NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DREAMWORKS, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.
Oh dioses ¡perdón! T_T
Con el capítulo anterior quedé muy cansada, ya les había dicho que hacer escenas de acción no era precisamente mi fuerte y me esmeré demasiado en crearlas, supongo que por eso me di una palmadita en el hombro y me dije "Ya, lo conseguiste, te mereces un descanso" así que programé un receso de unos cinco días, ya saben, como recompensa por un capítulo que a pesar de mi evidente falta de experiencia me pareció bueno. El tiempo pasó, ni cuenta me di, hasta que salió el nuevo tráiler de HTTYD 3 (¿Ya lo vieron? ¿qué esperan? ¡mírenlo miles de veces!) y pensé "Nefertari ¿cuánto fue la última vez que actualizaste Metanoia? Me horroricé, abrí el documento en blanco y empecé a escribir y escribir. Una enorme disculpa.
Bueno, excusas de lado ¡aquí esta el nuevo capítulo! pensé en alargarlo más pero lo que sigue desentonaba mucho con el inicio de esta narración, así que le quité unas cosas y esas las verán en el próximo capítulo (que ya tengo en forma bien estructurado).
GRACIAS A:
Amai do, jailys-sama, Giuly de Giuseppe, Vyreco, Malala2014, Forever MK NH, Melanie Villamar, Cathrina Frankeinstein, Hinaru16241, Rox Fiedler, KatnissSakura.
Lamento mucho no poder dejarles respuestas personales, es que estoy subiendo este capítulo desde las prácticas y temo que me pesquen jeje, pero quiero agradecerles muchísimo por sus amenas palabras, tan lindas y que me llenan de inspiración, y también agradecerles porque todos dijeron que las escenas de acción fueron buenas y no tienen idea de la alegría y alivio que sentí al leer eso (¡sentí como si desbloqueara un logro nuevo jeje!) prometo a la próxima responderles personalmente y ojalá disfruten mucho este capítulo.
X
"No hay nada que hubieras podido hacer. Somos guerreros, tú y yo [Astrid] juramos proteger" –Stoick.
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El regreso a Berk fue, en todos los sentidos, muy extenuante, para cuando divisaron la isla a poca distancia los músculos que llevaban horas siendo usados en la pelea reclamaron su justo descanso. Los dragones, que resistían más, gemían reclamando un lecho y muchos pescados, estirando sus alas para no caer de bruces al mar. El grupo de jóvenes, niños y mujeres que se había quedado les recibieron entre vítores y cantos como héroes, llevando en las manos antorchas para iluminarles el camino –estaba anocheciendo– y combinando una fiesta en el Gran Comedor.
—La daremos mañana—dijo Hiccup—Hay que dormir primero.
Ordenó que llevaran a todos los dragones a los establos, los muchachos que no habían ido a la batalla debían darles pescado a granel y llenar todos los cuencos con agua fresca. Las doncellas tendrían tiempo de preparar un buen festín, con mucho alcohol, para la siguiente tarde, y los guerreros tenían carta abierta de descansar y hacer lo que quisieran hasta la celebración.
Astrid, como no peleó mucho, no estaba tan cansada, pero sí resentía cierta tensión en sus hombros como consecuencia de todo el estrés de la tarde. Sabía que, apenas se recostara, no despertaría en muchas horas, así que antes de eso caminó al lado de Stormfly mimando a su Nadder, quería darle ella misma sus raciones de pescado, carne de oveja –se la había ganado– y agua.
—¿A dónde vas?—le preguntó Hiccup, que de repente estaba parado a su lado.
—Quiero asegurarme de que alimenten bien a Stormfly.
—Sabes que lo harán. Tienes que descansar, amor.
—Sí, sólo le daré un poco de pescado y me iré a casa, no te preocupes.
—Entonces te acompaño.
Suspiró, pero no respondió, desde que la batalla había terminado Hiccup se puso a su lado y no se alejaba para nada, ni siquiera al dar órdenes a los demás hombres. Hiccup insistió en cargar él las pesadas cubetas con alimento, y caminaba despacio forzándola a ella a no apresurarse. Astrid estaba demasiado cansada como para quejarse.
