Recomendación musical: Wanderwall - Oasis


C9 – Aaron Manson

Hacía media hora que los Weasley estaban sentados en los sillones del comedor relatando como se habían sucedido las cosas, pero Hermione se había pasado todo ese tiempo contemplando la máscara que sostenía entre manos.

Toda La Orden del Fénix había comenzado a llegar cuando Harry y Ron volvieron del parque de la casa y comenzaron a convocarlos.

Los cuatro Slytherins estaban tan incómodos que habían intentado escaparse sigilosamente hacia alguna de sus habitaciones, pero Hermione los miró con el ceño fruncido y los obligó uno a uno a sentarse con ellos. Y a pesar de la incomodidad por el momento recientemente sucedido, no se privó de sentar a Draco justo a su lado.

De lo que sí se estaba privando era de tomar su mano, como estaba tan tentada a hacerlo, sobre todo al notar que él estaba tan o más perturbado que ella. Se dio cuenta que sólo no lo hacía por la presencia de Ron, y sintió una punzada de culpabilidad.

Fue por eso, que teniendo, como siempre, la atención puesta en ella, notó como no dejaba de darle vueltas a la máscara en su mano.

-¿Qué sucede? -le preguntó por lo bajo. Hermione soltó el aire que venía conteniendo.

-La máscara… es… no lo sé, me resulta demasiado familiar.

-Permíteme -le pidió. Sin titubear Hermione le pasó la máscara, a la que seriamente Draco tomó y comenzó a recorrer con los dedos por los arabescos y motivos tallados en ella. De repente su mandíbula se tensó, poniendo a Hermione en alerta.

-¿Draco?

-Manson… la máscara es de Aaron Manson -reconoció. La tensión en su voz le hizo saber a ella que no terminaba ahí, que no era un mortífago más del montón. Terminó de confirmarlo cuando al nombrarlo inmediatamente los otros tres se giraron hacia él.

-¿Y por qué puede resultarme familiar a mi? -preguntó indirectamente.

-Fue el mortífago que me maldijo.

— — — — — — — — — —

-Lo mejor será que se queden aquí -era la primera vez que Harry intervenía en una discusión de la familia Weasley, pero esta vez parecía no conducir hacia ningún lado y estaba realmente cansado.

-Gracias -le sonrió Ginny, exageradamente

-Harry, no me parece… -comenzó la mujer, pero su marido le puso una mano en el hombro, interrumpiéndola.

-Harry tiene razón querida -suspiró- No entraremos todos en El Refugio, aquí tienen lugar de sobra, siguen bajo la protección de un Fidelius, se entenderá mejor con los chicos, y estoy seguro que la sabrán cuidar…

-Puedo cuidarme sola -replicó cruzándose de brazos. Su padre la miró insistentemente.

-Oh, no lo sé, Artur…

-Te hablará todos los días, dos veces por día, por Red Flú. Te contará todo lo que hizo en el día, y cuanto ha comido… ¿verdad, Gin? -Intervino George. Molly la miró con ilusión, pero Ginny estaba muy ocupada mirando con furia a su hermano, pensando en cual sería la mejor manera de torturarlo…

-Eso me dejaría mucho más tranquila, a decir verdad…

-Yo podría comunicarme con usted cuando Ginny lo olvide -sonrió Luna. La matriarca de los Weasley le devolvió el gesto con ternura.

-Eso sería muy amable de tu parte.

-Podremos hacernos nuevos amigos…Hermione podría presentarnos -suspiró ilusionada mirando al grupo de Slytherins reclutados en un sillón junto a la nombrada. Ron gruñó, haciendo que Ginny tuviera inmediatamente un motivo para molestarlo.

-¡Oh, es sería una gran experiencia! -exclamó apoyando a su amiga, aunque realidad sólo fuera por incordiar a su hermano.

-No es que se pierdan de mucho… -bufó por lo bajo.

