Damon estaba sentado en el escritorio de Rose viendo como Elena corría de un lado a otro, no podía evitar sonreír al pensar en todo el tiempo que llevaban juntos y lo loca que parecía llevando y trayendo cosas desde su oficina al hall del piso. Rose miraba la situación divertida, era de saber publico que ellos eran novios y ella era la que más los veía juntos en el edificio ya que en el último piso al ser los únicos no se contenían tanto como en otras parte de la editorial. Ambos tenían un problema y era que mientras estuvieran cerca no podían dejar de tocarse y ella agradecía nunca haberlos visto hacerlo porque sabía que tenían sexo en sus oficinas. Damon no paraba de sonreír y no hacía nada por lo que sabía que en cualquier momento Elena lo empezaría a retar y gritar porque no la ayuda.

—¿Te vas a quedar ahí todo el puto día? —preguntó parándose justo frente al chico y poniendo sus manos en su cadera. Aquí vamos, pensó Rose.

—Ajam —respondió Damon sin pensar en lo que decía distraído con el escote de su novia—. No deberías usar esa camisa —dijo levantando la cabeza, era bastante celos, más bien muy celoso y Elena era hermosa y si se ponía esas cosas que mostraban más de lo que debía todos los hombres la miraban.

—Hace siete meses que somos novios y todavía no entendiste que no me importa lo que pienses de mi ropa? —preguntó sin cambiar de posición—, mueve tu hermoso culo y ayúdame a llevar esto al otro piso —le ordenó,a regañadientes bajo del escritorio y empezó a bajar las cajas que tenían las cosas que necesitarían para la despedida de Thomas, quien después de más de veinte años abandonaba la editorial para jubilarse.

—No se para que pago tantos sueldos —dijo bufando mientras llevaba las cajas hasta el ascensor y dejaba una en la puerta para que esta se mantuviera abierta.

—Ya deja de quejarte —lo reprendió mientras se hacía un rodete alto y lo ataba con una cinta que siempre llevaba en su muñeca.

—Solo lo hago porque me dijiste que tengo un hermosos culo —agregó tomando la última caja.

—Si que lo tienes —indicó para luego darle una nalgada.

— ¡Dios están en público! —exclamó Rose.

Toda la gente de la editorial estaba reunida en el salón de conferencia que en la mañana Elena había preparado, había abierto las puertas del fondo y había conectado ambos salones para que todos pudieran entrar, todos comían y tomaban, era la hora del almuerzo y aprovecharían ese momento para la despedida de Thomas y escuchar un comunicado muy importante que Giuseppe quería darles.

—Bueno —los llamó Elena, todos se dieron vuelta y se quedaron en silencio para escucharla—, Hoy despedimos a una valiosa persona que ah servido a la editorial casi toda su vida laboral, no solo es un excelente profesional, es una persona con un corazón enorme, gracias a él trabajo aquí, el fue quien eligió llamarme de entre todas las postulantes y ademas siempre me escucho fuera para darme un consejo labora o personal y siempre se lo voy a agradecer, nunca nos vamos a olvidar de ti Thomas. Ah y espero que nos vengas a visitar luego de tus super vacaciones de retiro —todos aplaudieron y rieron de acuerdo con lo que Elena acababa de decir— Ven aquí a despedirte como corresponde —le indico mientras caminaba hasta él, el hombre le dio una abrazo y se acerco al micrófono.

—Muchas gracias Elena por tus hermosas palabras y claro que vendré —comenzó riendo y haciendo que su bigote blanco se moviera—. Hace treinta años que trabajo en esta empresa y la gente de esta editorial se transformo en mi familia, Giuseppe eres un excelente jefe y un muy buen amigo, Bonnie estoy orgulloso de ti, te vi crecer y transformarte en la mujer que eres hoy, Elena eres una encantadora chica que siempre tiene algo para decir y que todo lo que te propones lo alcanzas vi eso cuando te entreviste y supe que tu lugar era con nosotros. Podría estar así todo el día a cada uno tengo algo para decirles, solo lo voy a resumir en gracias fue un placer trabajar cada día con ustedes y Damon, claro que no me olvide de vos —agregó al final viendo al chico junto a Elena haciéndose el ofendido porque no le dijera nada, todos rieron— muchacho, más vale que la cuides a Elena y a la editorial, te harán grande y una mejor persona, eres un poco quejica pero es imposible no tomarte cariño —todos aplaudieron cuando el hombre termino de hablar Damon le sonrió para asegurarle que tomaría su consejo como siempre—, ah y obviamente ya tengo una lista de posibles para remplazare.

