Capítulo 9
Aclaraciones: Los personajes de Naruto, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Capítulo 9
Sasuke estaba sentado en una silla, dentro del estudio de grabación. Mantenía la mirada perdida, en algún punto indefinido del piso. Las palabras de su madre, seguían resonando en su cabeza, haciéndole preguntarse una y otra vez, porque el ser que le había dado la vida, le tomaba tan poca importancia.
A escasos metros de allí, Sakura lo observaba en silencio, con un nudo en la garganta y los ojos aún escociéndole por el reciente llanto. Miró la foto de Mikoto, que sostenía entre las manos, sintiéndose tonta, por haber creído que él apreciaría su regalo.
— Así que es la madre de Sasuke — Musitó — No debí haberme escondido así y presenciar su conversación — El sonido del interruptor encendiéndose, la sobresaltó, haciéndola girar en dirección al moreno. Vio como este tomaba asiento frente a su mesa de trabajo, para luego beber el contenido de su botella de agua.
— Se ha sentido triste — Susurró — Hoy es su cumpleaños, debe estar molesto, pero yo no puedo hacer nada por él — Suspiró frustrada.
Entonces vio como Sasuke colocaba el envase vacío sobre la mesa y eso le dio una gran idea. Tal vez no podría hacer desaparecer su tristeza, pero intentaría aliviar su malestar.
Sin pensarlo dos veces, corrió hacia una tienda, lo más rápido que sus piernas le permitieron, para así poder volver al estudio y dejarle la botella llena sobre la mesa, antes de que el Uchiha regresara.
Él no lo notó, simplemente tomó un trago y se dispuso a continuar con su trabajo, colocándose los audífonos, pero con molestia observó, como una de las luces del techo parpadeaba, dificultándole la visión y haciéndolo maldecir por lo bajo.
Sakura volvió a correr hasta la tienda y a hurtadillas se coló una vez más en el estudio, solucionando el problema.
Sasuke se disponía a reemplazar el foco, cuando se percató de que estaba bien.
— Qué extraño — Murmuró, frunciendo el ceño y mirando en todas las direcciones, como en busca de una respuesta. Entonces vio la botella casi llena y una idea llegó a su mente — Ahora que lo pienso, sí es extraño — Susurró — Repentinamente quiero beber café — Pronunció en voz alta, para así poder terminar de aclarar sus dudas — Y quiero uno muy caliente — Agregó.
Sakura, volvió a repetir la acción por tercera vez, pero en esta ocasión, Sasuke la esperó oculto en el pasillo frente al estudio.
— Tks, era Sakumo entonces — Frunció los labios — Sakumo — La llamó, cortándole el paso. Ella sólo atinó a agachar la cabeza, asustada y confundida— ¿Qué haces? — La cuestionó con voz severa.
Ella rió nerviosa — Sasuke yo…
— ¿Ahora trabajas de mensajera? — Enarcó una ceja.
— Es que — Desvió la mirada, sin saber qué más decir.
— Eras tú — La acusó — Estuviste arreglando todo, ¿No es así? ¿Por qué? — La cuestionó — Respóndeme — Exigió.
— Es que yo….vi tu..tu obsequio de cumpleaños — Musitó — Sasuke vi tu obsequio — Repitió, pero esta vez con seguridad en su voz.
— ¿Qué? — El Uchiha ladeó un poco la cabeza.
— Mi tía abrió el paquete que vino de Estados Unidos y vi lo que tenía — Confesó, al tiempo en que le tendía el vaso con café — Creo que merezco morir — Chilló asustada.
El joven frunció los labios — Ya lo sabía, que causaste otro desastre y así te disculpas.
— Lo lamento mucho, acéptalo por favor — Le tendió una vez más la bebida y agachó la cabeza de forma sumisa.
Él la miró incrédulo — Y ¿Me sobornas con café para pedirme disculpas? Mucho mejor — Concedió — Tomó el café que Sakura le ofrecía — Está caliente — Exclamó casi gritando — ¿Por qué está tan caliente? — Le reclamó.
— Es que me pareció escuchar, que querías el café caliente — Susurró apenada — No quiero que te molestes por lo que te voy a decir, pero te felicito por tu cumpleaños — El moreno la miró impasible — Siento causarte problemas este día, pero hasta que no te sientas tranquilo, podrás molestarte conmigo — Ofreció, intentando hacerlo sentir mejor.
— Hjmp, ¿Cómo?, ahora lo haces parecer como si yo siempre me enojara contigo — Sakura hizo un puchero y Sasuke suspiró fastidiado en respuesta — Creo que me felicitó la persona más extraña.
La pelirosa sonrió ampliamente y levantó ambos pulgares — Sasuke quiero felicitarte.
El moreno sonrió burlón — Me sobornaste y ahora me adulas, Sakumo, estás mejorando — Comentó con sarcasmo. Tomó un trago de café, casi ahogándose al instante de probarlo — Está caliente — Gruñó, separándose el vaso de la boca, en un rápido movimiento.
Sakura reprimió una risita, que hizo al moreno, recuperar su semblante serio al instante.
Sasuke y Sakura, fueron a un parque cercano al estudio de grabación, estaban sentados en una banca en silencio, hasta que la pelirosa decidió romperlo.
— Sasuke, ya que hoy es tu día, ¿No quieres hacer algo en especial?
— Yo no quería hacer nada — Replicó — Pero tú me sacaste del estudio, creo que ya te lo dije — Se cruzó de brazos.
— Es sólo que cada vez que salimos tú y yo, tú has decidido que hacemos y a ti no te gusta que interfiera con tus decisiones — Ella lo miró casi suplicante, esperando obtener una respuesta positiva de su parte.
— Esta vez haremos lo que tú decidas — Concedió — Haré lo que me digas.
Sakura sonrió — En tu falso cumpleaños, ¿Qué hiciste? — Cuestionó interesada.
— ¿En el de antes? — La miró extrañado.
— Sí, ¿Qué hiciste?, si me lo dices te puedo organizar una fiesta — Propuso entusiasmada.
— Creo que… — Dudó un momento — No es tan mala idea — Se puso de pie — Y comenzó a caminar frente a la joven, luego colocó una mano en su barbilla — Debes rentar un espacio grande, donde se puedan alojar a muchas personas.
— ¿Qué? — Lo miró sin comprender.
— Y mis invitados — Continuó, ignorando su pregunta — Deben ser especiales, cantantes, actores y comediantes. ¿Tú crees que esas indicaciones las puedas seguir bien? — Interrogó.
— ¿Qué? — Se le desencajó la mandíbula.
— Y los medios de los países de Asia,¿Los podrás conseguir para el día de hoy?
Sakura abrió los ojos como platos — ¿En tu cumpleaños organizaron todo lo que estás diciendo? ¿De verdad?
— Sí, el hecho de que tú y yo compartamos una habitación, no significa que sea un chico cualquiera, ¿Qué piensas ahora de la fiesta? ¿Vas a encontrar algo que sirva?.
