Nota: Inuyasha y compañía no me pertenecen, son propiedad de RT. A excepción de la trama y Yami, por supuesto.
En el capítulo anterior de "Caminos Separados"
-Era mejor si estábamos solos- volvió a quejarse.
-Ya calla, mujer quejosa y desnúdate- ordenó con una sonrisa.
-Hace frío…
-Te dije que te agradaría o ¿no?
-Si... cuando lo haces con tu lengua, se siente aún mejor…- inclinó más la cabeza.
-Vas a hacer que me distraiga- dijo con voz ronca el peliazul.
oOoOoOoOoOoOo
-¿Te encuentras bien, Inuyasha?- preguntó Shippo por enésima vez mientras saltaba sobre la cabeza del susodicho.
-Es verdad, Inuyasha. Todavía no has golpeado a Shippo- destacó Sango mirándolo sorprendida.
-Parece que no tuviste una buena noche. ¿Es por Kykio que no ha regresado?- preguntó Miroku mirándolo con interés.
Inuyasha se transportó, nuevamente, a la noche anterior en la que hizo de fisgón y recibió un baldazo de agua fría. Estaba por responder, cuando la azabache y el ojiperla aparecieron de entre los arbustos. Yami usaba una venda sobre los ojos, tal cual como el día de ayer.
En cuanto a Kagome, ella lucía radiante, como si hubiera estado en un manantial con aguas rejuvenecedoras e hidratantes. Su cabello largo, brillaba tanto como sus ojos y su boca… ¿Tardó mucho en darse cuenta de la absoluta provocación que evocaban sus labios? ¿A qué sabrían sus besos?
-… ¡INUYASHA! ¡INUYASHA!- exclamaron Sango y Miroku trayéndolo de vuelta a la realidad.
Pero, claro, eso no fue suficiente, el pequeño zorro saltó hacia el distraído mitad perro y le dio un zape en la cabeza.
Ahora estaba COMPLETAMENTE despierto. Obvio, no se olvidó de devolverle el golpe a Shippo.
-¡Waa, Kagome!- lloró el zorrillo corriendo a saltar a los brazos de la pelinegra.
-Shippo, deberías acostumbrarte a la bipolaridad de Inuyasha.
-¿Bipolaridad? ¿Qué es eso, Kagome, se come?
Una gota se asomó por la nuca de la sacerdotisa.
-Eh… te explicaré luego. Ahora quiero hablarte sobre lo sucedido ayer… caminemos un poco.
Kagome se alejó para tener más privacidad, ella sabía que el orejas de perro discutiría cualquier cosa que dijera.
-Deberías mojar un poco esa herida…- aconsejó Yami antes de seguir el camino que tomó la sacerdotisa.
Alejados del grupo, Kagome y Shippo…
-¿De qué querías hablar, Kagome?- preguntó Shippo en el regazo de esta.
-Lo que te dijo Yami anoche…
-¡Él no es mi padre, Kagome, no puede decirme qué hacer!- interrumpió elevando la voz unas octavas.
-Escucha, puede que seas un niño, pero estamos en guerra con Naraku, debemos volver las lágrimas nuestra fuerza. Ser más fuertes y valientes cada día. Tal vez no lo entiendas ahora, pero llega un punto en el que no podemos permitirnos llorar más…
-¿Es lo que te sucedió con Inuyasha?- preguntó con pesar.
-Shippo…
-Sango comentó algo de Yami anoche… Sabes mucho de él, ¿no?
Kagome suspiró profundamente mientras dirigía su mirada hacia el cielo. Era de un azul claro, tranquilo, como los del pequeño niño que se encontraba a su lado. No sabía si era correcto decirle todo lo que tenía dentro, pero lo haría igual… era importante para ella que él supiera las razones por las que se fue.
