Antes de nada, quiero decir que este capítulo se me ha hecho muy pero que muy complicado.

Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo, a mi solo me pertenece mi Oc.

Aviso: Puede haber un poco de ooc de Byakuya (espero que no y si lo hay que no sea mucho)

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Defectos

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Kai se miró al espejo y suspiró.

Hacía mucho tiempo que no se veía de ese modo. Se puso el vestido color verde que le habían regalado sus primos por su cumpleaños. Era corto de manera que le llegaba sobre las rodillas y se ataba por el cuello dejando su espalda descubierta. Se puso unos zapatos tacones y llevaba un bolso pequeño a juego. Se recogió el pelo en un recogido sencillo, se puso un pequeño colgante. Estaba poniéndose el ultimo pendiente cuando tocaron a su puerta.

-Ya voy.- grito mientras se ponía lo último.

Cogió un abrigo y su bolso y fue hasta la puerta. Cuando la abrió sonrió al ver a Ikkaku vestido de traje.

-Vaya, nunca creía que te vería así.

-No te acostumbres. Tú estas… esto…- decía el chico rascándose la nuca mientras ella le miraba divertida con una ceja enarcada.- bueno… que estás muy guapa.

-Gracias- le contesto tras reírse un poco por la reacción del chico.

Los dos bajaron las escaleras y en el portal del edificio de la chica vieron el coche aparcado del calvo. Era raro verle con su coche, siempre estaba aparcado junto al hospital y cuando salía, solía ir andando a los sitios.

-Gracias por acompañarme Ikkaku, no quería ir sola.

-De nada. En ese sitio de pijos habrá canapés y bebida gratis, ¿verdad?

-Supongo que sí.- decía tras reírse.- pero no creo que este bien que digas sitio de pijos, por lo menos allí.

-Ya lo sé. ¿Cuándo volveremos? Ya sabes que yo no puedo quedarme mucho tiempo.

-Tranquilo, volveremos pronto, no quiero quedarme mucho en ese sitio.

-¿Demasiado pijo?

-Demasiado exclusivo.

-Recuérdame por qué vamos allí.

-Porque es benéfico y porque nos ha invitado Ukitake y no vamos a ser tan descarados como para rechazar su oferta. Asique no nos queda otra que intentar divertirnos.

-Y también porque esta ese hombre del que me hablo Rangiku. ¿Verdad?

-No voy a ir allí por él.- le miro desafiante.

-Cuéntamelo. ¿Quién es?

-Es solo el hermano de una alumna, que casualmente me lo he encontrado algunas veces más. Pero el último día que lo vi no le hable muy bien, y se molestó.

-¿Qué le dijiste?

-Me pregunto sobre mi cambio de trabajo y le dije que no era asunto suyo.

-Pregunta complicada- decía Ikkaku negando con la cabeza.- ¿Y cómo se llama?

-Kuchiki Byakuya- decía ella sonriendo.

-¿El millonario?

-Le he puesto un mote. Siempre finjo que no me acuerdo de su nombre.

-¿Por qué?

-Porque es divertido.

-Tu sí que los sabes elegir. Ese tipo tiene que tener una pasta...

-Sabes de sobra que eso no me interesa. Y además, no quiero nada con él. Tú y Rangiku siempre estáis igual. Cuantas veces os he dicho que no quiero nada con nadie.

-Y qué es eso de vivir la vida cada día.

-No quiero atarme a nadie Ikkaku.

-No tienes por qué hacerlo.- ella le miro de reojo y él se encogió de hombros- ya hemos llegado.

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Byakuya estaba en el gran salón donde se hacía la gala benéfica. Al igual que todos los empresarios de Karakura, se encontraba allí con el objetivo de cerrar nuevos negocios. Aquellos eventos eran una gran oportunidad para hacerlo. Pero no estaba solo él, sino que le acompañaba su asistente personal Renji y otro de sus trabajadores Hisagi.

Los dos trabajadores se fueron hacia un de las mesas de comida mientras que Byakuya fue a hablar con alguno de sus socios.

Poco a poco el lugar se iba llenando cada vez más. Algunos venían con objetivos económicos, otros porque tan solo querían ir a una fiesta como aquella, y otros para donar algo de dinero.

