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Repasando del pasado.
¡PAF! El sonido del golpe de un vaso contra el suelo acabo con todo el silencio que inundaba la fría noche de Céfiro, en los aposentos del emperador este apenas podía mantenerse de pie, caminando entre tambaleos se dirigió hacia la cámara secreta que albergaba la otra parte de su corazón — Este es el día mi querida…— acariciando el cristal que la protegía cual su fuera una reliquia en exhibición si lo recuerdas— mientras miles de lágrimas empezaban a resurgir de su mirada perdida — Esta fue la fecha en la que me enamore de ti, mi querida Luna…— mientras miles de recuerdos venia a su mente y se ahogaba en su propio llanto…—Tranquilo mi querido Paliot…— a pesar de tratarse solo de una visión , las suaves y delicadas mano de su amada esposa acariciaron su rostro —Mi quería Luna— expresándole su total y profundo amor— Debes de dejar esto Paliot, puedes dañar a Céfiro— le aconsejo con toda la comprensión del mundo, su mirada su parecía de furia o malestar, sino que reflejaba el eterno amor y compasión que siempre había tenido por su esposo—¡NO! ¡No me pidas eso mi amor! — Negó rotundamente —¡He esperado mucho para este momento, en cuanto tenga la oportunidad realizare el sacrificio no me importa lo que pudiera llegar a pasar si después de todo te tendré a mi lado! —
— ¿Incluso si matas una parte importante de mi? —
— ¡Que quieres decir con eso! — exigió una explicación —Recuerdo que soy una hechicera mi querido…y puedo ver el futuro…—mientras su imagen empezaba a desaparecer dejando a su consorte con una gran duda en su corazón, y miles de recuerdos de lo felices que habían sido todo esos años, pero él no sería el único que repasaría el pasado…
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— ¿Dónde se supone que estoy? — Se sentía más que ansiosa al verse en un lugar completamente desconocido para ella, por una pequeña ventana podía ver el hermoso paisaje del exterior, el día estaba cálidamente soleado, pero las nubes no decoraban el cielo, sino que las mismas montañas flotantes que levitaban sobre el relieve de céfiro, pero no lograba ver a ninguno de sus amigos, pero el diseño de la gran sala en la que se encontraba no era la del castillo, esta era mucho más antigua, sonrió al pensar que podía tratarse de la corte del rey Arturo, por las armaduras y escudos que decoraban las paredes, hasta el personal de servicio llevaba trajes que juraría era de esa época por los libros que muy bien conocía—Esto no es Céfiro—pensó terminado de observar los ropajes y atuendos que llevaban personas que parecían ser de un alto estatus, parecía ser una reunión o una importante celebración, pudo ver muchos hechiceros ya que los báculos y las tiaras en sus cabezas los delataban, además de varios espadachines a los cuales les relucía la armadura, se preocupó al ver cuando un pareja se dirigía hacia ella sin ni siquiera notarla, pero cuando estos la atravesaron empezaba a ver la verdad— Esto es un sueño— concluyo al intentar tocar a una persona cercana a ella, pero eso dejo de llamarle la atención al ver que algo importante acontecía en el fondo del salón, todos miraban con atención a los parecían ser la familia real. El rey era un hombre sumamente alto y hasta intimidante pero su cabello gris y el turquesa de sus ojos lo enseñaban como una persona bastante cálida y amable, junto a él se encontraba una mujer casi tan alto como el rey de ojos color ámbar pero lo que más le llamo la atención fue el largo y azulado cabello que terminaba de identificarla, junto a él un joven que parecía ser más un guerrero pensó que se trataba de un espadachín mágico como lo era Latis, de cabello rubio y ojos violetas. — Príncipe Paliot, permítame tener el honor de presentarle a mi más preciado tesoro— le hablo el Rey a un joven a unos metros de él — Ella es mi hija la princesa de este planeta— termino de presentarle a una jovencita que le daba la espalda a la corte.
—Ese…ese… ¿el emperador Paliot? — concluía la guerrera, por supuesto mucho más joven con un apariencia de un adolescente de uno 16años y nada más, a pesar de verse mucho más inmaduro yo dejaba de ser el centro de atención por lo hermoso de su rostro.
