La historia llega a su capítulo diez, el cual espero que sea de su agrado. Por cómo van las cosas ya pronto estaré terminando con esta trama. Solo falta arreglar uno que otro cabo suelto y listo.
Espero que lo disfruten y recuerden darme su opinión y sugerencias.
Capítulo 10: Punto de ruptura
-Eso, en el caso de que no lo haya hecho yo ¿verdad?
Sakura se puso pálida y retrocedió casi sin darse cuenta. La expresión de Sasuke era de absoluta comprensión.
-Creo que si de verdad lo hubieras hecho tú ya lo habrías asumido –determinó después de un rápido análisis- Después de todo, Karin no sería a la primera persona que mataras…
Sakura se calló al comprender la verdad de sus propias palabras. Eso es lo que Sasuke, realmente, era: un asesino. El mismo que -aunque por razones ajenas a su voluntad ella no lo recordara- quiso asesinarla varias veces. Pero eso no significaba que él hubiera matado a Karin ¿O sí? ¡Joder! ¿Por qué carajo no había podido desembarazarse de ese enfermizo amor cuando tuvo la oportunidad de hacerlo? Todo sería más fácil si el que hubiese escrito los anónimos hubiese sido Naruto. Eso le habría roto el corazón a Hinata, si, pero ahora mismo el suyo no estaría en peligro de ser destrozado. Claro, como si ella pudiera vivir en paz con la idea de hacer sufrir a una amiga. Y si mejor no hubiera recibido nunca ninguna carta, o si las hubiera recibido pero no se hubiese empeñado en descubrir quién era el autor.
¿A quién engañaba? Nada sería más fácil.
Todo iba de mal en peor. Ahí estaba Sasuke ocultando un secreto que podía suponer el fin del mundo como lo conocía. Pero aún así, si alguien viniera ahora mismo y le propusiera borrar de su mente los acontecimientos de los últimos días y ahorrarle el dolor de perder a Sasuke, por segunda vez, ella rechazaría el ofrecimiento. Porque le amaba y no cambiaría por nada los recuerdos de su fugaz romance. La sensación de tener mariposas amontonadas en el estomago cuando cada martes encontraba las cartas de amor que su admirador le escribía. La turbación que sintió al enterarse que era Sasuke. Los chispazos de sus pieles cuando entraron en contacto aquella noche de tormenta. El estremecimiento del que fue presa la primera vez que lo escuchó decir que la amaba. Y como se le aceleró el corazón, amenazando con salírsele del pecho, aquel día de su primer beso. Y ni hablar de la montaña rusa de emociones que sintió cuando sus cuerpos se encontraron en las sombras de la habitación de Sasuke y se recocieron en un encuentro sin precedente en sus vidas.
La incertidumbre que la agobiaba en ese momento, bien valía la pena con tal de preservar intactos los recuerdos de esa relación. Porque esos recuerdos eran la única prueba que tendría –en caso de que pasara lo peor- de que lo vivido los pasados días era real y no una de las muchas fantasías, que durante años tuvieron lugar solo en su cabeza.
El Uchiha la miraba con aire triunfal, como si ella por fin hubiera descubierto algo que antes se había negado a ver.
-Ciertamente, Karin no sería la primera ni tampoco la última –en su tono había cierta fanfarronería, pero su cara seguía sin expresar nada- sería como una raya más para un tigre ¿no?
Las replicas de Sakura salieron de forma atropellada:
-Puedes no decírmelo si quieres, y esconderte tras esa fachada de chico terrible, pero lo voy averiguar. Tarde o temprano sabré que me escondes.
Un atisbo de ira cruzó el rostro del ninja por una milésima segundo.
-No piensas dejarlo correr ¿verdad?
-No –reiteró la kunoichi- y si no quieres que me ponga furiosa –ya lo estaba. De hecho, faltaba poco para que empezara a destrozar arboles a diestra y siniestra- mejor que escuche la verdad de tu labios.
