – Los apuntó nuevamente.

-No lo sabemos – mintió Valery- El salió hace un rato largo y…

-¡LO BUSCARÉ POR CIELO Y TIERRA Y LO MATARÉ!- Giró sobre sus talones y se retiró de la oficina dando un portazo. Los vidrios de la puerta se hicieron añicos.

-Harry…-dijo Valery preocupada- Despídete de tus pelotas… porque tu mejor amigo te las va a cortar…

-¡Me temo que sí! – Dagobert la miró curiosamente.- Tus cartas son muy certeras.

-Así es, no debo hablar con nadie sobre ellas, cometí un grave error…- dijo arrepentida. Dagobert la miró dubitativo.

-Oye, niña… ¿podrías decirme el número que saldrá en la lotería la semana que viene?

Valery sonrió amargamente.

-Me temo que no. Por alguna razón, es lo único que las cartas no dicen.- forzó una sonrisa y el guardaespaldas quedó visiblemente decepcionado.

0*0*0

Lucius Malfoy estaba junto al joven Nott. Parecía muy desilusionado porque la misión planeada en Callejón Diagon hace unos meses, fracasó estrepitosamente. Se consoló pensando en que al menos había logrado herir a Potter con un cuchillazo en las tripas. Theodore Nott lo miraba algo asustado. Había llenado la guarida de candelabros para no exasperar la poca paciencia de su jefe. Lucius lo miraba desconfiado. Siempre tenía que estar alerta a los movimientos de ese muchacho, porque era capaz de cometer el más tonto de todos los errores.

-Es increíble lo bien vigilada que está la noviecita de Potter – siseó Malfoy enojado- Al parece ha tomado los recaudos para que no podamos tocarla.

-Así es jefe – dijo Nott- Potter no es ningún tonto.

-Es una lástima que tú no poseas ninguna de sus virtudes- señaló Lucius.

-¡Eres cruel Lu!

-¡No me llames así, infeliz! ¡Parecemos gays! – bufó y encendió un cigarrillo con la vela que estaba en el centro de la mesa. Después largó el humo y lo miró- Pásame las últimas novedades…

-Ha llamado Draco diciendo que dejemos de perseguir a Ginny.- comunicó Nott.

-¿Cómo sabe Draco que queremos atacarla?

-Yo…- enrojeció.

-¡Ya me imaginaba que no mantendrías tu bocota cerrada! – farfulló el viejo levantando las manos con vehemencia.- ¡Eres un inútil! ¿Acaso Millicent no te advirtió que debes conectar la lengua a tu cerebro antes de hablar?

-No me hables de Millicent –dijo Nott enojado.

-¡Prefiero no saber los detalles sobre tu amorío con ese adefesio! ¡Por culpa de ustedes y sus enredos todo ha salido como el culo!

-No fue culpa nuestra.- dijo Nott- Me temo que Draco estaba en lo cierto, Ginny no fue una enviada del ministerio… cometimos un error al pensar eso.

-¿Y qué me dices de la discusión que Potter y Ginevra mantuvieron afuera de Las Brujas hablan mal de los magos? –Recordó Malfoy- ¡Estaban echándose en cara cosas como si fuesen una pareja!

-Esa pelirroja es hermosa…- Malfoy lo miró seriamente- ¿Dije algo malo?

-No puedo creer que te guste Ginevra y al mismo tiempo Millicent – dijo el viejo asqueado- Eres un maldito anormal.

-¡Sobre gustos no hay nada escrito! – exclamó el joven.

-A cualquier hombre le gustaría Ginevra… -reconoció Luicius- en cuanto a Millicent…-hizo un gesto de vomitar.

-Eres un viejo verde, Ginevra podría ser tu hija – lo regañó Theodore.

-¡Estás hablando con tu jefe infeliz! –dijo apagando el cigarrillo.

-¿Y qué? ¡Es la verdad! – Dijo envalentonado.

-Cállate pendejo porque te daré una golpiza que hará que te arrepientas de haber nacido.-siseó enojado- ¿Por qué no haces algo útil? Llama a Draco, quiero hablar con él…

-No quiere saber nada con nosotros.- le dijo Nott- Está muy enojado porque hemos intentado perseguir a Ginevra Weasley. – tosió con asco por el humo del tabaco- Al igual que nosotros, se dio cuenta de nuestro error, porque la pelirroja es actriz.

