Hola amiga/o lectora/lector! Lamento muchísimo la tardanza. Espero que este capítulo de verdad les guste. Tengo que hacer una ADVERTENCIA: VOY A CAMBIAR UN POCO LOS CANONS, SE QUE LA HISTORIA DE LOS MALFOYS NO ES ASI, PERO LO HAGO ASI PARA QUE ME CUADRE… fue una idea que se me ocurrió para darle un poco de drama a la historia. Espero que sepan disculpar, y que m comenten que les pareció.

Capítulo 10:

La mañana de Navidad era espectacular… la noche anterior había nevado y ahora el sol resplandecía en lo alto. La nieve cubría los patios y las puertas.

En la Mansión de Draco Malfoy, Scorpius caminaba nervioso de un lado a otro de la habitación. Ya había bajado a ver si los regalos navideños habían desaparecido de su árbol, y si efectivamente, no estaban más allí. Estaba nervioso porque usualmente Rose le escribía temprano deseándole una feliz Navidad y comentándole algo del regalo recibido. Pero éste año él se había esforzado el doble en conseguir el regalo perfecto para ella y la dichosa carta no aparecía… ¡y ya era casi medio día! Estaban por irse a comer a lo de sus abuelos y no quería… quería esperar la respuesta. Él entendía que seguro surgió algo pero no le importaba él quería su carta ahora y se estaba poniendo cada vez más nervioso y enojado.

La voz de Astoria sonaba histérica llamando a su hijo por 5º vez. Iban a la antigua casa de su marido a comer con sus benditos y anticuados suegros que adoraban las puntualidades y los decoros y ya llegaban 5 minutos tarde…

Scorpius sacó de su mente la carta y terminó de ponerse la capa para salir de su habitación y marcharse de allí. "Seguro tendré la carta esperándome aquí cuando vuelva." Ése fue su último pensamiento alentador antes de irse a comer.


Rose estaba sentada en su cama, en su casa, admirando sobre su cuello una perfecta cadena delgada de oro blanco y dorado entrelazado que terminaba en un dije que era una rosa perfecta abierta, cada pétalo era mitad dorado y mitad blanco y hacia el centro de la flor se fundían ambos colores dando una sensación de profundidad y unión.

En el centro de la rosa un corazón milimétrico en color verde esmeralda daba un toque de brillo y destacaba la joya.

Ella siguió admirándola y tocándola mientras la observaba en el espejo sin poder creer que realmente ese fuera el regalo de Scorpius… la había dejado totalmente aniquilada, quería llorar, quería gritar, patalear, reír desaforada, tirarse a la cama y a la vez subirse y ponerse a saltar encima. La euforia terminó por ganar y se puso a reír como una loca mientras se lanzaba en picada sobre la cama y cantaba desafinadamente y en forma de burla "Azul", una canción de un cantante muggle que su madre solía oír cuando estaba embarazada de Hugo y luego también más esporádicamente.

-¡Azul! ¡Porque este amor es azul como el mar azul!¡ cómo el azul del cielo nació entre los dos!- cantaba subida a la cama y con el cepillo de pelo como micrófono, cuando su madre entró despreocupadamente trayendo en sus manos una pila de ropa recién planchada. Rose interrumpió inmediatamente su concierto y se preparó para escribir la nota de agradecimiento que todos los años le mandaba a Scor…

Sentada en su escritorio estuvo 20 minutos sin que nada saliera en claro de su mente, que era un torbellino de emociones que tenía como fondo la canción antes mencionada.

-¡Bueno basta!- se dijo así misma en voz alta- Rose por favor pensá claramente que ya es tarde y hay que ir a La Madriguera.-

Puso su atención en ello y redactó rápidamente lo mejor que le salió en ese momento sin evidenciar demasiado la euforia que en realidad tenía encima, ni las mariposas en su panza ni el calor que le transmitía la joya que colgaba de su cuello.


En una larga mesa de roble oscuro cubierta por un mantel color crema inmaculado, comían 5 personas. Nadie hablaba mucho, sonreían cortésmente y de vez en cuando Astoria se levantaba hacia la cocina y buscaba un poco más de algo.