-Por suerte podremos descubrirlo nosotras miasmas -le rebatió con una falsa sonrisa. Justo en ese momento Blaise Zabini se giró hacia ella guiñándole un ojo… De repente no le pareció tan terrible el tener que pasarle parte a su madre diariamente con tal de poder permanecer allí. -Mamá, te prometo que cumpliré con mi palabra de Weasley y me comunicaré todos los días contigo…. Sólo… no me prives de esto. Creo que aquí podré pasarlo lo mejor posible dentro de lo que una guerra lo permite. -Esto último terminó de bajar las barreras de Molly, quién soltó un suspiro de rendición y la abrazó con fuerza.

-Mi pequeña… estás tan grande -Ginny notó como su madre luchaba con las lágrimas y la abrazó con fuerza, tampoco era una insensible- Ronald Billius Weasley -se soltó de Ginny y se dirigió a Ron con ese tono que aterraba a cualquiera de sus hijos- Más vale que tu hermana no sufra ningún rasguño, ¡porque no quisieras saber lo que te espera!

-Pero yo,,, -quiso defenderse, pero su madre lo interrumpió.

-¡Pero nada! Es tu hermana menor y estará bajo tu resguardo mientras esté aquí contigo, por lo que serás responsable por lo que a ella le pase, ¿entendido?

-Si, mamá -gruñó por lo bajo con la cabeza gacha.

En la otra punta de la sala se escuchó el estruendo de una carcajada.

— — — — — — — — — —

No fue hasta una vez que todos se hubieran ido, que Draco, escoltado de cerca por Hermione y por supuesto, sus tres amigos, se acercó a Harry.

-Potter, es necesario que hablemos -su tono firme puso alerta al chico de gafas.

-¿A solas? -la pregunta lo tomó de sorpresa.

-No es necesario, a menos que tú quieras mantener la información al margen…

-No, está bien -aceptó- ¿qué sucede?

-Sabemos quien atacó la casa de los Weasley -soltó- Al menos uno de ellos… el dueño de la máscara. -Harry lo miró insistentemente, incitándolo a seguir hablando. Draco soltó una gran bocanada de aire antes de seguir- Su nombre es Aaron Manson, fue él quien me maldijo. -y aunque lo intentó, le fue imposible no impregnar aquella frase con bronca.

-Pero ese no es el peor de los males -agregó Nott, sorprendiendo a Harry por su intervención, el chico solía mantenerse al margen, sobre todo cuando era Malfoy el que estaba hablando- A pesar de ser sólo un par del años mayor que nosotros, Manson tiene un lugar prodigio entre las filas de Voldemort -torció el gesto- Dentro, él tiene su propio círculo de mortífagos que siguen sus órdenes.

-Por eso siempre chocamos -agregó Pansy- Si bien Draco no nos daba órdenes, nosotros siempre respondimos a él… y a Manson no le simpatizaba en demasía -sonrió irónica.

-¿Tenemos nombres? -preguntó Harry. Draco asintió, pero fue Blaise el que habló.

-Bae Park, Gaspard Allen y Mae Zendaya -ante éste último nombre Pansy se mostró verdaderamente tensa.

-Pero eso no es todo -Draco volvió a tomar la palabra- Hay ciertos… rumores al rededor de él. Obviamente, el hecho de su favoritismo y grandes avances dentro de las filas, han dado que hablar, sin embargo, Vol… Voldemort -todavía le costaba pronunciar aquél nombre- nunca dio justificaciones al respecto, ni siquiera habla de él.

-Nunca se lo ha visto castigarle -comentó Theo como si eso fuera realmente un hecho destacable.

-Manson apareció de un día para el otro. Nadie sabe de donde salió. Y así, con la misma rapidez, fue escalando en rango. Tiene incluso más privilegios que mi tía, si eso les dice algo… -Todos asintieron comprendiéndolo- Theo ha arriesgado bastante su pellejo y tapadera para averiguar algo sobre él…

-Todos lo hicimos -intervino el muchacho, humildemente avergonzado. Draco sacudió la cabeza sonriendo pero no dijo nada al respecto y siguió con la explicación.

