Y sin más, aquí una nueva actualización. ¡A leer!


"Odiaba todo de él. Odiaba cada instante que había pasado en su presencia." Aquel pensamiento era tan cierto que inspiró con fuerza cerrando los ojos.

"No iba a dejar que el odio matase el amor." Sonrió suavemente dejando que el sueño le inundase.

Mañana... Tenía que hablar con Draco.


- El día del Baile -

El despertar, para variar, fue más apacible al notar menos gente en la habitación, no se escuchaba a penas ruido, que placer.

Los alumnos más jóvenes se habían levantado hace un rato, llenos de nervios, encanto y desesperación porque llegase ya ésta noche, la noche del baile. Los de primer curso eran los más eufóricos en ése sentido, era su primer baile en Hogwarts, un lugar dónde si quiera acababan de comenzar a explorar y vivir, y de seguro la mayoría estaba a éstas horas correteando sin caber en ellos mismos.

Se colocó las gafas y dejó escapar una ligera sonrisa. Aún recordaba su primer baile, la primera vez que le tomó la mano a una chica allí, su túnica de gala perfectamente arreglada y regalada por nada más y nada menos que Hagrid. Torció la sonrisa un momento por la melancolía que le producía. Miró a Ron desde ahora sentado en el filo de la mullida cama y le lanzó su propia almohada.

- Despierta o no llegaremos a desayunar.- Fue lo único que le dio tiempo a decir antes de escuchar todas las maldiciones que sabía su amigo por la boca.

El desayuno fue entre risas y más risas acerca de aquella noche, lo necesitaba después de casi un día entero sin comer, no pensaba volver a hacerlo. Y no estaba de más decir que aquel que no tenía pareja era la comidilla de la burla sana, pero en aquel instante, aún nadie sabía que no tendría pareja, si quiera Ron, y era mejor así.

Lo que convertía el día del Baile de Invierno en un día perfecto, era la ausencia de clases, tanto por la mañana como por la tarde debido a varias experimentaciones a lo largo de los años de que era imposible calmar los ánimos durante las clases, y claro, ardía la mundial.

Tomó aire sereno ya casi frente a la puerta de Snape. Se había marchado alegándole a Ron la verdad, que tenía que ir al despacho del Profesor, y obviamente, no había necesitado darle más detalles referente al tema, asintió lentamente y lo dejó marchar con un: "Ten cuidado". Aún no comprendía que no era tan odioso como se esforzaba por demostrarle a los demás.

Se mordió el labio inferior una vez llegó a la puerta. Se dispuso a tocar cuando el mecanismo se accionó, en un primer momento pensó que sería autómata, como la última vez, pero ésta, Severus apareció tras ella con picaporte en mano. Aún si quiera lo tenía cerca suya y su respiración comenzó a agitarse de pronto. Parpadeó rápidamente despertando de su pequeña ensoñación y penetró en el despacho, escuchando la puerta cerrarse.

- ¿Qué tal ha dormido Potter?- Preguntó una voz sinuosa a sus espaldas.

- Muy bien señor.- Sí, volvería a llamarle con respeto, no le apetecía excederse en confianza aún. Ladeó la cara buscándolo con la mirada. Y allí lo encontró caminando hacia él lentamente, sin prisa.

Colocó sus manos alrededor de su cintura y dejó atraerse de sus manos a ambos lados de sus mejillas, guiándolo hasta un punto más alto, sus labios. Fue una fracción de segundo, como si quisiese probarse algo, como si buscase... ¿Una cura? Rompió la unión y lo miró profundamente. Por un momento pensó que se separaría de él y de verdad, sintió pavor por aquel pensamiento, pero volvió a no llegar. En su lugar, acogió de nuevo sus labios, relajando los músculos que se le habían tensado automáticamente. En mitad de éste no pudo evitar sonreír, no iba a encontrar la cura para aquello, ni si quiera con su Libro de Pociones.

Enarcó una ceja al notar la sonrisa del muchacho. ¿Se habría dado cuenta? Separó sus labios de nuevo echando de una corta ráfaga aire por la nariz en tono de reproche. Se topó con sus ojos, con su sonrisa. Una cara feliz irradiando euforia. "¿Cómo podría imaginar que algún día vería ése rostro infundado en alegría por él?" Por primera vez enfrente de Harry, ascendió una de sus comisuras unos milímetros para esbozar lo que para él era una media-sonrisa que dejó sin aliento al moreno.

Nunca. Nunca lo había visto sonreír, era... Como si los pequeños pliegues que se formaban a su alrededor no importasen. La línea de sus labios se hacía más prolongada, más vivaracha y sobre todo, por él. Sí, se había emocionado. No necesitaba escucharle decir ninguna palabra, le había sonreído, a centímetros de su sonrisa, con sus manos rodeándole las mejillas y las suyas propias su túnica negra por debajo de la capa.

- ¿Éste es el castigo?- Preguntó entre dientes sin terminar de borrar la sonrisa.

- ¿Prefiere limpiar retretes de Slytherin?- Propuso inquisitivo estirando un poco la cabeza hacia él, acariciando suavemente sus mejillas con los dedos pulgares de ambas manos.

