Stage Nine: 8 horas
8 Horas antes del encuentro
La familia Li Britannia estaba en la mesa del comedor. Nunnally comía su plato de carne con vegetales con diligencia, tenía mucha hambre después de la larga caminata por la mañana, antes era muy difícil para ella hacer las cosas por sí mismas, pero esa situación ya no existía. Cornelia intentaba concentrarse en su comida… pero simplemente no podía dejar de ver a su hermana, era un simple milagro que no podía ni alcanzaba siquiera a comprender, el cuerpo de su hermana pequeña mejoraba cada instante, al principio se movía con torpeza y dificultad… pero sus habilidades motrices se hacían más y mejores. Lelouch por su parte, no tenía la menor intención de dejar de observarla… no tenía intenciones de intentar entender lo que había pasado, solo quería disfrutarlo. Su mundo estaba completo ahora.
-Oni sama… Onee sama… estoy algo cansada… ¿Podría ir a dormir un poco?- preguntó la jovencita tallándose los ojos.
-De acuerdo, Nunnally…- le dijo Cornelia intentando salir de su estupor, para responder a la interrogante de su hermana pequeña. Quien después de levantar su plato se encerró en su habitación.
-No lo puedo comprender… - soltó de repente la mujer.
-No me importa comprenderlo o no… Lo que importa es que sucedió… Las personas que tardan años en buscar una explicación a las cosas, no logran disfrutarlas- terció Lelouch después de que Nunnally había salido de la habitación.
-Tiene que ver a un doctor…-
-Por supuesto que lo verá… pero no ahora…-
Cornelia no contestó por que su celular comenzó a sonar.
-Disculpa un momento. Parece que tengo una llamada desde… ¿El consulado?- miró extrañada la mujer al ver la pantalla de su celular.
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6 horas con 56 minutos antes del encuentro
Karen intentó vanamente llamar a casa de Lelouch, o a su celular, todo indicaba que se había desvanecido de la tierra. Así que se dio por vencida en intentar llamarlo, fue poco más de una hora pegada al teléfono intentando marcar. Y cuando llegó a la Academia Ashford, le respondieron que la familia se había marchado de allí. ¿Dónde más podía buscarlo¿los escuchado en el radio mientras iba en coche que todos estaban siendo atacados por vándalos y manifestantes que exigían que Lelouch se enfrentara a sus ejecutores. ¡Por dios! … ¿Qué clase de persona exigía la vida de otra como un pago moral¡Lelouch no tenía la culpa de que Britannia hubiera invadido Japón! Los chinos estaban locos… Y los japoneses que exigían que se entregara no eran mejores que ellos…
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5 horas con 28 minutos antes del encuentro
El viaje en tren ya se había prolongado demasiado tiempo y la explicación de su hermana mayor de porque viajaban hacia el norte en una velocidad tan desbocada había sido bastante ridícula. Lelouch se preguntaba cual sería la razón del repentino viaje. Viajaban hacía el norte lo que dejaba un promedio de 2703 razones posibles. La velocidad decía que era un viaje urgente lo que la reducía a un promedio 590. Le resultaba sumamente incomode el hecho de estar constantemente vigilados por guardias britannios, era dolorosamente parecido a cuando vivía en Japón vigilado de guardias britannios que se aseguraban de que no se suicidara o algo así. Nunnally en cambio dormitaba tranquilamente recargada en su brazo izquierdo. Encendió sus audífonos, para sintonizar su estación de música favorita y distraerse de tan desagradable compañía.
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4 horas con 54 minutos antes del encuentro
La princesa Nunnally abrió los ojos con pesadez. ¿Cuánto tiempo llevaría durmiendo? Después de preguntarle a un guardia que le respondió que solo llevaba unas dos horas. Se sonrojó. Su hermano seguramente se habría quejado de eso. El lujoso vagón privado del tren era lo suficientemente espacioso para una casa completa. Pero se había quedado dormida en un cómodo sofá en el hombro de su hermano, pero ahora estaba sola. ¿Dónde estaría él? Entonces apareció su hermana mayor.
-¿Dónde está Lelouch?-preguntó Cornelia con preocupación al no verle en el vagón.
-No lo sé. Me quedé dormida-admitió Nunnally-cuando desperté ya no estaba… supongo que habrá ido a pasear entre los demás vagones…-se dijo a sí misma.
