Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de knicnort3, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
Link de la historia original: www fanfiction net /s/ 8641927 /1/ Against-the-Odds
Capítulo 9: Natural
Después de que discutimos todo minuciosamente, discutimos todo de nuevo. Edward estaba tratando de hacerme entender cada aspecto de la elección que estaba haciendo, pero lo más importante, él todavía estaba tratando de convencerme de cambiar de opinión. Pero yo estaba decidida, y si él quería admitirlo o no, sabía lo segura que estaba.
—No tenemos que hacerlo hoy —dijo rápidamente—. Podemos esperar unos meses, así tienes más tiempo...
—No necesito más tiempo, pero Emmett sí y podría no conseguirlo. El bebé tardará nueve meses antes de que nazca, y ni siquiera sabemos cuánto tiempo tiene que tener para que ocurra el trasplante. Tenemos que hacerlo ahora.
—Pero todavía estarás ovulando mañana, ¿verdad? Quiero decir, es tarde. Podemos esperar hasta la mañana... o incluso mañana a la noche, de esa forma...
—No, esto tiene que pasar ahora. No quiero que lo pienses demasiado y me abandones.
Suspiró.
—Desearía que tú lo pienses un poco más.
—Lo he pensado lo suficiente. Cada día que esperamos es un día menos que tiene Emmett. Va a estar bien, ya lo verás —le dije.
Inhaló profundamente, y luego exhaló lentamente.
—Está bien, ¿entonces cómo quieres hacerlo?
Me encogí de hombros.
—Supongo que en mi cama. Solo me… sacaré los pantalones y tú puedes... ya sabes.
—¿Solo así? —preguntó con escepticismo, aunque no estaba segura de cuál era su problema.
—Sí. Quiero decir, no estamos haciéndolo porque queremos, así que mientras más rápido lo hagamos, y cuanto menos desnudos tengamos que estar, mejor. Ya va a ser lo suficientemente raro como es, definitivamente no quiero que me veas completamente desnuda.
Asintió distraídamente.
—Está bien, entonces... mientras más rápido termine, mejor. Te das cuenta de que esto va a ser incómodo, ¿verdad? Quiero decir, la primera vez para las chicas siempre es un poco dolorosa.
—Estaré bien —dije sin inmutarme.
Fuimos a mi habitación, y la tensión entre nosotros era palpable.
—¿Puedes... darme un minuto? —le pregunté con nerviosismo.
—Sí —respondió. Volvió a salir de mi habitación para esperar en el pasillo, y luego cerró la puerta para darme algo de privacidad.
Entré a mi baño adjunto y me solté el cabello antes de mirarme en el espejo por un largo minuto, tratando de controlar mis nervios.
—No seas cobarde —me dije. Estaba segura de que estaba haciendo lo correcto, pero aun así era estresante. Esta sería realmente la última vez que me vería como una virgen, y no pude evitar preguntarme si me vería diferente después.
Pero la parte más irreal de todo esto era el hecho de que Edward Masen era con quien estaba a punto de tener sexo. Edward jodido Masen. El mismo Edward que solía disgustarme y constantemente hacerme enojar, el mismo chico que yo le había pedido a Emmett una y otra vez que se deshiciera. Quizás él tenía razón, tal vez yo estaba loca. Si pudiera retroceder dos años y decirme que perdería la virginidad con Edward, probablemente vomitaría por todos lados y luego me dispararía... Pero claro, este no era el mismo Edward, y definitivamente yo no era la misma Bella. Ambos habíamos cambiado, y no solo crecido, sino que nos habíamos unido de una forma que honestamente podía llamarlo el mejor amigo que tenía.
Me lavé la cara y luego me puse una camiseta larga, así estaba un poco más cómoda. Después me miré una vez más en el espejo y suspiré antes de apagar la luz del baño. Regresé a la habitación y me senté en la cama debajo de las mantas antes de temblorosamente sacarme la ropa interior.
—Está bien, puedes entrar ahora —le dije a Edward con nerviosismo.
Entró lentamente, y pareció un poco sorprendido de verme ya en la cama.
—¿Estás segura? —preguntó una vez más.
—Te lo diría si no lo estuviera —dije ansiosamente.
Se acercó más a la cama y podía decir que él estaba tan nervioso como yo... tal vez incluso más.
—¿Debo apagar la luz? —preguntó con torpeza.
—Tiene regulador de intensidad... así que, tal vez solo bajarla —sugerí. Mientras menos pudiéramos vernos el uno al otro y asustarnos, mejor.
