Capítulo 10: Realidad
"AMOLAD no me pertenece, le pertenece a The Snipster,
así como sus personajes y concepto"
Tomás se encontraba a un con el sabor metálico de la sangre en su boca, mientras el doctor que trabajaba para Nick revisaba su pierna sin consideración del dolor que pudiera causarle, sus gritos eran acallados al morder un trapo ya que el sujeto no estaba usando anestesia en la labor, temía volver a sufrir de algún otro golpe por parte de los secuaces de Nicholas si no se mantenía callado, estos lo observaban esperando pacientemente a que terminara la extracción de la bala en su pierna derecha para poderlo llevar de nuevo a su hogar.
Una vez que termino el proceso, la mente del suizo maquinaba de qué manera debería de actuar para encontrar a Ithiel; Él conocía quién era el contacto y su mano derecha, pero sabía de antemano que este no cooperaria con él a menos que las cosas fueran benéficas para su jefe.
— Listo, tome estos antibióticos y la herida cerrara pronto — el médico, un hombre viejo y asqueroso le puso en la mano unas cuantas píldoras de amoxicilina, y algunos analgésicos para el dolor.
Arrojando todo a la bolsa de su abrigo negro (la cual horas había tenido una pistola calibre cincuenta) se dispuso a ser cargado por dos fornidos hombres con mascara que lo arrojaron si piedad a la parte trasera de una Suburban negra con vidrios polarizados, dentro de ella solo estaba el conductor quien acelero para dirigirse rumbo al centro de la ciudad, podría alertar a la policía, pero sabía de sobra lo que le pasaría a Des si eso ocurría.
— ¡Baja, ahora! — le ordeno el chofer quien solo abrió la puerta y espero que Tomás se arrastrara a fuera del vehiculó, ese puso toda su fuerza de voluntad para no derramar alguna lagrima por el dolor de la herida en su pierna. El hombre se desesperó, y decidió arrastrarlo más rápido poniéndolo en la acera, frente a su hogar—. La próxima vez no seremos tan amables Natt.
El conductor se dirigió de nuevo a la camioneta, y acelerando dejo en medio de la madrugada a Tomás, quien al verse al fin a salvo solo se puso a sollozar.
En otro país, Maia estaba aliviada al sentir la mano de Leo cerca de la suya, su amigo y ex pareja estaba consiente. Splinder sufría, su rostro reflejaba el dolor que estaba ocasionando las heridas causadas, el tubo en la garganta no le permitía hablar, este miró la habitación. Su presión se alteró.
— Tranquiló, caíste del Serengueti Leo, llevas tres días inconsciente — la doctora le contestó lo que imagino que este se estaba preguntando, acercándose a su rostro empujo el flequillo de su cara viendo esos profundo ojos verdes que la miraban con temor y agradecimiento—. Tus compañeros quieren verte, han estado tomando guardia desde tu ingresó. Supongo que en casa estarán felices de tu despertar.
"¿Dónde está Des?" era la pregunta muda que Leo deseaba que alguien le contestara cuando Maia salió a buscar a sus acompañantes, el horrible presentimiento lo embargó de nuevo. Desde su pesadilla este lo abrumaba, ese mal sueño que lo obligo a abrir al fin sus ojos; Esperaba que el muchacho entrara por la puerta junto con sus compañeros de trabajo, que Des estuviera molesto por culpa de la presencia de Vania, pero que estuviera ahí.
Cuando a la habitación de Leo solo entraron Vania y William, algo dentro de este se rompió, ¿Por qué su novio no estaba velando su salud? Qué era más importante el café que su salud.
— Compañero, sufrimos un susto de muerte al verte tirado debajo de ese rinoceronte — le dijo William sonriendo, tenía ojeras dibujadas bajo sus ojos, los cuales se encontraban debajo de una gafa de montura gruesa, Vania vega se veía fatal también, la cola de caballo solo le daba un aire desarreglado, Leo no imagino que la chica estuviera también haciendo guardia por él.
— No puede hablar — Maia les aclaró, antes de que continuaran haciendo preguntas al enfermó, William asistió lentamente comprendiendo que el chico necesitaba descansar, antes de entrar la doctora les amenazó. "No mencionen la desaparición de Des, el hombre estuvo a punto de sufrir un infartó hace poco". — pueden verlo más tarde, necesito que Leo descanse, tal vez deberían de avisar a París.
