Creo que no ha pasado mucho tiempo desde la última actualización pero la musa estaba dadivosa y pues aproveche XDD no tengo que decir mucho -ahora XDD - del cap, solo que es Lyredy, sí lo siento dije que traería Gruvia pero no pude hacer el cap por lo de mi bloqueo pero al parecer ya ha pasado así que el siguiente capitulo será Gruvia, I promess *corazón*
En fin. Ya saben notas al final.
¡A leer!
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Discraimer: Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima
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Aclaraciones y/o advertencias
• UA (Universo Alterno)
• OoC
• Lenguaje fuerte/soez
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No es mi culpa
Capítulo 10
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Cuando había terminado de darse su baño, termino de ajustarse la bata que usaba después de cada ducha. Salió del cuarto de baño y se topó con la cama del cuarto echa un desastre, causa de haberse levantado tarde a su primer día del trabajo. De hecho aún no asimilaba la sola idea de que acepto trabajar como asistente personal de Lyon. Sabía que sería una completa pesadilla, rodó sus ojos verdes y suspiro con pesadez.
Fue a su armario y lo abrió, al ver su ropa hizo una mueca, no precisamente de desagrado, le gustaba su guardarropa, pero como antes no había tenido un trabajo donde requiriera ir formal, tendría que encontrar algo entre esa ropa, al menos algo para improvisar. Abrió cajón tras cajón y nada terminaba por convencerla, la habitación estaba peor que al principio pues ahora había ropa regada por todas partes, incluso en el candelabro.
La única opción que tenía era una falda negra que de suerte encontró, era similar a la que las aeromozas utilizaban, solo que la que Meredy tenía le llegaba cuatro dedos por encima de la rodilla, sin mencionar que esa falda era de las que iban ceñidas al cuerpo, los zapatos no eran problema, pues contaba con unos tacones negros —no tan altos—, y bendito sea el color negro pues combina con todo, ahora su problema era decidirse entre dos blusas, una era color blanca, de botones y un poco holgada —pero bien podría fajarla debajo de la falda— las mangas le llegaban al codo y el escote no era tan pronunciado, en cambio la otra blusa si era un tanto más ceñida al cuerpo, la tela era manta de color lila, tenía botones solo hasta la altura del pecho y detalles de encaje en parte de la espalda.
Se decidió por la blusa color lila, pues la otra parecía un poco más formal y no se sentía a gusto usándola, lo que menos deseaba era causarle una impresión equivocada a Lyon — aun fuese una buena —.
Para el maquillaje siguió la misma regla, solo utilizó un poco de corrector para cubrir sus ojeras, un poco de rubor para darle color a sus mejillas así como un labial en un color nut, se miró en el pequeño espejo del baño y decidió añadir un delineado a sus ojos. Quedó satisfecha con el resultado así que se apresuró a limpiar el desastre que había hecho, no solo en el baño sino en la cama.
Al finalizar, tomó su bolso, el cual había dejado en el sillón de la pequeña sala que le quedaba de paso hacia la puerta. Antes de salir dio un respiro profundo, se dio ánimos y salió por la puerta cerrándola con un rápido movimiento.
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Lyon se encontraba impaciente, había terminado por encontrar una forma de que Meredy se quedara pero eso no significaba que las cosas estuvieran resultas, tenía que ganarse el perdón y el amor de la mujer de cabello rosáceo o al menos lo primero.
No estaba seguro de que trabajar juntos fuera lo mejor pero dada la situación económica de la fémina no podía hacer otra cosa. Aunque no podía negar que la idea le agradaba, no solo porque la estaba ayudando sino porque la tendría a su lado todo el día.
El suave pero decidido llamado a la puerta solo podía pertenecerle a ella, así que se enderezó en la silla y respiró hondo.
— Adelante.
La puerta se abrió dejando ver a su nueva asistente, su mirada la recorrió de pies a cabeza, viéndola así de hermosa solo pudo mandar al diablo su arrepentimiento pasado.
— Espero no haber llegado tarde — dijo aun cuando no parecía verdaderamente preocupada por eso.
— No, — de hecho él era el que había llegado con demasiada antelación — has llegado a tiempo.
Tomó una carpeta color azul pálido del primer cajón de su escritorio y la empujó con suavidad hacia la fémina.
— Este es tu contrato — lo había hecho él mismo la noche anterior — léelo y si no tienes nada que replicar, fírmalo.
La chica se sentó en la silla frente a él, en la otra dejo su bolso pero hurgó un poco en este hasta sacar un estuche color rojo del cual sacó unos lentes de pasta color negro y se los coloco; agarró el folder para leer el contenido.
— No sabía que ocupabas gafas — comentó, ya era la segunda cosa que no sabía de ella.
— Tengo poco usándolas — contestó sin quitar la mirada de los documentos — y las ocupo solo para leer.
Asintió en silencio aun cuando ella no se dio cuenta. Dejó su mirada fija en su rostro, le gustaba ver los gestos que hacía al ir leyendo.
