Capitulo 10. CHOBITS, parte 2
Fuuma Monou y Kagome Higurashi miraban consternados a los Ángeles Káiser Mercurio y Kotoko. Ambos enemigos sostenían a Chii como un escudo que el mismo Kamui evitaría golpear.
— ¡Oigan abusivos, suéltenla en este instante! —espetó Higurashi, siendo retenida por Monou para que permaneciera detrás de él.
Los sensores de los Ángeles Káiser analizaron a la pareja, encontrando peculiares radiaciones en ambos.
Desde su cuartel, dentro de una cabina de mando, Minoru Kokubunji observa con interés los monitores que transmiten los sistemas ópticos de los Ángeles de combate.
— ¿Podrá ser…?— se pregunta, comenzando a marcar secuencias en el ordenador. Pidió un análisis de compatibilidad entre el individuo que meses atrás destruyó los prototipos de los Ángeles Káiser con las del sujeto que se mostró en la pantalla.
Minoru se conmocionó al ver el alto porcentaje marcado en el monitor. Es cierto que los nuevos modelos estaban diseñados para combatir contra cualquier ofensiva o defensiva humana, mas él supo aquel día que ese hombre no podía ser catalogado humano.
— ¡A todos los Deus*, la situación ha dado un giro inesperado, confrontar a cualquier enemigo siguiendo el protocolo Tormenta! —clamó sobre el micrófono cercano— ¡Aquel que se atreva a desobedecer sufrirá las consecuencias! ¡¿Me escucharon?
— No sé qué es lo que se proponen ahora, pero más vale que la liberen en este instante —pidió Fuuma, dando un paso lejos de Higurashi.
En respuesta, Mercurio sujetó por el cuello a la PERSOCOM ejerciendo la fuerza necesaria para que un sonido metálico lo hiciera desistir.
Fuuma se detuvo al intuir que el robot no dudaría en arrancarle la cabeza a Chii si se lo proponía. Muchos lo reprenderían por tal decisión, esa cosa era una máquina, no siente, ¿qué le importaba? Quizá tengan razón, sin embargo el valor que la PERSOCOM tenía para su sensei era suficiente para no actuar precipitadamente.
Pero no fue el caso del Ángel Kaiser Kotoko, quien a gran velocidad empuñó una kodachi con la que se precipitó sobre la joven pareja.
Monou fue más veloz en apartar a Kagome del peligro, sosteniéndola con un brazo para retroceder, iniciando una carrera en la que la unidad Kotoko arremetía contra Higurashi en un intento por distraer a Fuuma.
La unidad Mercurio aprovechó esos segundos para neutralizar a la PERSOCOM frente a ella. Chii dedicó una mirada triste a su captor cuando este le colocara la mano contra el pecho.
La PERSOCOM colapsó por una sobrecarga eléctrica en su sistema central. El Ángel Káiser la cargó sin problemas, emprendiendo la marcha por encima de la conmoción de los apagones e incertidumbre de los peatones, sin embargo, un grito de guerra le impidió ir lejos.
La PERSOCOM Dita apareció de entre la oscuridad, cayendo con ambos pies sobre la espalda del Ángel Káiser. El impacto fue tan potente que obligó a Mercurio a soltar a Chii.
La PERSOCOM de cabello rubio cayó al suelo, rodando sobre una zona verde, mientras Mercurio giró en el aire, apartando a Dita de un manotazo, cayendo así de cuchillas en el piso.
Dita aminoró la fuerza del golpe al interponer su brazo, regresando a tierra justo a pocos metros de su rival.
Ambos cyborgs se encararon desafiantes al ponerse de pie.
— ¡Ustedes… ustedes son quienes han estado causando tanto alboroto en la ciudad!— exclamó la pequeña Dita.
Mercurio inclinó ligeramente la cabeza, enfocando su atención en la inconsciente Chii. Dita dio un fuerte pisotón en el suelo para interponerse entre el Ángel Kaiser y su meta.
— Es evidente que conocen el valor de ese PERSOCOM, así que antes de permitir que caiga en manos equivocadas... es mejor destruirla…
Dita se giró hacia la inocente PERSOCOM, lanzándose sobre ella con el puño extendido. No consideraba el fracaso una opción, entendía mejor que nadie lo peligroso que sería si el sistema CHOBITS llega a ser empleado con malos fines… sin mencionar que entre sus directrices no estaba impuesta la orden de salvaguardar la unidad como una prioridad.