-Es demasiado arrogante como para procrear por sí mismo, pero tenemos la teoría que por medio de magia muy oscura, dándole de beber su sangre a la madre de Manson…

-Hizo que la sangre de Manson fuera la suya… -completó Harry. Draco asintió.- Tiene mucho sentido viniendo de él… pero, ¿por qué mantenerlo oculto hasta ahora? ¿Por qué Manson no apareció durante la supuesta muerte de Voldemort? -la pregunta fue más bien para sí mismo.

-Sería muy chico entonces -Pansy se encogió de hombros- Tampoco estamos seguros de cuánto sabía él entonces sobre todo esto…

-El chico fue criado en Albania, por lo que pudimos averiguar -Y aquél dato de Theo terminó de darle sentido a todo para Harry.

-Harry… -habló Hermione por primera vez- Ellos… los chicos creen que Manson podría ser otro Horrocrux.

— — — — — — — — — —

Junio 10, 1997

Kamikaze de mi necesitar el abrazo del fuego
creer que es la única manera de descolgarme de esta realidad
así, desintegrándome en el transcurrir de la noche.
Fundirme en una danza con la demencia,
equivocarme, sí, pero ella.
Que sus besos me condenen, aunque ya lo esté sin tenerlos
perderme en su piel.
Que si me desangro sea bajo sus uñas y no por estas mil maldiciones,
que sea su fuego el que destruya las paredes de mi pecho.

Que sea su peligro el que rompa con mi paz
necesito de su turbulencia
del riesgo que representan sus labios.

En su sexo exorcizar mis sentimientos
sepultando toda la fragilidad que quede en mi.
Así, quizás, salga de ella fortalecido y seguro
con la sangre más fría, y el corazón como un puñal purificado.

Hermione sentía como las mejillas se le habían teñido fuertemente de rojo al terminar de leer… y esta vez no era por la vergüenza de estar invadiendo la privacidad de Malfoy.

Luego de aquella charla, se creyó incapaz de conciliar el sueño dada a la cantidad de cosas que revoloteaban por su cabeza.

Por un lado el tema del Horrocrux, que parecía ser una buena razón por la cual Harry no pudo derrotar a Voldemort en la última batalla, lo que también la llevaba a pensar en que aquél había sido el mortífago que había descubierto a Draco y lo había maldecido… unas repentinas ganas de ser ella quién acabara con él la abordaron sorprendiéndola.

Lo que hacía que todos sus pensamientos siempre desembocaran en un par de ojos grises y cabello rubio. Lo que no le dejaba escapatoria a que se proyectaran imágenes de lo sucedido apenas hacía unas horas en aquella misma habitación.

Se sentía tentada a hablar con Pansy sobre aquello, intentar descubrir si eso que había sentido era lo que había referenciado como "tener piel", pero tampoco había perdido toda su cordura y sabía que hablar con ella no sería una buena idea.

Fue entonces que pensó en tomar algún libro para despejarse de todo, siempre funcionaba.

Claro que si el libro que tomabas era el libro escrito por la persona que estaba alborotando tu cabeza, la regla no iba a aplicarse.

Así que ahí estaba ahora, con los mismos pensamientos revoloteando en su cabeza, con el plus de un calor agobiante por lo que acababa de leer.

Si bien las palabras de Draco, al igual que en el escrito anterior, seguían demostrando el agobio y el dolor de lo que estaba viviendo, esta vez tenía un enfoque un tanto.. diferente.

El descubrimiento de que había una persona a la que Draco la considerara su salvación de manera tan fuerte, le provocó una pequeña punzada en el estomago… ¿o había sido en el pecho?. Ni digamos como se incrementó ante las declaraciones de como buscaría aplacar su dolor en el cuerpo de esa mujer.

