Disclamer: Naruto ni ningun otro de sus personajes me pertenece solo a mi gran sensei... Masashi Kishimoto!


Capitulo 9: ¡El sabor de un beso!
La noche era realmente hermosa, las estrellas acompañadas de la luna creaban un lindo paisaje sumado a un hermoso jardín en una de las mansiones más grandes de toda la villa de Konoha en donde la brisa refrescante mecía los pétalos de cada flor, aquella combinación entre la relación de la naturaleza con el hombre era encantadora… En medio del jardín se encontraban un joven rubio de orbes azulados, piel morena con tres marcas en cada una de sus mejillas, el cual parecía nervioso por la mirada fulminante de la persona que se encontraba enfrente de él, una joven de cabello largo azulado, piel blanca y tersa como la porcelana de orbes perla los cuales no dilataban un solo gramo de felicidad alguna, únicamente frialdad, mera soledad que parecía carcomer su alama.

-Y bien ¿Para qué has venido? –cuestiono secamente la joven, en estos momentos lo único que le importaba era el cumpleaños de su hermana, no estaría dispuesta a que ese joven interviniera con alguna tontería y la arruinara, de por si ella ya se había perdido dos de sus cumpleaños no sería justo perderse uno más.

-Bueno, etto… Yo… -balbuceaba el joven buscando una respuesta creíble para dar, un rayo ilumino sus pensamientos alentándolo a hablar- ¡Solo daba un paseo! –mintió el joven dibujando una gran sonrisa para apoyar su mentira, una mentira que sería una suerte que alguien se la creyera.

-Estas mintiendo –dijo secamente la joven con una mirada de dar miedo, algo que asusto un poco al rubio.

-N-No es cierto, te digo la verdad –insistía el joven nervioso, moviendo sus brazos de lado a lado.

-¿Entonces debo creer que dabas un paseo frecuentando los mismos lugares en los que estuve todo el día, en vez de seguirme y ahora das un paseo por mi casa, de noche? –cuestiono fríamente la joven cruzando los brazos… El joven en ese momento reacciono según él la única explicación que debía entregar era la de ser descubierto en la casa de los Hyuga pero nunca conto con que la joven de cabello azulado se hubiese percatado de su presencia desde el principio, ahora sí solo un milagro lo podría salvar.

-¡Hinata-san! –Dijo secamente una voz masculina, llamando la atención de ambos girando sus rostros hacia la persona perteneciente a dicha voz, un joven de cabello corto color negro al igual que sus ojos, de tez pálida, quien miraba sorprendido al rubio- Naruto no sabía que fueras a venir –comento, agregando una sonrisa falsa.

-¡Yo tampoco! –Comento el rubio con una gran sonrisa- *¡Nunca me había alegrado tanto de ver a Sai!* -reflexionaba aliviado, ya que su repentino aparecimiento lo había salvado de esa incómoda situación, en tanto el de cabello negro y la de orbes perla intercambiaban miradas.

-Hinata-san, ya es hora de… -.

-De acuerdo –Intervino la de cabello azulado deduciendo lo que el joven diría.

-¿Hora de qué? –cuestiono un intrigado rubio.

-¡Ah! –Exclamó el de orbes negros- Pues, de partir el pastel –respondió ingenuamente girando su cabeza hacia el joven.

-¿Pastel? –Cuestiono el rubio aún sin entender nada- ¡¿No me digas que es tu cumpleaños Hinata? –cuestiono realmente sorprendido el rubio.

-No, no es mi cumpleaños –respondió la joven observándolo- Es el de Hanabi –respondió con la mirada fija en él, pero sin cambiar el tono de su voz.

-¡¿El de Hanabi? –Dijo casi en grito alarmado de la impresión- ¿Entonces por eso tanto misterio? –cuestiono furioso con sus ojos fuera de órbita.

-¡Sí! ¿Qué pensaste? –Cuestiono fríamente la joven- Que Sai y Yo éramos novios –comento sarcásticamente, algo que causo la risa nerviosa del rubio ya que adivino justamente lo que había imaginado todo ese tiempo.