Apenas cruzaron el umbral de su puerta, Hiccup la abrazó tan fuerte que se le fue la respiración, besó sus mejillas, sus manos, sus hombros, su frente y sus labios, en gestos tan cariñosos y carentes de lujuria que la derritieron. Finalmente, puso sus manos sobre su vientre, y lo besó, causándole un cosquilleo muy curioso y agradable.
—¿Estás herida? ¿te sientes mal?—preguntaba con tono ansioso—Vi la explosión ¿te lastimó de alguna forma?
Comprendió entonces que estaba preocupado, pero en vez de ofenderse, se enterneció, ella también estaba muy estresada por la situación del embarazo, era algo que ninguno de los dos estaba preparado ni sabía cómo lidiar. Tiró de sus manos y abrió sus brazos para acurrucarse en el pecho de su esposo, y relajarse con el ritmo de su corazón, ligeramente acelerado.
—Estoy bien—le respondió—¿Qué hay de ti?
—Ahora estoy mejor.
La abrazó, relajándose al sentir su cuerpo en sus brazos. Se mecieron un rato en esa posición, al separarse, se ayudaron mutuamente a quitarse las partes más pesadas de las armaduras y se recostaron en la cama. Habían experimentado tantas emociones durante el día que estaban mucho más cansados de lo que admitían, Hiccup había sobrellevado la angustia por su esposa mientras peleaba y Astrid había hecho a un lado su ansiedad de pelear por el bien de su embarazo. Se preocuparon, cansaron y fueron espectadores de una pelea épica que sería inspiración durante generaciones de valor y liderazgo, pero esa noche, nada de eso importó.
La sensación de la piel, el calor corporal y el suave ritmo de sus respiraciones era lo único que necesitaban, saber que estaban juntos y que por esa noche nada malo pasaría. Estaban tan relajados en esa postura, que se quedaron dormidos, soñando con un futuro alegre lleno de risas infantiles y muchas alegrías, sin nubes grises cubriendo el sol.
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Al amanecer Berk se dividió en dos: los guerreros que despertaron quejándose de las heridas y los jóvenes enjundiosos que preparaban el festejo. La cabaña de Gothi se llenó de repente, ya sin adrenalina y tras una noche reparadora las heridas se sintieron mucho más que antes y algunos se quejaban más que otros. Hiccup fue a que le atendieran un corte en su brazo, torpemente vendado, y Astrid a que le curaran la quemadura y el corte en la pierna. Lo que más le dolía era la quemadura, que debió ser limpiada con un ungüento especial, según Gothi iba a dejarle cicatriz.
Después de eso, tuvo su primera consulta en relación a su estado. Gothi la llevó a un cuarto trasero para que tuvieran intimidad, confirmó su embarazo después de una prueba extraña con su sangre y orina, y le dio un tarro con hierbas medicinales que debía preparar en té para el mejor crecimiento del bebé. Astrid le pidió que no dijera nada, a lo que la anciana le dio dos palmaditas en la espalda y le sonrió contenta.
A media mañana ella e Hiccup se reunieron en el Gran Comedor con los jefes de las demás tribus para hacer las cuentas exactas de la pelea. Habían ganado, de eso no hubo duda, ahora había que saber a qué costo. Se sorprendieron de ver que no perdieron tanto como pensaron, sólo un par de naves y dieciséis hombres, cuyos cuerpos serían incinerados con todos los honores esa tarde antes de la fiesta. Había otros nueve hombres muy gravemente heridos, que las doncellas de Atali habían trasladado a Berk y que seguían bajo tratamientos especiales, pero según Gothi ninguno de ellos moriría. Los dragones heridos igualmente habían recibido las atenciones correspondientes, y los que estaban sanos seguro tendrían una intoxicación por tanta comida (Hiccup había mandado sacrificar seis terneras para esos dragones, un despilfarro que sólo se permitiría en esa ocasión especial).
De hecho, cuando empezaron a pensar en los costos de esas fiestas, Hiccup pensó que se estaban excediendo, pero Atali, Mala, Dagur, Alvin y otros insistieron en darlas. Ellos después ayudarían mandando provisiones a Berl, después de todo, no todos los días se ganaban ese tipo de batallas ¡por los dioses del Asgard! los guerreros merecían presumir sus hazañas con aguardiente entre fogatas coloridas y comida.