-Nunnally, quédate aquí- le ordenó la mujer con voz irritada- Necesito verificar algo muy importante… Lelouch aparecerá en un rato o más, no te preocupes- dijo la mujer intentando convencerse a sí misma de las palabras que acababa de pronunciar.
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4 horas con 11 minutos antes del encuentro
Ya había buscado en el tren entero. Era imposible. Lelouch había desaparecido del lugar. Pero el tren no se había detenido en ningún momento. ¿Cómo era posible que se hubiera evaporado del maldito lugar? Cornelia estaba entrando en pánico de nuevo. El barco estaba ya anclado esperando a que la familia imperial llegara para llevarlos a salvo hasta California. No quería preocupar a sus hermanos con esa estupidez. Era imposible enfrentar a la Armada del Frente Chino, por eso decidió que tenían que huir a como diera lugar de la capital japonesa hasta llegar al norte, donde los esperaba el barco. La armada real Britannia iba a llegar en un día para defender a su familia desde el area 9… era una completa locura ir a enfrentar a semejante fuerza militar estando tan lejos de Britannia. Entonces encontró la nota y lo comprendió todo.
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3 horas con 30 minutos antes del encuentro
Karen se lamentaba haberlo comprendido tan tarde. Estaba en casa intentando llamarlo a su celular de nuevo.
-¿Sí?, Habla Zero…-Respondió una voz masculina desde el otro lado del auricular. Karen sintió como su cuerpo completo se relajaba ante el sonido de su voz.
-¡Dios mío! Lelouch, estaba tan preocupada… ¿estás bien?-
-Sabes a la perfección que no puedes llamarme así, por lo menos a este número…-
-Lo siento… -se lamentó ella-¿Dónde estás? Fui a todos lados… a las embajadas… inclusive el cuartel de la Orden está vació, pero se llevaron al Gawain… - preguntó con un dejo de desesperación.
-…-
-¡Tienes que huir!- le replicó la chica llena de ansiedad-¿Tienes idea de lo que pasará si te entregan?... Ellos…
-Esa es precisamente la razón por la que nadie puede llamarme por ese nombre ahora… ¿Lo comprendes?- le dijo el joven intentado sonreír sin que sus labios le obedecieran.
-¡Entonces huye conmigo¡Desaparezcamos juntos!- las palabras salieron de su boca sin que ella pudiera detenerlas o sin siquiera darse cuenta de que las había pronunciado y se sonrojó en el acto, agradeciendo a dios que Lelouch no pudiera verla desde el otro lado del teléfono. Él no respondió inmediatamente.
-…-
-¿Dónde estás?- preguntó la chica con voz trémula.
-Lo siento Karen. Pero no puedo permitirte que te involucres en esta pelea. Esto ya no tiene nada que ver contigo… -
-¡Por supuesto que tiene que ver conmigo¡Te juré que te seguiría a donde fueras pasara lo que pasara!- replicó exasperada.
-Entonces te libero de ese juramento. Adiós Karen.- respondió el chico antes de colgar.
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3 horas con 24 minutos antes del encuentro
Cornelia estaba al borde de un colapso. Los Black Knights habían secuestrado a su hermano y ahora lo llevaban hasta el mar japonés, donde se encontrarían con el ejército chino para la entrega del rehén. Ya no había tiempo de ser cobarde. No había tiempo de nada. Pronto entregarían a su hermano. Solo había una solución, entrar a la batalla para hacer el tiempo y la confusión suficiente para que su hermano pudiera huir del lugar. Muy dentro de ella misma, siempre había querido enfrentar a sus enemigos como la orgullosa princesa Britannia que era, pero… le aterraba el hecho de que algo le pudiera suceder a su hermano. Nunnally y ella seguían en el tren. Tenía que irse a organizar un frente lo más rápido posible.
-Hola Onee sama…- saludó la segunda princesa a su hermana mayor.
-¡Nunnally!... Lelouch está…-
-Ya lo sé todo. No te preocupes… - intentó hablar la muchachita –Mi oni sama… ese ejercito… ¿No es así?...-
-¿cómo lo sabes?- preguntó la mujer.
-Los guardias han estado cuchicheando entre ellos como si yo no pudiera escucharlos… Me sucedía seguido cuando estaba ciega… y veo que la condición no ha cambiado…-
-…-
-¿Qué es lo que vas a hacer?- le preguntó Nunnally con aprehensión.