Por un momento pensó en cómo sería ser ella quien pudiera alejar todos los demonios de Malfoy y despertar todo aquello que él estaba buscando, pero no tardó mucho en empujar ese pensamiento lejos.

Le perturbaba el descubrimiento sobre lo profundo que Malfoy podía ser. Las palabras que utilizaba y cómo lo hacía. Sentía que cada una rasgaba un poquito dentro de ella. Hablaba del sexo sin ser vulgar, mostraba su necesidad sin caer en lo burdo y explícito. Otra vez tuvo que mandar sus pensamientos lejos al comenzar a preguntarse si en la cama se mostraría de la misma manera…

Gruño enfadada con ella misma. Dejó el libro guardado en su mesa de luz, cajón que cerró bajo un encantamiento, y se dirigió al cuarto de baño con intenciones de refrescarse un poco, esperanzada de poder así recuperar un poco de criterio.

Al salir de su habitación escuchó las voces de los Slytherins provenientes del comedor, Pansy había insistido que no quería irse a dormir de aquél modo y les exigió que hicieran algo por distraerla… algo sobre un juego con alcohol involucrado la llevó a disculparse por el cansancio y refugiarse en su habitación aunque Pansy protestara.

Luna y Ginny habían vuelto a recoger las cosas que les quedaban, y se instalarían mañana por la mañana en la mansión.

Harry y Ron, probablemente ya estarían en su habitación.

Se metió en el baño y dejó el agua correr para que se enfriara al máximo. Se enjuagó varias veces la cara, se mojó la nuca y los antebrazos. Ni siquiera se molestó en secarse cuando salió de allí.

Al abrir la puerta casi se choca de frente con Draco Malfoy, que tenía los ojos clavados en ella como si verdaderamente pudiera verla.

-Disculpa -dijo él- Subiste hace rato y creí que ya estarías durmiendo…

-No pasa nada -respondió ella.

Ninguno de los dos se movía.

-Vaya noche, ¿no? -Hermione quiso romper el hielo y se encontró golpeándose mentalmente por lo idiota que había sido… aquella pregunta abarcaba demasiadas cosas. Supo que Draco también lo había pensado cuando una sonrisa comenzó a trazarse por su rostro.

-Ni que lo digas.

-Bueno, ehmm… ahora sí iré a dormir -habló rápidamente, y con la misma rapidez intentó escapar pasando por su lado. Pero él se lo impidió tomándola del brazo y haciéndola voltear.

-Granger, lo de hoy…

-No hace falta que lo digas… sé que ha sido un error y… -Draco sonrió divertido

-No iba a decir eso.

-Ah, ¿no? -la cara de sorpresa de la castaña era un poema, lástima que él no podía verla- ¿entonces?

-Sólo iba a decirte que no me gusta dejar las cosas a medias… -se acercó peligrosamente a su oído, Hermione pudo notar un suave dejo de alcohol en su aliento- No ahora, pero te juro que terminaré lo que empecé -sentenció dejándola sin aliento. Y sin esperar respuesta se adentró al cuarto de baño y cerró la puerta tras él.

¿Mierda! ¿Qué diablos había sido eso? ¿Y por qué carajo sus labios cosquilleaban ansiosos por qué cumpliera su promesa?

— — — — — — — — — —

Se negaba rotundamente a sacar la cabeza de debajo de sus sábanas esa mañana. Enfrentar al mundo nunca le había parecido una idea tan terrible.

Si no fuera por el cumpleaños de Pansy, y que la morena la mataría si no la saludaba, realmente estaría evaluando con seriedad la idea de inventar alguna excusa con la que poder reclutarse en habitación sin sospechas.

Aunque también estaba el asunto de la llegada de Ginny y Luna a la mansión, y el sólo pensar todo lo que aquello conllevaría organizar y debatir, le producía un aumento de jaqueca.

