Holaa! Que tal? Espero que bien! Ya traigo el nuevo capi del fic! Me esforcé, ya que tuve un gran corte de inspiración y no sabía como seguirlo, pero de repente me iluminó y dije: "Pues a escribir!" XDD

Le dije ya a alguna gente que este iba a ser el último cap del fic, pero resulta que es el penúltimo porque se alargó demasiado. Digamos que este y el siguiente capítulo son como uno, solo que cortados por la mitad porque sino me quedaba extremadamente largo! En fin, espero que os guste y lamento a esa gente que creyó que era el último capi, de hecho yo también pensaba que iba a serlo… pero no!

Bueno, dicho esto… el discalimer.

Discalimer: el día en que mis personajes aparezcan en la serie, es porque Inazuma por fin me pertence! Pero como es propiedad de Level-5, mejor sigo soñado despierta en mi hamaca! (?) XDD

Disfrutad!


10. Te amo 2ª parte

No salía de su asombro. Se mantenía quieto, sentado en la cama, revisando una y otra vez su cuerpo. ¿Acaso…?

—Increíble… —susurró Atsuya viendo como su hermano se quedaba paralizado, estaba seguro de que tampoco era capaz de pensar con claridad.

Shirou estaba estático y absolutamente asombrado… ¿qué demonios podía pensar en ese momento? Había vuelto a su cuerpo, sí pero… ¡qué demonios! ¡Había vuelto y eso era lo que le importaba!

Unas lágrimas de felicidad escaparon de los ojos del peli plata y gritó a todo pulmón.

—¡TOMA YAAAAAAA!

Atsuya se quedó observándolo con asombro… no entendía nada. Hasta que cayó en la cuenta de algo… Goenji lo había admitido, se había dado cuenta de que estaba enamorado de Shirou.

Ya era hora… baka —pensó el pelirrosa refiriéndose a Shuuya, la verdad es que era lento y se había tardado como un siglo en darse cuenta de sus sentimientos. ¡Maldita sea! ¡Ni él se había tardado tanto en saber lo que sentía por Hikaru! Ah… Hikaru.

Atsuya frunció el ceño y apretó los puños… tenía que hablar con Hikaru, no sabía si solo había sido un juego para el rubio o de verdad sentía algo por él. Pero tampoco es que se atreviera mucho a acercarse a él, la última vez sus partes bajas sufrieron un pequeño accidente, por no decir muy doloroso.

Dios mío, no me lo puedo creer. ¡Parece un sueño! Aunque espero que no lo sea —pensaba Shirou a punto de estallar de la felicidad, nunca en su vida se había sentido tan feliz de estar en su cuerpo… madre mía, cuanto lo había extrañado. Al parecer Hikaru se había compadecido de él y de Goenji y los había devuelto a sus cuerpos.

Goenji… al recordar ese apellido, Shirou sintió como su sonrisa desvanecía tan rápido como apareció. Bajó la cabeza y soltó un suspiro, la verdad es que era increíble el efecto que tenía en él recordar a ese chico.

—Shirou… ¿e…?

—Estoy bien Atsuya, no te preocupes —soltó el peli plata mientras salía de la habitación, dejando al pelirrosa algo confundido.

—Por lo que veo has vuelto, Shuu-niichan —dijo Yuka mirándolo con el ceño fruncido, aún estaba muy enfadada con él por lo que le había hecho sufrir a Shirou.

—Em… sí —susurró el mayor mientras desayunaba frente a su hermana, quién seguía mirándolo mal. La pequeña entrecerró sus ojos y preguntó:

—¿Y cómo volvisteis a vuestros cuerpos?

—¿Eh? Ah, bueno… al parecer si yo admitía lo que sentía por Shirou, volveríamos ambos nuestros respectivos cuerpos —explicó Shuuya mirando a su hermana.

—¡Un momento! —gritó la niña sorprendida y emocionada—. ¿Eso quiere decir que por fin admitiste que te gusta Shirou-kun?