-¿Por qué no nos acompañas? –Propuso Sai con una de sus típicas sonrisas, recobrando la compostura del de orbes azules, quien dirigió su mirada a Hinata.

-¿Por qué me miras de esa forma? –cuestiono la de cabello azulado- Es tú decisión, por mi no hay problema –girando su cuerpo para otro lado, luego avanzar unos pasos y darle la espalda, aunque esas palabras en sí no demostraban afecto alguno, el rubio percibió que la joven no se molestaba con su presencia o al menos eso esperaba.

-¡Bien pues entonces me quedare! –Respondió eufórico saliendo de los arbustos de un salto para alcanzar a la joven, seguido de Sai, los tres jóvenes caminaban por un enorme pasillo el cual se dirigía al dojo en donde se efectuaba el cumpleaños- *¡Vaya! Quién diría que después de todo aquel secreto que tenían Sai y Hinata era el cumpleaños de Hanabi!* -pensaba feliz el joven al ver a la de a Hinata caminar delante de él- *Yo que había pensado que ellos dos eran…* -sus pensamientos se detuvieron al ver como aquella joven caminaba con tanta gracia y elegancia, como su hermosa silueta se mecía al caminar, por alguna razón que él desconocía no podía dejar de verla, hasta que su estomago emitió un pequeño gruñido, sacándolo de sus pensamientos y recordando que en todo el día no había probado un solo bocado.

-¿Tienes hambre Naruto? –cuestiono Sai, alcanzándolo para que ambos caminaran a la par.

-¡Un poco! –respondió el joven seguido de otro gruñido de su estomago, causando la mirada de la joven de orbes perla algo que lo puso nervioso.

-¡Sai, adelántate! –Ordeno la joven girándose hacia él joven tomándolo por el brazo- ¡Naruto y Yo te alcanzamos! –avanzando unos pasos arrastrando al joven por el brazo, Sai asintió a su petición observando cómo se alejaba con Naruto, él cual estaba atónito por el repentino acto de la joven, hasta mitad del pasillo en donde nadie los podría escuchar.

-¿Qué sucede? –cuestiono el rubio tratando de controlar el nerviosismo ya que la joven lo veía con una mirada penetrante.

-¡Lo que voy a ser ni se te ocurra decírselo a nadie! –sentencio la joven con la misma mirada, poniendo nervioso a Naruto, girándolo para quedar enfrente de él, luego tomar sus manos haciendo que el rostro de Naruto tomara un cierto tono rosa en sus mejillas casi invisible debido al color de su piel, ella cerró los ojos, repentinamente una pequeña luz comenzaba a brillar entre las manos de ambos, en ella se formaba una pequeña esfera de agua rodeada de chakra, la cual se congelaba, unas pequeñas chispas de fuego quebrantaban el hielo dándole la forma de lo que parecía ser un loto con sus pétalos abiertos, cuando la figura se formo por completo en el hielo, Hinata soltó las manos de Naruto, dejando en ellas la pequeña escultura que aún tenía pequeñas chispas de luz.

-¡Vaya! –Exclamo sorprendido el joven- ¿Cómo hiciste eso? –cuestiono el rubio por lo que acababa de ver.

-No sé a qué te refieres –respondió fríamente- solo use chakra de agua, luego extraje un poco de tu chakra de elemento viento para poder congelar el agua y lo combine con un poco de mi chakra de fuego –explicaba secamente la joven observando al rubio.

-No me refiero a eso… -comento el joven observando el loto que había entre sus manos- si no… ¿Cómo pudiste usar chakra de agua si aquí no hay agua y el estanque del jardín está en la parte de atrás? –cuestiono el joven observando a la joven, luego de analizar la explicación de la joven hizo otra pregunta- ¿Cómo extrajiste un poco de mi chara de viento? -esperando ansiosamente una respuesta de su parte.

-Será mejor darnos prisa –comento la joven dándole la espalda al rubio, avanzando unos pasos.

