CAP.10 SORPRESA, SORPRESA
Cuando el paró el coche en la puerta del hospital, Jou les esperaba con una camilla y dos enfermeras. Rápidamente la subieron con cuidad y la entraron en urgencias.
-Toma Jou, su tarjeta del médico- el castaño le entregó la tarjeta falsa a su amigo.
-No te preocupes, quedaros en la sala de espera, luego saldré a deciros algo.
La familia Yagami pasó a esa fría habitación a esperar. A pesar de ser domingo, estaba casi llena, por el pasillo se podía ver a médicos y enfermeras pasando constantemente de un lado para otro. Tanto los nervios se habían apoderado de Taichi, hacía hora y media que la habían entrado y aun no les habían dicho nada, cuando ya estaba casi al borde de la desesperación, Jou apareció por el umbral de la puerta.
-¿Cómo esta? ¿Se encuentra bien? ¿Dónde está? ¿Podemos verla?
-Tranquilízate Tai o tendré que ponerte un calmante… la hemos sedado, está en la habitación 37, podéis pasar a verla de uno en uno.
-Pero ¿está bien?-preguntó Kari.
-De momento se ha estabilizado, ahora hay que esperar a que responda al tratamiento, puede llevar algunas horas.
-Me quedaré yo con ella, marchaos a casa que vosotros mañana trabajáis-afirmó el castaño.
Todos estuvieron de acuerdo, a la mañana siguiente, Kari iría a relevar a su hermano para que pudiera ir a descansar durante el día.
Durante dos largos días no despertó, ni mostró señal alguna de mejoría. Tai se encargó de llamar a su jefa y explicarle lo que había ocurrido, al igual que llamó a su equipo de fútbol para indicarles que por el momento no continuaría con ellos.
Era la mañana del tercer día, Jou le dijo a Taichi que le habían retirado los sedantes y que era muy posible que no tardara en despertar, y por supuesto, el quiso estar ahí cuando ocurriera.
La Sra. Yagami limpiaba el polvo del salón cuando de repente sonó el timbre de la puerta.
-¡Ya va!- gritó mientras dejaba el plumero sobre la mesa.
Se dirigió a hacia la puerta y apenas abrió le asestaron un golpe que la tiraron al suelo.
-¡¿Dónde está!-gritó una voz masculina mientras cerraba la puerta tras de sí.
La madre de Tai abrió los ojos y levantó ligeramente la cabeza para ver a su agresor.
Pudo reconocer la cara del padre de Sora, su mirada de odio y desprecio hizo que su cuerpo se estremeciera de miedo.
-¡No te lo repetiré más veces!-dijo levantando la por el pelo- ¡¿Dónde está esa pequeña puta?
-¡Ah!- gritó al sentir los tirones de pelo-¡Salga de mi casa! ¡No pienso decirle nada!
Kari estaba aun durmiendo cuando escuchó los golpes y los gritos de su madre, se levantó y corrió hacia el salón. Cuando se encontró con aquella escena se paró en seco.
-¡Suelte a mi madre!-grito en un vano intento de ayudar.
Ambos adultos miraron hacia dónde se encontraba la joven, aun en pijama y asustada.
-¡Kari corre!-gritó su madre mientras intentaba soltarse sin éxito.
-Vaya, vaya, vaya… pero mira que tenemos aquí, seguro que tu eres mas lista que tu estúpida madre y me dices donde está Sora.
-¡No pienso decirle nada! ¡Monstruo!
Kari miró hacia la puerta con la intención de salir corriendo y pedir ayuda, pero para cuando quiso arrancar a correr, el agresor empotró de un empujón a su madre contra el sofá y la interceptó a mitad camino. Le dobló un brazo hacia la espalda mientras que con la otra mano, agarraba fuerte su cuello. La giró hacia dónde se encontraba su madre, mostrándole claramente que tenía a su querida hijita en sus manos.
-¡No!-gritó la Sra. Yagami-¡No le hagas daño!
-Eso depende…de ti- sonrió maliciosamente -dime lo que quiero por las buenas…-lamió la mejilla de la chica- o se lo sacaré por las malas.