—Sí… por supuesto —respondió el chico con una sonrisa en su cara. Los ojos de Yuka brillaron de la emoción y preguntó:

—¿Te le vas a declarar hoy, Shuu-niichan?

Un pequeño rubor cubrió las mejillas del mayor, ¿por qué estaba hablando de eso con su hermana pequeña? Ni él lo entendía…

—¿Shuu-niichan? —preguntó de nuevo la pequeña. Este la miró y después sonrió mientras ponía una mano sobre la cabeza de la niña para decir:

—Sí… al menos eso intentaré.

Sus ojos miraban el espejo, donde estaba reflejado. Hikaru se miraba fijamente, después de haberse bañado no sabía ni siquiera porque se había quedado prendando observándose. El chico se mordió el labio inferior y apretó los puños cuando sintió una opresión en su pecho… ¿era dolor? ¿Qué podía ser sino?

Hikaru estaba completamente absorto en sus pensamientos y no sabía qué hacer. Se echó un último vistazo y se miró bien… sus ojos dorados, su cara tan fina pero que no se le confundía con la de una chica, su pequeño cuerpo… sus dorados cabellos, tan iguales a los de su madre, tan parecidos a los de su tío.

El chico llevó una mano hacia su cabello rubio y lo tocó, sintiendo el húmedo y cálido pelo entre sus dedos. Largo, hasta sus hombros. Desde pequeño siempre quiso dejarlo largo, pero sus padres y su hermano no querían. Cuando cumplió los catorce años, empezó a dejarse crecer el cabello y le gustaba como le quedaba pero…

Creo que necesito… un cambio —pensó el rubio mientras se miraba con los ojos entrecerrados.

Por otro lado, Ritsuka se encontraba apoyado contra el respaldo de unas de las sillas de la cocina, mirando el techo, que parecía en ese momento lo más interesante del mundo. Sus ojos dorados aparecían y desaparecía intermitentemente cuando parpadeaba.

Estaba demasiado perdido. Había aceptado la propuesta de su tío para marcharse a Estados Unidos. Intentó hablar con Hikaru para que le escuchara, pero lo único que recibió fue críticas del menor y negativas para escucharle. Suspiró con pesadez mientras volvía la vista al frente y ponía una mano sobre sus desordenados cabellos negros.

También estaba Kazuki que… más raro imposible. ¿Se podía saber ahora en qué pensaba ese hombre cuando le dijo que se iba? En cierto modo le dolió que no le dijera que no se marchara, que se quedara con él.

¡Qué tontería estoy pensando! Es mi decisión y creo que es la mejor. ¿Por qué querría que Kazuki-san me dijera eso? —pensó mientras meneaba su cabeza e intentaba olvidarse de lo demás. Pero la respuesta le vino tan clara a su mente que apenas pudo reaccionar: porque lo amaba.

Era cierto, lo amaba con locura y era una tontería negarlo. Cuando lo vio por primera vez, Kazuki tenía 12 años. Se acordaba de su rostro de niño, sus grandes ojos naranjas y su sonrisa inocente… ah, a saber a donde habría ido a parar esa inocencia que tenía, con los años parecía que se había perdido.

Sintió de repente unos pasos y se obligó a sí mismo a reaccionar. Miró como su hermano entraba en la cocina y abrió la boca para decir algo, pero lo único que consiguió fue que su boca quedara estática, abierta y con sus ojos saliendo casi de sus órbitas al ver a su hermano.

—Hikaru… ¿te has… cortado el pelo? —preguntó el pelinegro impresionado.

Efectivamente, su hermano pequeño al parecer había salido del baño con el cabello corto, lo tenía un poco más abundante que él, por lo que parecía que Hikaru lo seguía teniendo algo más largo, pero nada más. Su pelo estaba exactamente igual que antes de cumplir los catorce años y él siempre quiso tener el cabello largo, ¿por qué ahora se cortaba el pelo?