Antes de ser empujados hacia fuera por Maia, la otra chica se quedó de pie en el filo de la puerta.
— Des no pudo venir por las lluvias torrenciales — la voz de Vania se escuchó antes de salir de la habitación, Maia se sorprendió, la chica estaba mintiendo para aliviar a Leo ¿Por qué? — En cuanto eso se arregle lo más seguro es que Frannie lo envié acá.
Leo dio un suspiro, y su respiración se aligeró, Maia estaba sorprendida, dándole una última revisión a Leo se dirigió a seguir a la socialite, la cual estaba con el rostro preocupado, y planeaba hacerse un café de los insumos de la cafetería.
— ¿A dónde huyes Vania? — la encaró la doctora, la chica dio un respingó y luego hizo mueca de fastidio, tomando el café lentamente ignoro la pregunta de la doctora, esta se molestó al ver que era ignorada y se aferró el brazo de la chica para arrastrarla a una habitación vacía, Vania la siguió de mala gana.
— ¿Qué quieres Maeda? — la chica rodó los ojos, mientras se cruzaba de brazos, estaba furiosa, la otra no se quedaba atrás, ambas tenían un duelo de miradas, violeta contra verde.
— Mentiste. Pensé que te interesaba Leo, porque no le hiciste creer que Des no le importaba.
— Oye me parece atractivo el sujeto, tiene un trasero de infarto, pero…tú no los has visto juntos, lucen muy bien. Intente acercarme a él, pero no podría contra un gusto que se definió, no sé si me explicó — contesto Vega — además mentí con lo del noviazgo, porque pensé que te gustaba Leo, eso de que eran "amigos de la infancia" no me lo tragó. El chico suficiente tiene conmigo, para que tú vengas a importunar también.
— Eres más tonta de lo que pensaba — se burló Maia — Leo y yo salimos cuando teníamos como 14 años, luego yo termine la relación. Tenía planes de ir a estudiar en otro país, además me di cuenta que no compartíamos los mismos gustos.
— ¿Desde los 14 te distes cuenta que Leo era homosexual? — la cara de Vania lucia intrigada; Las mejillas de Maia se pusieron de un ligero rubor, abriendo la puerta iba a huir de la bochornosa situación, la mano de la otra no la dejó salir—. Oh no, ahora me dices que pasó.
— Suéltame Vega, podría ordenar a la seguridad del hospital que te saque, sabes — le dijo con odio, la otra apretó más el agarre, dando un suspiro Maia la encaró, acercándose a ella poniendo nerviosa a la otra—. Digamos, que, así como tú notaste que Leo tienes un trasero de infartó, yo note que tienes unos pechos de miedo, ahora suma dos y dos.
Vania la soltó espantada, la otra le dio una sonrisa y se dio media vuelta marchándose de la habitación vacía, dejando sumamente confundida a la chica.
Al día siguiente, en París, las personas que asistían a la cafetería de Des eran cada vez menos, era bien sabido que el mayor atractivo del lugar era acosar al dueño de dicho establecimiento, y con la ausencia de este, eran pocos los clientes que asistían a tomar su desayuno, estos eran atendidos por Linda, la cual estaba sumamente nerviosa, Lou había ido de nuevo a la estación de policía a poner la denuncia por la desaparición de Aeva. Uno de los locatarios encontró las pertenencias de estas tiradas en el suelo, y honradamente alerto a las señoritas, las cuales espantadas corrieron a la estación de policía parisina esa misma tarde, la oficial en jefe del lugar les contestó con un breve "No podemos hacer nada hasta que pasen 24 horas más".
Después de mucho esperar en la estación, Lou llegó a la cafetería, su piel morena reflejaba los estragos del frío y sus manos estaban escondidas en los bolsillos del abrigó de algodón rosa, entro murmurando groserías, al parecer la visita a la estación la había puesto de malas. Ordeno un café caliente a una de las meseras y se acercó a Linda, quien ya esperaba su regresó.
— Malditos policías— murmuró Lou, se sentó en una silla de madera cercana a donde Linda estaba de pie, esta dio un suspiro de alivio, al menos las autoridades las apoyarían—. Ya pusieron la denuncia, esperemos que con esto podamos ver donde se encuentra Des.
—Espero que lo encuentren, temo que algo malo le haya pasado Lou, Des no abandonaría sus cosas y huiría.