-Yami… se abrió a mí como Inuyasha jamás se permitió. Lo di todo, Shippo, juro que fue así, pero de nada sirvió porque en cualquier momento que aparecía Kykio, él se perdía en ella y yo volvía al inicio y tengo mi límite, ¿sabes? No sabía cuánto tiempo tomaría derrotar a Naraku, por lo que no pude esperar a que saliéramos victoriosos o esperar a que Kykio se decidiera a abandonar este mundo… por eso me fui- miró de nuevo a Shippo-. ¡Y mira como han ocurrido las cosas!- dijo con unas sonrisa en su rostro- Me siento plena, tranquila, fuerte y mucho más útil a como estaba en el pasado. Inuyasha siempre me tuvo apartada, sólo quería que ubicara los fragmentos, nunca me impulsó a superarme a mí misma, a aprender a pelear… en cambio Yami, me hizo ver que más que ojos, mis brazos y piernas, en sí mi cuerpo, es una herramienta para la batalla y por tanto debo usarla.
Como ves, mi primer amor nunca fue correspondido, pero ahora estoy con Yami y te mentiría si te digo que no soy feliz porque más que feliz, me siento dichosa. Él me hace sentir muy especial en este mundo. Una puerta se cierra y otra se abre… y esta puerta, pequeñín, siento que es mucho más grande.
La expresión que siguió a todo lo que dijo fue algo que Shippo jamás había visto… sentía ganas de llorar, pero no por tristeza o tal vez sí… por darse cuenta que Kagome sufrió más de lo que Sango, Miroku y él creían… pobre Kagome…
-No sabía que era así cómo te sentías, Kagome… -dijo una voz a espaldas de ellos dos.
En la orilla del río, Inuyasha…
-Deberías mojar esa herida- repitió el mitad bestia tratando de imitar la voz del amante de Kagome.
Amante... ¿Por qué no era capaz de superarlo? El sentimiento que lo atormentaba, y que no podía identificar, era peor que cuando el perro sarnoso se acercaba a Kagome…
-¿Kykio, dónde estás?- se preguntó a sí mismo.
-Inuyasha…
Hablando del Rey de Roma…
Inuyasha volteó hacia la mujer que se encontraba detrás de él, observándolo con ojos tristes.
Este se levantó en segundos y la atrapó en la cárcel de sus brazos. Tomando por sorpresa a la sacerdotisa de barro y huesos.
-¿Qué te sucede, Inuyasha?- preguntó ella antes de responder a aquel acto de preocupación.
-¿Dónde estabas? Pensé que Naraku te había hecho algo… ahora más que antes, eres un blanco para los monstruos puesto que llevas los fragmentos que hemos recolectado. Debes tener mucho cuidado, Kykio.
-Fui por tu medicina a la aldea, habían unos cuantos enfermos, no podía dejarlos, así que pasé la noche ahí. Hasta hace poco pude descansar del día anterior. Siento haberte preocupado- dijo apretándolo más contra ella.
-Estás aquí, es lo importante ahora.
-¿Ya se marcharon Kagome y su acompañante?
Debido a la cercanía de sus cuerpos, Kykio puedo notar muy fácilmente cómo el cuerpo de su amado se tensaba ante aquella pregunta que tenía una sola respuesta: Seguían aquí.
-No quiero pensar en ellos, Kykio- susurró en su oído-. Mejor veamos esa medicina que trajiste. Tengo que reponerme para lo que sea que venga.
-Tienes razón.
Mientras ella estuviera con Inuyasha y la intrusa de Kagome con Yami, no habría problema.
De vuelta con Kagome y Shippo…
-No te sentí venir, Sango.
-No te preocupes. Vine a pedirte ayuda con la comida. Hace tiempo no comemos algo hecho por ti- guiñó un ojo a su amiga quien respondió con una gran sonrisa-. ¿Cazas?
-Por supuesto- dijo con una sonrisa torcida-. No sólo mejoró mi puntería, te sorprenderías si supieras todo lo que aprendí en este año y medio.
-Pues bien, entonces te encargo todo- dijo Sango.
Kagome se levantó de sus sitio con la sonrisa impregnada en su rostro, aquella que le quedaba tan bien, miró a Shippo para ofrecerle llevarlo en su hombro, pero la expresión en el rostro de su pequeño, se preocupó y desapareció su gesto.
-¿Qué ocurre, Shippo?- preguntó poniéndose a su altura. Sango hizo lo mismo.