Se le notaba de lejos que algo andaba ocurriendo porque se la veía nerviosa, y a Draco también aunque Scorpius no tenía ni idea de que ocurría.

En un momento determinado de la comida, en el segundo postre, el budín de Navidad, Draco se paró y comentó que tenía una noticia para la familia. Se acercó a Astoria y le tomó la mano. Los ojos de la mujer brillaban de lágrimas.

-Vamos a tener otro hijo- dijo Draco con una gran sonrisa. Scor se quedó pasmado por un segundo, no se había imaginado nunca tal suceso…

Lucius y Narcisa se miraron con gesto de terror…

En ese momento una lechuza entró desde la puerta entreabierta de la cocina. Se acomodó al lado de Scorpius pero éste no respondía…

-Draco, hijo, no puedo más que apenarme con esta noticia.-Dijo Lucius Malfoy- Nosotros contamos con que seguirías la tradición familiar de sólo tener un hijo sin necesidad e contarte ésta terrible historia.-

- ¿Qué pasa papá? ¿Hay más secretos y sombras en ésta familia cuando te pedí que fueras sincero conmigo a partir de ese día?- contestó Draco evidentemente molesto y sosteniendo la mano de su mujer todavía.

-Si hijo, hay cosas… magia más antigua que tu existencia que juega en nuestra familia, lamento decir que no vas a poder tener ese bebé.-

-¿¿¿QUÉ???- preguntaron al unísono Draco, Astoria y Scorpius.

-¡¡Ay Dios, siempre espere no tener que decir esto!!- dijo visiblemente molesto- Hace muchísimos años, en la Edad Media, nuestros ancestros se vieron vinculados en una sucesión de hechos que provocaron el desprecio de las familias mágicas y no mágicas del lugar de nacimiento de nuestro apellido. Como sabrás nuestra familia proviene de Serra da Cova da Serpe, no fue siempre de Inglaterra. No es muy seguro el origen de ésta maldición antigua de la que te voy a hablar… no se sabe si fue una bruja o una simple mujer muggle la que la profesó… La que maldijo la herencia de los Malfoy para que nunca pudieran tener más de un hijo… para que así se acabe en forma lenta y deshonrosa nuestro linaje. Maldijo a cada hijo que no fuera el primero ¿entiendes? ¡Cada vez que un miembro Malfoy trató de tener su segundo hijo, han sucedido tragedias! La muerte de la madre antes del parto, la enfermedad congénita del niño, cualquier tipo de sufrimiento y nunca ha vivido más de una semana la criatura. Lo único que lograron nuestros antepasados ante la maldición fue al ser desterrados, venir aquí a Inglaterra y una bruja desconocida en vistas del horror vivido por la familia le aseguró que su primer hijo siempre sería varón y así nuestro linaje nunca se extinguiría. Algunos escritos refieren a una bruja pobre que les servía en su primera residencia aquí, que ayudó a mi tatara tatara abuela a llevar su segundo embarazo sin riesgos aunque indefectiblemente ese niño muriera en sus brazos al nacer.-

-¿Y porqué nunca me lo contaste, ni siquiera cuando contrajimos matrimonio, padre? ¿No ves ahora el dolor que le causas a mi mujer y a mi familia? ¿Cómo no se te ocurrió mencionarlo antes de que éste hijo mío, mi sangre, la tuya, fuera concebido?-

El comedor era un cementerio… Scor no podía entender nada… desató la carta de la lechuza y vió que era de Rose. La guardó en su bolsillo, definitivamente la leería en otro momento.

Su cerebro seguía procesando información, tenían que encontrar una solución para ello la única que se le ocurría…

-TENEMOS QUE BUSCARLA.- dijo- tenemos que encontrar algún pariente de esa bruja, estoy segura que tiene un poder especial, un corazón puro, amor infinito, nose algo así.- aventuró salvajemente. – Si lo que ella dijo fue real entonces tiene el poder de romper toda la maldición ¿No creen? No creo que haya nadie más que pueda ayudarnos…

-Tienes razón hijo- Draco estaba al borde del colapso nervioso, y Astoria lloraba copiosamente mientras se abrazaba a su pequeña barriga apenas notoria. Scorpius se acercó y la abrazó y así también el resto de los miembros de la familia aunque con rostros pálidos y miradas de impotencia y rabia contenidas.