Mercurio no se movió. Tal acción podrá ser notada dentro de poco al revisar la secuencia del combate, algo que traerá problemas al Deus que lo maneja al ser claro que no tuvo la intención de detener la agresión….
El golpe de Dita poseía la potencia necesaria para perforar fácilmente el cuerpo de Chii, estrujar la fuente de poder principal y hacer pedazos el procesador. Quizá así se habrían evitado muchas tragedias futuras, pero para Kakashi Hatake fue inaceptable tal medida de acción.
Dita quedó boquiabierta cuando el ninja peligris apareció en su camino, deteniendo el golpe con ambas manos. Kakashi reconoció casi de inmediato a la PERSOCOM como aquella que Ichiro Mihara construyó antes de su presunta muerte.
Con una bien elaborada llave, Kakashi estampó contra el suelo a la jovencita de metal, conteniéndola con el peso de su rodilla —Será mejor que te tranquilices— sugirió el ninja con calma.
Al escuchar tal voz, los sensores auditivos de Dita enviaron rápidamente una señal al sistema central, ejecutando una reacción inmediata que la obligó a decir— Reconocimiento de voz confirmada. Personal autorizado 00003A identificado: Hatake Kakashi.
Kakashi enarcó una ceja al no comprender todo la oración por la que Dita le devolvió una mirada rencorosa. El ninja sintió como la chica dejó de oponérsele, permaneciendo sumisa en el suelo.
El ninja miró de reojo a la unidad Mercurio, cuya estola se ondeaba suavemente por el viento.
— Ya basta de juegos Mihara, sé que eres tú, no tienes por qué ocultarlo más— sentenció.
— ¡¿Qué?... ¡¿Mihara…?— Dita repitió alarmada.
Dentro del modulo de control, Ichiro Mihara sonrió satisfecho. Sabía perfectamente que toda su actividad manejando a Mercurio era supervisada y monitoreada por los lacayos de Minoru, por lo que debía continuar guardando las apariencias un poco más.
Por el silencio del Ángel Káiser, el ninja imaginó que sus antiguos protegidos podían estar en grave peligro.
— No sé qué es lo que ha pasado contigo, pero hay algo que quiero que sepas… mi contrato continua vigente.
Como si fuera lo que deseaba escuchar, el brazo de Mercurio se fragmentó en placas metálicas que se enrollaron para formar una lanza de caballería. El veloz Ángel Káiser arremetió contra el peligris quien lo combatió con un afilado kunai.
No deseaba comprometer la seguridad de los Mihara, por lo que Kakashi prefirió callar, sólo esperaba que el mensaje haya sido claro para sus amigos.
Dita rodó por el césped una vez que Kakashi tuviera que liberarla para combatir a Mercurio. Tardó unos segundos más para erguirse, hasta que sus sistemas se alinearan de acuerdo a las nuevas normas que bombardearon su disco duro.
Hatake Kakashi eludió cada estocada del enemigo, lanzando un kunai que se incrustó en el costado del guerrero metálico. El proyectil estalló al llevar consigo un sello explosivo.
Ante las gruesas estelas de humo, Kakashi notó como el Ángel Káiser sufrió daños mínimos aún con la explosión directa. Para el guerrero de Konoha era evidente la mejorada resistencia del muñeco de metal.
Fuuma maniobró con Kagome en brazos, recibiendo una que otra lesión al distraerse por el bienestar de la chica.
Hastiado de la situación, Monou se detuvo, conteniendo el avance de la maquina con su poder.
Una onda invisible empujó a la unidad Kotoko contra las rejas de un juego mecánico. Antes de poder incorporarse, Kotoko observó como la estructura de metal se dobló sobre sí misma para atraparla como si se tratara de una red.
Higurashi se sorprendió al percatarse de que fue Fuuma quien logró apresarla a distancia, no imaginaba que sus habilidades llegaran a tales manifestaciones, y por el rostro de Monou era claro que él tampoco.
Sin permitirles un instante para hacer preguntas, una fría brisa azotó a la pareja. Monou y Higurashi miraron anonadados los copos blancos que acompañaban la fuerte corriente.