-¡Ya lo sé! ¡Estoy informado alimaña!

-Trabaja para la periodista y guionista Rita Skeeter.

-¡Deja de repetirlo, ya lo sé! – Nott no le hizo caso.

-Hará el papel de villana, Ginevra Lestrage. – le reveló y el rostro de Lucius se transformó con una expresión de sorpresa.

-¿Ah si? ¡Que buen apellido le pusieron a la villana! – dijo orgulloso Malfoy.

-Cómo se extraña Bella, ¿verdad? – dijo Nott con nostalgia- Es una pena que haya muerto, era tan… tan…

-Brillante- completó Lucius.

-Tienes razón, Lu… era brillante.

-¡Basta con eso de llamarme Lu infeliz!- dijo alborotado.

-Está bien, no te enojes.- suspiró.- La novela en la que Ginevra trabaja se estrena el próximo Lunes. Se llama Triángulo de amor.

-Me importa una mierda.- lanzó de mala manera, con su habitual mal humor – No estamos para hablar estupideces…

-¡Vamos jefe! Millicent me ha contado que subes el volumen del televisor para escuchar las imágenes promocionales…-dijo riendo Nott, y Malfoy enrojeció.

-¡Cállate infeliz! ¡Millicent y tú pueden ir muriéndose! ¡Debería haberle lanzado un Avada Kedavra en la frente a cada uno, cuando cometieron semejantes errores! – se puso de pie, dispuesto retirarse.

-¿A dónde vas?

-¡A matar muggles! –Vociferó casi escupiendo- ¡Necesito descargar mi frustración!

-Si es así, te acompaño.- dijo Nott- Llevaré mi móvil… después podremos ir a festejar a un conocido bar que he frecuentado.-propuso alegremente- Tengo un gran amigo que presentarte.

-Seguramente otro inútil como tú –Malfoy lo aporreó en la cabeza.

0*0*0

Ginevra Lestrange era una mujer distinguida. Vestía de punta en blanco porque su estatus de sangre pura así lo exigía. Estaba exageradamente maquillada y su cabello negro escuro le llagaba hasta el cuello. Sus ojos color chocolate tenían una sombra del mismo color detrás del delineado. Su expresión era frívola, sonreía artificialmente ante cualquier cumplido. En ese momento estaba sentada en un despacho lujoso, rodeada de un montón de papeles. No parecía concentrada en su trabajo. Ser amiga de su jefa, Regina Radcliffe, tenía sus beneficios. La empresa generaba cuantiosas sumas de oro y una buena remuneración por mes, no podía quejarse. Sin embargo, para asegurarse un buen futuro sería conveniente ser la esposa de Harry Radcliffe. Nadie iba a detenerla, ese hombre era suyo. Sonrió… Regina no dudaría en ayudarla. Unos nudillos tocaron la puerta de su despacho y levantó la cabeza.

-Adelante – indicó tranquila.

-Hola Ginevra – la saludó el buen mozo de Harry.- ¿Molesto?

Ella se puso de pie y le sonrió.

-Claro que no, Harry- le dijo dulcemente- Tu nunca molestarías.

-Vine a traerte estos informes de ventas.-repuso el joven acercándose.

-¿Quieres tomar un café?

-No, tengo una junta en cinco minutos, me tienen que mandar la ropa de gala para ella.- la miró- Te dejo los informes aquí – los puso encima del escritorio. Radcliffe parecía muy apurado por evitar a Ginevra Lestrange.

-Estás trabajando demasiado Harry – ella rodeó el escritorio y se acercó a él, sin estar dispuesta a que se le escape- Te noto muy estresado.- le acomodó el cuello de la camisa, y el no le quitó las manos, pero se lo notaba incómodo.

-Puede ser, pero nobleza obliga – sonrió forzadamente.

-¿Qué me dices de ir a tomar algo esta noche? –Propuso enseguida Ginevra- Creo que te hará bien relajarte un poco. – el puso una cara de circunstancia- Las ventas van muy bien, no debes preocuparte lindo.

-Si, pero…-ella se acercó un poco más logrando inquietarlo- Ginevra, aquí no- dijo intentando evadirla.