El otro asunto eran los prisioneros de guerra, no fueron muchos, sólo un grupo de veinticinco hombres asustados y dispuestos a todo, desde morir hasta ser esclavos. Heather había estado hablando con ellos, ayudada por Cedric como intermediario, y sorprendentemente abogó para que se les diera una segunda oportunidad.
—Esa mala mujer los maltrataba y utilizaba como esclavos, al menos yo pienso que merecen redimirse.
—¿Y que se reproduzcan como insectos infectando nuestras tierras?—dijo Alvin—¡No gracias!
Heather le miró con ojos asesinos, pero Hiccup intervino. Estaban cansados para decidir algo así, lo mejor era mandar a esos prisioneros a la improvisada celda que se estaba terminando por los acantilados y deliberar eso con más calma en los próximos días. Asombrados por la piedad que les estaban demostrando –Morgana los hubiera torturado y matado ya para ese punto– los hombres caminaron a la celda y esperaron su destino.
Ese asunto pendiente quedó en la lista junto con el de buscar a Morgana y los restos de su tropa, era evidente que no podría amenazarlos con lo poco que le había quedado, pero mientras estuviera viva nadie estaría tranquilo. Hiccup detestaba admitir que era mejor matar a una persona mala antes de que esparciera más su maldad, pero ¡caray! ¿qué más opción le quedaba? Viendo el corto cabello de Astrid recordaba los alcances que esa mujer desquiciada podía tener, no podían arriesgarse.
Pero antes de que eso pasara, tenían que festejar. Todos estaban ya descansados y deseando una buena ronda de alcohol, las mujeres se habían vestido con sus mejores prendas y llenaron sus trenzas con lazos de colores, los dragones repuestos jugueteaban animados saltando entre calles y techos como si fuera una competencia.
Un silencio muy solemne interrumpió la algarabía cuando Hiccup, Astrid y el resto de la comitiva se abrió paso hasta los muelles. El barco más grande y bello de la flota había sido adornado con todo tipo de dibujos a los dioses, llenado de armas, obsequios de honor y los cuerpos de los caídos cubiertos con finos linos teñidos. El barco se desplazó hacia el mar, Gobber entonó lo más alto que pudo las palabras de honor a esos hombres y, en acto de agradecimiento, Hiccup lanzó la primera flecha en llamas.
Sintió lágrimas en sus ojos cuando vio al resto de las flechas caer en el barco y provocar el dulce incendio que consumió la madera para asegurarse de que esas almas llegaran al Valhalla como lo que eran: héroes y guerreros de Odín. Detestaba ver esos barcos en llamas que gritaban "muerte", y más porque esos valientes hombres murieron protegiéndolos. A distancia, pudo ver a los familiares de aquellos guerreros, llorosos pero en porte orgulloso, aunque lamentaban la pérdida estaban felices con la forma en que ellos murieron llenos de honor.
Astrid tenía otro tipo de pensamientos en mente, ninguno de los familiares o amigos estaba en aquél barco, sentía respeto por ellos, pero también algo de remordimiento. Ella se hubiera sentido mucho más satisfecha de haber peleado como ellos, de haber arriesgado su vida como ellos, de haber hecho el mismo sacrificio que ellos… sin mayores amenazas, relajándose al fin después de unos días tan intensos, Astrid estaba asimilando al fin los eventos recientes y no podía evitar sentir que parte de su identidad se estaba perdiendo.
Hiccup la miró decaída, pensó que se trataba sólo de la tristeza de perder a tan buenos hombres, así que pasó un brazo sobre sus hombros para darle consuelo, Astrid no reaccionó, parecía una estatua, cuando la última luz del fuego se perdió a la distancia, ella y todos los demás regresaron caminando a Berk.
Valka estaba de pie en la puerta del Gran Comedor, esperándoles, todo estaba ya listo: la música sonó, los vasos se llenaron de licor y la mesa llena de comida fue atacada por todos. Astrid rechazó el vaso con aguardiente y pidió uno con agua, resintiéndolo un poco, y miró a su alrededor, tampoco se sentía del todo merecedora de estar en esa fiesta.
—¿Cómo te sientes?
Astrid se asustó, no se había percatado de que su suegra estaba a su lado, Valka le miraba con una sonrisa maternal y señaló hacia el vendaje en su brazo que cubría la quemadura.
