Chan chan chan...capítulo revelación! ;)

10- Hogwarts

Habían pasado dos días desde aquel extraño encuentro en la playa. Después de aquel pequeño juego dentro del mar, se despidieron como de costumbre. Pero habían sonreído el uno con el otro más de lo habitual y ella no dejaba de recordar lo juntos que estuvieron sus cuerpos durante un segundo bajo el agua. Sabía que el ofrecimiento de ir a hacer pociones seguía en pie, pero estuvo ocupada con otras cosas.

Hermione había recibido una carta de Harry, preocupado por el comportamiento que tuvo Ron con ella y excusándose por haber revelado su situación en Pemberley. Hermione le escribió aguantando las ganas de contarle que Snape vivía. Harry le dijo que Ginny y su madre habían escarmentado a Ron de lo lindo y que dudaba mucho de que volviera a aparecer, puesto que creía que Lavinia y él habían vuelto después de una discusión. Y la joven tan solo le mencionó que estaba bien y que pasaría el verano tranquilamente con la compañía de sus padres y que seguramente practicaría en pociones. Harry también le preguntó sutilmente "Ron dijo que había alguien más contigo además de tus padres. Pensaba que estarías solo con ellos." Lo que la joven contestó fue " Un amigo de la familia pasará unos días con nosotros".

Pasó el resto del día leyendo el libro que Snape le había prestado y le fascinó. La verdad, no tenía claro todavía qué haría: Animaga? Pocionista? Esas eran las dos ideas que más le gustaban y más le costaban decidir. Pero ése nuevo libro la había conquistado y transfiguración empezaba a ser la elegida.

Snape, por su parte, no sabía nada de ella. Cansado, jugueteó con su varita en los dedos de la mano mientras con la otra sostenía el Profeta. " Hogwarts necesitará nuevo maestro en pociones. Horace Slughorn se retira". -Vaya, pensó Snape. Quizá esta era la epifanía. Pero entonces volvió a pensar en ella. Y si ella querría ser profesora de pociones en Hogwarts?

A la mañana siguiente, Snape quiso compartir la noticia con ella por si no lo había leído ya. Y mandó una lechuza con la página del profeta atada a ella.

Hermione que desayunaba frente al televisor, se sobresaltó al oír como algo golpeaba en el cristal del salón que daba al jardín. Se levantó y fue a abrir la ventana para ver a una lechuza. La reconoció y le cogió lo que parecía un papel de periódico. Al momento la lechuza voló sin esperar respuesta. Cerró la ventana y leyó "Hogwarts necesitará nuevo maestro en pociones, Horace Slughron se retira". Abrió los ojos. Qué quería decir el mago con eso? Que quería que ella fuera la nueva maestra de pociones? O que pensaba volver a coger el puesto? Se lo tomó como una invitación y cogió su bicicleta de nuevo.

La lechuza volvió al antebrazo de su dueño y éste la metió en su jaula mientras la acariciaba. Se sentó en su butaca con un vaso de whisky y en unos minutos llamaron a la puerta. Como un resorte se levantó de la butaca. Cada vez que llamaban a la puerta, el corazón le repicaba de igual modo. Abrió y con apariencia de Alan, la recibió.

- Hola.

- Hola. Es una buena noticia, no?

- Así que de verdad le interesa el puesto de profesora de pociones?

- Em...bueno, lo decía por usted. Ahora podría volver a enseñar pociones si quiere, podría reaparecer.

- Yo?

- Quiere volver! No diga que no, se lo noto. Es un gran profesor señor, debería seguir enseñando.

- De verdad cree que soy un buen profesor? No le importa que favorezca a Slytherin...? Que pase por alto los comentarios de los alumnos...? -se acercó a ella-. Qué me dice? -Hermione miró al suelo en silencio-.

- Sé que puede ser diferente...

- Soy quien soy. -dijo de golpe-.

- Antes enseñaba bajo mucha presión...ahora...

- Ahora qué?

- Está eludiendo el problema! La cuestión es que quiere volver pero no se atreve!

Snape se calló y volvió a sentarse.

- Por qué no me dice de qué tiene miedo?

- No tengo miedo.

- ...-se sentó enfrente de él-. Entonces...qué problema tiene?

- No lo sé. De todos modos, señorita Granger, no creo que eso la deba preocupar.