Ella dudó unos segundos — ¿En Korea en un día así? — Lo miró fijamente — Será caldo de alga — Resolvió decidida.
Sakura lo llevó a un pequeño restaurante, se sentaron en las mesas que estaban en el exterior del local. Ella abrió el envase que continúa la sopa humeante. Le colocó una cuchara desechable y la puso frente al moreno, que estaba sentado, con una mueca de molestia.
— Es el único caldo que pude encontrar a esta hora — Se excusó.
— Sakumo, ¿Se te ocurrió ponerle aceite de ajonjolí? — La cuestionó él.
— Sí, le da un buen sabor.
— ¿Con qué se fabrica el aceite de ajonjolí? — Volvió a preguntar.
— Con semillas de… ajonjolí… eres alérgico, ¿Verdad? — Cayó en cuenta, sintiéndose torpe.
— Por tus tonterías, pude haber muerto en mi cumpleaños — La acusó.
— Lo lamento — Se golpeó la cabeza con el puño.
— Saltemonos esto — Miró con desprecio la sopa — ¿Qué haremos ahora?.
— Este día necesitas un obsequio lindo — Sasuke la miró por el rabillo del ojo, no muy seguro de continuar con las locas ideas de Sakura.
La pelirosa lo condujo hasta una pequeña tienda, en donde vendían un sinfín de artículos curiosos, que a Sasuke le parecieron basura.
— Y ¿Se supone que aquí debo escoger mi regalo? — Le dedicó una mirada entre molesto e incrédulo.
Sakura asintió — Es que no traigo mucho dinero — Hizo un puchero — Además aquí hay muchas cosas lindas — Sonrió animada, intentando contagiar a su acompañante, cosa que no funcionó en lo más mínimo.
La pelirosa recorrió el lugar con la mirada y algo llamó su atención — Sasuke mira — Corrió hacia el lugar señalado, seguida por el joven — Son pegatinas de A. N. JELL — Chilló emocionada, mostrándoselas a Sasuke — Aquí está Naruto, Sai y tú.
El Uchiha le arrebató el papel y lo miró con los ojos ensanchados — Pero, ¿A quién se le pudo ocurrir esta estupidez? — Gruñó, estrujando las pegatinas.
— Pero, ¿Qué haces?, todas están muy lindas.
— Son las pegatinas de A. N. JELL, muy vendidas entre las adolescentes — Les dijo la vendedora a sus espaldas.
Regresaron al parque a lo alto de uno de los juegos, que parecía la torre de un castillo. Sakura jugaba con las pegatinas, mientratras Sasuke, sentado en el piso, observaba una, aún sin salir del todo de su asombro.
— El presidente Itachi dijo que sólo apareceríamos en rollos de arroz, ¿Cómo pudo haber aceptado salir en esta cosa?, es un atrevido — Masculló.
— Los chicos internacionales, son las únicas personas que pueden salir en pegatinas — Aseguró — Y de las tres, la tuya es la más linda — Se sonrojó un poco al decir lo último — Tu imagen es la que más se vende en todas las figuras, quiero felicitarte — Sonrió.
— No sabes que emoción me da — Pronunció con sarcasmo, sin variar su expresión desinteresada — Deberías volverte popular, así tendrías la tuya y estarías aquí.
— Oye Sasuke, me gustaría ver hasta dónde podrías volar — Se colocó la pegatina sobre su dedo meñique, empujándola hacia adelante, para que cayera de la torre — No tanto — Susurró.
El moreno bufó — ¿Crees que soy el único que vuela tan alto? — Se puso de pie — Muévete de allí, aquí va la que tengo yo — Imitó la acción de Sakura, pero apenas si logró que cayera unos pasos adelante.
Sakura rió burlona — Mira, Sai voló más lejos que tu caricatura — Se mofó.
— Cuidado que la competencia recién empieza — Advirtió molesto, volvió a lanzar otra, pero cayó más cerca aún — No puede ser — Masculló.
— Mira esa voló muy lejos — Anunció la pelirosa sonriente, al ver la cara de frustración del joven.
Al regresar a la casa, Sakura lo detuvo antes de entrar, llamándolo con suavidad — Sasuke, no nos queda mucho tiempo de tu cumpleaños. No comiste sopa, ni recibiste obsequios, no pude hacer nada por ti después de todo — Admitió con tristeza.
Él se giró para mirarla — Con todos los problemas que causaste, no me di cuenta. Si no fuera por ti, hubiera sido aburrido — Confesó — No tendría caso — Apartó la mirada y por unos segundos su semblante se tornó triste.
La, pelirosa sintió como su corazón se encogía, al recordar la escena de Sasuke discutiendo con su madre. Él hizo el ademán de marcharse — Espera — Lo volvió a detener — Aún faltan 5 minutos, podríamos aprovecharlos, ¿No?.
— ¿En qué? — Cuestionó con cierta molestia.
— Las personas que me criaron me hacían algo, antes de que terminara siempre hacían algo especial.
— ¿Cómo qué? — Esta vez su voz sonó algo curiosa.
— Y tiene que ser especial — Advirtió ella.
— Y si crees que no, ¿Para que lo harás? — Rebatió.
— Tú me dejaste pensar en las decisiones, ahora voy a hacerlo sin preguntarte — Lentamente acortó la distancia que los separaba y lo abrazó, como si fuese una frágil pieza de cristal, que pusiese romperse en cualquier momento. De más está decir que Sasuke quedó estático, con los ojos ensanchados — Hoy es un día especial y es porque lograste nacer, gracias por nacer — Susurró cerca de su oído con voz dulce — Felicidades — Le dio unas palmaditas en la espalda.
— Sakumo — Hizo el ademán de seguir hablando, pero era incapaz. Por unos segundos su mente quedó en blanco — Para con tus tonterías — Exigió al final, pero no rompió el abrazo, se quedó allí sintiendo el calor de Sakura, hasta que fue ella quien se separó.
— Sasuke, hasta aquí llegó tu cumpleaños, creo que ya es hora de entrar — Miró la casa — Los demás descansan y no debemos de hacer ruido — Sonrió antes de marcharse.
Sasuke la contempló mientras se alejaba — Fuiste muy útil en mi cumpleaños — Esbozó una pequeña sonrisa.
Sai los observaba desde el balcón, con una mueca de profunda tristeza — Por la paz de nuestra compañía y la tranquilidad de ella — Suspiró con pesadez — Como cuesta trabajo — Pronunció derrotado.
— Sasuke, disculpame por favor — Kureai le dio una nalgada al moreno, que casi le hace ahogarse, con el agua que estaba tomando.
— Oiga señora, no haré un problema concerniente a la abertura de mi paquete, pero no me gusta que me toque el trasero — Le advirtió con voz fría.
— Sí, entendí, es de cariño — Canturreó antes de marcharse y de darle otra nalgada, que enfureció más al joven, al punto de querer asesinarla con la mirada.