Ikkaku y Kai entraron pasando desapercibidos por todos. O por lo menos eso era lo que pensaban.

-Parece que el ambiente está animado.- dijo Ikkaku al ver la cantidad de gente que había.- ¿Cuál de todos estos es Byakuya?

-No he venido a buscarle a él ¿de acuerdo?

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Byakuya que estaba hablando con uno de sus socios, Stark, al estar mirando hacía la entrada la pudo ver en cuanto ella entró al lugar. No pudo evitar mirarla fijamente durante unos segundos. Se obligó a apartar la vista para seguir con aquella conversación, pero eso no evitaba que la mirara de reojo.

Pero él no era el único que se había fijado en la chica. Renji también lo había hecho.

-Hisagi- le llamó a su amigo- esa de allí, ¿no es Kai?

Este se giró descaradamente para mirarla, para su suerte, la rubia no se había dado cuenta de aquello.

-¿La misma que te echo de su casa? Sí, creo que lo es.

-Voy a ir a hablar con ella.- decía Renji comenzando a andar pero Hisagi le agarró del brazo.

-Tío, esa chica te echo de su casa. No querrá saber nada de ti. Además… mira ha venido con otro.- señalo al calvo- Igual es su novio.

-Pues pasare a saludar y ella me dirá si es su novio o no.

Renji no escuchó más a Hisagi y fue hasta donde se encontraba la rubia.

-Hola- le saludó el pelirrojo y la chica abrió los ojos como platos al verle.

-¿Qué haces aquí?

-Eso mismo te iba a preguntar. Yo estoy trabajando ¿y tú?

-Yo… bueno nosotros…- decía señalando también a Ikkaku- nos ha invitado un amigo.- la chica no sabía qué hacer en aquella situación. Miró a Ikkaku, el cual no decía nada- él es un amigo, se llama Ikkaku- le dijo señalandole- él es Renji un… conocido.

Ikkaku miro al pelirrojo sin llegar a comprender nada.

-Os dejo solos para que habléis- fue lo único que se le ocurrió al calvo.

-No… Ikkaku- susurro suplicante la chica, pero su amigo no la escucho.

-Y… ¿Qué tal has estado este tiempo?

-Bien.- los dos se quedaron en silencio sin saber que decir- oye, después de cómo te trate ¿por qué has vuelto?

-Puede ser que… fuera porque me gustaste. Y… nunca me llegaste a dar tu número de teléfono.

-Renji… no te ofendas. Pero por nada del mundo te lo daría. Yo… aquella noche estaba muy borracha y punto.

-Y lo entiendo, por eso me gustaría que empezáramos desde el principio.

-Yo… no quiero tener nada contigo. Entiéndelo.

-Lo entiendo, pero…

-Te ha dicho que no quiere nada contigo Renji.- los dos giraron sus cabezas sorprendidos hacia aquel tercero- a una señorita no le gusta que le insistan tanto.- el pelirrojo se quedó mirando sin saber que decir mientras que Kai veía la escena sorprendida- ahora, porque no vas a cerrar el acuerdo con Stark, los detalles ya están hablados solo queda acordar unas cosas.

-Sí, jefe.- miro a la chica- hasta otra Kai.

La rubia miro al hombre que se había quedado junto a ella y no pudo evitar que le saliera una sonrisa.

-Vaya flequillos, con que me consideras una señorita.

-No todos los días se te puede ver así.- decía haciendo que la chica se sonrojase.

-Pensé que estarías enfadado conmigo.

-¿Podría invitarte a una copa?- preguntó sorprendiéndola.

-Claro- le contesto sonriendo.- hoy no estás tan borde.

-Intento ser amable.- dijo molesto Byakuya.- Además, si me voy, puede que Renji vuelva. No creo que quieras que siga molestándote.

-Vaya, con que también vienes con la faceta de: caballero salvando a una dama.- dijo con tono sarcástico-. Pues esta dama no necesita que la salven.

-Pues si es en ese caso…- comenzó a darse la vuelta.

-Espera, solo bromeaba- le freno la chica al ver que se disponía a irse- además, ¿Dónde está esa copa?

