Disclaimer:

La trama es original y está basada en los personajes de la serie animada "Miraculous: Les aventures de Ladybug et Chat Noir". Los personajes son propiedad de Thomas Astruc.

Los personajes originales así como las situaciones aquí presentadas son ficticios y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

[PROHIBIDA SU COPIA]


A pesar del cansancio Marinette llego temprano al colegio, quería contarle todo a Alya, la encontró hablando con Nino en uno de los bancos del patio.

- Buenos días chicos - saludo risueña.

- Hola Marinette. - saludo Nino.

- Buenos días Marinette, por tu cara intuyo que ayer te fue bien. - dijo Alya.

- Bien es poco, fue fabuloso. - decía con un brillo en los ojos.

Así fue que Marinette conto por segunda vez su maravillosa experiencia.

- Chica me alegro por ti. - dijo la morena dando un pequeño golpe en el hombro de la azabache.

- Gracias Alya, ustedes deberían venir Adrien me comento que les había reservado unos pases.

- Eso de ver ropa no va conmigo. - dijo Nino acomodándose los auriculares.

- Y yo no meo veo en medio de tanto estirado. - dijo Alya.

- Vamos no es para tanto, se divertirían. - insistía la azabache.

Ambos morenos negaron con la cabeza.

- Hablemos de otra cosa. - apresuro a decir Alya - Como decirlo...tenemos un problema, bueno más bien tienes un problema.

- ¿Ah sí?, ¿que problema?

- Chicas me voy ya llego mi colega. - dijo Nino.

Las dos chicas se giraron hacia la puerta. - Ese problema - dijo señalando hacia la entrada.

Juleka venía hablando alegremente con Adrien. Cuando Nino llego, saludo a su amigo y se quedaron abajo hablando mientras Juleka subía al salón junto con Rose.

- Ayer al poco de que se marcharan Juleka se nos acerco y le pregunto a Nino por Adrien, cuando le dijo que se había marchado entonces me pregunto a mi por ti y no me esperaba la pregunta, así que le tuve que mentir le dije que te habías ido con tus padres.

- Entiendo, tratare de hablar hoy con ella. - dijo pensativa - solo espero que Adrien no se entere, nos estamos llevando tan bien que no soportaría perderlo. - dijo mirando hacia el rubio.

- Tendrás que tener mucho tacto, el simple hecho de que me preguntara por ti me hace pensar que sabe algo o que alguien le está metiendo ideas en la cabeza y por su cara cuando se fue no creo que se lo tomo muy bien.

La campana sonó y las dos chicas se fueron a su clase.

Ya en él receso Marinette y Alya buscaban a Juleka, el problema fue que la encontraron sentada en un banco a solas con Adrien.

Marinette se tenso era la primera vez que estaban solos tanto tiempo, siempre los habían acompañado Nino o Rose o ambos.

- Alya esto no me gusta. - se le oía preocupada - ¿y si se le está declarando?, ¿y si él le corresponde?, ¿y si ya no quiere que lo acompañe?, ¿Y si...

- Y si mejor te tranquilizas. - la interrumpió la morena. - No ves que esta callada es Adrien quien lleva hablando todo el rato. Y no me vayas a decir que si es él quien se le está declarando. - Alya quería mucho a su amiga pero tenía que ponerle los pies en la tierra.

- Anda vamos, ahora no puedes hacer nada sería muy raro que la llamaras cuando esta sola con él. - la toma de la mano y fueron a sentarse a un banco bastante más alejado, tenía que apartarlos de la vista de su amiga antes de que le diera un sincope por imaginar lo que no debe.

Al final de clases Marinette y Adrien acompañados por sus dos amigos fueron los primeros en salir, al igual que ayer el chofer ya los estaba esperando. Juleka se acerco a Nino y a Alya, sabía que Adrien ya se habría marchado así que esta vez solo se dirigió a Alya.

- ¿Otra vez te ha dejado Marinette sola?, estará muy ocupada la pobre. - dijo con sorna.

- Si, al parecer tenia cosas que hacer. - Alya mantuvo la calma.

- Ya veo, me alegro que tenga una amiga como tú, que siempre está para ayudarla "en todo". Hasta mañana. - se notaba que estaba molesta.

- Nino, esto no me gusta. - dijo mientras ambos miraban alejarse a Juleka.

