Aclaración: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling
Capítulo 9- Primera batalla contra el miedo.
Al parecer no se podía abusar del hechizo. Dejaba agotados tanto a Voldemort como a Hermione ya que lo que hacía era extraer y entregar magia.
Como premio por el buen trabajo Voldemort le había llevado a la biblioteca y le había indicado que se tomara su tiempo para escoger el libro que quisiera. Una vez hecho aquello se sentaron uno al lado del otro en el sofá. Hermione se sentía como en los primeros días de su llegada. Los nervios le consumían al estar siempre tocando al Señor Oscuro. Lo que peor llevaba era que Voldemort todavía no había respondido a su especie de confesión. Nagini aseguraba que iba bien, pero si cuando ella no estaba convencida de lo que sentía cómo iba a saber lo que sentía él, si es que era capaz de sentir. Pensando en el día anterior decidió que definitivamente sí que era capaz de sentir.
Comieron en la misma biblioteca, tras sorpresa de Hermione por poder disfrutar de una de sus comidas preferidas.
-Hoy tengo que hacer una misión de reconocimiento- habló él por fin- Nagini nos acompañará pero para esta misión es importante que tú también puedas protegerte.
Tras decir aquello sacó algo de su capa. El corazón de la chica dio un brinco al darse cuenta de lo que era.
-¡Mi varita!- no pudo evitar exclamar. Voldemort sonrió ligeramente por dentro, en una especie de mueca-sonrisa.
-Úsala sólo cuando sea necesario. Cuando volvamos me la volverás a entregar.
Nagini tenía más razón de la que creían. Aquello era una muestra muy grande de confianza, así como una prueba que no estaba segura de poder o querer superarla.
-Nagini- llamó Voldemort. Como siempre la serpiente apareció de quién sabe dónde y se enroscó alrededor de su señor. Voldemort pasó el agarre alrededor de su cintura, internando la mano bajo su camiseta para seguir tocándola y desaparecieron de la biblioteca.
La mayoría de farolas que iluminaban el camino estaban rotas. La casa donde habían aparecido estaba medio en ruinas y el lugar apestaba a algo extraño. Voldemort pasó a agarrarle de la muñeca. Al ver que él usaba un lumos ella también decidió iluminar con su varita.
-¿Dónde estamos?- preguntó mirando por donde pisaba.
-En la casa de mi antigua familia.
No supo qué decir.
-¿Y qué hacemos aquí?
Sería más fácil si le podía ayudar en su misión y salir de allí en cuanto pudieran. El sitio no le gustaba nada.
-Alguien ha estado buscando algo por los alrededores. Trato de averiguar qué.
Eso no le dejaba ayudar mucho. Se dejó llevar por donde Voldemort iba sin perder su agarre. Nagini se deslizó al piso de abajo para seguir buscando.
Hermione, contra toda su ética, iba curioseando cada mueble, adorno o cuadro que le indicara más cosas del lugar donde había nacido Voldemort, aunque no hubiera vivido allí. A juzgar por el aspecto de todo, hacía tiempo que allí no vivía nadie. Al no estar demasiado atenta e ir fisgando donde no debía, Hermione se chocó contra el pecho de Voldemort cuando éste se detuvo de golpe. Le miró inquisitivamente cuando de repente su rostro se volvió de piedra y salió corriendo escaleras abajo, arrastrándola con él.
Justo a medio camino escucharon el siseo amenazante de Nagini.
-¡¿Qué demonios son esas cosas?!
Al menos una docena de extraños animales con la forma similar a un perro rodeaban y les separaban de Nagini. Por si no fueran poco, otros cinco bien rabiosos se unieron y dirigieron hacia ellos. Fueron los primeros en atacar y lanzarse hacia lo que acababan de considerar como presas.
Con un rápido movimiento de muñeca Voldemort les había lanzado por la ventana rota. Esa fue la señal para que el resto atacara en masa.
-Nagini, ssson demassiados para ti, essscóndete- ordenó Voldemort al mismo tiempo que lanzaba poderosos hechizos.
Hermione no tardó en unirse al ver que no les afectaba como debieran. Aquellos bichos repelían de algún modo la magia. Lo único que por ahora había funcionado era lanzarles por los aires pero rápidamente volvían, más rabiosos todavía, y se lanzaban a su yugular.
Los animales les rodearon amenazantemente. Al mismo tiempo se lanzaron todos al medio, entre ambos magos. Con una maldición Voldemort se tuvo que soltar de la chica si no querían que les despedazara. Debería haber realizado el hechizo de darle su magia cuando tuvo oportunidad pero no quería perder tiempo ni debilitar a Hermione.
