Disclaimers: Los personajes, el mundo, los objetos, monstruos y cualquier otro ser o elemento del Final Fantasy no me pertenecen.
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Capítulo 10: Éramos pocos y parió la abuela
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—¡Alto ahí! —detuvo a voz en grito uno de los dos vigilantes de guardia de la entrada del Jardín de Galbadia que, por supuesto, era SeeD—. ¡¿Os creéis que cualquier civil inútil puede pasar por las puertas de nuestro ilustre Jardín como si tal cosa? —increpó a Squall y su grupo.
—Ejem, ejem —tosió por lo bajo, en un intento de llamar la atención del vigilante, el anciano que estaba en la garita que había a la entrada; la cual recordaba sospechosamente a la que hay en las estaciones de los metros para comprar los tiques y desinformar a los pasajeros; pero, claro, de esto nuestros héroes no se percataban porque en su mundo no existían los metros.
—¡Guau, guau, guau! ¡Grrr! ¡Reguau, guau!—amenazaba Charco a aquel tipo feo que gritaba a sus amigos y a su adorada dueña.
—¡Os vais a arrepentir de vuestra osadía! —siguió el energúmeno, con los ojos inyectados en sangre, ignorando la sabiduría de los ancianos y los ladridos de Charco.
Los ojos de Squall empezaron a hacer su propia reserva de mala leche y su mano acarició la culata de su sable pistola: lástima que el sentido común y las normas de diplomacia que había tenido que memorizar con sudor y lágrimas le impidiesen iniciar la reyerta en Jardín ajeno; pero que atacara aquel imbécil, que le iba a borrar la cara de culo de mandril que tenía del primer culatazo. Y de paso se luciría ante Rinoa.
La tensión se palpaba en el ambiente.
Un grito atronador les hizo dar un brinco a todos:
—¡IMBÉCIL! —berreó el otro vigilante, dirigiéndose a su compañero. Hasta apenas unos instantes, había estado en Babia, sacándose los mocos mientras esperaba que la musa de la inspiración lo visitase y le dictase un argumento para una novela que pretendía escribir, cuando un perfume penetrante había invadido sus fosas nasales, ya libres de obstáculos, haciéndolo volver a la realidad. Como un eco con retraso, le habían llegado los gritos de su compañero de guardia y había sido consciente de la gran metedura de pata, por lo que le reprochó muy enfadado—: ¡¿Es que acaso no reconoces a la heroína de la Campaña de La Tercera Rebelión de los Monstruos? —El perfume, mezcla de almizcle, rosas, canela y ungüento de ochu refinado, que había reconocido Fermín era el de ella. Sólo ella se atrevería a perfumarse con el "aroma ochu"; pero era lógico, los mejores látigos se fabricaban con los tentáculos de ochu, y ella era una experta en látigos. En secreto, Fermín soñaba que ELLA le demostrara en la intimidad de la alcoba su magistral manejo del arma al tiempo que le clavaba un tacón de aguja en el culo.
Quistis, ante el elogio, apoyó una mano en la cadera y adoptó una postura semejante a la de una superstar en un fotomatón ante los fotógrafos.
—¡¿Cómo? —exclamó Eusebio, el vigilante que los había increpado, muy avergonzado por su comportamiento—. ¡¿Esa bellísima morena de profunda mirada, vestida de azul y negro, es la heroína de la Campaña de La Tercera Rebelión de los Monstruos? —confundió.
Corrió hasta Rinoa, le cogió una mano, le besó el dorso y dijo:
—Le presento mis más sinceras disculpas, instructora. La fama de su belleza no le hace justicia, es mil veces más bella de lo que había imaginado en mis noches tórridas. Muac, muac. —Besó de nuevo la mano de la sorprendida muchacha.
El rostro de Squall cambió del pálido azul de la sorpresa al rojo fuego de la furia más arrolladora en cuestión de un par de segundos. Lanzó una patada en dirección a dónde había estado el culo del vigilante instantes antes de que la atronadora voz de Fermín hiciese dar un salto a Eusebio, que sin duda lo salvó de meses de hospital:
—¡SUPERIMBÉCIL! ¡Deja de acosar a esa encantadora y bellísima señorita! ¡Vale que es preciosa, y que su belleza, de otro estilo, no tiene nada que envidiar a la de la instructora Trepe! ¡Pero, la instructora Trepe es esa de ahí! —señaló a Quistis, que ya empezaba a cansarse de la pose—. Esa divina belleza con cabellos dorados como el sol, rostro de diosa y cuerpo de miss. YO pertenezco a su club de fans —declaró con orgullo.
—Je, je —rió Quistis, visiblemente halagada. Su fama la precedía allí donde fuese.
«Me da la impresión de que en el Jardín de Galbadia son, como mínimo, tan gilipollas como en el Jardín de Balamb, si no lo son más», se dijo Squall, que había conseguido mantener el equilibrio tras su fallido intento de mandar a la luna a uno de esos capullos; por suerte, Rinoa estaba alucinando con aquellos patéticos SeeDs, o lo que fuesen, y no se había percatado de las ridículas posturas que había tenido que adoptar para mantener el equilibrio y no estamparse contra el suelo.
—Pase, instructora Trepe —invitó gentilmente Fermín—. Y también los acompañantes y el perro azul, por supuesto. Sus amigos siempre serán bien recibidos en el Jardín de Galbadia.
—Hola, Quistis —saludo el anciano de la garita.
—Hola, señor Pepe, ¿qué tal su gata?
—Muy bien, bonica, sacándose brillo a las uñas con las alfombras, las cortinas y los muebles del Jardín y llenándolo todo de pelos, como siempre.
Los dos vigilantes miraban con ojos como platos al anciano, envidiando la familiaridad con la que se dirigía a aquella heroína legendaria y objeto de deseo, más o menos oculto, de un gran porcentaje de jóvenes SeeDs.
—Gracias a mi intercesión, el director del Jardín de Galbadia deja al señor Pepe tener a su gata Pelusa —presumió Quistis del alcance de su poder.
—Cierto, je, je... —convino el anciano, que apreciaba a aquella jovencita. Cierto era que no había quien la aguantara cuando empezaba a presumir de sus hazañas, que si no hubiesen estado documentadas, Pepe hubiese creído que se trataban de una fábula; pero, a pesar de sus estridencias y la falta de materia gris en el cerebro, la muchacha tenía buen corazón. Y la edad le había enseñado al anciano que eso, al fin y al cabo, era lo más importante. Por ello, se había sacrificado en más de una ocasión y había aguantado estoicamente durante horas las batallitas que Quistis personalmente le había relatado durante sus visitas al Jardín de Galbadia.
—Estos que me acompañan son SeeDs también —declaró Quistis—. Tenemos que tratar un asunto urgente con el director Dodoner. ¡Pasad! —ordenó a Squall y su grupo.
Todos miraron a Squall, esperando ver qué hacía su líder.
«Mejor pasamos antes de seguir llamando la atención de este modo», decidió el joven y entró seguido por los otros.
—Como yo conozco al director, que admira mis hazañas, yo me encargaré de ponerlo en antecedentes de todo y pedirle su colaboración —declaró la rubia—. ¡Vosotros esperadme en la sala de espera! —ordenó, muy metida en su papel de protagonista—. Tú —se dirigió a Fermín—, enséñales dónde está la sala.
—¡A la orden!
—Esto... —intervino Zell—, mientras esperamos, ¿no podrían traernos algo para picar?
—¡Haré que os lleven el plato típico del Jardín de Galbadia! —se apresuró a afirmar Fermín, deseoso de agradar a la legendaria heroína—. ¡Está buenísimo!
—Si tengo tiempo, después te firmaré un autógrafo —le dijo Quistis, dedicándole la mejor de sus sonrisas—. Por supuesto, a ti no —le dijo a Eusebio, dedicándole, una mueca que pretendía ser de desprecio. Era imperdonable que no la hubiese reconocido.
—¡Un autógrafo de la instructora Trepe! ¡Yujuuu! —daba saltos de alegría Fermín.
—¡Por fin voy a comer algo decente! ¡Yujuuu! —saltaba también Zell.
—Sigh... —intentaba contener las lágrimas Eusebio.
«Esto es patético...», se dijo Squall, mientras se llevaba la mano a la frente en su característico gesto de "señor, dame paciencia para soportar esta cruz".
—Quistis —intervino el señor Pepe—, si quieres, puedo ocuparme del perro. Estará mejor jugando con Pelusa que en la sala de espera. Además, tengo comida para mascotas, aunque es de gatos, claro...
—¡Guau, guau, guau! —ladró alegremente Charco, con estrellitas brillando en sus ojos ante la perspectiva: comida de gatos prefabricada... ¡su favorita! Y lo segundo que más le gustaba era jugar con mininos, hábito adquirido gracias a Micifuz y tantos momentos de calidad compartidos con él entre carreras, ladridos, maullidos y arañazos a terceros.
—Buena idea —aceptó la ex instructora, un perro azul llamaría demasiado la atención dentro del Jardín y esto podría llevar a descubrir que Rinoa no era SeeD, dedujo—. Vosotros, esperadme cómodamente sentados. —Quistis hablaba para todo el grupo, pero miraba fijamente a Squall mientras movía de forma exagerada las pestañas. Seguro que él estaba superimpresionado por lo popular e influyente que ella era y estaba listo, ya, para caer rendido de amor en sus brazos—. No tardaré mucho... —susurró—. Espérame pacientemente y verás recompensados todos tus anhelos... —sus palabras sonaron como una promesa de éxtasis que hizo suspirar a los vigilantes y mirar con envidia y odio contenido a Squall.
—Jijijiji... —rió por lo bajito Selphie.
—De acuerdo —aceptó Squall con resignación. Él era un desconocido en ese Jardín, y el inexplicable respeto y admiración que parecían tenerle a la EX (parecía que nadie recordaba el detalle) instructora, podía jugar a su favor.
Quistis se dio la vuelta y se alejó contoneándose.
—Hala, macho —dijo Zell—, creo que hoy mojas...
—¿Mojar? —repitió Squall, sin enterarse—. ¿Nos van a traer pan con chocolate o algo así mientras esperamos?
—Sigh... —se lamentaba Rinoa.
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—Sigh... —se lamentaba Zell, mirando cómo sus compañeros acababan con el plato típico del Jardín de Galbadia: Albóndigas de lentejas.
—Sí que tarda Quistis... Ñam, ñam —masticaba Selphie a dos carrillos—. ¿Creéis que querrá que le dejemos alguna albóndiga? —preguntó, observando con deseo la única que quedaba en el plato.
—Si quiere, que usé sus influencias —afirmó Squall mientras cogía la albóndiga.
—¡Uff, qué llena me siento! —exclamó Rinoa.
—Sigh...
Estaban en una sala no demasiado grande en la que había dos sofás, uno a cada lado de una mesa baja y alargada, y un gran ventanal.
Tres minutos después de acabar con las viandas, Rinoa seguía sentada en uno de los sofás, Zell en el otro, Selphie contemplaba lo que fuese que se pudiera ver por el ventanal y Squall, de pie, daba vueltas impaciente en un rincón de un metro cuadrado que quedaba en la otra punta de la habitación, si tomamos la puerta de entrada como referencia.
«Quistis está tardando mucho... —reflexionaba Squall—. Y no me fío ni un pelo de ella. Por mucho que la respeten aquí por una falsa imagen que tienen de ella, en cualquier momento pueden descubrir lo equivocados que están... Si eso ocurre, si se dan cuenta de que su admirada Quistis sólo es una calamidad, con una capacidad superior a la de un grat para dormir por aburrimiento y menos gracia que un focarrol bibliotecario, estamos perdidos... Quizás debería coger a Rinoa y a mi grupo y huir de aquí antes de que sea demasiado tarde... Y que Quistis se las apañe como pueda, ¿no es tan superpopular y respetada?... pues que se acoja a su inmerecida fama», decidió.
En aquellos momentos se abrió la puerta y Quistis entró arrastrando los pies y con los ojos enrojecidos repletos de lágrimas contenidas.
—No van a ayudarnos —dedujo Squall al ver el lamentable estado de la chica. Lógico, ¿cómo podía haber confiado en ella aunque sólo fuese durante unas milésimas de segundo bajo el efecto de un estado de locura transitoria?... Squall no encontraba otra explicación a haber permitido que ella llevase la voz cantante.
—No es eso... Sigh... Han dicho que no nos preocupemos, que estamos a salvo y que esperemos a que nos digan lo que tenemos que hacer...
—Entonces, ¿a qué viene ese careto?
—Es por Seifer... —dijo Quistis con voz temblorosa—. En cuanto en el Jardín de Balamb se enteraron de lo que había pasado en la emisora de Timber, le echaron toda la culpa a Seifer y se lavaron las manos como si nada. Han dicho que fue Seifer solito el que planeo asesinar al Presidente Deling y que nosotros fuimos allí para detenerlo...
—¿Y lo del asalto al tren de los Donuts? —se interesó Squall.
—Han dicho que eran maniobras de distracción por nuestra parte para despistar y pillar a Seifer desprevenido...
—¿Y lo de la torre de comunicaciones en Dollet durante el examen? —preguntó Zell.
—Idea de Seifer como líder de grupo —respondió Quistis—. Han dicho que vosotros erais unos mandados con la obligación de obedecer. Incluso han presentado los papeles oficiales del día del examen en el que pone claramente que Seifer era el líder del grupo B.
—¿Y lo del pokemon del presidente Deling? —preguntó Rinoa.
—Daños colaterales causado por fuego amigo —contestó Quistis—. Necesarios para mantener la tapadera y poder atrapar a Seifer.
—O sea, que él se come todo el marrón —señaló Selphie.
—Sí... —convino Quistis enjugándose una lágrima.
—Y... ¿qué ha pasado con Seifer? —preguntó Rinoa con cierto deje de angustia en su tono.
«Pues que se ha escapado, como siempre», respondió mentalmente Squall, algo mosqueado por el interés mostrado por Rinoa. Pero Quistis lo sacó de su error:
—Lo... lo han juzgado, en juicio sumarísimo, por todos sus crímenes; lo han condenado y han ejecutado la sentencia. Creo que la bruja personalmente ha sido la... la... Sniff... ¡Buaaaaa! —Quistis dejó salir las lágrimas que había mantenido contenidas, las cuales se apresuraron a saltar de sus ojos como si de cascadas se tratasen—. ¡¿Por qué tienen que morir los mejores?
«¡¿Cómor?», berreó la mente de Squall, sin terminar de asimilar la cruel realidad.
—¡Seifer, muerto! —exclamó Zell—. ¡No me lo puedo creer! ¡Era un capullo integral, pero era uno de los nuestros!
—¡Yo apenas lo conocí y parecía gilipollas! —exclamó muy compungida Selphie—. Pero que se haya sacrificado por todos nosotros lo engrandece...
«Seifer, muerto... —se decía Squall, víctima de una confusa conmoción—. Muerto... Deseaba perder a Seifer de vista para siempre, por ejemplo, que le ataran una piedra de una tonelada al tobillo y lo arrojaran a una fosa marina, pero que lo mataran... es demasiado...», reflexionaba sintiendo esa extraña sensación de vacío que te queda tras librarte de un grano en el culo o de una astilla bajo la uña.
—No... no... puedo creer que Seifer esté muerto... —balbuceó Rinoa.
—¡Qué insensible que he sido! —exclamó Quistis y fue corriendo a sentarse en el sofá junto a Rinoa—. ¡Él había sido mi amigo del alma; pero era tu novio! Debes estar destrozada por el dolor de haber perdido al hombre al que amas y deseas con todas tus fuerzas. El único hombre al que amarás en tú vida, el irremplazable, aquel que ocupaba y ocupará todos tus sueños en las noches más febriles, aquel con el que tu ansia viva...
—Grr... —murmuró Squall, sintiendo ganas de estrangular a Quistis; total, puestos a perder, ¿qué más daba dos pérdidas que una?
—Quistis, no hundas el dedo en la llaga recordando a Rinoa la inmensidad de su pérdida —recomendó Zell.
«A éste me lo cargo también.»
—Realmente, ¿Seifer era tu novio? —quiso saber Selphie.
«Sí, buena pregunta Selphie, que nos lo explique.»
—Sí... era mi novio...
—Así que —empezó Squall en voz alta—, realmente, tú eras la novia pija de Timber de ese crápula...
—Pues, la verdad —intervino Quistis—, aunque él siempre hablaba de ti como si fueses una pija, no lo pareces.
—Bueno, eso tiene una explicación... —empezó Rinoa.
—¡Cuenta, cuenta! —se animó Selphie.
«Y ahora a oír las batallitas de estos dos», se dijo Squall de muy mala leche.
