Trato de cumplir mi promesa, y aquí estoy :)

Hoy oficialmente empecé mis vacaciones, termine con mis horribles exámenes finales, que resultaron ser no tan horribles y después de dormir bastante les traigo el capitulo, espero lo disfruten. Les adelanto que espero subir capitulo el viernes, ya que mañana subo el de My Own Season Five y Memories sufrirá cambios, lo renovare en parte y espero que para la próxima semana vuelva a escribir ahí. Mis otros fics, a los que he abandonado, los retomare a lo largo de la siguiente semana. Se les quiere, Victoria.

Caroline´s POV

Elena huyo, el mensaje de Kath me alerto de lo que sucedía. Desde hacía ya algunos minutos que no había rastro de la castaña, la había visto bailar con Damon, pero sabía que había terminado mal al ver que no había distancia que separase a mi hermano de la rubia con cara de ángel. Hice una mueca molesta, ¿Por qué se les era tan difícil notar que Damon no debía de estar con ella, si no con Lena? Me frustraba la actitud de Damon, sabía que ella le había hecho daño, pero sentía que Damon le hacia pagar demasiado caro.

Damon había pasado meses terribles, en los que inclusive yo sentí ira hacia Elena por hacerle pasar por todo ese sufrimiento, pero me bastaba hablar unos minutos con Ric o Jenna, para saber que ella lo pasaba igual. Sin lugar a dudas ese par era bastante idiota, como para tratar de huir de sus sentimientos, Elena lo hizo y después de 6 meses regreso a enfrentarlos y ahora Damon trataba de huir de ellos con un remplazo de Elena. A ambos les costarían bastantes errores, pero estoy segura de que terminaran juntos.

La chica rubia seguía bailando con Damon, sus caricias, sus besos y el hecho de que mi hermano trasladara sus manos por la espalda baja de la rubia, provocaba que muecas de asco habitaran mi rostro, era claro que Damon había olvidado el amor por algo mas, el deseo. Notaba a la perfección que esa chica había logrado que mi hermano, Damon Salvatore el soltero codiciado, se comprometiera con ella por sexo. ¿Por qué cual otra seria la razón? Solo llevaban conociéndose desde hacia 3 meses, en los que la zorra se había aprovechado de mi hermano para seducirlo, comprometerse, quitarle todo su dinero, nuestro prestigio y romperle los restos de su corazón al dejarlo cuando al fin consiguiera lo que quería.

Pero tenia que tranquilizarme, pensamientos como esos solo provocaban que la ira me carcomiera y que las ganas de ir y gritarle todo lo que pensaba a la rubia, me consumieran. Respire profundamente y hundí la cabeza en el pecho de Matt, su aroma inundo mi nariz al instante y ese ligero olor a madera, menta y un ligero olor dulce como a canela, calmara mis sentidos. Cerré los ojos con fuerza y deje que ese olor tan singular tranquilizara a mi cabeza, que olvidara todos mis pensamientos explosivos y que pudiese soportar el resto de la fiesta.

Al estar un poco mas tranquila volví a abrir los ojos, y me enfoque en ese joven rubio, de sonrisa sincera y ojos azules que tenia enfrente mío. Pero a diferencia de cómo Matt se comportaba normalmente, ahora se veía nervioso, incomodo e inclusive molesto. Su comportamiento era sin dudas extraño, por lo que trate de tranquilizarlo. Con una sonrisa pose mi mano en su mejilla, pero el la rechazo.

-Care, no aquí- me dijo en un susurro en mi oreja, acercándose levemente a decírmelo, para rápidamente regresar a su posición, con sus brazos en mi cintura, pero alejándome de el.

-¿Por qué no?- le pregunte sorprendida, con un tono mas alto de lo regular, que provoco que una mirada de pánico apareciera en su mirada, silenciándome.

El miro a nuestro alrededor, la mayoría de las personas en la carpa tenia su atención dividida, entre Damon y la rubia, y Matt y yo. La mirada dirigida hacia Damon y ¨Lexi¨ era de felicidad, dulzura, y otras ridiculeces por el estilo, para la dulce pareja que se comprometía. Mientras que a Matt y a mi, nos miraban… mal. No sabia como explicarlo pero su mirada me molestaba. Sabia que llevar ese vestido provocaría que mas de una mirada se posara sobre mi, ya que usar un vestido negro, como símbolo de tu rebelión en contra de la boda perfecta de tu hermano, era sin dudas algo provocador. Pero a Matt, a Matt lo miraban con desprecio, con asco, como si no perteneciera ahí. Me había negado a verlo, pero en ese momento lo notaba, lo miraban como si no encajara ahí y lo peor era que el lo creía.