-Vamos Harry… eres el dueño, nadie te dirá nada.- guiñó un ojo coquetamente.

-Yo…

-¿Tienes miedo? – dijo divertida- Te sienta muy bien el traje…

-Eres tremenda…-sonrió seductoramente.

-Cuéntame porqué estás tan amargado.

-Mi madre se pelea siempre con la servidumbre, me da un poco de pena.-confesó Harry.

-Ya sabes lo exigente que es Regina, y no es para menos, ser la viuda de Alan no es moco de pavo, ¿no? Después de la muerte de tu padre ella tuvo que hacerse cargo de esta empresa.- dijo haciéndose la comprensiva, pero su tono demostraba lo contrario, aunque Harry no parecía notarlo.- No debes preocuparte demasiado por eso… ¿si mi vida?

-Tal vez tengas razón – repuso confundido.

-¿Han contratado a alguien nuevo para el personal? –quiso saber Ginevra

-Si, una muchacha joven. Se llama Hermione Watson, es oriunda de Liverpool –contó Harry. A Ginevra no le gustó el tono utilizado. Parecía haber pensado en esa mucama… ¿quién era?- Se está llevando muy bien con el ama de llaves, pero mi madre por alguna razón la detesta. Me incomoda que la trate tan mal…

-Seguramente debe ser una incompetente y por eso Regina se ha puesto firme.- opinó venenosamente- Ya sabes, hay que tenerlos cortitos… sino se aprovechan de uno. Los pobres son así…- Harry la miró reprobatoriamente.- No quise decir nada malo, cariño…

-No me gusta que hables así.-dijo él visiblemente molesto.-Ofenderías a alguien si…

-No te lo tomes a mal, Harry –balbuceó ella rectificándose. Odiaba que ese hombre tenga tantos principios, era su único defecto. Sobre todo eso de defender a una muerta de hambre, era demasiado. ¿Con que quería una mujer buena y sumisa? Muy bien, ella le daría lo que él necesite… por lo menos hasta que logre casarse con él.-Solo fue un comentario, he tenido malas experiencias con la servidumbre.

-Está bien, no te inquietes.- dijo Harry distante.

-Yo más que nadie se lo que es la pobreza, pero me preocupé por salir adelante- fingió Ginevra con una sonrisa- Sin embargo determinadas personas prefieren quejarse… ¿comprendes? – ya estaba muy cerca de su boca.

-Gin, aquí en la empresa es mejor que…-pero ella lo besó con ganas. Introdujo su lengua en la boca del joven y el correspondió el beso tomándola de la cara. Ginny sintió una mezcla de asco y repulsión. Después de haber besado a Harry Potter, hacerlo con Fabian Prescott en ficción le resultaba asqueroso. Además era doblemente incómodo porque sabía muy bien que su amiga se sentía muy atraída a él. Y ni hablar con lo que seguía a continuación. La puerta del despacho se abrió. Hermione Watson entró, con el uniforme de mucama. La cara de consternación y dolor de Demelza fue tan certera, que parecía una actriz de la categoría de Meryl Streep (1). Harry y Ginevra se separaron al sentir el ruido y quedaron ruborizados. Los ojos de Hermione brillaron automáticamente al verlos así. Ese hombre nunca sería suyo, debía aceptarlo, no podía corresponderla. Pertenecían a mundos diferentes.

-¡Hermione!- interpretó Fabian con verdadera incomodidad.- ¿Cuándo has llegado? ¿Cómo es que…?- tartamudeó.

-¿No te enseñaron a pedir permiso para entrar chiquita?- lanzó Ginevra venenosamente.

-Lo siento, la secretaria me permitió pasar.- se disculpó ella con un tono glacial.- Vine a traerle el traje para la junta señor Radcliffe. Lamento interrumpir tan ardua jornada de trabajo.

-No te preocupes, Hermione. – contestó Harry con cierta desazón.- Has sido muy amable en traerme el traje de gala para la junta. Se que no es tu trabajo…

-Hago lo que me ordene la señora Regina – dijo ella fríamente. Le entregó el paquete resueltamente y los miró.- Si no necesita nada más, debo retirarme…

Ginevra sonrió falsamente. Se dio cuenta que cómo miraba a SU Harry.

