Capítulo 10: Cita con otro.

En el jardín trasero siendo una hermosa mañana las tres amigas, Sango, Kagome y Rin estaban bajo un árbol discutiendo de algo que para Sango y Kagome era importante, pero a Rin la dejaban demasiado avergonzada de la petición de sus amigas. El tema de discusión de ellas era que Kagome había organizado una cita en grupo ya que, su amiga Kagome quería salir con su nuevo novio Inuyasha, como era de esperar Sango había aceptado ir con ellos y solo faltaba Rin. Los sentimientos de Rin por Sesshomaru no cambiaban y se negaba a salir con ellas porque, esa cita en grupo tenía a un muchacho que ni siquiera conocía, y salir con otro era como traicionar su corazón de lo que sentía por alguien más. Ya roja de lo que sus amigas le decían Rin repetía que no iría porque aún seguía amando a Sesshomaru, pero sus amigas sabían que ese amor no le correspondía en lo absoluto a Rin, siendo que ese sentimiento no estaba bien, ellas solo querían que su amiga no sufriera por Sesshomaru ya que él nunca correspondía los sentimientos de ninguna mujer.

Con los años de trabajo en la casa alguna de las sirvientas que trabajan en la casa la gran mayoría se le había confesado a Sesshomaru, pero como él es un hombre demasiado frio se negaba a todas con un directo "No", sin tener consideración de lo que sentían ellas por Sesshomaru, no importaran cuan hermosas fueran aquellas jóvenes la repuesta siempre era la misma. En algunas ocasiones se le veía con una mujer que era sumamente hermosa, pero como era de esperarse, Sesshomaru era duro con ella y la ignoraba constantemente, y como eso era extraño Inuyasha una vez se atrevió de preguntarle, "¿cuál era su relación con aquella mujer?" su respuesta fue demasiado sorprendente, sonando demasiado egoísta y cruel, "solo la uso cuando se me antoja". Sesshomaru podía llegar a ser una buena persona pero con respecto a muchas otras, era demasiado egoísta, insensible e indiferente, anqué Rin creyera lo contrario Sesshomaru llegaba actuar demasiado bien para no ser ese tipo de persona frente la hija de su jefe, y ser solo un simple sirviente.

Rin miraba hacia otras partes dejándose llevar al ver que Sesshomaru caminaba con otra mujer, que era demasiado hermosa vestida con un uniforme hermoso, la piel de aquella mujer era blanca y sus labios rojos, sus cabellos negros que le llegaban a las rodillas, era demasiado para Rin. Rápidamente ignorando a sus amigas ella se acerca escondiéndose tras de unos arbustos, escuchando la conversación entre ellos, escuchando que la joven le pedía salir con él pero Sesshomaru no le contestaba. Observando desde una zona segura Rin se aprieta las manos con fuerza con un poco de brusquedad al ver que ella lo abrazaba, además de besarle en las mejillas, lo que fue suficiente para volver con sus amigas.

-¡Kagome, Sango! ¡Acepto ir con ustedes esta noche! –su tono de vos era de furia, eran demasiado los celos que sentía Rin pero al mismo tiempo, patético estar celosa de una relación que no existía.

-nos veremos esta noche, ¿si Rin?

-!si! -responde ella muy molesta.


Como era de noche aquella cita Rin en su habitación se alistaba para salir en una cita de grupo, colocándose un vestido ligero que se ajustaba a su cintura y suelto hasta las rodillas de color celeste con detalles en azul. Colocándose sus sandalias Rin ya estaba lista para ir a su "cita" con aquel muchacho que hablaban sus amigas, se alistaba sus cabellos atándose un mechón al costado decorado con flores blancas que resaltaban de su cabellera. Sonriendo antes de salir por aquella puerta Rin, al abrirla se encuentra con Sesshomaru que al parecer la venia a buscar para algo, pero al recordar lo de hacia esa misma mañana, Rin desvía la mirada intentando esquivarlo e ignorarlo, pero nunca ella se esperaba que Sesshomaru le tomara de la mano antes de que se fuera.

-¿A dónde piensas ir vestida así? –su tono de vos era normal pero un poco más grave.

-no me veo tan mal….

-no te dije eso, responde –Rin intentaba soltarse de su agarre sin querer mirarlo y llorar por la estupidez que hacía, como podía salir con otro cuando le decía que lo amaba, haciéndole pensar que ya la creía como una mujer cualquiera.

-no, no es de tu incumbencia –moviendo bruscamente su mano Rin se intentaba soltarse, intentando no llorar arrepentida de lo que estaba haciendo.- ¿no deberías estar con tú novia?

-¿Qué novia? –tratando de ignorarlo siente como se acerca a ella lentamente, sosteniéndola del brazo.

-no, no te hagas el tonto, esa chica linda que estaba contigo dándote besos

-¿estas celosa?

-¡por supuesto que no! -Rin enojada se da vuelta para mirarlo y pegarle una abofeteada por idiota, pero al mirarlo Sesshomaru la sostiene de la cintura riéndose obligando que ella se sonrojara fuertemente, al tenerlo tan cerca como aquella vez que se besaron.- ¡¿qué haces?! ¡Aléjate!