La campanilla de la puerta sonó, avisando que un cliente nuevo había entrado al local, Linda se giró a recibirlo yéndose de espaldas al observar a Tomás con un enorme golpe en el mentón y renco de un pie. Este se apoyaba en un bastón para caminar mejor, Lou se puso de pie de nuevo para ayudarlo, el suizo producía un gesto al sentarse, la herida a un seguía doliendo como el infierno.
— ¿Qué te paso? — pregunto Lou preocupada, la asistente se acercó, aunque el hombre no fuera de su agrado, se veía severamente mal.
— Eso no es importante, chicas necesito su ayuda para ayudar a Des, yo sé dónde está — contestó tajante, Linda casi se abalanza a él, sobresaltándolo.
— ¡¿Dónde está Des?!— sujetándolo de las solapas del traje Tomás la miró con los ojos abiertos como platos, Lou le pidió que se calmara. La chica rubia dio un gruñido molesto—. Lo siento, el lleva desaparecido desde ayer.
— Lo sé, pero debemos ser discretas señoritas, la persona que tiene a Des es sumamente peligrosa, no podemos poner en peligro la vida de este, no me lo perdonaría, ayer intente ayudarlo al saber que él lo tenía, pero falle y el resultado es que ahora este tullido.
— Por el creador, pero ¿Por qué Des? — exclamó Lou llevándose las manos al rostro en símbolo de angustia, Tomas la miró sintiéndose a un más miserable, la rubia lo miraba con el rostro impaciente, sabía que el suizo no traería nada bueno a la vida de su adorado Jefe.
— Nicholas supo que me interesaba, que yo y Des estemos vivos es porque necesito llevarle a una persona que la estima, tal vez con eso lo libere.
— Tal vez. Estas diciendo que si fallas en encontrar a esa persona Des…morirá — comento Linda furiosa, Tomás solo movió afirmativamente la cabeza, Lou ahogo un sollozo con sus manos. Des estaba en grave peligro.
Lejos, resguardado en una habitación de máxima seguridad Aeva se encontraba aun en estado de Sopor, su cuerpo hormigueaba por el efecto de la droga que lentamente se absorbía en su sistema, las manos se sentían a unas pesadas, la percepción de opresión en sus pies lo alertaba, una sensación sofocante en su garganta lo alarmó, abrió los ojos lentamente observando una cara desconocida frente a él. Las manos blancas y fuertes oprimían su delicado cuello, un jadeo se escapó de su boca. La sensación de asfixia provoco que un gemido se le escapara.
— Gime para mi Des — la voz se volvió más lejana, la opresión desapareció y Des se incorporó, era un sueño, ya no estaba amarrado, pero se percató de las huellas de las sogas, las cuales quedaron marcadas en sus brazos. Él se puso de pie con dificultad, lo segundo que notó es que no sabía dónde demonios estaba, el lugar era una habitación lujosa, pero estaba rodeada de cámaras y las paredes color blanco no tenían ventanas, observo la puerta y con dificultad se desplazó a ella; El cuerpo le dolía horriblemente, al intentar abrir la única salida esta estaba cerrada. Siguió admirando la habitación, en ella estaba solo una cama, en donde minutos antes el yacía sedado, esta estaba cubierta con un simple edredón blanco, a lado de la cama había un peinador de madera, con un espejo enorme, al mirar este se percató que el techo del lugar también tenía un enorme espejo que lo cubría en su totalidad, eso lo perturbó.
Observo su reflejo, era desalineado, estaba con la ropa a medio abrochar y en malas condiciones. Pasó su mano por él cuello, al notar con horror que tenía dos huellas de manos alrededor de este, al parecer la alucinación no era del todo falsa. Acercándose más al peinador para ver el tamaño del moretón, no se percató del que el espejo del techo se partía en pedazos, hasta que sintió los trozos de este cortando su suave piel. Exhalando con dificultad despertó de nuevo, esta vez, si estaba amarrado a la cama, y una figura alta, muy alta lo observaba.
—Veo que ya despertaste— la voz de Nicholas era de burla, Des sintió miedo. La pesadilla continuaba.
Des intentó hablar, pero estaba amordazado, Nick solo tiró una carcajada, se acercó lentamente a él, tomándolo de la barbilla, Des volteó el rostro para evitar el contacto, pero fue inútil, el otro puso más presión lastimándolo.
