Disclaimer: Todos los personajes que aparecen en esta historia pertenecen a Mitsurō Kubo.

Advertencia: Yaoi. Universo Alternativo. +18.


Attention catchers

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Tal como se había planteado, una semana después se pactó la primera reunión de planeación, en la cual estuvieron presentes los managers de las agencias, los modelos seleccionados, el director de la empresa y el diseñador a cargo de la pasarela.

Un ambiente cargado de tranquilidad predominó. Los modelos conocieron los diseños que portarían ese día y muchos detalles logísticos que para algunos, como Emil y Leo resultaban obvios, pues no sería su primera vez participando en ese tipo de eventos.

Para los que no tenían experiencia en ese rubro, la reunión resultó demasiado provechosa aunque, debían reconocer, enterarse de detalles y situaciones recomendables y no recomendables, provocaba que su ansiedad comenzara a dispararse.

Para Yuri contar con el apoyo de Victor resultaba una ventaja enorme, pues los consejos que le dio desde el primer momento, junto con los que después le dio Chris, lo hacían sentirse un poco más seguro en comparación con los demás.

Al finalizar la reunión, el director de GroStyle invitó a todos los modelos a platicar y conocerse entre ellos, con la intención de estrechar lazos y evitar algún tipo de rencilla el día de la pasarela. Como siempre sucedía, Leo y Minami corrieron a conocer a los modelos de la otra agencia —pues con los de Yakov ya se habían topado más de una ocasión—.

Sin embargo, sólo uno de los chicos quiso hablar —de más para el gustó de Yurio—, su nombre era Jean Jacques Leroy, pero les pidió que se refirieran a él como "JJ"; los otros dos chicos, Seung-Gil Lee y Hikaru Fujiawa, a cuenta gotas cruzaron algunas palabras, pero el primero de ellos difícilmente despegó la vista de Yuri.

Transcurrieron algunos minutos hasta que los ejecutivos —y entre ellos Victor— terminaron de hablar y se dio por terminada la reunión oficialmente. Hubo estrechamiento de manos entre todos y se acordó la siguiente reunión para la semana entrante.

Una vez que el personal de la empresa se retiró, los modelos llenos de intriga rodearon a Victor para preguntarle qué había sucedido en la plática privada con los ejecutivos, entre ellos —obviamente— se encontraba Yuri, pues a pesar de tener la certeza de que su novio le diría todo, también tenía mucha curiosidad.

— ¿Qué te dijeron? —Preguntó Yurio casi olvidando que en esos días no habían cruzado palabra.

— De seguro fue una propuesta increíble. —Aseguró Leo.

— Y que implica mucho más dinero que el de nosotros. —Agregó Seung-Gil, lo cual provocó que JJ mirara con cierto recelo a Victor.

— Cálmense, señoritas. —Intervino Yakov—. Dejen respirar a Vitya.

— No es nada del otro mundo —aseguró la estrella rusa acomodando su característico fleco sobre la frente—, sólo me pidieron que sea el presentador de la pasarela y que al final tenga una participación especial.

Un "¡Oh!" general se escuchó en la sala y una ligera mirada de envidia se dirigió al ruso que guiñó uno de sus ojos observando a Yuri.

Algunas preguntas más se escucharon y cada una fue respondida atentamente. Minutos más tarde el manager de la tercera empresa anunció que sus modelos y él debían retirarse; JJ hizo una fiesta de su despedida mientras Seung-Gil caminó a lado de su manager y Hikaru los siguió de cerca.

El segundo en retirarse fue Chris, quien obviamente indicó a sus modelos que debían ir a la agencia para algunos otros asuntos; la despedida del segundo grupo fue rápida, sobre todo porque en ningún momento Minami se despegó de Yuri, así que Victor no pudo hablar como hubiera querido y, mucho menos, abrazarlo y besarlo por toda la emoción que contenía en su cuerpo.

Finalmente, Yakov se fue con sus modelos y regañó ligeramente a Emil por la actitud huraña que había demostrado durante todo el día.

— Lo siento, Yakov, ya sabes que no me gusta mucho relacionarme con japoneses… Aunque bueno, ese Katsuki parece agradable…

Yurio, sin poder impedirlo, soltó una carcajada burlona mirando fijamente a Victor, quien, como era de esperarse, observó con recelo al chico que no entendía la razón de que sus compañeros se comportaran de esa forma tan curiosa.

