En la sala estaban platicando Jun y Hao, estaban tratando de recuperar esos años sin verse - No era mi intención sepárame de ti, nunca lo fue – decía en tono arrepentido ese gemelo - Si pudiera cambiar ese hecho lo haría, yo siempre he querido estar contigo, cada día siempre había deseado regresar a verte pero los estudios me lo impedía y el trabajo, trate de hablarte a tu departamento en Tokio pero me dijeron que ya no vivías ahí, llame a la casa de tus padres pero nada – Hao había llamado seguidamente a los señores Tao para saber algo de Jun pero ellos se rehusaron, el castaño sabia de ante mano que no era del agrado de esos señores por eso no se le hizo extraño su negación a la hora de querer información – Debí seguir buscándote -

- Ya basta, deja de reprocharte - Jun le hablaba con mucha dulzura - No me des explicaciones porque yo soy tan culpable como tú en esa falta de contacto –

- Es mi culpa, estaba tan ocupado por ganar más dinero – Hao quería hacerse rico porque deseaba ser un digno candidato para los padres de ella.

- ¿Dinero? – Jun ya recordaba que era lo que no le gustaba de Hao, eso era su gran obsesión… el dinero, su obsesión empezó después que lo presento a sus padres; ella se dio cuenta que sus padres lo hacía sentir insignificante, Jun batallo para hacerle creer a ese gemelo que ella no necesitaba que él fuera rico sino que simplemente la amara - Escucha, yo comprendí que te fuera por la universidad pero tu otro motivo ero el ¿dinero?, Hao, ¿Cuántas veces te dije que no me importaba esas trivialidades? –

Él era consciente que fueron varias veces que ella se lo decía pero su maldito orgullo lo dejo sordo a esas palabras pero ahora no se dejaría vencer, ahora lo haría correctamente, quería aclararle algunas cosas antes que ellas se casara si no lo hacia se arrepentiría de por vida. - No malinterpretes mi palabras, escucha la verdad yo…- cuando iba a pedir disculpa por su forma tan inmadura de esos años anteriores la figura de su jefa lo asusto - Señora Goldva-

La anciana veía a esa pareja que al parecer ya se conocía, la curiosidad le dictaba que les preguntara: ¿De dónde se conocían?, pero el razonamiento le decía: no era de tu incumbencia, así que escucho a su razón – Dime, ¿por qué te quitaste el antifaz? –

- Es que… me irritaba el rostro – con nerviosismo contesto ese gemelo mientras sonreía y comenzaba a rascarse la mejilla.

Goldva al ver esa sonrisa forzada supo que estaba mintiendo, lo iba a reprender por mentir y claro por quitarse el antifaz, pero mejo opto por otra cosa - ¿Han visto a esta Anna? –

- Los vi pasar, dirigiéndose hacia la piscina – le dijo esa peli verde que al parecer estaba enojada e indignada con Hao, así que sonrió pues esa cliente castigaría a ese gemelo, se retiro de la sala para ir a la piscina en forma de corazón, Silver estaba caminando atrás de ella mientras veía la agenda electrónica, ese par de negociantes se quedaron quietos al ver como esa rubia junto con ese castaño platicaban, reían y se daba leves besos, Goldva sonrió levemente al ver la cara de felicidad y comodidad que tenía su amada nieta.

- ¿Los interrumpo? – le pregunto su fiel sirviente.

- Deja que se den cuenta – le contesto a su fiel Silver, Goldva quería examinar esa química que tenían esa pareja, dio gracias al cielo que este Yoh acompañaba a esta Anna durante esta velada.

Anna e Yoh se habían quitado sus respectivos zapatillas y zapatos, para poder sumergir sus pies desnudos a esa piscina, el gemelo no paraba de empujarla con su hombro, Anna le respondía de igualmente, parecía un par de tortolos, ella había escuchado la voz de su abuela por eso giro su cabeza para verla; ahí estaba con los brazos cruzados y viéndola burlonamente - Sabia que había escuchado tu voz – la joven saco sus pies del agua para continuar levantarse e ir a encontrarse con su abuelita – Abuela, te tardaste en venir a verme – con el ceño fruncido le decía pues no le agradaba esa burlona sonrisa.

- Señora – Yoh se incorporo y saludo cortésmente a su jefa.

- Siento interrumpir – se disculpo la señora con un fingido timidez.

