Amor Verdadero

Capítulo 10

- Últimamente Gerardo ya no me ha hablado.

- En serio. - dijo Mariana con alegría.

- No te preocupes ya sabes que estoy bien el hecho que mi novio no me haya hablado en la última semana no es motivo para que te pongas tan triste. - dijo sarcástica Cristal.

- Lo siento no pude evitarlo.

- Pues podrías fingir aunque sea no? - respondió la chica con una sonrisa, las chicas la imitaron pero Hikaru volteó a ver a Cristal.

- Por qué crees que no te haya hablado? - preguntó la pelirroja con curiosidad.

- Bueno el día de nuestro aniversario no puedo decir que nos hubiéramos despedido muy bien.

- Entonces por qué no le hablas tu?

- Eso no, si quiere arreglar algo que me hable él - se cruzó de brazos y frunció el ceño.

- Pues qué pasó? - preguntó Karina

Cristal cerró los ojos recordando un poco los hechos, levantó la vista mirando a Mariana y dudó un poco en responder.

- Se portó mal y no me gustó. - Mariana frunció el ceño totalmente en una mueca de enojo.

- Te lo dije, no me inspiraba confianza...

- Pero yo no soy una tonta - la interrumpió Cristal.

- Lo sé amiga pero eso no quita que...

- Lo voy a terminar contenta - la interrumpió nuevamente. - por eso quiero que me llame.

- En serio! - Mariana en lugar de entristecerse se alegro todavía más.

- Ya te dije que finjas - le dijo Cristal.

- Lo siento... - se aclaró la garganta - es una lástima - diciendo esto Mariana colocó su mano sobre el hombro de Cristal - pero me alegra que lo vayas a dejar.

- Gracias? - dijo Cristal con una gota en la frente.

Las clases continuaron como siempre sin ninguna novedad, salieron de clases y se fueron a sus casas, Cristal quería terminar a Gerardo de una vez por todas sin embargo el chico no había vuelto a hablarle desde el día de su aniversario.

- "Qué raro que no me haya hablado? Como voy a terminar con él si no me habla, ni en sueños pienso hablarle yo" - pensó Cristal un poco molesta mientras permanecía sentada en la sala de su casa terminando la tarea junto a la chimenea.

Adrián entró en ese momento en la mansión, sin decir una sola palabra subió a su cuarto y cerró la puerta.

- "Y ahora? Qué le pasa?" - pensó Cristal al ver pasar a su hermano sin que le dirigiera siquiera la palabra, comenzó a negar con la cabeza y se levantó. - "Ah no! A mi siempre me saluda aunque esté de malas, así que no me voy a quedar así"

Subió las escaleras y tocó la puerta donde su hermano estaba.

- Quien? - respondieron desde dentro.

- Puedo pasar?

- Si quieres. - Cristal abrió la puerta y encontró a su hermano recostado sobre su cama en medio de la oscuridad con una mano sobre su cabeza o al menos eso parecía en la oscuridad.

- Qué te ocurre? Voy a prender...

- NO! - respondió tajantemente Adrián y Cristal se detuvo.

- Por qué?

- No quiero.

- Eh? Pero que tiene de malo que te vea - encendió la luz y encontró a Adrián sosteniendo una toalla blanca sobre su nariz tratando de detener una hemorragia que salía de su nariz. - Adrián! Estás sangrando! - dijo Cristal acercándose rápidamente a su hermano.

- Cálmate sólo es un poco de sangre, sabía que no debía dejarte prender la luz, las mujeres siempre son tan escandalosas.

- Tenemos nuestras razones si los hombres son tan violentos - respondió su hermana abriendo la puerta del baño, abrió la llave y mojó otra toalla después colocó una bandeja para llenarla de agua, abrió una gaveta y sacó una pequeña botella, tomó todos los objetos y se acercó a su hermano dejándolos en su buró se sentó en la cama junto a su hermano. - por qué estás golpeado? - dijo mientras limpiaba el rostro manchado de sangre de su hermano.

- Le rompí la cara a una persona y no se dejó, te parece una buena razón.

- Y por qué le rompiste la cara a esa persona?

- No te lo puedo decir.

- Nunca llegabas a casa golpeado, bueno sólo a excepción de cuando te peleaste en la secundaria. Pero a lo más que llegaste fue a tener un pequeño moretón, pero esta pelea parece que hubiera sido cinco contra ti.

- Te sorprendería saber que fue una sola persona.