—Muy bien—respondió—No me duele gran cosa, ni tampoco la pierna—señaló un vendaje bajo su falda—Fueron más superficiales de lo que esperaba.
—Que bueno. Dime ¿Gothi ya sabe de tu estado?
Sonrojada, Astrid asintió, Valka le señaló una mesa sola donde las dos podían sentarse.
—Imagino que te dio el té.
—Sí.
—Te sugiero que le pongas algo de miel, es muy amargo. Y tómalo en las noches, provoca sueño.
—Gracias.
—¿Cuándo piensan comunicar esta noticia?
—No hemos hablado de eso—se cruzó de brazos—La pelea nos ha tenido absortos, supongo que cuando las cosas se calmen.
—¿Tus papás lo saben?
—Aún no ¿usted se lo ha contado a alguien?
—Claro que no, ese deber no me corresponde.
—Entonces sólo usted e Hiccup lo saben.
Técnicamente Fishleg también, pero Astrid no quiso decirlo. Valka asintió, le agradaba que la pareja tuviera su tiempo de asimilar tan bella noticia, ciertamente no había llegado en el momento más relajado de la isla, pero los vikingos raras veces tenían momentos de paz y las buenas noticias son mejores cuando llegan en momentos complicados.
—Serán unos excelentes padres.
Nerviosa, Astrid mordió su labio inferior, pensaba en lo que venía a continuación: cuidar de un bebé, enseñarle a caminar, a hablar, a pelear, a vivir…tantas responsabilidades a las que no estaba acostumbrada.
—Tengo miedo—confesó.
—¿de verdad?
—¿Cómo se sintió usted cuando esperaba a Hiccup?
Valka tomó una respiración profunda, recordando aquellos lejanos años en que era tan joven, tan llena de ingenuidad y optimismo. Se había asustado, regresó esa tarde pálida como una concha de mar, Stoick la mimó pensando que estaba enferma y, cuando le confesó su estado, estalló en felicidad. La alegría conque Stoick tomó la situación hizo que se contagiara y de ahí en adelante sólo era feliz, además, sentir a su bebé crecer en su interior era una sensación que aliviaba a la más temerosa de las madres.
—Me asusté mucho—confesó—Pero Stoick me alivió de todos esos pesares. Fue un embarazo muy feliz, pero la angustia regresó cuando Hiccup nació, él llegó antes de tiempo y nadie creía que sobreviviría.
Vieron a Hiccup a la distancia, que acariciaba las escamas de Toothless con una mano y con la otra alzaba un tarro con hidromiel, haciendo un brindis con sus amigos. Tan joven, sano y fuerte, todo lo opuesto al minúsculo bebé enfermizo.
—Siempre me he visto como una guerrera—dijo Astrid—Pero ayer no pude hacer nada, sólo estar a la distancia observando, por temor a que algo pudiera lastimarme a mí o al bebé.
—¿Hubieras preferido pelear a pesar de todo?
—No… sí… no lo sé.—suspiró—Una parte de mí quería pelear, pero la otra no me dejaba exponerme por temor a perder al bebé. Es tan raro, no me siento yo misma ¿sabe?
—Los padres solemos sacrificar muchas cosas por los hijos, pero eso no quiere decir que sea lo correcto. Cuando Hiccup era bebé y el Cloudjumper me llevó lejos, no regresé por temor a que mis ideas y personalidad pudieran herirlo ¿y eso sirvió de algo? ¡para nada! Sólo causó dolor y sufrimiento, uno que él no merecía.
—¿Entonces debí pelear el día de ayer?
—No lo creo, quizá habrías perdido al bebé.
—¡No lo entiendo! ¿es que no ve mi…?
—Lo que quiero que entiendas, Astrid—la interrumpió—Es que debes encontrar un equilibrio. Muchas cosas van a cambiar, tú misma vas a cambiar, pero eso no te quitará el ser ni impedirá que sigas siendo la guerrera que siempre has sido. Al contrario, te volverá un ser mucho más completo.