El ventarrón marcó escarcha de cristal en el suelo y en todo cuerpo que se interpusiera en su camino.
Kagome gritó al resentir el frío calándole lo huesos, no siendo la única al haber todavía gente por los alrededores que del mismo modo fueron atrapadas por la inexplicable tormenta de nieve.
En pocos segundos el hielo aprisionó las piernas de las personas. Fuuma miró hacia el cielo, donde pudo notar una silueta de la que parecía provenir la fuerza sobrenatural. Quitándose el hielo del cuerpo, dio un gran salto por encima del nubarrón, teniendo a la vista una grácil figura femenina que, como princesa de la nieve, era la causante del invierno.
Una mujer de larga cabellera blanca se encontraba suspendida en el aire. Era de piel pálida por lo que el color rojizo de sus ojos resaltaba tan majestuosamente como rubíes; vestía un kimono blanco con un gran moño morado atado a la cintura y largas medias cubriéndole las piernas. En la manga de su vestimenta se encontraba escrito "S-01"
La mujer lanzó una mirada inexpresiva al chico que dominó el cielo con su presencia. Al no percibir ninguna clase de chakra de ella, Monou supo que lidiaba con otro de esos robots de combate, por lo que no dudó en atacar. Extendió el brazo esperando destruirla con un pensamiento cuando recibió un golpe en el costado que lo cambió todo.
En su violenta caída, Fuuma descubrió al atacante quien descendía justamente a su lado, no era más que una delicada niña de cabello rubio con atuendo blanco. Sus ojos anaranjados no mostraron emoción alguna cuando comenzó a emitir un inusual resplandor que desencadenó un intenso destelló el cual, por un segundo, tornó la noche en día.
La luz desatada por el resplandeciente Ángel blanco dejó ciego a todos a la redonda. Fuuma intentó cubrirse la cara pero fue tarde, cerró los ojos sólo para recibir una serie de fuertes golpes que terminaron por estamparlo en tierra.
Monou se levantó frustrado, ¡si al menos sus enemigos tuvieran un chakra el cual reconocer o seguir! Pero ahora no podía ver, inmerso en un mar de ciudadanos inocentes que no le permitían simplemente atacar esperando herir sólo a sus agresoras. Fiarse de su oído tampoco era posible, no con tantos gritos al unísono ensordeciéndolo.
Donde se encontraban Kakashi y Dita llegaron residuos de nieve, algo que los obligó a mirar justo cuando la estrella blanca esparciera su luz.
Dita fue ligeramente inmune gracias a los lentes oscuros que portaba, lo que le permitió ver cómo Mercurio lanzó una diminuta esfera contra el cegado ninja. De aquello que simuló una granada salieron seis bandas metálicas que se adhiriendo al cuerpo del peligris las cuales desencadenaron una fuerte y continua corriente eléctrica sobre él.
Kakashi intentó resistir, pero el alto voltaje nubló todo su mundo en cuestión de segundos, cayendo sin sentido al suelo.
Dita intentó socorrerlo, mas Mercurio se desplazó a gran velocidad empleando su técnica "Patada del Leviatán" para girar como un tornillo huracanado y arrastrarla violentamente contra la arboleda.
Una vez que la PERSOCOM terminara en el suelo, el enemigo dejó caer sobre ella uno de los mismos aparatos que neutralizaron a Kakashi Hatake.
Tras sentir como algunos muchos de sus circuitos se fundían, Dita terminó por quedarse inmóvil y fuera de línea, mientras el enemigo finalmente pudo encaminarse hacia donde Chii dormía, pero antes, Mercurio se detuvo junto al inerte Kakashi. Sólo fueron unos segundos de espera que terminaron cuando el robot se arrancara la bufanda del cuello y la arrojara sobre su fiero adversario para mostrarse superior y ganador del encuentro.
Fuuma logró aguantar el voltaje que lo sacudió, logrando arrancarse algunas de las bandas que restringían sus movimientos, pero cuando un segundo dispositivo lo aprisionara terminó retorciéndose hasta quedar inconsciente.
Cerca de ahí, Kagome intentaba recobrar la vista, empezando a ver nubarrones que se transformaban en enormes puntos hasta finalmente distinguir figuras humanas.