- Vaya así que encontraste la horma de tu zapato no? - se burló Cristal. - pero no quiero que vuelvas a pelearte. - agregó molesta.

- Descuida no vendrá la policía ni nada parecido. - bromeó Adrián evitando responder directamente a la petición de su hermana.

- Y cual fue el motivo por que trataste de romperle la cara a la otra persona - dijo Cristal al notar que su hermano evitaba sus palabras y al mismo tiempo preocupada por el.

- Te sorprenderías, ahg! - Adrián movió el rostro cuando su hermana pasó la toalla que había mojado con el líquido sobre su rostro.

- Cálmate no es más que un poquito de alcohol, quién es el escandaloso ahora? - dijo Cristal continuando con la limpieza de las heridas.

- Sí, claro, ya quisiera verte - respondió Adrián con un ojo cerrado por el dolor

- Que bárbaro, dime algo, acaso los inútiles de tus amigotes no te ayudaron, que bueno que mis papás tardarán en llegar, eres una vergüenza.

- Si quieres pégame pero no me digas que soy una vergüenza - dijo Adrián en un tono que no sabía si interpretar como burla o con seriedad. - yo que di mi mejor pelea y tu me dices que soy una vergüenza.

- Sí claro, y que le dirás a mamá cuando llegue y te vea con el labio abierto? - preguntó Cristal.

- Yo que sé tengo una hermana increíblemente buena e inteligente como para cubrirme en esta ocasión.

- Te traeré un poco de hielo y un poco de árnica ese labio amanecerá mejor con eso. - Cristal evadió las palabras de su hermano y salió de la habitación, cuando regresó Adrián se había quitado la camisa y se había metido a la cama, recostándose de lado, cuando Cristal entró pensó que estaba dormido, pero Adrián abrió los ojos cuando ella estuvo parada junto a la cama.

- Este dolor no me deja dormir - bromeó.

- Te lo mereces, espero que por lo menos hayas ganado.

- Deberías ver como quedó mi contrincante.

- No quiero imaginármelo. - Diciendo esto la chica terminó de curar las heridas de su hermano. - eres un salvaje, me sorprendes pero no te preocupes para mañana estarás mejor, pero tendrás que decirle la verdad a mamá.

- Mejor oculto mi rostro con una bolsa hasta que se quite la marca - respondió Adrián.

- Eres culpable y todo culpable debe recibir un castigo. - sonrió Cristal.

- Me gustaría verte en mi situación.

- Nunca - dijo Cristal frente al rostro de su hermano. - por eso evito los problemas. - dijo burlándose de su hermano.

- No podríamos intercambiar lugares por esta ocasión.

- No, pero podría ayudarte si me dices como ocurrió todo.

- Olvídalo. - se acomodó en la cama. - saldré de esta. - terminó de voltearse y con cuidado recostó su cara pero volvió a levantarla, y volteó a ver a su hermana - podrías irte, quiero dormir y no me ayuda tu presencia.

- Si, gracias Cristal, me alegra que me hayas curado, que haría yo sin ti - dijo Cristal haciendo ademanes de ser su hermano. - Sí, de nada Adrián fue un placer, cuando quieras vuelve a medio matarte ya sabes te estaré esperando para curarte - dijo Molesta.

- Gracias Cristal - respondió Adrián - ahora puedes irte.

Cristal tomó la botella de árnica dirigiéndose hacia la salida.

- EH! Detente! dije que podías irte tu, no la botella! - gritó Adrián deteniendo a Cristal en la entrada. - Ella es mi mejor amiga en este momento! - dijo Adrián extendiendo su mano tratando de alcanzarla.

- No debería dejártela, tal vez deba llevármela y dejar que la herida siga su curso normal.

- Si haces eso no te daré tu regalo de Navidad.

- Ya lo tienes pero si aun falta un mes.

- Lo sé, pero dame la botella.

- Prometes que será un buen regalo.

- Créeme te va a gustar. - sonrió Adrián, Cristal le dejó la botella en la puerta.

- Aun así te dejaré la botella aquí, no debiste pelearte y este es tu castigo.

- No, por favor - dijo Adrián viendo la distancia casi eterna entre la cama y la botella.

- Buenas noches - respondió Cristal con una sonrisa y cerró la puerta.

- Noooo!

Cristal comenzó a reír al escuchar el grito de su hermano y se alejó en dirección de su habitación.

- Cristal!

- Qué pasa Mariana? por qué tanto escándalo? - Hikaru dejó de explicarle a Cristal un problema de Matemáticas al ver entrar a Mariana.