Sasuke entrecerró los ojos y suspiró perezosamente. Volvió alisarse el cabello con la mano mientras caminaba hasta quedar frente a Sakura. La tomó por los hombros, erizándole la piel en el proceso, y haciendo uso de la potestad demoledora de su mirada, le aseguró con una voz, marcadamente, seductora:
-Tú no podrías con la verdad… -hizo una pausa dramática que aumentaba la tensión erótica del ambiente ¿En serio buscaba seducirla a ver si olvidaba todo el asunto o eran solo ideas de ella? De cualquier modo, la kunoichi casi escupe el corazón por la boca- Sakura, mejor deja esto por la paz.
A diferencia de Sasuke, el humor de Sakura cambiaba a bandazos. Y no era para menos. Tomando en cuenta los acontecimientos de las últimas horas, era totalmente comprensible que estuviera tan voluble, además la actitud desenfadada del Uchiha no le ayudaba mucho ¿Acaso no le importaba su suerte? ¿O no comprendía lo que le iba a pasar si lo encontraban culpable de traición?
-¿Qué no lo entiendes? –La pelirrosa había sustituido la ira por los sollozos y se abrazaba a él- Van a matarte. Si te paran frente al Consejo y no niegas que lo hiciste, van a matar…-esa idea se había tornado tan espeluznante que apenas si podía soportarla.
-Esperemos que eso no pase –dijo él en tono tedioso. El Uchiha buscaba tranquilizarla, pero ella estaba lo suficientemente jodida de miedo como para creerle. Él no era más valiente que ella, así que algo debía saber, algo que no quería decirle, para estar tan tranquilo. Sakura rompió el abrazo de forma abrupta, empujándolo. Otra vez estaba furibunda.
-¿Ese es tu plan? ¿Vas a sentarte y esperar que no pase lo peor? ¡Sasuke, que te quede claro, yo no quiero ser la novia de un condenado a muerte! ¡¿Me entendiste?! –dijo, gritando las últimas palabras y sacando así toda su frustración.
El chico se frotó el puente de la nariz mientras cerraba los ojos, de seguro con la única intención de no mirar a Sakura de forma inapropiada. De verdad ella lo estaba sacando de sus casillas. Y debido al proverbial sosiego del Uchiha, eso ya era mucho decir.
-Sasuke Uchiha, es mejor que te vayas dejando de orgullos tontos, porque eso de nada te va a servir para la librarla con el Consejo–Le espetó ella, golpeándole el pecho con un dedo- Me lo digas o no voy a descubrir al verdadero asesino –los ojos de Sasuke se ciñeron y por primera vez falló su estudiado aplomo; el gesto no pasó desapercibidos a los ojos de Sakura- No sé quién puede ser para que quieras arriesgar el pellejo por…
El heredero Uchiha la interrumpió al estallar –para sorpresa de Sakura- en una carcajada sardónica. La kunoichi casi podía jurar que era más amarga que feliz.
-¿Dices que yo, Sasuke Uchiha, considerado el potencial destructor de Konoha estoy…? ¿Cómo dijiste? –Sasuke tosió para aclararse la garganta. Se llevó un dedo a la boca (Como muchas veces había visto hacer a Sakura) y simuló estar pensando- ¡aja! ¿Arriesgando el pellejo por alguien más? –Las palabras del chico cuestionaban su cordura; ya que Sasuke jamás (Entiéndase esto: JAMÁS) ha sido del tipo sacrificado, pero eso solo acrecentaba las sospechas de la pelirrosa- Alucinas.
-Bueno, estoy dispuesta a pagar el precio si no tengo la razón –replicó ella con voz desafiante mientras le daba la espalda para irse. Por todo y lo poco que le había dicho Sasuke, sabía que no lograría sonsacarle más información, así que mejor dar tregua ahora antes de decir o hacer algo de que lo que pudiera arrepentirse.
-Lo que no podrías pagar es el precio si la tienes -dijo Sasuke con gesto ausente. Era como si un pensamiento se le hubiese escapado de los labios. De nuevo el chunin estaba serio. Su voz volvía a ser fría, pero esta vez estaba muy lejos de ser relajada. Eso se le antojó de mal augurio a la pelirrosa.