Byakuya suspiro resignado sintiendo como aquella chica conseguía acabar con su paciencia. Miro a su alrededor e hizo unas señas a un camarero cercano. Este vino hasta ellos y el moreno cogió dos copas de champan y le entregó uno a la chica.

-Gracias.- contesto ella cogiendo la copa que le ofrecía.

-¿De que conoces a Renji?

-Es un conocido. Ya veo que trabaja para ti.

Byakuya se quedó callado y bebió de su copa.

-¿Cómo es que has venido aquí?- le pregunto después de un rato en silencio.

-Un amigo me invito.

-¿Has venido sola?

-No. He venido con mi amigo Ikkaku. ¿Te acuerdas? El del accidente- le aclaró la chica y el moreno asintió.- esta por allí hablando con…- contesto observando como su amigo parecía haber encontrado a alguien con quien hablar. Y al ver que se trataba de una chica, no quiso molestarlo. – creo que me ha dejado plantada.

Byakuya la miro divertido y luego dirigió su mirada hacia la dirección donde ella miraba. Se volvió a girar para ver a la chica que tenía delante.

-Siempre puedes llamar a Renji.- ella le miro enarcando una ceja.

-Eso es lo que menos me apetece.- ambos se volvieron a quedar en silencio. Kai volvió a tomar un trago de su copa y volvió a hablar- Flequillos- él le miro con el ceño fruncido- ¿sigues molesto por lo del otro día?

-¿Te importa?

-No seas borde, yo estoy intentando ser amable.

-¿A que vino ese cambio tan brusco?

-Me hiciste una pregunta muy complicada. No lo llegarías a entender.

-Hablas como si pensaras que soy idiota.- contesto molesto.

-No es eso. Es que… es complicado.- contesto negándole con la cabeza.

-Es mucho cambio.-asintió él- Alguien que quiere ser médico no lo dejaría tan fácilmente.

-Tú lo has dicho. Dejar tu vocación a un lado, no es nada fácil.- Byakuya la observo detenidamente mientras ella terminaba su copa. No sabía exactamente qué era lo que tenía que decirle, estaba confundido. No sabía si seguir hablando del pasado de la chica o cambiar a otro tema.- sea lo que sea, tendrías tus razones para hacerlo. Pero ¿Cómo llegaste a tener la otra carrera?

-Después de dejar el hospital. Quería hacer algo más…- contesto pensativa- así que decidí estudiar otra carrera, algo que no tuviera que ver con la medicina.

-Ya veo- contesto él y después bebió de su copa para terminarla.

Entonces un hombre alto con el pelo largo atado en una coleta y con barba se acercó a los dos.

-Hola muchachos- contesto arrastrando las palabras. Kai le miro asombrada, puesto que no conocía a aquel hombre, mientras que Byakuya frunció el ceño.

-Kyoraku- dijo en modo de saludo Byakuya.

Kai miro al hombre sorprendida. No se había imaginado que el amigo de Ukitake era un hombre como aquel, y mucho menos que era él quien organizaba la fiesta benéfica.

-¿Qué tal os lo estáis pasando?- preguntó y Kai se pudo dar cuenta de que arrastraba un poco las palabras, como si llevara unas copas de más- Byakuya, ya veo que estas aprovechando para llevarte a esta muchacha a tu cama- le dijo dándole golpes con el codo en el costado.

-Eso no es así- respondió Byakuya apretando la mandíbula.

-Parece que fue ayer cuando venía por estos eventos para ayudar a su abuelo con el negocio- comenzó a contarle a Kai.- y ahora míralo, como un hombre viene aquí para llevarse consigo a una dama.- la rubia se sonrojo con aquel comentario- dime ¿Cómo te llamas jovencita? No te he visto nunca por aquí.

-Kai, soy amiga de Ukitake.

-¿Con que tú eres Kai-chan? Ukitake me habló de ti. Lástima que él no pudiera venir. Últimamente su enfermedad le está molestando mucho- contesto cambiando a una postura más seria.

-¿Dónde está tu ayudante, Kyoraku?- le preguntó Byakuya molesto por la interrupción de aquel hombre y sus comentarios.

-No lo sé. ¡Nanao-chan! ¡Nanao-chan!- comenzó a llamarla a gritos llamando la atención de todo el mundo.

Segundos después apareció la chica con la que estaba hablando Ikkaku.