—Te pareces mucho a él, al menos en el rostro tan bonito, y las piernas de infarto— su mano se pasó lascivamente por su pierna izquierda, Des lo miró con furia, aun no podía moverlas del todo, el efecto de la droga lo seguía aturdiendo. Nicholas sacó lentamente una navaja. Esto provocó pánico en el otro, pero Nick la dejo sobre un mueble cercano a la cama —. Claro que no del todo, más bien solo en esos ojos ámbar, ¡Ay Des! él intentó salvarte, espero que le tengas más consideración — la voz se volvió peligrosamente más baja, la navaja regreso a su mano — prometí que no te haría daño, pero ay algunas cosas que me molestan de tu apariencia, tu cabello me está perturbando.
Nick tomó de nuevo la navaja de la mesa y estiro el cabello de Des sin consideración, los dos mechones que este se tardaban tanto en acomodar era cortados, la lucha fue en vano, Nick poseía mayor fuerza y sometió al otro sin esfuerzo alguno. Una lagrima se escapó, quería gritar, pero él sabía que no era lo más inteligente.
— ¿Te gusta tu nuevo corte Des? — burlón tomo ambos mechones y lo arrojó al suelo — ¿Estas llorando? Que vanidoso, solo era algo de cabello, imagina si hubiera sido un dedo, o un pedazo de piel, imaginó que Tom te quiere completo, pero si se tarda más de 3 días no me molestaría mandarle trozos de ti para presionarlo.
La mirada de Des era de completo pánico, con esfuerzo intento zafar su boca para hablar, maldecir o solo gritar, Nick se acercó a él y le arrancó la mordaza, el otro dio un respingó y tomo una bocanada de aire.
— Tengo comida para ti Des, mira lo que cocinaron mis "mucamas", y trajeron uno de mis vinos favoritos — abrió la botella y le dio un tragó largo, Des se asqueó, odiaba el sabor del vino, más bien odiaba cualquier licor. Nick se acercó a él y lo obligó a beber, tomando el rostro con fuerza y haciendo que abriera la boca del dolor.
— ¡Basta, por favor! — gritó Des, tosiendo sonoramente al atragantarse con la bebida. Nick comenzó a reír y dejó que la tos del otro parara.
— Vaya, la perra tiene valores, ese Tom aun sabe escoger.
"¿Tom?" pensó, e imaginando de quien se trataba recordó las advertencias de sus dos amigas, acaso Tomas lo había metido en ese lio, ¿Quién era ese suizo en realidad?
— William Scott, él es el socio de Ithiel, es su mano derecha, están juntos en negocios desde hace una década, el problema es que dudo que me ayude a saber la ubicación — Tomás tomaba un vaso de agua con sus píldoras para el dolor, Lou y el estaban sentados en la cocina de la cafetería,
—William, ese no es el nombre del hombre encargado de la negociación de Sudáfrica. Lou — comento Linda, recordando el nombre del chico con el que Frannie había estado hablando.
— ¡Es verdad Linda!, ¿crees que sea el mismo Tomás?, se me hace una enorme coincidencia que ambos se llamen de esa manera.
— Espero que sea real, pídele el número a esa tal Frannie, si los datos son verdad tal vez pueda trasladarme allá y hablar en persona con William, esto es un asunto de Vida o Muerte Lou.
La chica tomó su móvil para localizar el número de la jefa de Leo, tenían un buen presentimiento de todo, el tiempo no estaba a su favor, pero si la coincidencia era real, podrían salvar a Des.
N.A. Bueno ya tengo esto listo, después de un bloqueo mental de dos días.
Voy a dejar los nombres de los personajes de nuevo con su respectivo dios, al parecer no soy tan obvia como yo creía XD.
El canon:
Vida-Leo Splinder
Muerte-Des Aeva
Los que son ya invento mío y del fandom:
Tiempo-Tomas Natt
Amor-Lourdes Lovelance (Lou)
Angustia-Augusto
Fortuna- Frannie Fortune
Vanidad-Vania Vega
Sabiduría- William Smith
Locura-Madd
Médico-Maia Maeda
Ithis-Ithiel
Nim-Nicholas
(Musa y Desfortunio si han sido nombrados, pero aun no les pongo nombre, y Linda es la mesera de Des en el AU, creo que todos coincidimos con que la chica es la mejor representante del fandom)