- Quedarse aquí con usted es mejor que cualquier cosa.- No dudó el responder lo que realmente quería mientras sentía sus caricias, pagándole rubor a cambio de ellas.

- Tendré que castigarlo entonces más a menudo.- Se limitó a decir con un puto de picaresca en su tono severo y firme que nunca cambiaba y por favor, no quería que cambiase.

- Encantado.- Se atrevió a contestar. Descendieron ambos sus manos y pudo ver únicamente la sonrisa encantadora que Harry llevaba, aquel muchacho lo iba a traer de cabeza, si no lo traía ya.

- Aún así vas a ayudarme con éstos libros.- Borró parcialmente su sonrisa pasando a ser una medio enfadada medio graciosa acompañada de un ligero suspiro.

. Ya se acabó lo bueno.- Se atrevió a decir en un murmullo tan ligero que Severus escuchó aunque fingió no lo había hecho, ya que de espaldas a éste tomando los libros se escapó una suave sonrisa que lo dejó anonadado por unos segundos.

Apenas fueron 2 horas, pero aquellas dos horas le había prestado más atención a sus elegantes movimientos mientras escribía en unos pequeños pergaminos bastante desgastados, que a los libros sobre Defensa de Artes Oscuras que tenía que leer como "castigo", quizás todos los castigos dejarían de ser fregar pasillos, limpiar habitaciones o ordenar decenas y decenas de libros, leer en su compañía era tan grato y gratificante que no le importaría en absoluto pasar las tardes allí "castigado".

- Ya he terminado.- Suspiró cansado dejando el par de libros pequeños que tenía que leerse, realmente estaban llenos de más bien dibujos, había sido como un comic.

- Bien.- Asintió satisfecho mirándolo por encima de sus lentes. Notó el pavor que éso parecía causarle y mantuvo ésa postura unos segundos hasta que mirándolo se echó hacia atrás en su silla para levantarse, pero ésta vez no le hizo falta.

Harry se acercó a él con sumo cuidado, colocó una de sus manos a la altura de su barbilla, cubriéndole toda la mejilla y el calor que desprendía y posó tan suavemente sus labios que pensó era una pluma la que se los rozaba. Los movió muy lentamente, dejando pasar los segundos entre cada movimiento sin prisa, condicionado ésta vez por lo que quería dejar demostrar: el joven. No le permitió en ningún momento colocarle ninguna mano encima, sólo él tenía la suya en su mejilla y así seguiría siendo. Se incorporó un poco obligándolo a estirar el cuello hacia arriba para continuar con aquel pasivo beso que realmente estaba haciendo entrar en deseos al profesor. Notaba como aquel ritmo era demasiado lento, pero también cómo podía estudiar los labios del Gryffindor, su textura, su complexión, la distancia a la que los separaba para dejarlos de nuevo sobre los suyos, el tiempo que tardaba en hacerlo. Fascinante. No quería que lo soltase bajo ningún pretexto, que lo hiciese si era capaz. De nuevo, algún ser superior dictaminó que sería la hora de comer y todos debían de estar en el comedor. Suspiró para sí mismo cuando dejó de sentir sus labios.

Descendió su cabeza volviéndola a dejar estática en su sitio. Pudo contemplar cómo tomó su libro de Pociones mirándole para obtener su consentimiento. Únicamente asintió recordando algo, hoy era el baile... ¿Con quién iba a ir Harry?

- ¿Irás al baile?- Preguntó en un segundo en el que aún sentía su mano en su rostro.

- ¿Eh? Claro.- Aquello lo pilló de sorpresa.

- ¿Con quién iras?- Añadió algo curioso, ¿iría con pareja? Apretó un poco la mandíbula, no le hacía gracia que lo hiciese. No apartó la mirada de él desde su silla en ningún momento.

- Bueno... Iba a ir con Draco pero...- Tragó saliva algo apurado por su reacción, lo que menos quería era que...

- ¿Con Draco?- Aquello. Una ceja enarcada y una expresión indiferente que denotaba las malas pulgas que aquello le daba.

- Sí, pero no voy a...- Cortó el contacto visual con él violentamente, volviendo a sus pergaminos.

- Te dije que no te acercaras a él.- Recordó con la voz algo ronca.

- Pero es solo un baile, además, ahora iba a decirle...

- De parejas.- Puntualizó tomando con elegancia la pluma que había soltado minutos antes sobre el escritorio.- Puedes ir con quien quieras de pareja.

- ¿Severus Snape celoso?- Se armó valor para preguntar con cara divertida sin dejar de mirarlo, realmente, le causaba felicidad que se pusiera de aquella forma, pero no le había dejado terminar la frase. Aguantó la risa en sus mejillas.

- No digas estupideces.- Se limitó a decir haciendo una mueca de desagrado.- Ve con él, o con quien quieras.- Habló tranquilamente, como si no le importase, o aquello quiso denotar.

Sabía que Severus tenía demasiado orgullo, y que no había roto todas sus barreras, pero sin embargo, ¿de verdad le costaba tanto decirle que no fuese con nadie? ¿Tan poco le importaba?