-tranquila, Kagome me dijo que viniera a buscarte

-no hace falta, adiós

Tomando fuerza Rin se separa de él caminando rápidamente lejos para evitar verse como una tonta, por una parte Rin quería desaparecer del lugar al saber que Sesshomaru no tenía novia, por el otro lado tenía tantas pero tantas ansias de golpearlo y decirle lo idiota que es por hacerla confundir respecto a sus sentimientos. Los sentimientos que Rin tenía hacia él no cambiaban, pero al mismo tiempo le parecía cruel que Sesshomaru se le acercara y la tratara bien haciéndole dar esperanzas de que, algún día podrían estar juntos como ella tanto ansiaba, la forma en la que actuaba era demasiado confusa como para dejar en claro lo que en verdad Sesshomaru sentía por ella.


Borrando todas esas ideas para parecer lo más normal con sus amigos, relajándose al pensar que todo resultaría y que por una vez por todas, no pesara en Sesshomaru, quitando esa ideas Rin entraba a un restaurante actuando lo más normal que podía. Sentándose frente de sus amigos Inuyasha y Miroku, observando al joven que sería su cita, según Kagome era el hermano menor de Sango que tenía la misma edad que Rin. Kohaku era el nombre de aquel joven, un tanto alto de cabellos marrones atando en una coleta alta su corto cabello, y los ojos de aquel del mismo color que su cabello, marrones con apariencia a los de su hermana mayor, dejando notorio que eran hermanos. Rin solo lo miraba sin interés en él, teniendo su corazón entregado a Sesshomaru no podía mirar a otro hombre como lo hacía con Sesshomaru, pero lo mismo acepto hacerlo para poder hablar con otras personas.

-bueno como teníamos arreglado, no sentaremos en otra mesa, si necesitan algo nos avisan –menciono Kagome caminando con Inuyasha a otra mesa al igual que sus dos amigos, dejándolos a solas para que se conocieran.


En casa de Rin, Takuma estaba mirando un tanto las cosas de Sesshomaru, entre ellas su armamento que él mismo le había dado, con una caja en manos colocaba unas armas que para él estaban prohibidas para su sirviente. Sesshomaru solo observaba desde su cama mirando la luna menguante, sin importarle lo que su jefe hacía con sus cosas importantes, perdiendo su mirada en el cielo estrellado. Takuma quien inspeccionaba las armas que tenía Sesshomaru, sentía que aquel ambiente era demasiado extraño para él, usualmente Sesshomaru estaba tras de sí mirando todo lo que le sacaba y lo que no, agregando opiniones entre otras objeciones, pero ese mismos instante era diferente como si Sesshomaru no estuviera en aquel lugar. Dejando la caja a un lado Sesshomaru se percata que su jefe dejo de sacarle cosas, al darse vuelta lo mira, observando que Takuma estaba con los brazos cruzados sonriendo de lado.

-¿hay algo que quieres platicarme, Sesshomaru?

-no Takuma-sama

-¿enserio? Esa distracción es algo notoria en ti, usualmente me estas mirando para que no te saque tus armas

-no estoy distraído, Takuma-sama le pediré que no se moleste por mi presencia, me retiro

-no quieras salir corriendo Sesshomaru, dime la verdad, estás enamorado ¿no? –días atrás le llegó la noticia de que su hija se le había confesado, y que desde que eso paso Sesshomaru se había vuelto más suave en su actitud, era notorio el cambio que había.

-no bromeo

-no bromeo, sé que mi hija se te confeso el mismo día que esa actitud comenzó a cambiar, dime ¿acaso tú te estas enamorando?

-por supuesto que no, y anqué eso fuera así, no puedo acercarme a ella la lastimaría

-si la quieres, tienes mi aprobación

-prefiero no tenerla

-sabes, desde un principio he querido arreglar aquel problema

-no debería ayudarme…

-pero al parecer terminaste así –Sesshomaru lo miraba demostrando un tanto su gesto de duda en aquellas palabras, haciendo que Takuma sonriera, caminando solo a la ventana de la habitación de Sesshomaru mirando la luna con sus manos detrás de su espalda.

-Takuma-sama

-te asigne la tarea de que cuidaras de mi hija para que platicaras al menos con ella, tú la conoces hasta llegando el momento en que ella se te confeso, como era de esperarse la rechazaste por el trabajo, pero dime la verdad ¿desde cuándo ella te gusta? –Sesshomaru escuchando las palabras de Takuma se sorprende, sin esperar que le preguntara eso.

-ella no me gusta Takuma-sama, y si me gustara yo no la podría proteger

-que interesa, si la amas a ti no te debería importar

-me interesa demasiado la seguridad de Rin

-no creí que dijeras eso –buscando una cosa en la caja donde se encontraban las armas, Takuma saca de entre ellas una pequeña cajita que contenía un anillo precioso de plata con una piedra en medio, en medio de esto decía "para Rin". Sesshomaru al ver aquel objeto abre los ojos grandes, como no podía quitarle las cosas de la mano a su jefe, solo lo ignora como si no fuera nada para evitar las preguntas.- ¿Qué hay de esto? Podrías explicarme

-no tiene ningún significado –para intentar cambiar de tema Sesshomaru quería tener la respuesta a una dudad, que hacía varios días se preguntaba.- le preguntaré una cosa ¿usted quiere que me case con ella?

-aciertas rápido –dándole la cajita a Sesshomaru, Takuma sonríe haciendo que Sesshomaru se relajara.- quiero que te cases con mi hija porque ella es lo más importante que tengo, en otras palabras mi ex esposa quiere desposarla con cualquier hombre. Sesshomaru, ya que eres el que va a heredar la compañía de Taisho-san, confió más en ti que en cualquiera que se case con ella

-después de todo ella no me aceptara

-si ella te ama, te responderá con un si

-lo pensare

-de acuerdo