Disclaimer: Todos los derechos de autor son de la británica rubia más millonaria, así que no me miren a mí.

Fueron años.

– ¿De qué hablan? –preguntó Lily, bajando las escaleras de dos en dos. La cocina –que estaba casi en penumbras– daba lugar a la escena más bizarra que ella hubiera visto nunca: Scorpius y Albus bebían leche tibia, sentados a la mesa y discutían con Kreacher, sentado a la cabecera.

Arqueó una ceja. Llegaría el día en el cual ellos dos dejarían de sorprenderla.

–De cuando se comprometieron en Hogsmeade –respondió Albus con una sonrisita encendida. Scorpius le dio un acertado puntapié por debajo de la mesa, y Lily pudo ver el recorrido de su pie hasta estrellarse contra el tobillo de Albus.

–Oh. –fue todo lo que atinó a decir, con las mejillas encendidas. Luego empezó a reírse sola, sin venir a cuento.

– ¡Sh, Lils!

–Papá y mamá no están, idiota. Se fueron con James a San Mungo; no se le quitan las costras... –se rió ella. –Espero que no sea muy grave. –agregó luego de un momento.

–Ah, cierto. Fue de noche, ¿verdad? –preguntó Albus.

Lily se acercó a la encimera arrastrando ruidosamente una silla. Kreacher la miró de forma muy acusadora, y Lily le regaló una sonrisita. Subiéndose a la silla alcanzó la estantería más alta y, tras revolver un poco, tomó una botella y bajó de la silla con ella.

– ¿Qué cosa, las costras? –preguntó, al tiempo que se sentaba como indio sobre una silla desocupada.

–No, tonta, el compromiso.

– ¡Basta, Severus! –le dijo, enfadada.

Albus enrojeció ligeramente y Scorpius se rió de buena gana. Sacó su varita del abrigo y con un movimiento simple, hizo que tres vasos salieran disparados hacia la mesa. Luego se dio cuenta de que eran cuatro y no tres.

–Eh, Potter, ¿tu elfo doméstico…?

– ¿Kreacher? –preguntó Albus; miró al elfo y el elfo lo miró horrorizado ante la idea de acabar siendo un alcohólico como esa vergüenza de elfo doméstico que tenían en Hogwarts –No.

–Sí, fue de noche –dijo Scorpius, quitándole a Lily la botella de la mano para servir en los vasos. Ella lo miró resentida.

– ¿Cómo fue que terminaron en Las Tres Escobas?

–No sé –respondió Lily tranquilamente, tomando el primer vaso que Scorpius había servido y jugando con él entre sus dedos. –Algo de una apuesta, o estábamos peleados…

– ¿No fue por un partido de Quidditch? –indagó Scorpius, indeciso.

Ella se encogió de hombros.

–Sí, puede ser.

Albus arqueó una ceja.

– ¿Y qué pasó?

–Pedimos cerveza. –respondió Scorpius en seguida, alargándole a su mejor amigo un vaso y tapando la botella.

–No, fue hidromiel –lo contradijo Lily.

–Cerveza.

–Te digo que no: fue hidromiel.

–Da igual –los detuvo Albus. –Yo quiero saber qué pasó, no qué tomaron.

–No pasó nada –respondió ella.

–No pasó nada y terminaron comprometidos –repitió Albus, con una de esas sonrisitas pícaras. Lily le dio un manotazo y Scorpius se limitó a darle un trago largo a su vaso y reírse entre dientes.

–No me acuerdo mucho. Supongo que habremos bebido de más.

– ¿No fue esa la apuesta? Esta mujer siempre tiene ideas brillantes. Te miro, Lils, y no dejo de preguntarme por qué no fuiste seleccionada para Gryffindor.

Albus se rió entre dientes y ella le dedicó un gesto obsceno a ambos.

–No me acuerdo.

–Después ella me dijo que se quería casar conmigo.

– ¡No, mentira! Fue al revés. Él dijo "oh, Lily…eres la luz que ilumina mi camino, oh, por favor, por lo que más quieras, cásate conmigo."

Los dos la miraron escépticos y ella estalló en carcajadas.

–De acuerdo, no. Pero fue él quien me pidió matrimonio a mí.

–Yo no lo recuerdo así…

–Pero, Scorp, es comprensible. No recuerdas ni la dirección de tu casa. –puntualizó ella, haciéndose la superada.

–Puedo recordar a la perfección cuando me miraste y me hiciste entender que estabas celosa de mi relación con Rose. Después me obligaste a comprometerme.

–No, no fue así. Me dijiste que estabas aburrido de tu relación con mi prima y que yo te gustaba. Cuando me desperté al otro día tenía puesta una alianza.

–Y no te la quitaste –puntualizó él.

Tan cierto.

–Sí, la arrojé por la ventana.

–No hay ventanas en la sala común.

Se lo pensó un poquito. Albus se reía entre dientes de los dos, qué cosas…

–Pero si hubiera, la habría arrojado.

Si llegaste hasta acá y no dejas review, Lily se va a poner violenta :)

Bueno, un capítulo por demás raro. No es a lo que yo estoy habituada, por lo menos; pero hay algo escondido por ahí que me gustó mucho.

Quedan pocos capítulos, eh. (Por no decir uno solo).

Besos y brownies, pequeñas estrellitas.