Vio como las dos extrañas mujeres liberaron a la unidad Kotoko y silenciosamente fueron a reunirse con el Ángel Káiser Mercurio quien llevaba a Chii bajo un brazo, y en el otro a un joven que no había visto antes.
En medio de la conmoción y con el inminente arribo de las sirenas que se escuchaban en la lejanía, los robots se marcharon, perdiéndose en el vacío de la oscuridad que poco a poco se veía invadida por las luces artificiales que se encendían.
Buque S.H., Japón.
El Director Kurama se mantuvo sentado frente a un escritorio sobre el que había tres carpetas sin escritura o etiqueta. Durante los últimos días había estudiado los expedientes de posibles candidatos para formar parte de SECTOR HEAVEN como su asistente ejecutivo, algo que ha mantenido a Kisaragi triste y temerosa a un posible despido.
Sin embargo, no estaba en planes del director el prescindir de ella; pese a todo la mujer lleva bien sus archivos, su agenda y otras labores, pero Kurama sabía que pronto necesitaría de alguien más a su mando en el que pudiera confiar para apoyarlo con las actividades de Kamui y la reconstrucción de los Kekkais de Japón. Alguien con una mente prodigio que entendiera la importancia de las tareas asignadas por la Princesa Hinoto.
Necesitaba una persona con las cualidades necesarias para tomar decisiones rápidas y acertadas, que trabajara bajo presión sin perder el enfoque, un estratega…
Varios fueron los recomendados y otros tantos que él eligió por sí mismo, pero al final sólo quedaban tres.
— Aquel que elija deberá tener un alto sentido de la justicia —le dijo Hitomi al pedir su consejo con anterioridad, la única pista.
Después de meditarlo por varios minutos más, Kurama tomó dos de las carpetas, dejando sobre el escritorio la del extremo izquierdo. El resto las metió dentro de una gaveta junto a las demás que desechó. Lo acertado o erróneo de su elección se decidirá con el tiempo.
Debido a la hora sería muy inapropiado de su parte establecer contacto con el joven, tendría que hacerlo a primera hora por la mañana.
—¡Jefe Kurama! — Kisaragi entró azotando la puerta de la oficina.
Conociendo lo fácil que su secretaria se altera no imaginó que la noticia que le daría era muy acorde a su expresión.
Buque S.H., sección médica.
Aquel tramo de la enfermería contaba con diez camas con sus respectivas cortinas y estantes médicos. Sólo una de ellas se encontraba ocupada mientras una joven permanecía junto al paciente.
— Kagome, ya te dije que estoy bien, sólo un poco aturdido, eso es todo —Fuuma intentaba convencer a la jovencita dentro de la enfermería.
Cuando abrió los ojos, Monou se encontró a bordo de las instalaciones del S.H. Ya habían atendido las insignificantes heridas que obtuvo durante el enfrentamiento, por lo que no le sorprendía que para ese momento su cuerpo ya se hubiera sanado a sí mismo.
Higurashi fue testigo de cómo los agentes de Kurama arribaron al lugar minutos después de la retirada de los robots de combate, reconociendo al extraño hombre llamado Bando entre ellos. Antes de ser llevados del lugar, Kakashi Hatake ya estaba consciente, aferrando un trozo de tela azul en su mano. Kagome agradecía que los malhechores no los hubieran lastimado seriamente, o peor aún… matado.
— Sólo tómalo con calma, debes descansar —pidió suplicante la joven, por lo que Fuuma no pudo levantarse de la camilla.
La doble puerta corrediza de la estancia se deslizó hacia la izquierda, dejando entrar al director quien con paso solemne se acercó a ellos.
Kurama percibió cierta hostilidad en Higurashi, pero prosiguió con lo que iba a decir — Lo que sucedió… no quedará impune.
— ¿Ahora comprende que debió dar aviso a las autoridades desde el principio? —recriminó la chica mientras Monou simplemente escuchaba.
— SECTOR HEAVEN tiene prioridades lejanas a tratar con esta clase de terrorismo y delincuentes —respondió con tranquilidad—. En vista de los informes que recibí recientemente, tengo las manos desatadas para poner al gobierno Japonés al tanto de todo lo relacionado con el robo del Banco Nacional de Datos… sin embargo, esperaré un poco más —Kurama aclaró, lanzando una mirada a Monou como si esperara algo de él.
