Pareja: Rivaille x Petra
Notas de la autora: Hoy les traigo noticias, noticias que apenas me acabo de enterar cuando estaba en uno de mis muchos delirios y depresiones.
En primero es que Shingeki no Kyojin Gaiden: Kuinaki Sentaku (la manga de Levi) comenzara su serializacion y el primer número estará disponible en Enero del 2014, el cual se encontrara a la venta el 28 de Noviembre del presente año.
El segundo es que Shingeki no Kyojin: Before the Fall ya consta con su primer capítulo (para los que hayan leído ya el prólogo), si alguien gusta leerlo solo es cuestión de buscarlo en submanga.
Tercera, ya salió la manga #50 de Shingeki no Kyojin y déjenme decirles que esta hermosa, bastante, si aún no la leen ¿qué esperan? Se están perdiendo de mucho.
*ATENCIÓN SPOILERS ALERTA PARA LOS QUE NO HAN LEÍDO AUN.*
En primer lugar, que Hannes haya muerto fue algo que en lo personal me hizo llorar como magdalena, Isayama nos destroza el corazón de nuevo. Luego Irvin, Armin, Jean… todos estaban a punto de morir, yo simplemente me hice bolita implorando un mejor trato. Y ahora… Mikasa… ¡Mikasa iba a besar a Eren! Eso… eso fue bastante, no se *¬* fue hermoso. En verdad y al final Eren tiene un nuevo poder y Ymir va a ayudar Berth y Reiner… eso es bonito. En lo personal yo amo a Bertholdt así que mejor para mí. ¿Me pregunto qué hará Eren? ¿Los ayudara? Tendremos que esperar un mes más 3':
*FIN DE SPOILERS*
Cuarta y última noticia, lamento informarles que Shingeki no Kyojin según dijo Isayama en una entrevista terminará en los 20 volúmenes… y ya van 11. Y si mis cálculos son correctos solo quedan alrededor de 3 años de vida de este gran manga u_u Ah… 3 años es muy poco para mi gusto. Pero bueno que se le va a hacer 3':
Ahora bien, perdón por subirlo un poco tarde, sé que prometí el sábado pero… maldita flojera. Ahora estaba escribiendo todo cuando mi prima llega y me lleva a una fiesta… Tst, fue feo. Ahora que estoy aquí delante del teclado mi gato aparece de nuevo implorando atención -.- Mejor compro un perro, más porque soy alérgica a los gatos 3': Pero bueno, ya aquí esta, me desvele pero aquí esta. Gracias por los que comentan y leen. Aparte le mando una gran felicitación a Laura Angélica puesto a que su cumpleaños fue ya hace un tiempo. Mmmmh… supongo que es todo.
Notas sobre el fic: Me agrado que les haya gustado el capítulo anterior, fue uno en los que me esmere más, también supongo que cuando tenga tiempo libre empezaré a corregir todos los capítulos para disfrute de los demás. Actualizare el Sábado o Domingo, aun no lo tengo bien previsto, más por los deberes de la escuela. Perdonen. Espero que este capítulo sea de su agrado. Pero creo que empezare a actualizar cada dos semanas u_u Perdonen.
*Los comentarios entre comillas (" ") son pensamientos de los personajes.*
*Respondo Reviews anónimos al final del capitulo.*
Capítulo 10: Atormento viviente
—Joder, aun no paro de creérmela, esto ha de ser una estúpida broma —comentó Rivaille mientras se paraba completamente abrumado.
"Matitos seas Irvin, supongo que esto lo sabias, ahora entiendo del porque tan alentador con ella" pensó mientras se frotaba las sienes. Torció su boca y golpeó fuertemente el escritorio.