Miró a su suegra con ojos llorosos, esa era la primera vez que alguien parecía comprenderla de verdad. En un arranque sentimental, la abrazó con fuerza, Valka le regresó el abrazo a su nuera feliz de haberla ayudado. A la distancia, Hiccup observó esa escena, sabía que su madre y esposa se llevaban bien, pero algo no le gustó en el cuadro, así que caminó hacia las dos.
—¿M'lady?—la llamó.
Astrid le miró tranquila, casi ausente, él le tendió la mano.
—¿Me permite esta pieza?
La llevó al centro de la pista, donde los músicos, al verlos, empezaron una nueva canción muy movida para la pareja. Al principio Astrid se veía distante, pero conforme la música avanzaba, los pasos se volvían más complicados y la guapa rubia puso más empeño, saltando, riendo y respondiendo a sus coqueterías. Bailaron dos canciones más, antes de que Hiccup le sujetara de la cintura empujándola suavemente a una mesa.
—Lo siento, tengo una pierna de metal—dijo entre risas—Dame un respiro.
—Pero tú nunca te cansas.
—Me estoy volviendo viejo.
Astrid rio, Hiccup pidió un vaso con hidromiel y otro con agua, Astrid se sintió un poco curiosa cuando él le tendió el vaso con agua con tanta naturalidad, recordando sin problema que no debía beber alcohol y tomando el asunto como si fuera cotidiano. Era justamente el tipo de detalles que ella necesitaba.
—¿Cuándo quieres dar la noticia?—le preguntó Hiccup.
—Se supone que el Jefe decide esas cosas.
—No—se inclinó hacia ella, susurrándole al oído para que nadie más oyera—Tú tendrás al bebé, tú decides, hermosa.
Besó su mejilla al alejarse, Astrid sintió lágrimas atoradas en sus ojos (¡maldita sensibilidad!) y le besó los labios, agradecida.
—Después.—fue su única respuesta.
Hiccup asintió, pasó el brazo sobre sus hombros y esa vez, su esposa aceptó el gesto y recargó la cabeza en su pecho, la abrazó con más fuerza.
—¿Estás bien? Te vi con mi madre. Te noto algo rara, m'lady.
—Sólo estoy digiriendo todo. Han cambiado cosas, y cambiarán aún más cosas, es difícil de digerir.
—Creo que te entiendo en eso.
—Desde luego, el cambio es para los dos, pero me refiero a cosas algo personales.
—¿Cómo qué?
Astrid miró a su alrededor, todos estaban tan contentos. Abrazando a su esposo, Astrid se sintió más tranquila, y eso le permitió encontrar las palabras exactas para explicarse.
—¿Recuerdas cuando Dagur atacó Berk y se perdió la casa de mis padres?—preguntó, Hiccup le respondió que sí y ella continuó hablando—Estaba tan asustada y me sentí culpable, creía que de haber estado ahí nada de eso hubiera sucedido. No pude dormir esa noche, y me encontré con tu padre.
Hiccup solamente escuchaba, acariciando su antebrazo con ternura.
—Le conté cómo me sentía y dijo que él era igual. "Somos guerreros" dijo "Y los guerreros juramos proteger". Tenía razón.
—Papá solía tenerla.
—Pero estos últimos días he sentido un impulso de protección distinta. Verás Hiccup, yo pensaba que deseaba proteger a Berk para cuidar de mi familia, y para eso, ocupaba ser la mejor guerrera de todas. Tú mismo sabes cuánto entrenaba y cuánto aprendía de la guerra. Pero cuando supe de…
Miró a su alrededor, había pocas personas y seguro que nadie les escuchaba –la música era estridente– aún así, se inclinó hacia Hiccup para hablar en voz más baja y cuidar su secreto.
—Cuando supe del embarazo, sentí una especie de pelea en mi interior. Por un lado estaba la guerrera que deseaba pelear contra Morgana para defender Berk, como siempre he sido, pero al otro lado estaba esta madre recién nacida que no correría ningún riesgo que pusiera a su hijo en peligro. Durante la pelea, no tienes idea de cuántas veces quise meterme y pelear como si no hubiera un mañana…
—Aún así, no lo hiciste.
—No, en ese instante creí que la guerrera y la madre estarían en constante pelea en mi interior durante el resto de mis días. Pero ahora veo que no es así, esa guerrera y la madre son la misma persona. Estoy protegiendo a mí familia, y eso hacemos los guerreros. No dejaré de ser yo misma, sólo cambiaré de prioridades.