—Es un honor poder conocerlo príncipe Paliot— le hablo la princesa haciendo una reverencia captando la atención de la guerrera —¡Esa vos es de …!—no pudo llegar a ver su rostro pero ese cabello celeste que descansaba sobre el suelo de la sala despertaba cada vez más su curiosidad—No…no puede tratarse de ella— se repetía acercándose al estrado—a lo lejos también pudo divisar a Corza siempre cuidando de la seguridad de su emperador, y por supuesto a Mondor con su cara de pocos amigos como de costumbre.— ¿Marina? — no hizo falta que llegara fasta la princesa para verla, el joven príncipe se había adelanto a ponerla a su altura después de besarle tiernamente la mano—No puede ser, no puede tratarse de mi amiga— se repetía constantemente luego de ver a una persona idéntica a la guerrera del agua, mientras veía la admiración con la que Paliot observaba a la princesa—…el …se está enamorado de ella…
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De un segundo a otro dejo de presenciar de aquel bello encuentro entre el emperador y la princesa de aquel extraño planeta, ya no se encontraba en la sala del otro sino que esta vez se trataba de un cuarto muy bien decorado, no pudo estudiar mucho del mismo debido a que la princesa que conoció unos minutos atrás ingresaba en compañía de una de sus damas— ¡Por dios Hermenide estoy exhausta! ¿Cómo pude una persona entrenar tantas horas? — desplomándose sobre su lecho. Mientras la mujer no hacia otra cosa que sonreír prudentemente—No fueron tantas otras mi princesa solo fueron tres, los soldador que defienden el castillo puede llegar a estar una quine horas en trabajo contantes y sin un descanso— le aclaro.
—Como digas, pero no entiendo la insistencia de Dodler en que aprenda a manejar una espada, no soy nada buena para eso— le revelo con frustración.
—Su primo desea que usted sepa defenderse en momentos que pudieran ser necesarios, hasta la Reina podría decirse que es una experta en la esgrima—.
—No me lo imagino…— usando el sarcasmo dado que jamás en su vida vio a su madre con un arma entre sus manos—
—Todos en su familia son magníficos espadachines, no me explico su desinterés por manejar una espada, es algo que lleva en la sangre—
—Definitivamente no herede el gen—meditaba— ¡Sabes, el otro día estuve acompañando a mi padre en el paso de guardia, y uno de los arqueros me presto su flecha y arco y podría asegurarte que no soy nada mala con la puntería! — guiñándole un ojo.
—Su rostro, esa mirada, los gestos….es idéntica a Marina…—con cada segundo que pasaba ella podía ver a su amiga en la princesa de ese reino tan lejano.
—Entonces puede decirle que prefiere aprender con el arco y la fleche — le aconsejo la sirvienta— Cambiando de tema, creo que aún no se ha percatado de su obsequio del día de hoy— indicándole con gracia hacia el secreter de su cuarto.
—Paliot…—se dijo entre dientes tomando la nota que descansada junto a una bella rosa de color azul—No hay día que pase y el príncipe no le deje su obsequio— dejando a su ama roja como un tomate de la sorpresa— ¡Es príncipe está muy equivocado si piensa que caeré como una niñita tonta a su brazos! —intentando ocultar algo que hace tiempo venia renaciendo desde su interior, para nadie en todos los otros reinos era novedad de la fama de picaflor del príncipe Paliot tanto que se rumoreaba había sido el causante del rompimiento del compromiso de la princesa Cleo con el rey Orphen (¿no se les hacen conocidos estos nombres? Ja ja ja)
—No quiero salir en defensa del príncipe Paliot, pero he notado que frecuenta mucho más Britania desde su primera visita, puede sonar cómico pero no pasa más de dos noches seguidas en un planeta que no fuera este o su natal Geops— esperando la reacción de su ama. Pero ella no pronuncio palabra alguna después del comentario, pero para la tercer persona que presenciaba la escena la mirada de sus ojos no pudieron pasar desapercibidos —…ella…también se está enamorando de él…— concluyo la guerrera mágica.
— ¿Qué fue todo eso? — Anahis había despertado de un momento a otro con todos esos recuerdos en su mente a causa de un fuerte trueno que se avecinaba junto a una tormenta — ¿Una tormenta en Céfiro? — Echando un vistazo por la ventana le parecía algo verdaderamente extraño pero tenía otras cosas en la cabeza— ¿Sera que esos eran recuerdos del Emperador y su esposa? ¿No comprendo como esa princesa puede parecerse tanto a Marina, como puede ser posible eso? Pero esa fue la mujer que quiso matarme la otra noche…no… ella no tenía un aura maligna…. —por más que intentaba buscarle la quinta pata al gato no lograba encontrar razón alguna a lo que estaba pasando con ella, así siguió trascurriendo el tiempo sin darse cuenta dentro de poco amanecería.
