Disclaimer: KKM no es mío, etc.


A/N: Tsk, creo que no les gustó mucho el chap anterior :P
Capítulo décimo


Ya había pasado el mediodía cuando el carruaje arribó a un pueblo pequeño. Yuuri miraba por la ventana con curiosidad.

Había muchas tiendas y gente comprando. A pesar de esto, nadie parecía estarle preparando una bienvenida. Nisiquiera parecían percatarse de que él estaba allí. Al parecer, esta vez todos habían actuado con discreción y rapidez. Tanta que nisiquiera los rumores habían tenido tiempo de expandirse.

De un momento a otro, el carro se detuvo.

"Heika... ya puedes bajar" anunció Yozak jovialmente.

Atravesaron el jardín de una casita pequeña. Había muchas plantas a su alrededor, lo que hizo preguntarse a Yuuri desde cuando le gustaban las plantas a Wolfram.

Al lado de la casa parecía haber un establo y un par de habitaciones que suponía que debían ser para guardar cosas.

Interrumpiendo el análisis del entorno de Yuuri, el hombre golpeó la puerta con fuerza.

Enseguida, se escucharon pasos del otro lado y el ruido de la llave girando en la cerradura.

"Por fin estás de vuel---

Al descubrir lo que tenía ante sus ojos, la figura que abría la puerta quedó completamente paralizada.

Wolfram pestañeó incrédulamente y luego volvió a hacerlo para ver si en algún momento algo le indicaba que estaba mal de la cabeza o que se encontraba dentro de una pesadilla que casi parecía real.

Pero eso no pasó.

"No seas descortés, Wolfram..." dijo Yozak para romper el hielo. Tomando a consideración que el joven cada vez parecía ponerse más pálido, agregó " Heika... por favor pasa"

Claro que eso no pudo ser posible porque Wolfram permanecía inmóvil bloqueando la puerta. El único movimiento que atinó a hacer fue girar su cabeza para mirar al hombre. Sus ojos estaban llenos de preguntas silenciosas.

Yozak lo tomó de un brazo y lo sacó del camino.

"Heika, siéntate. Enseguida estamos contigo" Cuando Yuuri hubo entrado, la puerta se cerró a sus espaldas.

-

"¿Qué hace aquí?. Yozak ¿Por qué...?" preguntó Wolfram a los gritos, entre enojado y desesperado.

"Viene a decirte algo importante"

Al oír esas palabras, los ojos del joven rubio parecieron brillar.

"No te alegres. No es bueno para tí"

Mirando a otro lado, Wolfram preguntó "¿Qué es, entonces?"

"No tengo la sangre fría para decírtelo, pero supongo que es necesario..."

Yozak dudó un momento y se dispuso a contestar, lo mas brevemente posible.

"Viene a deshacer el compromiso... para casarse con otra persona"

El hombre se sorprendió ante la falta de reacción del joven. Realmente esperaba lo peor, pero eso no ocurrió.

"¿Sólo eso?"

Yozak asintió, confundido.

"Estás sobreactuando" dijo Wolfram en un tono cortante pero nervioso "...cómo si todavía..."

Con esto, se dio media vuelta y abrió la puerta de la casa.

"Heika..."

No... nada que empezara con tanta formalidad podía terminar bien. Yuuri silenciosamente esperaba lo peor.

"Disculpa mi poca hospitalidad ¿Quieres tomar algo?"

"No... gracias" contestó nervioso Yuuri. No estaba acostumbrado a ese tipo de trato de parte de una persona que antes vivía llamándolo llorón. Lo hacía sentir muy incómodo.

En los minutos siguientes, Yozak anunció que tenía un par de asuntos pendientes en el pueblo y se marchó. El joven Maou creía firmemente, que se había ido para no tener que estar allí si se desataba una batalla campal entre él y Wolfram por el tema del 'divorcio'.

"Seguro estás hambriento... el viaje fue largo" dijo el mazoku dandose media vuelta "Heika, pasa a la cocina. No querrás quedarte sólo en la sala"

¿Wolfram iba a cocinar? Yuuri pensó que el cansancio lo debía estar afectando. Estas cosas nunca pasaban en el castillo.

Al entrar, el joven descolgó de atrás de la puerta un delantal muy rosado y se lo ató a la cintura.

Yuuri se asombró de lo adorable que se veía con eso. Hasta él podía ser adorable a veces.