Bajó la intensidad de la luz y luego regresó a la cama, donde se arrodilló de mala gana. Doblé las rodillas para darle más espacio, lo que en realidad me hizo sentir un poco mejor al tener las piernas presionadas con tan fuerza contra mí.
—Oh, te conseguí esto —le dije recordando la revista que había comprado unos días antes. Estaba en el cajón de mi mesa de luz, así que la pude alcanzar con facilidad desde donde estaba sentada.
Me la quitó y pareció un poco divertido por primera vez en semanas.
—¿Playboy?
Me encogí de hombros.
—Pensé que ayudaría. —Como no íbamos a desnudarnos o hacer ningún tipo de juego previo, supuse que él podría necesitar algo para excitarse.
No respondió, pero noté que puso la revista al costado sin darle una segunda mirada.
—¿Estás lista? —preguntó tentativamente.
—Sí —dije con dificultad antes de acostarme pero mantuve las rodillas dobladas donde estaban.
Lentamente sacó la manta de mis piernas, y no pude evitar tener un recuerdo a mi última vista al ginecólogo. Por un momento estaba sentada en el consultorio del doctor con las piernas en los estribos, esperando para tener un examen. Era la única vez que alguien había estado en esa área, y de repente me sentí muy tímida y cohibida. Era una parte de mi cuerpo que nunca me había importado explorar, así que tener a Edward allí era extremadamente incómodo. Cada músculo de mi cuerpo se tensó, pero en lugar de expresar mis nervios, me mordí el interior de la mejilla para evitar hablar.
Estaba casi oscuro en la habitación, pero cuando lo vi desabotonarse los pantalones, obligué a mis ojos a mirar a cualquier lado menos allí.
—Si quieres hacer esto, vas a tener que abrir las piernas —dijo suavemente.
Oh, cierto.
—Lo siento —murmuré antes de obligar a mis músculos a relajarse lo suficiente para separar las piernas.
Subió mi camiseta larga lo suficiente para tener acceso, y luego se movió aún más cerca, así que sus muslos estaban presionados contra mí.
Tenía el corazón desbocado, y me pregunté vagamente si era posible morir por estar tan asustada. Pero la verdad era que era un tipo de miedo completamente diferente al que tenía cuando casi lo hice con Mike; este miedo no me hacía querer alejarme, era simplemente el miedo a lo desconocido y a estar seguro de que esto iba a cambiar absolutamente todo. Nuestra relación. Nuestras vidas. Todo. Nunca nada sería lo mismo de nuevo, y no había vuelta atrás.
—¿Estás segura? —me preguntó una vez más.
Asentí porque no estaba segura de lo fuerte que sería mi voz en este momento, y ciertamente no quería que él pensara que estaba tan asustada como lo estaba.
Se movió de nuevo y sentí algo tocándome allí, y luego hubo presión... y eso definitivamente no se sentía bien. Pero luego hubo más presión, y mi cuerpo de alguna manera encontró una forma de tensarse aún más de lo que ya estaba. Era como si él estuviera tratando de meter algo demasiado grande dentro de un agujero que era prácticamente inexistente, y dolía como el infierno.
Traté de aguantarlo. Traté de ignorar el tortuoso ardor de la presión que él estaba creando. Pero sentía que mis nudillos iban a salirse de mi piel por lo fuerte que estaba agarrando las mantas debajo de mí, y sabía que no podría aguantar por más tiempo...
Mis gritos eran amortiguados por mi propia almohada después de que mis manos temblorosas fallaran en mantenerse pegadas a sus posiciones y se movieran para esconder mi cara en un último esfuerzo por permanecer callada, y ese fue su punto de quiebre.
—¿Qué estás haciendo? —grité cuando lo sentí alejarse de mí. Cuando saqué la almohada de mi cara y me senté para mirarlo, él estaba del otro lado de la habitación abrochándose los pantalones—. ¿Eso es todo? ¿Ya terminaste?
—Esto está mal —respondió. Su voz estaba tensa por la culpa y la frustración que obviamente estaba sintiendo por el evento—. No podemos hacer esto. No puedo creer que dejara que llegara tan lejos.
—¡Tenemos que hacer esto! —respondí enojada—. No puedes alejarte ahora.
—Sí, puedo —dijo con severidad antes de agarrar sus zapatos y dirigirse a la puerta.
—Edward, te necesito —le dije desesperadamente.
Se giró hacia mí lentamente.
—No, lo que necesitas es olvidarte de todo esto. No habría funcionado, de todas formas.
—No lo sabes —discutí con las lágrimas cayendo por mi cara—. ¿Cómo lo sabremos si no lo intentamos?