-Espero que no se repita su mal educación– terció Ginevra con aires de diva.-La próxima debe golpear la puerta o le informaré a la señora Regina.

-No fue para tanto Ginevra – la cortó Harry.

-Lo siento – se disculpó Hermione con rabia contenida.-Fui a su despacho y su secretaria Sarah Rowling me ha dejado pasar.

-No puedo creer que Sarah insista en no tomar licencia…- comentó Harry apenado.

-¿Por qué debería tomar Sarah?- quiso saber Ginevra.

-Está embarazada… - Ginny se estremeció súbitamente y se puso roja. Demelza la miró fijamente, y la pelirroja interpretó con esa mirada que no interrumpa la escena. Pero Ginny empezó a toser interminablemente. Fabian intentó remendar la situación para no perder todo lo que llevaban grabado.

-¿Te encuentras bien, Ginevra? – dijo cordialmente, pero había sonado muy preocupado y no tenía nada que ver con el trato que los personajes tenían en ficción- ¿Quieres agua?

-Si… si… - tartamudeó patéticamente.- Yo solo me ahogué con saliva y…

Con eso fue suficiente para que todo se vaya por el inodoro. La respuesta no era nada propia de un personaje como la villana… Henry Lockhart puso el grito en el cielo.

-¡MALDITA SEA, CORTEN! ¡HE DICHO QUE CORTEN!– Los tres actores bufaron- ¿Ginny que diablos haces? ¿Cómo se te ocurre tartamudear? ¡Siempre trastabillas en la esa parte! ¿Qué sucede contigo?

-Lo siento…- dijo apesadumbrada- Me ahogué y no pude evitar toser.

-¡Hubieses contestado bien cuando te recuperaste! – La reprendió el director.- ¿Qué rayos pasa por tu cabeza? ¡Es la sexta vez que arruinas el final de la escena!

-¡Hice lo que pude!- contestó ofendida con el director.- ¡No soy un robot!

-Ginny no te preocupes- dijo Fabian comprensivo- ¿Te sientes bien? Te noto muy pálida…- se acercó a ella y la tomó por los hombros. Demelza lo fulminó con la mirada.

-Si, estoy bien, solo que muy cansada.- Fabian frunció el entrecejo, preocupado.

-Está bien – bufó el director- Hagamos un descanso…espero por el bien de todos ustedes que la escena salga bien después del mediodía porque me van a conocer enojado.-apagó el micrófono que emitió un chirrido. Demelza se acercó a Ginny resueltamente.

-¿Podemos hablar un momento, Ginny? – la miró severamente, recordándole con los ojos que debían hacer la prueba de embarazo.- Ya sabes lo que tenemos que hacer, es importante.

-No quiero- dijo acobardada.

-¿Se puede saber en qué andan ustedes dos? – terció Fabian mirándolas con curiosidad.

-En nada amigo – dijo Ginny mirando a Demelza significativamente. Sabía que su amiga estaba celosa por verlos besándose, no le gustaba para nada que se sintiera mal. Ella le sonrió tímidamente, dándole a entender que estaba todo bien.-Vamos, te acompañaré al baño y después al almuerzo…

-Si vamos…

-¡Las espero en el buffet! –les alcanzó a decir Fabian Prescott.

-¡Si ya iremos! – repuso Demelza.

Las dos caminaron hasta el camarín de Ginny dejando a Fabian confundido. Entraron allí y Ginny se dejó caer en el sofá, con tristeza. El camarín de Ginny era de una sola habitación, bastante amplio. Constaba de un espejo enorme, el cual tenía fotos en las puntas con Henry, los asistentes, la maquilladora Gloria, la amorosa actriz llamada Betty que interpretaba a Regina, la ama de llaves, y todos los personajes de Triángulo de amor. Encima de la cómoda había un centenar de maquillajes, una paleta con sombras de todos los colores posibles. En frente, dos butacas de esas que tienen rueditas, color negro. En un rincón había un perchero alargado con diferentes atuendos del personaje de Ginevra Lestrange, de lo más lujosos. Ginny se había enamorado del personaje, el vestuario era de ensueño, pero lamentablemente no estaba disfrutando aquel momento profesional por otros conocidos motivos. Suspiró… ¿qué importaba la ropa? Demelza había comprado una prueba de embarazo mágica ("Test Maternal Embarazo") en el único momento en que no le tocó grabar una escena. Era el mismo método muggle, pero la diferencia que era certero al cien por ciento, no fallaba. Ginny debía orinar sobre una tajadita de papel blanco que tenía una forma de triángulo. En el caso de estar embarazada, el papel cambiaba de color, de lo contrario, quedaría igual que siempre. Aún no habían hecho la prueba y Ginny masajeaba las sienes, realmente afectada. Demelza la miró de brazos cruzados.