Recuerdos, a medida que pasa el tiempo estos se van alejando, no importa si son horrendos, todos olvidamos lo malo y dejamos lo bueno; es parte del cerebro humano. Pero ¿cómo vivir con un recuerdo viviente? Ya han de comprender la referencia, Petra… ella desde ese instante se había convertido en uno para Rivaille. Él ya tenía suficiente con las pesadillas que le atormentaban en las noches, no podría soportar ver a aquella chica de cabello marrón sonreírle y hablarle con respeto como si él lo mereciera. No, ya no merecía un buen trato por Petra, no por lo menos desde ese momento; en el que la cruel curiosidad de leer aquel arrugado papel se le presentó. No importa que tan seco este un corazón, todos sentimos remordimiento, y eso era lo que el azabache sentía al imaginar el daño que le causo a Petra, el error que origino su propia cobardes. No, no podría afligirse, porque desde aquel instante el seria débil ante ella. Él vería ante sus propio ojos la total culpabilidad, su atormento viviente, su karma; así recordaría cada una de las personas que mato o dejo morir, y vería en el rostro de aquella chica lo que sus asesinatos podían llegar a causar.
Antes de darse cuenta el sargento se encontraba bastante abochornado. No sería débil, no gritaría o maldeciría a los cuatro vientos, aunque muy dentro de él sabía que lo era en su totalidad, pero hacia un esfuerzo para no hacerse notar como tal. Apretó fuertemente los puños y pateo su silla. Se quedó parado por un par de segundos y se encogió de hombros.
—Mierda… he matado a mi silla… otra vez —maldijo en voz baja.
Tomo su chaqueta, los informes y el papel de custodia para después salir del lugar, quería hablar con Irvin antes de que empezara la reunión. Sin duda alguna estaba dispuesto a rogarle que transfiriera a esa chica lo más rápido posible.
—Oye Irvin… ¿tú crees que ya se haya dado cuenta? —preguntó Hanji Zoe a su comandante mientras se paseaba por la oficina.
—Conociéndolo, yo creo que ya —agrego él mientras trazaba diferentes rutas en un mapa.
—Mmmh ¿crees que tu plan funcione? —inquirió mientras miraba por la ventana.
—Tiene que, si no el jamás cambiara. La única opción es juntarlo con Petra, pero desgraciadamente si la chica desea irse no tendré más opción que reinventar otra estrategia, yo conozco también a Rivaille. ¿Recuerdas aquella cara de culpa que tenía en su juicio? —recordó a la mujer.
—Claro, era solo un crio de 16 años, y vaya que sentía tanta culpa por lo que ocasionó —mención triste la científica.
—Así que suponiendo que se haya dado cuenta de que él mato o en dado caso tuvo que ver con la muerte de la señora Ral corregirá su trato así la chica, vamos esto tiene que funcionar, él tiene que cambiar para bien —supuso el rubio mientras seguía trazando líneas en el papel.
—Sí, pero… hombre Rivaille no es tonto, siento que en este momento entrara pateando la puerta reclamándote del por qué lo pusiste al mando del escuadrón donde esta Petra…
—En efecto… pero tú solo finge que no tienes ni idea…
Y en ese momento la predicción de Hanji dio en el blanco y alguien entro ruidosamente a la oficina. Zoe se sobresaltó y rió nerviosamente al darse cuenta de que el sargento estaba bastante malhumorado e Irvin solo levanto la vista mientras suspiraba pesadamente.
—Cuantas veces Rivaille… cuantas veces te tengo que decir que no entres de esa manera —se quejó el comandante mientras retomaba su labor.
—¿Por qué?... ¿¡Por qué putas lo hiciste!? —levanto el tono de su voz.
—¿De qué hablas Rivaille? Esa no es la forma de dirigirse al…
—Me viene valiendo una reverenda mierda si es correcto o no dirigirme así contigo, solamente dime… ¿Por qué lo hiciste? —preguntó molesto.
—¿Hacer qué? Te juro que yo no he desordenado, ni ensuciado nada tuyo —comento el rubio como si nada, mientras seguía dibujando en el pergamino.
Rivaille impulsivamente camino hacia su mayor, depósito bruscamente sus informes en la mesa. Después le arrebato la pluma al comandante, para inmediatamente tirarla al suelo y pisotearla con enojo.
—Vamos, tranquilízate Rivaille… cuenta hasta 10 —sugirió Hanji, la cual se encontraba sorprendida ante tal arrebato de su camarada.