-¿Qué quieres decir con eso? –preguntó con recelo, deteniendo la marcha, pero sin volverse.
Sasuke maldijo por lo bajo; había revelado más información de la que hubiese querido. Por esa razón la ojiverde descartó la idea de marcharse y salvando la distancia entre ambos se le plantó en frente. El Uchiha la observaba con un punto de frustración en su mirada que ella, acertadamente, prefirió ignorar. Dándose por vencido, hizo un gesto de lasitud al decir:
-Es complicado.
-Creo que soy perfectamente capaz de seguirte.
-Tal vez yo no quiera decírtelo.
La rabia hizo que Sakura entrecerrara los ojos al tiempo que se le anudaba la garganta. Eso solo podía significar que él si lo había hecho y que tenía vergüenza o quien sabe que carajos y no quería decírselo.
-¿Crees que voy a juzgarte? –tartamudeó al preguntar al tiempo que el corazón le subía a la boca.
-No tendrías por qué.
-Exacto… No pienso hacerlo, pero necesito la verdad y la quiero de ti. Bien podría obligar a Naruto –Sasuke la miró amenazante, consciente del poder de convencimiento que ella tenía sobre el rubio; la kunoichi, por su parte, no se dejó acobardar- o a Kakashi, sin embargo, eso solo afirmaría que no confías en mi.
-Tú tampoco me tienes confianza –replicó el Uchiha, demasiado irritado como para ser amable mientras se acercaba aún más a Sakura- pero eres tan hipócrita que no lo admites. Solo estás ahí y me haces un montón de preguntas estúpidas. Como si lo que yo fuera a decirte cambiara algo.
-Lo que tengas para decirme lo cambia todo.
Sasuke dudó durante un segundo y después las palabras le salieron a borbotones:
-Claro, te haría sentir mejor que yo fuera un inocente, sentenciado a muerte injustamente, ¿verdad? –Estaba tan harto que sus resoplidos furiosos se estrellaban en la frente de la pelirrosa y le desordenaban el flequillo- Pues te tengo noticias, Sakura: no soy un mártir, nunca lo he sido y ciertamente, nunca lo seré. Y si no quieres ser la novia de un condenado a muerte, mejor aquí la dejamos, porque mi decreto se firmó desde el momento en que Tsunade-sama decidió que yo no era lo mejor para ti.
El corazón de Sakura efectuó un brusco acelerón y una punzada de dolor la hizo separar los labios para gemir. Debía tratarse de una equivocación. Ella debió haber entendido mal. Sí, claro que sí. Intentó escuchar por encima del silbido en sus oídos, pero lo único que podía oír, a excepción de sus venas latiéndole detrás de las orejas, era la voz de Sasuke, repitiendo una y otra vez esa frase:
"Mejor aquí la dejamos"
Cuando las palabras de Sasuke empezaron, por fin, a tomar su verdadero significado y Sakura comprendió su magnitud, el estomago se le revolvió. De repente, todo le daba vueltas.
"Mejor aquí la dejamos"
La frase seguía reverberando en su cabeza como un eco, taladrándole el cerebro y el corazón.
"Mejor aquí la dejamos"
¿Lo decía en serio o era producto del enojo? Por la cara de póker que había adoptado Sasuke inmediatamente después de dejar de hablar, bien podía ser cualquiera de las dos. Eso ocasionó que se le cerrara la garganta, incapacitándola para hablar.
Pero ella no era la única que estaba abrumada; sus insistentes preguntas lo habían sacado de quicio ¿Había dicho eso? ¿Él estaba terminando con ella? Después de lo que le había costado reconquistarla, ¿Cómo podía ser tan estúpido? Debió haberle dicho la verdad hace años cuando ocurrió todo ¿Quién iba a decir que Naruto tendría razón en eso? De haberlo hecho no estaría en esa situación. Lo sabía, él lo sabía: ocultarle la verdad era el equivalente a perderla. Era igual que construir su vida sobre una bomba de tiempo. Una que estaba a punto de explotar. Solo esperaba que se llevara por delante al menor número de personas posible. Solo deseaba que si no podía proteger, del todo, a Sakura, al menos que no saliera tan lastimada.