—Lo intentamos. Esto fue intentarlo —dijo mientras gesticulaba hacia la cama—. No va a funcionar, así que tenemos que simplemente... parar.
—¿Cómo puedes decir eso? Después de todo lo que él ha hecho por ti, ¿cómo puedes simplemente... rendirte? Él nunca se rendiría contigo, ¡y lo sabes! —discutí emocionalmente.
Se congeló en estado de shock como si acabara de darle una bofetada en la cara.
—Eso no es justo —dijo lentamente—. Haría cualquier cosa por él.
—Obviamente no —desafié.
Negó con la cabeza.
—Esto no funcionará. Incluso si lo llevamos a cabo, las posibilidades de realmente ayudarlo son escasas, ¿y después qué? Estarás atrapada viviendo con esto por el resto de tu vida.
Resoplé.
—Ya hablamos de esto. Entiendo lo que estás diciendo, pero creo que me conozco un poco mejor que tú. No dejaré que esto me afecte, pero si me siento y no hago nada cuando existe la mínima posibilidad de que pueda salvarlo... eso es algo por lo que nunca me perdonaré, y créeme, tú tampoco lo harás.
Estuvo en silencio mientras consideraba todo lo que le dije, y luego suspiró derrotado.
—No quiero hacerte daño.
—Viviré —respondí de manera significativa—. Pero si no hacemos esto... él ni siquiera tendrá una oportunidad.
Podía ver el conflicto ardiendo en sus ojos, pero sabía que al final aceptaría. La consecuencia de nuestra decisión nunca podría superar la alternativa; no estaba dispuesta a rendirme sin pelear, y afortunadamente, él tampoco lo estaba.
De mala gana regresó y se subió a la cama, así que volví a mi posición anterior de acostarme boca arriba con las rodillas dobladas y separadas. Podía sentirlo en mi entrada de nuevo, pero se detuvo.
—Tal vez si tuviéramos algún lubricante —dijo vacilante, pero yo ya estaba delante de él.
—No podemos usar eso. Los lubricantes artificiales pueden ralentizar el esperma, y no quiero correr ningún riesgo.
—¿Cómo sabes eso?
—Investigué.
—¿Investigaste eso?
—Hay mucha información en internet sobre tratar de concebir.
Resopló.
—Bueno, uh… entonces podría ser más fácil si tú... ya sabes...
—¿Qué? —pregunté desorientada.
Se sentó sobre sus talones, así que me senté y dejé que mis rodillas se juntaran mientras él decía lo que fuera que estaba tratando de decirme.
—Bueno, no está funcionando porque estás demasiado tensa y cerrada. Debes tratar de relajarte, y la mejor forma de hacerlo es... ya sabes.
—No sé de qué estás hablando —admití.
—Masturbarte —dijo inesperadamente.
—¿Qué? —pregunté sorprendida, y un poco perturbada.
—Eso ayudaría con... todo. De hecho pensé que eso era lo que estabas haciendo cuando me pediste que saliera por un minuto.
—¿Eh? Eso es asqueroso —le dije, honestamente disgustada.
—¿Por qué es asqueroso? Todos lo hacen, realmente no es gran cosa.
—No todos lo hacen —dije defensivamente—. Tal vez todos los hombres lo hacen, ¿pero por qué una chica lo haría a menos que sea estrella porno o adicta al sexo?
—Porque ayuda —dijo de nuevo—. Muchas mujeres lo hacen siempre antes de tener sexo porque hace que las cosas se vuelvan... más suaves.
—¿De verdad? ¿Haría que... duela menos?
—Sí... ¿En serio nunca antes lo has hecho? —preguntó con incredulidad.
Negué con la cabeza.
—Ni siquiera sabría qué hacer.
Me miró pensativamente por un momento, antes de suspirar y moverse hacia mí una vez más. Asumí que se había dado cuenta que lo de la masturbación no iba a suceder, así que solo iba a volver a hacer lo que estábamos intentando antes. Me acosté de nuevo y dejé que mis rodillas se separaran de nuevo, y él se movió entre ellas. Igual que antes, lo sentí allí abajo... excepto que no lo sentí como antes.
¿Me estaba tocando con sus dedos?
—Tienes que relajarte —me dijo suavemente.
Pero entonces sus dedos comenzaron a moverse, y relajarse era una hazaña imposible.
—Siéntate —instruyó. No sabía por qué quería que me sentara, pero tampoco iba a discutir con él. Hice lo que me dijo, pero tenía que ser lo más incómodo que había hecho, porque su mano todavía estaba en mí. No podía mirarlo. Traté de mirar hacia otro lado, pero él estaba tan cerca y estaba demasiado oscuro para ver más allá de él, así que cerré los ojos.