En realidad, mayor fue su asombro cuando notó lo torpe que era en la cocina. Las ollas chocaban las unas con las otras, los cubiertos se le caían al suelo, los ingredientes volaban ensuciando todo. Cuando menos se habían dado cuenta, estaba todo hecho un desastre.

"Wolfram..."

El rubio sólo giró la cabeza

"¿Siempre es así cuando cocinas?"

"¿Así cómo?" preguntó cortante Wolfram

"Un... lío" replicó Yuuri riendo nervioso. Sabía que se iba a enojar. Lo sabía.

El otro joven sólo lo miró... pero si las miradas mataran...

"No. No me gusta que me miren cuando cocino" terminó por responder

"¿Entonces para qué me invitaste a la cocina?" preguntó el Maou casi haciendo puchero

"¡Para que no estuvieras solo!" ... '¡Llorón!'

Lo último no pudo decirlo. Ya no podía decirlo. Ahora era su rey... No tenía derecho a ser irrespetuoso con él. Hasta podría ser castigado... ¿más?

Eso ya era imposible.

"Gracias..." respondió Yuuri "Si quieres me tapo los ojos" agregó tapándose la cara con ambas manos, lo que hizo que Wolfram sonriera levemente.

Ese tipo de cosas eran las que adoraba de esa persona sentada enfrente suyo. Las que hacían que su corazón latiera con más fuerza. Por supuesto, en ese momento el latido era increíblemente doloroso. De a ratos deseaba que sólo cesara de una vez.

"No es necesario, Yuuri" dijo con falsa calma Wolfram

Yuuri abrió los ojos sorprendido. ¿Lo había llamado por su nombre? Era bueno oírlo...

Wolfram advirtió su error también y frunció el ceño. No podía ablandarse en ese momento. La noticia lo iba a destrozar. Era verdad que ya sabía de que se trataba, pero escucharlo de la boca de Yuuri iba a ser una puñalada.

"¿Qué es lo que viniste a decirme?" se apresuró a preguntar. Quería librarse del asunto rápidamente, como si eso lo fuera a hacer menos doloroso.

Yuuri parecía sorprendido. En ningun momento había visto venir la pregunta y todavía no estaba preparado para responderla.

Se quedó en silencio meditando y repitiendo en su mente las palabras que iba a usar. Mientras tanto, Wolfram servía la comida.

"Vine a pedirte que firmes un papel para disolver nuestro compromiso"

La respuesta tomó desprevenido a Wolfram y el plato de sopa que llevaba en sus manos se tambaleó peligrosamente sobre Yuuri. No pensaba que iba a responder tan pronto. Al Maou le gustaba dar vueltas y vueltas cuando tenía algo importante que decir. Tal vez se había superado.

Posó el plato en la mesa y fue en busca del suyo, sentándose al otro lado.

"Entiendo. Buen provecho"

Algo le dijo a Yuuri que Wolfram no había entendido realmente. Si hubiera sido así, no hubiera permanecido tan calmado revolviendo su sopa. Sintiendo la necesidad de explicarse, el joven dijo:

"Verás... Ojalá no tuviera que pedirte esto..." se pausó para aclararse la garganta y de paso echar una mirada al joven enfrente suyo, que seguía ensimismado en la comida "En el verano conocí a una chica. Tu madre la trajo al castillo cierto día..."

'Madre'

"Venía a aprender algo de defensa y del uso de espadas con Conrad, que accedió encantado. Enseguida a todo el mundo le cayó bien. Es realmente simpática... ¡Hasta Gwendal que no es tan... amistoso, quedó encantado!

'Hermanos'

Yuuri parecía fascinado mientras hablaba.

"Es verdaderamente dulce ¡Y le encantan los niños! Greta es realmente feliz cuando juega o lee con ella"

'Greta'

"De a poco me fui enamorando.Wolfram... espero que me entiendas..."

'Tú'

Se hizo un silencio largo e incómodo.Yuuri, que todo este tiempo había retenido la mirada en la sopa de Wolfram, por la incapacidad de mirarlo a los ojos mientras hablaba, notó un ligero movimiento en el líquido.

Ondas.

Levantó la mirada y un escalofrío recorrió su cuerpo.

Las lágrimas de Wolfram chorreaban por sus mejillas y caían dentro de la sopa.

El mazoku levantó la vista y se encontró con los ojos negros de su rey. Para sorpresa de Yuuri, no había rastros de enojo, rencor, nisiquiera se lo notaba alterado.

Observaba con cuidado sus ojos verdes y no los entendía, porque estaban llenos de una dulzura que era imposible en un momento como ese.

"Claro que entiendo"