— ¿Esto es lo mismo que le pagabas a Sherry?
Por su tono de voz pareció molesta, lo cual no entendía pues el día anterior le había dicho que le pagaría más de lo que debería.
— No — admitió — es un poco más. Sherry no se ocupaba de todas las cosas de las que te ocuparas tu.
— No es muy justo si me lo preguntas — dijo en igual tono y volvió a prestar atención a su lectura.
— Suerte que no lo haya hecho.
Creyó que Meredy diría algo más pues abrió la boca pero la cerró de inmediato. En cambió tomó la pluma que había dispuesto para ella y garabateó con elegancia y precisión su firma en la última hoja. No pudo evitar esbozar una sonrisa de satisfacción, aceptó de vuelta la carpeta y la guardó en el segundo cajón de su escritorio.
— He preparado una lista de tareas que quiero que hagas hoy — a pesar de intentar ocultar el entusiasmo que la situación le causaba, supo por la rigidez de ella que había fracasado — sin embargo, voy a darte esto — del bolsillo de su bonita camisa de vestir azul oscuro, sacó un pequeño aparato color negro y se lo dio.
— ¿Un mensáfono? — preguntó dubitativa.
— Si suena debes venir a mi oficina de inmediato — explicó con un poco más de seriedad.
— ¿No es más fácil llamarme al celular? — la menor de las Milkovich parecía disgustada con el aparato.
— A pesar de lo viejos que son, tienen muchas ventajas — aseguró.
— ¿Cómo cuáles? — preguntó con una ceja arqueada.
— Los mensáfonos utilizan señales de radio para enlazar un centro de control de llamadas con el destinatario lo cual los hace más seguros que las redes de telefonía móvil, sobre todo a la hora de enviar mensajes a zonas sin cobertura, ya sea a causa de interferencias, por los accidentes geográficos o por hallarse en el interior de edificios — hablar del tema le había hecho explayarse.
— Ya veo, es interesante — no supo si aquello lo decía para terminar con el tema o porque en verdad lo pensaba así.
— Llévalo contigo en todo momento — pidió aunque más bien era una orden.
— Como digas — la chica de ojos verdes pareció restarle importancia — entonces, respecto a la lista...
— Cierto — lo había olvidado por un momento. — Aquí tienes — le extendió un sobre de papel en color blanco — es una lista bastante larga así que te recomiendo que inicies cuanto antes.
La fémina pareció entender la indirecta por lo que recogió sus cosas y se marchó, solo que esta vez no se despidió.
Una vez se cerró la puerta respiro profundamente, nunca había pensando que ver las hermosas piernas de Meredy exhibiéndose junto a esa sencilla pero provocadoramente corta falda negra iba a excitarlo a tal grado.
No quiso ni imaginarse lo que le provocaría verla con ropa de verdad atrevida o con menos ropa podía hacerle, o aún peor... si llegase a verla desnuda.
Se desabrochó un poco la camisa intentando refrescar su cuerpo, nunca había sido amante del calor. No importaba el tipo que fuese pero si había uno que odiaba con toda su alma era el consecuente a la excitación.
Cerró los ojos y se recargó por completo en el respaldo de su cómoda silla ejecutiva, intentaba despejar su mente pero esta parecía solo poder evocar imágenes mentales de Meredy en poses sugestivas, una más que la anterior, y por si fuera poco agregaba una melodiosa voz a cada una, con la cual decía su nombre.
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No podía creerlo, desde el momento en que había abierto el maldito sobre con la lista de sus deberes se había sentido ofendida. Más que una asistente parecía una criada, desde la primera tarea hasta la última tenía que ver con la limpieza de la habitación del Vastia. Las únicas dos cosas que no podían incluirse en esa categoría igual tenían que ver con él, pues se trataban de encargar y llevar las comidas del susodicho.
Había querido negarse a cumplir con los rígidos procesos de limpieza que estaban descritos en el papel pero justo cuando se había propuesto ir a comunicar su desacuerdo, Chelia había hecho acto de presencia; al parecer ella se ocupaba de asear la habitación de Lyon desde que fue contratada.
Al enterarse de que esa ya no era tarea suya, había logrado sentir su rabia como si de un aura fuese. La adolescente le había propuesto encargarse de todo en su lugar, logrando tentarla pero sabía que no era la amabilidad lo que impulsaba ese ofrecimiento sino que la Blendy no la creía capaz de cumplir. Por tanto se negó y la hizo marcharse pese a las protestas.
Tuvo que gastar todo el día en efectuar cada tarea, cosa que le parecía una exageración pues el lugar no era tan grande. Al mirar por la ventana pudo apreciar el cielo nocturno, la noche había caído y aun le faltaba hacer la cama. Claro que primero tenía que darle la vuelta al pesado colchón king size el cual a duras penas podía sostener.