- No interrumpes nada- hablo fríamente Anna, ese cambio de actitud le encanto a Yoh pero a la vez le dio escalofríos. - Vamos hablar ¿sí o no? – la anciana asintió.

- Primero que nada, hay que aclarar que entiendo tu actitud de hace años cuando te hable que tu serias mi heredera una vez que muera – Anna aclaro la garganta como signo que le faltaba disculparse por otra cosa más – Ah… cierto, discúlpame por llevarte como regalo ese stripper –

- Aceptare tus disculpas si tú aceptas la mía - la rubia vio el cielo – Se que no debí decir que estaba avergonzada por tu trabajo y que no te quería ver más – la anciana veía como movía el pie con mucha impaciencia su nieta – Lo siento, Abuela -

- Acepto tus disculpas, yo también lo siento - la anciana camino rumbo a esas sillones playeros para descansar - Entonces dime, ¿aceptaras ser mi heredera? –

- No lo sé – Anna se sentó al lado de ella.

Goldva sabía que tendría que empezar a rogar, eso quería su nieta y eso tendría aunque no le gustara - Ellos no son malos chicos, tienes sueños y los apoyo para que lo alcancen – Anna sabia eso gracias a su acompañante pero quería más información y saber ¿por qué debería estar al mando?, Anna ya había escuchados razones por parte de su madre pero no la convencieron pues sentía que eran mentiras sus fundamentos, quería una buena razón – No quiero que mi esfuerzo al ayudarlos desaparezca conmigo cuando me muera - la sinceridad de las palabras de su familiar le llamaron la atención pues había sentimientos profundos en ellos - Te necesito para que tu sigas apoyando a cada hombre que trabaje aquí, que los impulses para que logren sus metas personales y que les recuerdes sus verdaderos motivo del porque han decidido trabajar en esta profesión que es indigna para los ojos de la sociedad –

- Lo apoyas ¿Cómo? -

- Me ayuda con los gastos de la escuela – Yoh se atrevió a contestar. – Además, a mi hermano y a mí nos da hospedaje mientras encontramos un departamento -

- A mi me ayudo cuando estaba enfermo y con hambre – la voz de otro hombre se escucho, el dueño de esas palabras era de ese peli celeste que era sujetado por Pilika, al momento de verlo noto que sus amigas tanto como sus acompañantes estaban ahí presente escuchando esa platica que debería ser privada.

- Aquí no es solamente negocio, dinero y perversidad, es un trabajo honorable, cada trabajador es profesional, tiene libertades, responsabilidades y derechos - hablaba duramente como la líder que es la señora Goldva - Este tipo de clubes son mal vistos por que se gana dinero a costa de un pecado como la lujuria –

- Continuar con sus sueños – Anna repetía esa palabras que más hondo le calo en su ser, miro el piso - ¿Y si no lo hago tan bien como tú, abuela? ¿Te decepcionaras? –

- Claro que no me decepcionaras, además no te pido que lo hagas igual que yo, hazlo a tu modo – le hablaba tranquilamente esa señora - Tu como Tamao son las manos más adecuadas para llevar este negocio, hazte cargo de mi segunda familia – le suplico.

Medito por unos minutos, alzo su rostro para observar a cada hombre que trabajaba aquí, tenía el presentimiento que no eran malos tipos al juzgar como sus amigas les tenían cierta confianza - Lo hare, por tu segunda familia – su abuela se puso contenta de que por fin escucho la aceptación, los demás presente gritaron de felicidad - Abuela, dime, ¿Por qué no se lo das a Manta?, él es bueno con la publicidad y negociaciones – cuestiono una vez que vio como se alejaban las demás personas.

Se aclaró la garganta la anciana - Él no tiene el carácter que se necesita para este negocio –

- ¿Y yo sí? –

- Claro - Goldva observaba a este Yoh, Anna también fijo su mirada a ese gemelo.

- Presiento que hiciste intencionalmente que él fuera mi acompañante – señalo al castaño, su familiar le sonrió traviesamente - ¿Lo hiciste con intención? –

- No, fue el destino que te lo puso, al principio te iba a dar al otro pero salió mejor con ese pequeño Yoh que te hizo ver el lado humano de este negocio – saco un cigarro para luego colocarlo entre sus labios y prenderlo, le dio una gran calada, Anna se puso contenta que su Abuela en una distracción dijera el nombre de su acompañante, le pareció un nombre lindo y adecuado para ese hombre.