-Deje de gritar de ese modo.- le regaño mientras se acomodaba sus gafas.

-Lo siento, Nanao-chan.- le contesto el con una sonrisa.- Byakuya-kun me pidió que te llamara.

-Quería darle mi donativo.- le explico Byakuya. Mientras sacaba un cheque de su bolsillo.

-Muchas gracias señor Kuchiki- dijo Nanao cogiendo el papel.

-Yo también quería hacerlo.- les sorprendió Kai.

Byakuya miraba entre curioso y sorprendido como ella abría su bolso y sacó lo que parecía ser una chequera. Apuntó algo y después se lo entrego a los organizadores.

-Vaya Kai-chan, es una generosa cantidad. Te lo agradecemos mucho- le dijo Kyoraku.

-No es nada. No tienes que agradecérmelo.

Después de una pequeña charla. El hombre se fue a saludar a otros conocidos mientras cogía una copa, y su asistenta se dirigió hacia donde estaba Ikkaku.

-Vaya, parece que Ikkaku y esa chica se llevan bien- dijo para sí misma Kai.

-Si me permites la pregunta- le llamó la atención Byakuya haciendo que ella le mirara a los ojos- ¿Cómo es que tienes tanta cantidad de dinero? Teniendo en cuenta donde vives…

-Y que no tengo coche.- término su frase- te lo responderé con otra copa- le dijo divertida mientras comenzó a andar hacia un camarero.

Byakuya frunció levemente el ceño y la siguió. El camarero agacho la bandeja para que Kai cogiera dos copas y le entregó una a Byakuya.

-Eres muy fácil de enfadar flequillos.- le sonrió de lado.

-Tú eres muy molesta.- tras aquello bebió un trago de su copa mientras ella se rio levemente.

-Respondiendo a tu pregunta. Cuando mis padres murieron, me dejaron en manos de una gran empresa en Tokio. Pero yo no sabía cómo llevar aquello, así que la vendí.- hizo una pequeña pausa- ahora se llama empresa Sousuke o algo así.- Byakuya se quedó asombrado al escuchar aquello. A él le había costado mucho hacer negocios con aquella empresa, y ahora que lo había conseguido, resultaba que aquella empresa anteriormente pertenecía a la rubia. Estuvo a punto de decírselo, pero pensó que lo mejor era no hacerlo.

-¿Y qué haces con el dinero?

-Esa no es la pregunta flequillos. La cuestión es ¿para qué quiero yo tanto dinero? ¿Para gastármelo en casas enormes, en tener un montón de coches caros? ¿Para qué voy a gastarme el dinero en chorradas cuando hay gente que lo necesita más que yo?

-Por lo tanto lo donas.

-Exacto. Prefiero gastarlo de esa manera. No quiero quedármelo para mí. Esa es mi filosofía. La gente morimos, y cuando lo hacemos ¿Qué es lo que queda de nosotros? Solo bienes materiales que se quedan en los bancos.

-No siempre es así.

-Lo sé. Pero si estas solo, y no hay nadie más a quien dejarle nada, piensas así.

-¿Y qué hay de tu familia?

-Solo tengo a mis primos. Nadie más. Y sé que ellos no aceptarían mi dinero.- bebió de su copa.

-¿Y en un futuro?

-No me gusta pensar en el futuro. Prefiero vivir en el presente.

-¿Qué te hace pensar de ese modo?- pregunto para beber después.

-Cuando pasas por lo que he pasado yo… empiezas a pensar así. Las personas pensamos que somos indestructibles, creemos que moriremos siendo ancianos, queremos controlar todo lo que nos rodea. Pero eso no es así. Los humanos somos seres muy frágiles. En un momento podemos estar en un lugar y en otro podemos estar muertos. Y la muerte es algo que nunca avisa cuando va a llegar, pero estamos obligados a recibirla.

-Vaya, eso resulta muy filosófico… y llevado al extremo.

-Lo es. ¿Y qué hay de ti? Como te gusta gastar tu dinero.

-Supongo que en mi caso es diferente.

-Con que eres de esos ricos.- Byakuya enarco una ceja- ya sabes, esos que no saben qué hacer con su dinero salvo comprarse cosas. He visto tu Ferrari, y seguro que tienes muchos más.