—Mejor os lo enseño todo... —resolvió Rinoa.
«Peor aún, a verlo. Tengo que mantenerme impasible. Total, ¿a mí qué más me da lo que hayan podido hacer Rinoa y Seifer? Ella no me interesa lo más mínimo y él... Bueno, él no me molestará nunca más. Seguro que mañana, cuando se me haya pasado la impresión, me alegro y todo.»
—Pero primero, os situaré para que entendáis mejor el flashback —decidió la morena—: Yo nací hace diecisiete años en Deling, la capital de Galbadia, en una familia acomodada y bien situada socialmente. Puede que el ascenso de mi padre fuese por sus propios méritos, yo no estaba allí para comprobarlo o era muy pequeña; pero ya hace tiempo que se acomodó en la opulencia y que lo único que hace es chupar con una pajita del gobierno, que a su vez se abastece de la sangre y sudor del pueblo. Mi madre, Julia, era cantante. Era una mujer bellísima con gran talento y una maravillosa voz; pero, desafortunadamente, murió cuando yo era muy pequeña... Sniff... Yo tenía cinco años... Sniff... —Rinoa se enjugó una lágrima. Momento que aprovecharon Selphie, Quistis y Zell para sonarse ruidosamente y secarse los ojos; era tan triste lo que estaba narrando Rinoa...
Squall los contemplaba alucinado: habían empezado a llorar a moco tendido en cuanto ella pronunció las palabras : "Yo nací hace diecisiete años en Deling...". Pues, como la cosa se pusiese más trágica, iban a tener que salir a nado de la habitación.
—Mi padre —continuó Rinoa el relato— , igual que había hecho un conocido suyo, quiso asumir el papel de padre–madre; pero sin travestirse ni perder su propia identidad. Al principio me llevaba de cabeza y casi me vuelve loca: por ejemplo, como madre me daba permiso para ir a una excursión y como padre me lo denegaba. Mi felicidad dependía de qué papel asumía primero cuando le pedía algo. El psiquiatra de la familia, al que fui a consultar cuando tenía diez años, me dijo que tuviese paciencia con él, que no es que estuviese loco de remate como yo sugería, que todo se debía a que aún no había superado la muerte de mi madre, que en cuarenta o cincuenta años todo se habría solucionado. Total, que no pude declarar a mi padre incapacitado mentalmente y hacerme cargo yo de la situación y me dispuse a vivir esa tortura hasta mi mayoría de edad. Por eso, cuando yo tenía doce años, acogí con gran entusiasmo que mi padre hubiese decidido internarme en una escuela muy prestigiosa de niñas ricas pijas en Timber. ¡Por fin sería libre!
»Al principio todo me fascinaba: el material escolar, por ejemplo: todas las alumnas tenían que tener obligatoriamente una perrita pequeña, lanuda y cursi; secador de pelo; rizador de pestañas; secador de uñas; polos de la marca Molbolost, de esos que tienen un molbol verde en miniatura cosido en el pecho y que valen dos ojos de la cara; y cosas por el estilo.
»Mi padre me lo compró todo y una perrita pequeña de pelo color marfil y de nombre Fifí.
»En la escuela me enseñaron muchas cosas, por ejemplo: a tomar el té con el dedo meñique alzado; a acabar las frases con "o sea" perfectamente pronunciado; a jurar por Snoopy; a supervisar el perfecto acabado de la plancha de la mantelería; a nunca, jamás, bajo ningún concepto, llamar a una compañera "tía", que es de barriobajeras...; y cosas por el estilo.
»En el internado había un grupo de élite, el club de Las Damiselas Almidonadas; es que llevar la ropa almidonada era lo más. La presidenta del club se llamaba Mary Sue, era la chica más popular, envidiada, deseada, admirada, amada y perfecta que se pueda imaginar. Tenía un pasado muy misterioso. Sus largos y agraciados cabellos del color del fuego armonizaban perfectamente con unos preciosos ojos de un color supersuperextraño: pistacho brillante. Sus ojos llamaban mucho la atención. Todas querían ser como ella y todos los chicos la amaban. Incluso estaba loco por ella el chico más deseado, Gary Stu, el presidente del Club de Polo del instituto para niños ricos y pijos de Timber que había al lado del nuestro. Teníamos zonas comunes, los jardines de la escuela, en la que se nos permitía estar juntos y hacer actividades provechosas para nuestro futuro, tales como hablar del color de uñas que se iba a llevar ese año o de tendencias de moda.
»Como iba diciendo, Mary Sue era especial, y os puedo jurar que tenía un don, un superpoder...
—Podía volar... —sugirió Selphie.
—O romper una montaña de un puñetazo... —apuntó Zell.
—¡Visión de rayos X! —exclamó Quistis—. ¡Así podría ver a los chicos sin ropa!
—Y sin piel... —le hizo notar Squall.
—No —negó Rinoa—. Tenía el superpoder de despertarse perfectamente maquillada y peinada de peluquería; y el poder de, en cinco minutos peinándolo, convertir el pelo más estropajoso y horrible en uno suave y precioso.
—¡Ooooooh! —exclamaron con admiración Quistis, Selphie y Zell, especialmente este ultimo que necesitaba horas ante el espejo y kilos de gomina para mantener los pelos del flequillo perfectamente alineados.
«No sé qué le ven de maravilloso», se dijo Squall sin entenderlo; él se despertaba perfectamente despeinado, se pasaba simbólicamente un peine sin siquiera mirarse al espejo y dejaba que todos y cada uno de sus cabellos adoptase la posición que le diese la gana.
—Es increíble, ¿verdad? —siguió Rinoa—. Ese poder de Mary Sue era admirado y deseado por todas y cada una de las chicas del instituto. Total, que ante una chica tan maravillosa, que acaparaba todo el protagonismo, todas querían ser admitidas en su club. Yo también lo deseaba. Y me esforcé en ser admitida; pero yo tenía una gran traba: tenía el pelo negro y ni tan siquiera lo tenía rizado, un pelo de lo más vulgar. Una chica como yo no podía soñar con ser admitida en el club de Las Damiselas Almidonadas; así que me teñí el pelo, me lo rice, me lo moldeé, me hice diez permanentes, con el resultado de que me lo resequé, me lo quemé, me lo estropeé y me quedó hecho un estropajo verdoso horrible. Me convertí en el hazmerreír de todo el instituto... Yo lloraba desconsolada intentando ocultar mi vergüenza por los rincones... Pero entonces apareció Mary Sue. Su corazón y su bondad eran las mayores. Se compadeció de mí y, con lágrimas en los ojos, me peinó. Mi melena se convirtió en una de las más deseadas y la gran bondad de Mary Sue hizo que me aceptase en su club de élite y me nombrase la segunda en la línea aristocrática del linaje del club, ella era la indiscutible primera.
»Recuerdo perfectamente un día que fue especial y causó un gran revuelo en el instituto: yo ya tenía catorce años y acabábamos de terminar las clases de Combinación Perfecta de Complementos Según el Color que impartía la señorita Daltonikass y estábamos en la clase de Supervisión del Mantenimiento de Mascotas de la señorita Guay Pet...
Empezó el flashback...
«Las estudiantes del internado se hallaban en el Spa para sus perritas, donde se impartía la clase. Mientras ellas hablaban despreocupadamente de sus cosas, las empleadas, reclutadas entre la clase oprimida de Timber, daban masajes relajantes a las mascotas, las metían en el jacuzzi, les daban baños de barro, las lavaban y peinaban; además de aguantar estoicamente algún mordisco que otro si habían disgustado en algo a las caprichosas perritas.
Todas las estudiantes llevaban una pinza en la nariz a fin de adquirir la correcta pronunciación pija; menos Mary Sue, que no lo necesitaba...
—¡Eh, tú, o ssea! —chilló, con tono nasal, Clarabella, una de Las Damiselas Almidonadas, dirigiéndose a la timbereña que le daba un baño de espuma a Susú, la perrita superpija de Mary Sue—. ¡Ten cuidado no le pongas espuma en los ojos, o ssea!
—¡Perdón, perdón! —se apresuró a pedir la mujer, y eso que esa espuma era de la que no escocía en los ojos.
—Gracias, querida, o ssea —agradeció a Clarabella su intervención Mary Sue, captando la admiración y la atención de todos, mascotas y obreras plebeyas incluidas.
Rinoa echó un vistazo de reojo a Fifí, su perrita, la cual, muy relajada, tumbada en una cómoda camilla recibía un gratificante masaje.
—O ssea —dijo Rosalinda, otra de Las Damiselas Almidonadas, consiguiendo casi una perfecta pronunciación pija del "o sea". La joven retomó el tema que debatían antes de que Clarabella se hubiese visto obligada a reprender a esa inepta—: Como os estaba contando, o ssea, esa chica nueva, María, con ese nombre tan supersupermegacutre, lleva pintadas las uñas de rosa fosforito. Os lo juro por Snoopy.
—¡Qué fuerte! —exclamó Clarabella, haciendo grandes aspavientos con las manos—. ¡El rosa chillón es supersupercutre! O ssea.
Las dos eran rubias con largas y sedosas melenas... pero lisas; no podían aspirar a ser tan perfectas como Mary Sue con sus divinas ondas color fuego abrasador.
—O ssea —antevino Rinoa que, desde que Mary Sue la peinara, lucía preciosos tirabuzones de color azabache—, que Marys, me niego a llamarla por su supermegahorrible nombre, o ssea, usa ese horrible rosa, ¿me entiendes?, con lo supersupermegaguay que es el rosa fucsia. O ssea.
—¡Tenemos que hacer algo! —declaró Rosalinda—. ¡O ssea!
—Pues sí, queridas —intervino Mary Sue, captando la admiración y la atención de todos, mascotas y obreras plebeyas incluidas—, no podemos permitirlo, o ssea. Mi papá, o ssea, dice que tenemos que cuidar de con quien nos relacionamos, o ssea. Para nada voy a permitir que esa chica haga un ridículo tan supermegaespantoso, o ssea, es supersupermegafuerte que lleve ese color. ¿Me entiendes? O ssea, que te juro por Snoopy que no voy a parar, o ssea, hasta que se quite ese color tan supersuperhorrible, ¿me entiendes? Para nada voy a permitirlo. ¡¿Todas de acuerdo, chicas?
—¡Sí, o ssea! —corearon las cuatro y empezaron a cantar la cancioncilla del club:
"Eres rubia o morena, pero tienes brillante la melena..."
Mientras entonaban esa oda a la superficialidad, hacían, dos a dos, movimientos combinados en los que se tocaban las palmas de las manos, movían las caderas y las muñecas, se daba una palmada y se volvían a juntar las palmas... Y todo ese tipo de gilipolleces; por supuesto, la pareja de Mary Sue era su segunda, Rinoa.
"Si en Las Damiselas Almidonadas querrás entrar,
pelirroja no serás porque a Mary Sue no te podrás comparar.
Sé supersupermegaguay y en nuestro club podrás entrar.
¡O ssea!"
Finalizaron con los meñiques unidos y después estallaron en alegres y despreocupadas carcajadas.
—¡Ey, chicas! —llamó una compañera a toda la clase—. ¡Mirad que tío..., quiero decir, que chico tan supersuperraro hay en el jardín! ¡O ssea! —se apresuró a agregar Pamela.
Todas corrieron al ventanal y vieron a un joven que se paseaba por los jardines un par de pisos más abajo.
—¡Qué fuerte! ¡Tienes razón, o ssea, es supersupermegarraro! —exclamó Clarabella.
—¿Qué es eso que lleva en la cabeza, o ssea? —preguntó Rosalinda.
—Creo que se llama rastas —señaló Pamela—. O ssea...
—¡Rastas! ¡Qué fuerte! —corearon todas.
Se hizo un largo silencio de tres segundos.
—Esto... o ssea —empezó Rinoa—, no es que me interese mucho, para nada, ¿me entiendes?, pero, o ssea, ¿rastas?, ¿qué es eso? ¿Algún tipo de sombrero supersupermegacutre? —expuso en voz alta lo que les rondaba la mente a todas pero no se atrevían a preguntar por riesgo de ser tomadas por ignorantes. Rinoa podía preguntar sin correr el riesgo gracias a su privilegiada situación en la línea aristocrática del linaje del club de Las Damiselas Almidonadas, la indiscutible segunda.
Los ojos de todas las estudiantes, perritas y obreras plebeyas se dirigieron a Mary Sue, indiscutible pozo de sabiduría y saber estar, deseando que compartiese con ellas aunque fuese una infinitesimal parte de sus conocimientos.
—No es que a mí me interese, para nada, o ssea —empezó la bellísima irrepetible joven, deslumbrándolos con la suavidad aterciopelada de su voz y la profunda luz de sus indescriptibles y especiales ojos color pistacho brillante; todo aderezado con una pronunciación perfecta, por supuesto, y eso que no llevaba pinza en la nariz—. Pero eso que lleva en la cabeza, o ssea, no es un sombrero, ¿me entiendes? Es pelo, os lo juro por Snoopy, o ssea. Mi papá dice que es una forma en la que se peinan los chicos liberales, ¿me entiendes?
—¡Qué fuerte! —exclamaron todas.
—¿Te refieres a los "chicos malos", o ssea? —quiso saber Clarabella, súbitamente muy interesada en el tema.
—Sí, te lo juro por Snoopy —siguió Mary Sue—, esos que no siguen las normas, que no obedecen a los profesores, que se peinan y visten como les da la gana, ¿me entiendes? Y tratan a las chicas como si no fuésemos megamegadivinas, ni nos abren la puerta de los coches, ni nos ponen el polo de Molbolost en los charcos para que no nos mojemos la punta del tacón, ¿podéis creerlo?, o ssea. Incluso, mi papá dice, os lo juro por Snoopy, que hay alguno que trata a las chicas como si fuesen iguales que ellos, y ni siquiera les piden permiso para besarlas, ¡¿podéis creerlo?
—¡Qué fuerte! —exclamaron todas pegando la cara al cristal para contemplar mejor al rubio.
—O ssea, y eso que lleva puesto es ropa —dedujo Clarabella—, porque no va desnudo, ¿verdad?...
—¡Para nada!... —exclamó Mary Sue—, supongo... o ssea...
Squall, Quistis y Zell habían reconocido sin ningún problema a Seifer, con quince años, cuando se peinaba con rastas. Como no estaba en el Jardín de Balamb sino en el jardín del internado, el rubio, en lugar del uniforme, llevaba unos vaqueros desteñidos con rotos y una camiseta negra de tirantes, ambas cosas ajustadas al cuerpo como si se tratase de una segunda piel, de modo que podían contársele los músculos del pecho y abdomen, también conocidos como "tableta de chocolate", e imaginar perfectamente otras cosas; de ahí la duda de las chicas respecto a su desnudez.
—¡Es supersupermegacool! —exclamaron todas de golpe—. ¡Vamos a verlo de cerca!
Las chicas salieron a toda pastilla de la clase y se precipitaron escaleras abajo hasta llegar al patio, donde adoptaron el andar reposado y calmado que se suponía a unas damas de su categoría.
—¡La pinza! —se percató Rinoa, y todas se apresuraron a quitárselas de la nariz.
Hicieron un corrillo junto a un olmo y empezaron a hablar y lanzar miraditas al "chico malo" seguidas de risitas tontas.
—¡Por lo menos tiene que tener quince años, o ssea! —exclamó por lo bajo Clarabella, muy impresionada por la madurez del chico.
—¡Tantos!... ¡Qué fuerte!
Seifer eliminó los cuatro metros que lo separaban de las chicas caminando de forma que pudiesen admirar su musculatura.
—Hola —saludó sin el mínimo atisbo de pudor por la forma en la que alguna hacía un estudio de su anatomía.
—Hola, jijiji, o ssea...
—Jajaja, o ssea, hola...
—¿Quién eres?... —inquirió Mary Sue, la única que era capaz de mantener de alguna forma la compostura, pero es que ella era tan especial...
—Me llamo Seifer Almasy. ¿Quién de vosotras es Rinoa Heartilly?
—¡Yo!... o ssea... —musitó Rinoa alzando la mano.
Seifer la contempló de arriba abajo, prestando especial atención a los bucles negros, y no fijándose nada en las piernas que la cortita minifalda del uniforme del internado dejaba al descubierto; tampoco se fijó en la incipiente delantera que el polo de Molbolost del uniforme marcaba. Después de la inspección ocular, el rubio hizo un gesto, mezcla de estupefacción y desagrado, y clavó sus ojos verde azulados en los negros de ella.
—Te amo —espetó, dejándolas más que pasmadas—. ¿Quieres ser mi novia?
—¡Qué fuerte! —exclamaron las otras.