Cuando Thomas bajo todos se acercaron para saludarlo y brindar con él, luego de un rato Giuseppe se acerco al micrófono y pidió silencio.

—Thomas ya no queda mucho por decir, gracias por creer en nosotros y por todos los años que nos acompañaste y te espero el jueves para el partido de ajedrez —todos aplaudieron, todos sabían que Thomas y su jefe eran grandes amigos y lo mucho que se apreciaban—. Ahora sin querer sacarte protagonismo tengo que aprovechar que están todos para dar un importante anuncio. Luego de mucho hablarlo con el señor Mikelson y mis hijos y teniendo en cuenta que ni estos ni los hijos de mi socio son editores decidimos sumar un editor a la sociedad para que pueda hacerse cargo de las cosas solo un editor sabe hacer —Elena miró a Damon frunciendo el ceño sin comprender que pasaba este en respuesta levanto los hombros sonriendo— Elena —Giuseppe la llamó, esta en respuesta se quedo mirándolo sorprendida—, para hoy ElenaElena sonrió con lagrimas en los ojos y corrió hasta Giuseppe para darle un gran abrazo.

—Gracias —le susurro al oído.

—Te lo mereces —respondió de la misma manera— A seguir trabajando, esos libros no se publican solos —ordenó.

—¿Vos sabias eso? —le preguntó a Damon mientras subían por el ascensor, Elena sonrió recordando todas la veces que habían hecho el amor entre esas cuatro paredes.

—Claro, necesitan mi firma para ceder acciones —respondió empujándola levemente para que saliera del ascensor.

—Hay si tu —respondió en tono de burla—. Se que me corresponde a mi pero mañana tengo que ir al medico, controles de rutina —aclaró ante la cara preocupada de Damon, más que nada era por eso, dos veces al año ella se hacía controles médicos pero además como nunca su periodo era muy irregular, el mes pasado lo había tenido en dos ocasiones y ese mes todavía no le había llegado, no creía que fuera nada malo ni que estuviera embarazada, pero era algo que la incomodaba—, la cuestión es que mañana Bonnie va a elegir a la persona que reemplace a Thomas y como dije me toca a mi, pero no estoy ¿te podes encargar vos?

—Claro nena —respondió mientras entraba a su oficina para seguir trabajando. Esa tarde habló con Alaric para saber como estaban y para contarles de que era efectivo que Elena era socia de la empresa, en esos momentos ella debía de estar firmando todo los papeles. Además le comentó que quería ir a Mystic Falls para conocer a la familia de su novia, él le recomendó que planeara todo y cuando estuviera listo para irse le dijera cual era el plan.

Todos los estudios le llevaron dos días a Elena, por lo que no fue a trabajar esos dos días hacía las cosa más importantes desde la casa para que no se le acumulara trabajo. Caminaba por el estacionamiento de la empresa cuando recordó que el día anterior habían tomado a una nueva chica.

— ¿Qué paso ayer con el remplazo de Thomas? —preguntó mirando al chico que caminaba junto a ella.

—Nada, una chica muy agradable, no recuerdo su nombre, es de Mystic Falls —comentó lo último con más entusiasmo, Elena frunció el entrecejo, era casi cien por ciento seguro que conocía a la chica y se preguntaba quien era—, esa que esta bajando del auto negro —aclaro Damon, de un gol trenk negro bajaba la última persona que esperaba y quería encontrarse Hayli Marshall. Al verla se quedo planta en el lugar con los ojos abiertos y su boca en una línea recta y tensa— Elena?

Sin responder siguió su camino y sin esperarlo se subió al ascensor que estaba en el momento. Al llegar al último piso saludo a Rose y se encamino hasta a su oficina, sabía que no era la culpa de Damon, él no sabía que ella era su ex mejor amiga con la que la engaño su ex, pero no podía dejar de pensar en lo mal que lo paso y el miedo que le da que la historia se repitiera, ella confiaba ciegamente en él pero no en ella.

—Elena, ¿qué te pasa? —preguntó Damon mientras entraba, estaba enojado lo podía notar, él odiaba que lo dejaran hablando solo o que si pasaba algo no le explicara, le molestaba sentirse fuera de lugar en una situación y ella había hecho ambas.

—Haylie Marshall, así se llama la chica nueva —dijo como si eso respondiera algo.

—¿Qué tiene que ver con que te hayas ido corriendo como una loca? —interpelo apoyándose en el escritorio frente a ella, ese chico tenía un problema con sentarse en mesas y escritorios.