—Rivaille, ¿de qué me hablas? ¿No te entiendo? —inquirió Irvin actuando con confusión.
—Ella, tu sabias que yo mate a la madre de Petra ¿no? Es por ello que me encargaste a su escuadrón cuando tenías más que una vacante para el trabajo… ¿Por qué mierda lo hiciste? ¿Qué no tienes suficiente con que tengas mi maldita custodia? —argumentó con rabia.
—¿Matar? —preguntó con cierto desasosiego.
—Sí, joder Irvin no me tomes la cara, tú sabes cómo engañar a cualquier idiota, pero a mí no, yo no soy un juguete —el azabache jaló de la camisa a su comandante mientras le clavaba la mirada.
—Vamos Rivaille esto fue divertido, eres un gran actor, mis respetos, pero por favor no hagas nada estúpido —dijo la pelirroja posando una mano en el hombro del pelinegro intentando calmarlo.
—Escucha, yo no tenía idea de aquello, pero no sé por que te importa tanto ¿Qué paso con el frio hombre que eres? ¿Eh? —comentó el rubio con seguridad.
—Jodete Irvin, no seré parte de tu juego, esta vez no —recalco el sargento para soltar el agarre que tenía hacia su mayor y emprender hacia la salida—. Solamente hazme el favor de hacer que esa mocosa se largue de aquí lo antes posible, allí está tu maldito papel y los informes, no me molestes más —finalizó y salió de la habitación cerrando escandalosamente la puerta.
—Vaya, es una lástima —dijo Irvin dolido.
—¿Huh? ¿Qué sucede? —preguntó curiosa la científica.
—Esa era mi pluma favorita —señalo al piso observando el objeto que estaba pisoteado en el suelo.
—Vamos, no hablaras en serio ¿cierto? —agregó la chica para después soltar una carcajada.
—En parte, pero creo que tenías razón, aun así, reformularé todo ¿alguna idea? —inquirió reflexivo.
—Qué te parece si le inventas una excusa a Petra, algo como pasar más tiempo con Rivaille o cosas así —sugirió la sargento.
—Mmmh… creo que ya lo tengo. Pero en fin, ya casi empieza la reunión buscare otra pluma para terminar esto, ya te puedes retirar Hanji —ordenó el hombre de ojos azulados.
—Entendido —afirmo la mujer para salir de allí con su típica sonrisa.
Trascurrieron varias horas mientras Petra se quedaba recargada en aquel árbol, por su mente no paraba de pasar la escena que se encontró al despertar. ¿Por qué su superior se empeñaba tanto en confundirla? ¿Qué hacía encima de ella? Solamente preguntándole lo sabría, pero ¿y si lo tomaba a mal? Porque ese hombre no era el más amable del mundo, no, para ser la esperanza de la humanidad era tan… frio. Pero para Petra era de esperarse, después de todo quien sabe cuántos horrores tuvo que vivir para llegar hasta allí, cuantas muertes tuvo que ver, ella se preguntaba si en verdad quería terminar así. Claro, si es que decidía a último momento quedarse en la Legión. Pero tenía miedo, y vamos que este siempre nos hace hacer estupideces.
Se paró con los pies adormecidos y caminó a paso lento donde se suponía que era la oficina de reuniones. Tenía que hablar con el comandante Irvin para pedir su transferencia a otra división. Después de varios minutos y siguiendo las instrucciones de un tipo raro que se detuvo a olerla llegó al lugar ya mencionado, entro y se quedó esperando en el pasillo, fuera de la sala, aguardando a que acabase la reunión.
"Mmmh solo que, aun no sé qué optativa elegir, tal vez a la guardia estacionaria, mi padre estaría más feliz con ello, dudo mucho que pueda aguantar la mierda de la policía militar" se debatió la chica, recargo su cuerpo contra la pared y llevó una mano a su frente para concentrarse aún más.
