Perdonen por la super tardanza! Pero pues, mi excusa esta vez seria que me mude del DF a Cancun hace muuuuy poco por lo que no me pude dedicar mucho a mi fic con todo el rollo de "empaca" "guarda" "tira" etc. Este, al respecto de los errores de redaccion si me encantaria saber en que parte fue pues me gusta mucho que me informen de mis errores para poder cambiarlos y asi mejorar en mi manera de escribir, asi que agradesco que me lo hayas hecho ver, pero si me encantaria saber en que parte fue. Pero en fin, aqui dejo otra parte, espero les guste y alguna duda, sugerencia o queja dejenmelo saber y tratare de resolverlo para ustedes.


Me detuve en seco cuando escuche una suave y melodiosa voz en el séptimo piso. Me escondí cautelosa tras una de las columnas que sujetaba el gran edificio gris y oscuro. Mi respiración era descontrolada y de un volumen bastante audible por lo que coloqué una mano en mi pecho inquieto y di varios respiros largos y profundos, brindándole a mis pulmones un aire de alivio y tranquilidad, aunque tranquilidad era la última palabra que me atrevía a pensar en esos momentos. Acababa de derribar a dos de mis mejores amigos, dos de las pocas personas que me aceptaron y me quisieron en este mundo extraño, y muy en el interior yo sabía que tendría que enfrentar en algún momento a los otros dos miembros del equipo.

Tras encargarme de mi respiración me concentré lo más posible en aquella voz que me obligó a detenerme. Era la voz de la chica de cabello púrpura. Su voz blanca y calmada se dirigía al pequeño comunicador de color amarillo que yo solía tener cuando yo era una titán. Contuve mi respiración y agudicé mi oído cerrando mis ojos, necesitaba escuchar que decía con insistencia al aparato circular.

- Cyborg, ¿me escuchas? – repitió por segunda vez, tras un silencio oscuro mi amiga chasqueó la lengua contra su paladar y apretó nuevamente el botón del comunicador.

- Robin, Cyborg y Chico Bestia no contestan el comunicador – informó al líder con una voz con un tono perceptible de preocupación. El transmisor emitió un sonido extraño y luego la voz de Robin salió de él.

- Seguramente ya esta en el edificio. ¿Conseguiste averiguar de dónde vino la llamada que nos comunicó de que ella vendría? – cuestionó la suave voz de mi antiguo líder.

- Cyborg logró rastrear la llamada, la dirección esta registrada en la computadora de la torre. – respondió mi amiga mirando a su alrededor.

- Raven, necesito que vayas a la torre y me traigas esa dirección. – ordenó la voz de Robin

- Pero Robin, ¿Qué hay de Starfire? – había un terrible tono de molestia en su voz.

- Yo me encargare de ella Raven, ve. – repitió la orden el chico del antifaz.

La chica de la capa guardó su transmisor con su entrecejo fruncido por completo, estaba molesta, no había duda de ello, quería verme, quería vengarse de lo que le había hecho, por traicionarla. Por traicionarlos a todos…

Cerré mi puño tratando de deshacer el nudo que rápidamente se formo en mi garganta. Probablemente exageraba las cosas, tal vez no estaba tan molesta, o eso era lo que yo deseaba.

Asomé la cabeza para ver a mi amiga desaparecer en un aura negra. Tomé una bocanada de aire y subí al octavo piso, allí era dónde el prisionero debería de estar.

Recorrí el largo pasillo buscando la celda que contenía mi propósito de estar allí esa noche. La razón por la que me había atrevido a enfrentar a mi viejo equipo.

Un suspiro de alivio atravesó mi cuerpo cuando encontré la celda, allí se encontraba él, dentro de la celda, sentado en la esquina mas oscura del cuarto.

Con una starbolt me deshice del candado y por poco de la puerta, aún no controlaba mis poderes por mi cuenta.

- Buena niña – murmuró en mi oído mi amo.

Suspiré y me acerqué al prisionero.

- Ven, vámonos – le susurré mirando a mi alrededor, en busca de mi líder.

El prisionero se levantó y salió a la luz que recibía la celda. Mis ojos se abrieron de par en par y mis pies automáticamente retrocedieron.