- Bueno pues...-sí que le preocupaba- Si tanto quiere seguir siendo Alan Darcy y se avergüenza de Severus Snape, no creo que deba seguir viniendo aquí. A fin de cuentas, yo no tengo nada que ver con...Alan Darcy. -y qué tenía que ver con Severus Snape? Pensaron los dos-.

Con el silencio y la meditación en que había entrado el mago, vio como la joven se levantaba de su sitio.

- Quería que Severus Snape me enseñara pociones, pero ya veo que eso no será...posible! -la notó claramente enfadada-.

Diciendo esto, Hermione salió algo mareada de casa de Snape, dando un pequeño portazo. Había sido una de las visitas más cortas y decepcionantes que había tenido.

Pasó una semana, y ambos sabían que tenían libros prestados y que debían devolverse. Pero ninguno quiso ser el primero en hacerlo. Alan Darcy se paseaba por el laboratorio a cada momento que parecía que el cerebro le iba a estallar. Por qué se preocupaba tanto por su futuro? Acaso aquella bruja podía sentir algo por él...? Quería volver a ser Severus Snape, pero tenía miedo de volver a empezar, incluso tuvo miedo de seguir viviendo durante ese año. Pero todo había cambiado desde ese verano...gracias a ella. Pero sabía que después de las vacaciones la perdería de vista...o no?

Las imágenes de la playa no dejaban de aparecer en sus memorias y cada uno seguía ocupado con el verano cómo podía. Hermione practicaba sus conjuros para la animagia y empezaba a gustarle la idea de ser maestra de transfiguración. Pensó en escribir a Minerva para preguntarle si había alguna posibilidad ahora que lograba transformarse a la perfección en una Alondra.

Al final de la semana, Snape tomó una decisión. Se metió en su chimenea y salió de otra que le era familiar. Muchos recuerdos le vinieron a la mente de golpe.

- Buenas tardes, me alegro de conocerle -dijo una voz anciana e irlandesa que reconocía, era McGonagall, que en el despacho del antiguo director, recibía al hombre que solicitaba el puesto: Alan Darcy-.

- Lo mismo digo...-la bruja le miró a los ojos y se paró antes de continuar hablando-.

- En San Mungo están contentos con su trabajo...Siéntese por favor...señor Darcy, verdad?

Alan asintió y se paseó por el despacho, evitándo mirar al cuadro dónde sabía, se encontraba Dumbledore.

- Gracias...-cogió aire y pensó que cuanto más rápido pasara todo, mejor- Minerva... -ante eso, la bruja le miró algo sorprendida por el trato que recibía pero antes de protestar, el hombre siguió hablando- No quiero que te alteres...pero...Alan Darcy no es...no soy yo.

En su retrato, Dumbledore, reconoció esa voz y le miró por encima de sus gafas de media luna.

- Minerva! -exclamó desde el retrato- Es...

La directora miraba al cuadro y al mago una y otra vez extrañada, pues ella también veía algo raro en el hombre.

- Severus...?-dijo el viejo y ante eso, Alan desapareció y Severus Snape era quien estaba sentado frente a la directora-.

- Pero! Severus! Cómo! Por qué?...

- Directora...-le dijo con tono de advertencia para que se calmara- Es una larga historia, supongo que a estas alturas ya podrá contárselo... -miró a Dumbledore-.

- No tengo ni idea de qué...-pero se calló-.

- No fue usted? -preguntó Snape mientras Minerva seguía aturdida mirando a ambos magos una y otra vez-.

- Se puede saber qué pasa! -exclamó al ver que no la tenían muy en cuenta-.

- Verás querida...-prosiguió el retrato- Severus está vivo.

- Eso ya lo veo Albus! -dijo irritada conteniendo un improperio-.

- Y supongo que mi fénix le salvó gracias a sus milagrosas lágrimas...

- Tú fénix? Pero cómo iba a...

- En Hogwarts, querida Minerva, siempre se le prestará ayuda a quien la necesite. -repuso triunfal con sus juegos de palabras y Snape gruñó-.

- Fue usted? -ambos se miraron y Dumbledore sonrió-.

- Siempre ese tono de sorpresa...-se aclaró la garganta y habló a Minerva- Verás, después de la dura tarea que Severus tenía, Minerva...su alma fue a parar en manos de quien más había servido. El caso es que...era yo. Tú me dabas a cambio cualquier cosa, recuerdas Severus? Y tuve en cuenta tu alma, hijo -ahora le miró a él-. Lo que no entiendo es porqué te ocultaste tanto tiempo.

