Len tomó el rostro de Kaito entre sus manos y lo besó, primero tiernamente y luego subiendo poco a poco la pasión. Se separaron jadeando para tomar aire y volvieron a unirse, sus lenguas probando cada uno de los escondites en la boca del otro. Len comenzó a besar el cuello de Kaito, pero se detuvo y lo miró, pidiendo permiso.

"O… Onegai" le dijo Kaito y Len siguió besándolo, sentándolo en la barra que se encontraba entre la cocina y el comedor. Le quitó lentamente la camisa de la pijama de Gakupo, acariciando suavemente su torso y besando tiernamente las partes donde tenía marcadas las manos del animal que lo había violado. Kaito arqueaba su espalda sobre la barra, jadeando y gimiendo con cada beso de Len.

Len se alejó un poco y se acercó a su rostro.

"Kaito, ¿estás seguro de esto? Puedo parar si quie-"

Kaito lo besó, interrumpiendo lo que decía, pero, esta vez, la interrupción era bienvenida. Siguieron así un buen rato, solo comunicándose por besos y caricias.

De repente, el codo de Len chocó contra el vaso de helado que le había llevado a Kaito antes, casi derribándolo. Instantáneamente, una sonrisa macabra llegó a sus labios.

Paro de besar a Kaito y tomó el envase de helado.

"Bueno, creo que tengo algo de hambre, así que me iré a comer helado al cuarto. Nos vemos luego, Kaito."

Kaito lo miró, sus pupilas dilatadas por la excitación.

"¿Q-qué? No, Len, no me dejes… así..."

Len sonrió perversamente.

"Bueno, si quieres continuar, estaré en el cuarto… Ja ne! (¡Nos vemos!)"

Kaito vio como Len subía las escaleras, comiendo un poco de helado y dejándolo jadeando y excitado. Se levantó de la barra casi de un salto y subió las escaleras detrás de él.

Encontró a Len sentado en la cama, comiendo un poco de helado.

"Hasta que llega mi plato principal" dijo mientras se relamía los labios. "No se puede vivir solo de postres."

Len puso el helado sobre su mesita de noche y se acercó a Kaito, atraiéndolo hacia sí con un brazo y dirigiéndolo hacia la cama. Allí, lo sentó en la cama y le bajó los pantalones mientras dejaba un rastro de besos por sus piernas y Kaito se ponía tenso. Len lamió el calzoncillo por encima y luego se lo quitó. Su erección estaba enorme. Len sopló sobre el pene y Kaito lanzó un gemido que hizo que Len riera y comenzara a torturarlo. Besó sus muslos y toda la parte de alrededor, pero ni siquiera tocó el miembro de Kaito. Kaito se revolvía en la cama y gemía con cada beso.

"Len...kun… Onegai…"

"Onegai qué, Kaito?"

"Onegai… chú...chú..." susurró Kaito.

"No te escucho, Kaito. Habla un poquito más alto." dijo Len con una sonrisa.

"¡Chúpame la verga, Len!"

Len volvió a sonreír.

"Ah, lo haría, pero, ¿sabes?, creo que quiero más helado."

"¿Q-qué…?"

Len se paró y tomó el vaso de helado en su mano.

"¿Eh? Se derritió..." dijo Len mientras movía la cuchara por el vaso que ahora estaba lleno de helado derretido. "Bueno, quizás puedo usarlo como syrop… Veamos..."

Len se sentó frente a Kaito y derramó helado líquido sobre el pene erecto de Kaito, haciendo que este lanzara un pequeño grito.

"Está… frío..."

Len se lamió los labios y se acercó a la entrepierna de Kaito más.

"Mmm, ahora sí… Hora del plato principal."

Len comenzó a chupar los testículos de Kaito, absorbiendo todo el helado que iba cayendo por ahí y haciendo que Kaito no parara de gemir.

"Oishii (Delicioso)" dijo Len. Comenzó a lamer poco a poco la parte baja del pene de Kaito, haciendo que su erección creciera más y más.

"Len...kun… Chúpamela… Onegai… No puedo esperar más..."

"Me siento obligado a obedecer." dijo Len mientras se metía la verga completa de Kaito en la boca. Kaito comenzó a jadear más y más.

"Len...kun… Me… Me… Me vengo..."

Len paró de lamer cuando escuchó esto.

"No, no te vas a venir todavía."

Kaito estaba jadeando y preguntando por qué había parado cuando Kaito lo puso en cuatro patas y volvió a tomar el mantecado en su mano.

"Creo que esta parte del plato está sin condimentar, le echaré un poco de syrop."

Len abrió las nalgas de Kaito y virtió mantecado en su culo hasta que comenzó a desbordar.

"¡Len…!"

