Yaoi NC 17
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AU " pensamientos" Flashback
Capítulo 10 : Pasiones
Creyó haber tomado las pastillas suficientes para poder dormir, pero aún no hacían efecto. Eran ya las dos de la mañana y no había podido dormir por más que trataba. Se sentía mal, sentía un gran vacío en su vida. Primero había sido Trowa, creyó que este estaba enamorado de él, pero sus ilusiones se vinieron abajo al enterarse de que no era así, después fue Solo, era algo extraño, ya que siempre imaginó que no le interesaba al futbolista, por lo menos no de manera romántica, pero de nuevo se equivocó, lo había herido más de lo que creía.
Se sentía sumamente triste, quería llorar pero no quería hacerlo con Heero ahí, se acercó un poco al borde de la cama, lo poco que pudo ver fue que Heero estaba boca arriba y parecía dormir profundamente "Es tan atractivo" sacudió su cabeza, sabía que Heero era solo atracción y este mantenía una relación con su hermana y por lo que había podido observar se querían mucho, así que jamás intentaría algo con su cuñado. Pero sentía algo diferente al estar junto al japonés, se sentía seguro, esto solo lo había sentido con Trowa, cerró los ojos y recordó aquellos momentos en los que estuvo con el ojiverde, cuando pensaba que el amor era mutuo, pero no. Había decidió sacarse a Trowa de la cabeza y la mejor manera era que Quatre empezara una relación con el alto joven, si ellos la tuvieran, sería incapaz de volver a acercarse a Trowa y mucho menos hacerle daño al rubio "Harían buena pareja."
Se sentó en la cama, se quedó viendo hacia la nada, ni siquiera parpadeaba, de ese modo comenzaron a salir las lagrimas que tanto había aguantado, hundió su cabeza entre las manos, no quería despertar a Heero con sus sollozos "¿Por qué no me muero de una vez?" escuchó que el japonés se movió y rápidamente volvió a acostarse. Poco tiempo después el trenzado no aguantó más y de nuevo lloró en silencio. Heero estaba durmiendo plácidamente, hasta que empezó a escuchar todos los ruidos que Duo hacía, había sospechado que el trenzado estaba llorado, pero desconocía la razón, era extraño, las veces que había dormido con él este se comportaba de forma serena, nunca se despertaba para llorar. Rápidamente el sueño les venció, Duo quedó dormido cuatro horas antes de que se levantaran. La alarma del despertador sonó a las siete de la mañana, la madre del trenzado había dicho que lo mejor era salir temprano para aprovechar el tiempo. Heero se despertó primero y apagó el despertador, parecía que Duo continuaba durmiendo, así que decidió despertarlo.
Duo- lo llamó y movió su hombro.
Mhh- este solo contestó con un ruido.
Duo- volvió a llamarlo, pero esta vez le daba palmaditas en el rostro.
¿Qué?- contestó más dormido que despierto
Es hora de levantarse.
Tengo sueño
Tu madre ordenó...
Mi madre puede cerrar la boca, yo no voy a ningún lado- interrumpió y luego se acomodó para seguir durmiendo
Esta bien.- Heero se dirigía al baño, cuando se topó con su novia en el pasillo. La voz de Relena estaba impidiendo a Duo dormir bien, se levantó furioso y abrió la puerta.
¡Relena baja la voz que no me dejas dormir!- le gritó a su hermana
¿Dormir? Debes alistarte ya- pero el trenzado no contestó, tiró la puerta y la cerró con llave
Mis cosas están adentro- comentó el ojiazul.
Descuida, ahorita se le pasa, siempre hace pataletas.
Mh, voy a bañarme, por lo menos saqué la ropa que me iba a poner- Relena sonrió
Sí, ve
T-odos excepto Duo bajaron a desayunar, la madre de Relena daba vueltas por toda la casa alistando todo y dándole instrucciones a la sirvienta
¿-Dónde está Duo?- le preguntó esta a Relena
Durmiendo
¿Cómo?