Sakura ignoró, como pudo, el pitido en sus oídos mientras en su fuero interno se daba de a bofetadas por no haberse marchado cuando tuvo ganas de hacerlo. Sus mudas imprecaciones de nada le sirvieron para distraerse del malestar que la agobiaba. Su corazón estaba tan adolorido como si una esquirla de hueso lo estuviese atravesando en ese preciso instante. Tragó de forma convulsiva y se le revolvió aún más el estomago. Para evitar que su humillación fuera mayor, respiró hondo a la vez que reprimía con todas sus fuerzas las ganas de vomitar. Sus deseos de llorar y valga mencionar: arrastrarse e implorarle que no la dejara; "no otra vez", también tuvieron que esperar su turno; puesto que ese no era el mejor momento para hacerlo. Si él quería… si él realmente la estaba dejando. Bueno, ella encontraría el valor para resistirlo. Ya lo había hecho una vez.
Maldito sea el día en el que se dio el lujo de confiar, otra vez, en Sasuke.
La revolución de sufrimiento que tenía lugar en su pecho casi no se notó en su voz cuando habló:
-Sí eso es lo que quieres, no voy a ser yo la que te lo impida –el Uchiha abrió la boca para decir algo, pero Sakura se le adelantó- Eres libre de hacer lo que te plazca.
"Solo me arrepiento de haber sido tan tonta como para caer nuevamente en tus redes" completó para sí.
-Es lo mejor –le aseguró Sasuke, tratando de que su voz no trasluciera el desencanto y sin pensárselo dos veces se hizo humo.
Inmediatamente después de que el Uchiha se esfumara, Sakura se dejó caer al piso llorando, desconsolada; así estuvo por unos minutos. Solo el maldito de Sasuke Uchiha tenía el poder de conducirla al cielo y luego, sin ningún remordimiento, enviarla al infierno.
La primera vez que se fue de la aldea, ella había prometido que jamás lo olvidaría, -hasta le hizo jurar a Naruto que lo traería de vuelta- pero entonces era una niña ingenua de doce años. Ahora era una mujer, todavía algo ingenua, pero una mujer al fin y al cabo.
Aun cuando lo mucho que había vivido con Sasuke en tan poco tiempo podía suponer un obstáculo, Sakura acababa de resolver que si la decisión del pelinegro era irrevocable, ella no gastaría ni un segundo de su existencia pensando en él. Veamos cuanto le dura la determinación.
Se levantó del suelo después de secarse las lágrimas. Inspiró y expiró varias veces de forma acompasada por la boca antes de repetirse la frase que acostumbraba a proferir cuando algo la lastimaba lo suficiente como para ser considerado una lección.
-Se madura con los daños, no con los años –se dijo con una voz tan firme que no pudo reconocer como suya. Enseguida fue en busca de Shino para que la relevara.
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Poquísimas veces se dejaba Sasuke llevar por la influencia de alguna emoción. Hoy era uno de esos raros días. Naruto lo observaba con ridículo detenimiento como si el cosmos le fuera revelar mediante una señal astral lo que fuera que pasara por la cabeza de su amigo. De haber estado solos le hubiese preguntado a que se debía su estado… ¿deprimente? pero Ino Yamanaka y Neji Hyuga se encontraban con ellos.
Siguiendo las órdenes de Temari, recorrían la zona norte del Bosque de la Muerte con el fin de dar con la joya. También Sai estaba es su división, pero en esos momentos el AMBU sobrevolaba la zona a bordo de uno de sus caricaturescos pájaros.
-Un momento –los previno Neji –no se muevan.
Los chunin obedecieron.
-¿Qué pasa? –murmuró Ino.
-Nos están siguiendo –conjeturó Sasuke mirando en todas direcciones.
Neji activó su Kekkei Genkai y pudo detectar a un radio de 50 metros a unos ninjas al asecho.
-Solo veo cuatro, pero…
-No están solos–completó el Uchiha, acariciando su Katana.
-¡Jutsu clones de sombras! –Media docena de Narutos se desperdigaron por el lugar, armando un escándalo.