—Bella, tienes que abrir los ojos —me dijo. Su voz estaba inesperadamente ronca, como si de repente le costara hablar.
Negué con la cabeza. No quería abrir los ojos. No quería ver nada de lo que él estaba haciendo.
—Bella, abre los ojos —me dijo nuevamente, pero esta vez fue más una demanda. Nunca antes lo escuché usar ese tono, pero era extrañamente atractivo en una forma que no entendía. No me estaba pidiendo que abriera los ojos, me lo estaba diciendo y no quería nada más que hacer lo que me dijo.
Los abrí lentamente y se encontraron con los suyos, y había algo allí, algo en las profundidades de sus ojos que nunca antes había visto y que no podía describir del todo.
—Ahora mira mi mano —insistió con firmeza.
No discutí ni protesté. No quería mirar a su mano porque estaba en mi cuerpo, pero de todos modos lo hice porque no me podía negar a esa voz.
Y entonces lo vi. Su mano estaba acunando mi área más privada... y luego comenzó a moverse de nuevo. Mi cuerpo se tensó por su toque, pero de alguna forma se relajó al mismo tiempo. Sus dedos comenzaron a trazar mis pliegues, masajeando suavemente mi sensible piel de una forma que hacía que pareciera que pertenecía allí. De repente no había nada asqueroso o aterrador en cómo me estaba acariciando, era casi hermoso en una forma que nunca esperé.
Me sentía tan expuesta y, sin embargo, era la cosa más íntima que alguna vez me había pasado, y ni siquiera podía imaginarme que alguien me tocara así aparte de Edward. Era simplemente... casi natural en una forma que nunca esperé, como si esa parte de mi cuerpo fuera suya; nunca me podría tocar allí porque le pertenecía a él.
Pero luego pasó su pulgar sobre la protuberancia carnosa en la parte superior, y me estremecí involuntariamente por la inesperada sacudida de sensación que causó. Esperaba que no se diera cuenta porque no estaba segura si quería sentirlo de nuevo, pero lo hizo y luego repitió la acción. Mientras más lo hacía, mejor se sentía. Lentamente alternó entre masajear y moverse rápido, frotando y acariciando, y un torrente de calor inundó mi centro y de repente sus dedos se cubrieron con algo que se sentía sedoso y húmedo.
—Sigue mirando —ordenó cuando involuntariamente dejé que mis ojos se cerraran por la increíble sensación que él estaba creando.
Obligué a mis ojos a abrirse y casi lo perdí cuando él deslizó un largo dedo en mi entrada. La vista de su dedo desapareciendo dentro de mí, envió una pulsación eléctrica a través de mi cuerpo, directo a mi centro. Toda la cosa era irreal, y sin embargo se sentía más real que cualquier otra cosa que hubiera experimentado en mi vida. No sabía cómo él sabía que obligarme a mirar tendría esa reacción en mí, pero estaba muy feliz de que lo hiciera, porque era absolutamente increíble y definitivamente cambiaría mi respuesta hacia todo el asunto.
Sin advertencia, tomó un segundo dedo y lo metió dentro de mí, y luego procedió a separar sus dos dedos como si estuviera tratando de estirarme. Era incómodo, pero extrañamente se sentía bien al mismo tiempo.
Pero luego hizo algo extraño. Después de cubrir sus dedos con mi humedad, llevó esos mismos dedos a sus pantalones. Él todavía estaba usando sus jeans, pero estaban desprendidos, exponiendo su ropa interior y un bulto bastante grande que solo podía asumir era una erección. Metió su mano bajo la cinturilla elástica y luego pareció acariciarse. No tenía idea de lo que estaba haciendo, pero cuando movió su mano de regreso a mi entrada y se volvió a cubrir los dedos con mi humedad solo para llevarlos de nuevo a sus pantalones, casi me volví loca.
—Lubricación natural —explicó. Su voz estaba aún más profunda y ronca que antes, pero era tan seductora que envió olas de deseo por todo mi cuerpo, y el hecho de que estuviera poniendo mi humedad en él de esa forma, me hizo impacientar. Lo quería dentro de mí, y ese deseo era físicamente doloroso.
De repente se arrastró por mi cuerpo, así que me vi obligada a recostarme, y se cernió sobre mí con su cara a solo centímetros de la mía.