Dijo que quería dormir y tiró la puerta- la señora hizo un gesto de disgusto y salió de la cocina para ir a buscar a su hijo. Al llegar frente a la habitación del trenzado tocó la puerta
Duo, levántate.
¡-Déjame dormir!- grito desde adentro
No jovencito, abre la puerta.- Duo sin muchas ganas de verle la cara a su madre, se levantó y obedeció.
Alístate ya, que falta poco para que nos vayamos.- dijo la señora al ver a su hijo
No voy a ir
Duo no te vas a quedar aquí solo.
Me voy donde Quatre y listo.
.No vas a molestar a nadie, no por que Solo no va a ir vas a estar de mal humor
Para que lo sepas Solo no va a venir más a esta casa. Y ahora voy a dormir.
¡NO! Vas a ir directo al baño, te ducharás, alistarás tus cosas, bajarás a desayunar y después nos iremos.
¡No!- el trenzado le tiró la puerta en la cara a su madre, esta empezó a tocar la puerta nuevamente.
Señora ¿Me permite hablar con él?- Preguntó Heero, quien se encontraba detrás de esta.
¿Podrás convencerlo?
Voy a intentarlo- la madre resignada se quitó para darle lugar a Heero, luego bajó las escaleras- Duo- tocó suavemente la puerta- el trenzado reconoció la voz de Heero y abrió.
Tus cosas están ahí- dijo señalando una maleta. Heero entró y cerró la puerta haciendo que Duo se extrañara
Quiero hablar contigo.
¿De qué?- preguntó volviendo a la cama
¿Por qué no quieres ir?
Por que no
¿No hay una mejor respuesta a eso?
Mira Heero no quiero ser grosero, pero son mis problemas.
Esta bien, pero no deberías descargarte con tu madre.
Desde un principio dije que no quería ir
Sí, pero luego accediste y ella estaba feliz de planear el paseo, más que todo lo hizo por ti.
¿Por mi?- Heero asintió.
Ella sabe que estás triste, nadie le ha dicho lo que pasó con Solo, pero ella notó tu tristeza y creyó que ir a la playa te iba a animar.
No sabía ¿Y tú cómo lo sabes?
Relena me lo dijo, deberías ir, por lo menos hazlo por ella.
¿Para qué¿Para sentirme peor? Allá me voy a aburrir.
¿Por qué lo dices?
Para estar solo mejor me quedo aquí
No vas a estar solo- el japonés se sentó junto a él- Yo voy a estar contigo- Duo le dio un falsa sonrisa
Tu vas a estar con Relena, y dudo mucho que ella te deje estar mucho tiempo conmigo, pero gracias por tenerme lastima.
No lo hago, además no tengo que estar siempre junto a ella.
Si te escucha decir eso lo más seguro es que empiece a llorar.
Como tu anoche- afirmó el japonés
¿Me oíste?- preguntó extrañado.
Sí, pero no quise molestarte.
Traté de no hacer ruido para no despertarte, disculpa.
Descuida, deberías ir al paseo
Esta bien, dile a mi madre que voy a ducharme y luego bajo.
Duo hizo las paces con su madre, esta se sintió feliz de tener a su familia perfecta unida de nuevo, por lo menos eso era lo que ella pensaba. Heero iba junto a Relena, en el último asiento iba Duo sólo, tenía puesto los audífonos de su discman y la vista puesta en el camino. Había accedido ir por su madre, a pesar de que no tenían muchas cosas en común, la apreciaba mucho.
¿Amorcito por qué te sentaste sólo allá atrás?- a pesar de ir escuchando música el tono de voz de su madre era lo bastante alto como para escucharla.
Por que aquí puedo ir más cómodo y dormir.
¡Ok!- "Parece que va a ser un largo viaje" pensó el trenzado.
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Estaba haciendo ejercicios, los sábados eran tranquilos, casi nunca tenía algo que hacer. Su madrina siempre se iba a ver a un pariente que se encontraba en un asilo, y ahí se quedaba hasta tarde, su hermana aprovechaba para ver a su novio. Había quedado sólo, no sabía por qué pero no había podido sacarse al rubio de la cabeza, recordó lo que Quatre le dijo, no le gustó haber escuchado que quien le hacía daño era él, pero no podía recriminarle nada, sabía muy bien que él tenía la culpa.
