Capítulo IX: primer enfrentamiento, reconociendo rostros

En el instante que Inuyasha sale del departamento, observa que la noche había caído por completo, no entendía como era que el tiempo se la pasó con tanta rapidez y suspira pensando si era buena idea irse y dejar a esa chica sola; piensa un solo instante si llegara Sesshoumaru, imaginaba que se traba de alguien agradable pero, si se trataba de su esposa, era algo que no se sabía responder.

Toma el elevador y sale del edificio, el guardia del lugar le desea una agradable noche y que tuviera cuidado pero el joven detective se queda un poco extrañado al ver una silueta que conocía a la perfección.

-Qué hace él aquí?- se pregunta para si mismo y cruza con cuidado la calle aunque, por observar a esa silueta, un foco proveniente de un auto lo deslumbra y casi es arrollado aunque…

-Fíjese!!!!- le grita el conductor que se va pero, nota que la zona estaba completamente vacía.

Llega a la otra esquina y mira que se trataba de Miroku, éste se muestra nervioso porque temía que sospechara que lo estuvo espiando.

-Debo decir que se trata de una coincidencia verte aquí, o… a qué se debe que me sigas?- pregunta con algo de seriedad Inuyasha.

-…yo… n.nUUU pasaba por aquí y te vi!- y se ríe pero, nota que el chico no le creía en absoluto.

Inuyasha no le dice más y sigue si camino para regresar a su casa pero Miroku lo sigue hasta quedar enfrente de él.

-Te quitas o te golpeo

-Dime algo Inuyasha, qué hacías en un lugar tan lujoso como ese? Quien vive ahí?

-No te importa- responde serio el detective- además, eso me responde que estuviste siguiéndome…

Con eso, el joven sacerdote se queda paralizado y trata de seguir a su amigo para pedirle una disculpa.

-…ya cállate, si tanto te urge saber, me di cuenta que aquí vive la chica que conocimos en la fiesta.

-Ah, ya… la que estaba en una silla de ruedas, verdad???

No le gustó la forma en como se expresó de ella pero decide hacer caso omiso a sus comentarios, aunque mira a todos lados para buscar taxi alguno pero…

-Oye Inuyasha, no te has dado cuenta que de un momento a otro, este lugar está un poco vacío y solo?- comenta de pronto Miroku- me huele a sospecha.

-Buena observación de tu parte y la comparto, mejor nos vamos con cuidado.

Ambos jóvenes asienten y miran hacia donde podrían irse pero, por un breve instante, Inuyasha se queda paralizado en medio de la calle y sus ojos se abren con sorpresa, Miroku se acerca a él y siente un pequeño escalofrío.

-…Inuyasha… estás…bien?- pregunta con un poco de nerviosismo en sus palabras y más porque, el chico no le respondía.

En ese momento, el joven detective no le hace caso y se va corriendo hacia otro lugar, éste se queda extrañado y presiente que algo estaba por ocurrir, y la mejor idea en ese momento no era más que tratar de encontrar a su amigo, antes que algo más raro ocurra.

El joven detective corre por las calles vacías de ese momento, sentía en su interior que algo le indicaba a donde tenía que llegar, era como si percibiera algo que nadie más pudiese percatarse porque, se detiene por un breve instante y mira la calle ya no solo sola, sino que también estaba oscura… sólo la luz de la Luna que aparecía lentamente iluminaba un poco el lugar.

Inuyasha de nuevo corre hacia una dirección indefinida cuando, su olfato percibe lo que parecía ser sangre, trata de mantener la calma y se encuentra en una pared a un joven de más o menos su edad que estaba muerto; el chico observa que tenía poco puesto que la sangre todavía se mantenía un poco fresca.

Se acerca un poco para ver mejor el cuerpo y nota con la poca luz que había, una extraña marca que ya había visto en ocasiones anteriores.

-Esa misma marca de nuevo…- piensa y llega a deducir que se trataba de un asesinato como los anteriores, analiza un poco como fue que ahora se trataba de un joven, pero… ya había visto hombre, mujeres y hasta ancianos que morían por la misma causa, se lo piensa de nuevo y se dice para si mismo que faltaba ahora los niños y los bebés.