Desganada, tomó coraje y finalmente salió de la cama. Con las mismas pocas ganas tomó unas calzas negras y un sweater amplio que inclusive le llegaba por debajo del trasero, y se vistió.

Agradeció a los dioses por despejar la costa de moros, e igualmente tomó la precaución de pisar lo más sigilosamente que le era posible cuando le tocó cruzar por enfrente de la puerta de Malfoy.

Oh, si, porque volvía a ser Malfoy. ¿De qué otra manera tendría la fuerza de voluntad para alejar los problemáticos interrogantes cada vez que pensaba en "Draco"?. Él despertaba un mar de sensaciones que aún no estaba lista para explorar; en cambio "Malfoy"… bueno, sí, debía reconocer que su idea era realmente estúpida.

Terminó de bajar y al llegar al comedor se sintió terriblemente mal al recibir una sonrisa de Ron apenas verla.

Malfoy aún no había bajado, por lo que dio gracias. Pero sí lo habían hecho Pansy, Blaise y Theo. La primera a penas la vio se levantó sonriente y se dirigió hacia ella, la mirada significativa de sus dos amigos le hizo recordar que ahora era su cumpleaños y vendría en búsqueda de su saludo.

-Feliz Cumpleaños, Pansy -Hermione se sorprendió cuando se vio atrapada en un efusivo abrazo.

-Gracias, Mione -le respondió. La castaña pensó en que debería advertirle de lo poco que le gustaba que la llamaran de aquella forma, pero decidió dejarlo pasar, al menos por el momento, teniendo en cuenta que Pansy era un tanto especial con esas cosas.

Una vez se separó de ella, fue Ron el que se acercó y la saludó con un pequeño beso en los labios.

-¿Has podido dormir? -le preguntó con dulzura. Ella sintió sus mejillas arder al recordar. Había podido dormir, claro… pero no había podido controlar que sueños poco decorosos sobre Draco Malfoy la abordaran durante toda la noche.

-Si, no muy bien, pero lo he hecho… ¿tú? -Ron negó con la cabeza frunciendo el ceño.

-He quedado bastante preocupado. -reconoció. Ella le tomó de la mano acariciándole con el pulgar.

-Lo entiendo… pero agradezcamos que todos están bien -intentó reconfortarlo. Él asintió.-¿A qué hora llegará tu hermana? -Ron se alzó de hombros.

-Cuando pueda despegarse de mi madre… -bromeó- Será un martirio volver a organizarnos…

-Van a arruinarme el cumpleaños -se lamentó Pansy teatralmente abrazándose a Blaise. Hermione rió.

-Haré todo lo posible por solucionar todo de manera fácil para que apenas te enteres de los cambios y puedas disfrutar de tu día -Pansy la miró con el rostro iluminado.

-¿Lo prometes?

-Lo prometo.

Pansy había vuelto a colgársele al cuello en un abrazo cuando una voz grabe sonó en el rellano de la puerta…

-Espero que guardes uno de esos para mi… -La imagen de Draco Malfoy despeinado, con los primeros botones de la camisa abiertos, apoyado en la pared, era una imagen aún mejor que como lo habían proyectado sus sueños, pudo sentir sus mejillas calentarse.

-¡Draco! -el chillido de Pansy ayudó a Hermione a despabilarse.

-Feliz cumpleaños,pequeña… -le saludó correspondiendo a su abrazo y besándole la coronilla. Ninguno de los Gryffindors se acostumbraba aún a las demostraciones de cariño tan efusivas entre las serpientes.

-Siéntate, voy a prepararte el desayuno,,, .canturreó contenta separándose de él.

-Creí que hoy era mi día de servirte a ti…

-No te preocupes, ya me lo cobraré -le sonrió- Pero para eso necesito que estés bien alimentado…

-Por mí, mejor…-se encogió de hombros y fue a sentarse justo al lado de donde Hermione acababa de hacerlo. Era increíble la velocidad con la que sus sentidos se iban agudizando al punto de poder hasta olfatearla. Cuando Severus se dignara en aparecer debería hablar con él de ello.