Love…love…love…Love

Alrededor de esa inmensa mesa de vidrio estaban reunido cada pareja, Chocolove con Pilika a su lado estaba Horo y Damuko, enfrente de ellos se encontraba Ren y Jeanne, al lado de esta última estaba Jun con Hao, en la cabecera norte estaba Anna con Yoh y en la otra cabecera la señora Goldva junto a Silver; Yoh platicaba con Chocolove que lo tenía más cerca, iban a convivir un rato entre ellos mientras disgustaba una taza de café.

- Me tienen decepcionada, chicos – los hombres vieron a su jefa por que no sabían la causa de ese sentimiento – Le estoy hablando a ustedes; Horo, Hao, y Chocolove – los nombrados sudaron frío - ¿Cómo es posible que se quitaran sus antifaces?, seguramente ya les mencionaron sus nombres a las damas y apuesto que también las han besado – dos de ellos bajaron la mirada, esa actitud le afirmaba - ¡No lo puedo creer!, ¡que decepción! - los jóvenes se quedaron en silencio después de ese regaño por parte de su jefa.

- ¿Qué? ¿Cuándo? - el moreno se tocaba el rostro y veía a su sonriente mujer – Tú… Ah…- estaba confundido de como esa peli celeste le logro quitar su antifaz - Con razón me sentía tan cómodo y tan libres mis mejillas de esa picazón -

- Jun no te cases – pedía en su mente este Hao mientras veía detenidamente a su ex.

- Hay que celebra a mi heredera – alzo la taza de café en señal de ese brindis.

- Y la superación de sus traumas – se unía al decir eso esta Pilika.

- Y todo gracias a Yoh - ahora decía Tamao que llegaba con Lyserg con algunas galletas para acompañar el café, el castaño hizo una mueca para que guardaran silencio esa peli rosa y le manda miradas desaprobatorias por decir su nombre, la mujer sólo se encogió de hombros - Amigo gracias por rehabilitarla – Yoh vio a esta Anna para ver su reacción al oír su nombre, ya esperaba que le preguntara ¿de verdad te llamas Yoh?, y su emoción pero esa reacción nunca llego.

- Pilika, déjame respirar un rato – pedía este Chocolove que fue sorprendido por los brazos de ella alrededor de su cuello y que ya empezaba asfixiarlo.

Anna a diferencia de los demás decidió tomar té – Así que tu nombre es Yoh – el nombrado asintió, la rubia ya quería quitarle ese antifaz pero le daba miedo - Abuela sabias que Pilika venía a este sitio –

- Si, es mi mejor cliente, al igual que tu otra amiga – en forma de carcajada decía la anciana y señalo a su amiga que en esos momentos estaba dando un beso salvaje a su acompañante.

- ¿Jeanne? – Anna dijo extrañada.

- ¿Qué pasa? – dejo rápidamente a ese hombre pues pensó que la iba a regañar su amiga porque se subió prácticamente en ese hombre.

- Por fin dul… liber… dulce libertad – Ren trataba de llenar sus pulmones de oxigeno.

- ¿Por qué venias tu aquí? –

- Venia a inspeccionar a mi hombre, Anna – soltó sin trabas, a ese chinito se le abrió la boca pero disimuladamente la cerro pues tenía que seguir actuando.

- ¿No me diga con quien sales es stripper? –ahora hablaba Damuko.

- Sí – se cruzo de brazos, sus ojos se achicaron afiladamente a la hora de ver a su acompañante, Ren pedía en susurro: que fuera un sueño pero no lo era, esos ojos color sangre le daban una fría sensación de que lo iba a vencer - ¿Por cuánto tiempo más vas a tener ese antifaz, Ren? – ahí supo que debería ya quitarse el antifaz pero no lo haría pues su hermana estaba también presente en ese comedor como su jefa - ¡Te ordeno que te quites eso de la cara!- Jeanne pudo escuchar un leve: no, esa respuesta no le agrado – ¡Nadie se niega a mí y tú deberías saberlo más que nadie! – y prácticamente se lanzo sobre él haciendo que ese impulso que se cayeran de la silla, ella estaba encima de él tratando de quitar esas molestas manos que cubría el nudo.

- ¡Deja! – Ren se movía de un lado a otro tratando de impedir su cometido - ¡Suéltame! – Jeanne lo mordió fuertemente y que acto seguido dejo de proteger el nudo.