—Ella era una de mis mejores amigas y Tyler me engaño con ella —resumió mirándolo, el hizo un gesto con la boca haciendo notar que ahora la entendía.

—Lo siento, si hubiera sabido no la….

—Estaba bien, soy una persona adulta —indicó— aunque recién no lo parecía -agregó haciéndolo reír.

—Puedes comportarte con una perra con ella, eres su jefa —comentó Damon haciendo que ella rodara sus ojos.

—No me dicen Damon Salvatore —respondió con sarcasmo recordando como la trato en un principio—. No me voy a rebajar a ser una maldita perra como ella —agregó más seria.

—Creo que tienes razón —comentó para luego besarle suavemente en los labios —voy a hacer algo productivo, ¿nos vemos luego? —ella asintió y se sentó en su escritorio para empezar a trabajar.

Estaba revisando los escandallos que le habían enviado para decidir qué obras se publicarían, si bien la editorial se podía dar el gusto de publicar cuantas obras quisieran en simultáneo debían mantener un cierto nivel en la calidad literaria, la editorial tenía muchos best sellers publicados y siempre se esperaba que los libros que estos produjeran fueran los mejores. Un mensaje le llegó a su celular, era Bonnie comunicando que la estaba esperando para comer junto a Rose.

Al ver la hora decidió dejar lo que estaba haciendo para ir a comer. Se levantó de su asiento y caminó hasta el ascensor. En el bufete, en la misma mesa de siempre sus amigas la esperaban con una ensalada cesar para ella, su favorita. Todo en el lugar la miraban sorprendidos, realmente no esperaban que ella volviera a comer allí.

—Hey —dijo como saludo Bonnie— ¿Cómo te fue en el médico?

—Supongo que bien —respondió mientras se sentaba—, la semana que viene tengo que pasar por lo resultados, me dijo que cualquier cosa me llamaría para hablar.

—Va a estar todo bien —dijo Rose mientras se metía en la boca un pedazo de pescado— quizás tengan que hacerte una reconstrucción vaginal por tanto uso —agregó y Elena se ahogó con la gaseosa que estaba bebiendo y comenzó a reír nerviosa, Rose solo levanto sus hombros retándole importancia—. Hablando de otra cosa ¿Qué opinan de la nueva? —preguntó distraída, a Elena le cambió la cara y Bonnie lo noto.

—Tiene un buen curriculum y parece agradable —contestó Bonnie sin dejar de ver a su amiga, ¿que pasaba con esa chica?— Es de Mystic Falls, ¿te contó Damon? —ella solo asintió revolviendo la ensalada, de repente ya no tenía hambre no soportaba que Hayley trabajara allí, después de lo que hizo le tenía un gran rechazo.

— ¡Allí esta! —dijo Rose levantando la mano para que la chica las viera y se acercara a ellas. Elena quiso golpear a su amiga, pero tarde o temprano tendría que hablar con ella.

— ¡Hola chica! —saludo efusivamente, exagerando como siempre pensó la joven castaña— Elena, ¿eres tú? —preguntó fingiendo que no la había reconocido y haciendo que esa misma mañana no la había visto llegar con el bombonazo de su jefe.

—Hola Hayley, ¿cómo estas tanto tiempo? —contestó con una sonrisa falsa, tratando de que no se notara que no soportaba su presencia.

—No lo puedo creer! —exclamó, Elena creía que daba asco lo falsa que era.

— ¿Se conocen? —preguntó Rose, Elena se contuvo de no responder de mala manera.

— ¡Claro que si! —casi gritó la joven de cabello castaño y ojos verdes— ¡eramos mejores amigas en la preparatoria! —aclaró llamando la atención de algunas personas de alrededor.

—Éramos —aclaró Elena como si le diera asco solo pensar que la gente pensara que era amiga de esa idiota, no entendía como había sido tan ciega su madre le había dicho mil veces que esa chica no era buena y ella la defendía a muerte.

—Ay Elena, ya superalo —le respondió como si no fuera nada. Quería pegarle. Los puños de Elena estaban blancos por la fuerza que hacía para contenerse y no darle un golpe las palmas le dolían porque sus uñas se clavaban con fuerza— Ahí viene el bombonaso del jefe —dijo de la nada, Elena levanto la cabeza y vio como Damon caminaba hacía su mesa, quería montar un número, pararse, caminar asta Damon tomarlo del cuello de la camisa y devorar su hermosa boca, pero se contuvo y espero a que él llegara hasta ella, mirando con mala cara a Hayley que lo denudaba con la vista.