-Tenemos maneras diferentes de ver las cosas.

-Por supuesto. Tú tienes a tu hermana.- bebió de su copa.

-Hablas como si me conocieras.- dijo imitando a la chica.

-Creo que te conozco bastante. Veamos… eres arrogante, orgulloso, borde- Byakuya cerró los ojos y frunció el ceño- elitista, te molestas con facilidad, eres cabezón, cotilla… no sé si me olvido de algo más.- dijo ella pensativa.

-Parece que solo ves cosas malas.

-A parte de que te preocupas por tu hermana, no me has demostrado nada más.

-Creo que es mi turno.- contesto el abriendo los ojos y mirando la sonrisa de lado que tenía- tu eres molesta, irrespetuosa, entrometida, desafiante- cambió su mirada y frunció el rostro.- Por lo que me has contado, has debido de sufrir en el pasado, lo que en cierto modo te hace ser frágil aunque quieras aparentar que eres fuerte. También como has dicho, estas sola y parece que no quieres aferrarte a nadie.- la miro a los ojos- Eres más vulnerable de lo que quieres aparentar.

Kai apretó la mandíbula mientras le miraba fijamente y no pudo evitar que a causa de los nervios comenzara a respirar aceleradamente. Él la miraba esperando a que ella le respondiera de igual forma que él lo hizo.

-Vaya flequillos, parece que has ganado este juego.- dijo apartando la vista. Bebió de un trago lo que le quedaba de champan, lo dejo en la mesa más cercana y se fue.

Byakuya se quedó sorprendido ante aquella reacción. No se esperaba que ella hubiera actuado de esa forma. Sin lugar a dudas había metido la pata hasta el fondo al haberle dicho aquello. Pero no sabía cómo podría solucionarlo.

Kai por su parte fue al otro lado de la sala y cogió otra copa más. Aquella vez no era como la anterior, en la cual él le había preguntado algo bastante difícil para ella. Esta vez era algo completamente diferente, y lo peor de todo, era que sentía que había dado en el clavo.

Casi segundos después Ikkaku se acercó a su lado y la llamó.

-¿Estas bien?- preguntó cuándo estuvo a su lado.

-Sí. Tranquilo, no es nada.

-Vale- contesto dudoso- yo ya me tengo que ir ¿quieres que te lleve?

-Sí, está bien.

-Kai- la llamó el moreno que se había acercado a ellos.

-Flequillos, yo… ya me iba.

-Espera.

-Yo… os dejo solos.- interrumpió Ikkaku.

-Si quieres, puedo llevarla yo a su casa.

Ikkaku miró a Kai y ella a él. Ella no contesto nada, y al recordar la charla que ambos habían tenido en el coche, él sonrió maliciosamente.

-Está bien. Yo ya me voy. Que te diviertas- susurró lo último a Kai.

Ella abrió los ojos como platos mirando a Ikkaku. Él se encogió de hombros y se marchó del lugar. Kai intento pararle pero ya era demasiado tarde.

-Este chico a veces es idiota.- dijo para ella misma. Después giró su mirada a Byakuya- ¿Qué querías?

-Lo de antes… creo que te sintió mal.

-Vaya, acertaste. Otra vez.- dijo con tono sarcástico.- ¿y vienes a disculparte?- Byakuya no dijo nada, tan solo apretó la mandíbula y aparto la vista- no lo harás… pero supongo que me tendré que tomar esto como una disculpa. Al fin y al cabo empecé yo.- suspiro resignada.

-No creía que lo de antes te molestaría tanto.

-Yo también te habré molestado, ¿verdad?- él la volvió a mirar y ella parpadeo- supongo que ahora me tendrás que llevar a casa.

Byakuya asintió y los dos salieron del establecimiento. Él la guio hasta el coche en el que ya la había llevado anteriormente.

El camino hasta la casa de ella era muy silencioso. Ninguno de los dos se atrevió a decir nada más. Ambos habían dicho lo que pensaban del otro, aunque mejor dicho, ambos habían dicho los defectos del otro. Pero al fin y al cabo era lo único que habían visto el uno del otro.

-Estas muy callada- dijo Byakuya rompiendo el hielo.

-Solo pensaba.