Deseaba revisarlo un poco mejor pero, cierra por un breve momento sus ojos y observa unas imágenes muy extrañas…

-Miroku!!!!- grita y deja el cuerpo en ese lugar para regresar al sitio en donde había visto por última vez al joven.

Miroku por su lado buscaba a Inuyasha por todas partes pero no daba con él, se abraza así mismo porque decía que algo malo estaría por ocurrir, pero mira a lo lejos una silueta que lo asechaba.

Esa silueta lentamente se acerca al chico, éste por temor, no puede dar un paso más y más porque nota que sus ojos no eran de un color normal, se trataban de un dorado gélido y amenazador, como si se trataran de los ojos de un asesino.

-…nani…?- se dice para si y mira que el ser extraño está por atacarlo, de tal forma que éste lo esquiva pero su brazo es herido.

-…intruso…- musita la sombra con un dejo de molestia.

Y Miroku grita pidiendo ayuda porque una vez más el ser extraño trata de atacarlo y éste no podía hacer más que tratar de escapar, su rostro se muestra pálido y de temor, en su mente decía que no era buena idea seguir a Inuyasha, aunque pedía que alguien llegara en ese momento y tratara de detener a su atacante.

Observa con claridad que se trataba de una persona cuyos cabellos eran largos y de color de plata, poseía algunas marcas que lo definían como alguien que no era humano, y más por la forma en como lo miraba.

-… morirás…

Al decir esas palabras, estaba por acabar con la vida del sacerdote cuando, escucha un grito proveniente a pocos metros de separación de ellos; Inuyasha estaba ahí, y tenía en sus manos lo que parecía ser un revolver y una mirada desafiante.

-…a…amigo!- Miroku se alegra de verlo pero, nota como los ojos del detectives eran diferentes- nani?...sus ojos, son diferentes,… son… dorados?...y de nuevo, siento de el… una energía poco común…

En ese momento, el ser voltea y mira a Inuyasha, sonríe divertido ante el arma que llevaba el chico y decide acercarse a él para tratar de atacarlo pero, cual va siendo su sorpresa que éste lo esquiva con cierta facilidad y sin pensarlo dos veces, jala del gatillo.

El disparo falla y el ser le da un golpe de tal forma que Inuyasha sale rodando adolorido, y al mismo tiempo se toca su cabeza porque se siente un poco mareado, Miroku se acerca a él y observa que el color de sus ojos era normal de nuevo.

-…quien… eres…- musita Inuyasha tratándose de mover pero su amigo se lo impide.

-Qué?- Miroku por su lado no entendía nada.

El ser sonríe y con un zarpazo crea una ventisca que lanza a los dos más lejos, pero Inuyasha logra levantarse a tiempo y parecía que de nuevo entraba en un extraño trance en que no sólo sus ojos cambiaban de color sino que también sus cabellos se hacían plateados y aparecen unas orejas extrañas.

-…interesante… -musita el ser porque ve que de nuevo el chico regresa en si y salta hasta llegar a él de tal forma que lo detiene a tiempo que cayera al suelo.

Ambos se miran un instante e Inuyasha se sorprende al ver de quien se trataba, no creía con quien trataba en ese momento.

-Se…Seshoumaru…- musita sorprendido el detective y éste sonríe mientras sus rostros quedan muy cerca uno del otro, sintiendo muy cerca la respiración del otro pero el detective lo empuja.

-….

-NO puede ser,…..como es que estás aquí?- le dice el chico muy serio y se siente aun débil pero Miroku lo ayuda un poco.

-Inuyasha,… el detective más famoso del mundo,… es todo un honor que estés ante mi escena del crimen- responde Sesshoumaru en un tono casi burlón pero manteniendo esa frialdad que lo caracteriza.

-….usted, es quien ha cometido los asesinatos?

El hombre solo los mira con una frialdad que, Miroku deseaba que se acabara eso en ese momento aunque Inuyasha lo mira de forma desafiante.

-Por qué haces esto?...

-…veo que no eres tan bueno,… tu instinto te ha llevado hasta aquí, hasta mí- responde con un tono serio y molesto.

Inuyasha no entendía nada y mira que cerca suyo, estaba el arma que perdió minutos atrás y en un breve instante que se distrae Sesshoumaru, corre hacia ella para apuntarle pero, no se da cuenta que su oponente reacciona al mismo tiempo y apunta su cuello con su espada, en señal de que no era conveniente realizar un movimiento.

