CAPITULO 8

Rob Lucci

Colgué la llamada de uno de mis desesperados clientes, desde que salí del dormitorio que comparto con la pesada de Alvida note la atenta mirada y la presencia de otra persona, espere a que respondiera, a estas horas los tontos críos estarían durmiendo o liandola en la calle, sin obtener respuesta camine hacia el interruptor, una vez encendida la luz me descoloque, uno de los mocosos estaba meando en el pasillo, sabia que eran unos cerdos maleducados nunca pensé que fuera tanto, mucho menos que alguno me descubriera.

-¿Porque no duermes?- la cortesía se retiro de mi voz, nervioso es quedarse corto, si me descubre seria mi fin, cerrando la cremallera y caminando como un pato mareado se dirigió a mi el moreno pecoso del sombrero naranja, todavía no me se los nombres, ya encontrare una manera de llamarlo, apoyo una de sus sucias manos en mi hombro, mi olfato capto el terrible olor alcohol, por un momento mi mente contemplo la opción de que estuviera borracho, a su edad es lo normal.

-Buenas noches caballeros, siento la molestia, pero la cisterna del baño no funciona,- balanceándose señalo el lugar donde meo, más borracho imposible, aliviado rei, este muchacho no interferiría en mis planes, menos mal que no tengo que matarlo, seria perdida de dinero.

-Vamos yo te acompaño a tu habitación chico,- el meado no me importo, feliz lo acompañe a su asignada habitación, con cámaras y micrófonos, en realidad toda la casa las tenia incorporadas, no me puedo permitir el lujo de desentenderme de mis inversiones.

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Portgas D. Ace

Todo esto resulto ser lo que sospeche, este Rob no es trigo limpio, recuerdo la cara al verme y la felicidad al descubrir mi falso estado, me costo fingir al igual que ahora, desayunando como una familia digo Alvida, el siniestro Rob se marcho disculpándose con que tiene trabajo, encerrándose en su despacho, la mayoría de mis hermanos desayunaban tranquilos, el único que pareció notar lo que vivíamos es Law, Luffy devoraba toda la comida, Zoro jugaba con el tazón de cereales, Coby dormía en la mesa, Usopp miraba de reojo a la rubia que nos sirvió el desayuno, Kaya si no recuerdo mal, Kidd miraba malamente a Alvida que le lanzaba miradas lasciva, Jhonny y Yosaku se miraban de forma extraña, el resto desayunaba normalmente, sin apetito me levante, lo ocurrido en la noche me quito el apetito.

Con paso firme me pegue a la puerta de su despacho, con suerte escucharía algo, con el oído sobre la madera no distinguí los pasos, hasta que un ligero golpe me hizo darme cuenta del entorno, despacio me gire encontrándome en una situación bastante prometedora, una de las chicas del servicio me miraba raro, esta peliazul de larga melena y unos enormes ojos verdes, sostenía una bandeja con el desayuno, mierda me ha pillado espiando, como si nada salí corriendo, ella no me quito los ojos de encima, aun no entiendo bien porque salí de allí, tampoco me quedaría a escuchar a saber que me dice, o peor, se puede ir de la lengua con Robb, respirando con dificultad continué la maratón hacia mi punto de salida, la puerta de ese despacho.

Una vez allí halle la puerta entornada, ni rastro de Robb ni la muchacha, con poca meditación me adentre en el gran despacho, elegante y conservador los muebles incluidas las estanterías eran de madera, cerré la puerta con delicadeza, parecido a los espías de las películas, poco a poco llegue al escritorio, ordenado y todo bien colocado, si muevo algo lo notaria, la bandeja del desayuno se encontraba en medio, tragando saliva me dispuse a investigar un poco más, el escritorio cuenta con tres cajones, intente abrirlos, no pude, estaban cerrado con llave, sin esperar la puerta se abrió de lleno, lo que me faltaba, otra persona que me cacha haciendo de las mías.

