10º- INÚTIL
Septiembre le dio paso a Octubre, sin que se den cuenta, y ahora ya el onceavo mes de Noviembre llegaba a su fin. Lo único que valía la pena contar para darse cuenta de que los meses pasaban, era el terrible frío que se cernía en las calles.
Ron y Hermione salían de San Mungo, abrigados hasta las narices con bufandas, gorros y camperas, muy contentos. Junto con ellos iban Lavender y Seamus. Ambas chicas lucían unas lindas panzas de casi tres meses.
El embarazo de Hermione iba viento en popa y eso ponía muy risueño y contento a Ron, sentía que tocaba el cielo con las manos y que era indestructible, porque la doctora Liz Doun les había anunciado el sexo de la criatura.
-Como les he dicho el mes pasado de Octubre-les dijo cuando entraron a la tercera sesión de la ecomágica-, a partir de casi el tercer mes, se puede saber el sexo del bebé. Es mucho más rápido que el método muggle porque hay que esperar cuatro meses para verlo, además se puede apreciar mucho mejor con esta técnica.
La Dra. Doun volvió a repetir la operación para hacer la ecomágica. Enseguida, la ya tradicional luz violeta salió de la panza de Hermione y dejó ver a una criatura de color rosa pálido con sus piernicitas y sus bracitos.
-Es niña-les aclaró la Dra. Doun. Los padres no dijeron nada y se quedaron embelesados con la imagen de su bebé.
Recordando todo eso, Ron sonrió y miró a Hermione, tomándole instintivamente la mano.
-¿Pasa algo, Ron?-preguntó ella, un poco extrañada.
-Ahora que ya sabemos el sexo... ¿Qué nombre te gustaría ponerle a la niña?-inquirió Ron, mientras Lavender y Seamus hablaban entre ellos.
-Me gusta Elizabeth...-respondió Hermione media ida.
-Es lindo nombre-dijo Ron poco convencido.
-¿Qué pasa?-inquirió Hermione al percibir su actitud.
-En realidad no me gusta mucho Elizabeth... es un nombre muy largo y que ella no podrá pronunciar...-explicó Ron, despacio.
-¿Y ti cuál te gusta?-le preguntó Hermione, sin alterarse para nada.
-Dana-contestó Ron sinceramente-. Lo encontré el otro día en tu libro de Runas Antiguas. Era una diosa celta muy importante y poderosa, además significa "Justicia" e iría muy bien si ella se parece a ti...
-Creo que has leído bien y estas realmente muy bien informado-le contó Hermione dándole un tierno beso.
Llegaron a la parada del autobús noctámbulo y los chicos sacaron sus varitas para que el autobús noctámbulo apareciera ante ellos. Sean Pevensie les dijo que tratarían de ir despacio por el estado en que estaban las chicas, sin embargo, Ron y Seamus, los padres y novios responsables, pegaron los asientos de Lavender y Hermione al piso para que no se cayeran e incluyeron una especie de cinturón de seguridad.
-¿Qué es, Hermione?-preguntó ansiosamente Lavender, mientras pasaban por un rayo por Londres y se tocaba cariñosamente la barriga.
-Será una niña-respondió Hermione, tocándose la panza-. ¿Y el tuyo?
-Niño-contestó Lavender orgullosamente-. ¡Podrán ser amigos!-exclamó contenta-. ¡Hasta novios!
-Sí... ¿cómo le pondrán a la niña, chicos?-preguntó Seamus, haciendo caso omiso a Lavender, que comenzaba a preparar la boda para sus hijos.
-No lo sabemos aún... Lo más probable sea Dana-dijo Hermione tomando la mano de su novio.
-Oh, es lindo nombre-comentó Lavender, dejando de lado el tema del casamiento-. Nosotros queremos que se llame Ryan.
-También es lindo-dijo Hermione.
Lo primero que hizo Ron al llegar al colegio fue buscar a Harry y Ginny para contarles la buena noticia. Los encontró en la sala común cerca de la chimenea, en sus sillones de siempre, mientras leían el Profeta. Al llegar hasta ellos se dio cuenta que Ginny lloraba silenciosamente y la expresión de Harry era tristeza.
-¿Qué es lo que pasa?-indagó Ron, viendo las caras de su hermana y su amigo.
-Esto-respondió Harry con voz tomada, pasándole el Profeta a Ron y Hermione, aún con la misma expresión.
El titulo del periódico rezaba:
"EL INNOMBRABLE ATACA FULHAM, MASACRE EN EL MUNDO MUGGLE".
Hermione se tapó la cara con las manos y Ron creyó que su mundo se caía a sus pies. Fulham era el pueblo donde vivían los padres de Hermione.
El texto a continuación decía:
Fulham una cuidad al oeste de Londres, ha sido atacada ayer por la noche, por los seguidores del Innombrable, unos cien mortífagos.
Aunque el número de heridos sigue creciendo, ya han llegado a los doscientos, los cuales se están atendiendo en el hospital de San Mungo por los múltiples hechizos, el número de muertos es incierto, aún así se conocen como número unos 400 muggles.
Entre los fallecidos se encuentran: Henry (43), Alicia (42) y Julie (6) Graham; Catherine(52), Ludovic (24) y Bob (60) Tolkien; Mark Wilson (30); Tom (71) y Marie (73) Lynch; Kristen Parker (18); por último Jane (40) y David (40) Granger.
Ron dejó de leer allí para consolar a su novia, que lloraba sin poder contenerse, y porque él tampoco podía seguir leyendo tal cosa.