La semana había pasado sin cambios, por las mañanas una eufórica y exaltada Marinette le contaba a Alya todo lo que había pasado la tarde anterior, Juleka como ya era habitual esperaba a Adrien a los pies de la escalera de entrada. Marinette a pesar de la insistencia de su amiga no pudo encontrar el momento para hablar con Juleka ya que ahora en los recesos siempre se las arreglaba para estar asolas con Adrien, Nino que según sus palabras, "la chica me cae bien pero no me va su rollo", había optado por pasar los recesos con Kim y Max dejando a su suerte a su mejor amigo. En cualquier caso Marinette tampoco había puesto mucho empeño en hablar con la chica ya que temía que la burbuja de felicidad que había conseguido con Adrien pudiera reventar. Y la pobre Alya hacia lo que podía para capotear las cada vez mas rebuscadas preguntas de Juleka.

Era el último día del evento, hoy era cuando los principales diseñadores exponían sus trabajos, entre ellos Gabriel Agreste. Adrien había pasado temprano por Marinette, al llegar junto a su padre lo encontraron con una expresión sería sin apartar la mirada de dos de sus diseños y a su lado estaban tres de sus diseñadores haciendo trazos sobre el papel.

- Buenos días padre, ¿está todo bien? - pregunto Adrien.

-¿Ah?, buenos días Adrien. - dijo sin cambiar la expresión.

- Buenos días señor Agreste. - saludo tímidamente Marinette, hoy la cara del diseñador la intimidaba más que de costumbre.

- Buenos días Marinette. - Gabriel no aparto su vista de la azabache y una sutil sonrisa apareció en la comisura de sus labios. Jean Paul ante las buenas críticas que obtuvo su vestido de gasa se había jactado a los cuatro vientos que había encontrado un diamante en bruto, para ser honesto él había visto el diseño original y este era un esperpento nada que ver con la delicada pieza que presento en el desfile. A diferencia de lo que la gente pueda pensar el mundo de la moda es un campo de batalla donde gana el mejor preparado y siempre que aparece un buen diseñador las grandes firmas tratan de conseguirlo por cualquier medio. Gabriel no era diferente al resto de diseñadores en ese aspecto, así que inmediatamente ordeno a Nathalie que averiguara quien había sido la persona que arreglo el vestido, pero al parecer nadie sabía la identidad de la persona, Jean Paul se había encargado de mantener el nombre en secreto. Pero ayer mientras revisaba unos vestidos escucho decir a su hijo, "¿Has visto Marinette?, el vestido que arreglaste de Jean Paul ha recibido muy buenas críticas", vio como el rostro de la chica se sonrojaba. El diamante en bruto era Marinette.

- ¿Marinette?, ¿Podría por favor acercarse? - dijo en tono serio.

Marinette miro confundida a Adrien, este le regalo una sonrisa y poniendo la mano en su espalda la acompaño al lado del diseñador.

- Estos son los dos diseños que cerraran mi desfile - dijo señalando a los maniquíes - y no estoy satisfecho con el resultado, les falta personalidad. - vio a la chica quien tenía la mirada puesta en los diseños - ¿Usted que cambiaria?

Marinette se sobresalto ante las palabras del diseñador, "Gabriel Agreste le estaba pidiendo consejo a ella".

Marinette sin decir nada se acerco a la mesa de trabajo y girándose hacia Gabriel pregunto tímidamente. - ¿Puedo?

- Por favor siéntase en libertar de aplicar cualquier cambio que considere oportuno.

Al igual que la otra vez la azabache tomo una hoja de papel y copio los diseños y sobreponiendo otra hoja empezó a dibujar.

Adrien miraba fijamente a su amiga, le encantaba su gesto cuando se concentraba, fruncía el ceño y su lengua apenas asomaba por la comisura derecha, se veía muy tierna.

Gabriel por su parte miraba divertido a los jóvenes, Marinette concentrada en el trabajo y su hijo mirándola embobado. Era evidente que entre esos dos había sentimientos, con lo poco que la conocía la chica le agradaba, era muy agradable y educada y tenía su atractivo, no entendía al pasmarote de su hijo a que esperaba.

Marinette dejo de dibujar y tomando unas tijeras y un alfiletero fue hasta los maniquíes. La ropa era de concepto él y ella, eran dos trajes de vestir en gris marengo, el de mujer era un dos piezas y el de hombre un tres piezas.