En los días que habían pasado ni Quatre, ni Duo le hablaron, no pudo hablar mucho con el trenzado, lo único que este le había dicho era que lo habían obligado a ir a un paseo familiar el fin de semana. Lo notó desanimado, eso era normal en Duo. Por otro lado el rubio sólo lo saludó, le habló un par de veces, pero no de la misma forma en la que lo había hecho en la casa de este. Quería saber lo que le estaba pasando con el árabe, era extraño generalmente la gente le era indiferente.
Tomó el teléfono y llamó a la casa del trenzado, para pedirle el número de Quatre, pero le contestó la sirvienta, esta le dijo que ya se habían marchado.
Señora, necesito que me haga un favor, en la lista de teléfonos que está en la cocina hay un número que necesito ¿Podría dictármelo por favor?
Sí, ya vi la lista, pero no se si deba darle un número a un desconocido.
Yo soy compañero de Duo, me llamo Trowa Barton y necesito el número de otro compañero.
Mh, esta bien.
El número que necesito es de un joven llamado Quatre Winner
No está ese nombre.
Tal vez diga Kat- recordó que así llamaba Duo al árabe.
Sí, aquí está.
Luego de que la señora le dictara el número de Quatre, se quedó con el teléfono en la mano, estaba dudando, talvez el rubio no quería saber nada de él y no era bueno obsesionarse.
Quatre estaba practicando esgrima en uno de los salones de la mansión, pero fue interrumpido por el mayordomo.
Disculpe joven, lo llaman por teléfono.
Gracias- Quatre agarró el teléfono que le había llevado el mayordomo
Buenas tardes, habla Quatre.
¿Cómo estás?
¿Quién es?
Trowa
¿Trowa?- preguntó aún más extrañado
Sí ¿Estás ocupado?
Estaba practicando esgrima
Entonces llamo más tarde
No descuida ¿Qué pasa¿Andas buscando a Duo?
No, él está en la playa
Sí ¿Entonces?
¿Quieres ver algunas películas conmigo?- el rubio guardó silencio por un momento, eso era bastante extraño.
¿Hoy?
Sí
Eh, no sé
¿Por qué? Ya te dije que no voy a intentar nada
No, no es eso. Esta bien ¿En donde?
En mi casa
¿A que hora?
En la tarde, si quieres voy por ti
No, sólo dame la dirección
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Habían durado casi tres horas en llegar a la casa en donde se quedarían todo el fin de semana, esta no se encontraba enfrente de la playa exactamente, sino que se ubicaba más adentro, para llegar a la playa había que caminar poco. Duo se bajó del auto aún con los audífonos puestos y el discman encendido, tomó su maleta y se sentó en una banca que estaba en la entrada principal. Relena estaba feliz de haber llegado, le gustaba mucho ese lugar, más que todo estaba contenta por que su novio la acompañó. La puerta se abrió y un señor de bigote abrazó a la madre de Duo y luego a este.
Querido sobrino. ¡Que gusto!- saludó con un abrazo.
Hola tío, igualmente
Pequeña
Hola tío- contestó Relena y así el señor saludó a todos. La madre de Duo entró primero y luego el trenzado, los demás se quedaron afuera terminando de saludar al jubiloso señor.
Voy a mi cuarto- anunció el trenzado una vez dentro de la residencia.
El tuyo y el de Heero, dirás
¿Qué? Mamá quiero estar solo.
Duo, no seas maleducado, recuerda que solo hay cuatro cuartos.
Heero puede dormir con mi tío- En ese momento entraron Relena y Heero.
Puede ser que tu tío duerma contigo o mejor tu con Relena- le dijo su madre para manipular
¡No!- dijeron los dos a la vez
Elige
Heero, vamos a revisar nuestro cuarto- dijo subiendo las escaleras, este lo siguió.
