Aquí, el inicio de lo que debió de ser con este arco de Koneko o también llamado, "Arco Yokai". Me gusta dejarlo todo bien ordenado y que cada uno se vaya haciendo una idea de lo que se viene, pero también a que conozcan un poco de cada raza. Supongo que es fácil de adivinar, cada Raza tendrá una historia propia, un pasado diferente pero que los une debido a una sola cosa, una que comparte con las demás y que ha quedado en el olvido.
También, para no dejar espacios en blanco, puesto que no pienso revelar mucho entre las cortas leyendas, dejare un pequeño opening. Recordad una cosa: ¡LEER CADA LEYENDA ES IMPORTANTE, NO LO OLVIDÉIS!
The Legend of Fallen Knight
La leyenda de los Yokais: Zetsubō-O
¿lo has escuchado? ¿has oído hablar del rey de la desesperacion?
Bueno, todo se remonta a cuando el caos y el orden luchaban por su predominio en el mundo.
Un libro con la tapa roja, bordes dorados y la portada con la imagen del cráneo metálico de un dragón o algo draconiano se abría lentamente, mostrando paginas brillantes llenas de una rica historia que se diferenciaba de sus diferentes contrapartes. La primera imagen era la de muchos mundos, todos alrededor y girando sobre un planeta muy colorido.
Nadie sabe cuándo realmente empezó, pero las distintas realidades y mundos peleaban los unos a los otros por el control total del reino humano. Los Dioses se aliaron con las hadas, Los dragones con los gigantes y los ángeles se enemistaron con los demonios, Los Yokais se mantuvieron neutrales y los humanos fueron los únicos desamparados que luchaban una guerra en su propio territorio destinada a la derrota.
En una de las tantas páginas, se mostraba dos bandos, dioses y sus aliados, por otra parte, los dragones y su bando. En el centro del todo estaban los Humanos, quienes se mantenían con la cabeza gacha esperando que el fuego cruzado no los matase y en el fondo y sobre todos, estaban los Yokais, quienes hacían la vista gorda de lo sucedido.
La guerra volvió todos los mundos en un páramo triste y desamparado, yermos áridos donde la vida no podía crecer, la guerra había acabado con todo. Cuando la última gran batalla estaba por suceder, los nueve mundos colapsaron, improvistos de la energía que necesitaban para sustentarse y el equilibrio de la que dependían tanto.
En una imagen más, se veía como las nueve razas veían el cielo rojo, juntas en un solo lugar esperando su inminente destrucción. En el centro de las nueve rasas se encontraban nueve pilares, los cuales ya estaban roídos y casi a punto de derrumbarse por completo. De repente, en otra imagen se vio como estos se señalaban entre ellos, decididos a luchar una última vez.
Incluso cuando el fin de todo lo que conocen estaban cerca, buscaron un culpable del caos que ellos mismos causaron, decididos a destruir al otro a toda costa por la supervivencia. Sin embargo, hubo alguien que detuvo todo este caos. Los nómadas Yokais le llamábamos…
Zetsubō-O
De repente, las nueve razas se mostraron en pánico y terror como una criatura parecía salir del mismo infierno, pues en el centro de los nueve pilares se había resquebrajado, dejando salir un mal como ningún otro, uno que nadie jamás subiera conocido. Parecía un enorme hombre, uno con bastantes músculos tonificados en su cuerpo. La parte inferior era escamosa, hasta draconiana pues tenía escamas metálicas que lo cubrían. Su cabello blanco y un par de grandes cuernos sobresalían de su cabeza. Lo más increíble de todo, es que a sus espaldas había un par de hermosas alas de ébano, como la oscuridad misma.
El rey de la desesperación, uno de los diez grandes reyes que se decía, era el más fuerte entre todos. liberado de su prisión, acabó con la guerra santa de más de mil años, esperando que, de esta manera, una nueva era de paz comenzase. Finalmente, desapareció en la nada, convertido en el tiempo por cenizas y legendas.