La chica abrió sumamente los ojos cuando vio que Voldemort le soltaba para que pudieran esquivar el ataque, provocando que se separaran. Contempló cómo los animales le rodeaban y se preparaban para atacarle. Por primera vez en su vida no pensó.
Sin saber cómo desapareció y apareció delante de Voldemort justo cuando los animales se lanzaron a por él. El mago vio con terror cómo interceptaban contra el cuerpo de Hermione y ésta volvía a desaparecer con todos los animales. Simplemente desapareció.
Se dejó caer al suelo sin poder mantenerse de pie. Su magia había desaparecido.
-¿Mi ssseñor?- Nagini salió del lugar donde había logrado esconderse y se deslizó hasta quedar al lado de su amo.
-SSSe ha ido, Nagini, ha huido.
La serpiente miró alrededor sin poder creerlo.
-Arriesssgó la vida por ussted, mi ssseñor.
-Y luego huyó.
Con una mirada desprovista de cualquier sentimiento Lord Voldemort se puso de pie.
-Vamoss Nagini, en la aldea hay un lugar con polvoss flu.
Con un triste asentimiento la serpiente le siguió fuera de la casa. De verdad había pensado que con esa chica de pelo alborotado tal vez la situación podría cambiar, tal vez su señor hubiera encontrados sentimientos, aunque sólo fueran hacia una persona, que le hicieran desear vivir, no sólo ansiar poder.
Alzaron la mirada hacia las luces provenientes del pueblo y por la luz que la luna les proporcionaba la iluminación suficiente para avanzar. No bien avanzaron ladera abajo cuando el estruendoso ruido de cacerolas cochar dentro de la casa les frenó en seco. Si esas bestias habían vuelto lo iban a tener complicado para enfrentarse a ellas, pero lo harían. Dio media vuelta hacia la casa con la mirada más mortífera que había puesto nunca. Cruzó la entrada dispuesto a acabar con las bestias que habían regresado cuando se llevó la mayor sorpresa de su vida.
-¿Hermione?- su tono incrédulo le hizo alzar la cabeza del suelo donde había caído de culo tras chocarse con todas las cacerolas del lugar.
-¡Estáis bie…!
Se congeló antes de que pudiera terminar la frase. Voldemort se había abalanzado contra ella, le había envuelto en sus brazos y casi no le dejaba respirar. No pudo evitar devolverle el abrazo. O bueno, objetivamente aquello no era un abrazo. Le estaba estrujando contra él, buscando sentir su magia de nuevo y no sabía si estaba de verdad feliz de su regreso. Se regañó mentalmente, Voldemort no podía estar feliz por una cosa así. Pero ella todavía temblaba después de lo que había pasado y necesitaba que alguien le reconfortara.
Cuando Voldemort dejó de notar sus temblores se separó lo justo para mirar su rostro.
-¿Qué ha sucedido?
La chica le sonrió.
-Bueno… cuando se lanzaron a por ti no sabía qué hacer… así que no sé cómo pero desaparecí y luego aparecí delante de ti, y luego me desaparecí con todos esos animales encima y…- tragó audiblemente saliva- quería aparecer en un lago pero en lugar de eso aparecí sobre un acantilado- tembló al recordar caer sin poder frenar. Voldemort le apretó fuertemente sabiendo de sobra su pánico a las alturas- Cuando ya creí que moriría me volví a desaparecer y caí sobre la cocina- señaló sobre ella. Lo primero que había hecho al llegar había sido soltar su varita sin querer hacer ningún indeseado viaje más. Sólo quería que Voldemort le agarrase y nunca le soltase.
-¿Volviste por propia voluntad?- fue lo único que pudo decir Voldemort. El silbido de Nagini sonó como si alguien refunfuñara.
El rostro de Hermione se iluminó.
-¡Es verdad…!
De nuevo no le dejó continuar. Sus labios pasaron a impedir cualquier pensamiento más que concentrarse en él. Le apretó contra todo su cuerpo y se tumbó sobre ella en el suelo, sin dejar un solo segundo de besarla. Le besaba con ansia, con miedo, con deseo. Y Hermione respondió con igual abandono, dándose cuenta por quién acababa de arriesgar la vida y al lado de quién había vuelto. Sin esperar consentimiento Voldemort introdujo su lengua en su boca, dominándole sin dar un solo momento para dejarle luchar.