—Solo quería un cambio… ¿no eras adivino? Supuse que habrías adivinado que yo bajaría con el pelo corto —soltó el rubio mientras pasaba una mano por su cabellos, ahora cortos.

—Sabes perfectamente que la adivinación no es un acto inconsciente Hikaru, hay que concentrarse para poder utilizarla —dijo Ritsuka mirándolo—. Pero creo que ahora ese no es el problema.

El rubio se sentó en una silla y se sirvió el almuerzo que Ritsuka había preparado anteriormente. Miró a su hermano de soslayo y murmuró:

—Me da igual si es ese el problema o no. Déjame desayunar.

El tono frío utilizado por Hikaru hizo que Ritsuka bajara la cabeza.

—Hikaru… no sería capaz de soportar que me odies así que, por favor, intenta entenderlo, yo…

—¡¿Qué intente entender el qué?! ¿Qué nos vamos a ir a un lugar donde sabes perfectamente que ni tú ni yo seremos felices? ¿Quieres que entienda eso? Por primera vez Ritsuka, por primera vez en mi vida te pedí algo y era que nos quedáramos… y no me hiciste caso. Así que no me pidas que intente entender algo que no tiene sentido.

Ante lo que dijo Hikaru, Ritsuka se calló. ¿Un lugar donde sabía que no iban a ser felices? La verdad es que… no sabía que decir a eso.

Takato ahogó un bostezo con su mano mientras se dirigía al instituto, completamente adormilado.

—Despierta, que no toca dormir —dijo Sora mientras lo zarandeaba levemente. Este se dejó mover, pero seguía en su estado de zombi, haciendo que el peli azul suspirara con pesadez—. Takato-kun, despierta…

Nada. El chico seguía andando como si nada. Sora se aseguraría la próxima vez de que no se quedara hasta tan tarde viendo películas… agh, hasta parecía la segunda madre de Takato.

—¡Cuida…! —pero a Sora no le dio tiempo a acabar. El peli azul cerró sus ojos verdes al ver que Takato se había estrellado contra una farola.

El chico de cabello blanco empezó a gemir de dolor y se agarró la cara, donde había recibido mayor impacto.

—¡Ay, ay! ¡Cómo duele! —lloriqueó el chico de ojos violetas—. ¡Sora-chan! ¡La próxima vez avisa a tiempo!

—Bueno —suspiró el peli azul—, al menos despertaste.

—¡Eh! —protestó el peliblanco, eso que le había dicho su novio le había sentado mal, hubiera preferido que se preocupara por él.

De repente, se oyeron como unos pasos se detenían detrás de ellos. Ambos se dieron la vuelta para ver quién era y vieron a un chico de cabello blanco en punta y ojos castaños oscuros.

—¿Shirou-kun?

—¿Shi-chan? —preguntó Takato, pero después puso una sonrisa de oreja a oreja y se dispuso a abrazarle, pero el peliblanco se apartó, haciendo que tanto Sora como Takato se extrañaran—. ¿Qué pasa?

—Puede que Shirou acepte que lo abraces —respondió el chico—, pero no quiero que me abraces a mí. Después de la conversación de ayer no me caes mal, pero tampoco quiera decir que seas mi amiguito de confianza.

Takato y Sora se quedaron perplejos ante lo que oyeron, eso quiere decir que… ¿Goenji había vuelto a su cuerpo? ¿Había aceptado lo que sentía por Shirou?

—Sabía que al final lo entenderías —susurró el peliblanco con una sonrisa mientras le extendía la mano. Goenji sonrió y estrechó su mano con la del de ojos violetas mientras contestaba:

—Por supuesto.

Sora observaba eso atento, no entendía muy bien de lo que hablaban. Ayer, cuando Takato llegó a casa empapado después de una torrencial lluvia que cayó repentinamente, no quiso decirle nada de lo que habló con Goenji. Pero al parecer eso había servido para que el peliblanco se diera cuenta de lo que sentía en realidad.

Al final el peli azul sonrió y los miró.