-No, Naruto –la rubia parecía preocupada y hablaba en cuchicheos- no hagas eso, no nos conviene un combate ahora.
-¿Pero porqué? –Ordenó saber el Uzumaki, mirando al resto de sus compañeros que parecían estar de acuerdo con la Yamanaka- Neji dijo que eran cuatro y nosotros somos cuatro. Sería una pelea justa.
-Dije que solo vi a cuatro, no que solo fueran esa cantidad. Estoy seguro que no viajan solos…
-¿Quiénes serán? –se preguntó la rubia sin esperar respuesta, solo elucubrando.
-El Escuadrón Azul, por supuesto –afirmó el rubio como si acabase de descubrir América y por eso debiera dársele una medalla en Honor al Ninja más Astuto de Konoha- deben creer que encontramos la joya.
-No reconozco sus chakras –informó el ojiperla- no puede ser ningún integrante del Escuadrón de Asuma-sensei.
Sasuke puso mala cara.
-No lo son –ratificó el AMBU tras sus espaldas.
-¿Los vistes, Sai? –inquirió Ino bastante sorprendida por no haber sentido la presencia de este hasta que lo escuchó hablar.
El recién llegado cabeceó afirmativamente al tiempo que decía:
-Son doce y viajan en cuadrillas de cuatro. Los otros dos grupos están dispersados entre el sureste y noroeste del bosque, a casi un kilómetro de aquí.
-¿También buscan la joya? –caviló en voz alta Neji.
-Créeme, no están aquí por la Cruz de los Sueños –le aseguró el Uchiha, confirmando su teoría en la reacción de Sai.
-¿Entonces quiénes son y qué es lo que quieren? –indagó la rubia, ahora sí, preocupada.
-Son AMBU's –el Hyuga seguía haciendo uso del Byakugan- ya vi a los otros ocho. Pero si no están aquí por la joya, entonces ¿por qué?
Naruto le lanzó una mirada preocupada a Sasuke. Ino, por su parte, adivinó al punto la razón por la que los AMBUS's estaban ahí.
-¿Me estoy perdiendo algo? –Preguntó el Neji luego de advertir las expresiones sospechosas en el resto de sus compañeros- ¿Por qué hay tres escuadrones AMBU's en el Bosque? ¿Qué es lo que buscan?
-Están aquí por Sasuke –contestó Sai en tono didáctico- se cree que es un traidor y supongo que quieren evitar que vuelva a desertar.
Naruto y Sasuke fulminaron a Sai con la mirada; Ino no llegó a tanto, pero evidentemente la indiscreción de su casi ex novio, la molesto, por lo que se limitó a mirarlo cansinamente. El AMBU se sorprendió con las reacciones de todos, en especial de la de Ino; él había notado a la rubia extraña desde ayer, pero supuso –a causa de su precaria experiencia- que así se comportaban todas las novias. Neji solo parecía confundido. A continuación, hubo una pausa larguísima en la que nadie se movió.
-¿Lo eres? –El Uchiha volvió el rostro en dirección al ojiperla- ¿Eres un traidor? –la pregunta del Hyuga no era brusca, pero estaba muy lejos de ser gentil.
-Por supuesto que no –la negativa vino de parte de Naruto.
La mirada recelosa de Neji seguía posada en Sasuke; cuya expresión era de auténtico hastío.
-¿Esperas una confesión con pelos y señales? –inquirió Sasuke sin disimular su irritación y retomando inmediatamente la caminata. ¿De verdad creía Neji que él se iba a poner a contarle sus problemas, cuando ni siquiera quiso hacerlo con Sakura?
El rubio volvió a intervenir después de notar la desconfianza pintada en la cara de su primo político:
-Neji, te aseguro que Sasuke no es un traidor, todo eso se debe a un mal entendido –Naruto miraba a Sai de forma acusadora- pero cuando volvamos a la aldea se va a resolver ¿No es así, Ino? -le preguntó, buscando apoyo.