- Tienes unas manías muy feas,- la misma sirvientas de antes entro acercándose al escritorio, menos mal sentí que el corazón se me salia por la boca, el subidon era demasiado, la adrenalina me recorría por las venas, con un suspiro de alivio me senté en la silla, observando como esta chica sonreía, se creía muy graciosa.

-Jaja,- se rió sin contemplaciones,- digo el niño que juega a los espías,- la sangre comenzó a hervirme, esta tipa no se ceñía a sus obligaciones, me acerque a ella pensando en buen corte, pero para mi desgracia volvieron a interrumpirme,-rápido,- sin darme reacción la peliazul se apodero de mis labios, con los ojos desorbitados flipe, hasta que caí en la cuenta de el porque, la persona que entro en el despacho era Robb, con una suave sonrisa abandono el despacho nada más vernos, la chica se separo de mi. Ahora que lo pienso es mi primer beso, que gracias a la tentación de la atmósfera he disfrutado una mierda,- intenta no meterme en más problemas niño,- con un guiño de su parte desapareció, como una estatua ingerí todo lo ocurrido en menos de diez minuto, la conclusión que obtuve, no puedo ganarme la vida como espía.

Nami

Un poco más y llegaba tarde al trabajo, increíble, puse la casa patas arriba y nada el dichoso móvil no le dio la real gana de aparecer, corriendo fui hasta mi trabajo, lo detesto para ser verdad, si continuo es por el dinero, lo visualizo y las fuerzas se renuevan, ahora si que necesitare un móvil, ayer lo tenia, con ayer a mi mente vinieron demasiadas imágenes, mis mejillas te tiñeron de rojo, sigo sin comprender como llegue a ese extremo, por suerte la cuidad es grande no me lo volveré a encontrar, con el uniforme de trabajo y con los ánimos por los suelos obedecí a mi jefe, me toco de cajera, hasta ese momento pensé que alegría, no podía imaginarme la que me viene encima.

Mis amigas acamparían en la playa, estuvieron planeandolo todo, nosotras cuatro, bueno tres, por no trabajar ayer jueves hoy tenia que recuperarlo, ni viernes ni sábado ni domingo me tocaba trabajar y callarme, la vida del obrero es una mierda. Perdí la cuenta de las clientas que atendí, mi mente estaba en el sol, las olas, los cachas sin camiseta, y mis amigas, espera, sigo enfadadas con ellas, me ignoraron, esas no son amigas, con humor de perros atendí al siguiente, nada más ver la cara de la la pelirrosa de ojos oscuro me dio un corte de digestión, hasta en vacaciones la tipa tiene que atormentarme.

-Si sigues viva, pensaba mandarte flores al funeral, pero como no se celebro,- unas ganas de saltarle y enseñarle cortesía me inundaron, siempre es tan cruel conmigo, no le he echo nada, al revés lo tiene todo, es guapa, saca buenas notas y es la heredera de la familia más poderosa de aquí, con todo esto le faltaba lo más importante amabilidad y educación, niña mimada con gusto te daba un puñetazo para que bajaras de tu nube, conteniendome puse la sonrisa más falsa que pude,- te diría que irías al peluquero, tu pelo parece estropajo, claro si tu vieras dinero, sabes de lo que te hablo,- hasta aquí hemos llegado, estúpida, me hablo con su vocecita de no haber roto un plato.

-Respétame, ¿ahora que te he echo?- pasando la compra que cualquiera ve que lo hace para molestarme, esto ella no se lo come ni usa, solo es para molestarme y como le sobra el dinero, malcriada unos azotes no le vendrían mal.

-Nami discúlpate,- me ordeno mi jefe, el bajito gordinflón con el bigote poco poblado, mejor dicho con los tres pelos que tiene de bigote. ¿Disculparme? He oído mal, ha sido ella quien a insultado, no yo, si piensa que me voy a disculpar esta muy equivocado.