-E-Espera –dijo el rubio al notar que la joven lo dejaba atrás, corriendo unos pasos más- Si no vas a responder a eso al menos responde ¿para qué me diste esto? –alcanzando a la joven de cabello azulado la cual se detuvo obligándolo a detenerse a él también.

-Lo hice porque no tienes un regalo el cual darle a Hanabi –respondió la de orbes perlas ocasionando la confusión en Naruto- eso ocasionaría que ella se preguntara el porqué estas aquí si no es por su cumpleaños, no creo que seas capaz de darle una respuesta concreta o creíble a ella si ni siquiera pudiste dármela a mí –explicaba la joven para después continuar su marcha, el rubio tras analizar las palabras de la joven libero simplemente una pequeña risa.

-¡Tú sí que piensas en todo! –comento divertido el de orbes azules, ambos no tardaron en llegar al dojo, al deslizar la puerta el rubio se vio sorprendido al ver a Lee, Tenten, Neji, Rin, Konohamaru, Moegi, Udon y por supuesto Hanabi, sentados en una mesa al parecer conversaban muy a gustos al igual que Sai quien fue el primero en percatarse de su entrada.

-Al fin llegan –comento con una sonrisa, llamando la atención del resto los cuales se giraron para ver sorprendidos al rubio, sin embargo Konohamaru, Moegi y Udon, saltaron de sus asientos para saludar al joven.

-¡Naruto-Onii-chan! –saludo el pequeño de cabello castaño abalanzándose sobre el rubio junto con sus amigos al punto de casi tirarlo al suelo.

-¡No sabíamos que vendrías! –comento alegremente la pequeña de cabello naranja.

-¡Qué bien que hayas venido jefe! –agrego el pequeño de lentes, al parecer los tres estaban felices de verlo, Naruto libero una pequeña carcajada ya que los niños le hacían un poco de cosquillas y le resultaba difícil sostener la escultura que llevaba en manos.

-Parece que la venida de Naruto los alegro bastante –comento la joven de pompones en la cabeza, al ver la reacción entre ellos.

-¡Su llama de juventud es muy grande debido a su amistad! –agrego el joven de cabello en forma de jícara con unas cuantas lagrimas que brotaban de sus ojos, apretando el puño al ver la escena.

-¡Basta me hacen cosquillas chicos! –Dijo entre risas él rubio, al momento en que los tres se calmaron el rubio retomo su compostura.

-¡No sabía que tu también vendrías Naruto! –comento la pequeña de orbes perlas con una sonrisa, al ver acercarse al rubio.

-¡No podía perderme tú cumpleaños! –Comento el de orbes azules liberando una pequeña risa, agachándose hasta quedar a la misma altura de ella- ¡Feliz cumpleaños Hanabi! -entregándole su regalo, los ojos de la pequeña se llenaron de luz al ver la escultura del loto, sus detalles realmente finos y muy bien definidos, su transparencia, en cada uno de los pétalos de la flor se reflejaba su imagen de felicidad.

-¡Arigato Naruto! –Dijo la joven tomando la flor, con una sonrisa realmente conmovedora- Miren este loto, ¿no es hermoso? -girándose para mostrarle la hermosa escultura a todos sus amigos, quienes se acercaron a apreciar el objeto a excepción de la mujer de cabello lila oscuro la cual dirigía una mirada a la joven de cabello azulado que al notar su mirada giro su rostro a otro lado causándole una ligera risa por su comportamiento.

No paso mucho para que Naruto se integrara con el resto del grupo, sin duda sus ocurrencias los hacían reír tanto al punto de casi llorar, sus historias de fantasía en las cuales él era el héroe no faltaban, durante ese tiempo Hinata, Tenten y Rin se separaron del grupo ya que se dirigieron a la cocina por los bocadillos que ellas habían preparado, los sirvieron en la mesa mientras el resto conversaban y jugaban en el resto del dojo.

-¡Ya está servido! –anuncio animadamente la mujer de orbes negros, el resto se dirigió de inmediato a la mesa quedando maravillados con los múltiples bocadillos en ella, colocados de manera muy elegante, un plato con las mismas cantidades de comida en cada uno de los asientos, sus pensamientos fueron apaciguados debido al gruñido del estomago del rubio, el cual libero una risa nerviosa al ver que todos se fijaban en él.