-Inuyasha…así te hacen llamar, verdad?- musita el ser mientras el detective lo mira molesto.

-Claro, nunca… pensé que usted tuviera que ver con todo esto, huele a la sangre de ese joven- responde tratando de escapar de el.

Miroku se sorprende ante eso, puesto que no entendía como un chico como él, pudiese distinguir algo como eso, aunque dentro de sí mismo, algunas preguntas se respondían lentamente…

El detective no creía que esa persona de nombre Sesshoumaru realmente sea el causante de esas muertes, en su mente decía que era él pero, al mismo tiempo imaginaba que era una locura; todo se debía a que la imagen de esa persona era diferente en ese momento, pues parecía una especie de demonio, un youkai para ser exactos.

-Se…sshoumaru, te pareces a él, pero algo me dice que eres… diferente ahora- dice de pronto Inuyasha mirándolo a los ojos.

-Torpe, somos la misma persona… digamos que cambio un poco de vez en cuando- responde un poco impaciente al darse cuenta que no era quien esperaba.

Sesshoumaru toma del cuello al joven y comienza a ahorcarlo de tal forma que Inuyasha no puede escapar; Miroku trata de hacer algo pero siente que no debía puesto que una vez más el detective parecía cambiar de aspecto porque sus ojos brillan con cierta intensidad mientras se muestran de un color dorado parecido a los de su atacante.

-BA…STAAAA!!!!!!!!!- grita Inuyasha de tal forma que, gracias a sus garras, hiere el rostro de Sesshoumaru y por lógica, se aleja de él mientras lo mira sorprendido.

-…increíble…- dice con una ligera sonrisa en sus labios y toca su herida.

-Deja de matar a más personas, o te mato yo mismo- lo amenaza sin dejar de mirarlo a los ojos.

-Eso te lo dejo a ti,… con esto, creo que declaramos quien podría llevarse la victoria, no?- comenta Sesshoumaru tratando de acercarse a Inuyasha y, éste no hace movimiento alguno.

-Por qué matas?

Cuando le hace esa pregunta, el ser se acerca hasta él y toma su mentón para mirarlo fijamente, mientras se acerca a su oído:

-Sería un tonto si te lo digo, … intenta averiguarlo, si puedes… claro- y para sorpresa del joven detective, Sesshoumaru sella esas palabras uniendo sus labios con los de él en un extraño beso, el cual deja a Inuyasha paralizado por la acción.

El ser sonríe divertido y desaparece del lugar, el chico por su lado cae al suelo y respira de forma entrecortada; no entendía nada de lo que estaba pasando y más porque mira sus cabellos que eran de color plata.

-Qué… qué rayos me está pasando???!!!!!- se dice para si mismo y siente su frente sobrecalentarse de tal forma que pierde por completo el equilibrio aunque, Miroku llega en el momento adecuado y atrapa a tiempo a su amigo.

-Así que… eres uno de ellos, amigo… pero, puedo decir que tú y él, se parecen mucho…- musita mientras lo recuesta un poco y acaricia su rostro.

El joven sacerdote lo observa mientras llama una ambulancia, lentamente regresaba a la normalidad: sus cabellos regresan a ese azabache intenso, así como sus orejas eran humanas de nuevo…no tardó mucho en llegar la ambulancia.

Mientras eso ocurría, Sesshoumaru miraba divertido desde lo alto de un edificio, se decía así mismo que era bueno colocar una barrera espiritual que evitaba que los intrusos se entrometieran en su deber… claramente tenía en su mente que el detective y su amigo, eran sus víctimas.

-…ya era hora de vernos las caras Inuyasha, veremos que tan bueno puedes ser, porque yo… seguiré con mi deber y acabaré con todas y cada una de mis víctimas- se dice así mismo y mira hacia el cielo estrellado de esa noche- tu presencia es diferente,… como la mía, como la de un youkai…jejejeje, esto será más divertido cada día- y desaparecer por completo del lugar.

Unas horas después, el detective despierta de pronto y se asusta al verse en un lugar completamente desconocido para él, Miroku se encuentra a su lado que suspira al verlo mejor.

-Dónde estoy?- es lo primero que se le viene a la mente.

-En un hospital amigo, vaya que fue un suceso muy extraño- dice Miroku mientras se acerca y se sienta en la cama.