— ¡¿Pero por qué?— Higurashi preguntó mortificada.
— Porque yo se lo he pedido así…— anunció Hatake Kakashi al mismo tiempo que las puertas le dieran acceso. Entró sin ninguna herida visible, sosteniendo la misma bufanda azul que Mercurio dejó en el campo de batalla.
El ninja se detuvo junto a Kurama— Si no le importa, yo les explicaré lo que en verdad sucede —a lo que el director asintió—. Escuchen bien, no es desconocido para ustedes que yo provengo de un grupo elite de ninjas de la escondida Aldea de Konoha. Antes que mi contrato con SECTOR HEAVEN diera inicio, realicé una misión que creí haber incumplido con mi fracaso… pero gracias a mi estancia con ustedes se me ha permitido una segunda oportunidad para remediar mi error. Mi antiguo protegido, Ichiro Mihara, es prisionero de la persona que ha dirigido todas estas operaciones y robos. Si antes no creía necesaria mi intervención, todo cambió en el momento en que descubrí que él continuaba con vida, así que por el honor al código de Konoha debo terminar con mi antigua encomienda —explicó con convicción.
— Sin mencionar que se han llevado a Chii, ¿no es así? —Kagome agregó, preocupada por el que el ninja no la haya mencionado.
El guerrero de Konoha no respondió a dicha cuestión.
— Le he prometido a Kakashi esperar un lapso de cuarenta y ocho horas antes de informar a las autoridades correspondientes. Si para entonces no ha logrado su propósito, lo dejaremos en otras manos.
— Ya he empezado a moverme, en algunas horas estimo sabré la localización exacta de la base enemiga —el ninja se sentía confiado.
— Y no irás solo —Fuuma aclaró, alarmando a Higurashi.
— ¿De nuevo insistes? —el sensei cuestionó.
— Temo que sí —Monou se puso de pie, encarando a los dos hombres por los que sentía un gran respeto—. No pongo en duda sus capacidades, pero el número de enemigos se ha incrementado, iría a enfrentar lo desconocido… no concibo que vaya solo sensei.
— En eso estoy de acuerdo —Higurashi externó su temor—. Las veces que han lidiado con ellos han corrido mucho peligro, no es prudente. Habrá más posibilidades si más personas vamos con usted.
Monou enarcó las cejas preocupado— Kagome, será muy arriesgado, no puedo permitir que…
— Si tú vas yo iré también. No es justo que piensen en dejarme fuera —refutó Kagome con una mirada decidida.
Monou podría seguir discutiendo con la chica, pero la fuerza vista en sus ojos le ahorró toda palabra, no la convencería de lo contrario.
Kamui giró el rostro hacia el director— Quiero creer que no me pondrá impedimento alguno para que pueda ayudar a Kakashi, ¿o me equivoco?
Kurama percibió una ligera mezcla de duda y miedo de tal cuestión, sintió como si estuviera escuchando a un niño pequeño pidiendo permiso a su padre para realizar algo descabellado.
Al contrario de lo que algunos pensaron, Kurama esperaba que las cosas resultaran de dicha manera.
— Si ese es tu deseo… no tengo porque oponerme —fueron las palabras del director. Kakashi entornó el ojo desilusionado, sabiéndose vencido por Kurama.
La única razón por la que el director de SECTOR HEAVEN le permitirá atender sus asuntos personales es con una condición — Si Fuuma pide acompañarte en tu encrucijada, debes permitírselo.
El ninja tenía la esperanza que Kagome Higurashi se opusiera a cualquier intento de Monou, pero fue sorprendente que la chica desistiera, y todavía peor, se enlistara a la misión. Kakashi entendía la intención del director — El que Kamui demuestre interés por los problemas de otros son pasos que lo llevarán al sendero que el destino tiene para él. Esto sería una clase de prueba para todos…
Fuuma permaneció en silencio, contrariado por lo fácil que resultó conseguir el permiso del director…
— Pero antes necesito que me acompañes —añadió inesperadamente el hombre con anteojos.
— ¿Ahora? ¿A dónde? —quiso saber.