Sonrió al sentirla incomodarse.

-Buen día -le saludo provocándola.

-Buen día, Draco -respondió ella intentando hacerse la desafectada- ¿Resaca?

-Oh, no… no he tomado tanto para ello -sonrió de lado- Necesito demasiado alcohol como para que me de resaca o no tenga consciencia y dominio de mis actos -puntualizó. Hermione entendió enseguida el mensaje y se tensó nerviosa. Draco volvió a sonreír con su característica mueca de autosuficiencia.

Unos golpes en la puerta le hicieron soltar todo el aire contenido. Nunca mejor dicho, la había salvado la campana.

— — — — — — — — — —

-Herms, espero que no te moleste tener que compartir cuarto con nosotras esta noche -dijo Luna afligida, Hermione le respondió sonriéndole con cariño.

-Para nada, Luna… las he extrañado, y no se tardarán mucho en acomodarles el altillo. Además… rodeada de tanta testosterona me vendrá bien una noche de chicas.

-¡Deberás contarnos todo sobre eso! ¿Cómo has soportado a la snob de Parkinson? Debe haber sido un mes terrible… -habló la pelirroja.

-No te creas -admitió- Pansy no es tan terrible como aparenta una vez te deja entrar en confianza. Hasta nos hemos hecho amigas… en lo que cabe, claro. -Ginny bufó.

-Yo no podría hacerme amiga de esa serpiente ni en un millón de años. Basta en ver como me miró apenas entrar.

-Le representas una amenaza -la defendió- ya te acostumbrarás a ella.

-No es algo que me quite el sueño. -sentenció- Mejor cuéntame que tal los chicos, es más interesante…

-La verdad es que estoy sorprendida con todos. Ninguno es realmente como pensábamos… -suspiró- Es decir, son difíciles de llevar, pero es cuestión de costumbre y le coges la mano. Siguen siento egocéntricos y orgullosos, pero, no son tan malos. Se protegen, conocen y complementan de una forma que les juro es admirable, hasta Harry y Ron se han quedado con la boca abierta.

-Entonces… ¿no ha habido disputas? -preguntó Luna con sus ojos azules muy abiertos.

-Oh, ¡claro que las ha habido! -casi rió- Como he dicho, su personalidad es particular, pero la mayoría de las veces los problemas se desatan porque Ron les toca las narices…

-Que raro... -murmuró la hermana del mencionado.

-Ellos no tienen problemas con el mundo mientras Blaise ingiera su dosis de cafeína por la mañana, a Theo no le hablen apenas se despierta y Draco… bueno, Malfoy es un poco más difícil de prever.

-¡Y los tres están buenísimos! -exclamó Ginny haciendo reír a las otras dos- ¿Y qué hay de Harry y mi hermano?

-Puedes preguntarle tú. Están un par de pisos más abajo, ¿sabes? -Ginny chasqueó la lengua. No es que ver a Harry le hacía mal o algo por el estilo. Simplemente no tenía ánimos de hacerlo. Desde que él la dejó con la excusa de protegerla mientras salía a salvar el mundo, Ginny había decidido que no lloraría por él. Intentó varias veces hacerlo cambiar de opinión pero no logró sacarle más que un par de besos… y ella no se merecía eso. Ella no quería quedarse esperando cual Penélope a que él se decidiera a volver y darle el lugar que se merecía. Ni siquiera estaba enojada, simplemente estaba superándolo.

-Creo que será mejor así.

-¿Estás bien con eso?...¿con...esto? -se corrigió

-Claro que sí -respondió con firmeza- No puedo dejar que Harry me prive de vivir nuevas experiencias.

-Pero, aún lo amas, ¿verdad?