— Creo que primero deberías conocerlo antes de hablar. —Sentenció el platinado con una expresión seria y, adelantándose a los modelos de menor edad, caminó al frente del grupo.

Otabek —sin querer— se contagió un poco de la risa de Yuri, por lo que también se ganó un regaño de Yakov, quien exigía silencio en un lugar que no era de ellos.

Esa misma tarde, el apartamento de Victor se llenó de vida por la alegre voz del japonés, quien, sin poder evitarlo, desbordaba felicidad y —aprovechando la intimidad— no se despegaba de su novio y lo llenaba de preguntas sobre las pasarelas en las que había participado anteriormente.

Todos y cada uno de los modelos, desde su propio espacio, se preparaban para el gran evento del que serían parte.

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Los días transcurrieron veloces y la siguiente reunión se llevó a cabo de la manera esperada. Se afinaron detalles como los horarios establecidos para la entrada de todos los involucrados, el ensayo general, el maquillaje y la secuencia de presentación de prendas.

A todos los presentes en la reunión les dio la impresión de que se estaba prestando demasiada atención al papel que realizaría Victor, que si bien sería el único en estar frente al público todo el tiempo, tampoco era como si fuera la estrella principal del espectáculo; sin embargo, uno de los diseñadores parecía pensar de manera diferente, pues no paraba de pedir la opinión del ruso para cualquier detalle, incluso, más de una vez estuvo dispuesto a cambiar el orden de las presentaciones sólo para agradar al platinado.

Para quien la situación comenzaba a tornarse molesta era Yuri. Él consideraba que estaba actuando bastante bien al mantenerse tranquilo y no buscar interferir en el trabajo de los demás, tampoco buscaba innecesariamente a Victor al saber que eran de agencias diferentes; pero no podía evitar el sentimiento de incomodidad al percatarse de que, al menos para ese diseñador en específico, nadie tenía derecho de acercarse a una estrella de la talla del ruso y, además, prácticamente se colgaba de sus brazo desde el primer segundo en que aparecía frente a su vista.

Chris, quien se percató perfectamente de la situación, en un intento de serenar al japonés, no hacía más que apoyar su mano derecha ligeramente sobre la pierna del otro; cuando consiguió la atención del chico, susurró un "tranquilo" casi imperceptible, consiguiendo —al menos por el momento— contenerlo.

Una vez que la reunión llegó a su fin, el platinado fue arrastrado por los ejecutivos de GroStyle a una plática privada a la que sólo fue permitido que se integrara su mánager.

Antes de retirarse por completo, los ejecutivos de la empresa confirmaron nuevamente el día de la pasarela y todos los acuerdos a los que se habían llegado, agradecieron otra vez todo por su tiempo.

Diferente de la ocasión anterior, Victor no permitió que los otros modelos lo rodearan para preguntarle qué información le habían compartido en privado. Salió de la sala seguido de Yakov y, sólo unos pasos detrás de ellos, Yurio, Otabek y Georgie.

— ¿Me harías el favor de calmarte? —Cuestionó Chris en cuanto tuvo oportunidad de acercarse a Yuri sin ser escuchado por los demás.

— Pero ¿es que no lo viste? La semana anterior no fue tan obvio, pero hoy… —Se defendió lo mejor que pudo.

— Sí, lo sé, yo también lo vi perfectamente. Pero con esa actitud lo único que lograrás será arruinar tu oportunidad. —Lo tomó ligeramente de los hombros—. No es la primera vez que él se topa con ese tipo de personas, créeme, así que tranquilízate y enfócate en tu trabajo, te aseguro que cuando termine la pasarela ya no tendrás de qué preocuparte.

Como siempre, las atinadas palabras del suizo lograron su objetivo, además, por la noche tendría oportunidad de hablar con su pareja.

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Tan sólo dos días después, todo estaba dispuesto para el inicio de la pasarela —la más grande del año— de GroStyle. Gente corría por cada centímetro del auditorio elegido para el evento y los modelos comenzaban a arribar conforme a las especificaciones que les habían sido dadas.

Victor y Yuri, ignorando la recomendación de Yakov de llegar separados para evitar revuelo, entraron juntos al recinto donde más de una mirada se centró en lo pulcro de su imagen y la forma tan familiar en que conversaban.