—¿Qué... que... que...? —empezó a balbucear Rinoa—. Para nada... o ssea, te lo juro por Snoopy, mi papá dice..., o ssea, ¿me entiendes?... —decía ella mientras intentaba ordenar sus pensamientos y buscaba las palabras.
—Toda esa palabrería sin sentido —dijo Seifer ignorándolas a todas, incluso a Mary Sue, y centrándose en Rinoa—, ¿es sí o es no?
—Esto... apenas nos conocemos... o ssea...
—Lo que quieres decir es que necesitas tiempo para pensarlo y todas esas ridiculeces.
—Supongo... o ssea...
—Vale, vendré a preguntártelo la semana que viene el día que libre. ¿Sabes?, yo estudio en el Jardín de Balamb y voy a ser SeeD —presumió, seguro del efecto que sus palabras iban a causar entre aquella panda de niñas tontas.
—¡Oooooooh! —exclamaron llenas de admiración, habían oído hablar de la rudeza y masculinidad de los SeeDs, pero hasta que no habían conocido a Seifer habían estado convencidas de que sólo era una leyenda urbana.
—¿Qué pasa aquí, o ssea? —oyeron preguntar a la voz más increíble, masculina y seductora que pudiese imaginarse, la de Gary Stu, que junto a su séquito del club de Polo, del que él era el presidente, había llegado sin que se percatasen.
Gary Stu era el chico rubio platino, con ojos color calimocho dorado, más guapo y atractivo que se pudiese imaginar, pues era único, con una belleza que rayaba lo divino y sobrescribía encima. El hombre entre los hombres, con ojos sólo para Mary Sue, la única capaz de estar a su altura, y acostumbrado a acaparar con su mera presencia la total y absoluta atención de las chicas. Por eso se sorprendió mucho al comprobar que ninguna le hacía caso y preferían seguir mirando a aquel andrajoso con ninguna clase o glamour.
—Nada que a ti te importe —espetó Seifer, con ganas de romperle la cara a alguien; aquel ambiente le estaba poniendo los nervios de punta.
—O ssea, ¿cómo te atreves a hablar así a Gary Stu?, o ssea —recriminó Anthony, el segundo en la línea aristocrática del linaje del club de Polo—, plebeyo... —añadió con la intención de ser muy ofensivo.
Aquello fue la excusa perfecta para Seifer. Sin mediar palabra, estampó el puño cerrado en la nariz de Gary Stu, consiguiendo que cayese majestuosamente de culo al suelo con la divina nariz sangrando; pero ni uno solo de los cabellos del agredido se movió del sitio ni la nariz rota eclipsó lo más mínimo su hermosura.
—Dile a tu subordinado —espetó Seifer—, que, cuando quiera insultar a alguien, insulte a tu #$*# madre, gilipollas.
—¡Oooooooh! —exclamaron las chicas muy sorprendidas y con una sensación desconocida que parecía meter fuego en la sangre.
Seifer, antes de que aquel pijo pudiese reaccionar y se lanzase junto a su séquito sobre él —obligándolo a hacer una masacre que quizás hubiese sido demasiado grande para el delicado corazón de las niñas pijas, lo cual podría poner en peligro sus propósitos—, le guiñó, en un gesto estudiado delante del espejo, un ojo a Rinoa y dijo en un tono que pretendió que sonase sugerente:
—La semana que viene vengo a que me des la respuesta.
—¡Oooooooh! —volvieron a exclamar las chicas, excepto Rinoa, prisioneras ya del hechizo del "chico malo".
Con ágiles movimientos, Seifer se marchó dejando a todos con la boca abierta.
—¡Qué suerte, Rinoa, o ssea!
—Sí... claro, supongo... o ssea...
—¡Es tan supersupermasculino con un aspecto tan supersupercool!
—Sí... claro, supongo... o ssea...
La verdad es que a Rinoa no le gustaban mucho los rubios con rastas, en realidad los prefería castaños con ojos azules. El único rubio que le gustaba era Gary Stu. Pero eso era normal, él era divino; aunque era intocable porque pertenecía a Mary Sue. Pero la admiración que parecía haber despertado Seifer en sus compañeras y la envidia que sentían por ella la hacían dudar con una ligera ventaja del sí.
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—¡Seifer es supersupercool! —exclamaba Clarabella, una vez más, durante la clase de Supervisión de Encaje de Bolillos—. ¡Y ha venido a verte cuatro semanas seguidas, o ssea! ¡Está supermegaloco por ti!
—Sí... claro, supongo... o ssea...
—No sé cómo dudas tanto —decía Rosalinda—, te lo juro por Snoopy.
—Deberías aceptarlo, Rinoa, o ssea —aconsejaba Mary Sue, sin ningún rencor por la agresión a la que había sido sometido su novio sin ningún motivo; el corazón de la pareja era tan grande, que no cabía ningún sentimiento malvado.
A Gary Stu incluso le caía bien Seifer, sentimiento que no era compartido. Siempre que lo veía lo invitaba a tomar té en el salón del club. Seifer, sin cortarse ni un pelo, lo mandaba a hacer gárgaras y el otro reía pensando que era una broma. A los pocos segundos reía todo el mundo para exasperación de Seifer, que tenía que hacer grandes esfuerzos para no repartir mamporros a diestro y siniestro.
—Además, o ssea, Seifer tiene un gran sentido del humor —añadió Mary Sue—. Después de Gary Stu, es el chico más supermegainteresante que he conocido, ¿me entiendes? Una oportunidad así no pasa todos los días, ¿me entiendes?... O ssea.
—Sí... claro, supongo... o ssea...
—¡Si se me hubiese declarado a mí, le digo que sí sin pensármelo, te lo juro por Snoopy! —suspiró una vez más Clarabella.
—¡Igual esta semana te besa sin avisar, o ssea! —aventuró Rosalinda muy emocionada.
—¡Qué fuerte!
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Una vez más, y por sexta semana consecutiva, Rinoa esperaba a Seifer sentada en un banco del parque del internado, lugar de la cita. Sus amigas del club de Las Damiselas Almidonadas, escondidas entre los setos bellamente recortados, la vigilaban muertas de curiosidad.
Seifer llegó y, todo lo delicada y románticamente de lo que era capaz, le tiró en el regazo una margarita pisoteada, que había recogido del suelo durante el camino, al mismo tiempo que decía:
—Tu belleza... eh... hace marchitar, más aún, a esa horrible y marchita flor inútil.
Tomó asiento al lado de la chica, dejando más de diez centímetros entre los dos.
—Gracias... o ssea...
—Mira, Rinoa, tengo muchas cosas de las que ocuparme y me gustaría saber ya, de una puñetera vez, si quieres ser mi novia.
—Pues...
—Te advierto que no aceptaré un no por respuesta. Quieras o no, vas a ser mi novia... Quiero decir, insistiré y vendré a verte todo el tiempo que sea necesario hasta que seas mi novia porque necesit... —se interrumpió de golpe y añadió con voz vacilante—: Porque eres la mujer más... más... —Hizo una extraña mueca al contemplarla—. Más ¿atractiva?... Y yo te... te... te...
—Y me amas por encima de todas las cosas, o ssea —finalizó utilizando las palabras de Clarabella cuando le daba la vena romántica.
—Eso...
—¡Es supermegaemocionante! —exclamó ella de pronto, haciendo que él diese un brinco—. ¡Sí! ¡Quiero ser la segunda en tener novio (la primera era Mary Sue) y ser la envidia de todas! ¡O ssea!
—Entonces somos novios —concluyó Seifer satisfecho—. Se dice que todas las parejas se hacen una promesa de amor, hagamos una.
—¡Vale! —exclamó ilusionada. ¿Qué le pediría? ¿Que fuesen a estudiar juntos a la Todai? ¿Que ella se hiciese cantante que él se haría astrónomo? ¿Que si le silbaba, él vendría corriendo, aunque se hubiese deshecho en la nada? ¿Que cuando fuese un SeeD famoso, siempre que ella estuviese en apuros él vendría a rescatarla? ¿Que si un malvado la convertía en yegua y a su padre en bicho verde alquimista, lucharía hasta la muerte por hacerle recuperar su verdadera forma? ¿Que se diesen su primer beso bajo los cerezos en flor?...
—Nuestra promesa es que nuestro compromiso no podrá ser roto por carta ni por mensaje, sólo personalmente y por mutuo acuerdo. Esa será nuestra promesa.
—Vale... —aceptó desilusionada.
Bueno, de todas formas, una promesa de amor era una promesa, se dijo y tendió la mano hacia Seifer con el meñique ligeramente curvado, esperando que él entrelazará el suyo a fin de sellar la promesa de una manera formal. Él la contempló como si fuese el bicho más raro del universo hasta que comprendió sus intenciones. Con gesto de resignación unió su meñique al de Rinoa y los movieron acompasadamente de arriba abajo, al tiempo que canturreaban:
"Promesa, promesota, si no la cumples que se te parta la boca."
¡O ssea!, añadió felizmente Rinoa.
—Bien, ahora tengo que irme —afirmó Seifer y se puso en pie—, tengo un montón de cosas que hacer, como un peluche que maltratar, un gafe al que fastidiar, un tío bueno, quiero decir, un capullo al que acosar... Y cosas de esas. Adiós.
—Hasta la semana que viene, o ssea...
—...
Tal y como había aparecido Seifer en sus vidas desapareció para siempre; pero dejando a Rinoa comprometida y con una promesa inquebrantable que cumplir.»
.
—Aquella fue la última vez que vi a Seifer —dijo Rinoa— hasta lo de la emisora de Timber.
—Pues menudo novio —opinó Selphie—: un rácano, que no se arruinará comprando flores, no; ni tan siquiera te da un beso cuando os comprometéis, y eso que es el sello obligatorio; y te deja más plantada que un pino durante tres años. Por no decir nada de la promesa de amor, que es lo más antiromántico que he oído en mi vida...
—... —fueron los comentarios de Quistis y Zell y los pensamientos de Squall, la versión del noviazgo de Rinoa y la de Seifer no se parecían en nada. Él había presumido sin parar de la belleza de su novia y, bueno, había que reconocer que Rinoa había mejorado muchísimo en esos tres años (aunque Squall la había encontrado monísima y graciosísima con el pelo a bucles y el uniforme del instituto). También había presumido hasta quedarse afónico de la pasión de sus relaciones: que si su novia era una loba infatigable e insaciable, que si él era una ametralladora de munición infinita, que si les salían sarpullidos de tanto darle alegría al cuerpo... Y todo había sido una gran bola, porque los flashback no se podían manipular, eran algo así como la máquina de la verdad, pero sin fallos.
«¡Jajajaja! —reía la mente de Squall—, ¡jajajajajajaja!... ¿Eh?... ¿Por qué me siento tan feliz de golpe?... Debería estar tristísimo, un capullo integral ha pasado a mejor vida... ¿Mejor vida?... ¡Mejor será la nuestra a partir de ahora! —no pudo evitar hacer un chiste malo su cerebro—. ¡Jajajaja!... ¿Eh?... ¿Mejor vida?... Ostras... es verdad... —se dijo la mitad menos borde de Squall—, Seifer ha muerto de VERDAD, no es momento para regocijarse por su gran fracaso como novio...», de nuevo lo embargó la extraña sensación que notaba desde la noticia de la muerte de Seifer.
—Me intriga una cosa —le dijo Selphie a Rinoa—. ¿Cuándo cambiaste tanto? Porque de pija no tienes nada. Dices o sea, como todo el mundo de vez en cuando; pero no con ese acento nasal, tan propio de los pijos...
—Es un acento logrado a base de gran esfuerzo y sacrificio llevando la pinza en la nariz durante casi todo el día. En los tres años que estuve en el internado llegué a dominarlo, de hecho puedo hablarlo aún perfectamente: o ssea, para nada lo he olvidado, te lo juro por Snoopy, ni te imaginas, o ssea, lo que me costó conseguir hablar sin el acento pijo, ¿me entiendes? Es supermegafuerte, pero ahora puedo hablar de las dos formas, o ssea, ¿me entiendes?
—¡Qué fuerte! —exclamaron Quistis, Selphie y Zell.
—Rinoa, preferiría que hablases como siempre... —suplicó Squall.
—Sólo quería demostraros que es como montar en bicicleta, que si logras aprender, nunca lo olvidas.
—¿Y cómo y cuándo cambiaste tanto? —insistió Selphie.
—¡Eso, cuenta, cuenta! —animaron Zell y Quistis.
—Un día, tenía quince años, me desperté con una extraña sensación en la habitación que compartía con Mary Sue y nuestras perritas Fifí y Susú...
.
«—¡Mary Sue, Mary Sue, despierta, o ssea!
—¿Qué pasa, o ssea, Rinoa? —inquirió la hermosísima jovencita, abriendo sus preciosísimos ojos de un extrañísimo color pistacho brillante, perfectamente maquillada y peinada de peluquería.
Por el contrario, los bucles de Rinoa iban cada uno por un lado, y menos mal que se desmaquillaba antes de irse a la cama. Las dos llevaban el pijama reglamentario de Molbolost, pendientes, pulseras y colgante a juego; no había que olvidarse de la importancia de los complementos ni siquiera para dormir.
—¡No sé qué me pasa, o ssea, ¿me entiendes?
—Para nada...
—¡Tengo que irme del internado! ¡O ssea!
—¡¿Por qué dices eso? ¡O ssea!
—No sé, o ssea, ¡tengo que hacer algo diferente que no le guste a mi papá, ¿me entiendes?
—¡Para nada!
—¡Escaparme del internado e irme, por ejemplo, a vivir a un piso de okupas! ¡Te lo juro por Snoopy!
—¡Qué fuerte!
Lo que le ocurría a Rinoa tenía una explicación muy sencilla: se había despertado en el inicio de la fase de rebelión contra la autoridad y los padres, propia de su edad adolescente, y había decidido dar un cambio radical a su vida: el que más molestase a su padre: fugarse del internado en el que su progenitor había puesto tantas esperanzas y dinero para el futuro de su hija para ir a vivir en un piso de okupas.
—¡Soy tu amiga y te ayudaré, o ssea! —La comprensión de Mary Sue era la mayor, por ello entendió perfectamente a Rinoa, algo que la propia Rinoa no hacía, y se dispuso a encubrirla y ayudarla a fugarse.
Rinoa metió en su maleta gigante con ruedas todo lo que pensó que podía necesitar: maquillaje, secador de pelo y uñas, suavizantes, ropa pija... en resumen, todo lo que tenía; y con la ayuda de Mary Sue se dispuso a bajar los tres pisos, los pasillos, la ancha recepción y vestíbulo y los inmensos jardines hasta la puerta de salida, donde debería esquivar a la docena de vigilantes...
—¡Vamos, Fifí! —llamó a su perrita lanuda.
—¡Guauguaua guau! —ladró ésta nada dispuesta a abandonar las comodidades del internado por las miserias de un piso de okupas.
Rinoa intentó cogerla y la perrita casi le arranca la mano en un intento de mordisco.
—¡Qué fuerte! —exclamó Mary Sue—, parece que Fifí no quiere empezar una vida de aventuras contigo, o ssea...
—¡Au, au, au, au!.. —aullando lastimosamente, la traidora perrita saltó a los brazos de Mary Sue, donde se refugió como si escapase del diablo. Para ella los años compartidos con su dueña no tenían ningún valor al lado de la buena comida, los Spa, el savoir faire y el glamour. Era muy distinta a la que sería la siguiente mascota de Rinoa, Charco, con un amor y entrega incondicional a su dueña.
—No te preocupes, o ssea, yo la cuidaré.
—Vale, pero recuerda que es supersupermegadelicada y que los bombones rellenos de brandy se le suben a la cabeza, o ssea... —recomendó Rinoa, con lágrimas en los ojos.
—No llores, sigh...
—¡Mary Sue!
—¡Rinoa!
Ambas jóvenes se fundieron en un gran abrazo y comenzaron a llorar a moco tendido. El brillo de las lágrimas magnificaba la belleza inconmensurable de Mary Sue, por el contrario, los mocos y la cogestión facial no favorecían demasiado a Rinoa.
—¡Buaaaaaaaaah! ¡Nunca te olvidare! ¡¿Me entiendes?
—¡Buaaaaaaaaah! ¡Yo a ti tampoco, o ssea!
—¡Buaaaaaaa!
Cantaron e interpretaron una vez más y llenas de profunda emoción, sabiendo que era la última vez que lo harían juntas, el himno del club de las Damiselas Almidonadas:
"Eres rubia o morena, pero tienes brillante la melena...
Si en Las Damiselas Almidonadas querrás entrar,
pelirroja no serás porque a Mary Sue no te podrás comparar.