Llegaron a una habitación en donde había dos camas, en dos paredes había ventanas que tenían vista al mar.
Eiiww, tengo la piel pegajosa, voy a ducharme.- dijo viendo al ojiazul
Yo voy a arreglar mis cosas
Luego de ducharse se fue directo a la cama
¿Vas a seguir durmiendo?- le preguntó Heero
Sí, dile a Relena que te lleve por los alrededores es un lugar muy bonito cuando andas de humor.
Heero se fue junto a Relena, esta le propuso ir a la playa, el trenzado tenía razón, no hacía tanto calor y el viento era refrescante
¿No es hermoso Heero?
Los dos bajaron hasta la playa, la arena era blanca y el agua era de color celeste.
¿Quieres bañarte?- le preguntó Relena al japonés.
¿Ahora?
Es que ando el traje de baño puesto debajo del vestido- le dijo coquetamente
Mh, no tengo ganas, más tarde
Ya veo - dijo esta desilusionada- Vamos a sentarnos en la sombra- tomó la mano de Heero y ambos se sentaron bajo la sombra de un árbol
¿Sabes Heero? Me gusta estar aquí contigo.
...- Relena puso su cabeza sobre el hombro del japonés y con su mano derecha empezó a desabotonar el primer botón de la camisa de su novio, pero este inmediatamente tomó la mano de esta con la suya- A mi también me gusta estar aquí – dijo al fin secamente
¿Qué pasa?- preguntó extrañada al ver lo que Heero acababa de hacer.
Nada ¿Por qué?
Olvídalo- dijo quitando su mano. Se quedaron en silencio viendo el paisaje, luego de unos minutos decidieron marcharse
Creo que es hora de regresar- sugirió el ojiazul
Sí
Cuando llegaron a la casa el trenzado no se encontraba en esta, Relena se extrañó de no ver a su hermano, pensó que cuando llegaran iba a estar reclamando que no quería estar ahí.
¿Y Duo mamá?
No está, salió y no dijo a donde. Lo más seguro es que haya bajado a la playa.
Nosotros venimos de allá y no lo vimos
La playa es grande. Tu papá, tu tío y yo vamos a ir al pueblo a comprar algunas cosas que hacen falta ¿Quieren ir?
No- contestó Relena
Disculpa, pero no te vas a quedar sola con Heero aquí. Heero- dijo llamándolo- Si quieres puedes venir
Yo estaba pensando en tomar un baño señora, pero gracias.
¿Ves? Tu novio quiere descansar.
Mamá ¿No confías en mi?
Una jovencita de 15 años sola en una casa y con un novio tan guapo. No, no confío, vamos Relena.
A esta no le quedó de otra, tuvo que acompañar a su madre. Cuando todos se fueron Heero subió hasta la habitación que compartía con el trenzado, en verdad no estaba, por lo menos Relena no iba a estar encima de él por un buen rato.
Por otro lado Duo fue a una poza en donde se solía bañar cada vez que visitaban ese lugar, estaba alejada de la casa y nadie de la familia iba ahí. Llevaba una pantaloneta y una camiseta sin mangas. Se soltó el cabello, dejándolo libre y luego se quitó la camiseta, sin pensarlo se arrojó a la poza.
Mmm, el agua está fresca- empezó a nadar de un lado a otro, pero la pantaloneta le impedía hacerlo libremente, se deshizo de ella y la arrojó por donde estaba la camiseta- Ahora sí- y volvió a nadar.
Heero acababa de bañarse, quería caminar preferiblemente bajo la sombra. Le gustaba estar solo, cada vez que su tío lo llevaba de paseo prefería mantenerse aparte. Decidió caminar pero no por la playa, ahí el sol pegaba más fuerte, además ya había ido a conocer. Tomó otro camino, había más sombra puesto que la vegetación era abundante. Al internarse más por este camino, escuchó el sonido del agua, talvez se trataba de una catarata o de un río, por medio del sonido supuso que estaba cerca. Se dejó guiar por el sonido, cuando llegó vio una poza con una pequeña catarata, pero lo que más le llamó la atención fue ver al trenzado, estaba nadando, por lo que pudo ver este traía el cabello suelto, Duo era muy bonito y era peligroso que estuviera solo, así que decidió acerarse. Duo escuchó el ruido de una piedra caer en el agua, se volteó y vio a la persona que había provocado ese ruido.