-Mejor comamos –propuso nerviosamente el de orbes azules, la mayoría libero una gran carcajada debido a su actitud al ver la comida.

-¡Itadakimasu! –dijeron todos al unisonó antes de empezar a comer, después de un rato todos ya habían terminado, justo cuando Rin y Hinata entraban con un gran pastel de dos niveles de glaseado blanco, con algunas fresas en las orillas, varias velas en el centro en total catorce, las cuales estaban encendidas, todos se reunieron alrededor del pastel dejando a Hanabi en el centro.

-¡Pide un deseo antes de apagarlas! –apoyo la joven de cabello azulado observando a su hermana quien asintió a sus palabras, cerró los ojos por un momento y al abrirlos soplo fuertemente apagándolas todas, varios aplausos y pequeños gritos eufóricos se escucharon en todo el dojo.

-¡Muerde el pastel! –gritaba Konohamaru a lo que el resto la apoyo, no dándole opción a elegir más que cumplir su petición justo cuando su boca se acercaba al pastel cuidadosamente, el joven de cabello castaño se infiltro secretamente detrás de ella, la distancia entre la boca de la joven y el pastel era mínima, de pronto su cabeza se impacto contra una parte del pastel, todos veían un poco asustados a la niña quien estaba desconcertada de lo que había sucedido y no comentaba nada hasta que Konohamaru comenzó a reír, en ese momento intuyo que él la había empujado, algo que la molesto, el pequeño estaba tan entretenido riendo que no se percato de que la pequeña de orbes perla se acercaba a él.

-*Konohamaru creo que ahora si te va a matar* -dedujo el rubio con una mirada preocupada al ver como la pequeña se acercaba lentamente al niño, afuera de la mansión se podía escuchar varios sonidos de golpes y al final un grito de horror… Las personas se repartían varias partes del pastel con alegres sonrisas, dejando por un lado a un pequeño de cabello castaño de orbes negros con varios moretones y chinchones en su cabeza, liberando un gemido de dolor.

-¡Que rico esta el pastel! –Comento animadamente el rubio al probar un poco de su pedazo- ¡Nunca probé algo tan sabroso! –dijo para después darse otro bocado.

-¡Me alegra que te guste Naruto! –dijo con una sonrisa Tenten- Lo preparo Hinata –comento sirviéndole un poco de té, algo que sorprendió al rubio, dirigiendo su mirada a la joven de cabello azulado la cual servía un poco de té a su primo Neji, haciendo que el rubio dibujara una cálida sonrisa al verla y luego observar su parte del pastel, continuo comiendo, saboreando con detalle el sabor del mismo, incluso en ciertas ocasiones la observaba de reojo, cuando terminaba de servir té, cuando comía su parte del pastel al lado de su hermana, quien en ciertas ocasiones le sacaba una ligera sonrisa, muy pequeña para que alguien que no la conozca la viera pero si era notoria para los que la conocían, cada sorbo que daba a su té reflejando gran elegancia y sencillez combinadas, le hacían dibujar una sonrisa constante en su rostro, sin duda en esos cortos momentos ante sus ojos azulados podía ver a la Hinata de antes, aquella chica tierna, tímida, llena de calidez y amor los cuales le brindaba a todos incluso a los que no conocía, quien siempre sonreía con timidez brindándole amistad a todos sin siquiera juzgarlos, creyendo siempre en la bondad que habitaba dentro de cada persona, Sí, es Hinata, aunque sus sonrisas eran casi escazas y ninguna hasta el momento le había dedicado a él, más que miradas frías, le brindaban de cierta forma una esperanza de recuperarla… Pero algo que noto y que sin duda en más de una ocasión le enfadaba era la forma en que varias veces ella intercambiaba miradas con Sai, algo que no le agradaba para nada, finalmente ambos asintieron mutuamente y se pusieron de pie.