Sé supersupermegaguay y en nuestro club podrás entrar.
¡O ssea!"
Después del momento emotivo salieron del dormitorio y Mary Sue empezó a caminar por el pasillo, luciendo la mejor de sus sonrisas y repartiendo efluvios de atracción de forma que acaparaba la atención de todos; momento que aprovechaba Rinoa para pasar sin que nadie se percatase. Lo mismo ocurrió en los tres pisos, la ancha recepción y vestíbulo y los inmensos jardines. En la entrada del internado los guardias de seguridad cayeron presa del encanto y el hechizo de la extraordinaria e irrepetible muchacha de cabellos color del fuego y ojos pistacho brillantes, y Rinoa pudo abandonar el que había sido su refugio y su hogar durante tres largos años.
La joven encontró un piso de okupas y, tras unos cuantos meses de convivencia, consiguió librarse del apodo que le habían puesto al llegar, "la pija", para ser sustituido por uno nuevo: "la manporros", en parte debido a su radical cambio de look: sustituyó los tirabuzones por una corta melena a lo Trinity, la protagonista de Matrix, pero la falta de presupuesto para comprar gomina hizo que lo sujetase, bien pegado a la cabeza, con incontables ganchitos y orquillas encontradas en la basura de una peluquería cercana; dejó las faldas escocesas y los polos de Molbolost a favor de pantalones desgastados y camisetas de mercadillo; y cambió los complementos por pintura para hacer grafiti y chapas con el emblema del movimiento okupa.
Rinoa organizó muchos líos y protestas cuando pretendían desalojarlos. Un día, harta de que le diesen tantos mamporros los antidisturbios y los polis, de que su padre la sacase del calabozo llena de moratones y de tener que aguantar los discursos paternos hasta que lo despistaba y volvía a un piso de okupas, decidió ser menos radical y dar un nuevo giro a su vida: se hizo cantante en un grupo heavy: Total Destruction and Annihilation. No se le dio nada mal, se desgañitaba como la que más y rompía guitarras y otros instrumentos en el escenario o en la cabeza de algún espectador de la primera fila; pero se vio obligada a abandonar el grupo porque cantar de ese modo, dando lo mejor de sí misma, le provoca afonía y no podía entonces dar bien los mítines en el grupo feminista al que estaba inscrita. Así que decidió dedicarse a ser instructora de un tipo de baile que su padre consideraba ridículo y sin fututo, la danza watusi tradicional africana, y a estudiar berebere, a fin de luego poder dar clases. Como no quería aceptar la paga que le mandaba su padre —dinero conseguido por la opresión al pueblo— se dedicó a hacer múltiples trabajos a tiempo parcial: como ser ayudante de Madame Saturnina —experta astróloga, vidente, echadora de cartas y lectora del futuro en los posos de café y el posicionamiento de las canicas, e hipnotizadora en sus ratos libres—; a ser profesora de artes marciales; lanzadora de frisbee; probadora de colchones; repartidora de pizzas a domicilio...
Y en ese trabajo estaba una noche montada en una moto, prestada por la pizzería, con varias pizzas a repartir. Por aquel entonces, Rinoa tenía dieciséis años y compartía una humilde habitación con un perrito que había encontrado abandonado boca abajo en un charco una fría y lluviosa noche de invierno hacía unos cuantos meses, y que la había llenado de lametazos en cuanto le hizo el boca a boca para devolverlo a la vida. En honor al momento le había puesto el nombre: Charco de Babas. Ambos se habían convertido en compañeros inseparables; pero durante su trabajo como repartidora de pizzas lo dejaba con Micifuz, un gato coleguilla de Charco, porque el perro terminaba molido de tanto correr tras la moto.
Rinoa iba por un estrecho callejón oscuro y solitario cuando un bulto en el suelo llamó su atención. Como iba con retraso con el reparto de las pizzas y el bulto era tan grande que no lo podía esquivar, dudó entre pasar con la moto por encima o parar a ver qué era; pero el temor de que fuese algún indefenso animalillo que se hubiese dormido en medio de la calzada la hizo detenerse, bajar y quitar el gran trapo sucio que cubría aquello, fuese lo que fuese.
—Ezto... ez... un... atraco... —le dijo, con voz temblorosa, el tipo que se ocultaba bajo el trapo sucio. Iba vestido con pantalón largo verde oscuro, camisa blanca, chaleco naranja y en la cabeza, un pañuelo azul oscuro colocado como los de los piratas.
Quistis, Squall, Selphie y Zell reconocieron a Watts.
De detrás de unos cubos de basura salió otro tipo vestido con un pantalón gris oscuro que le llegaba hasta la rodilla y una camisa larga azulona abotonada estilo chino que llevaba por fuera del pantalón.
—¡Danos todas las pizzas o...! —se cortó sin saber muy bien cómo finalizar la frase. Era Zone.
—¿O qué?... —desafió Rinoa, muy chula, poniéndose en jarras y nada dispuesta a darles la mercancía.
—O... ¿te pegamos...?
—Ezo, zomoz muy peligrozoz... zupongo...
—¡A ver si sois capaces de coger las pizzas!
Rinoa se lanzó contra los dos pobres chicos y les dio la del pulpo aplicando sus extensos y profundos conocimientos de artes marciales.
¡PLIS, PLAS, PLIS, PLAS, KATAPLAM!
—¡Zocorro, zocorro!
—¡Ay, ay, ay! —se quejaba Zone hecho un ovillo.
—¡Así aprenderéis a no intentar robar a una pobre e indefensa chica! ¡Toma! ¡Y tú también, toma!
—¡Ay, ay! ¡Ez que noz morimoz de hambre!
GRUGRUGRUGRU, hicieron las tripas de Zone.
—¿Tanta hambre tenéis?... —inquirió Rinoa, deteniéndose.
—Zí... Por ezo hemoz hecho un acto tan deleznable...
—El caso es que no parecéis atracadores profesionales —meditó Rinoa.
—No lo somos, nosotros estamos en la más profunda miseria... Es nuestro primer robo...
—Veraz, todo empezó cuando éramoz pequeñoz...
Zone y Watts contaron a Rinoa con todo lujo de detalles su trágica historia y ella, conmovida, los escuchó sin interrumpirlos.
—¡Buaaaaaaa! —lloraba a moco tendido cuando concluyeron—. ¡Qué historia tan triste! ¡Buaaaaaaa!
—Y nadie quiere ayudarnoz...
—¡No os preocupéis, desde ahora mismo entro a formar parte de vuestro grupo de dos, Las Libélulas Asilvestradas del Pantano, y dedicaré todo mi tiempo y energía a ayudaros!
—¡Bien!
—¡Viva!
Alguien que pegaba tan fuerte como ella y con ese empuje y determinación podía hacerlos llegar muy lejos.
—¡Y serás nuestro líder! —decidió Zone.
—¡Ezo!
—¡En primer lugar, robemos todas las pizzas y la moto, que pertenecen Motopizza, esa franquicia tirana esbirros de Deling que exprime a sus trabajadores hasta la última gota de sangre, y huyamos de aquí! —dio su primera orden Rinoa.
—¡Zí, prinzeza!
—¡Bien!
Sin ningún remordimiento, cogieron toda la mercancía y la moto, podía sacarse algún dinero de ella para la causa, y huyeron.
—Vayamoz al vagón–refugio —sugirió Watts.
—¡Vayamos! ¡Pero antes, vamos a recoger a Charco!»
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—Y así fue cómo me hice líder de Las Libélulas Asilvestradas del Pantano. Luego, cuando decidimos acabar de una vez por todas con la tiranía de Vinzer Deling, le escribí a Seifer pidiéndole ayuda, después de todo, aunque no lo hubiese visto en tres años, seguía siendo mi novio. Pero no contestó a la docena de cartas que le envié. Por eso decidí escribir al director Kramer, un hombre muy atento y amable que me contestó de inmediato y me citó el día del baile. Lo demás ya lo sabéis todo...
—Lo que yo no me explico —dijo Selphie—, es por qué seguías siendo la novia de Seifer.
—Es por la promesa —se adelanto Quistis—. ¡Una promesa de amor ata más que un juramento militar hecho ante un colegio de notarios! —suspiró—. Squall, si tu quieres, nosotros dos, tú y yo...
—Rinoa —dijo Squall, con tono seco, ignorando a Quistis—, exijo que respondas inmediatamente a lo que te ha preguntado Selphie. No es que a mí me interese saberlo, ¡para nada!, ¡glups! —exclamó al percatarse de que había utilizado aquella expresión con algo de acento pijo; normal, después de tanto rato escuchándolo...—. Lo que quiero decir es que a mí me da igual, pero sería de muy mala educación no responder a Selphie... —improvisó una excusa muy poco imaginativa.
—Ya... —Rinoa se la creyó—. Es por la promesa. Una promesa no puede romperse. Tenía que verlo personalmente para romper nuestro compromiso...
—¡¿Y por qué no lo hiciste cuando lo viste en la emisora? —exigió saber el SeeD.
—¡Lo intenté! ¡¿Acaso no me oíste repetir un montón de veces: "Seifer, tenemos que hablar"? ¡Pero no me dejasteis con todo el lío que montasteis! ¡Y luego se lo llevó la bruja sin que pudiese hacerlo!
—...
—De todas formas —siguió Rinoa, algo más calmada—, ahora que está muerto, se puede decir que ya no somos novios...
—Es cierto... —convino Selphie.
—Seifer... —musitó Quistis, de pronto muy apenada—, oh, Seifer, mi ex amigo del alma... A pesar de lo insoportable que era, yo lo quería un montón...
—A mí no me gustaba ni un pelo —se sumó Zell—, pero hay que reconocer que no tenía vergüenza ni reparos...
—A mí —se unió Selphie—, en el corto tiempo que lo conocí, me pareció un gilipollas enteradillo presuntuoso, pero como escapista no tenía precio...
—Yo... —se sumó Rinoa—, ¿lo amaba?...
—Siempre caen los mejores... Sigh... —se secó una lágrima Quistis.
—Ahora que la ha espichado —siguió Zell—, sólo puedo pensar en sus momentos buenos, por ejemplo, cuando... ¿mm?... —El karateca estrujó su cerebro buscando uno de esos momentos—, cuando... bueno... ¡Era uno de los nuestros! —resolvió—. Sniff...
«Hay que ver y oír... —se decía Squall ante el panorama—. Ninguno lo soportaba y ahora hablan de él de una forma que da ganas de vomitar: "lo quería", "como escapista no tenía precio", "Siempre caen los mejores", "era uno de los nuestros"... "¡YO LO AMABA!". ¡Mentira, mentira! ¡Porque a Seifer nadie lo quería! ¡Como a mí!... Bueno, él por lo menos tenía a Viento y Trueno... Pero yo... ¡estoy solo, más solo que la una, rodeado de gente que finge que le importa mi muerte!»
—¡No habléis así de mí! —chilló Squall, ensordeciéndolos, y corriendo se marchó de la habitación sin darles tiempo ni a decir mu.
—¿Y a este qué le pasa ahora?
—Ni idea...
—¿Quién hablaba de él?
—¿Yo qué sé?...
—Bueno, sigamos ensalzando a Seifer que Squall ya volverá cuando se le pase el pronto. ¡Oh, Seifer, eras tan...!
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Como alma que lleva el diablo, Squall había bajado corriendo las escaleras y atravesaba la amplia sala central rumbo a... Eso, ¿a dónde iba?... Esa pregunta hizo que se detuviese, cruzase los brazos y, moviendo la cabeza gacha, en un gesto que se le había pegado cuando ocupó el cuerpo de Laguna, comenzase a reflexionar y a percatarse de que, una vez más, había hecho el ridículo; y esta vez sin necesidad.
—¡Zquall! —oyó una voz conocida, que casi lo deja sordo al gritarle a la oreja—. ¡¿No me oyez? ¡Zomoz Viento y Trueno!
—Viento, Trueno, ¿qué hacéis vosotros por aquí? —preguntó sorprendido.
—No —respondió Viento.
—Apoyo cada una de laz palabraz que ha dicho Viento: yo también me zorprendí cuando el directó noz envió con un menzaje urgente para el directó del Jardín de Galbadia. Pero vinimoz corriendo.
—Sí —añadió Viento.
—Totalmente de acuerdo contigo, Viento, ahora a zeguir obedeziendo y a volvé de inmediato al Jardín de Balamb.
—A ver si, con un poco de suerte, nos mandan a nosotros también—reflexionó en voz alta Squall.
—Seifer —dijo Viento.
—Tienez razón, Viento, noz esperamoz y volvemoz todoz juntoz, con Zquall, zu grupo y Zeifer. A propozito, ¿dónde eztá Zeifer? —le preguntó Trueno al SeeD. Al ver que en lugar de responder Squall parecía haber caído en un estado de coma profundo, añadió—: Eztá contigo, ¿no?, porque como zalió corriendo detráz de ti...
—¡Trueno! —exclamó Viento.
—¡Uy, perdona, cazi ze me ezcapa el zecreto de Zeifer! Y como Zeifer no zabe que nosotroz lo zabemoz, puez ezo...
Squall había dejado de prestar atención a las palabras de Viento y Trueno tras la pregunta: "¿Dónde eztá Zeifer?" y su mente se había largado a los últimos momentos en los que lo vio. Era como estar allí de nuevo y ver caminar de esa forma suave y sinuosa a la bruja y decir con tono místico y envolvente las palabras, sin olvidar ni una coma, que la hermosa mujer le dirigió al rubio instantes antes de llevárselo para siempre:
Pobre niño torpe e inútil...
»Pobre niño incapaz de hacer una tarea sencilla...
»Estás solo y abandonado por no saber qué camino tomar...
»Nadie te quiere...
»Incluso un peluche es más importante que tú...
»Pobre niño torpe e inútil... que no es capaz de lograr sus metas...
»Ven... que voy a darte lo que mereces...
—Tengo que daros una mala noticia —dijo Squall, con expresión grave—: A Seifer, una embajadora del amor y la paz, que es una bruja con muy mala leche, lo ha puesto a caldo y le ha dicho cuatro verdades; luego, él la ha seguido, seguramente con la secreta esperanza de añadir una muesca en la culata del sable pistola, pero ella se ha hecho un casco nuevo con su piel. En resumen: sois libres y ya no tenéis que obedecer a ese imbeci..., quiero decir, a Seifer.
—Ezto, cuando dicez, "ze ha hecho un cazco nuevo con zu piel", ¿a qué te refierez ezactamente?
—A que la bruja lo ha hecho fosfatina, lo ha ejecutado, vamos, que Seifer está acabado, finito, muerto, difunto, cadáver, fallecido, extinto, caput...
—¡NO! —gritó Viento, haciendo que Squall pegase un brinco, ignoraba que la chica era capaz de gritar.
—¡Cuánta razón tienez en ezo que dizez, Viento! —se sumó Trueno—: ¡Que ezo no puede zer verdad! ¡Que nueztro Zeifer no puede morí de una forma tan eztúpida!
—Sí —dijo Viento.
—¡Cuánta razón tienez, Viento! ¡Ahora no ez el momento de perdé el tiempo hablando! ¡Vamoz!
—¿Adónde vais?
—A buzcar a Zeifer y traerlo de vuelta a caza. Y zi no lo encontramoz vivo; no me mirez azí, Viento, zeguro que lo encontramoz vivito y coleando; pero zi no, vengariamoz zu muerte aunque noz coztaze la vida.
—¿Y todo eso vais a hacerlo sin que él os lo ordene? —preguntó Squall, muy extrañado.
—Zeifer no zólo ez nueztro zuperior en el Comité Dizciplinario, ¡él ez nueztro amigo!
—Sí.
Tras estas palabras, Viento y Trueno, por propia voluntad, marcharon en busca de Seifer y desaparecieron por un cambió de pantalla, dejando a Squall muy sorprendido con su actitud.
«A ver si al final va a ser verdad que Seifer tiene amigos...», reflexionaba.
El hecho de descubrir que, seguramente, Seifer, sí, tenía amigos y él, no, hizo que sintiese aún más deseos de olvidarse de todo y correr a su habitación para llorar abrazado a Mumba, su único amigo, pensó algo aliviado al recordar a su adorado peluche. Por lo pronto se conformaría con dar una vuelta por el Jardín de Galbadia, nunca se sabía en qué momento podía ser interesante conocer cómo era su distribución y sus recursos.
Squall exploró el Jardín a fondo en todas las partes en las que lo dejaron entrar y ahogó sus penas con unas cuantas partidillas de cartas; además de contemplando en la pista de patinaje sobre hielo a las patinadoras con minifaldas, a ver si seguía siendo inmune a las chicas de uniforme, aunque fuesen las del equipo de patinaje con esas escuetas faldas que no tapaban nada.