-Con esa actitud, todos se darán cuenta lo que te está pasando- la reprendió con firmeza.

-¡Estoy nerviosa Demelza, entiéndeme! – se quejó con angustia- ¡No puedo dejar de pensar en el atraso! ¡Tengo mucho miedo!

-Será que mejor que tranquilices, porque Lockhart te va a matar si arruinas otra escena- repuso ella con un tono para nada comprensivo. La mirada de Ginny fue como un pasaje de ida a la mierda con todo pago- Lo siento, debo decírtelo.

-¿Crees que no me di cuenta porqué traes un carácter de mierda?- repuso Ginny cansada y se quitó la peluca color negra para dejar ver un rodete pelirrojo- ¡Noté como me miras cuando beso a Fabian en ficción! - tiró la peluca a la cómoda y vio cómo Demelza enrojecía.

-¿Qué dices? – saltó indignada- ¡Estás delirando!

-¡Te conozco Demelza! ¡Soy conciente que te cae como el culo vernos besándonos! – escupió enojada.-Y sinceramente, lamento que tengas que verlo pero mucho más lamento que no confíes en mí…

-¡No estoy enojada por eso!- mintió la chica.-Solo intento ayudarte.

-¡Del, se te nota! – Torció los ojos.- Pero debes entender que entre Fabian y yo no hay nada. No me gusta…- su amiga se sentó a su lado, suspirando.

-Es incómodo – admitió suspirando– Se que Fabian no te gusta pero él…

-Me quiere – Demelza giró la cabeza para mirarla con los ojos desorbitados- Es como un hermano más, nos queremos como amigos… imagínate que estoy informada con quién se ha acostado y con quién no…

-¿De verdad? –Dijo sorprendida- ¿Y porqué nunca me contaste nada? ¡Eres una…!

-Es mi amigo, no voy a ventilar sus intimidades- zanjó Ginny con una mueca de disculpa.- Y tú también lo eres. Deja de ponerte celosa…

-Fabian es parecido a Harry.- observó Demelza.

-¿Y?

-Me da miedo de que le gustes tú y no yo.- confesó con tristeza.

-¡No seas tonta!- rió y la abrazó.- Le gustas a Fabian, pero es un poco lento…

-No hablemos más de él.- dijo, y se puso de pie- Hagamos la prueba de inmediato Ginny. No puedes seguir así…

-¡No! ¡No quiero! ¡No estoy preparada para saberlo! – se tapó la cara con las manos.- Tengo mucho miedo a que de positivo…

-No seas infantil, debes enfrentar la realidad. – dijo su amiga armándose de paciencia.

-¡No seré capaz de ver el resultado! – vociferó atemorizada.

-¡Son cinco minutos!

-¡Los más largos de mi vida!- describió Ginny afectada- ¡Maldigo la hora en que me acosté con Potter!

-¡Ginny, por favor! –dijo Demelza, poniéndose firme- ¡Si fuiste tan viva para follártelo sin condón ten ovarios para ver si estás o no embarazada!

-¿No entiendes? ¡Lo perderé todo! ¡No podré seguir actuando embarazada! – instintivamente se tocó el vientre y empezó a llorar.

-No lo perderás todo, deja de exagerar- Ginny la miró escéptica- ¿No lo recuerdas?

-¿Qué es lo que tengo que recordar?

-Allá por el capítulo… - parecía pensarlo- Bueno, no me acuerdo, pero la cuestión es que tu personaje se hace embarazar por otro para engatusar a Harry – guiñó un ojo- Podrás seguir actuando con tu panza y todo…

-¡Maldita seas, deja de dar por hecho que estoy embarazada! –Sollozó Ginny haciendo que el rimel se corra por sus mejillas a causa de las lágrimas- ¡No lo digas así, suena terrible!