La página cambió, mostrando un enorme monstruo de un solo ojos que se elevaba sobre los nueve pilares, sosteniéndose fuertemente de ellos con sus colas. Debajo de cada pilar, había una silueta monstruosa y oscura que parecían mirar con maldad hacia las otras razas.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho, no importa cuando intentaron arreglar las cosas, sus mundos cayeron presas de una furia primordial. Amenominakanushi y sus reyes cayeron sobre los nueve mundos, destruyéndolos en su totalidad. Con la derrota de las razas, castigó a su ultimo hijo SIN NOMBRE a una eternidad en lo más profundo de los límites de la realidad, donde esta era inexistente, condenándolo a una eterna agonía de no existencia y a la locura de esta misma.
Se mostró como aquel ser, desprovisto de sus hermosas alas, las cuales perdían sus plumas conforme caía, mostrando los huesos de la misma. Esta se mostraba llorando sangre, mientras sobre él, las demás razas estaban crucificadas y destinadas a una muerte muy atroz.
Con su último aliento, prometió volver de las profundidades de la locura para salvar a aquellos que prometió proteger, aun cuando esto era claramente imposible. Su grito de agonía, de desesperación pura y de un odio enfermizo hacia la hipocresía que le condenaba a tal infierno, estremeció incluso a su gran y todopoderoso padre, quien se aseguró por sí mismo a que este nunca regresara de su prisión.
En un gran trono, se mostraba una figura sentada entre los pilares, con diez colas meciéndose detrás de él y con unos ojos muy extraños. A su alrededor había nueve figuras humanoides, todos con ojos extraños y con extrañas mascaras en sus rostros. Con un número creciente de colas en su espalda. La más importante de todo era que, en lo más bajo e inferior de la ilustración, había una manó saliendo de un abismo tan oscuro como la noche misma. Sobre éste y por encima de incluso el peliblanco sentado en su trono, había una espada dorada que se dividía en nueve partes.
Aun así, las derrotados nunca dejaron de creer, nunca dejaron de sentir y añorar un mesías. Pero con el corazón manchado de oscuridad y luz, sus plegarias de esperanza y sus gritos desesperados solo crearon un monstruo aún más grande que el mismo que tanto temían. Aquel rey de la desesperación volvería, armado con la espada con la esperanza de todos aquellos que gritaban su nombre.
Se mostraba de repente, una imagen de un caballero rodeado de una energía negra y carmesí, como la sangre misma. Elevando al cielo una espada dorada, que brillaba en una luz azul y celestial. Detrás de él estaban las nueve razas, algunos arrodillados y bajando la cabeza en una sumisión total, otros en cambio, rugían a viva voz para sus sueños de venganza hacia sus compañeros caídos se hiciesen realidad.
Desde ese momento se le llamo el rey de la desesperación, redentor y destructor…peón y mesías. Con una cólera justiciera que todos podían sentir, era acompañado en el campo de batalla por el llanto de los inocentes y los gritos de odio. Esa es la leyenda…de aquel ser que lo perdió todo y renació como un monstruo…uno que no conocía límites y que al final, fue uno al que temimos desde el fondo de nuestro corazón, pues no fue creación de nuestro creador. Esa misma leyenda…
¡Está a punto de renacer!
Opening: Zero Kara Hajimeru Mahou no Sho – OP
Senobi Shitatte todokanaii
Chie o furishibottemo
MadaMada Tarinai mitai da ashi tsuchhau genkai
Aquel libro rojo termina por abrirse, relvado sus primeras imágenes. El grupo estaba en fila mirando una ciudad a lo lejos, parados en un acantilado. El tiempo a su alrededor cambia de momento, mostrando la mañana, el día y el atardecer, para mostrar cómo durante la noche, estaba consumida por el fuego y el caos.