Marinette comenzó por el de mujer, lo primero que hizo fue sustituir unos zapatos de aguja por unos de charol tipo Oxford con picado en blanco y cordones de aire masculino, recogió el bajo del pantalón hacia afuera formando una valenciana. En la chaqueta abrió las costuras y la ciño a la cintura, del lado derecho le abrió un segundo bolsillo más pequeño por encima del que ya tenía, al final de las mangas quito el primero de los cuatros botones y deshizo la costura hasta el primer ojal dejándolo abierto. Escogió una camisa blanca con cuello americano y como accesorio le coloco a modo de corbata un pañuelo color hueso con detalles en dorado y morado, lo unió un poco más abajo del último botón de la camisa con un sujeta pañuelo plateado con el logotipo de Gabriel.

Gabriel miraba atento a la chica, estaba tan concentrada que se podía haber caído el edificio que ella continuaría con su trabajo.

En el de hombre también recogió los bajos del pantalón haciendo una valenciana, le formo una pinza que recorría cada pierna desde la cintura hasta la rodilla, al chaleco le cambio el primer botón negro por uno plateado con el logo de Gabriel y le abrió un segundo bolsillo más pequeño justo encima del que ya tenía. En la chaqueta solo quito el primer botón de la manga y al ojal le dio una puntadas con hilo verde para resaltarlo, al igual que al de mujer le abrió un segundo bolsillo en el lado derecho, deshizo la costura central y lo ajusto un poco dándole un aire slim fit, uso una camisa blanca con cuello francés y una corbata estrecha color verde con detalles dorados, escogió unos zapatos Oxford con picado tradicional.

Al terminar se retiro al lado de Adrien dejando ver su trabajo. Gabriel no lo aparentaba pero estaba muy complacido con el trabajo y a la vez sorprendido por la soltura y creatividad de la chica. Se giro hacia sus tres diseñadores que estaban asombrados con la chica. - ¡Ejem!, retírense - fue lo único que les dijo.

- Nathalie - llamo a su asistente quien se había acercado al igual que otras personas a ver trabajar a la azabache.

- ¿Si, señor Agreste? - respondió servicial como siempre.

- Llama a costura y quiero que apliquen estos cambios tal cual los dejo marcados Marinette. - ordeno.

Se giro hacia los chicos. - La felicito Marinette en menos de una hora ha conseguido darle estilo y presencia a esas prendas, algo que mis diseñadores no han podido hacer en tres días.

- Bien hecho Marinette - Adrien se acerco a ella y le susurro - aunque no lo parezca lo has impresionado.

- Gracias. - respondió con una risita.

- Chicos. - les llamo Nathalie - debido a este contratiempo vamos justos de tiempos así que Adrien, tú ve directamente al área de pruebas junto con los demás modelos y tú Marinette ya te he dejando la ropa en el camerino. - después de dar las instrucciones se retiro.

- Siento no poder acompañarte hoy, pero podemos quedar para comer, ¿a las dos te parece bien? - dijo Adrien.

- Si a las dos está bien y no te preocupes por mí, daré un paseo para tomar ideas para mis diseños. - sonrío.

Marinette ya casi había recorrido todas las instalación. Durante toda la semana había conocido a muchas personas y se había vuelto habitual verla por ahí, además la gente no sabía qué relación existía pero sabían que estaba con los Agreste, por lo que constantemente la paraban para hablar con ella o era ella quien entablaba una conversación sobre todo cuando algo le llamaba la atención.

- ¡Marinette, cariño! - la azabache se giro hacia la fuente del grito y vio a Jean Paul agitando su brazo, el diseñador estaba sentado en una de las cafeterías.

- Marinette, encanto hoy estas hermosa. - Nathalie había escogido para ella un vestido negro tres cuartos ceñido y una chaqueta corta manga larga tricot leopardo en blanco y negro.

- Gracias. - dijo ruborizándose.

- Por favor siéntate, ¿te apetece tomar algo?

- Un té está bien.

- Y ¿dime?, ¿donde está mi rubio favorito?.

- Tenia prueba de vestuario con los otros modelos.

- Es verdad, había olvidado que hoy desfila mi chico. - dijo sonriendo. - ¿Tú lo has visto desfilar?.

Marinette negó con la cabeza mientras le daba un sorbo a su bebida - Únicamente lo he visto posar en alguna ocasión.

- Hohoho, Hermosa, no sabes lo que te has perdido, Adrien es uno de los mejores, no te imaginas la soltura y presencia que tiene, él no desfila en la pasarela él la devora. - decía emocionado - y estoy seguro que hoy lo veremos como nunca antes.