Fuuma permaneció con la mirada fija en el paisaje nocturno mostrado por ventanilla del helicóptero. En el asiento continuo, el director abrió una computadora portátil por la que su joven acompañante mostró interés.
— El trayecto durará alrededor de veinte minutos más, por lo que creo necesario explicarte la situación a la que te enfrentarás —comentó su tutor.
En el monitor apareció el perfil de una persona acompañado de datos y algunas fotografías —Él es Ichiro Mihara, creador de una serie de inventos enfocados a la recreación electrónica. Fue quien diseñó la tecnología del popular juego virtual llamado 'Angelic Layer' ¿has escuchado de él?
Fuuma asintió, nunca ha sido muy afectuoso hacia los videojuegos, pero conoció a compañeros que hablaban sobre el tema.
Kurama le enseñó un vídeo que mostraba el sistema de juego donde dos personas con extraños aditamentos en la cabeza eran capaces de controlar unos pequeños muñecos y hacerlos luchar hasta que uno quedara fuera de combate.
Monou se mostró intrigado, pese a tratarse de pequeñas figuras se movían con gran destreza y llevaban a cabo complicadas maniobras o técnicas.
— También es considerado el padre de la tecnología PERSOCOM —el director añadió, pasando a las imágenes que mostraba el diseño externo e interno de una unidad PERSOCOM común—. Este hombre desapareció hace poco más de un año, y meses después fue dado por muerto a causa de una explosión ocasionada por uno de sus experimentos en una casa de campo. Oficialmente él y su esposa fallecieron y los restos fueron calcinados por las llamas. Pero la verdad es muy diferente…
Una tecla más y la pantalla plasmó un archivo encabezado por el logotipo de una empresa llamada DRACOM.
— Minoru Kokubunji —señalando la fotografía—, su apariencia es engañosa —Kurama se adelantó a cualquier comentario—, pese a su edad es presidente, director y dueño de INDUSTRIAS DRACOM, una reconocida empresa experta en ingeniería de software y hardware a nivel nacional. Aunque no lo parezca él es uno de los responsables de todo lo que ha venido aconteciendo antes de tu despertar. ¿Reconoces a alguno de estos individuos?
Un vídeo más donde se ven a dos mujeres luchando ferozmente. Una era alta y de aspecto mayor mientras la segunda tenía un aspecto pequeño y delicado.
— ¡Ellas son… las mismas mujeres que vi hoy en el parque! —las reconoció al instante.
La toma se aleja y Monou entiende que una vez más veía uno de los duelos virtuales, sintiéndose confuso.
—Gracias a la información que Kakashi ha compartido con nosotros, junto a otra poca que hemos recientemente corroborado, es claro que Minoru Kokunbunji, a quien llamaremos a partir de ahora "M", ha retenido todo este tiempo a Ichiro Mihara y de alguna forma lo ha convencido u obligado a crear estos nuevos modelos —en esta ocasión muestra las escasas tomas de cámaras de seguridad, móviles y demás dispositivos que confiscaron en pasados sucesos—. Haciendo uso de sus conocimientos en robótica, Ichiro Mihara ha fusionado lo mejor de ambas tecnologías para dar nacimiento a una nueva serie de "Ángeles", PERSOCOMS modificados para combatir, los cuales pueden ser controlados a distancia por otros individuos a través de una interface neurológica. Como puedes darte cuenta son los perfectos juguetes de guerra.
— Juguetes de guerra… —Monou pronunció pensativo.
— Deducimos que todas las veces que estuvieron causando estragos por la ciudad no han sido más que pruebas de campo, incluso están relacionados con los extraños apagones de las últimas veces… Y ahora han robado el Banco Nacional de Datos, por ello el gobierno les dará caza hasta encontrarlos. Si no lo han atrapado ya es porque M ha sabido cómo esconder sus operaciones ilícitas, es probable que sea capaz de comprar tiempo necesario para lograr sus ambiciones…
— Pero nosotros no somos parte del gobierno… usted lo ha dicho —el joven musitó.
— Oficialmente no… todo para no poner en peligro el buen nombre del gobierno japonés sin importar nuestras acciones. Tenemos libertades, pero a la vez límites… si decides involucrarte en esto la ayuda que puedo darte es mínima, no podré movilizar al SAT* por ti…
— No tiene por qué preocuparse, si han escapado o dado problemas antes es porque nos han tomado desprevenidos, pero ahora será diferente, estaré listo para ponerle fin a esto… además, aún quiero saber qué hacían aquel día en el hospital… ¿Qué es lo que planeaban hacer conmigo?