Sakura, Sai, Naruto y Deidara, se encontraban en el comedor, a escasos metros de Sasuke, ignorando la reciente escena que ya se les estaba haciendo costumbre y observando las pegatinas.
— Nunca antes había visto esto — Exclamó el rubio.
— Son graciosas — Agregó el moreno.
Sakura sonrió — Son muy vendidas entre niños y más entre los jóvenes.
— Sakumo, te diré algo — Intervino Deidara — Pronto estarás allí, yo lo voy a negociar — Aseguró.
Sasuke lo fulminó con la mirada, haciendo que el manager se encogiera en su sitio.
— Sakumo, ¿A ti cuál te gusta más de las tres? — La interrogóinterrogó Naruto .
— Creo que la de Sasuke, porque llega más lejos — Asintió, dándole énfasis a su decisión.
— Sí, pero ¿Cuál prefieres tú? — Cuestionó Sai.
— De las tres, ¿Cuál te parece mejor? — Insistió el rubio. Sasuke sólo la miraba por el rabillo del ojo, intentando disimular su interés, ante la respuesta de la joven.
Ella lo meditó un momento — Yo creo que de las tres esta me gusta más — Tomó la de Sai y se las mostró.
— ¿Sai? — Preguntó Naruto decepcionado. Sasuke frunció el ceño y el aludido sólo atinó a sonreír feliz.
Deidara tuvo un fuerte ataque de tos, al ver la decisión de la pelirosa.
— Pero si mi carita está muy linda — Replicó Naruto haciendo un puchero — ¿En verdad te gusta más él?.
— Sí, su sonrisa es muy bonita, también la tuya es bonita, sales bien — Aseguró sonriente.
— Eso significa que estoy en segundo lugar — Esbozó una amplia sonrisa.
— Ni siquiera puede escoger al mejor — Masculló Sasuke indignado — El que venda más lo será, ¿No? — Se marchó furioso.
Salió hasta el balcón, seguido de Deidara.
— ¿Escuchaste que escogió a Sai? — El joven lo fulminó con la mirada, claro que lo había escuchado — Debes vigilarlos, evitar que estén juntos.
— ¿Por qué yo? — Gruñó.
— Porque te escogió al último, eres el más seguro — Esas palabras sólo hicieron crecer aún más, la molestia e indignación del moreno — Vigilala cuando salgan, yo lo haré aquí.
Al quedar a solas maldijo por lo bajo — Nunca había quedado al último en un concurso, ¿Sakumo me dejó atrás?, no me importa, si me molesto seré el perdedor — Levantó el mentón orgulloso.
Konan condujo a Kurenai hasta la recepción de la disquera.
— ¿Es aquí? — Cuestionó la mayor.
— Así es.
— Es que necesito hablar con el presidente, tengo que reunirme con él y hablar algo muy importante — Explicó.
— Hay una persona que está hablando con él, si desea puede esperarlo — Ofreció con amabilidad.
— Gracias — La reverenció.
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En la oficina de Itachi, se encontraba Mikoto, entregándole una canasta con un arreglo floral en ella.
— ¿Desea que le entregue estas flores a Sasuke?, ¿Vino hasta aquí por el asunto de la canción? — Cuestionó confundido.
— Es que no podía dárselas personalmente — Se removió incómoda —Sólo dígale que el arreglo floral es por distintas razones.
Itachi forzó una sonrisa — Lo siento tanto, no es que no quiera dárselas, pero Sasuke es alérgico a las flores.
— Que tonta, él y yo somos tan distintos — Musitó.
— Sin embargo le diré de las flores — Aseguró — Y en cuanto al tema de la canción que quiere rehacer, ¿Resolvió los problemas de derecho de autor? ¿El autor murió? — La interrogó interesado.
— Él tuvo hijos, me parece que los niños deben estar grandes, estoy buscándolos para solucionarlo — Explicó, intentando disimular cierta incomodidad.
— Debo esperar al presidente, si Sakumo se vuelve famoso obtendrá mucho dinero y yo seré la encargada de manejarlo — Se dijo emocionada.
La puerta de la oficina se abrió, dándole paso a Mikoto.
— Es Mikoto — Kurenai corrió hacia ella — Disculpeme señora, soy una gran fans suya, soy la más leal — Aseguró sonriente.
— Muchas gracias — Intentó alejarse, pero Kurenai la tomó por el brazo.
— Sigue siendo tan hermosa hasta hoy, quisiera un autógrafo suyo — Rebuscó en su bolsa en busca de un papel y un bolígrafo — Me gustan tanto sus canciones, de hecho mi hermano escribió una de ellas.
Mikoto, que hasta ese momento la había estado ignorando, comenzó a prestarle atención —¿ En serio?
— Era..era, ¿Cómo se llamaba?, no recuerdo, hace mucho tiempo de eso.
Mikoto le dio el autógrafo y se dispuso a marcharse, visiblemente fastidiada — Exprésele mis saludos — Pidió sin mucho entusiasmo antes de marcharse.
— Se trataba de hacer algo — Susurró Kurenai al verse a solas — Claro eso es, ¿Qué hago?, así se llama la canción.
La grabación del vídeo continuó al día siguiente, esta vez se trasladaron a un área rodeada por un hermoso bosque.
— El día de hoy grabaremos una escena triste de la relación, es la última escena de este vídeo, haganla bien — El director le dio las indicaciones a Sasuke y a Sakura.
La pelirosa suspiró con pesadez.
— Si van a terminar su amor, ¿Para que hacer todo esto? ¿Para que filmar esta escena tonta? — Protestó el moreno, luego de que el director se retiró.
— Creo que antes de terminar, deben filmar estas escenas lindas, para que se vea aún más triste el rompimiento, ¿no? — Cuestionó la joven.
Konan se acercó hasta Sakura corriendo — Sakumo, el director quiere que te ponga algo de color, andando — La tomó por los hombros y se marcharon rápidamente.
Sasuke chistó — Debo discutirlo con más detalle con el director — Frunció los labios.
Konan se encargaba de retocar el maquillaje de Sakura y a su lado dos jóvenes, hacían lo mismo con Karin.
— Te cambiaré la corbata — Le anunció Konan — No te muevas — Sakura asintió.
Miró hacia donde estaba Karin y no pudo evitar quedarse contemplándola — Wao, es tan bonita — Musitó con tristeza. La joven la sorprendió mirándola y Sakura apartó la mirada rápidamente.
Karin sonrió con malicia — Necesito un espejo más grande — Pidió a sus asistentes.
— Sí, hay uno por aquí — Respondió una de ellas buscándolo.
Karin se levantó de la silla en la que estaba sentada y se alejó un poco, con la intención de que Sakura husmeara entre los adornos femeninos, que habían sobre la mesa.