Se separaron sólo cuando el aire les fue indispensable. Se quedaron mirando profundamente a los ojos.
-Nunca nadie había arriesgado su vida por mí- dijo lentamente Voldemort- tampoco puedo creer que hayas vuelto a mi lado.
-¿Sería mucho pedir a cambio una confesión?- probó suerte Hermione. Se sentía feliz por primera vez en mucho tiempo. Ahora por fin sabía lo que quería.
Voldemort le volvió a besar, esta vez de forma más lenta.
-Sí, sería mucho pedir. Sólo tienes que saber que ahora eres completamente mía - la besó de nuevo cuando fue a replicar- y ahora volvamos.
Nagini decidió enroscarse sobre Hermione, quien seguía "abrazada" a Voldemort cuando desaparecieron del lugar.
Nunca había sido tan feliz de volver al cuarto de Voldemort. Éste le sentó sobre la cama y le fue curando todas las heridas con la varita. Cuando terminó le besó sobre los labios, se curó él mismo y fue a curar a Nagini.
Muchas cosas cambiaron a partir de ese día. Otra semana pasó sin noticias de sus amigos, lo que en sí era buena noticia ya que eso significaba que seguían en Hogwarts. Por parte de Voldemort, digamos que se había vuelto muy… posesivo. Casi nunca se separaba de ella y sólo cuando ella se lo pedía. En lugar de sentarle al lado le solía sentar sobre él, siempre manteniendo contacto. Tampoco se besaban siempre, sólo cuando quería callarle o en ratos esporádicos. De cara al público nunca, pero de alguna forma mostraba el cambio manteniéndole siempre pegada a él por la cintura, haciéndole vestir costosos trajes o permitiéndole algún comentario hacia el plan que desarrollaba, siempre que no afectara a la Orden o conllevara algún asesinato.
Todo esto sólo había mejorado el humor de Voldemort. Cada vez que besaba a Hermione potenciaba la cantidad de magia que recibía, y cuando le tocaba íntimamente en el beso casi parecía que su poder había vuelto a él por completo. Además, aunque le costara admitirlo aquella niña había hecho un gran cambio en su vida. Alguna tarde se encontró esperando las acostumbradas discusiones acerca de cualquier materia entre Hermione y él. Pero había cosas que no se podían cambiar, y él seguía siendo el Señor Oscuro.
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-A propósito- comentó Hermione leyendo sobre el regazo de Voldemort, que era mucho más cómodo que tener una mano siempre indispuesta- no me dijiste si encontraste lo que buscabas en la casa de los Riddle.
Voldemort posó una mano sobre el brazo de la chica para responder.
-No lo encontré, y eso significa que alguien sí lo ha hecho.
-¿Eso qué significa?
-Que alguien sabe más de lo que debería saber, y esa persona suele ser Dumbledore, una de las razones por la que el hijo de Lucius se tiene que dar prisa si no quiere tener un castigo pronto.
-Malfoy debe de tener mucha presión encima- intentó defenderle Hermione. No le gustaba nada los castigos de Voldemort. Parpadeó confusa cuando le sintió tensarse bajo ella.
-¿Le estás defendiendo?- inquirió con un tono mortal- ¿Después de lo que te ha hecho todos estos años? Dime, Hermione,- pronunció su nombre lentamente- ¿A qué se debe? ¿El joven rubio te ha llamado la atención?
Hermione alzó una ceja. No se podía creer lo que estaba escuchando.
-¿Malfoy? Claro que no. Por si no lo recuerdas no me gusta que utilices el crucio ni en Malfoy ni en Bellatrix ni en nadie. No porque defienda a un hombre voy a estar perdidamente enamorada de él- rodó los ojos al ver sus comisuras elevarse- sólo digo que Malfoy se veía muy demacrado la última vez que le vi aquí y no le deseo eso a nadie.
Voldemort terminó asintiendo, pero no soltó su agarre en el brazo.
-Mandaré a Severus supervisarle.
Hermione clavó los ojos en él, impresionada.
-Gracias- murmuró- Y bien, ¿qué es eso que Dumbledore no debería saber?
Voldemort soltó su brazo.
-No es algo que estés preparada para escuchar.
Ya debería saber que esos eran el tipo de comentarios que Hermione no soportaba.
-Me muevo todo el día entre Mortífagos, estoy veintitrés horas y cuarenta y cinco minutos al día con el Señor Oscuro y he aguantado muchas cosas a mi edad que ni debería imaginar, creo que podré aguantar un poco más.