La rubia se quedó muda. La pregunta de Naruto la había tomado con la guardia baja; si bien era cierto que ella estaba al corriente de todo el rollo de la supuesta traición –cortesía de Sakura- también lo era que Naruto y Sasuke jamás involucraban a nadie en sus asuntos. Inclusive ella no llegó a enterarse del regreso del Uchiha a la aldea, si no hasta una semana después. En ese entonces, ni siquiera Sakura tuvo el valor de hacérselo saber.
-Naruto tiene razón –concordó Sai distendiendo sus labios en una falsa sonrisa, como su más fiel recurso para salir de la situación, aparentemente, desagradable en la que se encontraba- no debemos de preocuparnos por eso, por lo menos no ahora.
-Es que me ha tomado de sorpresa –confesó el Hyuga.
-¡No tendría porque! –Repuso Sasuke ya bastante alejado del grupo- ¡Siempre eres recordado por las cosas que hiciste mal, no importan cuantas buenas acciones sucedan a las malas! ¡Eso que hiciste mal, tarde o temprano termina por alcanzarte!
Ese era un buen punto, pensó Neji más calmado. Después de todo, si Sasuke fuera un traidor lo más seguro es que ya se hubiese marchado de la aldea. Así que tal y como Naruto alegaba debía tratarse de un mal entendido. Sin embargo, no estaba de más indagar las razones de tal imputación.
-¿Y de que se te acusa? –preguntó el Hyuga ya a la par con Sasuke. Este lo miró de soslayo, pero no contestó- claro, si se puede saber.
-Que te lo diga Sai, él parece estar más enterado que yo –las palabras de Sasuke destilaban sarcasmo, así como rencor al aludido- Creo que hasta conoce el fallo del Consejo ¿a qué si?
Neji miró a Sai que marchaba a su izquierda, entre Ino y él.
-No sé a que puedan deberse tus especulaciones –Sai parecía, verdaderamente, extrañado- Lo único que he hecho es ponerlos al tanto de la razón por la que los AMBU's están aquí.
Sasuke no respondió porque la manera como le hubiese gustado hacerlo suponía agregar un homicidio más a su lista de acusaciones. No obstante, una mueca de entusiasmo se dibujo en su rostro al imaginarse a Sai traspasado por su Katana.
"Eso si que no me lo perdonaría Saku..." y allá vamos, otra vez a pensar en ella. Si no fuera porque el hecho de que Sakura estuviera molesta con él, fue la única forma que se le antojó posible para que ella dejara de querer demostrar su inocencia –a costa de la suya- Sasuke jamás hubiese cometido la burrada de dejarla. Ojala el plan de Kakashi funcionara y él pudiera librar la acusación sin ahondar en detalles de lo sucedido. Si eso pasaba, así tuviera que arrastrarse por toda Konoha le rogaría a Sakura que volviera con él. Tal vez no por toda la aldea, pero, en definitiva, tendría que rogar, además de inventarse un buen farol que justificara porque había actuado como un legítimo idiota.
-En todo caso –aportó Ino en un intento por calmar los ánimos- lo que realmente importa es dar can la joya lo más pronto posible.
-Pues ya recorrimos toda la zona y nada –comentó Naruto algo decepcionado por el fracaso de su expedición- esperemos que a la otra división le haya ido mejor.
-No toda –lo corrigió Neji- según las indicaciones de Temari falta revisar la naciente del río.
-Temari tenía una idea clara de donde podía estar la joya–agregó Sai para darle ánimos al rubio- pero estoy seguro que ha Shikamaru se le habrá ocurrido la misma idea.
-Eso tenlo por seguro –afirmó la Yamanaka, convencida.
Y los cinco ninjas siguieron su recorrido hacía la naciente del rio, esta vez sin mediar palabras.
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Los ojos de Sakura recorrían una y otra vez el mapa de la zona 44 que les tocaba peinar. A última hora, Shikamaru había decidido cambiar su lugar con Yaoki e ir él con los otros chicos al sur, por lo que ella, buscando distraerse de lo ocurrido hace apenas unas horas, había tomado el mando de la cuadrilla.
-¿Por dónde? –preguntó Gaara, tratando de ocultar su exasperación; ya que era más que obvio que el fuerte de Sakura no eran los mapas.