En la Madriguera, la comida se llevaba adelante fenomenalmente; todos degustaban los majares de Molly y Ginny mientras usaban orgullosos sus pulóveres Weasley, tejidos a mano, de antaño los de los grandes y recién estrenados los de los jóvenes. Se había convertido en una tradición más.

Mas tarde Lily y Rose se encontraban en la habitación que ellas usaban al quedarse allí. La vieja habitación de la Tía Ginny estaba prácticamente igual, mientras ellas acurrucadas en una cama hablaban…

-¡No puedo creer que te haya regalado esta hermosura! ¿Rosie sabes que significa esto, no? Mi madre siempre lo dice… "cuando un hombre regala joyas está haciendo el mejor esfuerzo para robarnos el corazón".-dijo imitando a la perfección la voz de la mamá- Sabes que yo no soy de las que se complacen con cosas materiales ni mucho menos, pero tengo que decirte que para un Malfoy debe ser la única forma de expresarlo…-

-¡No! El no es así. El no es materialista, simplemente debe haberle visto, le gustó y me lo compro y listo, se sacó un regalo de su lista de navidad.-

-¡Si que eres ingenua cuando quieres sabes! ¡Ningún chico regala algo tan costoso porque sí aunque tenga el dinero suficiente para hacerlo! Además esta joya tiene un significado, el blanco del oro, similar a la plata, y el oro al dorado de Gryffindor, se funden en una Rosa (la cuál eres tú) y en el medio de sus pétalos abiertos un corazón verde Slytherin… lamento decirte que te está poniendo en bandeja su corazón…

-¿Eso piensas?-

-Por supuesto y dime colgada o despistada pero tengo el gen Weasley en las venas y estoy segura de que no me equivoco…

¿Era increíblemente posible que las especulaciones alucinadas de su prima fueran ciertas? No hay que excavar mucho para descubrir que Lily siempre fue la más soñadora de la familia. ¿Cómo podía confiar en lo que le decía esa pelirroja de ojos tan verdes casi como el corazón de su collar?

No tenía forma de probar lo que ella afirmaba más que preguntarle a él mismo y era obvio que no iba a hacerlo.

Mientras tanto su collar seguía transmitiéndole calor pero sin llegar a quemarla ni mucho menos. Era un calor protector como quien recibe una caricia esperada o se enfunda en su bufanda preferida…


La tarde, los Malfoy´s, se la pasaron principalmente en las bóvedas más antiguas de la familia en Gringotts. Donde no se encontraba oro ni mucho menos, sino una biblioteca o un despacho repleto de documentos, los cuales relataban la historia familiar y además se llevaba la contabilidad manual y el resto de los papeles que durante la larga descendencia Malfoy consideraron importantes resguardar.

Muchos de éstos documentos fueron encantados y trasladados a la Mansión Malfoy para ser evaluados y estudiados por ellos prontamente. Scorpius recién pudo leer su carta al volver del Callejón Diagon y haber pasado un rato con su madre y su abuela para tranquilizar las aguas entre las mujeres, tan distintas y unidas a la vez por el amor a dos hombres tan iguales. Debían encontrar la solución pero no querían alarmar más a Astoria por lo cual, su padre había decidió que el viaje lo realizarían igual y mientras estaban allí, él continuaría con la investigación y su abuelo la continuaría desde su casa.

Habían encontrado también esa bóveda pergaminos donde se detallaban avances en investigaciones similares y un Pensadero donde alguno de sus antepasados había dejado vivencias y recuerdos en pos de tal fin. La investigación entonces, si bien no estaba terminada, tenía un punto de comienzo y eso daba una luz de esperanza.

