Otro drabble, espero que les guste.
"Inudrabbles"
X. LA OTRA.
Avanzó un par de pasos hacia adelante y levantó una ceja con arrogancia. Esa joven mujer que estaba frente a sí, de largo cabello negro y cristalinos ojos marrones, no había logrado impresionar ni un poco a la gran Inu Kimi, Irasue.
-Con que… –habló finalmente la yōkai en tono cortante, observándola detenidamente de arriba abajo con una mirada gélida –…Tú eres la humana de quien mi esposo se ha enamorado.
Al escuchar tal afirmación, Izayoi sintió cómo su corazón se aceleraba de golpe. Esa tarde, como usualmente hacía, la princesa había salido del palacio para dar uno de sus acostumbrados paseos entre las veredas que había hacia las afueras del bosque. Solía aprovechar esas oportunidades para reunirse con su querido demonio Inu no Taishō, a quien un par de meses antes, había conocido justo en ese sitio. Pero jamás imaginó que en lugar de encontrarse con él, se toparía con una imponente daiyōkai de exuberante cabellera blanquecina, orbes dorados y gesto calculador, que además decía ser, nada más y nada menos, que la pareja de su amado.
-¿Es…esposo? –tartamudeó la jovencita tratando de controlar su agitada respiración. Irasue sonrió de medio lado y se acercó un poco más, dejándole sentir su poderosa aura.
-Así es, Inu no Taishō es mi marido –alzó el mentón, disfrutando de la desconcertada reacción de aquella humana –Veo que olvidó mencionarte ese insignificante detalle, los hombres tienden a ser tan distraídos a veces…
-Yo…no sabía que…usted… –la princesa no daba crédito a lo que escuchaba. Su querido señor era aún un misterio para ella, él era un importante demonio, tenía poco tiempo de conocerlo e ignoraba varios aspectos de su vida, pero pudo al menos tener la delicadeza de informarle que estaba casado, ¿o no?.
-Tranquilízate, no he venido a hacerte daño, mucho menos a reclamarte algo, no tendría ningún caso hacerlo –dijo la Inu Kimi sin inmutarse, adivinando los pensamientos que seguramente la humana estaba teniendo –Mi tiempo y mi energía son demasiado valiosos como para malgastarlos en una insignificante criatura como tú.
-Entonces… –Izayoi apenas levantó la vista. Siendo la hija del terrateniente de la aldea en donde vivía, no estaba acostumbrada a bajar la cabeza, pero la mirada de esa yōkai le resultaba hostil y temible, más aún tomando en cuenta que ella era la otra –¿Qué es lo que desea?
-Nada importante, únicamente tenía curiosidad por conocer a la mujer que le roba el sueño a mi esposo –Irasue hablaba con toda la tranquilidad del mundo, como si lo que estuviese diciendo fuese algo tan natural como respirar. Esa era la verdad, no tenía ningún otro interés. Enseguida, comenzó a rodear a Izayoi a base de lentos pasos, examinándola minuciosamente de pies a cabeza sin ningún reparo. –Ahora que te veo, no comprendo el porqué de tanto escándalo, no eres la gran cosa.
La daiyōkai se alejó nuevamente y volvió a esbozar una filosa y diminuta sonrisa de superioridad. Esa humana no le llegaba ni a los talones. Si bien al menos era una princesa, a leguas se le veía la falta de porte, de carácter, de elegancia.
-Usted…ha venido a pedirme que me aleje de ustedes, ¿cierto?.
-¿Qué cosa?, claro que no chiquilla –le respondió casi riéndose –Si quisiera eso, te hubiese aniquilado desde un principio.
-Yo…yo estoy enamorada de él –dijo la joven con ojos vidriosos. Sintiendo que debía aclararlo, pues a pesar de todo, estaba dispuesta a enfrentar a su poderosa rival.
-La verdad es que poco me importa lo que Inu no Taishō y tú, hagan o dejen de hacer.
Izayoi frunció el ceño sin entender, dejando a Irasue ensanchar más su gesto sarcástico. Ciertamente, desde su forzoso arreglo matrimonial, la yōkai nunca había sentido algo más que pasión y lujuria por el Comandante, sólo eso. Y cuando se enteró de que él tenía una amante, no le dío la más mínima importancia; que él hiciera lo que quisiera, a ella le daba igual. Irasue jamás había necesitado a su pareja, y al parecer, él tampoco había encontrado en ella el cariño que la joven princesa sí le ofrecía sin condiciones.
-Vaya que los humanos son ingenuos –dijo la Inu Kimi con soberbia, sabiendo de ante mano lo que le aguardaba a esa insulsa mujer estando al lado de un yōkai –Espero que al menos tengas suerte…realmente la vas a necesitar.
Sin más, Irasue giró sobre sus talones y comenzó a caminar con parsimonia, pero antes de internarse por completo en el bosque, la humana la llamó.
-Espere…yo… soy la Princesa Izayoi –mencionó, teniendo la inexplicable necesidad de presentarse –¿Cuál es su nombre?
-Hmmphh –al escuchar aquella pregunta Irasue resopló fastidiada, detuvo su marcha y giró un poco la cabeza mostrando su perfil. Irguió más su espalda y le dedicó una última mirada llena de orgullo y desdén –No tengo por qué decírtelo… todo lo que debes saber y jamás olvidar, es que yo soy y seguiré siendo la única y verdadera Señora de las Tierras del Oeste.
FIN DEL DRABBLE X
Me costó algo de trabajo este episodio, demasiada tensión. Pero me pareció interesante ver qué pasaba si las dos mujeres de Inu no Taishō, Irasue e Izayoi, se encontraban algún día.
Saludos, nos leemos en el siguiente.
