Dormía plácidamente sobre la sombra que me daba con cariño nuestro árbol. No lo niego, soñaba con él, siempre soñaba con él... era mi consuelo, fantasear una vida juntos... hasta que unos cálidos labios besaron mi frente. Me desperté de inmediato, pero aun con lagrimas ácidas saliendo por mis cerrados ojos, aprisione mi cuerpo.
Tenia miedo de abrirlos y no encontrarme con lo que más anhelaba mi corazón. Fue entonces que sentí el frágil tacto de sus largos pero cálidos dedos limpiar mi carita húmeda.
-¿Qué haces aquí?- susurro con su suave voz. Llore con más fuerza mientras abría mis ojos con lentitud. No podía creerlo, después de tanto tiempo... tenia que tratarse de un sueño.
-Volviste- murmure estirando las manos temblorosas hasta alcanzar su rostro -¡En verdad, volviste!- me lance en sus brazos mientras captaba sus labios con los míos.
-Lucy, ¿Qué estas haciendo aquí?- volvió a preguntar, sin la mínima pizca de emoción o nostalgia en su voz.
-Esperar por ti- murmure con sinceridad. El miedo de que volviese a irse y esta vez no regresase se incrusto como una daga en mi corazón. Con cuidado y una elegancia indiscutible me puso de pie y por ningún segundo me atreví a soltarlo, mi cuerpo tiritaba ante la simple idea de volver a perderlo -Mi corazón tembló muchas veces pero...- me aferre aun más a su cuerpo, aprisionando mi rostro contra su pecho y aspirando su aroma, disfrutando el calor que él emanaba -Confié plenamente en ti, sabia que era imposible que tu me abandonaras-
Mi fuerza no fue nada al compararla con la suya, quien me alejo de el sin el menor problema. Lo observe confundida, esperando observar aquellos rasgos afectuosos que alguna vez me susurraron palabras de amor... pero en su rostro solo vi molestia -¿Como puedes ser tan estúpida, Lucy? ¿No lo entiendes acaso? Me fui por tanto tiempo porque no quería volver a ver tu rostro-
-¿Eh?-
-¡Quiero que te alejes de aquí y que nunca vuelvas a buscarme!-
-¿Como?- pregunte quedándome muda, sin entender ni una sola de sus crueles palabras.
¿Porque me mira con desprecio?
Su mirada se oscureció -Si lo haces, mutilare tu cuerpo frente a tu pueblo y derramare tu sangre sobre el techo de tus padres-
Las pupilas de mis ojos se dilataron y la piel se me erizo -¿Qué palabras más horribles estas diciendo?- me lleve las manos a los labios -Natsu, tu eres inca- El aire dentro de mis pulmones se heló y el corazón se me subió a la garganta. Mire de reojo a un costado de mi y las lagrimas fueron incontenibles; a unos escasos centímetros de mi mejilla, casi rozándome, su feroz puño envuelto en llamas destrozo en su totalidad el frondoso tronco de nuestro árbol. Nuestro lugar especial... donde alguna vez juro amarme para siempre, ahora estaba en el suelo envuelto en llamas. Muy cerca de mis labios, casi sintiendo su respiración sobre mi piel y con una mirada cargada de frialdad, murmuro:
-Es una orden, ¡Largo!-
Mis piernas temblaron y mi peso corporal me venció, dejándome caer en el suelo sin poder detener las lagrimas cargadas de angustia. El sonido y el agrio aroma de la madera quemarse me descomponía. Apreté con rabia las manos sobre la hierva sintiéndome completamente impotente -¿Acaso... ya no me amas? ¿Ya no te importo en lo mas mínimo?-
El ni siquiera me miraba y su voz sonaba totalmente indiferente -No seas ingenua Lucy, ¿Como podría un Dragón enamorarse de un ser humano?-