-Sí… no lo sé -admitió- Creo que Harry siempre tendrá mi amor de alguna manera, verlo sigue provocándome cosas. Pero no es igual. Y no quiero negarme a sentir otras cosas por quedarme prendida a ese dejo de sentimiento que yo misma estoy ocupándome de alimentar. Quizás Harry no sea el amor de mi vida, quizá lo he creído hasta ahora porque era lo que quería creer, lo que era más fácil… Porque es fácil convencerte que el chico que te gusta desde niña te gustará para siempre, porque es lo correcto, lo que tú y todos esperan, pero la vida no es así de simple. ¿Nunca te lo has preguntado?

-¿Qué cosa?

-Si lo que sientes por mi hermano es verdaderamente amor, si realmente estás segura que él es el hombre con el que quieres pasar toda tu vida, y no es la costumbre de tenerlo al lado siempre, si no es la lealtad a una gran amistad…

Hermione casi se atraganta con su propia saliva. Le parecía una linda burla del destino que su mejor amiga le estuviese preguntando eso justo ahora. Un mes atrás ella habría respondido negativamente sin dudarlo, pero ahora estaba cada vez más segura de estar más del otro lado.

Solamente fue capaz de asentir.

-Herms, ¿hay algo que quieras contarnos? -intervino Luna por primer vez en la conversación. Hermione seguía sorprendiéndose de lo perceptiva que podía ser la pequeña rubia. La miraba con la cabeza ladeada y los ojos abiertos, como si pudiese leer a través de ella.

-No, es simplemente eso. Estoy haciéndome muchas preguntas últimamente, y no estoy segura sobre qué sienta por Ron. Es decir, -se apresuró a aclarar al ver la cara de sorpresa de sus amigas- siempre sentí por él algo más fuerte que por Harry, y ello me llevó a deducir que era porque me gustaba. Creí eso desde una cría, y nunca tuve otra sensación con la que compararlo.

-¿Y ahora sí? -inquirió Ginny todavía más sorprendida.

-No -mintió. Todavía no estaba lista para soltarles tanta información- Pero he hablado con Pansy -Ginny rodó los ojos- y me di cuenta de un montón de cosas que él no me produce.

-¿Qué tipo de cosas? -Luna se mostró más que interesada

-Piel -mencionó con cierta vergüenza- Ni siquiera sabía de que se trataba cuando ella me lo dijo, pero al tiempo que me iba describiendo cuales eran las sensaciones que se suponía que debía de sentir, me di cuenta que él no me provocaba ninguna -admitió con tristeza. Ginny se sentó a su lado y la tomó de las manos- No conozco otra cosa que no sea él, y creía que el amor se trataba sobre la seguridad, confianza y cariño que nos profesábamos -la pelirroja negó con la cabeza, entendiendo hacia donde se refería- Pero me doy cuenta que trata de más y no estoy segura de ser capaz de sentirlo con él -la voz había empezado a estrangulársele por las lágrimas.

-Siento decirlo, amiga, pero si no lo has sentido hasta ahora, dudo que él sea el indicado… -Hermione sollozó refugiándose en el hombro de su amiga quien la abrazó de inmediato.

-No estés triste, al menos has tenido una experiencia para comparar y el día que encuentres a esa persona te darás cuenta la diferencia y sabrás que lo es… -Luna, a su manera, intentó reconfortarla.

-Tienes razón, Luna -le sonrió- Sin embargo creo que cuando tú encuentres a esa persona te darás cuenta sin necesitar comparar, siempre has sido más perceptiva que yo…

-Sólo debes despejar tu cabeza de torposoplos… -dijo como lo más natural del mundo, haciéndolas reír.

-Ahora, lo que necesitas es ir a lavarte esa cara y despejar todas esas lágrimas… tendremos una noche de chicas, pero sin llantos… anda ve -la empujó Ginny obligándola a ponerse de pie.

Se secó las lágrimas y tomó una respiración profunda antes de salir de la habitación para ir al baño a lavarse la cara.