Después de 2 horas o más, al fin la puerta se abrió y un hombre de baja estatura se dejó ver, sin duda alguna Petra lo reconoció. Posó su puño en su pecho y el otro detrás; haciendo el saludo militar en muestra de respeto.
—Buenas noches tenga usted, sargento Rivaille —dijo ella en un tono respetuoso.
—Vete a la mierda —habló Rivaille sin siquiera percatarse de quien era el soldado que le hablaba.
Petra se quedó petrificada en su lugar. Sin saber que decir, miró como su superior pasaba al frente de ella sin prestarle atención.
—¿Por qué tanta agresividad de repente? ¿Acaso hice algo malo? —preguntó insegura.
No obtuvo respuesta alguna y observó como el azabache se alejaba. Se veía tan furioso. "¿Me pregunto que habrá pasado?" pensó la pequeña chica mientras se rascaba una mejilla con intriga. Después vio como más soldados de la legión salían de la estancia, la mayoría salieron cansados, algunos la miraban de reojo y otros simplemente la pasaron por alto. Hasta que observó a la persona que buscaba caminar al final de la gran fila de personas, mientras charlaba con aquella simpática pelirroja. La chica suspiro y camino hacia los dos.
—Comandante Irvin —captó la atención del rubio; este la observo curioso y detuvo su andar—. Y sargenta Hanji —saludó con la típica seña militar.
—Petra, que sorpresa verte aquí —la sargenta movió la mano de un lado a otro animadamente.
—¿Qué se te ofrece? —preguntó civilizadamente el hombre.
—Necesito hablar con usted, claro, si es que no tiene algún inconveniente —contestó la chica.
—Por supuesto que no —sonrió—. Hanji luego hablamos, hasta mañana —se despidió el hombre de su subordinada.
—¿Huh? No me dijiste que nos veríamos en tu cuarto… —la pelirroja deparó en su error—. Oh si, por supuesto lo veré mañana comandante —se despidió Hanji para salir apenada del lugar.
—Bien, caminemos a mi oficina —invitó Irvin mientras le hacía señas para que le siguiese.
—Usted y Hanji… —comentó Petra rascándose la cabeza.
—¿Disculpa?
—N-no es nada, olvídelo —respondió apenada.
El comandante solo asintió con la cabeza y caminó con paso firme hasta que llegaron a su oficina y este invito a pasar a la joven. Petra entró y sonrió cortésmente.
—Toma asiento —incitó el rubio mientras tomaba unos papeles de la mesa y los hacia a un lado.
—Gracias señor —agradeció la chica, para después descansar su cuerpo en la silla. Irvin le imitó, y de igual manera se acomodó en su sitio.
—Bien ¿Qué es lo que me tienes que decir chica? —preguntó.
—E-este, vera quisiera pedir una solicitud para trasladarme a otra… división —argumentó la muchacha un tanto nerviosa.
—Ya veo, ¿me podrías decir por qué? —inquirió.
—Uh, vera… supongo que no estoy hecha para esto, no creo ser en verdad alguien de ayuda después de todo —explicó decaída.
—No puedes saberlo hasta actuar ¿sabes? —comentó su superior.
—Tiene razón, pero, en parte es por mi padre, usted tiene que hacerme el favor, por favor, transferirme —suplicó la joven.
—Está bien, lo haré —Petra sonrió—. Pero si a cambio me haces un favor —agregó amablemente.
—Por supuesto comandante, el que sea —dijo feliz.
—Mira, tengo entendido que el hacer un traslado dura alrededor de 5 meses, así que te pido que tomes tus clases por el momento, en verdad, puede que te llegue a gustar —se dio a entender.
—¿5 meses? Vaya es mucho pero si usted me lo pide, entonces aprovechare lo que me da este lugar antes de que me vaya —ladeó la cabeza.
—Sin embargo, ese no es el favor —comentó él con seriedad—. Necesito que ayudes a Rivaille en estos 5 meses, quiero —se detuvo un momento—, no, no quiero, necesito que lo instruyas —concluyó.
—No entiendo… ¿instruir? —enchuecó la boca sin comprender.