-Levántate – le ordenó Demelza sin miramientos y le entregó el recipiente- Orina sobre esta porquería…

-¡No!

-¡GINNY! – Dijo en un tono que no admitía réplicas.

-Está bien, no me trates mal…- dijo llorando. - ¿Me acompañas?- la miró suplicante. Demelza bufó.

-No es que estaba ansiosa por verte orinar, pero bueno…- las dos sonrieron de amargura.

Entraron al baño y Ginny se bajó los pantalones, poniendo el recipiente en el inodoro. Demelza miró sus partes íntimas.

-¡Wow! ¡Tienes tu amiga depiladita!- comentó para descomprimir la situación. Ginny chascó la lengua, no logró distraerla. Se sentó, dispuesta a orinar.

-¡Estoy nerviosa, Del!

-¡Orina de una jodida vez!- apremió nerviosa.

-¡No me sale de los nervios!

-Tengo la solución para eso…-Demelza encendió la llave de agua- ¿Ves? Esto te incitará al chorrito…

Ginny no pudo evitar reírse. Su amiga era la única capaz de hacerla sonreír en tan terrible momento. La orina salió y mojó el papel enseguida. Tras higienizarse Ginny se subió los pantalones y las dos se agacharon para mirar el pequeño papel en forma de triángulo.

-¿Cuánto tarda? – dijo Ginny con voz temblorosa.

-No más que cinco minutos…

-¿Y si no pasa nada? ¿Y sino cambia?

-No estás embarazada.-respondió Demelza son simplicidad.

-¡No está cambiando de color!- soltó Ginny con ilusión.

-¡No pasaron ni dos segundos!-dijo Demelza exasperada.-Hay que esperar más, ya te lo expliqué quinientas veces…

-¡Maldita inmundicia que no se apura!- rezongó Ginny frenética.

En ese momento tocaron la puerta del camarín con vehemencia. Las dos se sobresaltaron y se miraron seriamente, sin saber cómo reaccionar.

-Ginny…¿estás ahí?- decía la voz de Lockhart.

-Si, Henry, ¿qué pasa? –intentó aparentar tranquilidad mientras ella y Demelza se levantaban apresuradamente y salían del baño dejando todo desordenado.

-Tienes visitas, hay alguien que quiere hablar contigo…

-¿Quién es? – Preguntó Ginny- ¡Estoy en mi horario de descanso!

-¡Es importante, abre la puerta! – apremió el director.

-¡Te dije que estoy descansando!

-¡Me importa un bledo, ábreme!

-¡Henry no seas molesto! – se exasperó Ginny. Demelza le hizo una seña muda de que sería mejor que le abra la puerta, pero la pelirroja se llevó el pulgar a la boca para que no revelara que se encontraba allí.

-¡Si Rita se entera de que no lo atiendes vas a tener graves problemas!- las dos se miraron ceñudas, sin entender nada.

-¿Vino alguna estrella a verme?- tanteó Ginny desorientada. ¡Justo en ese momento tenía que venir alguien importante! Malditos inoportunos.

-¿Estrella? ¡Es mucho más que eso! – Dijo Henry grandilocuente- ¡Está bastante apurado, tiene ansias de hablar contigo! ¡Abre la puerta de una puñetera vez Ginevra!

-Está bien, espera que…

-Ginny soy yo – dijo una voz que la estremeció y la hizo palidecer notablemente- Ábreme la puerta, necesito que hablemos.

-¿Harry? – dijo incrédula.

-¡No, Santa Closs! – dijo furioso- ¡Abre la puerta ya mismo, tenemos que hablar! – exigió perdiendo los estribos.