- ¿Por qué lo dices? - pregunto la azabache.

- Porque tengo un presentimiento. - dijo sonriendo de lado.

- Bien, hablemos de ti, ¿que tal lo estas pasando? - dijo el diseñador haciéndose hacia el frente y apoyando su barbilla en las manos.

- Muy bien, realmente no pensé que los disfrutaría tanto, es verdad que me gusta mucho el diseño...pero esto es increíble, además todos han sido muy amables conmigo. - dijo cohibida.

- Me alegro, si me he dado cuenta que siempre estás hablando con la gente, eres curiosa y estas ansiosa por aprender más y aquí es el mejor sitio, es donde ves a cada uno de estos profesionales - dijo señalando de izquierda a derecha- en su máxima expresión, además tienes suerte de estar con los Agrestes y negare que te lo he dicho, Gabriel es el mejor. Y Adrien es un encanto de persona. - dijo con cariño.

- Ains - suspiro - si lo es. - sonreía mientras miraba su taza de té.

- Bueno, bueno, ¿que tenemos aquí?, una princesa suspirante. - dijo divertido.

- Eh, no...yo...yo...no,...es decir...yo...¡argh! - estaba roja de vergüenza.

"Vaya, vaya con su a...miga, si que tiene suerte mi rubio" pensó - Jaja, tranquila cariño - se acerco a su oreja - será nuestro secreto - susurro.

- Gra...gracias - dijo extremadamente sonrojada.

Jean Paul se coloco de lado en la silla y con aire conquistador dijo - tú tranquila nena nadie sabrá lo nuestro, se que te provoco sensaciones que nunca has sentido, pero ya te acostumbraras. - se pasaba los dedos por su teñido cabello alborotándolo.

Marinette lo miraba sorprendida, hasta que entendió que su amigo estaba bromeando y decidió seguirle el juego.

- Jean Paul - dijo en un tono sensual y mordiéndose de lado el labio inferior. - ¿podrías dedicarme una foto tuya?

El diseñador sonreía divertido por la complicidad de la chica - Las que quieras cariño, ¿la tienes ahí?.

Marinette asintió y sacando su teléfono busco la foto, cuando la encontró la puso enfrente de él.

Estaba boquiabierto y con los ojos extremadamente abiertos, de pronto empezó a reír. - Vaya con la gatita, sabe sacar las uñas. Si vas a jugar así tendré que portarme bien contigo, ¿la vas a borrar?. - dijo divertido.

Marinette estaba muerta de risa. - Nop, digamos que es mi seguro para que te portes bien.

La foto era de él sin pantalones durante el cierre de su desfile y era perseguido por su asistente con los pantalones en la mano insistiéndole en que se los pusiera.

- Mala. - dijo sacándole la lengua.

- ¡Hola chicos! - saludo Adrien.

- ¡Adrien cariño!, que bien te ves... bueno realmente ¿cuando te ves mal?. - dijo guiñándole un ojo.

- ¿Ya son las dos? - pregunto Marinette mirando la hora en su teléfono.

- Falta un poco, pero terminamos antes y pensé en venir a buscarte. - dijo pasando su mano por la nuca.

- Chicos los invito a comer, no acepto un no. - dijo Jean Paul levantándose.

- Por mi bien. - dijo Marinette

- De acuerdo vamos. - dijo Adrien pasando su mano por la espalda de Marinette para cederle el paso.

Jean Paul tomo del brazo a Marinette y la acerco a él - ¡Ey Agreste!, cuidado con mi chica. - dijo serio.

- Tu...tu chica. - dijo Adrien confundido.

El diseñador miro a Marinette, que se aguantaba la risa. - ¿Le contamos lo nuestro?.

- Lo...lo su...suyo. - Adrien se estaba tensando.

Marinette no aguanto más y empezó a reír separándose del diseñador y sacando su teléfono le mostro la foto. - Te lo advierto Jean Paul deja de jugar.

Adrien estaba desconcertado, Marinette con lo entretenida que estaba no se dio cuenta y tomo de la mano a Adrien - Vamos a comer y ya te contare después. - dijo con una sonrisa divertida.

Adrien le devolvió la sonrisa y no se soltó de la mano de la azabache.

"Así que la gatita también tiene suerte", pensó - ¡Adrien! que nunca te saque una foto, ¡es una bruja!, hermosa pero una bruja al fin. - dijo siguiéndolos.