—Ósea que quiero, que tú mi querida Petra reeduques al sargento, siento que a partir de mañana él será más considerado contigo, ya veras, así que necesito que le enseñes como alguien de su nivel debe comportarse… empezando por lo de llegar temprano a los entrenamientos, en sí, quiero que le ayudes en el papeleo o cualquier cosa que te pida, pero de igual manera lo supervises, le hagas ver lo que está bien hacer y lo que no… cosas así, ¿me doy a entender? —levantó una ceja mirando la cara de la chica.
—S-si… —la joven palideció mientras su cuerpo se ponía rígido.
—¿Segura? Tienes cara de miedo —señaló divertido.
—Es solo que, el sargento… es tan especial. Dudo que su trato mejore conmigo, incluso hoy me mando al demonio sin razón alguna —se encogió de hombros.
—Ya veo, pero ¿estas dispuesta a hacerme el favor? —preguntó tranquilamente.
—P-pues… s-si… lo haré, señor —afirmó pensativa la chiquilla.
—Eso era lo único que quería oír —el rubio se reincorporó de la silla y camino hacia la puerta abriéndola—. Puedes retirarte, el trato está hecho, ven aquí mañana a antes de las 6:30 para entregarte una carta, por lo demás, descuida yo lo haré… ¿cierto a que división te quieres ir? —cuestionó mientras veía a la chica caminar fuera.
—A las tropas estacionarias, señor. Muchas gracias —Petra sonrió e hizo una reverencia —Que tenga una bonita noche, hasta mañana —se despidió y se retiró del lugar.
"¿Favor? Más bien castigo… pero, supongo que es un pequeño precio a pagar. Bien si ayudare al sargento Rivaille, sin lugar a dudas tendré que hacer las paces con él" pensó la chica mientras se dirigía a los dormitorios femeninos.
Suspiro al llegar, entro a su habitación y para suerte su compañera de cuarto Judith se encontraba dormida, sonrió, cerró la puerta y se preparó para dormir. Sin duda alguna el siguiente día sería bastante complicado.
6:35 am
Rivaille se encontraba adormilado en su cuarto, esta vez no se había tomado la molestia de quitarse en uniforme, ni siquiera las botas, estaba tan frustrado que al llegar la noche anterior solo entro y se tiró en la cama. Todo iba de maravilla para el sargento hasta que sintió como alguien lo movía entre sueños. Y vaya que él odiaba cuando pasaba eso, pero aun así en lugar de volver a la realidad decidió hacerse bolita y cubrirse con la cobijas. De nuevo siento como lo llamaban, pero no dio importancia y soltó un gruñido como amenazando a quien lo intentaba despertar que se alejara de él si quería seguir con vida. Minutos pasaron y al fin logro estar en paz, su sueño se volvía a hacer más profundo pero de repente salto de la cama al sentir como agua helada corría por su rostro y bajaba a su cuello.
Se froto los ojos mientras se quejaba cual niño pequeño, levantó la vista y observó a una chica de pelo marrón verlo con burla y un vaso con un poco de agua en la mano. Su cuerpo se paralizo, pero retomó su semblante serio, tenía que actuar igual, necesita hacerlo, si no ella sospecharía.
—Buenos días tenga usted sargento Rivaille —saludó la joven.
—No entiendo qué demonios tienen de buenos si una mocosa viene a aventarme agua en la cara —se quejó mientras se paraba cansado.
—Vamos, tiene que llegar temprano al entrenamiento, aparte… esa no es la forma apropiada de hablar de un superior —reprendió la mujer.
—¿Tu quien mierdas te crees que eres para regañarme así?… —se detuvo al recordar por lo cual estaba enojado anoche, maldición si él tan solo no tuviera aquella culpa la patearía lejos de su recamara—. Olvídalo, después de todo ¿Quién te dejo entrar a mi cuarto? Es más ¿cómo te metiste? Y se supone que yo soy el pervertido —declaró con el ceño fruncido mientras caminaba al baño.