- ¡Lo tengo! – se puso en pie esa francesa y alzando en una mano ese antifaz.

- Ren – lo nombro su familiar, se sorprendió que su hermano estuviera ahí, ese par de Taos mantenían contacto muy constante, Jun siempre quiso saber cuál era su nuevo trabajo, ella a veces se reunía con él y le ayudaba económicamente en esa vida de trotamundos que había escogido su pequeño hermano, ese chinito preocupo a sus familiares al desaparecer como símbolo de negarse estudiar administración con el objetivo de manejar la cadena de restaurantes Tao´s.

- ¡Hola Jun!-

- Así que este es tu nuevo trabajo que me decías – la peli verde cuando su hermano le dijo: que su trabajo actual era excitante, diferente, muy divertido y que sobre todo que había hecho nuevos amigos, nunca le paso por la mente que su nuevo trabajo era de stripper.

- Ya lo ves – le daba una sonrisa forzada para aliviar la situación con su hermana.

Jun desvió su mirada de ese joven hombre para ir con su amiga - Jeanne casi violas a mi hermano –

- ¡Lo siento, cuñada! – se inca al lado de su cuñada - Pero estoy saliendo con él – le recordó – Aparte hemos hecho cosas más atrevidas – susurro, Jun se llevo una mano en la sien para darse leves círculos para aliviar la tensión.

- Él es el famoso chico que te tiene loca – ahora decía Pilika que se levanto de la silla para ir estar al lado de Jeanne y comenzar a dar de saltitos junto con ella.

- Gusto en conocerlas, me llamo Tao Ren – se presento una vez ya descubierto.

- Soy Usui Pilika – dejo de saltar para inclinarse a la hora de corresponder al saludo.

La rubia por su parte alzo un brazo para luego decir - Kyoyama Anna –

- Damuko – con una sonrisa de decía la pelinegra.

- ¡Que noche tan maravillosa! – soltó ese gemelo menor como símbolo de alegría porque al fin escucho el nombre completo de su amada, los demás hombres también se emocionaron en escuchar los nombres de cada mujer.

Le pregunto Chocolove - ¿Que tienes Yoh? –

- Creo que me enamore a primera vista – le murmuro a su amigo, el moreno le creyó pues ese gemelo tenía cara de estúpido y una sonrisa idiota, ¡si estaba enamorado!

- Silver trae ahora un poco de wisky o ron para hacer este café irlandés –el dichoso Silver desapareció para ir por esa botellas para su jefa.

- ¡Bienvenida a la familia! – después de lograra calmar su dolor de cabeza dijo esta Jun y se levanto de su asiento para abrazar a su amiga.

- ¡Es muy lindo de tu parte, Jun! -

Ren por su parte todavía estaba algo enojado por la forma de actuar de Jeanne, por eso le empezó a reclamar – Jeanne, tu eres capaz de engañarme con un extraño… ¡eso es inaudito! ¡Soy tu novio y me tienes que respetar! –

- ¡Oye! Todavía no somos novios oficialmente ¡únicamente estamos saliendo, eso es todo!- le recordó esa joven - Para tu información, yo no sería capaz de serte infiel –

- Y esa forma de coquetearme, morderme la oreja, ¿dime qué es entonces? –

Jeanne achico sus ojos y respiro para calmarse - Ya sabía que eras tú el que estaba detrás del antifaz – ahora todo se le aclaro en la mente a este Ren, ese coqueteo tan descarado, tan traviesa y sin remordimiento, ella ya lo había descubierto desde que piso esa sala - Seria una idiota sino te reconozco o reconozco esos hermosos ojos –

- Por supuesto que lo serias –

- ¿Me dijiste Idiota? – algo exaltada le cuestiono.

- No, sólo repito lo que dices – se defendió ese chinito y colocaba sus manos como una barrera para evitar los posibles golpes de esa mujer.

- Ya estoy cansada - bostezaba esta Pilika a la hora de sentarse en las piernas de ese moreno, Horo no le gustaba que su hermanita estuviera muy cerca de Chocolove, el moreno sentía una aura peligroso por parte de su amigo peli celeste.

- Hay que irnos – comentaba esa rubia que se levanto – Gracias por la diversión, Abuela –

- ¡Abuela, gracias! – una muy acurrucaba Usui repetía.