—Buenos días —saludó educadamente al llegar a la mesa mirando a Elena, en el momento que la vio supo que estaba furiosa.

—Buenos días señor Salvatore —respondió Hayley mientras se mordía el centro del labio inferior, ese gesto tan de ella que siempre hacía cuando quería seducir a un hombre, Elena apoyo su manos en la mesa para no golpearla.

—Señorita… —él le sonrió sin decir su apellido porque básicamente no lo recordaba, ella le sonrió devuelta y volvió a morder su labio—. Elena, lamento interrumpir tu almuerzo pero necesito que subas con migo —dijo serio mirando a su novia que se paro sin responder y comenzó a caminar fuera del lugar, luego de sonreír a las tres mujeres se dio vuelta y siguió a su novia.

—Que bueno que esta —dijo Hayley mirando a ambas mujeres, sabía lo que hacia cada una en la oficina pero no tenía ni idea que hacia allí Elena, ni siquiera sabía lo que ella había estudiado. Rose le sonrió en respuesta, siempre pensaría que Damon era un dios pero jamas se le pasaría la idea de coquetear con él, Elena era su amiga y Damon no tenía ojos para ninguna otra mujer.

—No te hagas ilusiones esta muy enamorado de su novia —dijo Bonnie molesta, ahora que ataba cabos comprendía porque el mal humor de Elena, aquella era la amiga que le había robado a su novio.

—Oh, que pena —reconoció sin pudor— ¿es alguna famosa o alguien conocido? —preguntó intrigada, no cualquier mujer podía atrapar a semejante hombre.

—Es una socia de la editorial —comentó Bonnie queriendo hacer notar el nivel de importancia de su amiga en aquel lugar.

—Espero conocerla pronto —comentó, quería conocer a la competencia.

—Pero si la conoces —respondió Bonnie con fingida inocencia, Hayley la miró confundida—, Elena es socia de la editorial y la novia de Damon— la mujer quedo sorprendida no podía creerlo, como es que esa boba conseguía semejantes hombres. Luego sonrió pensando que si una vez pudo quitarle a su hombre con tanta facilidad una segunda veces sería pan comido.

Elena cerró la puerta con traba por si Rose subía y tenía que decirles algo a alguno de los dos. Damon se apoyo contra el escritorio y se había aflojado la corbata color azul marino con finas lineas celestes. Mientras ella se acercaba lentamente el se desprendió los primeros botones de la camisa para luego mirarla y sonreír de lado de esa manera que tanto le gustaba a él.

— ¿Qué era eso tan importante por lo que me hiciste subir? —preguntó al llega hasta él para luego pararse entre sus pierna sintiendo el miembro erecto— Todo el tiempo tenes ganas? —le pregunto sonriendo y restregándose contra él.

—Si, como para no, sos lo más sexy que vi en mi vida —respondió tomando con fuerza su nalga izquierda —además habla la que se niega siempre —agregó con una sonrisa mientras descendía hasta el cuello de la chica para mordisquearlo.

—Es que estas jodidamente bueno —respondió con la voz cargada de deseo mientras comenzaba a desabrochar el cinturón del chico.

—La idea...era…que te contara...mi super...plan —dijo entre beso y beso, la chica lo ignoro y continuo besándolo como si no hubiera mañana. Cuando ella comenzó a bajar hasta su cuello el sonrió— ¿te gustaría que nos tomáramos unos días? —cuestionó estaba un poco nervioso, tenía todo planeado si ella no quería ir con él todo se iría a la mierda.

— ¿Para qué quieres que nos tomemos unos días? —preguntó mirándolo con interés, había dejado de besarlo pero estaba desabrochando su camisa.

—Pensé que como era una fecha difícil y yo los quiero conocer —dijo nervioso Elena lo miró confundida y largo una carcajada, era raro ver nervioso a ese hombre que no conocía la vergüenza.

—No te entendí nada —indicó sin dejar de reír mientras le sacaba la camisa y el saco a la vez.

—Recordé que era el cumpleaños de tu mamá y que ella lo pasa mal porque es cuando tu papá se fue —Elena se quedo mirándolo dejando la ropa a mitad de camino, le sorprendía que recordara eso, pero una vez más la memoria de Damon era una caja de sorpresas— Pensé que tal vez quisieras ir, se que hablas con ella todas las semanas pero me pareció que lo mejor es que vallas después de tanto tiempo y me gustaría acompañarte porque quiero conocer a tu familia —ella lo miraba sorprendida, quería que su familia conociera a Damon pero no habían tenido la oportunidad de viajar. Él la miraba nervioso era muy importante que quisiera que él fuera.