—La puerta estaba abierta, lo lamento sargento, pero son órdenes del comandante Irvin, tenga —le estiro un sobre—, me pidió que le entregara esta carta —el pelinegro la miro con recelo y le arrebató el papel.
—Como sea, vete de aquí… ¿o quieres acompañarme a tomar una ducha? —agregó divertido.
—¡¿Qué?! —la chica dio un brinco—. ¡No! ¡Jamás! —grito completamente sonrojada—. M-me retiro, con su permiso, lo esperare afuera.
—No recuerdo haberte proclamado mi madre —comentó toscamente.
—No, usted no, pero Irvin si… es por eso que tiene que leer la carta, hasta entonces, le esperare fuera —explicó para salir, no sin antes despedirse con la típica seña de respeto.
"Irvin, ese bastardo ¿ahora que habrá hecho?" se preguntó para sí, mientras bostezaba y con cuidado abría el sobre. Leyó la carta tranquilamente, está claramente decía:
"Bien Rivaille, ya que me suplicaste tanto, transferiré a la chica lo más rápido posible, pero no sin antes enseñarte una lección de vida, no puedes evadir tus errores ¿sabes? Creo que te lo he dicho más de una vez, así que por el momento dejare a Petra Ral para que te supervise, no lo tomes a mal, no eres un niño pequeño, pero sin duda alguna necesitas a alguien que te controle ¿Quién mejor para ello que la linda chica de pelos marrones? No creo que de ahora en adelante quieras hacerle daño, y si se lo haces sin duda alguna ya sabes las consecuencias. ¿Por qué no le conoces mejor? Tal vez pueda contarte un poco de su madre, no creo que te sientas mejor, pero al menos eso te quitara la duda de quien fue Nora Ral.
Es una orden, tendrás que darle a Petra las horas de entrenamiento que no recibió, empezando desde mañana, ya que mañana es día libre. Te mandó esta carta por que como ya sabrás hoy parto a Sina, tardare unas semanas en regresar, aparte de que me demorare pidiendo el traslado de Petra. Así que cuando regresé espero oír algún avance, si esto no pasa, no tendré otra opción que dejar a la chica más tiempo contigo. Te parecerá injusto pero creo que es lo mejor. Necesitas cambiar… para bien. Si te niegas, es fácil, en primer lugar me veré obligado a quitarte sus cosas de limpieza y quitarte aquella cabaña personal que tanto te gusta, sé que es difícil para ti compartir cuarto con alguien más, en especial si ese alguien es verdaderamente sucio.
Sin más que agregar, suerte.
Atte. Irvin Smith."
—Irvin, maldito degenerado, mis objetos de limpieza no —se quejó Rivaille mientras aventaba el papel lejos y entraba bastante enojado al baño.
Tal vez una ducha de agua fría lo calmaría, por lo menos para no desquitarse con Petra, él bien sabía que no se perdonaría si volviera a hacerle algún tipo de daño a la joven, no quería lastimarla más. "Que patético soy" pensó mientras insultaba a Irvin en su mente.
Petra se encontraba fuera de la habitación de Rivaille, en su oficina, sentada en el sillón un poco aturdida. "Parece que el comandante tenía razón, esta vez ni siquiera me golpeo" pensó la chica un poco nerviosa. Ella creyó que al lanzarle agua a su superior cavaba su propia tumba, pero era eso o arriesgarse a que le rompiera la nariz de nuevo. Suspiro derrotada, ahora tendría que ser la encargada de su mayor, maldita suerte la suya. Necesitaba quedar bien con él.
Después de un rato, oyó como Rivaille salía del cuarto mejor arreglado, por que para ella parecía un vago en como lo encontró en la mañana, con la ropa aun puesta además de las botas y su pelo hecho un lió, nunca pensó verlo así. Pero ahora era diferente, estaba tan formal como siempre.
—¿Y bien? Qué esperas mamá, ¿ahora qué hacemos? —el pelinegro rodó los ojos mientras resoplaba.
—Sargento, que le quede claro, no soy madre sustituta, yo solo lo hago por un bien propio y si a usted no le gusta, en verdad no me importa, hare mi trabajo bien como se lo prometí al comandante —recalcó ella mientras se paraba.