Haciendo un sobre esfuerzo intentó aventarlo hacia adelante para que el colchón cayera invertido en el espacio restante de la cama pero no logró aplicar la fuerza necesaria por lo que el colchón terminó cayendo sobre ella aplastándola por completo.
Era una debilucha, pensó, no podía ni con un simple colchón. Aunque daba gracias porque nadie pudiera verla en una situación tan bochornosa, intentó deslizarse hacía un costado para salir del aprieto pero el peso sobre ella así como el cansancio de su cuerpo le impidieron lograrlo.
Se preguntó cómo es que la pequeña Blendy conseguía hacer aquella tarea cada mes. Además maldecía el sobre esfuerzo que había puesto al lavar el mosaico del baño, por eso ya no lograba sentir los brazos y por si fuera poco, sus piernas le estaban matando luego de andar de un lado hacia otro por todo el bendito hotel.
Dejo escapar un quejido, empezaba a asfixiarse ahí. No llevaba su celular ni el mensáfono por lo que no podía pedir asistencia. Le daría pena hacerlo de haberlos tenido a la mano pero era mejor que morir de forma tan patética.
— Por el dios serena — la voz le fue conocida y supo de inmediato de quien era — ¿qué diablos haces ahí?
Lyon levantó el colchón con una sola mano, ella aprovechó para darse la media vuelta y llenar sus pulmones con todo el oxigeno que requerían, luego le extendió la mano libre para ayudarla a levantarse; la tomó sin siquiera pensarlo y se sintió aliviada de que hubiera llegado a tiempo.
— ¿Estás bien? — el albino había soltado el colchón y se encontraba a su lado con una mano en su espalda.
— Si, gracias — respondió con el alivio teñido en su voz.
— Deberías tener más cuidado, Med — la riñó — pudo haber sido peligroso.
Quiso decirle que era su culpa por mandarla a hacer todas esas malditas tareas pero estaba demasiado exhausta como para discutir, solo quería irse a su habitación, tomar un baño y dormir hasta medio día.
— Te ves terrible — no se había visto en un espejo en todo el día pero lo intuía — vete a descansa Med, yo me ocupare de la cama.
— Pero... — eso era su trabajo.
— Soy lo suficientemente capaz de arreglar mi propia cama, Med — ella lo sabía pero aun así... — a menos que quieras acompañarme en ella — el tono sugerente le hizo sentir el calor recorrer su cuerpo para luego agolparse en sus mejillas.
— No gracias — respondió despectiva — me iré.
Tomó sus zapatos del piso, puesto que se había deshecho de ellos luego de una hora de trabajo, abrió la puerta del dormitorio para recoger sus otras pertenencias pero la voz del Vastia la detuvo.
— Me gusta el encaje — habló con una sonrisa maliciosa.
— ¿Qué? — no entendía porque alagaba su blusa, no era su estilo.
— La próxima vez preferiría un color más oscuro, vino quizá — y seguía sin comprender ¿ahora le diría que ropa usar? — aunque el morado es de mis colores favoritos.
Su rostro se encendió como si fuera una señal de transito, Lyon, el muy bastardo estaba hablando de su ropa interior. Con rabia le lanzó el par de zapatos que sostenía con su mano derecha, por el cansancio no logró siquiera rozarle pero después le lanzó una botella de crema — la cual era de plástico, pues no pensaba matarlo realmente aunque se lo mereciera — y esta vez logró golpearle el rostro. Sin embargo eso no aplacó su furia, aun así se fue marchó con la risa de Lyon de fondo.
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Notas de autora:
Ame este final jajaja la verdad fue muy divertido escribirlo, no sé, espero que también les guste porque me reí cuando lo releí XDD como dije arriba el siguiente capítulo -ahora si- será Gruvia y verémos que paso luego de la llamada de Meredy y porque Juvia no ha regresado esa llamada. Debo admitir que habrá mucha tensión entre Gray y Juvia pero tendrán que esperar a leer el siguiente capitulo para descubrir que pasara con ellos XDD
Responderé a los review como hice en mi otro fic ~
ammipime: Ammi-chan, amor de mis amores (?) 7u7 gracias por tu hermositzimo review *-* no te sientas deshonrada basta con que dejes tu lindo review para que te ame más de lo que sha te amo *corazón super enorme (?)* Lyon y Meredy son hermosos y el primero es honor a ti, tu sabes porque 7u7 así que disfrútalo morra. Si faltan muchos secretos pero primero habrá mucho Lyredy antes de que los descubran 7u7 pero no comas ansias shegará el día en que todo se sepa (?) -aunque tu sha lo sabes (?)- Espero este cap también te guste morra ~
Marce: Gracias por el bonito review ~ jaja me alegra haber conseguido que dejaras un review (?) XDD como has visto si las cosas se descontrolaron y se descontrolaran más 7u7 XDD espero este cap también te guste ~
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Gracias también a quienes leen el fic, no importa que no dejen review, espero que les alegre un poco el día ~
¿Me regalan un review?