- Ah, ya veo que te da igual.- Murmuró simplemente negando con suavidad, era increíble.

- ¿Por qué me iba a importar?- Alzó ambas cejas mirándolo de nuevo con algo de suspicacia y desinterés.

Iba a ir con Draco. Como no. ¿Cómo podía ser tan estúpido? Dejarse embaucar por un mocoso que realmente era como su padre. Había fallado de nuevo.

- No, por nada.- Se quedó sin moverse un ápice de pie enfrentando ésa mirada estupefacto.- No tiene caso estar aquí encerrado con alguien por quien sientes algo, tanto como para ir solo al baile, que era lo que tenía que decirle a Draco.- Hizo una mueca amarga mientras lo miraba desde allí incrédulo por las palabras que le había dicho anteriormente, y su expresión sin cambiar.- Pero no importa, iré con él.- Se mordió el labio inferior totalmente alucinando por su indefencia.

- Como qui...- No le dio tiempo a terminar de responderle si quiera, se acercó a la puerta decidido y ésta vez salió despedido por ella sin aguardar palabra alguna bajo el umbral. De verdad, le habían dolido sus palabras. Aunque supiese que no podía esperar nada del profesor, que no obtendría nada, que estar con él sería como una cacería sin pies ni cabeza, lo había intentado. Agachó la cabeza negando con amargura, era idiota.

La comida le sentó como grajeas con sabor a mocos. Horrible. Apenas probó bocado, y se sentía tan mareado que pensaba no llegaría hasta su propia sala.

Se pasó una mano por la frente cansado, joder. Si lo que quería era separar a Harry de Draco... Lo había hecho perfectamente. No solo lo había inducido a ir con él al baile, si no que por alguna magia oscura, le creía sus palabras sobre la negación que iba a darle. Con la mano restante dio un fuerte golpe contra su escritorio de dura madera que resonó en todo su despacho. ¿Por qué no se lo había dicho antes? Se apretó con más fuerza la frente. ¿Qué era lo que había sentido? ¿Celos? Una imagen de él de adolescente le asaltó con nostalgia y algo de dolor. Lily y James paseaban por uno de los pasillos agarrados de la mano junto con un libro volando alrededor suya. Ambos reían. Él los observaba desde la otra punta sin que notasen su presencia. En aquel momento, y cada vez que veía a James Potter podía sentir aquello que acababa de... Sentir. Celos.

Cerró los ojos algo aturdido. No podía echarse atrás e ir a buscar al joven. Sería perder su respeto, ir tras él sería como un perro de 3 cabezas tras su amo. Se negaba en rotundo a serlo. ¿Sería de verdad capaz de ir con Draco? ¿Lo... Habría perdido? Descendió la mano de su frente hasta la mesa recostando la cabeza en el respaldo. ¿Por qué todo era tan difícil? ¿Por qué se tenía que haber fijado en alguien después de tantos y tantos años sin necesidad de ello? "¿Por qué Harry Potter?"


- Ron, déjame en paz.- Suficiente tenía ya para que el pelirrojo le atosigara con el asunto.

- Pero Harry, deberías de calmarte y pensar en...

- ¡Te he dicho que me dejes!- Se volvió algo agresivo hacia él dando por zanjado el tema. Ron se quedó mudo mirando a su amigo con la boca entreabierta pretendiendo seguir hablando, pero únicamente asintió.

- Será mejor que vayamos a prepararnos.- Dijo secamente agradecido por haberlo callado, aunque se sentía algo mal por él, no debió de hacerlo de aquel modo.

Lo que había empezado siendo un día prometedor, su 6º Baile de Invierno, acababa de volverse uno de los días más amargos que estaba viviendo en ése momento. Todo seguía como el plan inicial, o al menos en apariencia, no le entusiasmaba la idea de ir, y aunque Ron estuviese enfadado, le volvió a dirigir la palabra para decirle que debía asistir. Tenía un compromiso con Draco. Él no era de romper compromisos y dar falsas expectativas, no como tal profesor que le acababa de demostrar lo cuantísimo le importaba. Y se había creído cada beso...

Se enfundó en su túnica de gala frente al espejo y con sumo cuidado de no arrugarla. Se quedó frente al espejo que le mostraba una imagen completa de sí mismo durante unos segundos. Recordando el espejo de los deseos. Si ahora mismo pudiese ver algo en él... ¿Vería a Snape reflejado en él pidiéndole disculpas? Dejó escapar el aire por la nariz lentamente. No, era solo éso. Un deseo.


¡Hasta aquí la actualización!

¿Qué os pareció? ¿Pensáis que realmente irá con Draco? ¿Y Severus?

Espero que os haya gustado y ya sabéis... ¡Comentadme qué tal os pareció!

newfictioner: Me alegro de que te haya gustado el capítulo ^^ Desde luego me gusta mucho dar giros.

lucas1177: Siento entonces éste capítulo amigo lector, pero... creo que no te habrá gustado pues en demasía si has llegado a leerlo completamente. No me opongo a los gustos de cada cuál, ya que para gustos colores... ¡Espero verte si no por otra historia algún día!

¡Un saludo y hasta pronto queridxs lectores!