Cuando abrió la nota, se percató de que ésta era breve y se encontraba escrita en un pequeño pedazo de pergamino y con la tinta preferida de Rose: una que cambia de color constantemente… la peor es cuando queda del mismo color que el pergamino y ¡no puedes leer nada!

Obviamente producto de "Sortilegos Weasley". La carta decía:

"Querido Scorpius:

¡Feliz Navidad! Espero que hayas comenzado muy bien tu día y hayas recibido muchos regalos esperados. Debo admitir que tu regalo me ha costado la búsqueda porque me lo había imaginado perfecto para ti y cuando lo conseguí me dí cuenta que así era. Espero que lo disfrutes mucho y cada vez que lo uses me recuerdes.

Sobre mi regalo te voy a decir que me sorprendiste totalmente, nunca espere tan lindo gesto de tu parte, ni mucho menos tamaño gasto (¡no debiste hacerlo!) pero igualmente lo agradezco y acepto con mucho gusto ¡¡porque me encanta!! Es una combinación perfecta que hace que la joya resalte más y sea más perfecta que cualquier otra joya que haya visto. Además de que me queda perfecta. (si ya se dije muchos veces la palabra perfecta ¿y?)

¡Muchas gracias! ¡Disfruta y nos vemos en breve!

Rosie.-

Pd: La abuela Molly ya me preparó las tartas para ti para llevar al viaje. No te desesperes todavía tendrás que esperar…"

La sonrisa de Scorpius fue sincera por primera vez en el día y finalmente se esperazó con el próximo viaje y el inminente consumo de una de las exquisiteces Weasley.


Al día siguiente fueron a recoger a los chicos a sus casas y con los habituales saludos y despedidas maternas exageradas de las madres, el viaje terminó atrasándose.

Obviamente no podían aparecerse ni viajar por ningún medio muggle por lo cual utilizaron la red flu internacional del Ministerio.

Tanto Draco como Astoria se encontraban como ausentes pero una cálida sonrisa en los labios se les dibujó al ver los rostros maravillados de los jóvenes cuando vieron los imponentes paisajes que rodeaban el hotel donde se hospedarían. Rodeado de montañas, el hotel estaba situado en un valle y debido a la cantidad de nieve acumulada, se encontraba prácticamente aislado.

La habitación que tenían reservada era en realidad todo un piso. Donde se encontraban 3 habitaciones, una matrimonial y dos habitaciones dobles, un comedor y un living con chimenea de mármol. Del living se extendía una gran terraza que daba primero a un jardín cerrado con infinidad de plantas de múltiples colores y luego al exterior teniendo de fondo la pista de esquí de la montaña a lo lejos.

Esa tarde fue tranquila, primero recorrieron el hotel que era inmenso. Tenía restaurants, paseo de compras, patios de juegos, piscinas, espacio para jugar deportes muggles a quién le interesaba podía anotarse a clases particulares, campo de quidditch, era casi una ciudad allí adentro, por lo cual no pudieron terminar de recorrerlo.

Después de merendar, Astoria comunicó que debía irse a recostar. Draco y Albus se enfrascaron en una conversación sobre quidditch y gobstones, el juego favorito de Albus después del Quidditch. Draco gentilmente se ofreció a jugar una partida con él en el salón de juegos, porque aunque él no lo admitiera ese juego también lo aficionaba.

Rose al ver que se levantaba su primo, hizo el ademán de hacerlo también ya que la situación la estaba poniendo bastante nerviosa, cosa que no era raro en ella últimamente, ante la posibilidad de entablar una conversación a solas con Scor. Tenía miedo de en un acto fallido decir cualquiera de las tonteras en las que pensaba mientras él le hablaba…

Draco y Albus ni siquiera notaron el ademán de Rose para acompañarlos ni como la mano de Scorpius la tomaba suavemente y la volvía a su lugar.

Rose para disimular agarró la taza de café semi-vacía y casi fría que tenía enfrente y le dio un sorbo mientras miraba el salón entretenida.