"Dime, Kaito, ¿como se siente estar lleno de tu postre favorito?"

"Jaa… yo… mmm…. Yo… prefiero estar… lleno… de tu verga… aahh..."

Len comenzó a succionar el culo de Kaito, haciendo que éste gimiera y gritara con todas sus fuerzas.

"Len...kun… ahhhh…. Que… que rico… Len-kun! Se siente…. Demasiado bien… creo… ¡creo que me vengo!"

Justo antes de que se viniera, Len-kun puso el vaso de mantecado frente al pene de Kaito y lamió una vez más sus hinchados testículos, haciendo que se viniera en el vaso.

Kaito se tiró jadeando en la cama con los ojos cerrados. Len se sentó junto a él.

"¿No creerás que eso es todo por esta noche, verdad?" dijo Len.

"¿Qué..?" jadeó Kaito, pero antes de que pudiera preguntarle a qué se refería, Len comenzó a masturbarse, acariciando su pene con pasión y fuerza. Echó su cabeza hacia atrás y cerró los ojos, rindiéndose al placer de su mano. De repente, algo mojado toco su pene y abrió los ojos para encontrarse a Kaito lamiendo y chupando su verga.

"Ya… tú me… hiciste… feliz… Ahora… me toca… a… mí" le dijo Kaito mientras lo chupaba. Len lo miró. Las largas pestañas de Kaito le tapaban los ojos, haciendo imposible que los viera, pero su cara estaba contorsionada por el placer. Len sintió como varios choques eléctricos le recorrían el cuerpo.

"Kaito… para…"

"¿Qué?"

"Para… un… momento…"

Kaito lo miró sorprendido y casi herido, pero paró. Len volvió a coger su pene en su mano y volvió a masturbarse, pero puso el vaso de mantecado frente a su pene, como había hecho con Kaito. Su mirada se nubló y sintió una explosión en su interior.

"Me… vengo!" gritó Len y derramó toda su leche en el vaso, volviéndolo a llenar. Se mantuvo sentado y jadeante por unos momentos, pero luego sonrió.

Mezclo su semen y el de Kaito con el mantecado.

"Kaito, te traje tu mantecado favorito, toma" le dijo con lujuria en su voz.

"Len, ¿qué…?"

Len le sonrió malicioso.

"¿Qué dices, Len? ¿No te gusta el mantecado que te traje? ¿Estás muy lleno? Ah, que triste, porque te iba a dar longaniza después del postre. He escuchado que si comes el postre antes de la comida, la comida te sabe mejor."

Kaito se tomó todo el mantecado y luego tiró el vaso a un lado.

"Len-kun, ya me tomé el postre, pero tengo hambre..."

"¿Ah, sí? Pues volvamos a la cocina, que te voy a cocinara algo."

"Len…"

Len besó suavemente a Kaito y le acarició la espalda, uniendo su pecho al suyo por completo. Luego de besarse por varios minutos, Len se alejó, su rostro reflejando algo de culpa.

"Kaito, sé que quieres continuar, pero… No quiero cansarte. Ven, comamos algo y a la cama."

"Demo… Len-kun…"

Len sonrió, esta vez gentilmente.

"Kaito, te amo. Creo que eres mi primer amor y… no quiero perderte… Quiero tomar las cosas con calma y disfrutar esto… Quiero que tú lo disfrutes..."

Kaito tomó la mano de Len y sonrió.

"Len-kun, yo…" los ojos se le llenaron de lágrimas. "Realmente eres lo mejor que me ha pasado. Te… Te amo."

Len volvió a besar a Kaito y bajaron juntos a la cocina, donde Kaito hizo dos sándwiches para ellos. Mientras comían, Len recordó algo.

"Por cierto, Kaito, ¿qué fue lo que fuiste a buscar esta mañana?"

Al escuchar eso, Kaito pareció tomar aire, sorprendido. Por su rostro pasó algo, pero lo ocultó rápidamente.

"Oh, nada, solo un poco de huevo."

"Pero Rin compró huevos hace 4 días..."

"Ah, sí, pero..." Kaito se veía nervioso. "Los pancakes llevan varios huevos, así que… hehehe..."

"Ah, wakatteru… (Entiendo…)" dijo Len, no muy convencido.

Terminaron de comer y se dirigieron a la cama. Se acostaron juntos, Kaito abrazando a Len y recostándose sobre su hombro mientras Len acariciaba el pelo de Kaito.

En los últimos minutos, antes de que Len se durmiera, un pensamiento macabro vino a su mente. La emoción que le había cruzado por el rostro a Kaito al mencionar el tema de cuando salió esta mañana… Ya sabía lo que era.

"¿Por qué sientes culpa, Kaito?" fue lo último que susurró mientras caía rendido en los brazos de Morfeo.