El pánico se había apoderado de ella, ese cerdo tenía a su pequeña en su poder… y no estaba dispuesta a ponerla en peligro…aunque para ello, tuviera que decirle dónde estaba la pelirroja.
-Está bien…
-¡Mamá no!
-Sabía que terminarías atendiendo a razones-dijo tapando la boca de Kari.
-Está en el hospital… Fujishiva.- cada una de estas palabras le dejó un amargo remordimiento por dentro.
-¿Ves? En el fondo no ha sido tan difícil- soltó a la joven castaña que acudió a los brazos de su madre.
-Ahora váyase de nuestra casa y déjanos en paz.
-Una última cosa….-se acercó a ellas y cogió el mentón de la mujer suavemente- si se os ocurre ir a la policía, contarle esto a alguien o intentar interponeros en mi camino lo lamentareis.
Con todo el descaro del mundo le plantó un beso en los labios a la Sra. Yagami, haciendo que esta se revolviera de asco.
-¡Lárguese de una puñetera vez!
Y con una cínica sonrisa en los labios salió por dónde había entrado.
Sora abrió los ojos de golpe y se incorporó en la cama, otra vez había tenido esa estúpida pesadilla. Enseguida se dio cuenta de que no estaba en casa de Tai, sino en una habitación de hospital. Paseó sus ojos por la sala, a su derecha hecho un ovillo en el sillón, vio a Taichi tapado con una manta y dormitando.
-Tai-lo llamó- Tai despierta.
El joven abrió un poco lo ojos.
-Hola…-se frotó los ojos y se acercó a la cama- ya te has despertado dormilona.
-¿Qué hago aquí?
-Te volviste a desmayar-la besó en la frente- tuvimos que traerte de urgencias ¿Qué tal te encuentras?
-Un poco cansada, me siento rara.
-Debe de ser por la medicación, llevas casi tres días en el hospital.
-¿Tanto tiempo llevo durmiendo?
El teléfono de Tai empezó a sonar
-Debe de ser de mi casa.-se acercó a su bolsa y sacó el teléfono, lo miró y se lo mostró a la pelirroja-¿Qué te había dicho?,
-¿Hola?
-¡¿Tai?
-...a Kari, Sora se acaba de despertar, Jou aun no ha pasado.
-¡Tai tenéis que salir de ahí enseguida!
-¿Qué? ¿Qué ocurre Kari?
-¡Sabe dónde estáis! ¡Por lo que mas quieras Tai se dirige hacia allí!
-¡Mierda! ¿Pero cómo…?
-¡Luego hablamos, pero tenéis que salir de ahí ya!
La cara del castaño había cambiado por completo, su alegría se había transformado en miedo; pero aunque intentó disimularlo, Sora comprendió que algo iba mal. Colgó el teléfono y empezó a guardar todas las cosas lo mas deprisa que pudo en la bolsa.
-¿Qué ocurre?-preguntó Sora asustada.
-Nos tenemos que ir, toma vístete lo mas rápido que puedas-le lanzó una bolsa con ropa y le quitó el gotero de la vía- tu padre nos ha encontrado y viene hacia aquí.
De nuevo el corazón de la pelirroja se encogió, nerviosa se vistió a toda prisa y se calzó las zapatillas. Tai la cogió de la mano y se dispusieron a salir por la puerta, cuando esta se abrió de golpe.
FIN DEL CAPÍTULO 10. ¿TE HA GUSTADO? ESPERO QUE SI.
LO SE... HA SIDO DE MALA PERSONA TERMINAL EL CAPITULO ASI... ¬¬ PERO ASÍ ESPERARÁS CON MAS GANAS EL SIGUIENTE CAPITULO ^^ , SERE BUENA E INTENTARÉ TENERLO PRONTO...
GRACIAS POR LOS REVIEWS, SIEMPRE SON BIEN RECIBIDOS, ESPERO QUE YA SEA BUENO O MALO, ME DEJES EL TUYO.
CHAITO.