Y en eso estaba, mirando evolucionar a las chicas la mar de concentrado, cuando la megafonía del Jardín de Galbadia lo sacó de su abstracción:
«GRUPO DE BALAMB PRESENTESE DE INMEDIATO EN EL PÓRTICO DEL JARDÍN PARA UNA MISIÓN ULTRASECRETA».
«Tan discretos como en el Jardín de Balamb...», se dijo el SeeD tras un suspiro de resignación.
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Se hallaban todos en el pórtico esperando a que alguien les explicase de qué iba aquello. Cada uno estaba por un lado, muy callados y sumidos en profundas meditaciones, seguramente esperando que Squall se dirigiese a ellos. Pero el joven SeeD pasaba, no quería hablar con nadie. Pasaba de volver a oír: "Seifer esto, Seifer lo otro...".
Él pasaba y pasaba, y el tiempo también pasaba y no aparecía nadie por allí.
«Me parece —meditaba Squall—, que ésta es una de esas ocasiones en las que, si no hablas con alguien, el tiempo parece haberse detenido para siempre... Vale, si no hay más remedio, hablaré, por ejemplo, con Rinoa.»
En cuanto se acercó a la muchacha y apretó la tecla de acción para iniciar un diálogo, ella dijo:
—Squall, por ahí se acerca alguien. —La muchacha señaló a la lejanía y Squall pudo ver que, efectivamente, un coche reglamentario se acercaba; de nuevo el tiempo había empezado a moverse—. Squall, será mejor que finjamos que yo también soy SeeD, por si acaso.
—Como habíamos quedado —respondió secamente, aún no le había perdonado el "yo lo amaba"—. Y tú procura disimular un poco mejor que se te nota un montón que eres una simple civil.
—¡Hago lo que puedo!
—Pues haz más —espetó.
Rinoa se tragó la réplica porque el coche ya había parado muy cerca de ellos.
Los jóvenes se colocaron alineados, según marcaban las ordenanzas, y esperaron.
Del coche descendió un hombre con pinta de mandamás seguido de su séquito.
—Es el director... —informó Quistis por lo bajo.
Squall no supo si creerla, ningún shumi acompañaba a aquel tipo... Pero, ahora que lo pensaba, no había visto ningún shumi en el Jardín de Galbadia...
—Soy Dodoner, el director del Jardín de Galbadia —se presentó el hombre.
Los cuatro SeeDs saludaron marcialmente según estipulaba los cánones al director, bajo la atenta mirada, de reojo, de Rinoa, que se apresuró a imitarlos: levantando el brazo cuando ellos ya lo bajaban y juntando las piernas cuando ellos ya las separaban un poco para estar más cómodos. Al separarlas también, pisó sin querer el rabo de Charco.
—¡Au, au, au, au! —aulló dolorido el perro.
—Podrías disimular un poco... —le recriminó Squall a Rinoa, por lo bajo.
—Vaya —dijo Dodoner—, un perro azul...
—¡Es mi mascota! —exclamó Rinoa.
—Una SeeD que se lleva al perro a las misiones... —murmuró Dodoner.
—El perro también es su límite, señor —se apresuró a afirmar Squall.
—Sí... —afirmó Rinoa en un tono nada convincente—, es mi límite en mis batallas como SeeD experta... que es lo que soy... De verdad... no soy una civil, soy una SeeD...
—Veo que eres experta en chakram, un arma de difícil manejo —señaló el director.
—Es que siempre se me dio bien lanzar el frisbee.
—Eso lo explica todo —afirmó Dodoner, con una sonrisa—. Me he fijado en que no has hecho muy bien el saludo, lo has hecho con la mano equivocada y no ibas nada sincronizada con el resto de tus compañeros. Fíjate en cómo lo hago yo, y repítelo luego... —Durante unos minutos, el director le estuvo dando unas clases gratis a Rinoa—: Bien, otra vez... Ahora yo y luego tú... Así... Muy bien. Ahora los dos a la vez... Muy bien, así... —Repitieron el saludo simultáneamente unas cuantas veces—. Ahora todos juntos... —Squall y su grupo se vio obligado a unirse al director y Rinoa—. Un, dos, tres, ¡ya! ¡Muy bien! ¡Otra vez! Un, dos, tres, ¡ya!... ¡Muy bien! ¡Ahora vosotros solos! —El hombre se alejó unos pasos y los observó con detenimiento—. ¡Bravo, os sale perfecto! —exclamó satisfecho de los resultados de su clase magistral.
«Este tío aún está peor de la cabeza que el director Kramer... ¿Será alguna extraña enfermedad que afecta a los directores de los Jardines?», se preguntaba Squall.
—Bien —dijo Dodoner—, pasemos a hablar del motivo por el que os he convocado: El director Kramer y yo, junto con una facción de altos cargos de Deling que no ven con buenos ojos el rumbo que está tomando la cosa con la aparición de esa bruja, embajadora de la paz y el amor, hemos decidido mandaros a una misión suicida por el bien de todos, menos el vuestro, que, como falléis, lo tenéis claro.
»Se supone que será una acción ideada y concebida exclusivamente por vosotros, por lo que los Jardines nos lavamos las manos y quedaremos exentos de cualquier responsabilidad en el caso de que fracaséis, que es muy posible. La cosa es muy simple: se va a hacer un gran desfile en Deling para homenajear a la bruja Edea y presentarla en sociedad. Durante el desfile, vosotros tenéis que acabar con ella desde el quinto pino. Por supuesto, tenéis que abatirla a la primera porque no habrá una segunda oportunidad.
—Esto —interrumpió Squall—, exactamente, el quinto pino, ¿dónde está?
—Muy, muy lejos de la bruja, el cordón de seguridad no dejará acercarse a ella a nadie con armas; pero ya os dará los detalles el coronel Calway.
—¡¿El coronel Calway? —exclamó Rinoa.
—El mismo que viste y calza —afirmó Dodoner—. En resumen, la misión es la siguiente: iréis a Deling, buscaréis y encontraréis la casa del coronel Calway, conseguiréis que os reciba, escucharéis todas las explicaciones que os quiera dar y seguiréis al pie de la letra sus indicaciones. Por último, acabaréis a la primera y desde muy, muy lejos, con la bruja. Tú, Squall, serás el líder del grupo y la encantadora ex instructora Quistis será la segunda en la línea de mando. ¿Todo claro?
—Hay un pequeño problema, señor —afirmó Squall—: no tenemos a nadie preparado para ejecutar la última fase del plan, mi arma es de cerca.
—Yo —dijo Rinoa—, no creo que tenga bastante fuerza para lanzar mi frisb..., quiero decir, mi Valkiria tan lejos...
—Aunque mi Nunchaku ahora, gracias a los muelles, sea un arma de lejos, no lo es tanto.
—Como no me den un látigo extensible...
—Sí, siete kilómetros... —ironizó Squall.
—Si arrojó los guantes con todas mis fuerzas, a lo mejor le clavo una chincheta y, con un poco de suerte, se le derrama el salero en la herida.
—No os preocupéis —tranquilizó Dodoner—, os proporcionaremos al mejor francotirador que hay en todos los Jardines: Irvine Kinneas.
De pronto, el paisaje se centró en una bella mariposa que, revoloteando, se posó en la punta del dedo índice de una mano con un mitón negro, un guante de esos sin la parte de los dedos.
El paisaje hizo un zoom inverso y todos pudieron observar de perfil al dueño de la mano, a la que seguía un brazo alzado: un tipo tumbado sobre el único cuadrado de césped que había en el pórtico, con el otro brazo tras la nuca y las piernas cruzadas en postura indolente. No se le veía el rostro, aunque sí su indumentaria: una gabardina y unos pantalones vaqueros cubiertos por chaparreras de piel color canela, del mismo tono que la gabardina. El individuo extendió el pulgar y simuló un disparo que apunto estuvo de costarle un ataque cardiaco a la pobre mariposa, la cual se apresuró a huir de aquel desaprensivo. Aquel tipo se puso en pie, de espaldas para mantener el misterio, con un rifle en la mano, que había aparecido misteriosamente de la nada.
Nuestros chicos pudieron observar que llevaba el pelo largo, castaño claro, recogido en una coleta, un sombrero vaquero oscuro, botas a juego y que el cuello de la gabardina, de un tono más claro que el resto, ¡también era peludo!; aunque no tanto como el de Squall. Entonces, el francotirador se dio la vuelta aprovechando un zoom que nos dejó admirar su preciosa cara, realzada con el gran rifle apoyado en el hombro apuntando hacia el cielo y el dedo en el gatillo. Entonces hizo un gesto pícaro que arrancó un suspiro de admiración en las féminas:
—¡Qué guapo! —exclamó Rinoa.
—¡Es incluso más guapo que Squall! —exclamó Quistis.
—¡Oh, Dios mío! —exclamó a su vez Selphie—, ¡Es un cowboy! ¡Y se parece a Brad Pitt en Leyendas de Pasión! ¡No puedo creerlo! —La chica no pudo evitar recordar lo que se pidió al apagar las velas en su duodécimo cumpleaños: "¡Quiero casarme con un cowboy que se parezca a Brad Pitt en Leyendas de Pasión!"
—Macho, no es para tanto —opinó Zell.
—...
El cowboy hizo desaparecer los cuatro metros que lo separaban de Squall, le pasó un brazo por los hombros y dijo, con voz sensual:
—Hola, preciosidad.
—... —Tras unos instantes de profundo silencio, Squall pidió, arrastrando las palabras con un tono que puso los pelos de punta a todos los presentes—: ¿Puedes repetirme lo que me has dicho?
—¡Uy, disculpa! —Irvine Kinneas se apresuró a apartar su brazo de Squall. De inmediato, con andares chulescos fue junto a Zell, lo cogió por la cintura y le dijo con voz susurrante—: ¿Cómo estás, muñeca?
—¡Macho, no me tomes el pelo!
—¡Ja, ja, ja! —rió el vaquero—. ¡Perdona, perdona!
Después, con esos andares de perdona vidas que lo caracterizaban, se aproximó a Rinoa y, pegando la nariz hasta casi tocar un gran cactus que había al lado de la muchacha, le dijo a la planta:
—¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?
—¡Irvine Kinneas! —bramó el director Dodoner—. ¡¿Quieres hacer el favor de dejar de intentar ligar y ponerte las gafas de una puñetera vez?
—Vale, vale... —aceptó el interpelado, con resignación.
Sacó del bolsillo unas gafas, con los cristales del grosor de culo de vaso llenos de infinitos círculos concéntricos debido a las 300 dioptrías de miopía, y se las puso. Por fin el mundo adquirió luz para él y pudo deleitarse de cerca con la belleza de las chicas que había intuido cuando, de lejos y con las gafas puestas, las había espiado con la esperanza de que se cambiaran de ropa mientras esperaban en el pórtico al director Dodoner.
«Un francotirador megamiope...», se dijo Squall sintiendo un escalofrío: veía el futuro muy negro.
—Es tan guapo que hasta esas horribles gafas le sientan bien —le cuchicheó por lo bajo Selphie a Rinoa—. Ji, ji, ji —río feliz, por unos momentos había estado convencida de que aquel bombón era gay.
—Bueno —siguió Dodoner—, ya conocéis a Irvine Kinneas. Él os acompañará y se encargará de abatir a la bruja desde el quinto pino. Dejadlo todo en sus manos, como os he dicho, él es el mejor y único francotirador de todos los Jardines.
—Disculpe un momento, señor —interrumpió Squall—, cuando dice "único", se refiere a que es tan bueno que nadie puede comparársele, ¿verdad? —deseó.
—También podría hacerse esa interpretación —reflexionó Dodoner—, porque, como no hay otro, nadie se le puede comparar; pero más bien me refería a que es el único SeeD que se ha especializado en el rifle. Pero, mirándolo así, con ese optimismo con lo que lo miras tú, puede decirse sin miedo a equivocarse que es el mejor porque no hay nadie mejor que él, jeje.
«Por esa regla de tres, también puede afirmarse que es el peor, no hay nadie peor que él», pensó Squall, pero prefirió callarse.
—Nada más salir del Jardín de Galbadia hay una estación —dijo el director—. El tren os llevará a Deling en poco tiempo. Todo claro, me voy que tengo muchas cosas que hacer.
En cuanto el director y sus hombres hubieron desaparecido por el cambio de pantalla, Zell dijo:
—Squall, ¿crees que podemos confiar en este tipo?
—Soy el mejor —afirmó Irvine y les guiñó un ojo a Rinoa y Selphie. Pero ellas no pudieron verlo porque el cristal de las gafas tapó el gesto—. Podéis confiar totalmente en mí. No fallaré.
—¡Jajaja! —rió Rinoa.
—¡Jijijiji! —rió Selphie.
—Seguro que lo hace muy bien —opinó Quistis.
—...
—¡Guau, guau, guau! —Trotaba Charco, muy emocionado también, alrededor del vaquero.
—Perrito, guapo, perrito, guapo —dijo Irvine acariciando la cabeza del can y arrancando con su gesto un suspiro de admiración y más risitas por parte de las chicas: ellas adoraban a los tipos sensibles con los animales, y él lo sabía y jugaba su baza—. Jejeje, perrito, guapo...
Charco, superemocionado, olfateó aún con más ganas a Irvine, dando grandes muestras de alegría mientras el joven lo acariciaba.
—Oye, Squall —le dijo por lo bajo Zell, que a unos cuantos metros observaba la escena junto a su líder—, ¿tú crees que Charco será gay? Parece tan impresionado y atontado por ese tipo como las chicas...
—No sé —respondió el SeeD con gesto huraño—, pero, cómo este tipo siga masajeando al perro de esa forma, de un momento a otro, Charco se va a enganchar a su pierna —opinó, después añadió con sonrisa malévola—: Me gustará ver eso.
—Y a mí.
No es plato de buen gusto para ningún joven que llegue un desconocido y acapare la atención de todas las chicas, haciendo que uno parezca invisible. Y así era exactamente como se sentían Squall y Zell, y ambos ardían en deseos de marcar el territorio y colocar a "ese" guapearas donde le correspondía.
—Mira con qué tontería se están presentando —indicó Zell.
—Habrá que vigilar de cerca de este tipo...
—Cómo te descuides, te levanta a Quistis...
—Por mí, puede confitársela...
—Macho, no te hagas el duro conmigo... Pero no te preocupes, parece que le gustan mucho más Selphie y Rinoa...
—Grr... Hay que reconocer que el c#$#n tiene buen gusto... —opinó Squall, sin poder evitar que Irvine ascendiese unos escalones en su valoración: alguien que no caía como un bobo frente a Quistis y que se percataba de que las otras dos, sí, eran bellas e infinitamente mejores, especialmente Rinoa, no podía ser tan malo como parecía...
—Oye, Squall, parece ser que a Charco no lo seduce la pierna del vaquero...
—Qué lástima... —Ya se le había pasado el momento de debilidad y seguía considerando a Irvine tan imbécil como desde el primer momento que lo vio haciendo el numerito con la mariposa.
—El rubio es Zell, jijiji... —oyeron que decía Selphie.
—Y el de cara de mala leche es Squall, el líder, jajajaja... —explicaba Rinoa.
—¡Hala, lo que ha dicho de ti! —exclamó Zell.
—Grrr... —El aura competidora de Squall estaba alcanzando cuotas muy altas.
—Vamos, chicas —oyeron que decía Irvine—, un tren nos espera aquí mismo.
De inmediato desapareció por el cambio de pantalla junto a las muchachas.
—Pero ¿qué se ha creído este tipo? —masculló Squall—. Aquí nadie se lleva a las chicas y a Quistis sin mi permiso. ¡Vamos, Zell!
—¡A la orden, jefe! —se sumó, compartiendo el aura guerrera con su líder.
Por poco más y los dos se comen la pared de la estación, pues estaba nada más salir del Jardín. Y allí, delante de la ventanilla, los esperaba el grupo.
«Menos mal —pensó Squall—, había temido que este tipo hubiese comprado los billetes y se hubiesen largado ya sin esperarnos.»
—Seis billetes para Deling —pidió el líder al señor de la ventanilla.
—Son tres mil gils —pidió, educadamente, el dinero por anticipado.
—... —Ni dijo ni movió un pelo Squall.
—... —Lo mismo Irvine.
—Paga —le dijo Squall.
—Paga tú —replicó Irvine.
—Yo no tengo ni un gil, lo gastamos todo comprando los billetes en el tren de Balamb y en comprar material imprescindible para la misión en Timber; así que, sintiéndolo mucho —mintió—, vas a tener que pagar tú.