- Robin…- murmuré como pude y seguí retrocediendo.

- ¿Buscando algo Star? – me respondió con una vil y macabra sonrisa falsa en su rostro.

Pasé un poco de saliva pero en tan solo un momento volví a mis cinco sentidos.

- ¿Dónde está el prisionero? ¿Qué has hecho con él? – lo cuestioné tal como lo haría un investigador a un sospechoso o criminal.

Robin arqueó una ceja sobre su antifaz.

- ¿De qué prisionero hablas? – me preguntó tranquilo.

- ¡Ataca tonta! – ordenó Slade por mi pequeño comunicador que se escondía en mi oído.

Cerré los puños y miré a Robin con suplica en mi rostro.

- Ayúdame…- pedí y el rostro de mi ex líder cambió. Su sonrisa se esfumó y sus labios se abrieron levemente.

- Lo haré – respondió Slade con oscuridad en su voz.

Apreté mis ojos sintiendo como perdía control de mi cuerpo, de mis poderes lentamente. Una lágrima se resbaló con lentitud por mi mejilla y cuando tocó mi cuello mis ojos se abrieron y una luz verde abandonó mis manos.

Robin la esquivó, gran sorpresa, mis manos atacaron con más starbolts las cuales mi viejo amigo logró esquivar. Era tan ágil, siempre lo fue.

- Starfire por favor no me obligues a contraatacar – suplicó él mientras sacaba de su cinturón varios discos amarillos.

Mordí mi labio y bajé mis manos, pero en ese momento sentí una onda de electricidad recorrer mi cuerpo. Solté un leve gritillo o intento de grito y subí mis manos lanzando un rayo verde a Robin. Él dio un salto hacia atrás con intensiones de evitar que lo golpeara pero mis manos siguieron su movimiento y cuando él cayo mi rayo rozó su hombro obligándolo a moverse a un lado.

- Perdona – murmuró y lanzó sus discos a mi.

Me elevé y logré esquivar dos de los discos mas uno se impacto contra mi pierna izquierda. Bajé al suelo y mire mi pierna roja y en unos tonos rosados por el impacto y la quemadura de la explosión. Levanté mi mirada a Robin que miraba mi pierna con culpabilidad y sorpresa.

De un momento a otro sentí furia recorrer mi cuerpo y la celda de lleno de starbolts dirigiéndose peligrosamente a su cuerpo inmóvil.

Se elevó una gran nube de humo gris lo cual me impidió ver que había sido de mi ex líder.

- Acábalo, no esperes a ver que sucedió – ordenó Slade con una voz de triunfo en mi oído.

Cerré los ojos y lancé mas starbolts hacia donde yacía el chico del antifaz. Escuché un fuerte gemido de dolor y momentos después cuando todo el humo se dispersó pude ver el cuerpo inerte de mi compañero en el suelo.

Me acerqué a él corriendo y me arrodille a su lado.

- ¿Qué he hecho? – me pregunté mientras buscaba el pulso de Robin con mi dedo. Suspiré aliviada al encontrar un suave latido contra mi dedo índice.

- Lo correcto, ahora, quitale el antifaz. – ordenó con ansiedad mi amo.

Mis ojos se detuvieron en el transmisor a un lado del cuerpo inconsciente de Robin.

- ¿Su…antifaz? – cuestioné mirando el antifaz blanco y negro de mi ex líder.

El comunicador amarillo produjo un sonido extraño y luego la melodiosa voz de Raven salió de él.

- Robin, la llamada fue hecha en un local que aparentemente era una fabrica de telas en sus mejores días. Él lugar esta totalmente abandonado, o eso es lo que dicen. – informó a un líder que estaba por seguro que no había escuchado la noticia.

Mis ojos se abrieron como dos platos y mi mano que reposaba sobre el antifaz de Robin se detuvo en seco.

¿Fabrica de talas? No era posible, la única fabrica de telas abandonada era en la que yo vivía. En donde Slade hacia todo el monitoreo…

Procesé todo lo sucedido, todas las pequeñas piezas del rompecabezas. La mirada de culpabilidad de Jinx, el beso de Slade, su voz de venganza, el prisionero inexistente, la presencia anticipada de los titanes en la prisión…

Era una vil trampa…