-¡Hanabi es hora de que veas una sorpresa que Sai y Yo te preparamos! –comento la joven de cabello azulado, la tomo por la mano junto con Sai, el resto asintió entre sí y todos se pusieron de pie, para después salir del dojo.

-¿Qué sucede? –cuestiono intrigado Naruto.

-¡Ven con nosotros y lo sabrás! –dijo de manera animada Tenten, el joven hizo caso a su propuesta y siguió al resto todos al parecer se internaron adentro de la mansión hasta salir a uno de los balcones de la parte superior de la casa, era un balcón realmente grande el cual tenía daba una perfecta vista del jardín de la parte trasera de la mansión, en donde habitualmente habían un par de mesas y sillas, pero ahora estaba vacío para que todos pudieran ver sin dificultad alguna, dejando a Hanabi al frente, Sai y Hinata retrocedieron un poco, nuevamente asintieron entre sí, con gran velocidad hicieron varios sellos de manos conjuntamente.

-¡Katon: Ninpou Hana-bi! (Elemento fuego: Arte Ninja Flores de fuego) –dijeron ambos al unisonó, dentro de los arboles del jardín se encendía una pequeña chista de fuego, acercándose cada vez más a lo que parecía ser una caja metálica con varios orificios un poco grandes en la parte superior, finalmente se escucho una pequeña explosión proveniente de la caja de la cual salió una gran chispa de fuego lanzada a los aires, seguida de otra y otra explotando.

Pero en vez de desvanecerse el fuego se mantenía en el aire, al momento en que Sai y Hinata hacían otro sello de manos los fuegos artificiales tomaban varias formas, en su mayoría de flores, hojas y muchos más, que completaban una gran formación circular en el cielo nocturno, los ojos de todos se maravillaban con tal espectáculo, en especial los de la pequeña Hanabi, era algo realmente hermoso que hacia brillar sus ojos, desvió momentáneamente su mirada a Hinata, sin duda en este momento realmente la admiraba más que nunca, en el pasado ella admiraba su fortaleza, ya que nunca en su vida se daba por vencida para probar y ser reconocida por su clan, entrenaba hasta desfallecer pero nunca tenía una mejora notoria, sin embargo no se rendía, pero ahora, era realmente fuerte, para hacer ese tipo de cosas, aunque en su clan no estaba permitido hacerlas, el clan Hyuga siempre ha mantenido una fuerte creencia que de lo único que debe importar en la familia es conocer simplemente el Byakugan y llevarlo a sus máximas capacidades, dejando por un lado el resto, la pequeña regreso su mirada a los fuegos artificiales con una sonrisa, ya que ella sin duda estaba haciendo lo que el resto del clan Hyuga quizá jamás se atrevería a aprender.

Por su parte el rubio estaba impactado, es cierto el dominaba técnicas, algunas sumamente poderosas, dominaba las naturalezas del chakra incluyendo la suya, aunque se le dificultaba la de fuego, pero jamás pensó que la misma naturaleza a la que él tiene dificultad se pudiera usar de manera tan increíble, sin duda había muchas cosas que él debía aprender aún, pero eso no era lo que lo asombraba, si no que el hecho de que la Hinata que él conocía fuera capaz de tal cosa, sin duda había cambiado y mucho, la observo por un rato, la manera en que mantenía su concentración, la forma en que la luz de aquellos fuegos artificiales, definían la silueta de su cuerpo, las sombras daban un mayor realce, ocasionando que el joven se pusiera nervioso.

-*¿Por qué? ¿Por qué no puedo dejar de verla?* –se cuestionaba el rubio observando a la joven de cabello azulado- *Su hermosa figura iluminada por este hermoso paisaje y fuegos artificiales* -trago saliva e intento ver para otra parte, pero su mirada se topo con sus labios, no sabía por qué tenía esa sensación, pero estaba seguro de algo, le gustaba tener esa sensación, sonrió ampliamente y observo de nuevo los fuegos artificiales… Después de un rato los fuegos artificiales terminaron.

-¿Cómo fue que hiciste eso Hinata-nee-chan? –cuestiono la pequeña de orbes perla.