—¡Jajaja! ¡Qué casualidad! Mi fortuna también asciende a 0 giles —dijo alegremente el cowboy, como si la cosa tuviese gracia.
—¡¿En todos tus años de SeeD no has ahorrado nada? —se escandalizó Squall.
—Años, años... no lo diría yo así. Me licencié en el examen de hace unos días y sólo he tenido dos pagas. Podrías preguntarte que cómo me lo he montado para fundirme los seis mil giles en tan poco tiempo, sin moverme del Jardín de Galbadia.
«Vaya, por lo que se ve, cobra lo mismo un tío que tres», hizo matemáticas Squall y dedujo que la vida era aún más injusta.
—Me interesa lo que hayas hecho con tu dinero —replicó—, lo mismo que me interesa la vida sentimental de los alagares: absolutamente, nada.
—Pues resulta que —empezó Irvine, pasándose la seca respuesta de Squall por el forro—, casualmente, vino un vendedor ambulante de todo a 1000 al Jardín y, claro, no iba a dejar pasar la oportunidad de comprarme una indumentaria que hiciese más juego con mi rifle que el uniforme de SeeD. Y mil giles por aquí, mil giles por allá... Menos mal que el vendedor se enrolló y me regaló el cinturón y los mitones porque no me llegaba para todo. ¡Jajajaja!
—Un dinero bien invertido —opinó Quistis—, luces un look impresionante.
—¡Es verdad! ¡Jijijijiji —rió Selphie.
—¡Jajajajaja! —rió, estúpidamente, Rinoa, según Squall.
El vaquero dio unos pasos, como si fuese un modelo, luciéndose como un gilipollas, según Squall.
—¿Queréis los billetes o no? —preguntó el taquillero.
—En otra ocasión —dijo Squall, luego, se dirigió a su grupo y comunicó—: Tendremos que ir andando porque a saber cuándo nos dan la próxima paga.
—¡¿Andando? —exclamaron los otros, menos Irvine.
—Andando, arrastras o como sea —espetó Squall, deseoso de terminar cuanto antes con toda esa inaguantable situación y volver al Jardín de Balamb a librarse de compañías cargantes, preocupaciones y responsabilidades; con un poco de suerte, no lo volvían a hacer líder de un grupo en su vida.
—¡No pasa nada! —dijo alegremente Irvine—. Yo, una vez, fui andando a Deling. Está un poco lejos y el camino está lleno de peligrosas fieras sanguinarias, dispuestas a sacarnos los higadillos, y tendremos que hacer noche a la intemperie. Pero puede ser divertido: podemos organizar una fiesta de pijamas, contarnos historias y cantar canciones junto a la hoguera.
«¿Fiesta de pijamas junto a una hoguera? —repitió Squall, alucinado—. Este tío no es más gilipollas porque no se entrena.»
Sin embargo, para su sorpresa, oyó:
—¡Qué buena idea!
—¡Sí!
—¡Guau, guau, guau!
—¡Hagamos una fiesta de pijamas!
—¡Macho, puede ser muy divertido con tanta peña!
«Zell, ¿tú también me traicionas?...», se dijo Squall sintiéndose solo, total y absolutamente solo, una vez más.
—Vale, hagamos los grupos de combate para el camino —propuso Irvine—. Selphie y Rinoa conmigo —decidió y se colocó entre las dos chicas—. Tú con Quistis y Zell —dijo y se quedó tan pancho, hasta que el fuego asesino que desprendía la mirada de Squall le hizo añadir—: ¿Te parece bien, jefe?
En el paisaje apareció un panel de opciones:
a) Por supuesto, me parece muy bien. Además, gozas de mis bendiciones para que les metas mano si se dejan.
b) Creo que sería mejor que lo decidiéramos entre los dos. Y que cada uno llevase en su grupo una tía buena.
c) Para nada. Yo soy el líder, yo elijo.
Un panel de opciones muy suave, a opinión de Squall, faltaba la del estilo: "me parecería mejor que un molbol te metiese un alagar por el c**o. Pero llévate SÓLO a Quistis, porque, en cuanto lleve todo el día calentándote la cabeza con sus batallitas, desearás que hubiese aparecido el molbol". Lamentablemente no estaba la opción. De modo que, sin dudarlo, eligió la c:
—Para nada. Yo soy el líder, yo elijo. Yo iré con Rinoa y Selphie —declaró colocándose entre las dos—. Tú vete con Quistis... y con Zell, claro.
—¡Jo! —protestó el karateca.
—Tienes buen gusto —alabó Irvine, y subió unos peldaños, muy pocos, eso sí, en la pirámide escalonada de respeto de Squall, que era muy, pero que muy alta. Pero la buena sensación se esfumó de inmediato cuando el otro le dijo al oído—: Aprovecha el camino para meterles mano, que por la cara de estreñido que pones se te nota que te hace mucha falta.
Antes de que Squall pudiese salir del estado piedra en el que lo había colocado las palabras de Irvine, el cowboy se dirigió a su grupo y dijo alegremente, seguramente olvidando que el liderazgo de ese grupo le correspondía a Quistis por ser la segunda al mando:
—¡Ale, vamos! ¡Un largo y divertido viaje nos espera! ¡Jajajajaja! —Los tres salieron al mapa del mundo.
—¡Vamos, Squall! —exclamó Rinoa, muy contenta por la elección del líder. Que Squall la hubiese elegido a ella, en vez de a Quistis, la hacía sumamente feliz. Quizás no estaba todo tan perdido como había creído, reflexionaba llena de esperanza y con fuerza renovada.
Aunque, tal y como estaba Squall en esos momentos, el SeeD interpretó la exclamación de Rinoa como quiso: "Va, Squall, date prisa, que si no, se alejaran demasiado y no podré contemplar a gusto a ese pedazo de hombre para regodearme con el espectáculo; y, con un poco de suerte, ahora que no tengo novio, me hago novia de éste, que vale infinitamente más y está muchísimo más bueno que el otro que tenía".
«Lo que me faltaba... —reflexionaba Squall, con un humor de perros—. Si no éramos pocos, va y parió la abuela... Otro loco más al grupo que, para mi desgracia, me ha tocado arrastrar por medio mundo. Y éste aspirante a vaquero de pacotilla... menudo elemento, que se cree que puede hacer lo que le venga en gana.. Tengo que vigilar de cerca de este tipo, no me fío ni un pelo de él... Aunque, con un poco de suerte, es tan bueno manejando el rifle como con las chicas... Y terminamos en un santiamén con la misión y puedo volver al Jardín de Balamb a revolcarme, solito y bien a gusto, en mi dolor y mi gran soledad...», deseó.
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Notas de autora: ¡Hola a todos de nuevo! ^^
Perdón por el retraso, es que me fui de vacaciones y no tenía ni Internet ni ordenador, y escribir a mano me da mucha pereza ^^. Quería subir el capítulo antes de marcharme pero no me dio tiempo. Pero he vuelto, lo he acabado y aquí está. ¡Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo lo he disfrutado escribiéndolo.
Ardo en deseos de saber qué os ha parecido Irvine. Espero no haber decepcionado las expectativas de nadie; pero si es así, mis más sinceras disculpas ^^.
Aclaraciones del capítulo:
Spa. No sé si en América se dice igual que en España, así que pondré lo que aquí es: Spa es como se llama a los establecimientos de ocio, salud, sistemas de relajación donde se utilizan masajes y terapias con agua, en las modalidades de piscinas, jacuzzis, parafangos, chorros, sauna... Todo sin que usen aguas medicinales, en cuyo caso se trataría de un balneario.
Savoir faire: es una expresión francesa que quiere decir saber realmente moverse en sociedad con gracia, galanura, distinción y clase. Podríamos traducirlo por "saber estar", pero suele usarse sin traducir.
Chaparreras: son esas perneras de cuero que suelen llevar los vaqueros sobre el pantalón para protegerlos. También se les llama, chaps, lo pongo por si conocéis mejor este término; pero he elegido el otro porque es el que acepta el diccionario de la real academia. También podría llamársele "zahones"; pero las pequeñas diferencias entre uno y otros me inclinan a pensar que lo que lleva Irvine son chaparreras. Si alguien no entiende la explicación, podéis ver imágenes con el google (si os apetece XD)
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También quería comentar que responderé los reviews al final del capítulo en lugar de en privado porque la mayoría de lectores me lo han pedido así argumentando que leen todas las respuestas y que también les divierte y les gusta saber lo que respondo, a veces solventando alguna duda que se olvidaron plantear en su propio review, como dice Darm1990. Citando literalmente a Athen, que resume la opinión general: "aporta una dosis más de humor al finalizar cada capítulo". No obstante, si alguien prefiere que le responda en privado, sólo tiene que decírmelo y a ese lector lo haré de ese modo. Muchas gracias por haber mandado vuestras opiniones que me han ayudado a decidir ^^
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Hoy doy las gracias en especial a Shialid porque su extensa recopilación de las características de las Mary Sue y Gary Stu en su profile me han ayudado mucho a resolver mis dudas y a poder montar el pasado de Rinoa. ¡Muchas gracias, Shialid! ^^
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¡El apartado de publicidad!: ¡Si realmente os gusta reír, pasad por el fic de FF7 que Ayumi está escribiendo! ¡Está genial y superdivertido! ¡No os arrepentiréis! ¡Además, ya le faltan pocos capítulos para terminarlo! ¡Id, leed dos o tres capítulos, y si no os convence, venid y echadme el puro! XXD Podéis llegar a él a través de mi profile en mis historias favoritas.
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¡Nada más, amigos, espero vuestras reviews! (^^)
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Gracias a todos los que me hayáis leído y a ti, Moonedge, que aunque no hayas dejado constancia de ello, sé que lo has hecho.
Ahora paso a dar respuesta personalizada a las reviews:
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Ayumi Warui: Ohayo!
¿Que mi capítulo 9 es maravilloso, extraordinario, sublime...? Gracias, mil gracias, muchísimas gracias por tu sincera opinión, ¡estoy tan emocionada!, sniff, sniff... ¿Eh?... ¡¿Cómooor? ¡¿Lo dices SÓLO porque sale TU Laguna y no por mis maravillosas dotes de escritora?... ¡Jo, y yo que me había ilusionado!... Jo, tía, deberías dejar que se te pasase el momento "éxtasis" antes de mandar el review, que si no, le haces a una coger falsas ilusiones. Imagina que me frustro y me abandona la musa de la inspiración, ¿y luego qué? ¿qué hago? ¿me saco los mocos a ver si vuelve?...Vale, ossea, acepto que Laguna sea supermegaguay, ¿me entiendes?, o ssea, megamegacool, eso y mucho más, te lo juro por Snoopy; pero, para nada, ¿me entiendes?, para nada pienso permitir que juegues tan supermegacruelmente, ¡qué fuerte!, con mis supersensibles sentimientos, ¡para nada!, ¿me entiendes?...
Bueno, tendré que dejar mi natural estado de mala leche y volver a mi angelical estado de educada contestadota de reviews...
Vaya, me sorprende tu mención especial a Squall, ¿no me digas que por fin vas a aceptar que es el único e indiscutible prota?... Ya veo que no. Ha sido un lapsus, supongo, aunque tienes que reconocer que algo de Squall hay en Laguna, ¿o es al revés?... Lo que quiero decir es que a uno se le pegan expresiones del otro (el ¿y qué?, por ejemplo) y al otro, gestos del uno (el gesto de meditar con los brazos cruzados, por ejemplo); como verás, no son tan diferentes, jeje. Incluso, como tú dices, Squall a estado de acuerdo con Laguna en una ocasión (cuando decide no tirarse por el precipicio) e Ifrit, ese guardián tan sabio, cree que son la misma persona y, si miras con detenimiento las fotos de carné de ambos en el menú del juego, llevando puestas las gafas de Irvine para no perder ni un detalle, verás que son prácticamente dos gotas de agua. Así que te plantearé un silogismo irrefutable:
Squall se parece a Laguna
Laguna es guay y cool
Por lo tanto, Squall es guay y cool.
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¿Cómo te quedas?... Sin palabras, jeje.. Dejemos este tema en el que por fin he conseguido demostrarte científicamente que YO tenía razón y pasemos al resto:
Tengo que darte la razón en que fue un gesto muy bonito por parte del wendigo usar pintalabios de esos que no manchan, hubiese sido demasiado fuerte para Squall ir manchado de pintalabios, y seguro que nadie se lo hubiese dicho y se hubiese enterado cuando se hubiese mirado al espejo, que vete a saber cuándo era, con el consiguiente sentimiento de ridículo y profunda humillación... Eso me recuerda a una anécdota personal, a cuando yo salí a la calle con crema blanca en la punta de la nariz porque a "alguien" se le olvidó decirme que la llevaba... Menos mal que yo no tengo vergüenza ni la conozco, porque si no...
Y Charco, maravilloso, francamente adorable, nada que ver con la desagradecida y pija Fifí. Con ese arte y salero que él tiene para atrapar el frisb..., quiero decir, el chakram. Y se lleva tan bien con los mininos, este perrito es la alegría de la huerta. XD
Respecto a Kiros y Ward, los entiendes perfectamente, yo también los entiendo, cada vez tienen más difícil resistirse al hechizo de Laguna y tienen que hacer un esfuerzo sobrehumano para controlarse cuando están poseídos por esas calenturientas (la que posee a Ward más) mentes femeninas. Pero ellos dos ¡son hombres fuertes, son aguerridos guerreros entrenados para resistir lo peor, son dos sufridos héroes dispuestos a entregar su vida si fuese necesario por el bien de Laguna!... Sigh, me he emocionado...
Dejemos las cosas serias... Dices que de lo que más te ha hecho reír ha sido la invocación de Bambi, y que ya lo hacías antes de que lo invocara imaginando perfectamente lo que iba a pasar. Te tengo que confesar que a mí me pasó lo mismo, es que veía a Ward tan serio, dispuesto a lucirse y terminar con el enemigo, e imaginaba el momento en que aparecía al guardián que llevaba enlazado, Bambi, dando saltitos y soltando burbujitas, y era incapaz de darle al teclado XD Me costó un buen rato^^
Gracias por poner las frases que más te han gustado, sabes que me gusta ^^
Jeje, una de mis favoritas también es esa que pones de Squall: "Oh, no, otra vez en la mente de este patético tío... ¿A quién se tirará hoy?..."
Y para finalizar: ¡Oh, qué gran sorpresa! ¡Hoy propones a Laguna como protagonista! ¡Y por tercera vez!... Y si él no acepta propones a ¡Charco! ¡Bien! ¡Viva! ¡Yujuuuu! (confetis, tracas y fuegos artificiales acompañan a estas muestras de euforia). Muy buena elección, peeeero, lamentablemente, el único e indiscutible protagonista es Squall. ^^
Y sólo me queda preguntarte, ¿qué te ha parecido Irvine, alias Brad Pitt?...
No sé por qué, sospecho la identidad del nuevo personaje que vas a proponer como protagonista XD
¡Nos leemos, wapísima!
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Darm1990: ¡Hola!
Primero, tomaré en cuenta tu opinión respecto a lo de contestar los reviews, no sabía que leías la respuesta a otros lectores (aunque yo suelo hacerlo en los fics que leo, pero, como mis respuestas son tan largas, pensé que nadie se molestaría en leer la que no le fuera dirigida personalmente). Tienes razón, así también se pueden solventar dudas que se pasaron por alto mencionar. ^^
Hehehe, me alegra que te hayas divertido con las aventuras de Laguna&Cia. La verdad es que acumularon un montón de años de mala suerte, por lo que da la impresión de que no les va a ir demasiado bien las cosas en un futuro cercano. Y menos mal que Laguna tiene una especie de ángel que lo protege y que, aunque se meta en las peores situaciones, hace que salga hacia delante y más o menos ileso (excepto cuando se despeña, que necesita un tiempo para recuperarse^–^). Ya has podido comprobar lo fuerte y sólida que es la amistad entre Laguna, Kiros y Ward, y lo protectores que se sienten estos dos hacia su amigo desde que de pequeños supieron el secreto de su abducción y el riesgo que suponía para Laguna su poder feromónico; por eso, por la gran e inquebrantable amistad que los une, han sido capaces de resistirse a los impulsos que la mente de las chicas les provocaban, esperemos que, por el bien de Laguna, siempre sean capaces de hacerlo, porque si no, menudo trauma para el pobre, iba a quedar más traumatizado que Squall, si es que eso es posible XD
De lo que me comentas de la batalla contra el wendigo, a mí, en el juego, más de una vez Charco me curó cuando había conseguido el límite y estaba pensando usarlo XD Aunque otras veces me vino muy bien, la verdad es que me ayudó más que me molestó, el animalillo se esfuerza, igual que hace en el fic, si aún terminará siendo uno de los más útiles. Aunque no hay que quitarle mérito a Rinoa y Zell, con sus guantes mejorados (la sal es lo más barato, quizás la salsa picante para una mejora posterior más sofisticada XD ) y su límite dejó al wendigo a falta del golpe de gracia. En cuanto a lo que me preguntas de si Quistis se convertirá en un personaje útil, eso sólo Dios lo sabe ^^, porque yo, ni idea (cuando escribo, me dejo llevar por la escena que tengo entre manos porque es cuando más metida estoy en la historia, y muchas veces tengo pensada una cosa pero cuando llega es como si los personajes tuviesen vida propia y hacen lo que les da la gana. Yo los dejo, porque, al fin y al cabo, es su historia) . Y tienes razón, no me había percatado del detalle, Quistis se parece un montón al Cloud de Ayumi (rubia, con gran ego y vanagloriándose de su pasado, pero torpe e inútil, aunque ella tiene muchísima más buena suerte que él). Supongo que tanto estar con Ayumi ha hecho que se me pegue algo de ella, ¿o quizás es al revés? XD (Entre las dos estamos escribiendo una comedia original, y es inevitable que estemos tocadas por nuestros respectivos humores^^). A lo que me cuentas de que tú a tus personajes cómicos les pones alguna cualidad, Quistis es supersuertuda (recuerda el examen), por otro lado, yo tiendo a exagerar porque mi humor es muy absurdo y me encantan los contrastes (Squall tan serio y responsable y habilidoso... por contraste, los otros un desastre, además quería darle sentido a la frase que en el juego siempre le reprochaban: que no contaba con los otros y siempre quería resolverlo él todo).