-Te irás, ¿no es así? Inuyasha y tú no pueden estar juntos. Sango, Miroku, Kirara y yo… no te veremos más- dijo en un susurró.
-Shippo, no puedes hacerle eso a Kagome- dijo Sango mirándolo con tristeza.
-Pero Sango…
-Nos quedaremos un tiempo- dijo Kagome-, no será mucho, te advierto, pequeñín. Convenceré a Yami.
-¿En serio, Kagome?- preguntó el pequeño zorro ilusionado.
-Si, pero Yami y yo seguiremos nuestro ritmo. Juntos, pero no revueltos.
-No entendí, Kagome, pero me dijiste que te quedarás. ¡Gracias!- dijo lanzándose a los brazos de la sacerdotisa.
-Sólo por el momento. Cuando decida que es tiempo, no aceptaré berrinches, ¿entendiste? Desde ahora, eres un hombre.
-Si, si, lo que digas. ¡Te quiero, Kagome!
-Bueno, ya. Ve con Sango y hagan una gran fogata. Llevaré los alimentos después.
Shippo hizo lo que Kagome le pidió sin rechistar, había logrado tenerla con ellos un tiempo más. Sería corto, de acuerdo, pero disfrutaría y entrenaría cada segundo.
En otro lado del bosque, Kagome…
La pelinegra había decidido ir por frutas, verduras y demás cosas para el estofado que tenía planeado hacer. Junto con algunos pescados, pero eso sería lo último.
Estaba frente a un gran árbol en cuyas ramas habían varias manzanas, se subió un poco las mangas y lista para subir cual mono fue interceptada por alguien quien la pegó al tronco con un poco de fuerza. Las manos del desconocido tomaron sus caderas y boca se instaló muy cerca al oído de la sacerdotisa. Esta jadeó por la sorpresa. Estaba tan concentrada en las frutas que no pensó en lo demás.
-Te comería a besos… pero te necesito viva- susurró aquella voz ronca y suave, pero a la vez poderosa.
-Yami, ten cuidado… las heridas de mi espalda no están 100% curadas…
-Tranquila… mi lengua se encargará de eso esta noche. Para mañana, tu piel será como la de un recién nacido.
-Gracias… eh… tenemos que hablar.
-¿Ahora mismo? Pensé que estabas recolectando ingredientes para tu estofado. ¿Debo advertirle a tus amigos sobre lo que están a punto de ingerir?- sonrió con esa sonrisa tan suya que por un momento Kagome estuvo a punto de voltearse y robarle un beso, pero luego captó. Despistada.
-¡Sabes que he mejorado!- se defendió.
-No, no lo sé…- siguió provocándola.
Kagome concentró energía en su mano derecha y al segundo tenía una flecha, en un movimiento rápido y escurridizo, intentó apuntarlo, pero él se adelantó y ahora la flecha estaba apuntada hacia ella.
-Mujer mala, sabes que no puedes matar a tu mentor- dijo con voz seductora.
-Hmph- dijo esquivando su mirada.
Él sabía que le molestaba que criticaran sus habilidades culinarias, se había concentrado en las peleas, pero su estofado era bueno.
-¡¿QUÉ DIABLOS CREES QUE HACES CON KAGOME, BASTARDO?
Los ojos de Kagome y del chico misterioso se encontraron, ella no esperaba verlo tan pronto.
-¿Koga?
Bueno, lindas. Aquí les dejo otro capítulo de CS, espero les haya gustado lo que leyeron.
Veo que muchas pertenecen a TeamYami, eso me gusta mucho y a él también. ;D
Inuyasha les manda unas lanzas de diamante por lo traidoras. XD
Y para las fieles, unos segundos para tocarle las orejas. ¿Qué tal?
En fin, es inicio de semana y estoy avariciosa… así que, si llegamos a los 104 reviews, ¡Subo el sgte!
ÑACAÑACAAAA! *Evil smile* (Tomado por Coonan)
Estaré esperando unos reviews muy jugosos!
Besos y abrazos a toda, mujeres hermosas!
Danny.