—Me encantaría —dijo sonriente, Damon largo el aire y le sonrió de vuelta. Se empezaron a besar con pasión, ambos tenían pensado en hacerlo nuevamente en la oficina pero la puerta sonó y ambos se miraron y sonrieron cómplice.

— ¿Quien es? —preguntó Damon prendiéndose la camisa y a la vez su novia se la volvía a desprender.

—Soy Hayley señor Salvatore —Elena se detuvo y se separó de él mirando la puerta con cara de pocos amigos. Damon se acercó a la puerta con la camisa fuera y el nudo de la corbata a medio hacer.

— ¿Qué necesita señorita Marshall? —preguntó abriendo la puerta unos centímetros. La mujer lo miró de arriba abajo y se mordió el labio como hace un rato en el bufete.

—Necesito hablar de algo muy importante, ¿esta solo? —Damon levantó una ceja, no estaba muy seguro de que decir quería darse vuelta y preguntarle a Elena si estaba bien que hablara con ella pero la mirada insinuante de la chica lo preocupaba.

—Realmente estoy muy ocupado —respondió sin responder realmente lo que ella preguntaba. Elena entendió lo que Damon hacía, estaba tratando de evitarla pero ambos sabía que tenía que escuchar lo que la chica tenía que decir, pero porque espero la hora del almuerzo cuando no había nadie más en el piso?

—Que sea rápido —ordenó sin moverse de donde estaba.

La joven sonrió pícara y sin hablar tomó a Damon de la corbata a medio poner y lo empujo dentro de la oficina tratando de besarlo, él hizo unos pasos hacia atrás alejando a la chica desde los hombros. Cuando la chica levantó la cabeza vio que sentada sobre la mesa estaba Elena mirándola con furia.

Cuando soltó a Damon este camino hasta Elena y la tomó con fuerza de la cintura temía de que ella quisiera atacarla y no sería para menos si algún hombre le hacía eso él no dudaría en matarlo lenta y dolorosamente.

—Señorita Marshall será el primer y único error que le será perdonado —dijo Elena con autoridad.

—Voy a hablar con Salvatore padre, esto no va a quedar así —respondió haciendo cara de asco para darse media vuelta e irse.

—La mataría, lo juro —dijo Elena abrazándose a su novio.

—Tranquila, no creo que vuelva a intentarlo —respondió seguro.

—No estoy tan segura -indicó acomodándole la corbata al chico de ojos celestes que la miraba intensamente—, cuéntame, ¿cuando salimos para Mystic Falls ? —preguntó para cambiar de tema.

—El viernes a la noche, el cumpleaños de tu madre es el sábado, así que vamos a llegar bien —ella asintió y luego de darle unos besos y prometer que en la noche terminarían lo que empezaron se fue a su oficina para seguir trabajando.

El resto de los días Hayley no salió del piso de recursos humanos a menos que fuera sumamente importante, había tenido la idea de decirle que Damon y Elena lo hacían en la oficina pero una de sus compañeras le dijo que la pareja lo hacia en cualquier parte y que el señor Salvatore lo sabía ya que ambos vivan en su casa.

Todo el mundo sabía que toda la semana entrante ninguno de los dos irían a trabajar porque toda esa semana ambos adelantaron el trabajo que había que hacer. En unas de esas tareas fue cuando Elena y Hayley se vieron por única vez en toda la semana cuando la primera fue a que empezaran las entrevistas para una nueva asistente, a diferencia de ella esta compartiría escritorio con Rose y entre las dos organizarían el día y papeles y ayudarían a los tres socios que estaban a mayoría del tiempo: ella, Salvatore padre e hijo.

Cuando el día terminó Hayley decidió, al ver salir a la pareja muy feliz a buscar su auto e irse, que debía destruir esa pareja, odiaba a Elena siempre lo hizo y no soportaba verla triunfar y quería que Damon fuera suyo. Para eso tenía un plan que pondría inmediatamente en marcha.

La pareja paso por la casa para tomar los bolsos y ponerse más cómodos para el viaje ambos se pusieron los jeans más cómodos que tenían, el unas converse el negras y ella blanca, el tenía un suéter negro sobre una remera de algodón del mismo color, ella en cambio tenía una musculosa negra con bastante escote y su buzo de Everlast gris, sabía que era una marca más que nada para hombres pero le encantaba.