-¡¿Mamá? ¡¿Papá? ¡No! ¡NOOO! ¡POR FAVOR NO ELLOS, DIOS!-gritó Hermione en el hombro de Ron, haciendo que todos los presentes de la Sala Común se voltearan para verla.
Ron no sabía que decirle. Nunca le había pasado algo así. Sólo dejaba que llorase en su hombro. Poco a poco la fue llevando a la habitación de él, para que Lavender y Parvati no la molestaran y para que no pasara vergüenza en la Sala Común.
Hermione lloró en la cama de Ron hasta que se durmió y él bajó nuevamente a la Sala Común cuando la arropó bien.
Allí en la sala aún permanecían Harry y Ginny, un poco más tranquilos, pero aún un poco tristes. No había nadie más que ellos dos y Neville que hablaba con Dean.
-¿Cómo está Hermione? ¿Duerme?-preguntó Harry, aún con una expresión de angustia.
-No sé cómo consolarla, Harry-contestó Ron, tapándose la cara con la manos, signo de desesperación, mientras asentía con su cabeza-. Me siento un completo inútil...
-No digas eso, hermanito-lo consoló su pariente, poniéndole una mano en su hombro-. Tú no eres un inútil... Nadie sabe cómo reaccionar ante estas situaciones, Ron, no puedes culparte por eso...
-Ginny tiene razón-afirmó Harry. Ron levantó la cara-. Nadie sabe cómo... no te culpes, amigo... ya sabrás como hacerlo...
-Gracias-retribuyó Ron, contento de tener una hermana y un amigo así como ellos.
Por bastante tiempo, ni Ron ni Harry ni Ginny dijeron nada. Neville y Dean les dieron las buenas noches al cabo de otro rato y ellos respondieron medio idos y con ausencia.
-Hablando de otra cosa-rompió el silencio Ginny-. ¿Cómo les fue con la doctora en San Mungo?
-Oh, muy bien-contestó Ron, tomando conciencia de que le estaban preguntando a él-. Será niña...
-¡Felicitaciones, Ron!-le dijo su hermana.
Ron les contó todo lo referente con la visita al medico y la elección de nombres.
-El nombre Dana me gusta-comentó Harry-. El que Hermione le quisiera poner Elizabeth me lo esperaba... es propio de ella.
-Podrían ponerle Dana Elizabeth-opinó Ginny.
-Cuando Hermione esté mejor se lo diré-aceptó Ron, dando una pequeña sonrisa a su hermana.
Tanto Ginny como Crookshanks, que estaba cerca de la chimenea, se estiraron y bostezaron como leones.
-Me voy a dormir-anunció Ginny, bostezando nuevamente. Le dio un beso en la mejilla a su hermano y otro en la boca a su novio (a lo que Ron miró para otro lado)-. Buenas noches.
Junto con Crookshanks subieron las escaleras hacia los dormitorios de las chicas. Ron y Harry se quedaron observando como los dos se iban por un momento y luego volvieron a encimarse en sus pensamientos.
-¿Tú crees que en serio no soy inútil, Harry?-preguntó Ron, desanimado, después de un rato.
-Por supuesto-respondió Harry-. ¿Tú crees que un inútil podría haberme ayudado en primero con el ajedrez mágico de McGonagall? ¿" acaso un inútil podría haberme apoyado ciegamente en segundo cuando todos creían que yo era el heredero de Slytherin? ¿Un inútil podría escapado con vida de una hondonada de arañas que querían comernos vivos? ¿Un inútil me habría apoyado en la locura de quinto cuando fuimos al Departamento de Misterios?-Harry cerró por un momento sus ojos y Ron pudo notar que aún le dolía eso-. ¿Un inservible hubiera luchado valientemente a finales del año pasado con más de cien mortífagos?...
"Por último, ¿un inútil habría aceptado a su novia embarazada? Un idiota la hubiera dejado totalmente sola con una criatura a cuestas... Créeme, Ron, un inservible, un idiota ó un inútil, como los quieras llamar, no podría hacer nada de esto, ni siquiera te llegaría ni a los talones. Eres un buen amigo y leal, valiente, un Gryffindor... Un inútil no sería nada de nada, ni siquiera una partícula de aire, comparado contigo.
De la nada, Ron abrazó a su amigo. Se había sentido confortable escuchar cuanto Harry lo valoraba. Se soltaron, volvieron a sus lugares y Harry soltó una pequeña carcajada.
-¿Qué pasa?-preguntó Ron sin entender por qué su amigo se reía en un momento así.
-Creo que el embarazo te está afectando a ti también... ¡Estas hecho un sentimental!-exclamó Harry, riéndose un poco.
-¿Por qué?
-Tus ojos brillan por las lagrimas... ¡Te hice llorar como una niñita!-contestó Harry sonriendo maliciosamente, por lo que recibió un almohadonzazo bastante fuerte-. ¡Oye!
Pronto se fueron a dormir y Ron no pudo evitar contemplar por largo rato ver dormir a Hermione en su cama. Parecía mucho más tranquila. Un ángel... eso es lo que era.
-Deja de mirarla que la vas a ojear, Romeo-comentó Harry en voz baja mientras se metía en su propia cama. Nuevamente recibió un almodonzazo un poco más fuerte que el primero-. ¡Oye!
-Lo siento-rió un poco Ron.
Al meterse en su cama, sin hacer ruido para no despertar a Hermione, no pudo contenerse y la abrazó como protegiéndola. Entre sueños, la chica se acomodó en los brazos de Ron y su expresión se tornó más angelical.
-Te amo, Hermione... y no voy a dejar que nada de nada te pase-le susurró en el oído suavemente.
Aún durmiendo, ella sonrió de manera dulce y unas cuantas lagrimas afloraron de sus ojos cerrados.