—Chicos, llegaremos tarde —avisó mientras se ponía a andar. Takato se dio la vuelta y gritó:

—¡Sora-chan! ¡Espera! Vamos Goenji, ven, no te quedes ahí parado.

—No entiendo porque ahora me tratas como si fuéramos amigos —dijo el de ojos castaños mientras alzaba una ceja. El chico de Hokkaido sonrió y exclamó:

—¡Porque somos amigos! ¿No?

Sorpresa. Esa fue la reacción que Goenji tuvo al oír eso. ¿Takato lo consideraba un amigo después de todo?

"—Es la persona más amigable que puedas conocer."

No lo dudo Atsuya, no lo dudo —pensó Goenji con una sonrisa, después miró a Takato—. Por supuesto.

Pasos entrecortados y pasos furiosos. Así sonaban los pasos de ambos. Shirou iba inseguro, Atsuya cabreado. Al malhumor del pelirrosa aún no había desaparecido, era imposible que esa molestia y ese malhumor se fueran sin más.

Sin embargo, Shirou iba inseguro y bastante confundido. ¿Cómo se supone que debería tomar esto? ¿De verdad Goenji había aceptado que estaba enamorado de él y ahora habían vuelto a sus cuerpos por eso? ¿O quizás Hikaru se compadeció de ellos y los devolvió a sus respectivos lugares? No sabía porque, pero la última opción no le parecía la correcta, aunque para él tuviera más sentido.

Cuando entraron, Shirou se separó de su hermano, que al parecer estaba más malhumorado de lo normal. Intentó preguntarle que le ocurría, pero presentía que debía dejarlo estar… si Atsuya estaba malhumorado, solo significaba un Atsuya mucho más temperamental y más difícil de aguantar.

El peli plata miró la puerta del aula e inspiró bien fuerte, tomando aire para luego expulsarlo.

Suerte, Shirou —pensó el chico dándose ánimo a sí mismo. El chico abrió la puerta e ingresó en la clase. Sus compañeros lo miraron, pero después volvieron a hacer lo de antes… es decir, hablar o dormir.

El peli plata casi se dirigía hacia donde Kido por pura costumbre, pero al ver a Goenji sentado allí, dio una brusca media vuelta y fue hacia donde estaba Midorikawa, dejando al de rastas extrañado.

—Oye, ¿sabes qué le ha pasado? —preguntó Kido algo extrañado mirando al peliblanco. Shuuya entrecerró los ojos y respondió con algo de decepción:

—A saber…

De repente, el timbre sonó. Los chicos empezaron a separar sus pupitres antes de que viniera el profesor de matemáticas a hacer el examen. De repente, el hombre de cabello castaño color miel y ojos azul claros entró en el aula con paso algo despreocupado: Akito, el profesor de matemáticas.

—Buenos días chicos.

—Buenos días —le respondió la clase. El profesor miró los exámenes por un momento y después a sus alumnos.

—Os advierto que el examen es largo y he cogido algo de la hora siguiente para que podáis hacerlo con más tiempo y más tranquilos. Los que acaben pueden salir del aula, pero cuando todos hayan acabado el examen, os quiero a todos de vuelta al aula. ¿Entendido?

Los chicos asintieron y, así, Akito repartió los exámenes, bajo la aterrada mirada de Shirou.

Me… ¡Me olvidé de que hoy había examen de matemáticas! —lloriqueó el peli plata mientras pensaba en arrancarse los pelos y tirarse por la ventana—. Parece que todo me sale mal.

Desastre. En ese momento era como se podía definir la clase de Makei en ese momento. Todos estaban a punto de dormirse sin ni siquiera prestarle atención al profesor cincuentón, después de la sorpresa que se habían llevado ese día, ya estaban todos otra vez agonizando.

¿Cuál había sido la sorpresa? Obvio, el corte de pelo de Hikaru. En cuanto lo vieron se quedaron sin palabras y, para que negarlo, fascinados, realmente le quedaba muy bien.