-¿En qué?

-En lo que me dijiste. No pensé que me verías así.

-¿Cómo una molestia?- preguntó el en un intento de animar a la chica.

-Vulnerable.- él la miro y después volvió a apartar la mirada a la carretera- es algo que creo que tengo que remediar.- contesto ella con una pequeña sonrisa.

Después de un tiempo. Por fin llegaron a la casa de la chica. Byakuya aparco el coche y bajo de él junto a la chica. Los dos subieron hasta la casa de ella.

-No hacía falta que me acompañaras.

-No importa.

Kai abrió la puerta y se apoyó en el marco de la puerta.

-Gracias por acompañarme.

Los dos se quedaron mirandose fijamente sin saber que decir. Aquella noche había sido muy extraña para los dos. Se habían vuelto a encontrar, habían dicho los defectos del otro, confesado cosas.

Kai trago saliva y se dispuso a cerrar la puerta, pero para su asombro Byakuya puso su mano parándola, entró a dentro y la cerro tras él. Kai contuvo la respiración sabiendo perfectamente que era lo que se disponía a hacer. Byakuya por su parte se acercó a la chica hasta estar lo más cerca posible. No sabía muy bien porque estaba haciendo aquello. Puso sus manos en sus mejillas y la miro unos instantes a los ojos y rápidamente poso sus labios en los de ella.

Byakuya la beso de manera intensa y ella respondió a su beso de la misma manera. Poco después ella sintió como él intentaba introducir su lengua en su boca a lo que ella le respondió dejándole paso. Kai colocó sus brazos alrededor del cuello de Byakuya e instantes después él puso sus manos bajo los muslos de Kai y la levanto, ella a su vez rodeo la cintura de Byakuya con sus piernas mientras él comenzó a andar hacia el pasillo. Se separó de su boca para observar cuál de las dos puertas era la habitación de la chica y mientras ella le besaba el cuello.

En cuanto llegaron a la habitación, Kai comenzó a quitarle la americana y a desabrocharle la camisa a Byakuya y observaba cada centímetro de la piel pálida del moreno. Paso sus manos por el torso de Byakuya sintiendo sus músculos levemente marcados.

Mientras él bajo sus manos hasta la falda del vestido y lo fue levantando. Ella alzo los brazos para ayudarle a quitarle la prenda. Él observo su cuerpo por unos instantes y volvió a levantarla y la dejo sobre la cama.

Él se quitó los pantalones y se colocó sobre ella. Comenzó a besarla por el cuello y poco a poco fue bajando hasta encontrarse con un pezón de ella. Sin dudarlo dos veces comenzó a lamerlo mientras manoseaba el otro pecho haciendo que la chica gimiera. Byakuya siguió su rumbo hasta encontrase con las bragas de Kai y se las quito. Paso con sus manos por la parte interior del muslo de ella hasta tocar su sexo, volviendo hacer que gimiera más fuerte. Byakuya volvió a subir y volvió a besar la boca de ella mientras ella comenzó a quitarle los calzoncillos con su ayuda.

Una vez haber liberado su erección, Byakuya se colocó entre las piernas de Kai y bruscamente se introdujo en ella mientras un gruñido salía de su garganta y ella volvía a gemir. Kai rodeo las caderas de Byakuya con sus piernas y ambos comenzaron a moverse salvajemente.

La habitación se llenó de gemidos y jadeos por parte de los dos.

-Byakuya- dijo Kai entre gemidos cuando alcanzó el orgasmo.

Él sonrió complacido al escuchar que ella por fin decía su nombre y al instante alcanzó el climax.

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Es el primer lemmon que escribo y se me ha hecho muy pero que muy difícil. Agradecería mucho que me dierais vuestra opinión sobre eso.

Pobre Renji ajja como le trato al pobre en este fic.

Nanao e Ikkaku es una pareja muy rara, pero necesitaba una distracción para Ikkaku y recordé un capítulo de la saga de las zampakuto en la que estaban juntos, y me pareció interesante pornerlos juntos.

La manera de pensar de Kai, como ha dicho Byakuya es muy extrema, pero todo eso se debe a por lo que ha pasado ella. Y tengo que decir que me ha gustado mucho esa frase que ha dicho sobre la muerte.