Cuando Scorpius pudo pronunciar palabra dijo:

-No quiero que vayas con ellos Rose, porque tengo otras ideas para nosotros…- termino sonriéndole de lado con esos ojos grises achinados por la sonrisa…

Las mejillas de Rose se colorearon levemente pero no debido a la mirada tierna y pícara que le estaba dando, sino por lo que su propia imaginación captó como "ideas"… ¿ciertas imágenes de ella y él encerrados en un muy diminuto armario de escobas podría calificar como "ideas"?

-Vamos, Rosie ponte el abrigo que vamos a salir.- le dijo el rubio mientras se abrigaba en su largo sobretodo de paño.

- ¿Afuera? ¡Pero ahora justo se largo a nevar! ¿No te parece que es peligroso salir?- A Rose no se le había ocurrido una excusa mejor (N.A: lo sé mi culpa), ella pensaba totalmente en otra cosa, pero claro eran solamente cosas de su imaginación…tal vez algún lugar más… acogedor.

- ¿Estás bien Ros? Es sólo nieve, caminamos por la nieve todo el tiempo en Hogwarts para ir a lo de Hagrid, a los invernaderos…

- ¡Está bien, salgamos al maldito frío!- dijo una malhumorada Rose.

Al salir él le jugó una pequeña broma para cambiar su humor y continuar el trayecto bordeando el hotel llevándola abrazada por los hombros… Rose sentía sus orejas hervir que estaba a punto de sacarle humo pero ahora su sonrisa las igualaba en calidez.

Un poco antes de llegar al lugar donde Scor la quería llevar, le tapó los ojos con una mano y la condujo hasta que se frenó. Su aliento a menta entraba directamente a sus oídos y sus labios chocaban con el lóbulo de su oreja, casi por casualidad, y le dijo "Esto es hermoso (como tú, pensó él) y te va a encantar, lo sé."

Le destapó los ojos y la dejó parada en el borde de lo que se suponía era un lago enorme totalmente congelado, liso y pulido como si fuera una pista de patinaje. A lo lejos una pareja patinaba y realizaba figuras en el aire y en el piso, totalmente espectaculares. El lugar estaba solitario en ese momento y era una imagen totalmente perfecta. La danza que realizaban, con el amor que se miraban, la armonía, sincronización, la perfección pensó Rose, y el paisaje hacían un combinación sublime.

Al momento se sintió encantada, tal y como Scorpius sabía que lo haría. Se quedaron así abrazados por la cintura, Rose apoyada en el pecho de Scorpius, mirando esa rutina que asimilaba a una pareja de cisnes deslizándose sobre el agua sin siquiera turbarla y demostrando su gracia y delicadeza, en cada movimiento. Era de ensueño.

Hasta que terminaron, y la pareja se perdió de un momento para otro.

Cuando Rose salió de su ensoñación la pareja se acercaba hacia ellos y los saludaban en un idioma que Rose no conocía, Scorpius habló y el joven les entregó los patines de ambos con una sonrisa y se alejaron.

-¿Te gustaría probar?- le dijo a la pelirroja con una mirada pícara… la estaba retando a hacerlo, y Rose no se iba a dejar amedrentar por nadie menos en este momento.

-¡Obvio!- Le contesto confiada. Pero cuando observó los patines que el Sly le entregaba la confianza se volvió a ir por donde vino…

Desgraciadamente ambos eran muy malos y ninguno consiguió ponerse de pie a la primera, pero Scor lo consiguió antes que ella. Y cuando la quiso ayudar ambos cayeron… no se puede negar que cada nueva experiencia trae… nuevos moretones.

Ese atardecer en una de las tantas vueltas que estaban dando al lago, Rose, se alejó de Scorpius para contemplar el paisaje un poco más y cayó de cara al piso con el impulso que había tomado para avanzar…

Termino, por suerte, estrellándose las manos enguantadas sobre el hielo que crujió fuertemente y con el tobillo roto. Aullando de dolor, Scor la semi-cargó sobre sí y la llevó a la habitación.