Antes que ingresar al lugar donde estaban todos los demás reunidos, Victor le confesó a Yuri que se encontraba algo ansioso pues nunca había desarrollado el papel que le estaban encomendando. El chico, sonriendo ligeramente, le pidió que mantuviera la calma y que confiara en sus habilidades. Sonrieron con complicidad y, auspiciados por Georgie, caminaron hacia su encuentro con sus compañeros modelos.

Una vez que todos los involucrados estuvieron en la parte trasera del escenario, el diseñador principal dio la orden de comenzar a vestirlos con los atuendos elegidos e indicó la estación en que cada modelo sería preparado.

Como era de esperarse, le pidió a Victor que lo acompañara para cambiar su ropa. En ese instante comenzó la prueba de fuego para Yuri, quien prometió no sucumbir ante sus inseguridades ese día en específico. Sin embargo, recordar que —extrañamente— Victor se había mantenido absolutamente callado sobre el tema de la pasarela al estar en privado desde el día de la segunda reunión, no dejaba de inquietarlo un poco.

Pero como ocurre en esa clase de eventos, la adrenalina dominó a todos los presentes, por lo que ni siquiera hubo tiempo de distraerse con situaciones no relacionadas al trabajo; la mente del japonés se vio absorta en la agradable conversación de los maquillistas que lo envolvió en amabilidad.

De acuerdo a las instrucciones del diseñador principal, sólo restaban cinco minutos para que iniciara el show. Exigió que nadie se tomara más tiempo del necesario y corrió hacia Victor, a quien habían mantenido alejado estudiando el guion de las presentaciones.

La música que amenizaba el lugar fue cambiada y la multitud del otro lado del telón ya esperaba impaciente que iniciara el evento. La persona a cargo de que los modelos siguieran el orden establecido pidió a todos que se formaran como se les había indicado que iban a salir, por lo que Yurio pudo estar más cerca de Yuri de lo que había podido hacerlo en todo el día.

— ¿Nervioso, Katsudon? —Preguntó observándolo con cierta burla.

— Sólo un poco, pero ya antes me he visto en situaciones frente a público. Creo que tú deberías estar más nervioso que yo, no creo que en tus pocos años de vida tengas mucha experiencia… —Sonrió.

— ¿Qué diablos dices? —Se defendió el rubio alzando un poco la voz, pues nunca le habían gustado las referencias hacia su corta edad—. ¿Qué te hace pensar eso, maldito?

El japonés, percatándose de que había logrado su objetivo de exasperar al chico, sólo sonrió amablemente y encogió sus hombros, lo que irritó más al otro, sin embargo, antes de que pudiera reclamar algo más, una fuerte voz proveniente de la parte posterior de la fila lo hizo detenerse.

— ¡Yura!

Plisetsky no necesitó dirigir la mirada hacia el emisor de la voz, sabía perfectamente que su amigo Otabek le estaba exigiendo que se mantuviera en silencio, por lo que sólo regresó su posición inicial e ignoró la risilla burlona del chico de lentes.

Todos los modelos pudieron ver cómo Victor salía al escenario y los gritos de emoción no se hicieron esperar. El espectáculo había comenzado.

Uno a uno, los chicos salían a la pasarela los segundos que les tomaba recorrerla y regresaban presurosos para colocarse el siguiente conjunto de prendas.

La voz de la estrella rusa mezclada con la perfecta música y el ritmo marcado por los pasos de los diferentes modelos en la pasarela, todo se conjuntó para crear el ambiente perfecto en que las prendas de tan prestigiosa marca de ropa se lucían como si hubieran sido creadas para ese día en específico.

Para cuando sólo faltaba un cambio de ropa en cada uno de ellos, Minami aprovechó un segundo de ventaja y corrió hacia Yuri para desearle la mejor de las suertes y pedirle, de una manera por demás tímida, que le diera consejos para llegar a ser cómo él, pues según sus palabras, nunca había visto a alguien que desbordara tanto erotismo en la pasarela como él.

— ¡¿Qué?! ¿Erotismo? —Cuestionó confundido el japonés.

— ¡Sí! Tu presencia en la pasarela es avasalladora porque luces diferente, luces seductor. ¡Ahora entiendo por qué el Sr. Giacometti te apoya tanto!

Completamente confundido, el japonés agradeció el cumplido y el otro se retiró a su estación dando saltos de alegría.

"Erotismo". Esa palabra permaneció en su mente dando vueltas sobre su significado. Él estaba consciente de que no era una persona fea o poco agraciada, pero llegar a considerarse erótico le resultaba increíble. Sin embargo no pudo evitar recordar las veces en que, en la cama, Victor le hacía saber lo atractivo que se veía y, sin poder evitarlo, ese tipo de comentarios lo excitaban sobre manera.