-Creo que lo mejor es organizar un frente, para distraerlos y que Lelouch pueda escapar…-
-¡¿Mi oni sama también está ahí?!- exclamó asustada la chica.
Cornelia se auto maldijo en sus pensamientos, los guardias no sabían que Lelouch había sido secuestrado. Y mucho menos Nunnally.
-Sí… -
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3 horas con 14 minutos
Suzaku había dormido toda la tarde, debían ser alrededor de las 9 de la noche, por que cuando asomó su mirada por la ventana ser percató de que todo estaba en tinieblas. Ahora que estaba viviendo en La Academia Ashford, como casi el resto de los estudiantes, ya se había acostumbrado por completo al lugar, compartía el dormitorio con Rivalz, pero por alguna razón, no estaba en su cama… ¿Dónde estaría?... Suzaku salió de su habitación empujado por el hambre. Pensaba comer algo ligero para después seguir durmiendo. Cuando salió de su habitación se sorprendió por algo que no había visto nunca desde que llegó a la Academia. El lugar estaba vacío, toda el ala norte del edificio que correspondía a los dormitorios de los hombres estaba desierto.
Suzaku salió de la escuela y al entrar a la calle vio la confusión de la gente. El tráfico era un completo caos, todo el mundo quería salir de la ciudad, el escándalo de los coches que se expandían hasta donde sus ojos le dejaban ver lo impresionó. E inclusive los bándalos que se dedicaban a robar lo que quedaba en las casas que ya habían sido abandonadas intentaban hacerlo lo más rápido posible para huir con su precioso botín. El chico solo había visto una vez ese mismo espectáculo. Cuando Britannia invadió Japón y los habitantes huían aterrados al lugar más alejado de la ciudad, como si eso pudiera salvarlos de ser invadidos.
-¿Qué es lo que sucede?- preguntó Suzaku a un hombre que corría con casi todo lo que podía cargar en sus manos.
-¿Qué haces tú aquí, niño¿Acaso no has visto las noticias?- le respondió el hombre deteniéndose para tomar un poco de aliento.
-Creo que me quedé dormido…- confesó él.
-Los chinos llegarán al mar japonés en 3 horas… y después desembarcarán para atacar la ciudad… ¡Todo el mundo está huyendo al sur, o al norte¡O a donde sea que podamos estar lejos de ellos!- replicó el hombre.
-Pero… ¿Por qué?...-
-Todo es culpa del niño mimado Britanio que el gobierno aceptó ayudar… -
-¿Niño mimado?-
-El príncipe Britanio… esos terroristas andan tras su cabeza… y si yo fuera tú, ya me habría ido…-
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1 hora con 54 minutos antes del encuentro
Karen había sido una rebelde, inclusive su cabeza había tenido un alto precio para el gobierno Britanio, por esa misma razón, cualquiera que supiera de su historia se reiría de ella en este preciso instante. Sí, había estado en montones de batallas, pero nunca se había llevado un Knightmare sin el consentimiento de su comandante. El Guren Nikishi estaba ahí, cubierto por una simple lona, su viejo compañero de batallas no había sido utilizado por nadie más que ella, ni siquiera Zero lo había tocado. Entrar al cuartel de la orden fue sencillo, no había nadie que preguntara por ella.
La operación fue en extremo sencilla. Cuando sobrevolaba la ciudad rumbo al oeste, se dio cuenta de que no tenía ninguna razón para estar ahí. Lelouch le había ordenado que no se entrometiera de una manera sumamente tajante y sin embargo, ahí estaba ella, volando sobre la ciudad que estaba demasiado ocupada huyendo para darse cuenta del enorme Frame que flotaba sobre ellos. Y recordó como esas palabras salieron solas de su boca. "Entonces huye conmigo", "Desaparezcamos juntos", siempre había sido muy impulsiva, pero nunca pensó que ella misma dijera algo como eso. No comprendía la razón por la que el hecho de que él desapareciera de su vida se le hacía tan insoportable.
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32 minutos antes del encuentro
El mar oriental, también llamado mar de Japón era un lugar de múltiples leyendas para los chinos desde tiempos inmemoriales, el general Li Xing Quo, un inteligente hombre de edad mediana, se preguntaba por que sus superiores habían elegido el mar como lugar de encuentro, seguramente el pequeño e insípido príncipe debió haber salido huyendo rumbo al continente de britannia en cuanto escuchó las noticias del ataque. Que no era más que firmar su propia sentencia de muerte. Los britannios lo matarían antes que los chinos. No era un secreto que britannia entera clamaba por un gobernante de mano dura que los ayudara a salir del lodo al que había metido su orgullo imperial después de la pérdida de una colonia tan preciosa como el área eleven. Por eso esta pequeña expedición, a su punto de vista, no era más que una inútil perdida de tiempo y de recursos.