Voldemort negó.
-No es cuestión de que no lo vayas a entender. Es tu ética la que se pondría en medio.
-Mi ssseñor- Nagini les interrumpió justo a tiempo. Saludó con un asentimiento a ambos.
-¿SSSí, Nagini?
-Greyback dessea hablar con vosotrosss ssobre un asunto de sssu manada.
Voldemort rodó los ojos. Hermione sonrió feliz al verlo. Le estaba pegando comportamientos más humanos sin que él se diera cuenta.
El mago se levantó dejando a la chica en el suelo y cogiéndole por la cintura. Internando como siempre la mano bajo su camiseta, caminó hacia la entrada del lugar. Esa vez Nagini les acompañó.
-¿Qué sucede, Fenrir?
El inmenso hombre lobo se dio la vuelta nada más escuchar la voz de su Señor. El instinto de la bruja le pedía salir corriendo bien lejos de aquel tipo. Por su culpa Remus había sufrido tanto en su vida, por su culpa miles de niños habían sido secuestrados y obligados a vivir algo que no querían.
Antes de contestar Fenrir aspiró fuertemente el aire. Clavó los ojos en Hermione con un brillo maligno.
-Mis felicitaciones por su hembra, mi señor- dijo antes que nada, pudiendo oler a Voldemort sobre toda la chica- Justamente venía a hablarle de ella- señaló con la cabeza a Hermione- y sus amigos.
-Adelante- ordenó Voldemort.
-Mis rastreadores han estado oliendo últimamente el rastro de Potter, su amigo el pelirrojo y ella- indicó hacia Hermione- muy cerca de Godric´s Hollow.
¿De qué demonios hablaba? ¿Qué hacían Harry y Ron allí? ¿Y por qué estaba también su rastro?
-¿Tú mismo comprobaste los rastros?- inquirió Voldemort desviando ligeramente la vista hacia Hermione.
-Sí, mi señor, y le puedo asegurar que es su olor.
-Yo me ocuparé del asunto. ¿Querías discutir algo acerca de tu manda?
-Verá, mi señor, con la nueva ley de restricciones a los licántropos el territorio de mi manada se ha visto exponencialmente menguado.
Voldemort asintió.
-Ya he tomado cartas en al asunto. Con un máximo de tres días la ley será revocada.
El rostro del hombre lobo se iluminó.
-Gracias, mi señor.
-Recompenso el trabajo bien hecho, al igual que castigo el penoso. Puedes retirarte.
Hermione volvió a respirar con normalidad cuando Greyback se marchó. Alguien debía decirle que vivir de forma salvaje no era escusa para no tomar un buen baño de vez en cuando.
-Nagini, ve a Godric´s Hollow y sssorprende a nuestrosss amigoss.
La serpiente asintió con un siseo entretenido.
-¡Espera!- exclamó Hermione- ¿Qué les vas a hacer?
-Por ahora nada, todavía tengo un trabajo que hacer, pero me vendría bien tenerles aquí prisioneros- Voldemort le cogió de la barbilla para que le mirase directamente- Hermione, no olvides que estamos en guerra.
La chica trató de soltarse, pero al tercer intento fallido dejó que se saliera con la suya.
-¿Y me podrías explicar qué hace tu rastro con tus amigos?
La bruja negó con la cabeza.
-¿Estás diciendo que me he ido con ellos?- inquirió indignada. Le miró con paciencia.
-Sé que no has podido ir con ellos, por eso te he preguntado por alguna otra explicación.
-No, no tengo ni idea qué están tramando o qué hacen en Godric´s Hollow.
-Tal vez sí que sea hora de que te cuente lo que Dumbledore ya ha descubierto. Ven.
Le llevó escaleras arriba sin perder el tiempo hacia la biblioteca. Una vez allí selló la entrada y el lugar para que la conversación se mantuviera en el más absoluto secreto.
-Espero que seas digna de la confianza que te cedo- advirtió. Esa vez le sentó a su lado en vez de sobre él.
-No quiero tu muerte, pero tampoco la de mis amigos- respondió sinceramente Hermione- evitaré cualquiera de las dos.
-Con el tiempo tendrás que decidir sobre a quién salvar y elegirás por mí.
No se podía creer el ego de aquel hombre.
-¿Entonces qué es eso que saben Dumbledore, Harry y Ron?
Voldemort aseguró su agarre sobre el brazo de la bruja.
-Eso se llama Horrocrux, y es la respuesta tanto a tu futura inmortalidad como la mía.