Heero
Estaba caminando por aquí
¿Y Relena?
Salió con tu familia.
Ya veo "No puedo salir"- el trenzado vio su pantaloneta y Heero captó que eso era lo que quería Duo.
¿Te la paso?
Duo no dijo nada, posó su mirada en Heero, había decidido no tener tanta confianza con él, por eso evitaba hablarle y la razón principal por la que había ido a esa poza era precisamente para no verlo pero ahora estaba ahí, justo enfrente de él.
El agua era cristalina y el japonés podía ver la piel del trenzado, no a la perfección, pero se notaba que estaba desnudo, aunque no pudo apreciarlo por completo, ya que este movía sus piernas bajo el agua. Quería tirarse al agua para tocarlo y besarlo, pero no podía, tenía que retirarse de inmediato, estaba sentado sobre una piedra cerca de la orilla, de pronto se puso de pie. Duo vio que Heero se marchaba. Había entendido algo, sabía que los hombres lo buscaban para tener sexo, pero eso era una ventaja "Si sólo para eso me buscan quiere decir que soy bueno, ya no me importa, nunca voy a encontrar a alguien que me quiera, pero por lo menos me desean." Duo nadó hasta la orilla.
Heero- lo llamó, este volteó a verlo- ven
¿Mh?
Acércate- este lo hizo- agáchate más- Heero quedó en cuclillas frente a Duo quien todavía estaba dentro de la poza, pero al ver acercarse al japonés apoyó sus brazos en la orilla y se impulsó, la mitad del cuerpo salió del agua. Sin pensarlo dos veces con una mano libre tomó la nuca de Heero para sostenerse, pegó su boca con la de él, fue un beso suave, ninguno de los dos abrió la boca, únicamente juntaron sus labios, Duo se separó y lo vio.
Ahora puedes golpearme si gustas- Heero no contestó, estaba sorprendido por lo que acababa de hacer el trenzado- Perdón, sé que no eres gay pero quería hacerlo.
¿Por qué?
Por que así lo quise, nada más- el brazo con el cual se estaba apoyando se cansó y de nuevo volvió al agua sumergiéndose por completo, y volvió a nadar, cuando sacó la cabeza del agua observó que Heero todavía permanecía ahí.- ¿Estás esperando que salga del agua para golpearme?
Ya te he dicho que no te haría daño
¿Entonces que haces ahí de pie sin hacer nada?
¿Qué quieres que haga?
Yo quisiera que fueras a la casa, por si mi madre llega, yo llego más tarde.- Heero frunció el ceño, luego se marchó sin decir nada.
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El rubio llegó al apartamento de Trowa, este ya tenía lista la película que verían.
¿Cine francés? – preguntó Quatre
Sí, pero si quieres puedo cambiar
No, así esta bien
Quatre-
¿Mh?- el árabe se había sentado en el sofá de la sala
¿Te molestó lo que hice la otra noche?- preguntó sentándose a la par del rubio, pero con su mirada fija en los ojos aqua.
¿El abrazo?- el ojiverde asintió- no- Trowa sonrió.- ¿Por qué?
Te he sentido distante, más de lo normal
Es que he estado más con Duo, está triste.
Sí, lo noté
Ya puedes poner la película- le avisó al ojiverde quien estaba más entretenido viéndolo
Ah sí
Los dos veían la película tranquilos, ninguno de habló, hasta que sonó el teléfono en media película.
¿Sí?
Hola
Midii- dijo Trowa en un murmullo, olvidó que le había dicho a la rubia que harían algo el fin de semana, Quatre escuchó el nombre que Trowa había susurrado.