-No fui solo Yo Hanabi –decía la joven con mirada seria- Esto fue posible gracias a Sai –dirigiendo su mirada al mencionado- Verás, esta técnica la inventamos Sai y Yo, los fuegos artificiales se prepararon como cualquier otro, pero además les agregamos tinta especial bañada con nuestros chakras, para que Sai pudiese controlarla, pero debido a la cantidad de explosiones Sai no podía hacerlo solo, así que Yo lo ayude con la manipulación del chakra de fuego, lo costoso fue ponernos de acuerdo en que figuras formar, esto requiere de gran concentración de la cual yo estaba segura que Sai tenía, pero lo que realmente es difícil es el momento de hacerlo, si las dos personas que lo hacen no están coordinadas el técnica se hubiese regresado en nuestra contra –explicaba con gran tranquilidad, algo que sorprendió al resto, ¿Qué tal si ambos no hubiesen estado en sincronía? ¡Pudieron haber muerto!, esa situación no era para tomarla con tanta calma ¿o sí? Sea lo que fuese la expresión de calma no se borraba de su rostro.

Paso el tiempo y llego la hora de entregarle los regalos a Hanabi, a excepción de Hinata, Sai y Naruto ya que ellos ya les habían entregado su regalo, por su parte Rin le entrego un equipo médico para emergencias, Lee unas pesas de entrenamiento, Tenten unas cuantas armas, Konohamaru y su equipo colaboraron para comprarle un hermoso estuche de maquillaje, claro que Moegi fue quien lo escogió, Neji ropa elegante y de entrenamiento con la insignia del clan Hyuga, además de unos pergaminos de entrenamiento, no era de extrañarse, cada quien escogió un regalo que dar el cual se identificaba perfectamente con los gustos de ellos… La fiesta por fin termino y todos comenzaron a marcharse a sus hogares a excepción de Konohamaru, Moegi y Udon quienes pidieron permiso en sus casas para quedarse a dormir en la mansión, lo cual no era un problema ya que había muchas habitaciones disponibles, Rin y TenTen se fueron por un lado y Lee y Sai por otro,

La mansión Hyuga retomaba aquel habitual silencio que lo caracterizaba, una joven de cabello largo azulado de hermosos orbes plata recogía el desorden que se había hecho en el dojo, su primo Neji se ofreció a ayudarla pero ella se rehusó, aunque ahora poseía una personalidad frívola y seria de vez en cuando mostraba gentileza con su familia, y ella consideraba que su primo ya había hecho mucho en el día y que lo mejor sería descansar, él no pudo rehusarse ante su mirada seria y acepto… La tranquilidad que embargaba el salón era realmente impresionante, que hasta en cierta forma le resultaba algo incomoda, pero en ese momento ella quería permanecer a solas algo que ni ella misma entendía.

Sin embargo un aire de nostalgia se escapo de sus labios, un suspiro de melancolía y tristeza, ahí parada en el centro del dojo unas palabras hacían eco en su mente- "Haz lo que te plazca con ella. No me es útil" –Resonaba en su mente una voz masculina, el recuerdo de un hombre de cabellera larga castaña de orbes perla, un rostro serio y una mirada afilada… Pero aunque aquellas palabras que menciono su padre al momento en que la dejo al cuidado de Kurenai-senei le habían lastimado gravemente, en ese momento las extrañaba, aunque fueran sus reprimendas, sus castigos, hacían lucir a Hiashi como un mal padre, sabía perfectamente que era por su bien, ella debía ser fuerte, debía aprender a defenderse pos sí misma, además no era su culpa ser así, desde la muerte de su madre su comportamiento se vio más serio y estricto de lo normal, en esos momentos sentía una opresión en su pecho, ¡Los extrañaba! A los dos, tanto a su madre como a su padre…

El sonido de la madrea al rechinar la saco de sus pensamientos obligándola a retomar su habitual seriedad, escucho la puerta al deslizarse, dando paso a una sombra que se dirigía a ella.