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Una nueva mañana, y se encontraba en las misma habitación, podía decirse que no deseaba estar mucho más tiempo en Céfiro, Lucy tenia a Latis y se rumoreaba que pronto se comprometerían, Anahis por su parte ya lo estaba aunque estuviese algo disgustada con Paris sabía que en cualquier momento se reconciliarían y si eso no pasaba había tomo lo posible porque esos dos dejen su orgullo, podría sonar sarcástico o hasta cómico que ella se refiriera de esa manera sabiendo que era la más orgullosa de todo el castillo, como pudo se salió de entre las cobijas, no por su maldita enfermedad que cada día le quitabas las fuerzas de vivir sino que prácticamente era ella la que ya no tenía razones para seguir…
Como un día sin el sol,
Como una noche sin estrellas, así es una ilusión
Que no puedes tenerla.
Poco a poco se fue acercando al espejo dejándola boqui abierta por lo que sus ojos estaban viendo— ¡No puede ser… esta no soy yo! — observando su reflejo a través del cristal, su rostro ya no era el mismo, estaba demasiado delgada y sus ojos tenían unas inmensas ojeras…
Se despierta el furor guardado en mi corazón,
Pero nadie me oye, el silencio triunfó, otra vez me mudó.
Una vez más tomaba el objeto más cercano y pesado, y lo aventaba sobre el espejo destrozándolo en miles de pedazos, mientras se desplomaba frente a él— ¡ya no lo soporto más! ¡Porque diablos no me muero y dejo de perder el tiempo en este maldito mundo! —se preguntaba con los ojos llenos de lágrimas, por más que intentaba hacerse la fuerte ese secreto que guardaba le estaba haciendo daño y mucho más si no pedía la ayuda de nadie.
Quiero curar mis heridas, pero no por encima,
Quiero quemar el veneno para tener la verdad.
Latis y Ascot que se dirigían a ver a Gurú Clef en ese momento lograron escuchar el estruendo que produjo el golpe al vidrio corriendo a su habitación, no se tomaron el tiempo de tocar a la puerta abriéndole directamente encontrando a su amiga como una piltrafa humana en medio del llanto, frente a los trozos de cristal, Ascot fue el primero en correr a auxiliarla levantándola para que dejase de lastimarla— ¡Porque Marina, porque haces esto!— le pregunto con preocupación viendo su demacrado rostro.
Así quiero sanar con el cuchillo profundo,
Sacando los gusanos que me comen el alma, que me hacen llorar.
— ¡Porque… ya no puedo más Ascot, ya no puedo seguir viviendo de esta manera! —abrazándolo fuertemente.
— ¡De que hablas Marina, de qué forma vives! ¡Estás en el casillo donde todos te queremos y apreciamos! ¡No me puedes decir eso! —
— ¡Déjala Ascot! ¡Si Marina ya no quiere seguir en el castillo es su decisión es libre de volver a la tierra si lo desea! — intentando que reaccionara y dejara la autocompasión que él creía que tenía la guerrera del agua.
Ya no podía seguir ocultándolo, su corazón le pedía a gritos que confesara su verdad— Estoy muriendo Ascot…— revelando la verdad mientras dejaba estupefactos a sus amigos— ¡No te miento Ascot, me estoy muriendo y no aún no se lo he dicho ni a Lucy ni tampoco a Anahis porque no quiero que se preocupen o dejen sus cosas por estar cuidándome, tampoco Yukito lo sabe, nadie lo sabía hasta este momento! — le confesaba entre lágrimas produciendo el llanto en el hechicero, mientras que Latis se había quedado sin palabra y…
—Que quieres decir con que te estas muriendo…— Paris y Yue habían llegado en algún momento en el que nadie se percató de su presencia—Es cierto eso Marina…—acercándose cuidadosamente hacia ella— No tú no puedes decir eso… no puede ser verdad….quitándosela a Ascot para abrazarle el mismo— por favor Marina dimos que es verdad y que todo es una broma— desde dentro de su corazón deseaba todo aquello que le decía a su amiga.
—Como quisiera que a si lo fuera mi querido amigo…— hundiendo su rostro en el hombre de su compañero, Yue por su parte estaba de la misma manera que Latis sin palabra alguna, pero con una palidez que pocos habían visto en su semblante…
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Por la tarde el comedor parecía mas que un funeral ni Latis ni Yue llamaban la atención por su carácter callado de por si sino que a Ascot y Paris se les notaba en sobremanera su estado de amino y eso no pasó desapercibido para Caldina, el Emperador tampoco formulaba palabra alguna ya que su fuerte resaca no lo dejaba pensar con claridad además que toda su atención se llevaba en admirar a las guerreras buscando cualidades que Luna tenia.