—Dime que pare —susurró débilmente. Era su último recurso para hacerme cambiar de opinión, pero no había forma de que fuera capaz de hacerlo. Lo necesitaba, y esto iba mucho más allá de concebir un donante.
Negué con la cabeza ligeramente, así que él resopló y luego cambió su peso así podía bajarse los pantalones. Y entonces lo sentí en mi entrada una vez más, pero esta vez era diferente; esta vez mi cuerpo estaba prácticamente rogándole que entrara en mí... y finalmente, lo hizo.
Mientras embestía en mí lentamente soltó un gemido bajo, e inconscientemente me agarré a las mantas debajo de mí por soporte. Todavía era un poco doloroso, pero estaba tan consumida por el deseo que apenas lo notaba. La extraña sensación de tenerlo dentro de mí rápidamente se convirtió en algo más, algo que no era para nada extraño. Era como si estuviéramos hechos para encajar de esa manera, y cuando él colocó mi pierna sobre su cadera para poder moverse aún más, esa sensación solo se intensificó.
Cuando nuestros cuerpos se alinearon uno contra el otro, él se retiró y un gemido inesperado escapó de mis labios.
—¿Estás bien? —murmuró.
Asentí, así que él, afortunadamente, embistió de nuevo. Quería que se quedara dentro de mí, pero cuando comenzó a moverse adentro y afuera a un ritmo más rápido, no podía imaginar una sensación mejor.
—Gah, estás tan apretada —murmuró casi ininteligible. No estaba segura de si eso era algo bueno o no, pero tampoco me importaba, todo lo que me importaba era que no se detuviera.
Pero como solo me estaba sosteniendo de la manta debajo de mí, cada vez que él embestía todo mi cuerpo se deslizaba hacia arriba, y de repente mi cabeza estaba peligrosamente cerca del cabecero.
—Bella, agárrate a mí —insistió, así que sin tomarme un momento para pensarlo, envolví mis brazos debajo de los suyos y me agarré a sus hombros.
Estar presionada tan firmemente contra él solo aumentó la sensación, y lo siguiente que supe fue que todos los músculos dentro de mi cuerpo se tensaron nuevamente, excepto que esta vez era de alguna forma diferente. Fue desde las puntas de mis pies a la boca de mi estómago, incluso el cabello en mi cabeza parecía estar tensado de alguna forma. Por un breve momento tuve miedo. No entendía qué estaba pasando, así que traté de retenerlo, pero la lucha fue imposible y me vi obligada a soltarlo, permitiendo que la más increíble explosión de energía se apoderara de mí.
El calor inundó mi cuerpo en olas pulsantes, adormeciendo mis extremidades mientras pasaba.
Edward debió haberlo sentido también, porque se tensó y un gemido bajo retumbó desde lo más profundo de su pecho.
Y luego se quedó quieto.
—¿Estás bien? —me preguntó después de un minuto. Su voz todavía estaba ronca, pero sonaba mucho más relajada que antes.
No estaba segura de cómo sonaría mi propia voz en ese momento, así que solo asentí de nuevo.
Me miró por un momento con una mezcla de lo que parecía afecto y culpa pura y sin adulterar.
Apartó la mirada y se salió de mí, y luego rápidamente se prendió los pantalones antes de salir de la habitación.
Realmente quería ir tras él porque era obvio que estaba molesto, pero entonces recordé exactamente por qué lo habíamos hecho: para concebir un bebé. Todo lo que leí sobre el tema decía que debía quedarme acostada por un tiempo después del sexo para que fuera más fácil que el esperma llegara al óvulo, así que me obligué a quedarme donde estaba. Tendría que hablar con él más tarde.
Aunque estaba sola, me abrumó la realidad surrealista de lo que acababa de pasar. Edward y yo acabábamos de tener sexo. Ya no era virgen, y si todo iba según lo planeado, las etapas iniciales de la concepción podrían estar sucediendo dentro de mí. Era aterrador, y sin embargo, era algo de lo que estaba segura nunca me arrepentiría.
¡Hola!
Llegamos al prólogo, ¡y lo hicieron! ¿Creen que funcione? ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: Liz Vidal, Maryluna, cavendano13, Lily, lunaweasleycullen14, Tecupi, somas, piligm, Marie Sellory, saraipineda44, Anna, Jade HSos, kaja0507, patymdn, twilight-love1694, Kriss21, Cary, Tata XOXO, debynoe12, Paola Lightwood, Lady Grigori, calvialexa, MariePrewettMellark, Melany, tulgarita, Adriu, Vanina Iliana, jupy, Noelia, OnlyRobPatti, eliananayara, terewee, alejandra1987, y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