-¡Creí que ya te habías ido! –Dijo girándose hacia la persona que había entrado, ahí frente a ella se encontraba un joven rubio de orbes azulados, el cual la veía con cierta tristeza.

-Solo… vine a decirte algo… -balbuceaba el rubio con la mirada baja, apretando los puños alzo la mirada para toparse directamente con aquellos orbes platinos, que por alguna razón le hicieron sentir un vuelco en su estomago.

-¿Qué cosa? –cuestiono sin entender, conocía al rubio y ese comportamiento no era normal, no era que le preocupara, ya no, desde hacía mucho ella suprimió aquel sentimiento que le tenía, pero eso no impedía su curiosidad.

-¡Disculpame Hinata! –Dijo con la voz algo quebrantada, desconcertando a la joven- ¡Disculpame por lo que sucedió hace dos años! –continuaba el rubio al borde del llanto, sorprendiendo a la joven por unos instantes para después retomar su seriedad habitual- Por mi culpa… tú padre esta… muerto, si en esos momentos Yo…-.

-¡No es tu culpa! –Interrumpió Hinata- Si no mía y de nadie más, fui cobarde y débil, por mi causa mi padre termino así, tú no tuviste nada que ver –decía la joven de manera seria, el rubio estaba sorprendido ante las palabras de ella, un silencio realmente abrumador se presento entre ambos- Si no hay más que decir me marcho -lentamente la joven se giro para darle la espalda al joven, justo al dar unos pasos para retirarse del dojo y dejar a Naruto.

-¡No te vayas! -Sintió como una mano aprisionaba su muñeca obligándola a girarse bruscamente, tanto que por un momento perdió el equilibrio, afortunadamente algo suave pero rígido intercepto su caída, al abrir los ojos se percato que quien se trataba, era Naruto, dio unos pasos para recuperar el equilibrio pero al momento de hacerlo rostros quedaron frente a frente, sus cuerpos estaban tan cerca que podían sentir la calidez del otro, en ese momento la joven subió su mirada, topándose con esos ojos azules tan intensos, el rubio no entendía ni cómo era que había hecho eso, podía sentir la respiración de la joven acariciar su rostro tanto que inconscientemente la aprisiono con sus brazos estrechando su cuerpo contra el suyo, sentía una cálida sensación que cubría sus mejillas al sentir las manos de la joven sobre su pecho, pero su mirada, esos orbes plateados parecían hipnotizarlo, podía aspirar perfectamente el suave aroma floral que de ella emanaba. La joven estaba muy sorprendida por los actos del rubio, al momento en que él la estrecho contra si la dejo sin palabras, una sensación incomoda la lleno, quizá en un pasado ese gesto la hubiese hecho feliz, pero ahora lo que realmente quería era zafarse de sus brazos.

El rubio al ser atraídos por los orbes platinos de aquella joven, lentamente acerco su rostro al de ella cada vez más y más, sin darse cuenta él ya no veía a la joven, si no que sus orbes azulados reflejaba un extraño brillo al posar su mirada en sus labios deseaba saborearlos aunque sea por un instante, podía sentir los intentos de ella por zafarse, pero eran inútiles, ya que él la sostenía con firmeza, como un niño que no desea perder su posesión más preciada, pero había algo más, esos penetrantes orbes azules se volvieron nuevamente a los orbes plateados de Hinata, tanto que por un instante la puso nerviosa, sentía como ellos veían en lo más profundo de sí, explorando con detalle toda de su alma, haciéndola sentir frágil, algo que el rubio pareció descubrir.