Matt había vivido muchas cosas por demasiado tiempo, sabia gracias a Elena que Matt y Vicky su hermana mayor, nunca tuvieron un padre y que su mama Kelly tenia problemas con el alcohol y que desde hacia algunos meses se había ido, contactando con ellos cada par de meses para que le manden dinero. Gracias a la abuela de Matt no habían muerto de hambre, dado que les había dejado un fideicomiso, que les había mantenido desde que su madre había caído en el alcoholismo un par de años atrás. Y a causa de esto Matt y Vicky habían tenido que trabajar desde hacia algunos años para mantenerse. Vicky, después de haberse enrollado con media ciudad y haberle roto el corazón a Jeremy, había caído en las drogas y se había marchado de la ciudad.

Matt había vivido hasta ahora demasiadas tragedias y horrores, pero seguía siendo el chico dulce y adorable, que me había gustado desde que lo conocí. Matt Donovan es un chico dulce, cariñoso, amable y generoso, aunque Matt tenia poco era capaz de dar lo poco que tenia a quien lo necesitara.

A lo largo de mi vida, había conocido a muchos hombres, la mayoría solían ser idiotas adinerados y los otros chicos que fingían que les gustaba para secretamente tratar de acostarse conmigo, para conseguir parte del dinero de mi familia. Odiaba eso, odiaba ser para los demás un fondo de dinero sin limites, una cara bonita que valía millones. Y conocer a Matt, cuyo interés en mi, no era mi dinero ni mi belleza, era sencillamente perfecto.

Aun lo miraba fijamente y con una pequeña sonrisa, tratando de adivinar sus pensamientos, pero Matt me sorprendió, al soltarme, separarse unos pasos de mi, tomar mi brazo y sacarme de ahí, jalándome del brazo.

Nos alejamos de la carpa algunos metros, el atardecer ya mostraba sus primeras señales. Matt se detuvo y me soltó, un poco rudo para mi gusto. Empezó a caminar de una esquina a la otra, en medio de dos troncos a mi alrededor. Su rostro mostraba estrés, miedo y enojo, se pasaba las manos por el cabello. Y su expresión me asustaba, me alarmaba el verlo tan alterado.

Temerosa me acerque a él y trate de parar su recorrido nervioso poniéndome frente a el y acariciando su mejilla, pero el me volvió a a alejar, volteando y dándome la espalda.

-Care… yo no quiero hacer esto, pero es necesario- dijo en un susurro, sonaba como si quisiera controlarse, tranquilizarse, aunque sus intentos fuesen en vano –es necesario que lo comprendas, y que reacciones bien- dijo en un susurro dándose la vuelta de nuevo, y mirándome a los ojos. Sus palabras me confundían.

-¿Qué sucede Matty?- le dije con una sonrisa diminuta, tratando de nuevo de tranquilizarlo con ese pequeño gesto, el cual esta vez no evito.

-Care- empezó con un suspiro, un suspiro que auguraba cosas malas – yo… bueno tu sabes a la perfección que lo nuestro fue algo espontaneo y… bueno, Care…- dijo nervioso y entrecortado.

-Suéltalo- le dije con una sonrisa, aun cuando algo en mi interior me decía que lo que fuese quería decirme no sería algo bueno.

-Fueron meses buenos, pero lo nuestro ya no puede ser Care- me soltó serio, tomando mis manos entre las suyas –te quiero y bastante pero… ya no podemos tener nada- dijo con una mueca y apretando levemente mis manos.

Sentía que el mundo se había detenido mientras sus palabras aun se procesaban lentamente en mi cerebro. No podía permitirme a mi misma sentirlo, porque sabia que en el momento en el que procesara y aceptara esas palabras, estas serian ciertas y finalmente, y de nuevo me romperían el corazón. Mi única relación seria y con futuro, se habría terminado y una vez mas quedaría sola, sola y abandonada.

-Care lo siento mucho- susurro al ver, la primera lagrima que resbalaba por mi mejilla, trato de acercarse a recogerla, pero yo me aleje, soltándome de su agarre, su contacto quemaba mi piel.