Sin embargo, a Hikaru poco le importaba eso, sí le quedaba bien o mal en ese momento no era lo que le preocupaba. Se había cortado el pelo sí, pero era porque necesitaba a una especie de cambio. El rubio miró de reojo a Atsuya, que permanecía mirando hacia delante, al parecer completamente ignorante de lo que pasaba por la cabeza de Hikaru.

Quizás ya no quiera hablar conmigo… me parece lo mejor… —pensó el rubio, pero después se paró. Si se marchaba así, estaría mal con Atsuya y eso lo atormentaría todos los días… ¿qué tenía que hacer entonces?—. Es decir, que… al final, tengo que hablar con él pero… ¿qué me podría decir él? Me asusta la idea de pensar que me rechazaría o algo, aunque ahora que me voy a marchar, no tiene demasiada importancia…

Hikaru volvió la vista hacia el pelirrosa y se sorprendió al ver que él también lo estaba mirando, seriamente y con algo de cabreo. El rubio lo entendía, entendía perfectamente que Atsuya estuviera enfadado con él.

Rápidamente, volvió la vista hacia la mesa y arrancó de su libreta un pequeño papelito. Escribió algo y se lo pasó a Atsuya.

"Tenemos que hablar"

Por un instante, sintió miedo de que Atsuya le dijera que ya no quería, de que no quería saber nada de él y que no hablarían de nada… que se olvidara de que existía. Por eso, al principio no quiso mirar cuando le pasó de nuevo la nota, pero se armó de voluntad y miró lo que tenía escrito.

"Ya era hora"

Ritsuka se quedó algo pensativo en cuanto se marchó su hermano, pensando en las palabras que el pequeño le había dicho. No había pensado en eso, la verdad es que no podía evitar pensar que tenía razón.

Caminó hacia el salón con una pose pensativa, la verdad es que odiaba pensar tanto y darle mil vueltas a las cosas, pero es que eso definitivamente le había hecho replantearse el hecho de querer marcharse con su tío. ¿Habría hecho bien?

De repente, sintió que pisaba algo abultado. Se detuvo y miró hacia abajo, cogiendo el objeto que había pisado.

—¿Una cartera? —se preguntó el chico de cabello negro—. Ah, ayer se le cayó al tío Tetsuya…

Ritsuka la miró por largo tiempo, hasta que suspiró decidió mirar dentro… no pasaría nada, ¿o sí? La abrió y miró cuánto dinero había, no es que le llamara mucha atención el dinero, pero tenía curiosidad de cuanto se arriesgaba a llevar encima su tío. Después miró el carnet de identidad, pero cuando iba a cerrarla le llamó algo la atención.

En el carnet de su tío estaban sus datos básicos pero… su apellido no era el que estaba apuntado allí. Según se acordaba, el apellido de su madre cuando estaba soltera y el de su tío era Kurotzawa. Entonces… ¿por qué en ese carnet aparecía que su nombre era Tetsuya Nashville?

¿Nashville? No lo entiendo, ¿qué hace tío Tetsuya con un apellido norteamericano? —pensó el pelinegro mientras ladeaba la cabeza a un lado con confusión.

Finalmente dejó la cartera sobre la mesa del salón y se sentó en el sofá, poniendo un brazo sobre su cara. Ahora que lo pensaba, estaba seguro de que había oído el apellido Nashville en algún lado, pero… ¿dónde?

Por otro lado…

En el aeropuerto, salió un hombre mirando hacia los lados. Suspiró con algo de pesadez y salió afuera para mirar con más claridad el lugar. Su cabello era pelirrojo como la sangre, que resplandecía aún más sobre el sol, y sus preciosos ojos carmesís hipnotizaban a cualquiera.

—Vaya —susurró con voz ronca—, hacía tiempo que no visitaba Japón. Me pregunto cómo estará My Angel… hace días que no sé de él.

El hombre suspiró de nuevo y se dirigió hacia fuera, mirando todo el lugar con una sonrisa… Japón le gustaba, era un sitio bastante bonito.