La joven recorrió con la mirada cada objeto que allí se encontraba, anhelado poder usarlos — Son bellísimos — Exclamó asombrada — Pero yo tengo un bello broche — Rebuscó en el bolsillo de su abrigo — El que me dio SSasuke es muy bonito — Sonrió feliz, mientras lo sostenía entre sus manos — Y es suficiente.
En ese preciso instante, Karin volvió con sus asistentes, viendo que su plan daba frutos. Se acercó a Sakura fingiendo indignación — Sakumo, ¿Por qué estás tocando cosas que no son tuyas?, es mío lo que tienes — La acusó.
— ¿Eh?, no, me pertenece, fue un obsequio para mí — Aseguró.
— ¿Qué? ¿Qué has dicho? — Inquirió con malicia — ¿Por qué un chico usaría un broche?
Sakura cayó en cuenta del terrible error que había cometido — Aaah..es de..es de mi amada hermana — Lo guardó rápidamente en su bolsillo.
— ¿De tu hermana? — Karin rió con sorna — Entiendo, aunque a ti podría vérsete bien el broche — Agregó, asustando a la pelirosa — Porque te ves lindo y femenino y te quedará excelente, ¿Cierto? — Interrogó a una de sus asistentes.
— Sí, es cierto, si yo le pusiera maquillaje parecería una niña — Secundó la aludida. Sakura cada vez se sentía más asustada.
— Sí parecería, vamos a intentarlo — Tomó uno de sus labiales y se lo mostró a Sakura — Si te pones esto te quedará bonito, vamos a probar — Se acercó peligrosamente al rostro de la pelirosa.
— Oye, no me gusta — Intentó retroceder — No quiero probar eso.
— Sólo estamos jugando — Fingió un tono dulce — Sujétenlo — Ordenó a sus acompañantes y ellas obedecieron al instante — No te muevas por favor, te quedará lindo.
Sakura comenzó a forcejear sin éxito — Yo no quiero probarlo — Replicó, entrando en pánico.
— Que no se mueva, veamos que tal te queda .
El labial estaba a escasos centímetros de su boca y Sakura creyó que ese sería su fin, que todos descubrirían la verdad, pero una mano detuvo la de Karin, apartándola.
— No debes hacer estas bromas — Le advirtió Sai sin soltarla.
— Sakumo, ya te dijo que no — Replicó Naruto.
— Sólo intentaba divertirnos juntos — Puso su mejor cara de inocencia — Debió molestarte esa broma, yo sólo quería ser tu amiga — Miró a Sakura con fingida tristeza.
— Sí, no hay problema — Se limpió los labios.
— ¿Estás bien? — Le preguntó Sai.
— Sí y ustedes ¿ A qué vivieron?
— Desde la última filmación de hoy, nosotros seguimos al señor Itachi — Anunció el rubio entusiasmado.
Sakura se rascó la cabeza aún nerviosa.
— Te ves bien — Anunció Sai.
— Si estás excelente, te ves como una buena persona — Secundó Naruto, mirando a Karin por el rabillo del ojo — ¿ Ya comiste?
— No, aún no he comido — Rió.
— No la soporto, me gustaría decirle a todo mundo y que acabara con esto — Pensaba la actriz furiosa — Pero si lo digo Sasuke terminaría conmigo y no quiero.
Frente a una capilla, ubicada en aquel hermoso bosque, se encontraban Sasuke y Karin, uno frente al otro, filmando la última escena del vídeo. A, pocos metros, Sakura los contempla inmóvil. Le dolía tanto el pensar que ellos eran una feliz pareja.
— Pónganse los anillos ya — Ordenó el director. Sasuke le colocó el de Karin en el anular derecho — Ahora quédense mirando fijamente a los ojos — Continuaba el director — Ahora debes acercarte — Le indicó al Uchiha.
El moreno tomó a Karin por la nuca y se acercó a ella, hasta que sus rostros casi se rozaron. Sakura ante la escena, sólo podía intentar contener las enormes ganas de romper en llanto.
— ¿No te recuerda el día en que lo hiciste? — Inquirió Karin, a escasos centímetros de su boca.
— Jhmp, no olvides que aquí estamos actuando — Replicó molesto.
— ¿Actuando? — Interrogó ella.
— ¿El director nunca detendrá la escena? — Se preguntó Sasuke en voz alta, visiblemente fastidiado — Dura tanto.
— Creo no está viéndonos del todo, voy a consolidar esta escena — Y sin más lo besó. Sólo presionó los labios sobre los del joven, pues este no correspondió, estaba demasiado impresionado, pero a los pocos segundos reaccionó, apartándose bruscamente.
— Y corte — Gritó el director feliz — Quedó excelente chicos, quedó tan bien porque son novios en la vida real, se ven lindos.
— Gracias, que amable — Sonrió Karin — ¿Sorprendido? — Cuestionó al Uchiha — No ocurrió nada, actúo tan bien que terminará pronto — Le dijo con cinismo, mientras Sasuke sólo atinaba a fulminarla con la mirada.
— ¿No ocurrió nada? ¿Qué le pasa a esa falsa hada? — Gruñó furioso, limpiándose los labios con el dorso de la mano.
Sakura se alejó del lugar, sintiendo que su corazón se partía en mil pedazos. Naruto llegó corriendo hasta ella — Excelente Sakumo — Le pasó un brazo por encima de los hombros.
— Muchas gracias Naruto.
— ¿Qué te parece si te cambias y nos vamos?, el presidente dará una fiesta, anda — Prácticamente la arrastró con él. Sai los observaba recostado en el tronco de un árbol, con una mueca de tristeza. Le dolía ver a Sakura sufrir por Sasuke y no poder evitarle esa tristeza a ella.
Konan estaba recogiendo la ropa de Sakura y a su lado Karin esperaba a una de sus asistentes.
— Las espero a todas en la fiesta — Exclamó la pelirroja, con su falsa amabilidad.
— Sí, claro — Respondió la de cabello azul — Sólo déjame recoger la ropa — Sacudió el saco de Sakura, tirando sin darse cuenta, el broche que estaba en uno de los bolsillos.
— ¿Qué? ¿El broche? — Frunció el ceño la Uzumaki, se agachó y disimuladamente recogió el objeto, ocultándolo en una mano.
— Karin andando — Pidió Konan.
— Claro — Sonrió.
— Oye Konan — Sakura llegó corriendo y se abalanzó sobre la estilista — ¿Dónde está el abrigo que tenía puesto?
— ¿Dónde está qué? — La miró confundida.
Sakura la soltó y se dispuso a rebuscar en todos los bolsillos del abrigo, sin éxito alguno — ¿Dónde está? ¿Dónde lo metí?, oye Konan, ¿No viste nada en el bolsillo?
— No nada — Negó con la cabeza.
— ¿Dónde lo dejé? — Susurró desesperada.
— Sakumo, parece que perdiste algo valioso — Karin esbozó una pequeña sonrisa burlona — Konan no tardes, te espero en el auto.
— Sí, claro.