-…supongo,… fue todo muy repentino…y sorpresivo…

El sacerdote lo mira un poco como preguntándole si recordaba lo que pasó y en especial sobre el cambio que sufrió en varias ocasiones, el joven detective lo mira sin entender nada.

-Miroku, que me está pasando?... me sentí que por momentos no era yo mismo, me sentía diferente y además,… me sorprende aún que… Sesshoumaru sea el causante de todo esto que está ocurriendo…

Para su amigo era una verdadera sorpresa, nunca había visto a Inuyasha con esa actitud; no se mostraba confiado y serio, sino se trataba de alguien inseguro, preocupado y hasta nervioso… era como si lo que estuviera ocurriendo realmente le afectara, algo que nunca le había pasado. Miroku no hace más que abrazarlo y éste se queda extrañado.

-Inuyasha, ahora entiendes que lo que ocurre no es normal?... ahora ya sabes quien es el culpable, se supone que se tienen que buscar las razones por las que actúa así y claro, buscar atraparlo, no?

-…pues si,… demo,…con lo que me está pasando, no lo sé…

-No sé si sea buena idea decirle,…pero puedo darme cuenta que esto está mucho más interesante y digno de irlo revelando poco a poco, aunque… yo igual tengo mis dudas…

-Miroku?

El chico sale de su trance y mira a su amigo, estaba ahora tan serio como siempre a tal grado que recibe un golpe de parte de Inuyasha.

-Será mejor que me vaya de aquí, no tengo porque estar así y más cuando ya sé quien es el asesino!

-Inuyasha, al menos deberías descansar hasta mañana… aún estás…- demasiado tarde porque el detective cae al suelo, puesto que no estaba del todo bien.

-…MALDITA SEA MI SUERTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Unas horas después, Miroku sale del hospital y camina por las calles de la cuidad, realmente se sentía un poco nervioso ante lo ocurrido, nunca se imaginó que las cosas pudieran salir de ese modo pero piensa que algún momento debía pasar; en su mente tenía la idea que era hora de dar a saber la verdadera razón por la que se encuentra trabajando con Inuyasha.

-Es increíble saber que un demonio,... mejor dicho, un ser como un youkai matara de esa forma, además… que se hiciera pasar por un humano, ahora la duda… ¿por qué mata a esas personas que tienen en común un tatuaje?... por qué mujeres, ancianos, todos los que posean esa marca…? Tengo entendido que esa marca pueda que pertenezca a una secta o algo por el estilo… kami-sama, estoy tan lleno de dudas como Inuyasha mismo…

Y sigue su camino hasta llegar a su templo en donde lo esperaban esos dos seres tan peculiares, Jaken y Myouga lo saludan y se extrañan de verlo más serio de lo acostumbrado.

-Qué ocurre Miroku-san?- pregunta Myouga.

-Ya se sabe quien es el culpable de las muertes, es un youkai…. Inuyasha lo nombra como Sesshoumaru.

-NANI???- dice Jaken muy nervioso-…. Youkai??? Pero, como?...

-… su apariencia no era completamente humana, además… Inuyasha lo descubrió usando su instinto, él... tampoco es normal.

-Eso ya nos había comentado- responde Myoga- así que ya está comprobado, verdad? Él es el hanyou que estamos buscando…

Miroku asiente de tal forma que ambos seres se miran con la esperanza de que las cosas se les estén facilitando y el joven les sonríe para después irse a descansar porque había sido un día muy agitado y, demasiado raro.

Por otro lado, en el hospital, Inuyasha se encontraba muy pensativo… recordaba cada momento de lo ocurrido y sobretodo, aquellas palabras que tenían que ver con instinto.

-Sesshoumaru, ya decía yo que tu apariencia era idéntica pero, no entiendo por qué estás acabando con esas personas?... todas poseen esa peculiaridad de que tienen un extraño tatuaje, qué es lo que tramas? Acaso tu esposa lo sabe? Que realmente eres un… asesino?... aunque sepa quien es el causante, me siento como en el inicio, puesto que debo saber por qué lo hace y por supuesto, detenerlo…-piensa para si mismo- aunque debo decir que me preocupa más lo otro, esa apariencia,… Miroku dice que es un youkai pero, no se supone que esa clase de seres son mera invención de los antiguos pueblos?.. y a mi?...