Middi, ahorita te devuelvo la llamada- luego colgó y vio al rubio quien no entendía nada- ¿Quatre, te molestaría si Midii viene?
Eh, no, descuida.
Es que quedé con ella en que haríamos algo hoy y sería descortés decirle que no.
Si quieres me voy para que salgas con ella.
No- dijo casi ordenando- quédate, yo te invité.
Esta bien, pero no se si a ella le guste que yo esté aquí
No creo que le moleste- Trowa marcó el número de la rubia y la invitó a su casa
Terminaron de ver a la película mientras llegaba la rubia, luego de una hora el timbre sonó.
¿Todavía está aquí?- Preguntó Midii en cuanto Trowa abrió la puerta, este le había comentado que el rubio también había llegado.
Sí, pasa- entró y vio al árabe sentado
Buenas tardes- le dijo Quatre
Igual- contestó sentándose junto a él. Trowa estaba de pie los observó un momento, no se había percatado, pero los dos se parecían físicamente, rubios, cabello ondulado, ojos azules, los dos le gustaban, pero a Midii la veía más como una amiga, a Quatre lo veía diferente.
¿Qué quieren hacer?
No sé, tu propón algo- dijo la rubia seria "Algo que no ocupe entablar una conversación" pensó el ojiverde
Más películas ¿Les parece?- los dos asintieron "Una película más y luego pensaré en algo"
Luego de ver la segunda película Trowa puso música, quería complacerlos, a los dos les gustaba la música instrumental, así que puso música árabe.
¿Les parece bien esto?
Sí- contestaron los dos a la vez, no había mucha conversación, pero por lo menos el ambiente era tranquilo
Trowa tengo que irme, quedé en ir a cenar con mi padre- anunció Quatre luego de unos minutos.
Está bien, te voy a dejar a la entrada del edificio.
¿Me vas a dejar sola?- reclamó Midii.
Es solo un momento.
No te preocupes puedo bajar solo.
No, yo te voy a dejar.
El rubio no insistió más, Trowa lo acompañó, estaban en una pequeña sala esperando al chofer.
Disculpa, había olvidado lo de Midii.
No importa, tampoco fue tan malo.- El ojiverde volvió a abrazar a Quatre de la nada, ya este se estaba acostumbrando de lo impredecible que era Trowa.
¿Recuerdas que te dije que no iba a intentar nada?- le susurró al oído, Quatre asintió- Creo que ya no podré mantener la palabra.- El árabe tenía los ojos muy abiertos Trowa tomó su rostro –No tengas miedo- le dijo susurrando, luego juntó sus labios, el árabe estaba en shock, luego reaccionó, dejó que Trowa entrara en su boca , cerró los ojos y sólo se dejó llevar. El ojiverde lo mantenía abrazado por la cintura y los hombros. Se escuchó una bocina, Trowa lo seguía besando, pero a la segunda vez que sonó la misma bocina se separó de él.
Tengo que irme
Sí ¿Te puedo llamar mañana?
No sé si pueda, yo te aviso
Esperó a que el rubio se subiera al auto, luego regresó al departamento.
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Fue un poco incómodo volver a ver a Heero, habían pasado todo el día sin dirigirse la palabra. Duo no estaba arrepentido de haberlo besado, Heero le gustaba mucho físicamente. Por otro lado el japonés no entendía al trenzado, cada vez lo comprendía menos, no sabía por qué lo había hecho, pensó que lo más seguro fue que lo estaba probando ya que sospechaba que le gustaba, iba a ser muy incómodo estar juntos en el mismo cuarto. Después de cenar el japonés se quedó con Relena hasta tarde, antes de esto Duo había avisado que se iría a acostar, pero más que todo se lo dijo a él, ya que lo vio directamente a los ojos cuando lo dijo. Ya era tarde cuando entró a la habitación, pensó que Duo dormía, pero no fue así, este estaba leyendo el libro que le había dado su padre.
No lo he terminado – le dijo sonriendo
Ah
Quería pedirte perdón, de verdad ahora creo que te volviste homofóbico
¿Por qué lo hiciste?- preguntó serio
Es obvio, me gustas.