Sentada en un elegante sillón de cuero blanco se encontraba Rose un momento después sin abrigo y sin patines, con los pies sobre la mesa ratona para amortiguar el dolor mientras sostenía una bolsa de hielo encima. Ella no le echaba la culpa a nadie, era obvio que fue su culpa; y Scorpius estaba enojado con ella por apartarse y romper el momento que él había planeado, para llevar adelante una jugada importante en su plan vacacional… Igualmente también estaba preocupado pero no quería molestar a su madre en su descanso en estos momentos… estaba delicada y Rose podía esperar una hora a que se solucione su tobillo. Para la cena estaría perfecta. Mientras tanto podía aprovechar esa inmovilidad de la pelirroja ¿no?

-¿Estás mejor? Te traje un chocolate caliente de la tienda de café de abajo.- Le comentó. Rosie se apoyaba perezosamente en el respaldo del sofá y entrecerraba los ojos delicadamente con actitud somnolienta…

'No tiene idea lo hermosa que se ve en esa posición' pensó Scor, mientras se acercaba y se sentaba a su lado. Le pasó el chocolate y le animó a que repose sobre su hombro la cabeza. Rose lo hizo así y sintió las mejillas arder mientras aspiraba el perfume que desprendía mezclado con el olor a chocolate caliente. "Una combinación perfecta" se encontró pensando mientras se acercaba más y sorbía el chocolate.

Así estaban en silencio, escuchando las respiraciones del otro cuando fueron cerrando los ojos y quedándose dormidos en un placentero sueño que repetía constantes en ambos y en los cuales se reflejaban sus esperanzas…


Draco no podía creer lo increíblemente hábil que resultó ser este Potter, no podía imaginar de que parte de la familia provenía esa astucia. "Seguramente del Potter mayor no."

Si bien, su familia había cambiado antiguos prejuicios y habían tratado de comulgar con la mayoría de las nuevas proesas de la comunidad mágica, con Potter y Weasley, tenía un asunto personal, de piel, como solía decirle a su esposa. Ella si bien provenía de una familia aristocrática, desde joven había manifestado su interés en lo humanístico y nunca, mucho menos, mostró desprecio por ningún grupo de los que en otras épocas su entorno no hubiera aceptado. Ellos se habían conocido en Harvard, si en la universidad muggle. Draco, después de los varios años de servicio a la comunidad mágica, que le había llevado el limpiar su nombre luego de la guerra, decidió que quería ser empresario, y emprendió un viaje a América para especializarse en dicha rama, consiguió entrar a la universidad y allí, en el Ministerio de Estados Unidos, la conoció. Ella estaba realizando un estudio sobre los comportamientos muggles ante las crisis financieras, como la que se estaba viviendo en ese momento en el país. Viajaba por el mundo, tratando de encontrar patrones coordinantes que le permitieran dar sustento a tu teoría sobre los ciclos humanos, para poder así culminar su carrera y recibir el título de Sanadora Psiquiatra en la Universidad Mágica de Londres. (N.A: Si ya, se estoy delirando, Disculpen la interrupción)

Allí Draco recién llegado al país y con una carrera por delante, salió airoso con el teléfono de la chica en Londres y en Estados Unidos, sin saber que esa sería la última conquista que haría.

Bueno igualmente, él consideraba que la parte inteligente del chico era de Ginny Weasley, porque éste sin quererlo tenía la astucia propia de un Slytherin y eso a Draco le encantaba. Tal vez por eso se llevaba bien con Scorpius también.


Astoria se levantó de la enorme cama que sostenía su cuerpo simplemente porque su estómago rugía de hambre. Se puso las cómodas pantuflas rosas que siempre usaba y salió de la habitación para ver que hacían el resto de los viajantes y si de casualidad ya era la hora de ir a cenar.

En el amplio living se encontró con la escena más tierna que vio en mucho tiempo. Rose estaba acurrucada contra Scorpius con la pierna estirada sobre la mesa ratona, mientras que él la sostenía abrazándola por los hombros y ambos dormían plácidamente con un rostro de profunda serenidad.

