¡Mana! ¿Dónde estás? — Se decía para si mismo Atem de mal modo por la preocupación — Pero que tonto soy, ya debería estar buscándola en vez de perder el tiempo aquí. Pero no me dejarán salir solo del palacio, tendré que intentarlo.
Esa noche Atem se preparó con una capa con gorro para cubrir su corona real y no lo vieran. El dilema era ¿cómo pasar los guardias? Comúnmente cuando se escapaba del palacio era con Mana y ella se encargaba de hacer un hechizo para inmovilizar a los guardias, pero ahora Mana no está y no sabe que hacer ahora, se supone que como faraón deben obedecer sus ordenes, quizás lo dejen pasar pero tendrían que acompañarlo pues esas eran las reglas y Atem no quería que lo acompañaran, él quería salvar a Mana solo. Ya que el creía que Bakura secuestró a Mana para que él llegara por ella.
Discretamente se acercó a los establos del palacio tomando su caballo blanco, el que siempre usaba, se montó en el y se preparó. Trató de recordar el hechizo de inmovilización que le enseñaron cuando era niño y practicaba magia junto a Mana, acercándose a la puerta del palacio estaba cuando...
— ¿Atem? — Se escuchó una voz, la voz que menos quería oír ahora.
— Bas... Bastet... ¿Qué haces despierta ahora?
— No puedo dormir.
FLASH BACK
— ¿Qué haces aquí a estás horas, Mana?
— Vengo aquí cuando no puedo dormir?
— Pero, nunca te he visto aquí antes a estas horas.
— Es que nunca me había costado tanto dormir.
FIN DEL FLASH BACK
— Mana... — Atem susurra, recordándose de aquel día , y luego más fuerte — ¡Mana! Es cierto, debo ir por ella.
— ¡Espera! Atem ¿a donde vas? — Pregunta Bastet de forma molesta.
— Bastet... — empezó Atem — Sé que Mana no es de tu agrado, pero quiero ir por ella, ella es muy importante para mí, es mi mejor amiga. Por favor no le digas a nadie a donde fui.
— Tu mejor amiga... Si es así y sólo es tu amiga pues adelante, no le diré a nadie, porque... ¿Tú me amas a mí, verdad Atem?
— Bastet... Yo... No tengo tiempo para eso ahora. — Atem tiene éxito para hacer el hechizo y salir del palacio.
Bastet con una sonrisa torcida se dice a si misma: "Tú me amas a mí, Atem" se queda un rato más mirando la puerta del palacio, en su mente pasaba la forma de como asesinar a Mana. Pero quien iba a saber que quien pensaba en matarla a ella era Mana.
CON BAKURA Y MANA...
— Pero... ¿eso no sería mentir? — le pregunta Mana a Bakura sobre el plan.
— Mana, el Faraón te mintió cuando dijo que te amaba.
— Si, es cierto — responde cabizbaja
— Así que, ¿Qué dices?
— Lo haré, Bakura, estoy dispuesta a todo.
— Esa es mi chica.
EN ALGUNA PARTE DEL DESIERTO...
— ¿Dónde podría estar? Bakura, me las pagarás — Decía Atem.
Atem se encontraba en medio del desierto, buscando a Mana sin éxito alguno.
EN EL PALACIO...
— ¡Majestad, ¿Dónde está? — Mahad que lo buscaba por todo el palacio desesperado, ahora en la sala del trono. En eso una voz le dice:
— ¿Buscas a Atem?
— ¿Qué? Amm... Si ¿lo ha visto Princesa Bastet?
— Bueno, te diré donde está — se voltea dándole la espalda a Mahad — Fue a buscar a Mana (A/N: Maldita traicionera).
— ¿Qué? ¿Él solo?
— Así es.
— Iré a avisar a los demás Sacerdotes.
CON BAKURA Y MANA...
— Bakura... ¿Qué haces? — Dice Mana exaltada ya que Bakura la sostiene de las manos y empieza a besarla desesperadamente.
Supongo que Bakura, no quiere solamente el amor de Mana, sino que también algo más de ella.
Atem sigue buscándola, más no tiene éxito, ¿Mana aceptará dejarse llevar por Bakura?
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Hola ¿tardé mucho? Los siento, es que andaba perdida de aquí. :p bueno, traigo el siguiente capítulo, y espero que les guste, también espero no tardar mucho para próximo y ¡comenten por favor!
¡hasta luego!