¿No era Trowa?
Es diferente- Duo se levantó y se paró frente al ojiazul - ¿Me perdonas?
¿De que forma te gusto?- Duo sonrió
De muchas formas- le dijo mientras acariciaba su cabello – Creí que yo también te gustaba
¿Mh?
Al principio no lo creía, hasta Solo me lo dijo, pero fui notando ciertas atenciones que me dabas que me hicieron dudar.
¿Cómo cuales?
Ningún hombre duerme con otro casi sin conocerlo y lo abraza de la manera en que tu lo hiciste.
¿Me estabas probando¿Por eso me besaste?
No, lo hice por que me dieron ganas
No soy tu juguete para que te quites las ganas cuando quieres.- Dijo enojado yendo a su cama para acomodarla y acostarse
¡No! no lo hice por eso, ya te dije que me gustas y eso también es obvio.
Yo no lo veo tan obvio
Tal vez esto te saque de dudas- Duo tomó de nuevo la nuca de Heero y lo besó, pero no como la primera vez, era más urgente. Heero se sorprendió al principio, pero al sentir los cálidos labios de Duo en los suyos se rindió ante las sensaciones de confusión que lo dominaban. El japonés correspondió a su beso con pasión hasta cuando se tuvieron que separar- ¿Eso te saco de dudas?- preguntó el trenzado sonriendo
Heero se quedó callado, y fue él quien se acercó a Duo para besarlo de nuevo. Definitivamente eso no lo esperaba el joven de ojos violetas "Es como todos los demás, pero no voy a negar que me encanta" pensó mientras se deleitaba con la boca de su cuñado.
Duo empezó a desabotonar la camisa de Heero con impaciencia. Una vez que dejó al descubierto el pecho de este, comenzó a besarlo. Cubrió con sus besos cada centímetro de la piel del ojiazul. Duo llegó hasta el pantalón de la pijama, lo bajó un poco y buscó con desesperación el miembro de su amante, este gimió al sentir el contacto de la mano de Duo, este definitivamente tenía talento. Luego empujó al japonés para que se sentara en la cama, después se arrodilló le quitó por completo el pantalón e introdujo lentamente su boca sobre el pene de Heero, acariciándolo con la lengua, lo succionaba y lo besaba. Jugó con el miembro del ojiazul por largo rato. Heero no pensaba, solo sentía, jamás imaginó estar así con Duo.
Duo... no voy a aguantar mucho- El trenzado sacó su boca del miembro del japonés.
¡Ah no! estamos empezando- le reclamó, el ojiazul se sorprendió.
¿Por qué me reclamas?- Duo se puso de pie y empezó a desnudarse, Heero seguía cada movimiento, al quitarse el bóxer dejó ver su tatuaje. Heero estaba muy concentrado admirando el cuerpo del trenzado, no sabía que tenía un tatuaje, este era un ángel, con grandes alas picudas, emanaba algo de misterio y estaba en la parte más baja del abdomen, en el vientre, por eso nunca lo vio.
¿Te gusta?- Preguntó Duo, ya que el japonés observaba con detenimiento el tatuaje, Heero solo asintió- Yo lo diseñé.
¿Tu?
Sí, bueno, no estoy de humor para conversar- Duo se apoyó en los hombros de Heero, este lo sostuvo por la cintura para que no se cayera, abrió las piernas y se sentó sobre las caderas del japonés haciendo que este soltara un gemido- ¿Acaso no quieres tener sexo conmigo?
Sí- Duo vio hacia la pared, se levantó y quedó de pie frente a Heero
¿Qué pasa?
Vamos a la otra cama, el cuarto de Relena es el de la par y no querrás que escuche la cama resonando.