Por eso, mientras pasaba su tiempo a la deriva junto con sus hombres y la enorme armada naval que estaba bajo su encargo esperando algo que nunca sucedería, se permitió quedarse en su lujoso camarote, además no tenía caso ni siquiera quedarse en cubierta para admirar las estrellas, puesto que todo el mar estaba envuelto en la espesa y enorme niebla de la noche.
-Señor…-llamó uno de los capitanes a su servicio detrás de su puerta.
-¿Qué sucede?-respondió el general sin ánimos de ser molestado con preguntas estúpidas sobre las nuevas órdenes ahora que casi se habían posicionado para desembarcar en algunos kilómetros más.
-Hay barcos britannios acercándose…-
-¡¿Cómo?!-
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Hora del encuentro
Las pocas fuerzas navales que había conseguido con el nulo apoyo del gobierno japonés no eran para pelear con los chinos, eran para recuperar al príncipe, el bastardo de Zero, era el hombre culpable de que su hermano estuviera en manos desconocidas y estuviera siendo tratado cual vil herramienta política entre terroristas. Por eso la princesa Cornelia sintió una enorme oleada de alivio recorriéndole cuando Kururugi Suzaku, el antiguo caballero de su hermana pequeña le pidiera acompañarla al encuentro, El Lancelot, unas cuantas decenas de Gloucester y su propia unidad especial en 6 barcos que habían sido comprados en las ultimas 2 horas sin preguntas y con mucho dinero, eran sus únicas armas para la batalla Los Black Knights no habían aparecido y ya no sabía si eso le causaba alegría o terror. Estaba a punto de dar la orden de entrar al blanco para intentar hacer algo de tiempo cuando algo la detuvo. El radar del barco en el cual estaba comenzó a sonar con alarma.
Suzaku que había estado todo el tiempo al lado de Cornelia, mientras llegaban hasta el mar abierto se alejó corriendo para llegar hasta la cubierta. La niebla no lo dejaba ver absolutamente nada hacia atrás o hacía adelante, miró hacía adelante para encontrar con el enemigo, la flota era mucho más grande de lo que había visto en los videos que Cornelia le pidió que viera para explicarle la situación. No eran muy grandes, serían un tercio del barco en el que él ahora estaba., pero eran demasiados… Volteó hacia donde estaba Cornelia, ella estaba alarmada. Pero… no estaba viendo hacía adelante como él para ver la enorme flota china que se alzaba al frente. Sus ojos violetas estaban completamente fijos al radar que tenía enfrente. Entonces miró hacia atrás… la niebla iba disipándose poco a poco… desnudando al monstruo.
Jamás en toda su vida pensó que pudiera ver algo como eso. No parecía un barco, parecía un portaviones o por lo menos un buque petrolero, era tan alto que tapó la luna cuando se posó detrás de los pequeños navíos de papel que simulaban ser los barcos britannios comparados con ese... con ese monstruo.
Suzaku no pudo seguir divagando sobre el inescrutable barco que parecía una isla entera para preguntarse de donde vendría cuando vio bajar al Gawain a toda velocidad y detenerse a unos pocos metros de tocar el agua. La mano del Knightmare Britanio robado se abrió.
El general chino tomó su catalejo para visualizar al enorme barco que su radar tampoco había tardado en detectar. Entonces vio su objetivo, en la mano del Knightmare que acababa de bajar del nuevo barco que se había unido a la pequeña reunión estaba su valioso botín. El príncipe Lelouch Li Britannia, un jovencito de no más de 20 años estaba ahí. Intentó enfocar su rostro. Y lo que vio lo dejó momentáneamente perplejo, el rostro del príncipe no reflejaba histeria o miedo, muy por el contrario, lucía una enorme sonrisa, una sonrisa que hizo temblar al general.
Lelouch sonreía abiertamente. Esto iba a ser divertido. Mucho. Las vidas de los hombres que intentaban quitarle su tranquilidad estaban a punto de finalizar esa misma noche.