- Yo no soy tu abuela –

Pilika encogió los hombros - Pero te quiero como a una – agarro esos brazos morenos para que la abrazara como dios mandaba.

- Nieta, se pueden quedarse a dormir aquí - Goldva examino el estado de cansancio de cada chica y no estaban en optimas condiciones para conducir - Como verán tenemos habitaciones para cada una –

- Lo haríamos pero…- empezaba Damuko.

- No se preocupen por los muchachos, ellos no les harán nada – le empezó a disolver su miedo - Ellos se van a sus respectiva habitaciones que tienen en la mansión –

- Si es así – Anna comenzaba a decir, noto que sus amigas estaban de acuerdo – Aceptamos –

Love…love…love…Love

Se dirigieron al segundo piso que tenía esa mini mansión, caminaron brevemente, cada mujer se despidió de su acompañante menos una que era cargada por él como si fueran recién casados. El pobre morenazo tuvo que realizar su capricho de llevarla a la habitación y colocarla en la cama.

Al abrir la primera habitación que se encontraron, cada mujer veía lo bien amueblado que estaba, tenía una cama matrimonial con sabanas color vino, colchas de igual color, y almohadas que también están del mismo tono, tenia ropero, baño individual, una tele de plasma enfrente de la cama y que estaba oculto en el armario, la habitación no era muy grande pero era cómoda.

- Aquí déjala, Choco – dictaminaba esta Tamao.

El hombre la dejo con suavidad en esa gran cama matrimonial, le acomodo la cabeza en esa almohada, empezaba alejarse pero los brazos alrededor de su cuello se lo impedía - No me dejes Chocolove – decía dormilonamente esa peli celeste y con la poco fuerza que tenia logro darle un beso en los labios.

- Buenas Noche, Pili – se alejó de ella pero antes le acaricio una mejilla con la puntas de los dedos, comenzó a retirar se esa habitación y cerró la puerta con mucho cuidado.

Chocolove se despidió de cada mujer y de su jefa - Cada habitación está limpia - explicaba la anciana una vez que se alejaban de la habitación de Pilika - Hay pijamas, siéntese libres de usarlas - se dirigía a las escaleras - Nos vemos mañana y que duerman bien – cada chica se miraron entre sí para despedirse y se fueron a sus respectivas habitaciones.

Love…love…love…Love

Ya era pasada del medio día, cada mujer se levanto lentamente pues la pereza todavía le pesaba y la cruda le pasaba cuenta a su cuerpo, una vez que desayunaron o el intento de ello salió del local.

En la entrada de la mansión estaban la camioneta dorada y auto deportivo negro que estaban en espera de las chicas y al lado del vehículo dorado estaba la señora Goldva que estaba tan fresca como una lechuga - ¿Cómo amanecieron? – esa pregunta era la burla para esas 6 chicas que caminaban prácticamente como zombis.

- De maravilla, Abuela – sarcásticamente le contesto Anna.

- ¡Que dolor de cabeza! – Pilika se quejaba y se daba unos leves golpes en la cara para reaccionar pues se sentía todavía adormecida.

- Abuela, me voy a tomar el día libre, no estoy de humor para trabajar – decía Tamao que al contrario de sus compañeras ella no había bebido demasiado lo que la tenia así era la desvelada que tuvieron y eso es peor que el alcohol.

- Esta bien, Tamao – Goldva se regurgitaba pues nunca había visto en ese estado a su linda nieta peli rosa, las amigas de Anna se subieron a la camioneta, Tamao subió a su auto y sin despedirse de ellas se largo de ese sitio. - Te deseo mucha felicidad en tu futuro matrimonio – comentaba la anciana a esta Jun, ésta solo le sonrió como respuesta pues la voz no se salía.

- Nos vemos pronto, Abuela – se despedía la rubia una vez dentro de la camioneta.

- Gracias por esa noche entretenida – decía Jeanne que encendía el motor.

- Vámonos, Jeanne, mi cabeza va explotar – se quejaba la Usui que prácticamente estaba acostada sobre Damuko y Jun.

- Guarda silencio – le pedía esa peli negra – Tú harás estallar mi cabeza con tus quejas -

- Es hora de partir – la francesita comenzó andar la camioneta y salió del estacionamiento de ese sitio tan exclusivo.

Continuara…


Otro capítulo, necesito terminar rápido este fic… ¡espero que no les moleste! ;)

Amor&Paz.