— También es algo que pienso con frecuencia… Pero no debes subestimar a tus enemigos, son máquinas pero una mente humana está detrás de ella… M cuenta con socios que parecen ser expertos en la materia. Es una fortuna que hayan sido lo suficientemente ególatras para utilizar las mismas apariencias de sus anteriores 'Ángeles'. Desconocemos cuántos o quiénes están involucrados con DRACOM, pero puedo confirmarte lo siguiente.
Kurama le mostró la imagen de la PERSOCOM de cabello y atuendo blanco junto a la de una jovencita con uniforme escolar— El nombre del Ángel es Shirahime* y su Deus es Sai Jonouchi*—Monou estudió a la chica de expresión fría, tenía más o menos su edad.
— Esta unidad es conocida como Blanche* —se abrió una nueva ficha en donde mostraban a la PERSOCOM de cabello rubio y a su respectiva Deus—, a cargo de Kaede Saito*.
Sólo eran niñas de preparatoria… ¿cómo es que sus adversarios terminaron siendo un niño y chicas como Kagome? Se preguntaba Kamui, escuchando con atención.
— Ambas mujeres están relacionadas con M de alguna forma, por lo que no descarto que el resto se traten de habilidosos Deus. Será una misión difícil.
— Estaremos bien. No se preocupe señor Kurama —quiso sonar optimista, mostrando una sonrisa que casi provocaba que Kurama lo imitara.
En su interior, el director sentía dicha por el que Kamui comenzará a confiar en él; ya no tenía esa mirada afligida y recelosa de antes.
— Sé que lo estarán, pero creo que ha llegado el tiempo que conozcas a otro miembro de la organización. Quizá no pueda apoyarte con el SAT, pero ella es el equivalente a todo un ejército…
SECTOR HEAVEN. Instalación secreta D.
El helicóptero bajó sobre una pequeña pista de aterrizaje. Antes de descender, Fuuma divisó una estructura en el medio del océano muy parecida a una plataforma petrolera.
Fueron recibidos por un guardia quien tras un respetuoso saludo los condujo hacia las puertas de un ascensor donde hizo girar una llave. El director se detuvo junto a una cerradura compleja por la que deslizó una tarjeta, introdujo un código, colocó sus huellas dactilares sobre un panel y acercó el rostro a una lectora de iris.
Las gruesas puertas se deslizaron hacia los lados, siendo Fuuma y el director quienes entraron a un elevador amplio y vacío.
Monou ya ha aprendido que el director no es un hombre de muchas palabras, él tampoco pero había mucho que deseaba preguntar, lo que dijo con anterior continuaba perturbándolo.
— ¿Qué es este lugar?— preguntó conforme descendían. Por experiencia propia sabía que para Kurama un hospital no siempre era lo que parecía, ni siquiera un barco, por lo que la faramalla de una plataforma petrolera en el mar debía ser algo importante.
— Una prisión… —respondió secamente—. Esta instalación existe con el único propósito de retener a un individuo que sería capaz de destruir el mundo tal cual lo conocemos.
Monou se mostró inquieto.
— Su sola existencia es un peligro para la humanidad —habló sin rodeos, permaneciendo en esa pose rígida y con los brazos a los costados, mirando fijamente la puerta del ascensor—. En mi opinión es algo que debimos eliminar desde el momento de su captura… pero no importa cuánto lo haya deseado o pedido, jamás habría sucedido pues al final su destino está unido al tuyo según dijo la Princesa Hinoto.
¡¿Qué tiene que ver conmigo?
Kurama no respondió de inmediato, muchos recuerdos invadieron su mente.
— Dependiendo del futuro que se realice, —respondió la vidente de los sueños cuando le hizo la misma pregunta—, ella está destinada a estar al lado de Kamui, ya sea como su espada sangrienta... o su escudo impenetrable.