Sonreí torpemente y me limpie las lagrimas con dureza -Es verdad, tienes toda la razón... ¡Pero que idiota he sido ¿Verdad?!- solté una débil carcajada mientras tambaleante me ponía de pie -Si, es verdad... ¡Siempre has tenido la razón, me alejare para siempre, ya no volveré a buscarte!... Eso es lo correcto, ¿Cierto? Esta sera la ultima vez que nos veremos- Sonreí pero las lagrimas que no dejaban de salir de mis ojos, me dolía cada palabra y mas aun, ver su ancha espalda emanando ese semblante duro e impenetrable pero indiscutiblemente hermoso -No pasa nada, ya no tendrás que preocuparte más por mi; ¡Me casare con el chico que mis padres eligieron para mi! Aunque escape de casa, se que me dejaran regresar y dudo que Gray haya cambiado de opinión...- Sonreí ampliamente al imaginar la vida al lado de otro hombre y mi corazón se agrieto como castigo por mentir, pero no me detuve -Después de todo, desde que eramos niños el siempre estuvo enamorado de mi, es un chico genial ¡Seguro que el encontrara la manera para lidiar con alguien como yo!- declare, intentando sonar aliviada y cargada de emoción -Lo besare todas las mañanas y dormiré a su lado cada noche, también tendré muchos hijos que lo llamaran "papá". Porque es así como debe ser, ¿Verdad?- Me moría por dentro, ni siquiera me miraba -Natsu- Me lleve las manos al pecho, el aire me asfixiaba -¡Natsu! ¡Contéstame! ¡¿De verdad quieres eso?! ¡¿Esta bien para ti si estoy al lado de alguien más?!- ¡Por favor! ¡Pídeme que no lo haga! ¡Pídeme que me quede contigo! -¡Natsu!-
-¡Cierra la maldita boca! ¡Ciérrala o juro que te arrancare la garganta! ¡Silencio! - vocifero escupiendo de su boca fuego con hambre de destrucción -¡Maldita mierda! ¡Los matare a todos! ¡Repugnantes escorias!- ladro para si mismo fuera de si. Lo observe detenidamente; sus ojos se tornaron rojos, de su boca emergieron colmillos y en su piel renacían escamas. Corrí hacia el y lo abrace por detrás.
-¡Basta! ¡Tranquilízate, por favor! ¡No lo hagas! ¡Si lo haces, cuando recuperes la cordura te arrepentirás! ¡No dejes que te consuma!- El dragón que emergía de su interior gruño con ferocidad a todo volumen e intento apartarme con suma agresividad pero aun con mis débiles brazos me resistí negándome a ver como se hacia daño a si mismo -¡Todo estara bien, tranquilo! ¡Tranquilízate! ¡Tú no eres como los demás, yo lo se, tú eres bueno! ¡Tú eres diferente!- De sus dedos aparecieron garras que se clavaron en mis muslos, chille su nombre con todas mis fuerzas y de un momento a otro, se desmayo cayendo bruscamente sobre la hierva.
Lo mire detenidamente; sus desalmadas garras se retrajeron hasta convertirse en simples uñas y sus salvajes colmillos desaparecieron, al igual que la escamosa piel que regreso a ser tersa y suave.
Me deje caer de rodillas aspirando con necesidad el aire, mis brazos se habían entumecido y de mis muslos la sangre corría; baje la mirada, preguntándome cuando finalmente mis lagrimas cesarían.
Lo recosté boca arriba con su cabeza sobre mi herido regazo, rezando por que estuviera bien y despertara cuanto antes. Me atormentaba no saber a quien recurrir para auxiliarlo. Pasaron dos horas, y cuando finalmente despertó de sus ojos brotaron lagrimas.
-Natsu...-
Parece estar más tranquilo...
Estiro su mano hasta mi rostro y acaricio mi mejilla con cuidado -No quiero que estés sola-
-Entonces llévame contigo-
-Si permaneces junto a mi, tarde o temprano saldrás lastimada-
Sonreí con tristeza -Natsu, eso no es verdad-
Se reincorporo lentamente y me miro fijamente a los ojos con aflicción; como pidiendo permiso, lentamente acaricio mi muslo causándome un brinco de dolor -Tienes que entenderlo. Tu y yo somos diferentes-
-¡No!-
-¡Mírame!- exigió tomando mi rostro con sus dos manos.
-¡Te veo!- pronuncie, llorando desconsolada de nuevo. No quería perderlo...
-¡No, no lo haces!-
-¡A tu lado soy feliz!-
-¡¿Te hice feliz cuando te hice eso?!- exhibió refiriéndose a mis muslos -¡El odio y la angustia me convierten en algo que no soy! ¡Siempre vendrán otros como yo para lastimarte, ellos no son como yo! ¡Ellos no se detendrán! ¡Estoy tratando de protegerte! ¡Ellos no dudaran en lastimarte, ellos no son tan imbéciles como para enamorarse de su comida! ¡Tienes que alej- Sus palabras se quedaron cortas. No esperaba que le abofeteara con todas mis fuerzas.