La kunoichi volvió a observar el pergamino con las indicaciones del Nara para luego lanzar un suspiro de derrota.
-La verdad… no tengo ni idea. Este mapa parece más un jeroglífico que cualquier otra cosa.
-Déjame ver –pidió el Kazekage con gentileza. Sakura le tendió la cartografía con expresión resignada. Después de otearla distraídamente, Gaara señaló con un dedo un punto entre el montón de matorrales- Vamos por allá –decidió- Según la trayectoria del viento, las Montañas Rocosas tienen que estar por ese lado.
-El camino está despejado –notificó Shino que acaba de recibir el informe de una Boisea trivittata a la que había enviado a patrullar el sitio- no hay ningún tipo de peligro hasta los límites del norte.
-Perfecto –celebró Gaara.
-Pero es posible que en unas cuantas horas llueva –añadió el Aburame, echando a perder el entusiasmo del Kazekage.
Todos alzaron la vista al cielo despejado e intercambiaron miradas escépticas.
-En ese caso, démonos prisa –aconsejó Yaoki.
La mayor parte del trayecto la kunoichi se la pasó en silencio; en parte porque no tenía ganas de hablar y en otra porque no estaba prestando atención a la conversación, por lo que cualquier aporte suyo estaría fuera de lugar.
En ocasiones, Sakura no daba crédito a que su rompimiento con Sasuke fuera real. Había intentado convencerse de que se trataba de una pesadilla, porque la sensación de abandono que la embargaba era simplemente insoportable. Así como cuando Naruto se desencantó de ella. Bueno, mil veces peor.
"Esto no está sucediendo, tuviste un Aneurisma Cerebral y estás en COMA en el hospital… Sí, es eso: él no pudo dejarte. Te dijo que te amaba ¿lo recuerdas? Te escribió catorce cartas que lo confirman… ¿Dónde está la decimocuarta?"
-¿Sakura? –la pelirrosa buscó con la vista a la persona dueña de la voz que la llamaba.
-¿Qué pasó, Shino? –preguntó con ademán ido.
-Te preguntaba que si rodeábamos las montañas o atravesábamos el río.
Como no sabía de qué carajos le hablaba el Aburame, buscó respaldo en Gaara:
-Ahorraríamos más tiempo si atravesamos el río -le explicó el pelirrojo- pero los riesgos serían más altos. Creo que lo mejor es rodear las montañas.
-Estoy de acuerdo –convino Sakura- además, así podemos asegurarnos de que la joya no se encuentre en esa zona.
-Tardaremos un par de horas en llegar al otro lado –contabilizó Yaoki. Apuntando en un pergamino, agregó- Una vez llegados a este punto, tendremos que escalar la franja; no hay paso por ningún otro lado.
-¿Ahí es donde nace el río? –Quiso saber Shino
Yaoki oteó el mapa para después asentir.
-Tal vez Sakura pueda derribar la montaña –bromeó Gaara, repentinamente de buen humor.
-Lo haría –asintió la pelirrosa con un guiño travieso, que se le antojó apropiado en ese momento- si no fuera considerado destrucción de reservas naturales.
-Entonces nos tocará escalar. No queremos que Tsunade-sama se enoje contigo –el Kazekage le devolvió el gesto, ruborizándola en el acto.
"Como si fuera posible que se enojara más" se dijo mentalmente "Después de todo, ella parece tener razón"
Antes de comenzar el ascenso por la montaña, Sakura se aseguró el arnés a la cintura y se secó las gotas de lluvia que comenzaba a caer en su rostro. Shino y Yaoki ya estaban a unos tres metros por encima. Gaara estaba esperando a que ella emprendiera la subida para seguirla.
La franja que tenían que trepar no era tan alta; unos 120 metros, aproximadamente, pero como había comenzado a llover antes de lo previsto, el uso del control del chakra para adherirse a las rocas, que en ese momento estaban resbalosas, no era una buena idea. Sakura empezó a subir a la par con Gaara, quien había vuelto a su actitud normal de chico serio. Se sorprendió cuando al volver el rostro, para cubrirse de la lluvia que comenzaba a apremiar, vio como la arena de la armadura del pelirrojo se le deslizaba por la cara convertida en lodo.