Ella disfrutó mucho de esa vista, pero supuso por la hora que era, que Draco iba a estar por volver y encontrarlos en esa escena no le iba a gustar mucho… 'todavía no hay porqué decírselo' pensó y con la varita encendió la radio para que se despertaran con la música mientras ella entraba al baño principal que tenía un gran jacuzzi.

Una música lejana sonaba en los oídos de Scorpius y se introducía en sus sueños lentamente, hasta que terminó por invadirlos completamente y despertó sintiéndose invadido por un calor externo a él y encontró la causa apenas abrió los ojos. Allí estaba ella, con su pelo colorado contrastando con el sofá y con su misma piel blanca. La colita deshecha y despeinada le daba un aire desaliñado que ella no tenía nunca, siempre era correcta. Mientras que sus labios rosas y carnosos, parecían llamarlo a que los bese por primera vez. Se sintió fuertemente necesitado a cerrar ese círculo vicioso que lo estaba atrapando en su mente y el tener contacto con esos labios fue lo único en lo que podía pensar, antes de acercarse lentamente hacia la bella durmiente…

"¡Un poquito más y ya estás!"- pensaba una voz dentro de su cabeza.- "¡¡Para!! ¿Te das cuenta de que estás siendo totalmente egoísta? Estás dejándote llevar por tus inmundos impulsos y ni siquiera estás siendo valiente, te estás aprovechando de que ella, tu mejor amiga, está durmiendo placidamente sobre tu hombro, ni siquiera estás dejando que ella sea participe y tenga capacidad de decidir si quiere recibir su primer beso de tí. Sin contar que no sabes, ¡si ella quiere un beso tuyo siquiera!"

En medio de toda ésta discusión de conciencia que tenía Scorpius, su cuerpo se quedó estático a unos centímetros de la boca de la joven durmiente. Ella al abrir los ojos lentamente saliendo de su sueño sintió una respiración sobre sí que la asustó pero no pudo moverse al encontrarse abrazada fuertemente por los brazos trabajados por el quidditch del blondo.

Scorpius para disimular actuó rápido y le besó la mejilla.

-¡Buenas tardes! ¿Dormiste bien?- le preguntó mientras la acomodaba derecha y se paraba. La madre de Scorpius había pasado nuevamente al dormitorio y cerrado la puerta mientras el pensaba.- Voy a buscar a mi mamá así te arregla ese pie en un santiamén.- y se alejó.

Rose se quedo pensando… un tanto traumada por la situación anterior, él había estado tan cerca que la había dejado mareada y atontada, no había sabido que hacer, seguramente sus ojos denotaron su terror y él se acobardó, porque estaba segura de que se debatía en si quería besarla o si debía hacerlo o no. "Tal vez no todas las esperanzas estén perdidas" pensó


Al otro día, ya en excelente estado estaban todos los "esquiadores", con los equipos preparados para salir en cualquier momento hacia la primera lección. Rose ya había aprendido su lección de las vacaciones el día anterior, por lo cual había decidido pasar el día de compras con Astoria. Los hombres iban a hacer un día completo en la montaña, por lo cual no volverían hasta que el día oscureciera. Draco por razones obvias le había prohibido esa actividad y cualquier actividad riesgosa para su salud a su mujer.

La mañana se pasó volando entre levantarse tarde, almorzar, conversar tranquilamente con la madre de Scorpius en el jardín cerrado admirando las plantas, y esperando la hora de la cena. Astoria disfrutaba muchísimo de la compañía de otra mujer, siempre deseo que su segundo hijo fuera una niña, y ahora con el momento que estaba disfrutando con esa mujercita, más se convencía de ello. Lo deseaba con todo su corazón.

- Bueno ahora vamos, ¡a comprar!- dijo Astoria levantándose del lujoso restaurante donde tomaba un capuchino.