Tuvo que volver a poner los pies en la tierra para recordar dónde estaba, intentó borrar esos pensamientos de su mente y concentrarse en lo que tenía que hacer.

Nuevamente en la fila para salir a la pasarela, la obvia mirada de Yurio lo distrajo de su concentración.

— ¿Pasa algo? — Dijo observando fijamente al chico.

— Eso es lo que debería decir yo… Tienes las mejillas rojas y te ves… Raro.

Además de la declaración, la actitud de Yurio cambió por completo, incluso al de lentes le pareció ver un ligero sonrojo en sus mejillas; pero considerando el momento en que estaban, decidió preguntar sobre el asunto después.

Los dos modelos se concentraron en la última parte de la pasarela. Uno a uno, todos desfilaron al ritmo de la música y la presentación de Victor. Los aplausos los acompañaron durante todo su trayecto por la pasarela y, como era acostumbrado, al finalizar, el diseñador principal salió a la pasarela para agradecer al público junto con todos sus modelos que continuaban luciendo radiantes.

Las ovaciones y aplausos emocionaron a cada uno de los presentes, que veían en esas muestras de aprobación la culminación de sus esfuerzos.

Para cerrar el evento, la última presentación fue la de Victor, quien estaba ataviado con un atuendo que le calzaba perfecto, casi como si hubiera sido hecho exclusivamente para él.

Tras la presentación del ruso, siguiendo la costumbre de este tipo de eventos, nuevamente salieron los modelos a la pasarela y los acompañó el diseñador para agradecer a todos los presentes. Tras algunos minutos todos regresaron a la parte trasera del escenario y se dio por concluido el evento.

Una vez que todos guardaron silencio, el director de la empresa agradeció y no descartó convocarlos para futuros eventos, de igual forma, se comprometió a retroalimentar su participación si era requerido.

Una vez que se finalizó el discurso, se invitó a los presentes a cambiar sus ropas y unirse al coctel que iniciaría en próximos minutos.

Mientras todos se dirigían a sus estaciones de trabajo, Minami se colgó del cuello de Yuri para agradecerle haberle permitido observarlo en acción, sobre todo considerando lo sublime de su actuación.

— ¿Sublime? ¿En serio? —Cuestionó con obvia incredulidad.

—Oh sí. Sobre todo en este último cambio de ropa. ¡Lucías radiante! —Gritó el chico demostrando su obvia admiración para el japonés.

Rápidamente atando cabos, Yuri se dio cuenta de que en ese momento que mencionaba su compañero estaba relacionado con sus pensamientos sobre Victor, por lo que se ruborizó y le pidió —en un obvio intento de escapar de la situación— al chico que se apresuraran a cambiarse de ropa.

El ruso que buscaba con la mirada al japonés no pudo evitar sentirse un poco irritado al notar la cercanía con la que el chico del mechón rojo hablaba con su novio, sin embargo, intentando controlarse lo mejor posible, se reprendió por ese tipo de pensamientos. Y, antes de que pudiera intentar acercarse al chico, su mánager le indicó que unas personas requerían su presencia, por lo que se alejó sin oponer resistencia.

Una vez que las personas comenzaron a dejar los camerinos para dirigirse al lugar indicado por el director, el de lentes aprovechó una distracción de Minami para correr al baño y tener —por lo menos— unos minutos de silencio.

Dentro del cubículo del baño, Yuri escuchó que otra persona entraba, pero le restó importancia. Pasados unos segundos, la sombra de los zapatos de esa persona pudo ser visible por debajo de la puerta, indicando que el sujeto en cuestión estaba de pie al frente.

— Creo que deberías buscarte a otro y dejar a Victor. Conociéndolo, en cuanto se aburra de ti te va a botar.

Reconociendo de inmediato la voz de Yurio, la expresión del japonés demostró extrañeza.

— ¿Por qué dices eso? —Colocó su mano en la manija de la puerta—. Además… ¿Qué relación crees que tengo con Victor?

El rubio resopló intentando aguantar una carcajada.

— Es obvio qué tipo de relación tienen. ¿O crees que soy idiota como para no notarlo?

Yuri sonrió de lado y salió del cubículo, topándose de frente con el chico.