Los ojos de él se fueron entrecerrando lentamente y en un instante ella pudo sentir el suave roce de los labios de Naruto sobre los suyos, sus ojos se abrieron cuan grandes eran ¿Qué era eso? ¿Un sueño o una pesadilla? No, no era ninguno de los dos ¡Era real! ¿Pero cómo? ¿Acaso no se suponía que él estaba enamorado de Sakura? ¿Entonces, porque hacia eso? al momento en que sus labios finalmente estaban apegados, El sentir los labios de ella hacía que su pulso se aceleraba, se embriagaba con el suave y dulce sabor de sus labios, no quería dejarlos, ella por su parte no entendía cómo es que no lo había detenido, sentía como la sangre subía a sus mejillas haciéndola sonrojar levemente, su pulso acelerara, pero no, ¡Ella ya no quería sentir esa sensación! ¡Fue por eso que las reprimió! ¿O no?, sus ojos se cerraron, sus labios se abrieron permitiéndole a la lengua de él explorar el interior de su boca, el rubio sintió como ella cedía finalmente, al profundizar el beso se percato de que el cuerpo de la joven se estremecía levemente por su presencia, era un momento mágico, el tiempo parecía detenerse entre ambos creando un aura realmente encantadora.

Como la caída de un rayo, un escenario oscuro en donde se podía ver la lluvia caer, la niebla cubría el lugar, al horizonte, la silueta de una joven de unos dieciséis años, de cabello largo hasta la mitad de su espalda de un color azulado, orbes perlas, su ropa completamente maltratada, su rostro a pesar de ser hermoso estaba empañado de gruesas lagrimas de dolor y sufrimiento, tristeza y odio mezclados, al sostener un cuerpo entre sus brazos, sentía como la mano que sostenía de la persona que estaba recostada en sus piernas, caía inerte al suelo, en ese instante ella sentía como si su corazón fuese arrebato dejando en su lugar nada más que oscuridad… Los ojos de Hinata se abrieron de golpe al revivir en su mente aquella escena ¡Esto estaba mal! Ella se juro nunca más dejar que sus sentimientos la dominaran, esos mismos sentimientos la hicieron débil, no debía dejarlos fluir ni hoy ni nunca, al menos no si quería cumplir su objetivo, con un fuerte impulso se separo del joven no solo de sus labios, si no de sus brazos, en todo el dojo sonó con fuerza una bofetada, una que Hinata le proporciono al rubio al separarse, dejándolo completamente helado que avanzo unos pasos en dirección en que la joven lo había golpeado.

-¡No vuelvas hacer eso! –el tono de la voz de ella claramente sonaba molesta, el rubio estaba atónito por eso, ¿Qué había hecho? Realmente ni el mismo lo sabía -Cometí un error al hablar contigo- pero había otra incógnita para Naruto… Si realmente le molesto tanto ese beso, ¿Por qué había cedido en ese instante?- Lo mejor será que te vayas- Dijo ella saliendo del dojo, dejando completamente solo al rubio, lo primero que hizo Hinata fu dirigirse a su habitación y entro de inmediato al baño, se quito la ropa, encendió la regadera lo más fría posible y se metió, levanto su rostro hacia la regadera dejando que el agua lo empapara, llevo una de sus manos hasta su cara y con sus dedos roso con gran ligereza sus labios, aún podía sentir los labios de él rozando los suyos, con ese pensamiento sus mejillas tomaron un tono rosa muy suave, algo de lo que no pudo percatarse, cerro sus ojos, lentamente bajo su mano hasta el collar de plata, con sus dedos todo la grabación de la placa, la insignia del clan Uchiha, el cual emitía un extraño brillo rojizo, por un largo rato, era como si su mente se hubiese perdido, el rubor desapareció de sus mejillas, hasta que los abrió lentamente, su expresión nuevamente se tornaba fría e indiferente.

El rubio estaba entrando a su casa pero por su mente revivía esa escena una y otra vez, se recostó en su cama con gran pesadez boca abajo, apretó la almohada contra su rostro, cerro con fuerza sus ojos, al recordar la bofetada que ella le dio.

-*¿Por qué hice eso?* -Se cuestionaba una y otra vez- *Seguramente ahora sí que me ha de detestar* -pensó- *¡Soy un idiota, no debí hacerlo!*-Se reprendía, en ese momento revivió el aroma floral de ella, el beso- *Pero… entonces si no quería que eso sucediera, ¿porque cedió ante el beso?* -mojo un poco sus labios con su lengua intentando encontrar algo del sabor de ella, reviviendo ese beso hasta quedar profundamente dormido.