- Y Rose, por favor, ya te pedí ¡que dejes de llamarme, sra. Malfoy! Llamame Astoria. ¿Y que piensas hacer cuando salgas de Hogwarts?-

-Todavía no lo tengo definido. Lo que más me gusta, aunque me cueste admitirlo, son las pociones, me fascinan, principalmente las curativas. Creo que en eso me podría perfilar. Me interesan los estudios, las investigaciones, me gustaría también hacer algo relacionado con la gente, algo humanístico…-

Rose seguía caminando sin notar que…

- ¡Oh Dios mio! ¡¡¿Sra. Malfoy se encuentra bien?!! Voy a buscar ayuda…

- ¡No! Rose quédate aquí. Ayúdame a sentarme en estos sillones.

Astoria tenía unos dolores terribles en el abdomen que la obligaban a estar doblada por la mitad. Ella sabía que era producto de la maldición porque nunca había tenido esos dolores como de contracciones con tan solo 4 meses, además de que era imposible, nada bueno puede obtenerse de ese tipo de dolores.

Rose no sabia que hacer, estaba aterrada, de un momento para otro, la mamá de Scorpius se partía al medio del dolor que no avisó que venía, ni se lo suponía. Solamente atinó a sentarse junto a ella y acariciarle primero la cabeza que era lo único que podía ver de lo acurrucada que estaba Astoria, y a tararear una canción de cuna que su mamá siempre le cantaba cuando se sentía mal o tenía una pesadilla.

Cada caricia para Astoria era como un ungüento, que le tranquilizaba, no le sacaba el dolor, pero poco a poco, la fue estabilizando, hasta que sólo sentía las puntadas en el abdomen.

- ¿Está mejor?- Cuando vio que Astoria se incorporó, mejorada, pero no completamente.

- Yo estoy embarazada, por eso mi marido no quería que hiciera nada riesgoso y me dejó aquí contigo que estabas lastimada. Gracias a Dios que estabas aquí para calmarme, ahora necesito pedirte un favor… se que va a sonar raro, pero ¿no tratarías de calmarlo a él?- concluyó señalándose la panza.

- A él… ¿Se refiere al bebé?- Preguntó la chica desorientada.

-Si Rose, por supuesto que al bebé. Ya que pudiste calmarme a mí, creo que él lo necesita más que yo.- Contestó poniendo una cara de dolor insoportable, que era el que sufría en esa parte de su cuerpo, pero a la vez tratando de sonar calmada, para que Rose entrara en confianza.

Estaba en una disyuntiva, no entendía como con sus caricias podía haber calmado el dolor de esa mujer, que se notaba en cada una de sus marcadas facciones que era terrible; ¿y ahora ella le pedía que calme el dolor de su vientre? ¿No tendría que ir en busca de un sanador en vez de perder el tiempo en esas cosas?

"No, mejor concéntrate, y trata de transmitirle tranquilidad, si ella se tranquiliza, seguramente la podrás convencer de ir hasta la sala de emergencias del hotel."

Suavemente empezó a pasar su mano sobre el vientre apenas abovedado de Astoria y a cantar su nana, lo más despacio posible pero audiblemente. Al cabo de un rato, el dolor de la madre empezó a disminuir y su respiración dejó de ser entrecortada para ser normal. Todo volvió a su estado, dejando a Astoria y a Rose totalmente desconcertadas.


Bueno hasta aca llega el capi de hoy... la pregunta es ¿será Rosie la descendiente de esa bruja capaz q ayudarlos? Yo creo que la respuesta de mi mente bastante cursi por decirlo así, les da la pauta d cual puede ser esa respuesta añorada... jaja.

Espero que TODOS los que lean este capi y les guste o me tiren con fruta, me dejen un rw con su larga o breve percepción o apreciación o comentario o etc, etc, etc. ¿Porque? Me preguntarán uds. Bueno yo les contesto, xq lei de una autora, que decia QUE LOS RWS ADELGAZAN ENTONCES YO COMO SOY MUYYY BUENA QUIERO CONTRIBUIR A SU ESTABILIDAD DE PESO XD!. Muchas gracias a todos los que m agregaron a f/fs o a alertas o me dejaron un simple rw q para mi vale oro!

Nos leemos en el prox capitulo, espero que les guste. Desde ya muchas Gracias.

Romi.-