— ¡Pero vaya esto parece más que un funeral, no me gusta que la comida este tan cayada! ¡Y mucho menos cuando todo somos amigos! —refunfuño la bailarina.
—No es el momento para esas cosa Caldina créeme que la tormenta de anoche nos debe de haber quitado el sueño a más de uno— le confeso
—Que es Leucemia…— pregunto Paris así como a si sacando a todos de lo que estaban haciendo mientras la guerrera del Agua llegaba a cortarse con el cuchillo por la inesperada pregunta del príncipe.
— ¿Leucemia dices? — Quiso aclarar Lucy—Esa palabra no es de Céfiro ¿dónde la escuchaste? — le pregunto Gurú Clef
—La escuche por ahí… en realidad no recuerdo donde fue…—mintió, una de las cosas que lo caracterizaban esa su curiosidad por la vida y no se quedaría con la duda en ese instante.
—Leucemia es una enfermedad muy grave, para ser sencilla el cuerpo empieza a destruirse a si mismo la mayoría de las personas que la tienen no logran sobrevivir, es como un cáncer que debilita a tal grado a la persona que debe de cuidarse hasta del mas mínimo resfrió o infección — le aclaro Anahis al tiempo que el corazón de su amiga estaba a punto de estallar—"por favor Paris no lo digas" y Ascot que estaba a su lado le tomaba de la mano —No te preocupes no te dejare sola, siempre estaré a tu lado— le susurró al oído para calmarla en algo siendo que él se encontraba más nervioso que ella.
—Ah! ¡Pero que tenemos aquí! —Bromeo la bailarina apuntando a la pareja— ¡pero mira que esas tocaditas de mano no las había tenía en cuenta! — una vez más captando la atención de todos — ¿acaso hay algo que quieran compartir con el resto? —
— ¡De que hablas Caldina Ascot y yo solo somos buenos amigos! — se apresuró la peli azul, viendo cómo ni Yue, ni Clef ni mucho menos el Emperador le quitaban las miradas de encima.
— ¡Esta bien con que así estamos! — sintiendo que ambos mentían—Cariño ya déjalos en paz estoy seguro de que si tienen algo que decir nos lo dirán a su debido momento— Ráfaga intentaba tranquilizarla — ¡mmm está bien pero mi sexto sentido me dicen que algo ocultan y no solo ellos! — dando una mirada acusadora a casi todos en la mesa antes de tomar asiento.
—Como digas Caldina pero todo a su tiempo—levantándose de su lugar—Marina no olvides que debo curar tu herida te espérate en mi despacho.
—No iré…— sorprendiéndolo
—Yo ya la cure antes de venir al comedor— le explico Ascot.
—De todas formas te estaré esperando en mi estudio —ocultando su molestia de imaginar a Ascot rozando la espalda de la guerrera—con permiso a todos, desapareciendo poco a poco por los pasillos del castillo. Poco después Anahis decidió retirar en un intento de escapar tanto de Paris como del Emperador, le resultaba difícil estar tan cerca de ellos y mucho más sabiendo lo que el emperador se traía entre manos, peor una vez dentro de los pasillos Paris una fuerte sujeción la hizo retroceder mintiéndola en una de las tantas salas del castillo— ¡Estás loco! ¡Cómo se te ocurre sujetarme de esa forma! — le reclamo cuando un feroz beso sello su boca. — ¡Discúlpame Anahis, por favor discúlpame, sé que soy una persona muy impulsiva peor me moriría si no te tuviera a que lado, ya no quiero que estemos disgustados ya no quiero eso! — abrazándola fuertemente como su fuera la última vez de solo pensar que la que estaría condenada a muerte fue Anahis y no Marina producía un gran dolo en su corazón y eso no lo soportaría.
— ¡Paris yo…!—Shhhh no digas nada— la cayo con un dedo en los labias cuando vio que empezaría a discutir—No más mi quería Anahis, ya dejemos de pelear te amo con todo mi corazón—volviendo a besarla apasionadamente…
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—Ascot no es necesario que me estés vigilando a todo momento, ya te dije que con las medicinas que me receto el doctor me siento mejor no tienes de que preocuparte— omitiendo el hecho de que solo le quedaba una sola dosis y debía de volver a la tierra por otra receta médica y que empezaba a sentirse algo debilitada a pesar de ser tan temprano.