- Mira lo que te mandaron.

- Qué?

Mariana aparece dos Rosas una blanca y una roja detrás de ella, Cristal se sonroja.

- Son para mi?

- Una chica me las entregó, dijo que un chico muy apuesto había venido a entregarlas y me dijo que era tu admirador secreto.

- Pero qué dices?! - se alteró Cristal. - como que un admirador secreto. - Cristal toma las flores. - "como puedo tener un admirador secreto" - pensó la chica.

- Que romántico un admirador secreto, me gustaría tener uno - dijo Karina suspirando y juntando sus manos al tiempo que cerraba los ojos.

- No sabes como era el chico? - preguntó Cristal.

- Pues no, la chica que recibió la rosa sólo dijo que era guapo, que traía lentes oscuros y que tenía una moto negra.

- Moto negra? - se preguntó Cristal. - No conozco a nadie que tenga una moto negra.

- Por eso es un admirador secreto - dijo Karina - porque no lo conoces?

- Aun así no creo que sea conveniente, les guste o no aun soy novia de Gerardo.

- No has hablado con él todavía - dijo molesta Mariana.

- Ya te lo dije, no pienso hablarle yo, si quiere volver a verme que sea él quien me hable por que yo no lo pienso hacer.

- Como quieras, pero ya quiero verle la cara cuando lo termines. - dijo Mariana con una sonrisa de malicia.

- Qué mala - respondió Hikaru.

- Sólo un poco - respondió la chica.

- Dos rosas? - se preguntó Cristal pensando en quien podría ser su "admirador"

Karina se acercó a Mariana.

- Mariana quién recibió las rosas? - preguntó la chica.

- Shhhhhhhh - la hizo callar Mariana - fui yo pero cállate.

- Entonces sabes quien...- Mariana sólo le guiño un ojo.

- Srita Cristal.

- Si maestra - dijo Cristal cuando Debora le llamó la atención por décima vez.

- Nuevamente está hablando en mi clase.

- Pero maestra no estaba hablando estaba compartiendo mi opinión con mi compañera Hikaru acerca de cómo sacar el peso atómico de los elementos.

- Durante este tiempo la he conocido lo bastante bien como para saber que está mintiendo señorita.

- Yo sería incapaz maestra - respondió Cristal.

- Pero eso ya no importa, chicas tengo que anunciarles que su maestra ha regresado por fin, para su buena suerte señorita Cristal.

- Me mal entiende maestra.

- Fue un placer haberles dado clases chicas, mañana regresará su maestra para impartirles el examen espero que estudien no quisiera dejarle a su maestra una mala impresión de mi.

- Maestra Debora - comenzó a hablar Cristal - quisiera hablar en nombre de mis compañeras y de mi parte al decirle que fue un honor que una persona tan inteligente como usted nos diera la clase de Química y le agradecemos todo lo que hizo por nosotras.

- Muchas gracias a todas - sonrió la maestra, en ese momento sonó la campana de fin de clases y todas las chicas salieron - Cristal podría hablar contigo un momento.

Extrañada de la actitud de la maestra Cristal sólo asintió.

- Qué puedo hacer por usted maestra? - dijo la chica una vez que estuvieron solas.

- No es nada malo no te preocupes - sonrió la maestra - quería despedirme de ti y quería comentarte algo.

- Sí.

- Me llegaron rumores que decían que eres novia de un chico llamado Gerardo Stivenson es cierto.

- Pues sí, al menos hasta ahora pero pronto ya no lo seré.

- Acaso te ha hecho algo?

- No, claro que no. Conmigo se comportaba como un caballero.

- Se comportaba?

- Es que no lo he visto desde hace dos semanas, pero por qué me lo pregunta?

- Eres una buena chica a pesar de todo, eres muy alocada en algunas cosas pero eres una buena chica y mi deber como superiora es protegerlas en lo que pueda.

- Protegernos?

- He escuchado rumores malos acerca de ese chico y no quisiera irme sin decirte que tengas cuidado, no quiero que salgas lastimada.

- Lo tendré maestra.

- Espero que te vaya bien, nos veremos. - diciendo esto Debora salió del salón y Cristal se despidió de ella.

- Qué raro, por qué soy la única que no nota nada extraño en ese chico, parecía buena persona, pero ahora... - recapacitó en todas las advertencias que le habían dado. - ...ahh, ya no sé - suspiró la chica - será mejor terminar con él en cuanto lo vea. - con esto salió del salón en dirección de su casa.

16 de Febrero del 2001