— ¿Dónde está? ¿Dónde está? — Sakura continuaba agachada en el piso, buscando desesperada.
— Yo no vi nada — Debemos irnos — Replicó la mayor.
— Adelantate, yo debo encontrarlo.
— ¿Qué estás diciendo? — Tiró de ella hasta ponerla de pie — Es tu fiesta y tú tienes que ir, buscalo en otra ocasión, vamos ya — Siguió tirando de ella, hasta lograr sacarla del lugar.
La celebración se llevaba a cabo, en un amplio y lujosos bar. Todo el equipo de A N. JELL estaba allí. Todos brindaban y festejaban, menos Sakura, quien estaba sentada, sumida en la tristeza, por tan valiosa pérdida. Sai la estaba observando hacia un par de minutos y decidió acercársele.
— Es una fiesta para ti, pero te ves incómodo, ¿Te pasa algo? — Inquirió preocupado.
— Yo..yo perdí algo que era muy importante — Confesó al borde del llanto.
— ¿Qué cosa?, si era tan importante lo buscaremos luego, te ayudaré — Le sonrió y posó su mano sobre el hombro de la joven.
— ¿En serio lo harás? — Lo miró esperanzada — SInuyaas gracias.
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— Oye estaría muy bien si agregamos algo de acción entre las escenas — Comentó Deidara, sentándose al lado de Sasuke. De repente su vista viajó hasta Sakura y Sai— Oye mira — Señaló — Tú cuida a Sakumo, yo me encargaré de él — El moreno no tuvo tiempo de replicar, pues Deidara ya se había marchado — Un saludo a todos — Abrazó al moreno — Hola Sai, me gustaría hablar contigo — Comenzó a caminar sin soltar al joven — Ven por acá — Y le señaló a Sasuke que se acercara a Sakura.
— Y ahora se siente deprimida porque lo alejó de ella — Escupió furioso — Muy extraño de entender, te descubrirá en cualquier instante — Las miradas de ambos se encontraron, pero ella la desvió rápidamente — ¿Qué hace? — Masculló él — Sólo me miras cuando me necesitas — ¿No me necesitas para nada ahora? — Frunció los labios.
Sakura se alejó, no soportaba la mirada del moreno sobre ella, se sentía tan culpable por haber perdido su obsequio. Karin la observaba desde el balcón y decidió seguir lastimándola. Tomó el broche y lo contempló — Es una baratija — Miró el precio — Supongo que debe sentirse femenina portando esto — Lo miró con desprecio. Le quitó el precio al broche y se lo pegó a la botella de cerveza que estaba tomando, luego se colocó el broche en el cabello y sonrió con sorna.
— Hola Sakumo — Se sentó en la barra junto a la joven — ¿Qué estás haciendo aquí? — Se tocó el broche para que la joven lo viera.
— El broche — La observó sorprendida.
— Perdón, ¿Qué? — Fingió demencia.
— El broche, tú lo encontraste — Intentó tocarlo, pero Karin la alejó de un manotazo.
— ¿Qué te ocurre? — Frunció el ceño.
— Que ese broche es el mío, ¿Verdad?
— ¿Por qué me dices eso? — Yo no osaría tomar algo que no fuera mío y usarlo así, no es tuyo — Aseguró con dureza.
— Es que..es igual al otro — Susurró tristemente.
— Seguro tienes el mismo broche que yo — ¿Lo perdiste en la grabación?,pues que pena, dijiste que le pertenecía a tu hermana, ¿No es así?.
— Es como el otro — Ignoró sus preguntas — ¿No te molesta que le eche un vistazo? — Casi suplicó.
— ¿Entonces es muy importante para ti? — Se tocó el broche — Es como si estuvieras usando a tu hermana como una excusa. A mi me parece que estás escondiendo algo muy importante — La miró suspicaz. La aludida tragó con dificultad — Eres igual que una niña — Continuó atacándola — ¿Para qué querrías un broche?, a los hombres no le gustan esas cosas. Ya no veas el broche, es extraño que lo mires así y a tu hermana comprale algo más lindo — Sonrió.
— Sí, tienes razón, ya no lo veré — Pronunció derrotada, apartó la mirada y comenzó a tomar un trago.
Sai se acercó a la mesa en donde se estaban Sasuke e Itachi, en compañía de otros jóvenes del equipo de trabajo.
— Señor Itachi ¿Le parece si me voy con Sakumo? — Sasuke lo miró por el rabillo del ojo.
— Y ¿Por qué?, la fiesta acaba de comenzar — Cuestionó el presidente.
— Sakumo perdió algo valioso y quiero ir a buscarlo con él — Explicó.
— Bueno busquenlo — Concedió — Pero luego tienen que volver.
— Oye Sai quédate — Pidió Deidara — Aún quisiera seguir conversando contigo.
— Quiero acompañarlo ahora — Rebatió el moreno.
— Si, si, seguro que quieres — Lo miró nervioso — Sasuke tú acompáñalo, ¿Si?. Yo tengo que discutir algo con Sai, tú irás — Prácticamente ordenó, sorprendiendo al Uchiha — Ven aquí, siéntate por acá — Condujo a Sai hasta una mesa apartada.
— Ya que Sai está ocupado, deberías acompañarlo tú — Pidió Itachi.
— Sakumo, ¿Qué problema causaste ahora? — Masculló por lo bajo. Caminó hasta la barra en donde estaba la joven sentada, pero la voz de Karin lo detuvo.
— Sasuke, ¿Vas a cuidar de Sakumo de nuevo? — Siseó — Creo que él es conflictivo, debe ser algo difícil para ti cuidarlo.
— Así es, pero Sakumo no es una persona falsa.
— Yo opino que sí lo es. El broche que traigo, dijo que le pertenecía a ella, ja, creo que ese niño femenino está muy celoso de mí — Se mofó.
— ¿Sí? ¿Ese? — Abrió los ojos ligeramente, al reconocer el broche que él le había regalado.
— Sí, este — Se lo tocó.
— ¿Fue el que perdió antes? — Inquirió.
— Sí, este broche es mio, el suyo lo extravió y piensa que el que tengo le pertenece.
— Yo creo que sí es idéntico Karin — Rebatió molesto.
— ¿Por qué? ¿Lo viste?, yo si lo vi y era muy diferente — Tomó un trago de cerveza y Sasuke pudo ver el precio del broche, pegado en la botella.
— Hada falsa, el broche, ¿Cuánto te costó?.
— Muy barato, 3000 wons — Miró la botella.
El moreno esbozó una media sonrisa cargada de arrogancia — No es cierto, costó 100000 wons — Contradijo.
— ¿Qué? — Lo miró descolocada.
— Dámelo, le pertenece a Sakumo — Le extendió la mano.
— ¿De dónde sacas eso ahora? — Preguntó nerviosa.
— Yo lo conseguí, de allí lo saqué tonta, ya dámelo — Ordenó.
— Entonces, ¿Tú se lo diste? ¿Para ella? — Se enfureció.