- Así que tú sabías que estaba vivo! -se alteró la directora-.

- Lo suponía...pero no sabía dónde encontrarle...Draco no sabía nada. -la directora le miró esperando la respuesta y se levantó-.

- He estado en Pemberley...y como sabe, he seguido trabajado en pociones para San Mungo.

- Y nadie sabe...?-insinuó la profesora-.

- Que estoy vivo? -ella asintió y Snape se quedó en silencio un rato provocando la intriga en los ojos de ambos magos-. Hay alguien que sí...

- En ese caso, y visto que quieres volver...no veo porqué hemos de seguir pensando que estas muerto, verdad Severus? -el hombre pensó con determinación mientras miraba a Dumbledore en el cuadro-.

- Sí Albus, pero me gustaría que no se hiciera un espectáculo...

- Profesor Snape...-dijo Minerva acercándose a él y mirándole con algo parecido a la dulzura- Bienvenido de nuevo a Hogwarts. Me alegra mucho ver que está aquí. Y vivo! -Snape se levantó y la encaró-.

- Muchas gracias Minerva -miró al cuadro y a la directora respectivamente- Qué vamos a hacer?

- Creo Minerva, que sería buena idea decir que Severus perdió parte de la memoria...Que te parece eso? -miró al pocionista-.

- Creo que...está bien -no estaba seguro, pero seguro que eso le proporcionaría responder a menos preguntas-.

- Y...-el brujo no había pasado por alto y quería saber, quien más sabría que Snape estaba vivo- Quién más sabe que estabas vivo?

- Narcisa Malfoy fue quien me dejó la casa dónde me refugio. Cómo ya sabrá...Draco me vio vivo. Pero pedí a Narcisa que no revelara mi posición. -Albus asintió y Minerva también-.

- La verdad Severus, creímos que habrías muerto...-se apresuró a explicar la directora-.

- Alguien más? -se interpuso Albus-.

- La...señorita Granger, me descubrió. Está de vacaciones en Pemberley.

- Que curioso, ayer mismo recibí una carta suya pidiendo una visita para...-se calló al ver que Snape había palidecido un poco-. Lo sabías Severus?

- No, no sabía nada...-Albus le miró por encima de las gafas y un brillo se albergó en sus ojos-.

- Bueno, no estaría nada mal contar con la señorita Granger para tu puesto Minerva. Digas lo que digas, no das abasto.

- Ya la he contestado... -dijo buscando una hoja en su mesa y cogiendo un sobre cerrado- Pero no sé si la señorita Granger quiere mi puesto Albus...

Snape miró al suelo y a la directora sin abrir la boca, pero al final miró a Albus que estaba demasiado callado y al hacerlo, vio un brillo en su mirada que conocía y no le gustaba nada. Y menos si era por él.

- Bueno, ya que Severus vive cerca, se la puedes dar a él para que se la entregue. No te importa, verdad?

- No...no me importa. -la directora le tendió la carta sonriente- .

- Muy bien Severus, nos vemos a inicios de curso, ya sabes el procedimiento. Bienvenido.

- Gracias directora...-miró al cuadro- Albus...gracias. -se levantó y desapareció entre las llamaradas de la chimenea-.

- No me puedo creer que no me dijeras nada Albus!. Hasta hicimos una placa con su nombre para...-se mordió el labio-.

- De qué servía saberlo si el verdadero Snape quería pasar por muerto? -Minerva refunfuñó por lo bajo-. Crees que Hermione Granger quiere ser profesora de Transfiguración?

- Comentaba que siempre le había gustado mi asignatura, y recuerdo que se le daba extraordinariamente bien. Muestra mucho interés en hechizos...

- No te parece extraño que ambos hayan aparecido casi a la vez? -La directora meditó unos minutos, descifrando cualquier cosa que el mago quisiera decir. Pero se rindió-

- En qué piensas Albus?

- Nada, nada...será mejor esperar a ver que tal está la señorita Granger. Estoy deseando saber qué cara puso cuándo vio a Snape.

- Pero...él iba disfrazado.

- Por eso mismo Minerva...-y sus ojos volvieron a brillar-.

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muahahaha Severus Snape is back!

TBC! Review? snifff que pasó con el capi 9? No os gustó?

Besitos!