-¿Por que?- pregunte con la voz fría, ocultando el sonido de mi corazón rompiéndose una vez mas.

-¿Por que?- pregunto sorprendido –Porque no pertenecemos al mismo mundo- dijo en un tono que calaba mis huesos, como si fuese algo obvio para el –porque tu eres la niña rica de papi, mientras que yo tengo que partirme el lomo trabajando desde el amanecer, para poder sobrevivir- su tono era alto y cruel, provoco que un escalofrío recorriera mi columna y las lagrimas salieran con mas fuerza –porque tu lo tienes todo Caroline y yo jamás podre darte una mísera parte de esto- dijo alterado abriendo los brazos, abarcando todo a nuestro alrededor.

-Pero yo…- solté asustada, por sus palabras, por su reacción, por lo que siempre pensó pero yo jamás me di cuenta –yo te quiero- le dije en un susurro.

-¿Y tu crees que quererme va a hacer la diferencia?- dijo en un tono de nuevo cruel, frio y que lastimaba mi interior con solo oírlo –porque, quererme no va a lograr que pueda darte un futuro Caroline, no lograra que yo encaje aquí, que tu y yo podamos estar juntos- grito alterado, las lagrimas fluían incontrolables por mis mejillas.

-Matt… tu sabes que eso no importa, yo no necesito dinero- le dije con la voz ahogada.

-Caroline Salvatore- soltó arrogante, de nuevo cruel y frio –por supuesto que importa, me importa a mi- dijo de nuevo en un grito, asustándome –yo tengo que sufrir las miradas, o acaso no crees que me importa que me miren como si fuese una mierda- dijo irónico –o que todo el mundo piense que solo estoy contigo por tu dinero, que me consideren tu novio pagado, tu nuevo accesorio- dijo con asco de sus palabras.

-Tu sabes que no es así- le dije en un susurro tratando de evitar esos intensos y atormentados ojos azules, que antaño amaba y ahora me asustaban.

-No se que creer Caroline y es mas no se si me importa- soltó con un suspiro pesado –porque me gustaba estar contigo, pero ahora yo… yo ya no lo se- soltó frio, nervioso, molesto.

-Entonces, ¿me vas a dejar?- pregunte levemente –te vas a dar por vencido, vas a dejar que lo que digan los demás nos afecte, nos separe- le dije furiosa, asustada y alzando la mirada para enfrentarme a su mirada.

-Independientemente de lo que ellos digan Caroline, no tenemos un futuro, nunca lo tuvimos- me soltó de nuevo frio, sus palabras volvieron a azotarme, no podía creerlas, no quería creerlas –solo fui tu capricho en turno y ahora, yo ya no quiero serlo- dijo despectivamente –y siento decirte que hoy no obtendrás mas todo lo que quieres, al menos a mi- dijo antes de que las lagrimas y la realidad, mi realidad, me consumiera.

Había tratado inútilmente de evitar destrozarme, pero con sus últimas palabras Matt logro que toda mi fuerza se desvaneciera. Me desplome en el suelo y deje que toda la tristeza y el dolor que me causaron sus palabras, saliera por medio de lágrimas, de un llanto doloroso y largo, profundo.

No tenía idea de cuándo, pero unos brazos protectores me abrazaron y inútilmente trataban de consolarme.

-Care todo va a estar bien- decía Kath mientras acariciaba mis cabellos y Damon me consolaba en sus brazos, arrullándome como una niña pequeña, negaba sus palabras, porque en ese momento no sentía que se mejoraría, no podía, el dolor era demasiado.

-¿Qué sucedió?- pregunto Kath mientras me ofrecía una taza de café, la tome y trate de tomar su contenido, pero de alguna manera ese olor me recordó las tardes en el Grill con Matt, cuando para tratar de acercarme a él, empecé a trabajar ahí como camarera. Deje la taza y mire a Kath, se veía alarmada por mi estado, sonreí levemente para tranquilizarla.

-Matt me dejo- le dije en un susurro –dijo que no podíamos estar juntos, que no quería ser mi accesorio- le dije con una mueca tratando de no romper en llanto de nuevo.

-Pero, ¿por qué?- pregunto sorprendida, mientras acariciaba el dorso de mi mano.

-No lo sé- le respondí en un susurro –crei que todo estaba bien… pero al parecerme me equivoque de nuevo- le respondí bajito, luchando por no llorar, no lo merecía y no quería lucir de nuevo tan frágil.