Eran una de las tantas cosas por las que su mente lo mantenía intranquilo y, en cierto punto, nervioso, algo que nunca había sentido y más cuando se trataba de su trabajo pero en esta ocasión era algo diferente porque las cosas no eran tan sencillas como el esperaba… algunas cosas que nunca se esperó estaban surgiendo y de algún modo sentía que estaban entorpeciendo, de alguna forma, su trabajo. No tardó mucho en quedarse dormido, lo ocurrido en esa ocasión le había sido muy agotador, puesto que esos cambios tan repentinos que sufrió lo cansaron mucho…

Kagome se hallaba en el suelo y no podía levantarse, se había caído de la silla al sentir un poder muy fuerte que la asustó demasiado, ya que sintió a su esposo y a otra presencia que la puso nerviosa y al mismo tiempo, con el deseo de ayudar pero le era imposible. Su respiración era entrecortada y de sus ojos vacíos, salían unas cristalinas lágrimas porque lamentaba su estado… no podía levantarse por su cuenta y menos gritar para pedir auxilio aunque, eso no tardó mucho porque ante sus ojos aparece Sesshoumaru con su forma youkai.

-…Kagome!!!- dice Sesshoumaru asustado al verla así pero ella, lo mira con sorpresa y al inicio titubea para que éste la tomara con delicadeza en sus brazos y la llevara a su habitación-

-Sesshoumaru, por qué estás así? Como osas presentarte ante mí con esa forma,… percibo que has acabado con la vida de alguien más, ne?-le dice en tono muy preocupado de tal forma que su esposo la mira muy serio y luego acaricia con ternura su rostro delicado como una fina porcelana y al mismo tiempo, le sonríe.

-Porque deseo con toda mi alma salvarte de esto,… encontrar al culpable de tu estado- le responde y besa su frente.

-Yo estoy destinada a terminar así, ya no hagas más esto… sentí que estabas en peligro!... quien era la otra presencia? no puedo reconocerla!- comenta la chica mirándolo con mucha preocupación.

El youkai se queda en silencio unos segundos, no sabía si era adecuado decirle que Inuyasha era la otra presencia, toma un poco de aire y al mismo tiempo toca las cálidas manos de Kagome mientras la observa con esos ojos dorado gélido.

-He encontrado a mi rival, al obstáculo que me podría evitar llevar a cabo mi deber…

-Rival?...pero si lo que estás haciendo está mal,… quién es?- pregunta muy atenta a lo que estaba por saber.

-Quien más, el gran detective Inuyasha… aquél joven que ambos conocemos.

Inuyasha-san,… era de esperarse, desde que llegó a Japón se ha vuelto tu rival,.. tu obstáculo como dices, acaso… peleaste con él?- pregunta la chica evitando dar a mostrar que él estuvo toda la tarde con ella.

-Así es, tuve un pequeño enfrentamiento con él, aunque hubo un momento que su presencia no era humana… era, parecida a la mía.

Con eso, las suposiciones que Kagome poseía sobre él, quedan afirmadas puesto que en el tiempo que estuvo con él, sentía por instantes una extraña energía proveniente de él… en su interior se decía que ese chico no era una persona cualquiera, sino que se trataba de un ser parecido a su esposo; por un momento, eso le ocasionó un nerviosismo que llega a observar Sesshoumaru puesto que eso le daba a entender el era el único que podría ayudarlo…

-Ocurre algo Kagome?

-No,… nada, anata… deberías tener cuidado ahora, Inuyasha-san después de todo, es un reconocido personaje en la policía a nivel mundial, y sí dices que tiene una energía parecida a la tuya… con más razón, no quiero que te pase algo por mi culpa.

Con esas palabras, su esposo la abraza con mucho cuidado y después la mira a los ojos para darle a entender que estaría bien, algo que Kagome no se siente muy satisfecha pero, era mejor calmarse o su esposo sería capaz de hacer cualquier cosa para verla tranquila.

En ese mismo instante, Sesshoumaru regresa a su forma humana para después descansar un poco luego de ese incidente tan extraño… por un lado, se sentía un poco extrañado porque en todo ese tiempo, nadie lo había visto y sobretodo, que estuviera vivo para contarlo; él sabía que, desde el momento que Inuyasha llegó a Japón, se le iba a dificultar llevar a cabo su deber… la misma Kagome se lo advirtió, y ahora no era momento para retractarse más bien, evitar que esa persona le impida llevar a cabo algo que él llama como "venganza divina".