—No quiero dejarte sola Marina, te prometí que no estarías sola y quiero cumplir con esa promesa— hablándole sinceramente.
—Lo ves es por eso que estaba ocultando que lo que pasaba, porque no quería que se preocuparan por mí eso fue lo primero que ocurrió Ascot! — sintiéndose culpable de que el hechicero dejara sus labores por estar cuidándola.
— ¡Es que no entiendes que no es una molestia, yo quiero cuidarte y estar a tu lado! —
— Porque haces esto Ascot, eres un hombre muy tierno y apuesto podrías tener a la persona que quisieras— acariciándole el rostro mientras ponía cada vez más nervioso a su amigo y este salía corriendo—Ascot espera! — le gritaba.
— ¡Esta noche te estaré esperando en la fuente principal del castillo no faltas! — le respondió antes de terminar de desaparecer.
— ¡Pero qué extraño estaba Ascot! — Se dijo justo en frente de la puerta que daba al estudio de Gurú Clef, no hizo falta que llamara a la puerta ya que esta se abrió segundos después— ya llegue Gurú Clef— le informo como muchas veces se sentía más que nerviosa, no le gustaba volver a los terrenos personales del Gurú, pero había decidido llevar al fiesta en paz, al menos hasta ya que no estuviera más.
—Toma asiento por favor— le indico desde su escritorio— ¿Cómo te has sentido en estos días? —
— ¡Bien, bien, muy bien! — cada vez más nerviosa y desviando la mirada a cualquier otro lugar, era más trasparente que el agua la forma en la que se comportaba estaba hecha un puñado de nervios y Clef se había percatado de ello, decidiendo acercarse un poco a ella— Estos últimos días te he notado mucho más pálida que de costumbre y veo que has adelgazado un gran manera— le explico mientras Marina se levantaba de repente alejándose del mago— no entiendo de que hablas Gurú Clef, si me siento mejor que nunca! —volvía a mentir— No te estas alimentando bien y todos lo hemos notado— acercándose una vez más a ella.
— ¡Por favor Gurú Clef te estoy diciendo la verdad! — empezaba a ponerse histérica mientras sentía que sus fuerzas iban desapareciendo
—Yo no he dicho que mientas Marina "Que me ocultas Marina"— intentado buscar alguna pista que lo llevara a la verdad del comportamiento de la guerrera mágica—Me preocupas Marina, quisiera que volvieras a confiar en mí, de verdad anhelo aquellos días en los que me consultabas tus dudas e inquietudes, sé que ha pasado tiempo desde esos días, pero me agradaría que volviéramos a empezar—observando cómo se recabada sobre un sofá.
—Ya no soporto más…— terminando por desvanecerse— ¡Marina! — Clef había impedido que llegara al suelo, cargándola de inmediato para dejarla descansar en una de los sofás— ¿Que te ocurre Marina? — Acariciando su mejilla mientras se hipnotizaba con aquel delicado rostro cuando se dio cuenta de los pocos centímetros de su rostro con el de la guerrera se extralimito por completo separándose bruscamente de ella— ¡Oh no Clef que crees que estás haciendo! ¡No puedes hacerlo tú no tienes derecho a pensar en un amor egoísta! ¡Tú amas a Céfiro y a todo en el! — se repetía unos y otra vez mientras daba vueltas en círculos, pero su corazón empezaba a dar indicios de algo más que había estado negándose al parecer desde hace tiempo…
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Hola a todos después de tanto tiempo logro actualizar esta historia pero quise darles un obsequio de año viejo je je je , como ven no me volví loca, esta fue un poco de la historia de amor de emperador y de su amada Luna aunque aún faltas muchas cosas por revelar, como ya habrán leído más de uno se enteró de la enfermedad de nuestra querida guerrera, solo falta ver que le depara el futuro. Por mi parte creo que me están haciendo cambiar de opinión y no se si dejare a mi queridísima Marina con Clefito! Je je je .
Como siempre gracias a todos aquellos que se dan un tiempito para leer mi historia y mucho mas al dejar los review que me ayudan a planificar esta historia, gracias Digressesgirl92, jessicacefiro, Xulder2012, LiNi.02, Midori y Lunit y a todos aquellos que me enviaron sus mensajitos privados!
Les deseo un prospero año nuevo y que la pasan junto a todos sus seres queridos!
Sadudos!
Exitos!
Besos!
Mia!