Pero apenas cerrar la puerta tras sí, vio a Malfoy parado en la puerta de la habitación continua, quien evidentemente ya la había descubierto porque la estaba mirando… o haciendo como sí.

No supo que pasó en su cabeza en ese momento, fue como si su cuerpo tomara directamente el control ignorando los comandos que su cerebro podía enviarle. Porque de otra manera no podía explicar la manera en que cruzó la corta distancia que los separaba y se arrojó en sus brazos abrazándolo y dejando que las lagrimas salieran de ella como un pluvial.

El rubio trastabilló por la sorpresa pero inmediatamente la rodeó con sus brazos y la apretó con fuerza contra sí. Una de sus manos viajó hasta su cabello y comenzó a acariciarlo en un intento desesperado por calmarla a medida que la abrazaba más fuerte.

-Shhh -le susurraba- Por Merlín, Granger, dime que sucede, estás matándome.

Hermione fue incapaz de responder, sólo podía apretarse más contra él y sollozar más fuerte.

-¿Fue la comadreja? Juro que si te ha hecho algo lo… -pero la sacudida de cabeza de Hermione negándolo lo interrumpió dejando la amenaza en el aire. De alguna manera eso pareció serenarlo porque aflojó su tensión y comenzó a arrullarla con más tranquilidad, sin hacer más preguntas.

Nunca supo cuanto tiempo se quedaron así hasta que finalmente, de a poco, se fue serenando. Pero estaba segura que había sido un montón de tiempo, por lo cual le sorprendía que sus amigas no hubieran salido a ver si se encontraba bien.

Al separarse de él se vio incapaz de mirarlo a la cara, pero él la obligó alzando su rostro por el mentón. Hermione se preguntó como un par de ojos cubiertos por un velo negro podían ser tan expresivos.

-Disculpa, yo…

-¿Estás bien? -la pregunta la sorprendió más por el tono utilizado que por la pregunta en sí. Draco parecía realmente perturbado con lo que podía sucederle, lo que provocó en ella un cosquilleo en la boca de su estómago.

-Sí, Gracias, Draco…

-¿Vas a contarme que te ha puesto así? Por favor…

-No ha sido nada -negó con la cabeza- O quizás demasiadas cosas -rió con ironía- Me he desbordado un poco, eso es todo…

-¿Estás segura? -desconfió

-Sí -sonrió intentando convencerlo- Y realmente agradezco que estuvieras ahí para mi… -Él asintió, dado que en realidad no sabía muy bien que decir- Debo irme -anunció. Y antes que Draco pudiera responderle, le depositó un beso en la mejilla y se giró en camino al baño.

Draco pensó en que podría esperar a que saliera y presionar un poco más para saber que le estaba sucediendo. Verla así le había estrujado el corazón de manera tal que no le dio lugar al sentimiento que en otro momento hubiese provocado el tenerla así entre sus brazos. Sus últimas palabras, agradeciéndole haber estado ahí para ella lo reconfortaron un poco, y pensó, que quizás, él podría salvarla de sus demonios, así como ella lo había salvado a él.

Sonrió.

Esa idea fue suficiente para convencerlo de dejar el tema ahí por esa noche, era mejor no presionar. De a poco lograría sacarle todos esos pesos de su espalda, era un hecho.


n/a: Holaaaa, de nuevo!

Hay explicaciones para estas semanas sin actualizar... estuve hospitalizada la primer semana, y luego fueron dos semanas arduas de ponerme al día con la facultad y preparar y rendir parciales... recién ahora estoy teniendo un respiro, así que aquí estoy!

Empieza a complicarse un poco la trama con otros factores en juego... y personajes. Muy bien por las que adivinaron que no abría feeling entre Pansy y Ginny jajajaja

Sin más que decir, espero que todavía sigan por aquí y les haya gustado el capítulo.

Un beso gigante.

Ilwen (13/11/2015)