Kath se acerco y me abrazo fuertemente, susurrando palabras de cariño y comportándose como mi hermana mayor.

Nos separamos cuando Damon y mi padre entraron discutiendo, ellos solos y detrás venia una alarmada Meredith, que al vernos a mí y a Kath corrió a mi lado. Tomando mi mano.

-No puedes hacer esas cosas- gritaba Damon enojado –no puedes elegir por nosotros- decía molesto –no puedes ir y elegir nuestro futuro, elegir a las personas con las que vamos a convivir- gritaba, estaba alterado y agitado, muy pocas veces lo había visto así.

-Solo hice lo que es mejor para mi hija- dijo mi papa en un tono relajado –el chico solo quería su dinero, así que yo le facilite las cosas- dijo sin darle importancia –nos ahorre tiempo- dijo seco mientras caía en cuenta de que yo estaba ahí.

-¿Papá que hiciste?- le pregunte levantándome de la silla y acercándome a ellos.

-El chico no te quería a ti Care, solo quería tu dinero- me dijo en un tono dulce y despacio mientras acariciaba mi mejilla, yo me aleje.

-¿Qué hiciste?- le pregunte seria, asustada por su respuesta y seguramente gritando.

-Te lo quite de encima- respondió tranquilo –lo obligue a alejarse, y sabes fue fácil- dijo cínico mientras se servía una copa de Whisky -el chico necesitaba dinero, y yo se lo proporcione- dijo entre tragos –le dije que le daría la cantidad que quisiera si se alejaba, si te dejaba en paz- soltó mientras se sentaba enfrente de mí en uno de los sillones –no creí que aceptaría, pero sorprendentemente lo hizo- me soltó frio y calculador, ya no sentía que era mi padre.

Sus palabras se sintieron como azotes, cada palabra y el saber que mi padre había ocasionado eso me destruía. No podía creerlo, pero él me lo estaba diciendo, cínicamente en mi cara.

-Felicidades, lograste lo que querías me dejo- le dije fríamente mientras me paraba de ahí y le daba la espalda caminando a la entrada, sentí que me seguían.

-¿A dónde vas Caroline Salvatore?- me grito a mi espalda, yo voltee furiosa y con nuevas lagrimas.

-No me llames así, desde el momento en el que tu pagaste para que me rompieran el corazón dejaste de ser mi padre- le grite alterada –yo ya no soy nada tuyo, por lo que ya no soy una Salvatore, soy Caroline Forbes y jamás volveré a hablarte o a verte, para mi estas muerto- le grite entre lagrimas, lagrimas de tristeza pero principalmente de furia.

Su mano atravesó mi rostro y yo me aleje asustada.

-No te atreverías Caroline, si para ti estoy muerto ya no hay tarjetas de crédito, no hay dinero, no vivirás en esta o en ninguna de mis casas- dijo furico mi padre –y olvidare que laguna vez tuve una hija- dijo mientras sus ojos llameaban.

-No te necesito- le dije tranquila –y no te preocupes yo te ahorrare la molestia, me largo de esta casa- le grite mientras le daba la espalda y caminaba el resto del trayecto hasta la puerta y salía por ella, cerrando con un portazo detrás de mí.

Entre lágrimas, y sintiéndome peor de lo que jamás creí posible sentirme, camine lejos de esa casa, pase por donde estaba mi auto estacionado y tire las llaves ahí. Camine con dirección hacia la carretera. No tenía idea de a donde iría, pero tenía claro que no regresaría a esa casa. Un bocinazo de un flameante jaguar negro, me detuvo. La puerta se abrió y yo entre, era el auto de Kath.

Me abrazo de nuevo, y después de que la soltara encendió el auto.

-¿A dónde?- pregunto con un tono dulce.

-Necesito a Elena- le dije en un susurro.

Kath asintió, y empezó el trayecto hasta la casa Gilbert, al llegar entramos a su cuarto y me tire en la cama. Elena no estaba pero encontré una nota en la almohada.

Necesitaba un poco de aire. Salí a practicar, regreso en la madrugada.

Les quiere, Elena.

Con un suspiro Kath se tiro en la cama conmigo y acaricio mi espalda tranquilizándome, hasta que me quede dormida esperando a Elena.

El siguiente lo subiré el viernes y será más lindo y alegre que este. No me gusto para nada hacer sufrir a Care, pero es necesario para la llegada de un personaje. Besos, Victoria.