-¿Gaara? –Sakura lo miraba mientras él se limpiaba el rostro- Tu-tu cara, se está ¿despedazando?
-Solo es la armadura, Sakura.
-Lo sé –asintió ella- No sabía que podía pasar eso.
-No es indestructible después de todo ¿eh?
Sakura volvió a asentir y no le quitó la vista de encima al pelirrojo hasta que vio desaparecer el último rastro de barro. Su rostro era sorprendente más níveo.
-Tampoco creo que sea necesario que la uses –comentó Sakura mientras seguían el asenso- Tengo entendido que consume demasiado tu chakra.
Sí, pero si no la usara, correría el riesgo de…
-¿Parecer más humano? –Completó ella sin mirarlo a la cara- No me malentiendas, Gaara… -se apuró a aclarar después de adivinar la expresión en su rostro- todos sabemos que ya no eres él mismo de antes. Sin embargo, en ocasiones tu actitud suele tornarse ¿cómo te lo explico?... ¿Inasequible? Es como si siguieras en otro nivel y nadie te pudiera igualar.
Gaara la miró sorprendido, pero ella no giró el rostro para enfrentarlo.
-¿Qué quieres decir con eso? –preguntó, realmente, desconcertado. Él creía que durante los últimos años había logrado hacer desaparecer esa presencia de miedo, pero a juzgar por lo dicho por Sakura no era así.
-Nada. Es solo que temes ser vulnerable y a veces la vulnerabilidad es lo que te permite crear verdaderos lazos.
A los ojos de Gaara lo que ella decía no era más que la verdad, pero porque así fuera no significaba que era menos doloroso. Durante todos estos años él había tratado de parecer amable, solo parecer, no serlo. Llegado a un punto, las personas que tienen un pasado reprochable, temen que si muestran lo que realmente son, comportándose como les gustaría y haciendo lo que sinceramente quieren, van a ser rechazados y por eso crean armaduras. No de barro sino de hierro.
Después de eso, ambos se quedaron en silencio. Siguieron avanzando y un momento después escucharon la voz de Yaoki detonar en un bramido de rabia.
-¡Joder! ¡Es imposible!
Un montón de piedras cayeron en dirección a ellos. Gaara y Sakura tuvieron que maniobrar para esquivarlas.
-¡¿Qué ha pasado?! –indagó Sakura, guiando su concentración hacia Shino y Yaoki mientras cerraba los ojos con fuerza, porque la lluvia, que ahora tenía casi todas las características de una tormenta, le hería los ojos.
-¡A Yaoki se le ha atorado el arnés! –les avisó Shino en un grito.
-¡¿Puedes ayudarlo?! –la voz de Sakura se confundía con el gorgoteo del temporal, sin embargo, el Aburame pudo entenderla.
-¡Estoy tratando…! ¡Está demasiado duro…!
-Voy a auxiliarlos –dijo Gaara mientras subía a toda marcha por la franja.
Cuando llegó al encuentro de los dos ninjas pudo verificar que la cuerda que sostenía a su compañero estaba obstruida. El gancho de su arnés se había atascado y no permitía que pudiera seguir avanzando. La única solución viable era cortar la cuerda y bajar de nuevo al suelo.
Sakura estaba esperando que todo se resolviera y cuando vio que nada acontecía se dispuso a ir a ayudar. Esa fue, sin duda, una muy mala idea.
¿Quieren saber que va a pasar? Pues entonces no se pierdan el proximo capi.
Quiero agradecer a todos aquellos que han agregado a favorito y siguen la historia. No saben lo que eso significa para mi.
Mil gracias a: JoaZB, Parches, gael1611, lovely joy, y dniizz, por darle una oportunidad a la historia y a mi para contarla. Espero que este capitulo haya sido de su agrado. Atrevanse a comentar y a sugerir.
Como siempre mi gratitud tambien para DinamoGirl23, por siempre comentar.