— Y bueno, ¿te afecta que tengamos ese tipo de relación?

Lo confrontó con una mirada retadora, algo que no esperaba el otro.

— N-No es que me moleste… —desvió la mirada y tragó saliva un tanto dubitativo.

— Es hora de irnos.

El japonés pasó a lado del rubio y detuvo repentinamente su andar al sentir una mano sobre su muñeca.

Sin tiempo para responder, de pronto se vio contra la pared más cercana y una mano se posó en su cabello, agarrándolo con fuerza; sintió el toque de unos fríos labios que se aferraban a los suyos. Abrió los ojos con sorpresa cayendo en cuenta de que Yurio lo estaba besando —para él, sin una razón— mientras sus mejillas enrojecían.

— Y-Yurio… ¿Q-Qué te pasa?

Atinó a preguntar el de lentes logrando que el otro se alejara para poner distancia entre sus cuerpos, sin embargo, no esperaba que el chico lo siguiera con una mirada desafiante.

Logró arrinconarlo nuevamente frente a los lavamanos. Y mientras el mayor intentaba que el otro se calmara para encontrar la mejor forma de librarse de esa situación, la puerta principal del baño fue abierta, provocando que ambos Yuris giraran la mirada hacia ese lugar.

— ¿Qué diablos haces, Yura?

La profunda voz de Otabek resonó en los oídos del japonés, quien se sintió a salvo por el momento, pues de inmediato notó el cambio de actitud del rubio al estar en presencia de su amigo.

El pelinegro no necesitó ningún tipo de explicación, se había percatado de todo a la perfección con sólo observar la conducta errática de su joven amigo cuando el otro Yuri se encontraba cerca; además, la evidente ansiedad que desbordaba el de lentes fue el indicativo de que había sucedido entre ellos algo que no debió pasar.

— Me disculpo por lo que él haya hecho. —Afirmó el kazajo acercándose a donde aún se encontraban ambos chicos.

— E-Está bien…

El japonés se acercó casi corriendo a la puerta principal, observó de reojo al más joven de los modelos y, notando que no había levantado la mirada desde que su amigo intervino, prefirió salir lo más pronto posible.

— ¿Tenías que hacerlo de esta forma? —Reprendió Otabek en cuanto estuvieron a solas.

— Cállate.

— ¿Callarme? ¿De verdad crees que me quedaré en silencio mientras veo cómo perturbas a ese chico que, obviamente, está bien con Victor?

— ¡Cállate! —Gritó apretando los puños y cerrando los ojos denotando furia.

— Esta no es la forma.

— Por favor, cállate.

Suspiró el kazajo dándose cuenta de que en ese momento no lograría nada intentando hablar con su amigo. Permanecieron en el lugar hasta que el rubio pidió que se fueran.

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Cuando por fin logró tranquilizarse —por lo menos lo suficiente para poder hablar—, el japonés se acercó a la multitud, entre la que pronto distinguió a Victor buscándolo.

— ¡¿Yuri, dónde estabas?!

El ruso acortó la distancia entre ellos a pasos agigantados y lo estrechó entre sus brazos, arrastrándolo hasta donde se encontraban los demás.

Sobre llevando la situación lo mejor posible, Yuri se mantuvo cerca de su entrenador aunque en más de una ocasión se sorprendió buscando con la mirada al joven ruso, al que no pudo encontrar en lo que restó de la velada.

Alrededor de una hora después, la gente comenzó a retirarse, por lo que Yakov y Chris, siendo conscientes del cansancio producido por la jornada, le permitieron a sus modelos retirarse a descansar; obviamente tal oportunidad no podía ser rechazada por ninguno de ellos, así que Victor y Yuri se despidieron en cuando fue posible.

Una vez que salieron, mientras esperaban que el ballet parking acercara su auto, el de lentes pudo observar a la distancia a Plisetsky y Altin conversando alejados de todos.

El presentimiento de que debería buscar a Yuri para hablar con él llegó se instaló de inmediato, definitivamente no podía ignorar la situación, aunque no estaba del todo seguro cómo debería abordarla con Victor.

También él tenía muchas cosas en qué pensar.

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¡Hola!

¡Finalmente pude hacerlo! Aproveché que esta semana casi no tuve trabajo y lo terminé.

De acuerdo a mis cuentas, sólo restan dos capítulos más, espero. xD

Como siempre, gracias a todos por tomarse el tiempo de leer y comentar.

¡Hasta la próxima!