Datte Kirei na iro shitete
Mizumizushiku yureteiru
En una escena completamente diferente y en el bosque, se veía al gigante estar cortando algo en un plato metálico, a su lado Asia parecía hacerle conversación. Un poco alejados estaban Ravel y Rossweisse, quienes discutían con dibujos extraños en sus manos mientras Koneko observaba en silencio.
Onaka wa suitenai kedo tabete mitai na
De repente aparece Naruto, quien silenciosamente se acerca a Koneko y toma con mucha fuerza su cola, haciéndola saltar y gritar poa la sorpresa. El rubio se estaba matando de risa, pero un fuerte golpe en su rostro le quita la sonrisa, procediendo a salir volando y perdiéndose en el cielo.
Ijiwaru Iwaretemo makenaindakedo sa
De repente se muestra un momento oscuro, con el rubio caminando en soledad por un camino muy pequeño. Este mismo se detiene un momento, agachándose al ver run pequeño rosario ensangrentado, dejando salir una pequeña lagrima.
Tama ni wa tayotte yo boku o
hatto ni hirameki
Discover yuujou tte fantasy!
Golpeando el suelo, vuelve a levantarse para correr por el camino y, extendiendo ambos brazos, comienza a chocar sus palmas con otras manos a sus costados. Seguidamente el pequeño camino se vuelve uno muy grande y a sus lados aparecen sus amigos, corriendo junto a él hacia un destino desconocido. Se detienen de repente, cunado una enorme ciudadela japonesa se ve envuelta en un gran círculo mágico y una explosión morada, que lo consumió todo.
Kajittemiteyo ichiban ni wakachatta
Amai no kana?Suppai?Chotto doki doki
De repente se muestra a una gran cantidad de magos, conjurando su magia a su alrededor antes de lanzar una gran cantidad de ataques. Encima de una bola de fuego aparece Naruto, quien esquiva en el aire la lluvia de ataques, cayendo y empuñando su daga. Aparece de repente koneko, quien da un gran salto para chocar su puño contra el suelo, creando una gran choque y niebla de piedras y polvo.
De aquella niebla aparece Asia, quien creaba una pared mágica, bloqueando algunas bolas de fuego. A su lado pasa el gigante, quien aprovecha para cortar por la mitad varias magias lanzadas en su dirección, para finalmente lanzar a Ravel, quien estaba en su otra mano. esta vuela por los cielos para conjurar su propia magia, lanzando un mar de llamas que lo consumió todo.
Minna de ita kara mitsukeraretanda
El fuego del lugar parecía regresar una escena pasada, pues se veía a un niño rubio llorando entre el mar de fuego, con sangre en sus ropas, pero sin mostrar ninguna herida en su cuerpo.
Mahou no you ni narabeta taisetsu na word
De repente, frente a él, aparece una mujer de cabellos negros y ropas de monja, quien estaba orando y, con una sonrisa en su rostro, era consumida por las llamas después de unas palabras. El pequeño rubio intenta llegar hasta ella con sus pequeñas manos, pero la luz lo ciega.
Kono deai…
Sin embargo, el fuego y la luz es cortado por una espada, el rubio despertando por una mano en su hombro. Parpadeando, se da cuenta que era de día y que a su lado estaban todos sus amigos, quienes veía el frente. Sonriendo, vuelve su mirada al frente, tomando su arma con mucha fuerza.
Hanasanaii!
Elevando el arma y bajándola rápidamente, señala una enorme ciudad a lo lejos, el cual tenía un estilo muy tradicional japonés, cubierto por una enorme barrera mágica.
END
Espero que les haya gustado, aunque es un pequeño prologo me ha costado un poco pensar en algo que no necesite spoilers. Aunque está un poco vago, dado que es una leyenda antigua, este arco se centra en esa misma leyenda, pues el misterio del problema principal del arco gira alrededor de eso.
Subiré capitulo muy pronto, depende de lo que me suceda en esta semana porque últimamente estoy muy cansado para escribir, sobre todo algo tan difícil como una batalla mano a mano. bueno, espero que les guste, hasta el próximo capitulo :D