En cuanto a lo que me comentas de que estás atascado en lo que escribes, mi consejo es que subas el capítulo tal como te quede, seguro que no está tan mal como tú te imaginas, solemos ser muy exigentes con nosotros mismos. Si lo haces, una vez pasado el punto de atasco, seguramente se te aclararán las ideas. Y no te calientes la cabeza pensando cómo vas a conectar los cachos que tienes, tú sólo sigue escribiendo y cuando llegues verás como algo se te ocurre.
Bueno, te dejo que ha salido una respuesta gigantesca. Ya me dirás qué te ha parecido "el mejor" francotirador de todos los Jardines XD
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Shialid: ¡Hola!
Me alegra mucho tenerte de nuevo por aquí, no sabía si seguías leyendo el fic o no y me he puesto muy contenta al ver que sí lo hacías. Y más al saber que te sigue gustando igual y que te partes de risa con cada capítulo. Es que es eso lo que yo pretendo al escribir comedia, hacerlo pasar bien a la gente. Y lo mismo que me baja un poco la moral cuando alguien me dice que no le termina de convencer o no le gusta un capítulo, me la sube un montón cuando alguien me dice que le encantado, y si dice que le ha parecido "genial", ni te cuento. ¡Soy feliz! (Que conste que no quiero decir con eso que me molesten las críticas constructivas o que no convenza mi sentido del humor, que sé que, para gustos, colores; además soy muy dura y es muy difícil terminar con mi moral o deprimirme; pero, para que nos vamos a engañar, a nadie le amarga un dulce XD).
En cuanto a Quistis, no sufras por ella que es muy mona, a pesar de lo plasta que es. La pobre no se entera de nada y es tan inocente, interpretando las cosas de una forma tan lejana a la realidad, que despierta mi ternura. Pero la he hecho así porque cuando me planteé la personalidad de los personajes para mi fic decidí seguirla tal cual era en el juego original, más o menos, pero exagerándola mucho. Entonces me encontré con un problema: Quistis era demasiado seria y responsable, con lo que a veces se solaparía con la personalidad de Squall, el protagonista, por eso, decidí cambiarla radicalmente, porque de ese modo refuerzo la de Squall, por contraste. Además, con un personaje serio, responsable y amargado ya tenemos de sobra XD.
En cuanto a Irvine... me temo que tenías razón al tener miedo^^
Ya me dirás qué te ha parecido.
Bsos.
PD: Tengo que darte las gracias, de nuevo, ya lo he hecho más arriba, porque tu profile me ha servido de gran ayuda (como fuente para consultar y resolver mis dudas sobre las Mary Sue o los Gary Stu), para hacer el pasado de Rinoa en la escuela pija^^. ¡Muchísimas gracias! Te incluiré en la bibliografía del fic ^^.
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FanFiker-FanFinal: ¡Hola, kupó!
Muchísimas gracias, una vez más, por corregirme los fallos ortográficos que se me han pasado (¿qué haría yo sin ti? (chantaje emocional, descarado, jeje)), especialmente el horroroso de esa a con h, ¡Dios mío, casi me da un ataque al verla! Ya está corregido. En cuanto a la duda que planteas sobre la forma correcta de bajar del tren, te diré que creo que las tres formas son correctas, porque bajar, en el sentido de apearse, puede conjugarse como pronominal (que es lo que yo he hecho, es lo que llaman "la voz media" aplicada a los verbos de movimiento), tú, en tu primera sugerencia lo pones como pronominal sin conjugar y en la segunda no es pronominal, pero a mí también me parece correcta. Lo he consultado y nada de lo que he encontrado me ha llevado a pensar que alguna de las tres formas es incorrecta.
Respecto a Seifer, estoy de acuerdo contigo, el pasearía desnudo por el cuarto, fijo XD En el juego, yo siempre pensé que le gustaba Squall, y que como era un poco, bastante, sádico, se lo pasaba bien torturándolo XD Por cierto, ¿que fic tuyo es ese que nombras? ¿Todos tus fics son yaoi? Yo, personalmente, prefiero el hetero y poner a algún personaje gay, sobre todo en la comedia porque dan mucho juego; pero también me gusta el yaoi, especialmente en comedia. En el romance, a veces me empalaga (también me ocurre con el hetero) cuando se pasan en las dosis gratuitas de azúcar (un defecto bastante extendido). Y eso que yo soy capaz de hacer mermelada romántica. Y no me empalago, jajaja. Quizás es porque yo entiendo perfectamente a mis personajes y sus emociones y puedo comprender a dónde son capaces de llegar sin empalagarme; y, en muchas ocasiones, los escritores no profundizan lo suficiente como para que entienda bien a los personajes, (o, en caso de los fanfics, los matices y la interpretación que hacen de ellos) y llegue a empatizar con ellos. Creo que esto es debido muchas veces a la prisa para llegar a algún punto en concreto de la historia (creo que este es el principal problema la mayoría de las veces en el mundo del fic). Tampoco me gusta cuando ocurre lo mismo con las dosis gratuitas de sexo, tanto hetero como homo, (que a veces parece un relato porno más que un fic en el que aparezcan secuencias de sexo explícito). Pero lo respeto, por supuesto, además sé que tienen mucho éxito esos fics.
Y hablando de bichos, yo podría haber sido esa niña (tú ^^) que hacía casitas en la arena para las hormigas. Puedo presumir de no haber pisado, conscientemente, ni una en mi vida.
Una paraeta, en Valencia, es una pequeña tienda (vendría a ser un quiosco o tenderete, aunque no necesariamente instalado al aire libre). Por aquí nos referimos, normalmente, a una pequeña tienda en la que se venden golosinas.
Bueno, me despido esperando impaciente tu opinión sobre este nuevo capítulo y sobre Irvine.
¡Una gran sonrisa, Kupó!
PD: Cuando disponga de algo de tiempo, me gustaría leer algún fic tuyo, ¿podrías recomendarme alguno? ¡Muchas gracias por anticipado!
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Love Sephiroth: ¡Hola!
¡Jajajaja, qué bien que te partas de risa! Y tienes razón, con Laguna no tengo que esforzarme demasiado, de por sí es gracioso y supersimpatiquísimo (me refiero al del juego ^^). Yo lo adoro. Es mi segundo personaje favorito del juego, junto con Squall y Rinoa forman el trío que me robó el corazón (ya lo habían hecho anteriormente Cloud y Aerith; pero como el ff8 se centró más en la parte romántica que el 7, se convirtió en mi juego favorito, lugar que sigue ocupando aún). También me partía el culo con la costumbre de Laguna de decir refranes, pero siempre mal y los otros dos corrigiéndolo con afecto, que dejaba ver la amistad que los unía. Total, que me ha resultado un personaje muy sencillo de plasmar, lo mismo que Kiros y Ward, un trío muy querido por mí.
Jiji, es verdad, Squall no puede dejar de mirar a Rinoa (el pobre está coladísimo por ella, aunque no se dé ni cuenta, es muy cortito para los asuntos amorosos XD) Y me alegra muchísimo que ella te caiga tan bien ^^, a mí me encanta, es valiente, sincera, decidida... me recuerda mucho a otra cuyo nombre empieza por A ;)
Hablando del tatuaje, ¡tengo un póster exactamente con la misma imagen! ¡Squall está guapísimo! ¡me encanta! Debe quedarte genial ^^. Y bueno, no pasa nada por ligar con frikis (yo también soy bastante friki jajajaja; además, entre los frikis también hay tíos buenos, XXD). De lo que me dices de los carnavales, he visto la foto en tu profile, está muy bien. ¿Ibais como pareja yaoi? Me imagino la cara de la gente, jajajaja. Aquí, en Valencia, la gente se disfraza más, pero donde más gente he visto disfrazada ha sido en la feria del manga de Barcelona. ¿Has ido alguna vez?
Bueno, pasando al tema, o mejor dicho al temita ^o^... preguntas que para cuando Squall y Rinoa f****n, jeje... ¡Cuando quieran, por supuesto! Aunque, con lo disimuladito que llevan la mutua atracción, me parece que va a llover mucho antes de que ocurra... Y, tranquila, que a mí no me fuerza nadie a hacer nada que yo no quiera ^^. Y se admiten todo tipo de sugerencias. Yo las miro, les doy la vuelta, las pongo boca a bajo, las estudio y luego, cuando empiezo a escribir, como mi mente toma vida propia y se independiza, pues eso, hace lo que le da la gana ^o^
Bsos ^^
PD: ¿Qué te ha parecido Irvine?
PD2: con la izquierda se escribe: se mira el teclado y se van pulsando las teclas con el índice de la mano izquierda (algo lentísimo porque normalmente uso todos los dedos de las dos manos y miro el monitor). Además, al usar sólo una mano, parece como si no supiese donde están las letras y a veces me cuesta encontrarlas xD. Por suerte, ya estoy bien. (^^)
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Rananer: ¡Ey, tronch!
La verdad es que a mí Quistis no me da absolutamente ninguna pena por la forma en la que la trata Squall^^. Me la daría (¿o no?) si ella sufriese y lo pasase mal; pero es tan cortita, que ni se entera XD Te hago memoria de lo "mal" que lo pasa (de momento, es que aún me siento compasiva, jijiji...):
«¡Jijijiji! —reía la otra mente de Ward—, ¡qué poco entendido en amores es Ifrit! ¡Mira que pensar que a Squall le interesa Rinoa! ¡A Squall sólo le intereso yo, lo que pasa es que es tímido y lo disimula muy bien! ¡Jijijiji!» (pensamientos literales de Quistis). Así que de momento no sufras por ella, mejor te compadeces del pobre Squall, que tiene que aguantarla (y de paso, del pobre Ward, que seguro que prefería que lo tirasen por el acantilado y dejarse los piños en las rocas que volver a tenerla en su cabeza) ^o^
A mí Charco (así se llamaba el de mi juego) me ayudó bastante, me salía mucho y excepto en alguna ocasión que me curó cuando no lo deseaba, por lo general me venía muy bien. Incluso me buscaba objetos con Charco Sabueso y me hacía bastante La estrella fugaz (buen perrito, buen perrito, ^^) Por cierto muy bueno lo de "memoria de calamar de silicona", felicita a tu amigo de mi parte XD. Y hablando del wendigo, ¿ves como yo también sé ser gore?... Y sin derramar ni una sola gota de sangre XD Y para Squall, ha sido de lo peor. Ya has visto que casi besa a Rinoa, delante de todos, para asegurarse de que ningún monstruo le roba su tercer beso. Pobrecillo, con la mala suerte que tiene, a saber qué monstruo se lo roba...
Respecto a los uniformes del ejército de Esthar veo que compartes la opinión de Squall, y la mía, es lo más antiglamouroso y bromurítico (ampliando la riqueza del idioma, como dice una buena lectora mía XD) que he visto en mi vida. Menos mal que los de Galbadia no se parecían en nada, sobre todo, sin casco, como los llevaban Laguna, Kiros y Ward, lo que nos permitía contemplar y regodearnos con su belleza, especialmente la de Laguna... Mm... ahora que lo pienso, seguramente tú serás inmune al poder feromónico de Laguna ^^
Ifrit me cae muy bien también y por aquí me dicen que el tuyo se llamaba Llamita (aunque no puede asegurar que no fuera el del 10). Y por cierto, por mucho que Squall haga el tonto y se resista a reconocer sus sentimientos, jamás, grábatelo a sangre y fuego, jamás de los jamases, pero nunca, caerá en las garras de Quistis. Sería mucho más probable que cayese en los tentáculos de un molbol, después de todo, tienen una bonita y enigmática sonrisa XD
Por cierto, ya me explicarás cómo divides los reviews según cánones triptiquistas. Y de paso me dices qué te ha parecido Irvine.
¡Chaito!
PD: A ver si es verdad lo que dices de tu fic.
PD: ... ¡Oh! ¡Era mentira!...
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Nebyura: ¡Hola!
Me siento muy satisfecha porque este capítulo (el 9, espero que el 10 también, jeje) haya estado a la altura de tus expectativas. Gracias por tus palabras, los ánimos me recargan las pilas, jeje. Y ahora pasando a comentar tu review:
Bambi es monísimo, pero, pobre Ward, una lástima... Sólo le quedaba un punto de vida al soldado de Esthar, si Ward, en lugar de gastar su turno usando el inútil guardián de la incompetente EX-instructora Quistis, le hubiese dado una simple patada, podrían haberse librado él y Kiros de las graves heridas. Pero, con lo chulos que habían sido los GF que habían aparecido misteriosamente a sus amigos, cómo iba a esperarse que le ocurriera eso... A pesar de todos los malos augurios que habían tenido^^.
Y la mala suerte se sigue cebando con nuestro pobre prota, que no encuentra la manera de poder usar su límite para impresionar a Rinoa... aunque no le interesé lo más mínimo lo que piense la novia pija de Seifer, jejeje.
Lo pasé muy bien escribiendo la parte de Laguna y los soldados de Esthar. Los soldados me caían bien, date cuenta de que en realidad no ha muerto ninguno, solo están K.O. hasta que alguien les eche una cola de fénix o una magia Lázaro. Y como mientras están en ese estado no necesitan comer ni beber... pues como mucho se aburren un montón si tarda en pasar un compañero^^.
En cuanto a Seifer... no apareció en el capítulo 9, pero en espíritu estaba presente, bien porque hablen de él (como suele hacer Quistis), bien porque piensen en él (aunque sea para desear no verlo en mucho tiempo, como hace Squall). En este ha salido, aunque fuese con 15 años, no te quejarás XD. Yo opino que no violó a Squall cuando lo tenía atado de pies y manos porque había testigos (el tipo que le daba a la palanca), jeje.
Ifrit nota a Squall en parte por el parentesco, en parte porque está en el interior de Laguna, aparte de porque él no notó que Squall se lo diera a nadie, por lo tanto, no tenía duda de que seguía estando en Squall, por muy cambiado que estuviese ^^. Seguro que Ifrit sale más veces, después de todo él y Squall tienen la afinidad a tope, no en vano han compartido el refresco y charlado de cosas de hombres mientras se le enfriaba el café a Seifer en el barco que los llevaba a Dollet para el examen.
Bueno, por fin ha salido el personaje que faltaba, me parecía que nunca iba a llegar el momento ^^ , ¿qué te ha parecido Irvine?
Bsos (^–^)
PD: ¡Mucha suerte en tu misión de infiltrarte en la guarida secreta de los programadores para robar una mochila! Si puedes, coge también una para mí.
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Athenn: ¡Mamemimomú!
¡Ey, eres el review número 100! (fondo de fuegos artificiales y confeti lloviendo por todas partes). Supongo que eso da derecho a un premio, aunque sea de consolación ^^, estudiaré tu propuesta sobre Ifrit y Shiva, jeje.
Y ahora, lo primero, me alegro mucho de que estés mejor (Ahora ya estarás bien del todo (^^); pero es que, para poder actualizar más rápido cuando termino de escribir un capítulo, contesto a los reviews cuando los recibo y los guardo; después los reviso antes de ponerlos). Por cierto, no recordaba que, como vives en el hemisferio sur, allí será invierno. Aquí, es verano y nos asamos de calor (no exagero nada).