— Así es y tú le mentiste para poder apoderarte de su broche, entregalo — Ordenó con voz aún más molesta.
A Karin no le quedó más remedio que obedecer y aún impresionada, lo colocó sobre la palma de Sasuke.
—Es grato saber que no sientes vergüenza al tratar a las personas así, de lo contrario te sentirías terriblemente — Se marchó, dejando a una Karin al borde del llanto, causado por el rabia y la frustración.
Sasuke se sentó al lado de Sakura, mirándola fijamente — Sakumo, me dijeron que extraviaste algo.
— Sí — Desvió la mirada — Extravíe el lindo broche que me obsequiaste — Confesó con voz triste.
— Tks, creo que nunca cambiarás — La reprendió — ¿Cómo pudiste ser tan tonta y perderlo?, pero no te preocupes — Iba a extender la mano para entregarle el broche, pero ella lo interrumpió.
— Ya se me pasará.
— ¿Qué dijiste? — Enarcó una ceja.
— Voy a dejar de buscarlo, de cualquier modo no se me ve bien — Espetó — Espero que alguien lo encuentre, seguro se le verá mejor que a mí.
Sasuke frunció el ceño ante estas palabras y guardó el broche — Sí, no lo busques, el broche no te quedó y debió haberse perdido, seguro si lucirá en la cabeza de otra — Escupió con veneno.
— De hecho eso espero — Mintió.
Sasuke frunció los labios y se marchó furioso.
— ¿Ya la encontraste? — Cuestionó Mikoto a su empleado.
— Sí, logré encontrar su número, se muda mucho, por lo que no será una dirección permanente.
— Su número ya me es bastante útil.
— Sin embargo supe que tiene problemas de dinero por ahora — Explicó.
— Excelente, con problemas de dinero será más sencillo negociar los derechos de autor.
— ¿Usted la contactará directamente? — Interrogó.
— ¿No hay algo que pueda robar sin que lo noten? — Kurenai registraba la habitación de Sasuke, cuando su celular sonó.
— ¿Este es el celular de la señora Kurenai Haruno?
— ¿Quién habla? — Inquirió curiosa.
— ¿Su hermano es Kizashi Haruno?
— El mismo — Respondió sorprendida.
— Quiero hablarle sobre algo relacionado con él.
— Sí — Sonrió — ¿En dónde?, sí allí estaré. ¿Con quien tengo el gusto?, hola, hola. Esta señora me colgó y me dijo hable con mi secretario, debe ser importante, ¿Quién será?.
— Kizashi, todo saldrá bien — Mikoto contemplaba la foto de Sakura, Sakumo y su padre — Un día podré volver a ver a tus hijos, deben estar grandes — Susurró con nostalgia.
Deidara y algunos de los bailarines, subieron al escenario del bar y comenzaron a cantar y bailar, animados por los aplausos de los presentes. Todos reían, excepto Sakura, que sentía una profunda tristeza y dolor, quería huir de ese lugar.
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— Cuando sea mi turno asegurate de que caiga mucha agua — Le pidió Konan a uno de los empleados del bar — Los dejaré impresionados con el espectáculo acuático. Veme, cuando haga este movimiento con los brazos — Le explicó y colocó las manos abiertas frente a su cara — Echas agua, mucha agua, ¿Entiendes?.
— Sí, en este movimiento — La imitó — Yo la echaré — Aseguró.
A escasos metros de ellos, Karin escuchaba la conversación — Que divertido — Se burló. Miró a Sakura desde el balcón y una idea retorcida, surcó su mente. Bajó hasta la mesa en donde se encontraban los A. N. JELL y se sentó al lado de Sasuke.
— Sakumo — La llamó Sai — ¿Quieres ir a buscar eso?
La aludida levantó la cabeza de la mesa y lo miró — Estaría bien — Asintió.
— Sakumo, tienes la nariz roja, ¿Estás bien? — La interrogó el rubio — Pareces Rodolfo el reno.
Sasuke la miró por encima del hombro — Tks, el conejo-cerdo Rodolfo.
La joven se tocó la nariz, llevaba largo rato haciendo presión sobre ella que ya le dolía y no sólo eso, estaba completamente roja, tal y como Naruto decía.
— Me duele mucho, mejor voy a refrescarme — Suspiró con pesadez.
Karin la siguió — ¿A dónde te diriges?, Sakumo, ven canta con nosotros — Pidió sonriente.
— No me gustaría, no quiero bajar el ánimo de todos — Se negó rotundamente.
— Pero hoy eres el invitado de honor, ¿no? — Insistió ella — Sólo una canción, podrías ser gentil con todos. Ven acá — La tomó por el brazo.
— ¿Qué canción podría cantar en este lugar?, las únicas canciones que conozco son villancicos — Replicó.
— ¿Villancicos? Oye — Le miró la cara — Tu nariz está muy roja, ¿Por qué?.
— ¿Está muy roja? — Se la tocó.
Karin roló los ojos — Sería muy divertido cantar ese villancico — Rió alegremente — Va a volverlos locos.
— ¿Te parece que sí? — Preguntó insegura.
Karin asintió — Oye Deidara, Sakumo quiere cantar una canción.
— ¿En serio? — Miró a ambas jóvenes — Eso es genial, vamos sube — La llevó hasta el escenario.
— Sakumo, Sakumo, Sakumo — Comenzaron a corear todos y a aplaudir.
Ella hizo una reverencia algo insegura y comenzó a cantar el villancico de Rodolfo el reno, con una voz tan dulce que encantó a todos.
Karin subió hasta el balcón y presionó el botón que liberó una gran cantidad de agua, sobre el cuerpo de Sakura, empapándola por completo.
Todos enmudecieron al instante, impresionados.
Sakura comenzó a temblar e intentó cubrirse mejor los senos con el abrigo, que ahora se pegaba a su cuerpo. Miraba a todos avergonzada, mientras Karin sonreía triunfante.
Sakura no sabía qué hacer, sentía unas inmensas ganas de llorar. Sai se levantó de la silla y comenzó a cantar, siguiendo la letra, en donde Sakura la había dejado. Caminó hasta el escenario, para hacerle compañía. Naruto lo imitó sonriente. Sasuke se puso de pie, tomó uno de los manteles para cubrir a la joven y subió rápidamente al escenario, cubriendo el torso de Sakura, con el trozo de tela blanca.
— Y ahora disfrutarán de este villancico, de nuestro grupo A. J. ELL — Anunció Naruto sonriente.
Los presentes se pusieron de pie, eufóricos y comenzaron a aplaudir y gritar. Los tres jóvenes siguieron cantando, haciendo que Sakura se animara y olvidara el reciente mal rato y funcionó, pues pronto los cuatro estaban cantando muy animados, incluso Sasuke sonreía. La nieve artificial cubrió el escenario y los bailarines se unieron al espectáculo.
Karin estaba furiosa, su plan no había resultado como quería, sino todo lo contrario.