Me puse de pie ignorando el dolor con una indescriptible furia dentro de mi -¡Si, es usted un verdadero imbécil, su majestad! ¡Hurra! ¡Alabemos al Rey Dragón del Fuego! ¡Viva!- Le empuje el hombro lo mas fuerte que pude, aunque apenas si conseguí moverlo -¡No te creas la gran cosa! ¡Puedo vivir sin ti! ¡Por supuesto que puedo!-
Pese a sus palabras, me miro con profunda tristeza -Lucy...-
-¡Puedo vivir sin ti!... ¡Pero no quiero!... ¡No quiero volver a vivir sin ti!- espere su respuesta, pero nunca hubo una, solo me miro fijamente con melancolía toda una eternidad.
¿Porque no dices nada?
-Natsu...Te amo, en verdad te amo; ¡No quiero que mis hijos le digan "papá" a alguien más que no seas tú! ¡Quiero compartir mas que una vida junto a ti!-
-Lucy, tu y yo jamas tendremos un bebe. Jamas podre darte la familia que tanto anhelas. No podría permitir ni en el sueño mas terrible, que un ángel como tú, cargara por mi culpa con un demonio dentro de sí-
Me lleve las manos a la cabeza, ansiando arrancarme el cabello -¡Ahora eres tu quien no me entiende en lo mas mínimo! ¡Te has comido mi corazón! ¡No me importan las dificultades, ni renunciar a mi familia! ¡Nada mas importa si puedo estar contigo para siempre!-
Bajo la mirada un momento y luego de un rato suspiro. Levanto la cabeza con resignación y se puso de pie, en su rostro había un desconsuelo incapaz de pasar desapercibido; camino a paso lento hacia mi, y una vez que estuve frente a él, estiro su mano hasta mi rostro y lo acaricio con ternura. No dijo nada, solo se acerco y me beso profundamente en los labios.
Podía entender, ¡Quería creer-!... que el me amaba tanto como yo a él, su manera de demostrármelo era alejándome para protegerme; pero su forma de amar solo me heria de gravedad por dentro y aunque para el eran quizás tonterías, esas heridas dolían aun más que sus garrar entre mi piel.
La respiración nos obligo a separarnos. Me miro fijamente a los ojos sin alejar sus labios de los míos juntando su frente a la mía, mientras yo entrelazaba nuestras manos. Fue entonces que él bajo la mirada con pesadumbre -Lo siento cariño, pero... no puedo hacerlo. Tu mereces ser feliz; por favor...perdóname- me dio un ligero beso en la frente, soltó mis manos y camino a un lado de mi. No voltee a verle, quería que mi ultimo recuerdo de él fuera el tener sus ojos mirándome fijamente.
Cuando escuche el aleteo de de sus alas mis ojos se humedecieron; a lo lejos escuche el rugido desdichado de un dragón. Me recosté en la hierva llorando a todo pulmón frente a las cenizas de lo que alguna vez fue nuestro árbol.
El amor estaba marchito, había muerto; se había terminado.
La puerta se abrió y dentro de la casa escuche como algo se rompió.
-¡Lucy! ¡¿Donde estuviste todos estos meses?!- me abrazo con fuerza metiéndome dentro de la prisión que alguna vez fue mi hogar.
Me duele el pecho, quisiera dejar de respirar para que el dolor desaparezca.
-¡Lucy, hija mía! ¡Dios mio, gracias por traerla de regreso!-
Me he enamorado de una manera que solo pensé que le sucedía a los que eran afortunados.
-¡¿Esa bestia te hizo daño?!-
Me he enamorado como nunca más podre volver a hacerlo.
Ellos gritaban y me abrazaban, hacían preguntas... pero yo ya no podía hacer nada más que llorar en silencio. Me sentía vacía, sentía que moriría en cualquier momento -Mamá, papá... yo, lo lamento- me cubrí la cara con las manos y me deje caer en el suelo -Yo solo...creí que... creí que mi amor... en verdad, ¡Ciegamente creí que era correspondido!- Ya nada valía la pena.
Le entregue todo de mi; mi pasado, mi presente y le ofrecí mi futuro...y no lo quiso.