—¿En verdad? Bueno suerte con eso, yo me iré a comer —dijo él mientras caminaba a la salida.
Petra suspiró derrotada y salió con él del lugar. Ambos caminaron en silencio, Rivaille no comentó nada, de por si se sentía algo tenso con tener a aquel pequeño atormento siguiéndole y Petra, ella solo pensaba en el hambre que tenía, puesto a que no le había dado tiempo de comer en la mañana.
—Tst… está bien que me tengas que supervisar, pero vamos, ¿estas dispuesta a seguirme hasta el baño para ver si me limpio el trasero apropiadamente? —agregó el azabache con la sola intención de alejar a la chica, no solía ser así de repulsivo, solo lo hacía cuando en verdad quería espantar a la gente.
Pero ocurrió algo que él no se esperaba, Petra soltó una gran carcajada, algo que en realidad incomodo al sargento, esto era debido a que jamás en su vida encontró a alguien que le divirtiese su sentido del humor, exceptuando a Hanji, ya que ella reía por cualquier cosa.
—No… no realmente… —comentó entre risas la chica—. Eso ya sería asunto suyo… —concluyó para al fin dejar de reír y seguirle el paso a su mayor.
—Eres rara —le señalo mientras se dirigía a la entrada del comedor.
Ella no respondió y paso en silencio junto a él. Eran alrededor de la 6:46 am, a esas horas el lugar estaba lleno, bastante. Todos les dirigieron miradas curiosas a la pareja que acaba de aparecer por el umbral de la puerta, pero volvieron a sus asuntos al ver el aura oscura que emanaba de Rivaille, la cual quería dar a entender que si no dejaban de verlo así, sus días estaban contados.
—Bien señor, lo veré en el entrenamiento, espero que llegue temprano —se despidió la chica para perderse entre la multitud.
Rivaille rodó los ojos y camino por su comida, sin duda alguna ese día sería bastante difícil, no veía otra forma con la cual podría alejar a Petra de él. No por lo menos ahora y más si la mujer disfrutaba de su estilo tan banal del humor.
En fin, creo que en este capítulo me centre más en la comedia, pero bueno, de esto trata el fin ¿no? De hacerles reir y esas cosas. Pero si no les gusto con todo gusto exprésenmelo y retomare a una mejor forma de hacer las cosas. En fin como ya dije no sé cuándo actualizare a lo mejor en dos semanas, perdonen, pero las tareas de fin de semana me quitan el tiempo. U_U
CIERTO… ¡GRACIAS! HEMOS LLEGADO A LOS 103 REVIEWS, ESO ES GRANDIOSO, Y ESO QUE APENAS VOY POR LOS 9 CAPITULOS *°*
Respuesta de los Reviews pasados (solo anónimos):
Guest: Creo que te hice esperar más de lo prometido, perdón. Ciertamente, soy mala exponiendo personalidades pero hago lo mejor que puedo, gracias por comentar y seguir el fic. Hasta la próxima.
Nou-hime: Jajajajaja ok, me alegro que te molestes en comentar, gracias, espero que este capítulo sea de tu agrado.
Ale: *O* Vaya, gracias, espero que te guste este capítulo igual.
Jenny: Vale… creo que es bonito escuchar que vale la pena dejare un comentario. Yo igual amo tanto la pareja, es tan… no se… *-* Mi corazón se rompió en mil pedazos cuando en el anime lanzan el cuerpo de Petra, fue como echarle limón a la herida, créeme que yo tampoco me recuperare de aquel trauma. En cuanto a tu consejo, lo tomare en cuenta, ciertamente por allí había leído que se veía mal hacer eso ._. Pero en el capítulo anterior se me paso aquel detalle, gracias. Saludos y cuídate.
Eso es todo, gracias por leer, pronto si noto algún error en el capitulo lo resubire, como ya dije, para disfrute de los demás y el mio.
Hasta luego.
Cuídense.
Y se desean dejen un Review.
Adiós.