Y siguiendo con las alegrías, me alegra mucho que te haya gustado ese capítulo en particular (a mí Laguna me gusta mucho y siempre que escribo sobre él disfruto un montón). También adoro a Charco (me encantan los animales), y a su buena costumbre de aparecer en los momentos "apropiados" . Aunque no sé lo que opinará Squall, el pobre se muere de ganas de presumir delante de Rinoa; aunque los astros parecen haberse conjurado en su contra XD.
A lo que comentas de que los demás se percatan de las siluetas de sus álter egos y Squall no, es que el chico está tan traumatizado que ni se fija y, cuando estuvo Laguna quitándose la ropa en el baño de Julia, cerró los ojos mentales para no traumatizarse aún más XD
Es verdad lo que dices, Laguna haría lo que fuese por sus amigos, lo mismo que ellos por él, es una amistad a prueba de bombas y de abducciones XD
Respecto a los guardianes, me divierte ponerlos, y uno de mis favoritos es Ifrit, en cuanto a él y Shiva, parece que él está colado por ella, y de lo que siente ella no se sabe nada. Como es muy fría, para algo es La Emperatriz del Hielo, no hay forma de adivinar lo que siente; Pero Ifrit es ardiente... ¿conseguirá el Señor del Fuego derretir la capa de hielo de la bella G.F. ?... Se sabrá más adelante XD
Me gusta que me manden las frases que más han gustado y él porqué, y tú has puesto muchas ^^
Ahora te explicaré cómo deduje cuál era tu serie anime favorita. Elemental, querida Watson: en tu review me decías que habías encontrado esta página por casualidad, recordando tu serie anime preferida de antaño y que luego, por curiosidad, entraste en los fics de games. Este dato se archivó en mi memoria y, como me gusta saber algo de las personas a las que escribo (soy muy curiosa), entré en tu profile y descubrí que todos tus fics favoritos, excepto el mío, pertenecían a la misma serie; no me fue difícil atar cabos y llegar a la conclusión de cuál era. Como verás, no es que seas obvia, es que lo llenaste todo de pistas ^^
Tomo nota de tu opinión sobre dónde deseas que responda a los reviews, tu argumentación me parece un buen motivo. Y puedes escribirlos lo largos que quieras que no me aburren para nada ^^.
Pregunta obligada: ¿qué te ha parecido el mejor y único francotirador de todos los Jardines?
¡Besos! (^^)
PD: Aún tardaremos un poco en saber qué ha sido, realmente, de Seifer (sigo, más o menos, el hilo argumental del juego); pero aunque no salga personalmente, siempre lo están recordando y hablando de él, saliendo en los flasbacks, por lo que está presente en la historia.
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Isa Leonhart: ¡Hola! ^^
No te sonrojes, que sólo te decía la verdad, tal y como yo la siento ^^. Y ahora, la que me hace sonrojar, hasta el rojo tomate rojo, eres tú al confesarte fiel seguidora gracias a mi "talento". Me hace tan feliz que pienses eso... ¡Yujuuu! ¡Yujuuu! ¡Me encanta! Como ves, he pasado instantáneamente del sonrojo a la euforia (que va más con mi carácter ^^, jiji)
Y pasando al capítulo... ¡Bien! Te has reído y has adorado a MI Squall más que nunca. Y es que le gusta tanto Rinoa, y es tan tierno (al menos a mí me lo parece), aunque se esfuerce en disimulárselo incluso a sí mismo, y, claro, algo tenía que haber heredado de ese pedazo de hombre, sexy y encantador a la par que ingenuo, romántico y buena persona que es Laguna. ¡Lo adoro! Igual que a Kiros y Ward, los mejores amigos que alguien pueda tener, dispuestos al sacrificio extremo (no ligar jamás por ir junto a su amigo XD). Por otro lado también pienso como tú que Zell y Selphie son muy lindos (a Squall también se lo parecen, aunque de nuevo no se lo reconoce ni a sí mismo, por eso le sabía mal decidirse por uno y desilusionar al otro; menos mal que Selphie le echó una mano ^^).
Ahora, disculparme porque en el anterior capítulo te dije que iba a salir Irvine y luego no salió. Lo que pasó fue que, cuando empecé a escribir y me planteé cómo iba a ser el capítulo, vi que iba a quedar excesivamente largo si ponía todo lo que se me había ocurrido por lo que decidí dividirlo en dos. Pero en este sí ha hecho su aparición estelar el ¡mejor, y único, francotirador de todos los Jardines: Irvine Kinneas! ^^. ¿Qué te ha parecido?... Estoy muy impaciente por saber cómo han acogido mis lectores a este personaje (otro de mis favoritos. Aunque he de reconocer que en este juego, a pesar de que tenía mis predilecciones, adoré a cada uno de los personajes del grupo de Squall y del de Laguna).
Por cierto, en lugar de compadecerte de Rinoa, hazlo de Squall, al pobre le costará mucho superar que el wendigo le ha dado un beso de tornillo XXD. ¿Quién será el afortunado o afortunada receptor o receptora del tercer beso (según Squall, porque Laguna y Julia se dieron una buena tanda) de nuestro prota?... Quizás algún nuevo ataque desconocido de un molbol... aunque con su Aliento fétido, no sé si sobreviviría nuestro chico... Esperemos que la suerte le acompañe y el destino no sea tan cruel con él la próxima vez ^^.
Me despido, no sin antes preguntarte qué te ha parecido Irvine. Y que sepas, que no me das la lata para nada, mil besos (^^)
PD: He recibido sutiles pero explícitas amenazas de muerte por parte de Ayumi mientras afilaba un cuchillo —Riñijjjj, riñijjjj— y me miraba de forma espeluznante. Con tono gélido me ha dicho:
"—Tú misma... préstale a Laguna si quieres... —Riñijjjj, riñijjjj—. Pero, qué lástima... me hubiese gustado leer el final de tu fic... ¿Crees que la sangre de las Sakaes Kazes se quitará con facilidad de la ropa?..."
Estoy acojonada ¡Qué miedo!
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Sora63: Hola^^
Más vale tarde que nunca, jeje; no sólo lo digo porque tú tardarás más de lo acostumbrado a leer el capítulo anterior, como comentas en tu review, sino porque yo he tardado más de lo acostumbrado en actualizar. Pero es que he estado sin Internet ni ordenador durante bastante tiempo, y a mano me da mucha pereza escribir. Pero pasemos al fic xD:
Me alegra que te haya gustado la parte de Laguna y sus amigos, la verdad es que las partes de este trío están teniendo muy buena acogida. Y me alegra mucho porque yo me lo paso genial escribiendo sobre ellos con la mente de Squall y compañía en su interior ^^
Jeje, me halaga que digas que el capítulo 9 estaba lleno de frases épicas. Espero que en este también hayas encontrado más de una digna de mención xd. ¿Qué te ha parecido Irvine? Uno más que ha llegado para poner a prueba la paciencia de Squall, pero no podía ser de otro modo xd. En el próximo capítulo ya empieza lo de Deling, supongo que por lo menos llegarán a la ciudad porque aún no lo tengo todo esquematizado y no sé las locuras que se me van a ocurrir Xd. Pero ya falta poco para finalizar el CD 1º (dos o tres capítulos), me hace mucha ilusión ^^.
Tomo nota del manga que me recomiendas para cuando pueda comprarlo. Ahora, con esto de la crisis, voy bastante mal de dinero y como son muchos tomos no puedo permitirme el gasto. Podría bajarme el anime pero prefiero leer el manga primero, me suelen gustar mucho más que el anime. De todas formas le eché un vistazo por Internet y la comunicación del prota con los pelos y el manejo de los pelos de la nariz promete xxxd, pero claro, siendo hijo de un pelo, no podía ser de otra forma. Seguro que me gusta y me hace reír un montón^^.
Ya me dirás qué te ha parecido el mejor y único francotirador de todos los Jardines.
¡Me despido hasta el próximo capítulo! (^o^)
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Amanda Beicker: Hola otra vez^^
Reviewame, reviewame muuucho, como si fuera en este capítulo la últiiiima veeeeeez. Revieeeewame, reviewaaaame muuuucho, que quiero ver lo que pieeensas de nuevo otra veeeeez. (Si seguimos así, la real academia en cuatro días introduce la palabra XD)
Espero que hayas apreciado la bella composición que he compuesto sólo para ti ^^.
Y hablando del anime en catalán, a mí me encantaba el doblaje, (hablo en pasado porque hace tiempo que no veo). Ponían muchísimo sentimiento y ganas.
Y pasando al fic, el pobre Charco sigue con su bello pelaje oculto tras la horrible pintura azul y llamando la atención de todos. Por un momento, Squall se ha temido lo peor, menos mal que el director Dodoner parece al menos tan despistado como el Director Kramer XD.
Respecto a Quistis, la pobre no se entera que Squall pasa de ella, (aunque no es la única, a Zell le pasa lo mismo). creo que aunque a Quistis se lo explicaran detalladamente y con dibujitos, de momento no se enteraría, diría algo del estilo: "Squall, ya sé lo que te pasa, jeje, te envuelves en una fría capa de indiferencia fingida para que yo la deshaga con las llamas de mi pasión. ¡Ven p' aca, cordero!". Y como habrás podido comprobar, la historia de las heroicas hazañas de la ex instructora ha trascendido más allá del Jardín de Balamb. Rinoa no la sabía, pero no tardará mucho en sabérsela de memoria XD
En el combate con el wendigo la suerte (mala) de Squall era un presagio de lo que les esperaba en el capítulo, y de lo que le espera, porque como siga así no va ha quitarse los parámetros negativos en toda la historia.
Como bien dices, Laguna es mucho hombre XD, así que no sé lo que va a pasar si Kiros y Ward siguen siendo ocupados por la mente de las chicas, no sé si van a poder seguir conteniéndose... Aunque la amistad que los une es tan grande que, antes de asaltar a Laguna, son capaces de autoinconscientarse (otra palabra para la real academia XD ¡Viva las lenguas vivas!)
El pobre Squall se desquicia mucho cuando está dentro de Laguna... y cuando está fuera, creo que se pasa la mayor parte del tiempo desquiciado. Y ahora, con el nuevo elemento que le ha caído encima, el mejor y único francotirador de todos los Jardines... Squall, si sobrevive al grupo, y a los jefes, y a la situación, y a Laguna and company, y a todas las señales de mal fario, después de haber sobrevivido tantos años a Seifer, se habrá ganado el cielo a pulso.
¿Qué te ha parecido Irvine?... Jeje, como has visto los chicos se has puesto bastante celosos XD
Muchas gracias por tus reviews, espero impaciente el próximo
¡Un abrazo! (^^)
PD: Ya tendrás los resultados de los exámenes, ¡espero que los hayas aprobado todos! Ya me dirás
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nancyriny: ¡Hola!
En primer lugar decirte que me halaga muchísimo y me hace feliz el que tengas en tan buena consideración mi opinión. ¡Me siento muy bien! ¡Jajajajaja! También quería comentarte que había malinterpretado lo de "entrenar", un pequeño errorcillo sin importancia, jeje, me había llevado a pensar que entrenarías a algún equipo infantil o algo así (siendo tan joven no pensé que fuese de adultos), gracias por sacarme de mi error ^^. ¿Es muy duro ser jugadora de fútbol americano?, es que aquí en España no se practica demasiado ese deporte (si es que se practica) y lo conozco muy poco, lo que sé es por las películas, aquí el deporte nacional es el fútbol.
Y pasando a mi fic:
¡Me encanta sorprenderte! ¡jajaja! Lo de la imaginación que me preguntas, me viene desde que era muy pequeñita: mi madre, que tiene mucha imaginación, me contaba historias inventadas desde que puedo recordar. Con cuatro o cinco años, yo pasaba muchas horas en un quiosco de prensa que tenía una tía mía soltera; allí les contaba historias inventadas a algunos clientes que se quedaban escuchándome y me animaban a hablar. Y si no había clientes, se las contaba al gato (pobrecillo, jeje). Allí leí muchísimos tebeos (comics), mangas, libros (de hecho se podría decir que aprendí a leer con los tebeos, primero pedía que me los leyesen hasta que yo fui capaz de hacerlo por mí misma). Luego, con nueve o diez años, aunque seguían gustándome los comics, prefería los libros; también vi muchísimo cine, series... y mi gran curiosidad me lleva a indagar sobre temas de lo más variado (algo que Internet facilita bastante). Todo eso unido, estimuló mi imaginación.
Y terminado el pequeño flashback de mi pasado, me alegra mucho que te encante mi fic, tú ya sabes que a mí también me encanta el tuyo ^^. Y me llena de satisfacción que mi Laguna te guste aún más en mi fic que en el original. ¿Qué te ha parecido el pasado de Rinoa? ¿Te ha gustado Irvine, o te ha decepcionado? Responde a mis preguntas porque tengo mucha curiosidad por saber lo que opinas.
Espero que te hayas reído y te lo hayas pasado también en este capítulo como en los otros^^
Bsos. (^^)
PD: Ardo en deseos de que actualices tu precioso fic ^^
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vergil ansem: ¡Hola!
Me alegra mucho que hayas vuelto a leer mi fic^^. No sabía que no has jugado al juego, y la verdad es que es un gran inconveniente a la hora de diferenciar muchas cosas, y muchos matices que hacen referencia a la historia se te pasarán por alto. Yo intento escribir para que pueda entenderse aunque no se conozca el juego y sigo, bastante fielmente, la línea argumental; aunque con las motivaciones muy cambiadas, las personalidades exageradas, pasados y anécdotas inventados, npcs que han adquirido importancia que no tenían en la historia original (como Gili que ni tenía nombre, como habrás imaginado, XD), situaciones inventadas, etc. Pero de todas formas, resulta mucho más divertido si se conoce. Te recomiendo que si tienes ocasión de jugarlo, lo hagas, seguro que te gusta^^.
Intentaré explicarte algunas cosas:
—La rivalidad entre Seifer y Squall también existe en el juego; pero no se dice nada sobre interés sentimental del rubio hacia el moreno (aunque a mí me pareció que algo de eso había XD)
—Rinoa y Seifer se habían conocido, el verano (creo recordar) anterior a cuando empieza la aventura, cuando ella tenía 16 y él 17, y parece ser que fueron novios. Algo que toma muy mal Squall desde el principio.
—Quistis y Seifer nunca fueron amigos, ni de Gili (que sólo es el fan nº1 del club de fans de Quistis, sí, ese club existe) tampoco, por supuesto.
—A Squall, Quistis —que en el original era muy seria y responsable y nada estridente. A este personaje le he dado la vuelta— no le caía demasiado bien al principio y le da algún corte que otro. Y conoció a Rinoa en el baile en una situación bastante parecida a la que he escrito. Ella había ido para que Seifer le presentara al director a fin de pedirle ayuda para la Resistencia.
—La misión en Timber no era robar los donuts, por supuesto XXD, sino secuestrar al presidente, y el lío de los trenes es bastante parecido. La resistencia, Los Búhos del bosque, se llamaba en el juego, habían hecho una réplica para dar el cambiazo. Pero los de Deling lo sabían y les tendieron una trampa: pusieron un doble también: Namtal-Utok, con un aspecto parecido al que puse. Y el presidente se había ido a la emisora para dar la primera retrasmisión por ondas desde hacía muchísimo tiempo. Después de la lucha contra este bicho, el grupo se va al vagón—refugio, donde Rinoa decide que sean ellos los primeros en retransmitir: la liberación de Timber (imagino que pensaba conseguirla por el camino a la emisora, jajajaja) y Squall se entera de que está a su servicio, por el contrato, ¡hasta la verdadera liberación de Timber! la escena es muy parecida a la que yo puse ^^.
—Los flashback sobre el pasado de los personajes cuando los visitó el buel son total y absolutamente inventados. Lo mismo que los de los días de escuela y los del examen para SeeD de Quistis, Seifer y Gili.
—Sólo decir que Watts y Zone son muy parecidos a los originales y Laguna, Kiros y Ward también son muy amigos y parecidos. Siento tener que decirte que lo de la aducción nunca ocurrió, aunque sí es cierto que durante el juego, a veces se veía un platillo volante abduciendo una vaca XD
Y no se me ocurre nada más que explicarte. Pero puedes preguntarme lo que quieras y estaré encantada de explicártelo (^^).
¡Hasta la próxima!
...
Y ahora una pregunta para todos los lectores que llegan hasta aquí: ¿qué os ha parecido Mary Sue? ¿Y Gary Stu? Espero impaciente vuestras respuestas. (^^)