De regreso a casa en la camioneta, la pelirosa dormía agotada.
— Hoy fue un día único — Exclamó Naruto emocionado — Nadie olvidará el día de hoy — Aseguró.
— Ssshhh — Lo cayó Sai — Sakumo descansa.
— Ah sí — La miró — ¿Qué no dijo que tenía que encontrar una cosa? — Inquirió curioso.
— Dijo que ya no, dijo que no merecía lo que había perdido — Le explicó el moreno.
— Y, ¿Qué era? — Preguntó el rubio.
— No lo sé, sólo que se veía más triste cuando se dio por vencido, se veía muy triste — Recalcó.
— Tal vez quería encontrarlo, pero no lo hizo y decidió resignarse — Concluyó Naruto
— No sé lo que sea, pero está mal — La mirada del moreno se entristeció.
Sasuke se sacó el broche de su bolsillo, sintiéndose mal por la joven.
Si hubiese querido encontrarlo, sólo tenías que decirlo y ya — Masculló el Uchiha en la soledad de su habitación — Ahora, ¿Por qué habrá dicho que no quería buscarlo?, si le hubiese dicho que yo lo encontré, creo que sería extraño, sería muy extraño — Contempló el broche — No lo devolveré o ¿Sí?, debo pensarlo cuidadosamente. Tengo que pensar en no verme extraño en todo esto y dárselo, ya que si lo quiere. El conejito-cerdo me mata de dolor de cabeza. Sí eso es — Tuvo una idea brillante — El conejito-cerdo.
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Entró a una habitación repleta de peluches, enviados por sus fanáticas — Encontraré un cerdo, un cerdo y un conejo en este lugar — Comenzó a buscar entre la pila de peluches y encontró un conejo blanco, lo tomó por las orejas — Y ahora — Volvió a buscar — Aquí está — Tomó un cerdito de color gris claro y miró a ambos complacidos.
Se colocó una máscara que cubría su boca y nariz, salió al balcón y golpeó entre sí a ambos peluches, para poder retirarles un poco el polvo. Cuando estuvo satisfecho con el resultado, volvió a su habitación — Ahora llegó el momento de la operación — Le retiró lentamente la nariz al cerdo, y con cuidado se la pegó al conejo, dando como resultado, un hermoso conejo blanco con una nariz de cerdo rosa — Veo que salió bien, quedó perfecta — Tomó el broche de la mesa — Ahora por fin te devolveré el broche, conejo-cerdo — Se lo colocó en una de las orejas — Sí, llegó el momento de ir con Sakumo.
A la mañana siguiente, Sakura se despertó encontrándose con un esponjoso peluche a su lado y lo mejor de todo, este era un conejos-cerdo y sólo había una persona que la llamaba así —¿Un conejo con nariz de cerdo? ¿Un conejo-cerdo? —Dio un respingo — ¿Se supone que soy yo? — Ladeó la cabeza — ¿Qué hace este conejo con mi broche? — Lo tomó entre sus manos y contempló el rostro durmiente de Sasuke a pocos metros de distancia. Sonrió feliz al saber que él era el responsable del regalo. Abrazó al conejo con fuerza y gritó emocionada. Sasuke la observaba por el rabillo del ojo y esbozando una pequeña sonrisa.
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— Sakumo, ¿Por qué estás tan feliz? — La interrogó Deidara, al ver la cara radiante de la pelirosa mientras comía su desayuno.
—Después de cantar un villancico de navidad, santa me dio un obsequio esta mañana — Sonrió.
— ¿Sí?, debes seguir dormida — Le restó importancia.
La pelirosa comenzó a toser y a estornudar, Sasuke la miró, mientras servía un vaso de agua.
— Con el agua de ayer, debiste pescar un resfriado — Aseguró Deidara.
— Sakumo, ¿No quieres agua? — Ofreció el Uchiha.
— Te caerá mejor un té — Propuso Sai.
— Sakumo — Naruto entró corriendo a la cocina — Aquí está este jugo de naranja.
Ella los miró a los tres, sin saber muy bien qué hacer.
— Sakumo, ¿Cuál de los tres? — Le Sonrió Deidara — ¿Quieres té, agua o jugo?
— Uuuhhmm, yo quiero — Volvió a toser y estornudar — Quiero cualquier cosa que esté caliente.
Sai sonrió y le dio el té, Sasuke se tomó el agua, intentando disimular su molestia.
— También toma el jugo, es bueno para el resfriado — Insistió Naruto. Deidara miraba preocupado la escena, una vez más la pelirosa había escogido a Sai.
Los cuatro jóvenes, tenían una sesión fotográfica ese día. Debían promocionar unos celulares.
— Atención todo el mundo — Pidió el director — Todo el equipo A. N. JELL, esfuércense con sus colores.
A Naruto le había tocado el amarillo. Llevaba una camiseta de ese color y comía bananas. Sai, iba vestido de negro y acariciaba a un pequeño perro del mismo color. Sakumo de blanco, sostenía un ramo de rosas y Sasuke de verde, usaba una chaqueta de ese tono y debía comer limones, aunque se le estaba haciendo realmente difícil hacerlo, pues eran extremadamente ácidos.
— Está ácido, la lengua ya se me lastimó — Gruñó Sasuke — ¿Por qué me dieron el color verde? ¿No puedo cambiar de color?, sí el amarillo de la banana, prefiero eso.
— Pues si lo quieres puedes comértelas todas, ya estoy a punto de vomitar —Se quejó Naruto.
— Y este perro ya me mordió, que agresivo.
— A mí sí me gustan estas flores — Sonrió Sakura.
— Sakumo, no te me acerques, soy alérgico al polen — Advirtió el moreno.
— Ya va a iniciar la filmación, no pueden cansarse ahora, hay cientos de frutas por allá — Señaló Konan.
— Si me como todo eso se me abrirá la lengua.
— Y yo terminaré convirtiéndome en un simio — El rubio los miró asustado.
— Mis muchachos de A. J. ELL — Los saludó Itachi — ¿Están bien?, traje algo especial para animarlos un poco — Señaló a la entrada, por donde apareció una sonriente Karin.
La joven levantó la mano, pero los cuatro hicieron un gesto de descontento, que le borró la sonrisa de golpe.
— ¿Tu color es el color del limón?, te diré que es mi color favorito — Se acercó a Sasuke y le tocó el hombro — Te queda muy bien — Él sólo desvió la mirada molesto.
— Es el favorito de las chicas en sus 20 y 30 — Explicó Itachi — Por eso él tiene el verde y Naruto es tierno, por eso tiene el amarillo y como Sai es muy tranquilo, escogí el negro y la imagen pura, el blanco, obvio es para Sakumo — La aludida rió.
— Me parecen maravillosos, Sasuke es muy popular entre las chicas, tiene cientos de fans — Pronunció Karin — ¿Esta bien enamorarse de él Sakumo?.