—¿Pensabas que ibas a dejar de ser tu misma por tener un hijo?
—En cierta forma, tú me has tratado muy distinto y no te culpo, yo tampoco sé muy bien cómo sobrellevar esto. Pero hablando con tu madre supe que ella tenía razón, estamos cambiando, y es para bien. Siempre seré una guerrera y siempre protegeré a mi familia, sólo que ahora ha cambiado mi definición de familia.
Lo miró con una enorme sonrisa, y le besó la mejilla.
—Mi familia eres tú y este bebé en camino.
Hiccup la besó en los labios, abrazándola más fuerte.
—Eres una mujer extraordinaria—le dijo—No sabes cuánto te amo.
—Sí, tengo una ligera idea.
Ambos rieron.
—Así que estabas teniendo semejante revelación en medio de la batalla… eso es bueno.
—¿Enserio?
—Claro, porque yo también tuve una revelación en la pelea.
—Cuéntame.
—Pues, verás, mientras estaba combatiendo intentando que Toothless destruyera esas catapultas—sujetó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella—Pude voltear y contemplar el panorama. Dagur estaba peleando cuerpo a cuerpo, igual que Mala. Los demás jinetes no daban tregua a la formación de Morgana. Alvin y tu patrulla nos respaldaban. Pude ver la perfecta sincronía de ese trabajo de equipo, y entendí lo que quisiste decirme hace unos días.
Astrid se emocionó, apretando su mano.
—No puedo hacerlo todo solo, no es sano, ni justo, querer acaparar las cosas es pensar que nadie más puede realizar esos labores ¡y yo no soy absoluto! Perdóname por favor si te hice sentir mal en eso. Yo creía que liderar era trabajo de una sola persona, ahora veo que no, es un trabajo en equipo.
—¿Entonces dejarás de querer hacerlo todo tú solo?
—Sí, m'lady.
Besó sus labios, feliz.
—Al fin podrás dormir.
Hiccup se paró y la llevó a bailar otra canción, estaban demasiado contentos, habían pasado meses estresantes y disfuncionales como pareja, ahora, gracias a la combinación de tantas coyunturas que los llevaron al límite, estaban terminando de asimilar los profundos cambios nacidos en su interior. Estaban creciendo, madurando, y empezando un nuevo capítulo en sus vidas ¡había que hacerlo con toda la alegría posible!
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—Entonces ¡zaz! Mi espada chocó contra su escudo, pero el impulso lo hizo retroceder y aproveché para darle otro golpe hacia las costillas ¡no se movió muy rápido, y alcancé a hacerle un corte! Pero me descuidé y me dio un tremendo gancho al costado que me dejó sin aire, solté mi espada y busqué desesperado cómo…
Dagur seguía contando la historia, un modesto público a su alrededor le miraba hipnotizado mientras hacia la pantomima de todos sus movimientos. Mala tomaba hidromiel y sonreía a su esposo llena de orgullo, pero Snotlout, incapaz de soportar que alguien fuera presumido –además de él mismo– rodó los ojos y se fue del lugar, a la mesa donde estaban los gemelos.
—Espada aquí y golpe allá—farfulló molesto—¡Ni que fuera tan impresionante! Debió haber peleado en el aire, esquivando las rocas y flechas e intentando hundir más barcos ¡eso sí es emocionante!
—Y ganando cicatrices, desde luego.—Ruffnut mostró muy orgullosa un vendaje en su brazo, que cubría el grueso corte provocado por una flecha que quizá no esquivó a propósito.
—Ya decía yo que te estabas acercando mucho a ese barco—gruñó Tuffnut, que tenía un vendaje en el hombro y no se veía feliz—¡Nos expusiste a propósito!
—No, de verdad no vi esas flechas.
—¡Estaban frente a nosotros!
—Deja de quejarse, nuestro dragón está bien, nosotros estamos bien ¡y puedes usar esa cicatriz para conquistar chicas!
—¡Pues yo no la quería!