— La estrella bajo la que nació la señala como tu espada o escudo —dijo el director al cabo de un prolongado silencio—. Lo que suceda con ella a partir del momento que la conozcas dependerá de ti, por lo que te aconsejo que no la subestimes…
Las palabras de Kurama no hacían más que acrecentar la ansiedad del joven quien entendía cada vez menos lo que iban a encontrar al final del descenso.
— Le hemos dado el nombre código "Lucy*". Ha estado cautiva desde hace años, esperando el día en que Kamui la necesite. Y ahora el tiempo ha llegado…
El elevador se detuvo, las puertas se abrieron para dejarlos salir a un largo pasillo forrado por paredes de resistentes aleaciones de metal. No había ninguna clase de ventanas o ranuras, únicamente las cámaras de seguridad estaban a la vista.
Cada que parecía llegaban al final del camino, el muro frente a ellos se alzaba para revelar otro tramo de pasillo. Fuuma se desconcertaba al ver los amplios grosores de las puertas, no terminaba de comprender la clase de individuo que enjaulaban allí adentro.
El lugar estaba diseñado previendo un escape de la prisionera. Sería imposible para ella romper las paredes, y si algo extraordinario llegara a pasar podrían alterar la presión del complejo submarino para hacerla perder el sentido o incluso inundarlo con agua. Para los operadores de la instalación era prioritario mantener a la reclusa bajo control, pero de todo fallar, tenían la autorización de exterminarla con muchos de los dispositivos que tenían listos.
Llegaron por fin a la última estancia. Kurama repitió un proceso similar al del elevador, anexando un código más que tecleó desde su teléfono móvil.
La compuerta se separó lentamente por la mitad, liberando un vapor proveniente del interior de la habitación.
Todo estaba oscuro, mas cuando el director dio los primeros paso hacia adentro se encendieron unos focos circulares en el suelo que marcaban la zona segura de la celda.
La vasta cámara contaba con la misma seguridad de cámaras y muros reforzados. Fuuma Monou permaneció en el marco de la entrada, esperando que el director le indicara qué hacer.
Kurama avanzó con pasos seguros, deteniéndose hasta donde las luces rojas en el piso terminaban. La iluminación era muy opaca, por lo que apenas cuando los ojos se acostumbraban a la penumbra se podía distinguir lo que había dentro de ella.
Lucy, Kamui está aquí —habló el director.
Fuuma abrió los ojos impresionado al ver la estructura metálica que había en el centro del lugar. Parecía una jaula con aros circulares que se alzaban unos cuantos metros hacia el techo, y en su interior una clase de capullo de acero se encontraba atado a un poste.
— ¿Ka… mui? —escuchó el eco de una voz femenina que casi le erizó la piel.
Fuuma miró como el capullo pareció moverse un poco. El joven dio unos pocos pasos hacia el interior, dispuesto a dar alcance al director.
Conforme se acercaba distinguió la camisa de fuerza y el casco gris que envolvían a la prisionera. Sentía algo muy extraño dentro de la celda, una sensación de desesperación que pareció compartir con aquella a la que llaman Lucy.
— … Kamui —repitió.
El casco deterioraba la voz de la criatura, escuchándose todavía más intimidante. De alguna manera, Fuuma sabía que ella lo estaba mirando, estudiándolo con atención.
¡Sus instintos le gritaban la verdad, era realmente Kamui, por fin había llegado!
— … Al fin —dijo la mujer con devoción—… Kamui… te he estado esperando ¿Finalmente has venido a liberarme? —arqueó el cuerpo como si deseara avanzar hacia él. Los aros de metal vibraron anunciando su posible ruptura— ¡¿Al fin me necesitas para destruir a la humanidad?
FIN DEL CAPITULO 10
Deus*: Así se les llama a los jugadores/usuarios de un Ángel en ANGELIC LAYER.
SAT* Special Assault Team, un grupo elite de fuerzas especiales al servicio del gobierno japonés en ELFEN LIED.
SHIRAHIME* es el ANGEL de Sai Jonouchi en ANGELIC LAYER
Sai Jonouchi* es una Deus llamada la Máquina de Hielo por lo fría que es. Es la mejor amiga de Kaede Saito en ANGELIC LAYER.
BLANCHE* es el ANGEL de Kaede Saito (la hermana de Minoru) también conocida como El brillante ángel blanco en ANGELIC LAYER.
Lucy* de ELFEN LIED.