Heero se levantó y tomó a Duo por la cintura un segundo después lo estaba besando, este respondió al beso abriendo la entrada a su boca para que penetrara la lengua de Heero, se abrazo del cuello de este aferrándose a él. Sin pensarlo Heero se detuvo un poco para arrojar suavemente a su amante a la cama para acomodarse encima de él, continuando con los besos y las caricias. Las manos de Heero recorrían todo el cuerpo de Duo aprovechando cada momento, sus labios no podían separarse de ese cuerpo que tanto le gustaba llegó hasta el vientre y besó el ángel que tenía tatuado. Mientras Duo solo podía gemir ante el contacto de esos labios, sus manos movían el cabello de Heero, de su boca solo salían sonidos de placer. El japonés notó que Duo estaba gimiendo mucho, aunque le encantaba oírlo no podían arriesgarse así que regresó a la boca de Duo donde se volvieron a besar, era un beso apasionado. Heero rompió el beso de pronto separándose de Duo , la mirada fría de Heero se quedo fija en el rostro de Duo, el japonés no entendía al trenzado, se estaba ofreciendo cómo si nada. Enseguida Heero descendió su mano y la llevó a la entrepierna de Duo, haciendo que este sonriera.
Estás ansioso por entrar.
¿No es lo que quieres?- el trenzado asintió, tomó una crema que se encontraba en la mesa de noche.
Toma esto servirá, cómo me imagino que nunca lo has hecho con otro hombre te diré, es fácil solo te pones en el pene y en los dedos para que me prepares.- le dio la crema
Eso era lo que pensaba hacer.
Heero sin perder tiempo tomó un poco y lubricó la entrada de su amante y su mano, introdujo un dedo, luego el segundo y poco a poco, un tercer dedo, creyó lastimarlo, pero observó la cara llena de placer, los empezó a mover y Duo gemía más, no podía más, con suavidad retiró los dedos y colocó un poco de crema en su miembro, se ubico mejor entre las piernas de Duo, y comenzó a entrar poco a poco, gemidos de placer salían de la boca del ojiazul de vez en cuando. Comenzó a moverse dentro del trenzado, primero lentamente para no lastimarlo, pero conforme los jadeos de Duo se fueron incrementando, sus movimientos también.
Ambos cuerpos se movían rítmicamente, Duo abrazaba con sus piernas el cuerpo de Heero, para intensificar más la penetración. Los gritos ahogados se escapaban de la garganta del trenzado, Heero disfrutaba al extremo conforme entraba y salía del cuerpo de Duo.
Mmmm¡No pares aún!- Heero observó que Duo tenía los ojos cerrados y de pronto paró - ¿Qué pasa?- preguntó agitado
¿Estás pensando en Trowa?
¿De qué estás hablando?
No quiero que pienses en él, por lo menos no esta noche.
Yo no estoy pensando en él, estoy contigo, no con él. Sigue por favor.
Heero tuvo que complacer un poco más a su amante pero luego de unos minutos sintió como ya estaba a punto de terminar, levantó su mano y la depositó en el miembro de Duo, y comenzó a subirla y bajarla en él, al ritmo de sus movimientos dentro y fuera del trenzado, su placer se intensifico aún más al escuchar los gemidos de Duo, por suerte no eran tan altos. Duo no aguantó más, todo el liquido de su interior quedó esparcido en la mano y el estómago de Heero, este también terminaba con un jadeo al expulsar su semen dentro del trenzado. Heero salió de Duo y se dirigió al baño para asearse. Duo quedó acostado, se limpió con una camiseta que se encontraba en el piso; no quería levantarse, estaba algo confundido "Ese no era Heero" lo vio regresar, se quedó de pie en frente de su cama.
¿Qué sucede?- preguntó Duo
¿Quieres que duerma contigo?
Sí, ven
Duo abrió los brazos, cuando Heero se metió en la cama Duo lo abrazó y le dio un beso en la cabeza, pero este no devolvió la caricia, Duo se entristeció, creyó que Heero iba a ser más cariñoso, pero una vez más sólo había sido sexo. Los dos se acomodaron para dormir, Heero puso su mano en la cintura de Duo y este abrazó a Heero. No se sentía culpable, así lo había querido, Heero nunca le exigió nada, él lo propuso, de ahora en adelante así sería, sólo carnalidad.
Continuara...