Luego del chekin y de esperar más de lo que les gustaba pudieron abordar el avión, el vuelo del aeropuerto de Chicago al de Virginia no superaba las dos horas, al llegar alquilaron un auto y se dirigieron a Mystic Falls, cuando llegaron al pueblo Elena sonrío estaba contenta de que el hombre que amaba conociera sus raíces, esperaba que algún día el también le mostrara su ciudad natal. Como era de madruga se dirigieron al único hotel del pueblo La estancia de la señora Flawers, la vieja que era dueña del lugar siempre había sido una persona muy quisquillosa que viva de mal humor, agradecía que sus hijos se estuvieran haciendo cargo del hotel, aunque esperaba que su madre no tuviera problema de que ellos se quedaran en la casa, en su vieja habitación.

Cuando llegaron y se sentaron en la cama al fin notaron lo cansado que estaban sin pensarlo mucho los dos se acostaron en la cama matrimonial, que era bastante dura, y se durmieron. El primero en despertar fue Damon, como siempre, Elena era una dormilona, cada vez que podía ella dormía hasta que alguien la levantaba si fuera por ella dormiría todo el día de corrido. Al salir de bañarse ella se estaba despertando, mientras se paraba para ir a bañarse vio que era pasado el mediodía y sonrió, le encantaba cuando pasaba eso.

— ¿Estas nerviosa? —le preguntó Damon cuando ambos estaban bajando del auto frente a una casa blanca.

—Un poco ¿y vos? —realmente estaba bastante nerviosa, su madre sabía de Damon pero de todas maneras presentarlo a su familia le daba unos nervios inexplicables.

—Bastante —susurró y le sonrió, que él estuviera nervios era más que comprensible, él era el que iba a conocer la familia de su novia y él que tenía que caerles bien a todos.

Se tomaron de la mano y ambos caminaron hasta la entrada, el timbre lo toco Damon porque Elena tenía en una mano la mano de su chico y en otra un pastel de chocolate, con una vela de cumpleaños color rojo todo como más le gustaba a su madre. Al cabo de unos segundos después de tocar una mujer salió con una sonrisa de oreja a oreja que se ensanchó al ver a su hija allí.

—Elena, qué sorpresa —exclamó sonoramente, mientras la abrazaba con ímpetu, típico de ella.

—Hola mamá, feliz cumpleaños —sonrió correspondiendo el abrazo haciendo equilibrio para que no se cayera la torta, tendría que haber previsto ese recibimiento y dejar que su novio llevara el postre.

—Ay, no te habrías molestado —comentó mientras veía la torta que su hija había traído a la vez que se saboreaba. Fue en ese momento que reparó en el joven frente a Elena, al verlo pegó un grito agudo y abrazó al chico con fuerza, Elena sonrió, ella nunca cambiaría.

—Feliz cumpleaños señora —saludo correspondiendo el estrangulador abrazo de su suegra.

—No me digas así, no soy tan vieja, llámame Isobel y bienvenido a la familia Damon, es todo un gusto —dijo para luego tomar la torta y entrar en la casa. Elena miró a su novio y sonrió para luego entrar en su casa.

— ¿Tu madre siempre es así? —preguntó Damon en un susurro sin dejar de mirar la casa en la que se crió el amor de su vida sin dejar de sonreír, se había vuelto un maldito cursi.

—Si le caes bien si —comentó mientras entraba en la cocina. Ella se acerco y saludo con afectivo abrazo a un hombre—, Damon el es Grayson, Grayson el es Damon, mi novio —después de las correspondientes presentaciones ambos se dieron la mano sonriendo— ¿y jer? -preguntó tomando una galleta de las que estaba sirviendo su madre.

— ¿Y donde va a estar ahora que termino la escuela? —preguntó con un poco de fastidio.

— ¿Todavía no se decidió porque estudiar? —preguntó sabiendo que su hermano estaría en el grill con sus amigos de los cuales ninguno seguiría una carrera.

—Dice que quiere estudiar música y arte —contesto Grayson— pero aquí en Virginia no esta.

Damon comía en silencio las deliciosas galletas, hasta parecía que el no estaba y que Elena estaba allí habitualmente.

— ¿Y cómo va el trabajo? —preguntó su tío. Damon levanto la cabeza y vio como Elena se ponía roja, ella no les había contado de que ahora era socia y que él era hijo de quien originalmente era su jefe.

—Bien —fue lo único que respondió, Damon noto que sus suposiciones eran acertadas ella no les había contado.