Snotlout volvió a rodar los ojos, una vez que esos gemelos se metían en discusiones, no había forma de llamar su atención hasta que terminara el asunto. Si Fishleg estuviera ahí podría fastidiarlo un poco, pero él estaba aún en Dragon Edge (¿cuánto tiempo pensaba quedarse el gordito allá?) volteó buscando a más personas con las cuales habar, Heather estaba al otro lado en esa misma mesa, comiendo pollo y platicando con Cedric, que ya no tenía las esposas puestas.
—¡Hey!—los llamó—¿No se supone que debes estar en la celda con los demás prisioneros?
Cedric se encogió sin decir nada, Heather en cambio se volvió una fiera.
—¡Astrid me dijo que lo vigilara en persona!.—gritó—Así que se quedará conmigo.
—Esta es una fiesta para los triunfadores.
—Te recuerdo que yo también peleé allá.
—No hablo por ti, tú te la mereces ¡habló por él! Es un forastero.
—No es asunto tuyo Snotlout.
Se cruzó de brazos, pero estaba ya algo entrado en tragos como para pensar en una respuesta más decente. Cedric miró a Heather pidiéndole disculpas con los ojos, no quería causarle ni la más mínima molestia al ángel salvador.
—¡Que Hiccup se encargue después de esto!—decidió Snotlout—A propósito ¿dónde está el Jefecillo?
—No lo sé.—repuso Heather, ya sin estar a la defensiva.
Los dos voltearon para buscarlos, vieron a Hiccup y Astrid sentados en una mesa y abrazados, hablando entre susurros, aunque se veían contentos y desde luego se merecían un momento íntimo, Snotlout y Heather intuían que ocultaban algo.
—¿Qué se traen esos dos?
—No lo sé, Astrid estuvo rara en el combate—admitió Heather—¿Cómo estuvo Hiccup?
—Se vio más ansioso de lo usual.
—Quizá es el estrés.
—Neh, esos dos ocultan algo.
—¿Por qué tendrían que ocultarnos algo, Snotlout?—rodó los ojos incrédula.
—¡Yo que sé! Pero los conozco muy bien.
—Déjalos con su secreto al menos esta noche ¿quieres? Ya mañana podremos abordarlos con más calma…y más cerebro.
—Supongo que tienes razón.
Se escuchó un golpe, Tuffnut y Ruffnut estaban peleando, Snotlout se fue tras ellos para separarlos mientras Heather reía, cuando Ruffnut sujetó el hacha que colgaba de la pared un par de vikingos más se le fueron encima para calmarlos.
Cedric estaba asustado, a pesar de esa pelea, nadie parecía preocupado, la música continuaba y la mayoría de las personas ni les prestaban atención, hasta aquellos que intentaban detenerlos lo hacían entre risas. Esas personas eran extrañas, durante la pelea contempló lo increíblemente violentos que podían ser y, en esa fiesta, veía que podían ser extremos en todo.
Miró al ángel frente a él, que tomaba hidromiel y reía a carcajadas mientras Tuffnut se escondía de su hermana bajo la mesa, con dos vikingos más cacareando para enfadarle y hacer que enfrentara a Ruffnut. No funcionó. Heather miró a Cedric, cuyos desorbitados ojos demostraban su asombro, y compuso una sonrisa comprensiva, aún no entendía por qué era tan amable con ese hombre, simplemente Cedric despertaba ese instinto de protección que pocos le conocían.
—No te preocupes, estarán bien.
—¿Y si lo lastima?
—Una cicatriz más—se encogió de hombros—Eso no importa.
—¿Y no se enfadarán?
—Quizá un par de días, pero no es para tanto. No por eso dejarán de ser hermanos.
Cedric asintió, o esos vikingos eran muy fuertes o las personas del Continente se tomaban todo muy personal. Quizá era lo segundo, en más de una ocasión pensó que sus compatriotas eran muy melodramáticos.
—Supongo que me acostumbraré.
—¿Piensas quedarte?
—No creo que me dejen irme—le dio con media sonrisa—Además, aún si me dan libertad, no tengo a donde ir.
—¿No extrañarías a tu gente?
—Mi gente me detesta, señorita. Con toda seguridad sería más feliz aquí.
—Cuéntame más del Continente—Heather sirvió más hidromiel en su vaso y le dio uno a él—¿Cómo es?
—Pues… es enorme.