— Como no, es una gran noticia que estés enamorada de él — Respondió con simpleza, logrando que Sasuke la fulminara con la mirada.
— ¿Gran noticia? — La cuestionó incrédulo.
— Tú sólo tienes que poner presión en tus ojos y mirar fijamente a las personas — Las palabras de Sakura sólo lo hacían enojar más — Sasuke tú eres buena persona — Le mostró los pulgares y sonrió. El moreno chistó.
— Entonces Sakumo, dinos cuál es tu color preferido —Inquirió Karin.
Los tres jóvenes la miraron con interés.
—Creo que es… como soy un chico, mi color favorito es el negro — Aseguró.
— ¿Negro? — Interrogó Sasuke arrastrando la palabra.
Sakura sólo sonrió incómoda y Karin la observó sin creérselo del todo.
— Me volveré loca — Rió Kurenai, tomando un sorbo de té — La persona que me buscaba es la famosa Mikoto, no puedo creerlo, qué irónico — Volvió a reír.
— ¿En verdad es usted la hermana biológica de Kizashi Haruno?.
— Sí, Kizashi Haruno, está en lo correcto. Se lo dije antes, ¿No lo recuerda?, dije que mi hermano había escrito una canción para usted, se llama, ¿Qué es lo que haré?.
— ¿En dónde se encuentran los hijos de Kizashi? — Preguntó visiblemente interesada, ansiaba volver a verlos, después de tantos años.
— ¿Qué?
— Fueron gemelos, ¿cierto?.
— Sí — Pronunció no muy segura.
— Necesito encontrarlos, ¿En dónde se encuentran ahora? — Kurenai hizo una mueca de incomodidad — Puedo reunirme con ellos, ¿cierto? — Insistió.
Aún en el estudio fotográfico, Sai y Naruto rodeaban a Sakura, quien estaba sentada tosiendo y comenzando a sentirse mal.
— ¿Te sientes muy mal? — Sai le tocó la frente.
— ¿Debo ir a comprar medicinas? — Preguntó Naruto preocupado.
— El manager me compró medicina, iré a tomármela — Miró a ambos, intentando tranquilizarlos.
— Como la odio — Siseó Karin — ¿Qué tiene de bueno que se preocupan tanto por ella? — Decidió seguirla de cerca, por el pasillo que Sakura había tomado, pero paró en seco, al ver a Sasuke acercarse.
— Sakumo, en verdad no puse atención en tus gustos, pero sigues juzgándome tan bajo que me he molestado — Reclamó, pero sin variar su tono y semblante frío.
— Sasuke, sólo continúa no prestando atención a mis gustos — Pidió con amabilidad.
Él ladeó la cabeza — Las ventas de mis pegatinas son el número 1 y en popularidad también soy el primero, pero, ¿Por qué me sigues menospreciando?.
— Está bien comprendo — Sorbió por la nariz — Sasuke, por favor sé el número 1 — Volvió a mostrarle los pulgares e intentó marcharse.
— Espera, dímelo directamente, ¿Qué color te gusta más?.
— ¿Cómo? — Desvío la mirada — Lo dije anteriormente, me gusta el negro — Aseguró.
El moreno esbozó una media sonrisa — Eso fue cuando pretendías ser un hombre, ¿Qué es lo que en verdad te gusta?.
— ¿Cómo dices? — Retrocedió un poco, pegando su espalda contra la pared, intentando escapar de la cercanía del Uchiha.
— ¿Qué es lo que te gusta? — Colocó una mano al lado de la cabeza de la joven y volviendo mínima la distancia que separaba sus rostros — Dímelo — Exigió — Eres una chica.
Karin no podía creer lo que veía, a Sasuke le gustaba Sakura. Casi chilló de la rabia y frustración.
— Sinceramente — Sakura tragó con dificultad, le costaba respirar con normalidad y pensar con tranquilidad, la cercanía del moreno la ponía demasiado nerviosa — Me gusta el blanco — Rogó porque él le creyera y no siguiera insistiendo o terminaría gritándole que era él quien le gustaba.
— Saliste de esa fácilmente Sakumo, cada día estás mejorando, eres buena evadiendo respuestas — Se marchó y la pelirosa soltó una gran bocanada de aire.
Iba a presionar su nariz, pero se detuvo en el último momento — No, tengo que tomarme fotos, así que mi nariz no puede estar roja — Suspiró — Iré a lavarme la cara.
Karin vio al joven alejarse en dirección contraria a Sakura — Sasuke, ¿Estás viendo a Sakumo como una chica?
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Sakura se lavó la cara en el baño y se miraba en el espejo, cuando escuchó el sonidos de la puerta, corrió a ocultarse, pero Karin sabía que estaba allí.
— Estás aquí, Sakumo, sal de allí — Ordenó.
La pelirosa salió lentamente, sintiendo que el corazón se le saldría del pecho, presa del pánico — Karin — Susurró.
— Creo que te has equivocado, vine aquí para escoltarte afuera.
La joven miró en todas las direcciones — Este es el baño para hombres — La miró sin comprender.
Karin rió socarrona — Sí, el baño para hombres, ¿Por qué estás aquí?, deberías estar en el baño de mujeres — Espetó. La aludida tragó con dificultad y palideció al instante — Sakumo, tú eres una mujer — Aseguró — Lo sé todo— Sakura abrió los ojos como platos y se agarró de la puerta, cuando sintió que sus piernas le fallaban — No puedo evitar mirarte así, sal inmediatamente — La tomó por el brazo, jalandola con fuerza y arrastrándola hasta el exterior.
— ¿Por qué haces esto?, por favor déjame ir — Intentó zafarse — Karin.
— Callate, apresúrate — Apretó más el agarre y aceleró el paso, llevándola hasta una esquina y acorralándola allí — Estuviste divirtiéndote mucho con ellos, pretendiendo ser un hombre, ¿no?, ¿Qué color te gusta de ahí? — Sakura no podía articular palabra, sólo era capaz de temblar como un animalito asustado — Amarillo, negro o.. ¿Verde? — Clavó su mirada en la joven.
— Karin — Suplicó.
Ella roló los ojos — No digas mi nombre y dime quien te gusta, ¿Quieres que sea más directa?, Naruto, Sai o.. ¿Sasuke? — Vociferó, haciendo que la joven diera un respingo.
Los tres jóvenes se acercaron, alertados por los gritos, observandolas sin comprender qué sucedía.
Agradecimientos especiales a: andy
Hola a todas mis bellas, hermosas y queridas lectoras. Lamento muchísimo la tardanza, sé que deben estar enojadas, pero he tenido muchos contratiempos, trabajos, tareas y un largo etc. Afortunadamente hoy pude actualizar, por cierto es mi cumpleaños, así que quise compartir este regalo con ustedes. Como siempre deseo que les guste, tanto como a mí al escribirlo. Haré todo lo posible para que el próximo capi no tarde tanto.
Nos leemos pronto.
Besitos.