—Ella es socia de la editorial —dijo Damon orgulloso, ambas personas lo miraron y después a ella y sonrieron llenos de orgullo.

— ¡Felicidades hija! —exclamó Isobel para luego abrazarla.

—Estoy muy orgulloso —afirmó Grayson—¿ Y tu a qué te dedicas Damon? —preguntó mirándolo directamente.

—Estudie comercio exterior —respondió, Elena sonrió porque el final de la oración se estiro dejando notar su acento, le encantaba cuando eso sucedía. Isobel lo noto y sonrió divertida, Elena le había contado que el chico era italiano..

—Ah ¿y donde trabajas? —fue ahora Isoble quien preguntó.

—En la editorial con Elena —respondió confundido, le sorprendia que ella no les hubiera contado.

—Es el hijo de Giuseppe —comentó como si no fuera nada del otro mundo como si fuera un hombre cualquiera.

—Ah, es extraordinario —exclamó Isoble, Damon sonrió era igual a su hija el mismo color de pelos y ojos, hasta era impredecible como su hija—, aunque a mi no me importa quien eres y que haces mientras hagas feliz a mi hija esta todo bien.

—Elena porque no van a comprar lo que falta mientras tu madre prepara el cuarto para que se queden aquí —dijo Grayson sonriendo, a Elena le sorprendió un poco que fuera él el que les indicara que se podían quedar y dormir juntos.

—Me parece una idea genial que se queden aquí —informó la mujer sonriendo y saltando como si fuera una niña pequeña.

Elena se paro y Damon la siguió con la lista en mano se subieron al auto y Elena manejo hasta el supermercado, era un Wall mark que antes había sido un carrefur que antes había sido un almacén. Cuando entro vio que allí trabajaba en una de las cajas Vicki Donovan la hermana de Matt, sonrió en pensar en su amigo y en la posible reacción de Damon.

— ¿De qué te reís? —preguntó el joven de cabellos negros mientras la tomaba de la mano.

—De nada, más tarde hay que pasar a buscar a Jer y de paso saludo a Matt —comentó comenzando a cargar el carro.

— ¿Quien es Mutt? —preguntó con fastidio.

—Un amigo y es Matt —aclaró ocultando la risa que le daban los celos de su novio.

—Cuéntame que hay para hacer e interesante aquí —cuestionó ignorando el comentario anterior.

—No hay mucho está el grill y el grill —ambos rieron, Damon había crecido en una ciudad muy movida no sabía como había hecho Elena para soportar este pueblo toda su vida— Es lindo te gustara.

—Claro —respondió inseguro. Realmente no le importaba mucho mientras estuviera con ella.

Cuando llegaron a la caja empezaron a pasar todo lo que habían comprado, Vicki estaba en la caja de al lado y no dejaba de mirar en dirección a ellos, Elena la miró para que dejara de hacerlo pero no funciono, nunca se habían llevado muy bien, hacía sufrir a su hermano, con quien vivía porque su madre nunca daba señales de vida, ya que la mayoría del tiempo se metía en problemas y en ellos arrastraba a su hermano menor que siempre había estado enamorado de ella.

—Hola Vicki —saludo para que la chica notara que estaba siendo molesto que los mirara tanto. Vicki era una chica llamativa, un cuerpo agraciado, cabello castaño claro y unos gruesos labios que habían besado a la mayoría de la población masculina de Mystic Falls.

— ¡Hola Elena! —exclamó llamando la atención de algunos clientes— hace mucho no venías, Matt se va a poner contento —comentó y luego miró a Damon que rogaba por dejar de escuchar el nombre de ese Mutt, Matt o como fuera—, ¿quien es tu amigo? —le preguntó cambiando a su voz de seductora.

—Mi novio —dijo con un suspiro, estaba acostumbrada que las mujeres miraran a Damon, pero eso no lo hacía soportable.

—Tyler se va a querer morir, últimamente ah preguntado mucho por vos —comentó como si estuvieran hablando del clima. Elena la miró con fastidio y se giro para pagar las cosas, Damon se la quedó mirando, tenía curiosidad por lo que le había dicho recién, sabía que a Elena no le importaba pero a él si.

Al terminar de pagar tomó las bolsas y camino hacia la salida en silencio seguido por Elena que hablaba con una señora mayor que estaba muy contenta de verla allí con un nuevo novio y que esperaba que la próxima vez que la viera estuviera casada.

—Elena —la llamó mientras se subían al auto, ella lo miró preocupada, conocía a Damon y sabía que algo pasaba— ¿Si se te diera la oportunidad volverías con Tyler? —la chica quedo totalmente boquiabierta por la pregunta que su novio le acaba de hacer.

