Capitulo 10
Leo estaba sorprendido y molesto…
-Karai. – le dijo acercándose a ella pero no le hiso caso a su llamado. –Karai. –
La tomó del hombro y la jaló haciendo que ella soltara al tipo.
-¿Qué? – preguntó la kunoichi algo enojada.
-Yo confié en ti. Se supone que me estabas ayudando, no al contrario. –
-¿De qué estás hablando? Si te estoy ayudando, tonto…-
-¿Cómo pude ser tan tonto? Raph tenía razón.- se dijo Leonardo tomándose la cabeza con desesperación. –
-Pero ¿De qué estás hablando?- interrumpió Karai.
-Pensé que habías cambiado. Pero me equivoqué.-
-Oye ya deja de acusarme… - respondió ya enojada. –Escucha, sí, los entregué. Pero yo estaba…-
-¿Dónde están? – interrumpió Leonardo enojado, sacando uno de sus sables y amenazando a Karai.
-¿Qué pretendes?- dijo Karai también sacando su arma.
En ese momento, uno de los dragones purpura dejó caer un contenedor de metal. Estaban escapando y ese tipo era el último de los ampones en salir del lugar. Aprovecharon que estaban discutiendo para escapar.
-¡Maldición! – gritó Karai tratando de irse detrás de ellos para alcanzarlos. Pero Leo se le plantó en frente con sus armas en las manos.
-Primero me dirás por qué lo hiciste.-
-Pero ¿De qué estás hablando? Yo estaba controlada por Destructor.- e hiso otro intento de irse detrás de los dragones purpura que ya deberían de ir lejos. Pero Leo la volvió a detener.
-¡No! Ya hiciste bastante. Creí que te compadecerías de tu padre, Hamato Yoshi. Pero al parecer no cambias.- dijo Leo decepcionado. –No les bastó con quitarnos a dos de nuestros hermanos, tenían que llevarse a todos…-
Karai solo se quedó con la boca abierta. No podía creer las acusaciones que le estaba lanzando Leonardo.
-¡Pues vete! – le gritó furiosa. –Búscalos tú solo.-
Leonardo salió rápidamente. No podía ver a ningún tipo. Subió a un tejado de prisa para poder ver a los ampones desde lejos. Pero no había rastros de ellos.
Desesperadamente comenzó a correr por los tejados en busca de los dragones purpura. Con un nudo en la garganta, le pasaban múltiples pensamientos por su cabeza. Acababa de perder a otros dos hermanos. Era el peor líder y hermano mayor en el mundo.
La respiración comenzó a dificultarse por el cansancio y el nudo que cada vez se le agrandaba más en la garganta. Se detuvo respirando hondo y llorando. Había perdido el rastro de los dragones purpura y con ellos, a Raph y Vee. Se dejó caer al suelo y golpeó el duro cemento, chapoteando agua que se recogía de la lluvia. Luego lloró desconsolado como un niño.
Karai reflexionaba aun en el mismo sitio en que había discutido con Leonardo. No entendía el porqué de tanto enojo. Ella trataba de averiguar dónde estaban Donnie y Mikey. Leo andaba solo ¿Por qué? Además, ¿Por qué la acusó de quitarle a toda su familia? ¿Acaso había perdido a sus otros hermanos también?
Se sintió avergonzada por gritarle así a Leo. Él solo estaba desesperado, era lógico que pensara que ella había secuestrado a Raph y Vee. Solo fue un mal entendido.
Comenzó a salir del lugar. No había nada que hacer ahí. Ya había caminado un par de calles cuando logró divisar a Casei, Raph y Vee rebuscando entre los tiraderos de basura que los indigentes cargaban hasta ahí.
Pero si estaban a salvo, pensó. Y Leo cree que ella los secuestró.
Subió a un tejado sin que los demás se dieran cuenta. Tenía una idea más o menos de qué dirección había tomado Leo. Tenía que buscarlo y aclarar las cosas.
Donnie y Mikey por fin lograron despegar la platina. Ahora una gran corriente de agua caía del hueco.
-Ahora subiré por aquí. – dijo Donnie. –Buscaré la salida y luego regreso por ti. ¿Está bien?-
-Sí pero, apresúrate por favor. – suplicó Mikey.
Donnie asintió y ágilmente comenzó a meterse por entre la correntada de agua. Todo el ducto estaba repleto de líquido. No podía respirar mientras estuviera dentro de él. Un horrible recuerdo del momento en que se estaba ahogando llegó a su cabeza. El miedo comenzó a aflorar. El agua lo empujaba fuertemente hacia atrás. Se estaba dejando empujar siendo presa del pánico. Pero tenían que escapar de ahí. Tenía que controlar su temor.
Se concentró en lo que quería lograr, encontrar una salida. Y comenzó a nadar contra corriente.
Solo pasó un par de segundos para ver una claridad, era la superficie. Efectivamente, estaban atrapados bajo tierra. Pero cuando logró llegar a la salida, se encontró con una tapa de barrotes de metal. Trató de empujarlos y no hubo movimiento alguno.
Otra vez el miedo comenzó a sentirse. Desesperado, trataba de mover la tapa para salir de la prisión de agua.
Su pulso se aceleró y una sensación de ahogamiento y de desmayo también se hizo presente. Ya había logrado aflojar un poco la tapa pero no la había abierto aun. El terror se apoderaba de él y con todas sus fuerzas, trataba de arrancar la tapa de barrotes.
Mikey ya estaba desesperado y decidió tratar de salir también. Al principio no podía ver nada entre el agua pero sus ojos se fueron aclimatando al líquido. Logró divisar a Donnie un poco más lejos y se dirigió hacia él.
Donnie ya estaba dándose por vencido cuando la tapa se zafó. Rápidamente trató de salir pero ya no tenía absolutamente nada de fuerza. De repente sintió un empujón que le ayudó a salir. Era su hermano Mikey que lo había visto retroceder debilitado.
Ambos estaban afuera de la prisión. Era un lugar montañoso, lleno árboles y desconocido. La lluvia era muy fuerte y las corrientes de agua jalaban tierra y hojas.
-Donnie, Donnie…- decía Mikey ayudándole a ponerse de pie.
-Tenemos que irnos. No tardarán en darse cuenta de nuestra huida.- tosió fuertemente y comenzó a correr débilmente junto a Mikey selva adentro.
Leonardo aun lloraba en el suelo cuando un ruido le llamó la atención detrás de él. Destructor, cara de pez y Razar lo miraban con desprecio.
-¿Devastado Tortuga?- se burló Destructor…
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, le pertenece a Nickelodeon.
La desesperación de Leonardo es evidente y lógica al haber peleado con sus hermanos y luego haber creído que Karai los había secuestrado también. Además de que todos cometemos errores y Leo no es la acepción.
Espero que les guste el capítulo, a pesar de ser tan largo. Espero sus reviws.