-Inuyasha, quien lo diría de ti,… a simple vista pareces un humano cualquiera pero, tu sola presencia indica lo contrario, siento que escondes algo que nadie ha visto… hoy fue diferente, no eras el torpe que conozco…aunque ahora nos hemos declarado la guerra, por así decirlo, yo sé que serás capaz de buscar la razón de mi acto pero, no será fácil, puesto que estás tratando con un ser fuera de este mundo, si es necesario, te mataré…

De esa forma, todos y cada uno de ellos parecían que tenían algo en mente, algo los estaba acercando un poco más a lo que realmente estaba ocurriendo…mientras ocurría esto, dos seres salían de un templo a toda prisa; se habían percatado que Miroku estuviese dormido para salir de ahí sin que se diera cuenta de ellos…

-Jaken, crees que es una buena idea?- pregunta la pulga dando largos saltos para tratar de alcanzar a su amigo sapo.

-Si no lo hacemos por nuestra cuenta, ese Miroku nunca lo hará! Con la forma en cómo llegó hoy, da por hecho que se está tomando su tiempo y no, no se puede…

-Pero tranquilo! Deberíamos regresar… estará preocupado Miroku.

Pero el sapo verde de baja estatura no le hace caso de tal forma que sigue su camino sin rumbo fijo, Myouga suspira derrotado y lo sigue, sólo que piensa que no es lo más adecuado y más, porque dos seres como ellos serían muy extraños entre un mar de personas aunque tenían en claro que no cualquier persona podía verlos…aunque el principal problema sería que personas con "poderes especiales", sin importar que fuesen del bando de los "buenos" o de los "malos" pudiesen tener esa habilidad… ver a dos seres que al parecer, buscan a alguien, a un ser que Miroku ya encontró pero, por algo no ha hecho nada… solo esperar y observar qué pasa…

Los dos seres extraños se pierden de vista por completo, su deber era encontrar a ese ser que pudiera ayudarlos aunque… eso equivaldría a arriesgar su vida o bien, la del propio Miroku quien es el que está a cargo de ellos.

Fin del capítulo IX

Y aquí les traigo otra entrega de este fic… como ven, Inuyasha ha descubierto que Sesshoumaru es el causante de las muertes; pueda que para algunos suene tonto pero, el detective nunca lo había visto de cerca y en esta ocasión tuvo la oportunidad, en el caso de Sessh, pues tampoco lo había notado mucho y ahora, ambos podrían hacer muchas cosas para acercarse al otro.

Las cosas están cada vez más raras, se ha observado que Miroku, Inuyasha y Sessh tienen un propósito que desean cumplir sin importar lo que pase y, de algún modo, Kagome está involucrada en ello ¿qué pasara? Inuyasha por su lado, ha sentido algo raro en su interior de tal forma que Miroku se ha dado cuenta que no es una persona cualquiera mientras que, Sesshoumaru teme que se trate de un obstáculo que le pueda impedir en algún momento su deber…

Bueno, n.nU por ahora no contesto reviews pero daré a saber algo que muchos me han preguntado en varias ocasiones… sobre la pareja… u.u temo decirles que por ahora no tengo algo claro, como han estado leyendo es un Sessh/Kagome y en ocasiones, se acerca a un Inuyasha/Kagome, pero les sugiero que sigan leyendo porque en cualquier momento podría cambiar, aunque… sobre las escenas extrañas entre Sessh e Inu, después observarán porque ocurren, n.nUUU yo dije que este fic sería un poco diferente, y bueno… perdonen por no dar una respuesta clara pero aún no sé a quien elegir y, no es momento para tomar esa decisión, ya que la trama no está totalmente formada para dar un indicio sobre ello o bien,… dar pistas que nos lleven al resultado de la pareja final; en parte depende de ustedes, de acuerdo a sus comentarios y sugerencias…

En fin, los dejo, XD acabo de regresar de un viaje y ando un poco cansada, nos veremos en la siguiente actualización de este fic!

Se despide con mucho cariño,

Bunny Saito n.n