— ¿Por qué querría volver con Tyler? —respondió con otra pregunta con un notable fastidio en la voz—, Damon no se que se te pasa por la cabeza para preguntarme semejante idiotez, pero ni por toda la plata del mundo volvería con Tyler, ¿además para que quiero otro hombre si te tengo a ti? -él no respondió nada solo se limito a manejar de regreso a la casa de la chica, quería creerle pero era su ex y ella le dijo cuanto lo había amado. Él la amaba a ella porque nunca antes lo había hecho realmente pero ¿Y si ella los amaba a los dos y al final el la perdía? Con ese cuestionamiento se bajo del auto y comenzó a caminar hasta la casa pero una mano en el brazo lo detuvo.

—Damon, te amo, no es necesario que lo compliques —comentó sonriendo le, el cerro los ojos ante la suavidad el tacto y sonrió porque ella sabía lo que él pensaba.

—Yo también te amo —respondió dándose vuelta para abrazarla y besarla.

— ¿Pueden dejar de hacer eso en la vía publica? —dijo una voz masculina desde sus espaldas, Elena se alejo de Damon y corrió a a abrazar al joven castaño que la miraba con una sonrisa—, hasta que lo traes para que lo apruebe —Damon sonrió suponiendo que era su hermano Jeremmy, el parecido era notorio.

Sin soltar a su hermana comenzó a correr por todo el jardín provocando que Elena gritara como una loca y riera a carcajadas, Damon sonrió, amaba que fuera así de feliz. La familia de Elena salió para ver que pasaba cuando el dúo se calmo todas las miradas se posaron en Damon. Una vez dentro Elena lo tuvo que presentar con cada familiar que estuviera allí por el cumpleaños de su madre.

Quien mejor le callo a Damon fue el abuelo de la chica, ella tenía mucho de la personalidad de su abuelo y lo mejor fue que durante todo el día el hombre se dedico a molestar a alguien con sus comentarios sarcásticos y de doble sentido. Su mujer, la abuela de Elena gritaba horrorizada si el hombre hacia alguna de las suyas. Nadie se salvó de la lengua de Joaquin, ni siquiera él que acaba de conocerlo.

—Bebe, chico, es la única manera de aguantar a las mujeres de esta familia —le dijo mientras le daba un vaso de Whisky. Ese fue el comentario más leve, en cambio de: Yo quiero tener bisnietos y prefiero que sean de Elena, se llevo los buenos genes, los míos, como sea, para eso tienen que tener acción y de la buena, cuantas veces al día lo hacen y espero que sean muchas —el comentario fue totalmente incomodo en todos los aspectos, pero lo peor fue pensar en hijos de él y Elena.

—Ya déjalo en paz, lo vas a espantar —respondió Elena para salvarlo mientras le acariciaba el pelo de la nuca.

—Todo yo —dijo el hombre renegando en voz baja mientras se iba a la cocina.

—No le prestes atención —le dijo Elena mientras le daba un casto beso en los labios. El solo se limitó a asentir.

A medida que el día pasaba la familia se iba retirando, hasta que ya entrada la noche se fueron los últimos. Jeremmy se disculpó y subió a bañarse y acostarse, al día siguiente se pondría al tanto con su hermana. Un rato después Elena y Damon también subieron, el primero en bañarse fue Damon indicándole a su novia que moría por su compañía en la ducha.

—Tú familia me pareció muy agradable —comentó sonriente, acostado sobre su lado mirando a la chica que se preparaba para acostarse.

—Me alegro que se llevaran tan bien —comentó acostándose a su lado, él automáticamente pasó su mano por la cintura de la chica para traerla hacia él; olía a frutos rojos, amaba ese olor dulce que la acompañaba siempre—, lamento que mi abuelo te volviera loco —agregó haciendo un gesto de exasperación.

—Tu abuelo es un hombre muy gracioso, es el que más me agradó —le explicó para luego besarla, el beso prometía mucho, pero tuvo que contenerse y con mucho pesar alejarse de ella, no podía, ni debía hacerlo en la casa de sus suegros la primera vez que los veía— Buenas noches nena, te amo —susurró acomodándose para dormir.

—Buenas noches, te amo más —respondió para darle un beso en la mejilla, luego se acomodo entre sus fuertes brazos para minutos después caer profundamente dormida.


Hola, espero que les haya gustado.

Nos leemos pronto.

Saludos, Emi :)