A Ginny se le inundaron los ojos de lágrimas. Demelza le hizo una seña de meterse en el baño sin hablar y le dio un fugaz abrazo para darle fuerzas y ánimo. Ella se acercó a la puerta y giró las llaves. Entonces lo vio. Estaba vestido de forma casual, como siempre. Un buzo de polar color verde, que le hacía juego con los ojos. Malditos ojos fijos, redondos y verdes que se clavaban en ella sin pudor haciéndola transpirar. Nadie en toda su vida la había hecho reaccionar así… y en medio de aquel nerviosismo, de aquel miedo de verlo, de aquellas ansias de verlo, de aquella urgencia de su anatomía en frente la suya, el corazón le vibró de forma contundente, con vehemencia dándole a entender que estaba total y completamente enamo… fue víctima de un cosquilleo en el vientre de solo pensarlo. Los cabellos alborotados y una expresión de profunda desesperación inundaban el semblante del jefe de Aurores. Harry miró el contexto detenidamente y se metió en camarín cerrando la puerta detrás de él…

-¿A qué viniste? – dijo Ginny débilmente. A Harry no le habían pasado desapercibido algunas señales. Los ojos llorosos, la expresión asustadiza, nerviosa, nada propia de ella, prácticamente le confirmaron los dichos del guardaespaldas. Evidentemente algo le estaba sucediendo.

-Tenemos que hablar.- dijo nervioso.- Es importante.

-No tenemos nada que hablar.- contradijo Ginny.- Ya te dije que no quiero saber más nada contigo…- "vete por Merlín, vete de aquí", rogaba internamente.

-No quiero hablar de nosotros – dijo él- ¿Estuviste llorando?

-¡No te interesa! – dijo con voz trémula.

-Mira, Ginevra, vine a hacerte una sencilla pregunta -ella se estremeció. "Lo sabe", pensó.- y por tu bien espero que me contestes con la verdad.-

-¿Me estás amenazando? –dijo esperando sonar normal, pero la voz le salió más débil aún.- ¿Qué pretendes, secuestrarme otra vez?

-¡Basta!- la cortó harto de su actitud y se acercó a ella.

-Me estás comprometiendo, será mejor que te vayas porque yo estoy en mi lugar de…

-¿Estás embarazada?- los ojos de Ginny se abrieron grandes y se empañaron automáticamente- ¡Contéstame, Ginny! ¡Quiero la verdad! ¡Habla!

-¿Cómo puede ser que tú…? – tartamudeó ella espantada.

-¡Lo sé todo, soy auror!- dijo altivamente- ¡Dime la verdad!

-¡No me grites!

-¡Habla de una vez, no me pongas más nervioso!-le exigió de mala manera.

-Yo no…- dijo mirando sus pies- Yo…

El se acercó y le levantó la pera para obligarla a mirarla a los ojos.

-Cuando estuvimos juntos cometimos un pequeño error – susurró respirando hondo- No creas que lo he olvidado, soy conciente de eso.

-Fue por tu culpa…

-¿Estás o no…?

-No sé, yo… no estoy segura de…

-¡Di algo coherente o me volveré loco!- le rogó abatido- ¡Estás o no esperando un hijo mío!

Ginny sollozó pero la puerta del baño se abrió, interrumpiéndolos. Los dos miraron. Demelza salía de allí con un gesto de consternación.

-¡Demelza! ¿Qué haces aquí? – Dijo Harry enojado- ¿Estabas escuchando la conversación?

-Lamento mucho interrumpirlos… -Ginny notó traía el recipiente del test de embarazo en la mano, pero no podía ver el resultado sin acercarse. Sin embargo no lo necesitó: su mirada y la de su mejor amiga se cruzaron y comprendió todo enseguida.

-¿Qué es lo que tienes allí? – preguntó Harry. Ginny le hizo a Demelza una seña muda de que no siguiera hablando. El papel había adquirido un color morado y tenía un símbolo muy parecido al tatuaje de Ginny en el torso de la mano derecha, una hache en runas antiguas.

-Lo siento Ginny, él debe saberlo…

-¿Se puede saber de qué mierda están hablando? ¿Qué es eso Demelza? – dijo Harry.

-¡No le digas nada!- logró balbucear Ginny pero su amiga hizo caso omiso.

-Esta es la prueba de embarazo Harry, dio positivo…- los miró alternativamente a los dos- van a ser padres…


(1).Meryl Streep, adoro esa actriz.

Bueno terminó! Si, finalmente le llenó la cocina de humo! jajajaj! pobre Ginny! Test Maternal DE Embarazo, alude al título del fic, Claramente, son sus siglas. Por si no quedó claro jaja

Le quedan dos capítulos, no mucho más!

Espero sus sinceras opiniones! no se olviden por favor! les pido eso a cambio nada más! ajajajaj

Hasta el próximo, Los quiero

Joanne