El resto de la noche, Cedric fue contándole a detalle todo lo que sabía de sus tierras, y respondía lo mejor que podía las preguntas de Heather. La morena se maginaba aquél lejano mundo al sur, tan exótico y distinto, pensando que visitarlo no podía ser muy mala idea.
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Gustav había recibido una misiva desde Berk que le contó muy escuetamente cómo se rechazaron las tropas de Morgana, a la mañana siguiente, llegó una carta bastante extensa donde decía a detalle la forma en que se peleó contra la invasora y se agregaron narraciones de algunos eventos heroicos en la pelea. Estaban invitados a la fiesta esa misma noche en Berk, pero Gustav escribió respondiendo que ellos harían la suya propia, no querían dejar la isla sola.
Así pues, todas las personas se pusieron a preparar la comida y la bebida para celebrar esa noche cómo sus valientes compatriotas habían triunfado. Fishleg se puso al centro del pueblo y leyó con voz dramática la extensa carta, para realzar el heroísmo berkiano, llenando a todos de orgullo y alegría por su Jefe y aliados.
—"…y fue así, queridos berkianos, que la gloria llegó a nuestras tierras. Levanten la copa, brindemos como hermanos, bailemos frente a las costas serenas. Mil héroes nacen hoy, a mil héroes hay que cantar. Agradezcamos a los dioses su ayuda, y démosle buen uso a nuestra libertad".
Todos aplaudieron la interpretación de Fishleg, y él mismo se conmovió por la bella descripción en la carta. Se brindó por cada uno de los héroes nuevos, por los jefes, por los dragones, por Berk y por los dioses. Fue una fiesta más tranquila que la de Berk –había menos gente– pero llena de armonía y muy conmovedora.
A mitad de la celebración, Fishleg se fue a los establos para llevarle un poco de ternera a Meatlog, su dragona ya se había sanado de sus heridas, pero quería consentirla un poco. Sintió algo de frustración por no poder participar en tan importante pelea, pero bueno, ya habría más momentos de gloria en el futuro (además, él nunca fue precisamente el prototipo de guerrero, quizá así fue mejor) pero extrañaba muchísimo Berk y quería irse lo más pronto posible.
—Supuse que estarías aquí—dijo Aly, apareciendo por detrás.
—Dime por favor que ya puedo viajar con esta herida—señaló a su costado, donde el corte estaba terminando de cicatrizar.
—Creo que pasado mañana puedes volver a Berk sin problemas.
—¿Oíste eso, Meatlug?—acarició a su dragona—¡Podrás reunirte con Stormfly!
Aly sonrió de ver a la dragona muy emocionada, a lo lejos podía escucharse el ruido de la fiesta.
—Gracias por cuidarme—le dijo Fishleg agradecido—Sé que no fui un paciente fácil.
—Tampoco has sido el peor.
—Es bueno saberlo, me quita algo de culpa.
Los dos rieron, luego hubo silencio. Aly miró a las hermosas estrellas que cubrían el cielo, tenía sueño, quizá era momento de ir a dormir.
—Muchas cosas van a cambiar ¿no?—dijo Fishleg, sacándola de su ensoñación.
Ella volteó a verlo, sabía que hablaba de todo en general, de Berk y de su pueblo, ella quiso ser optimista y decir que no, en su lugar, asintió tenuemente.
—Supongo que nada es eterno.
Fishleg y Aly no dijeron nada más, intuían con ese presentimiento que pocos poseen, que, a partir de ese día, ya nada sería como antes. fishleg en particular pensaba que aquél Berk que dejó días antes para patrullar la zona, no sería el Berk al que regresaría en dos días.
Y eso fue todo...
Recuerden que el fic se llama Metanoia, y es en referencia a los cambios internos de Astrid e Hiccup. En la conversación entre esos dos intenté mostrar las partes más superficiales del cambio, en el próximo capítulo lo profundizaré aún más. Además de eso ¿qué les ha parecido el festejo? ¿Y Fishleg? (espero no se hayan olvidado de él)
Fuera del fic ¿que opinaron del tráiler de HTTYD 3? ¿Les gustó? ¿Sí, no? ¿Por qué? Yo estoy taaaaan emocionada ¡ojalá ustedes también! un enorme saludo y besos, gracias por seguir leyendo, prometo actualizar pronto =D