—… más bonito que Estados Unidos —acabó por decir mientras pedía un taxi para coger una dirección que le había dejado alguien antes de marcharse a Japón—. Estoy impaciente por verte otra vez, ya hace meses que no te veo, My Angel.

Tetsuya se encontraba ordenando unos papeles en el cuarto del hotel en donde se hospedaba. La verdad es que había elegido un lugar caro, pero cómo era dueño de la cadena de empresas Kurotzawa (ya que tras la muerte de su hermana mayor, él pasó a ser el heredero) no había problema para pagarlo todo.

Suspiró mientras pasaba una mano sobre sus cortos cabellos rubios y entrecerraba sus ojos azules, en señal de cansancio. Tenía sueño y quería dormir, pero ya se había retrasado demasiado con respecto a los papeles que tenía y había que revisarlos.

De repente se paró. Sin saber porque, se puso a pensar en los niños: Ritsuka y Hikaru. ¿De verdad hacía bien en llevarlos con él? Su hermana que quería que los cuidara y, bueno, él también los quería cuidar, era lo único que dejó su hermana y les tenía mucho cariño a sus sobrinos, aunque no lo demostrara abiertamente… demostrar emociones no era su punto fuerte, tenía un carácter bastante cerrado.

No sé que debería hacer… no sé si lograré hacerme cargo de ellos por más tiempo si estoy en Estados Unidos. Hice todo lo posible estos diez años, pero ya no logro hacerme cargo de ellos, estoy demasiado liado —pensó mientras se masajeaba las sienes, era demasiado para él todo el dinero y negocios que tenía que manejar, además de lo mucho que tenía que viajar. Definitivamente, necesitaba unas vacaciones.

Unos golpes en la puerta le distrajeron de sus pensamientos y miró hacia allí. Le parecía extraño, estaba en el hotel, pero a lo mejor algún botones tenía algún mensaje o algo. Se levantó de allí y abrió la puerta, encontrándose con el hombre pelirrojo del aeropuerto.

—Ah, R… —antes de que Tetsuya pudiera decir algo, el hombre se inclinó hacia delante y besó al hombre rubio que tenía delante, que se limitó a ruborizarse y ser empujado hacia dentro del cuarto del hotel por el otro.

Cuando se separaron, Tetsuya aún permanecía en una especie de shock, con ese rubor cubriendo sus mejillas.

—R-Ryan… ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó sorprendido, pero después se enfureció—. ¿No te dejé a cargo de la empresa? ¡Quién está al mando si no estás tú!

El hombre pelirrojo bufó algo y se sentó en una de la enorme cama que había allí.

—Tu padre no quería que estuviera allí, My Angel, así que me fui para no armar escándalos.

Tetsuya abrió su boca para decir algo, pero después se calló. A su padre no le gustaba Ryan en lo más mínimo para manejar la empresa, sin embargo Tetsuya sabía que el hombre que tenía delante, incluso la manejaba mejor que él… pero la verdad es que la empresa era de él y tenía que hacerse cargo él y nadie más.

—Hiciste bien en no armar escándalos —susurró el rubio mientras se sentaba de nuevo en la silla de antes—. Hablaré con mi padre cuando lleguemos a Estados Unidos, los niños al final vienen conmigo y…

—My Angel, de verdad que quiero discutir eso contigo… ¿estás seguro de que es lo mejor traerlos?

La pregunta de Ryan hizo que el hombre se callara y mirara hacia el hombre que estaba allí. Bajó la vista por un momento y después soltó:

—No lo sé, pero no puedo hacerme cargo de ellos por más tiempo Ryan, ¡necesito unas vacaciones para desconectarme de todo! ¡Estoy demasiado estresado! ¡Vine por los niños porque no me quedaba otro remedio!

Ryan se levantó y abrazó al rubio, que se quedó en shock y quieto en cuanto sintió los brazos del otro sobre él. El pelirrojo hundió su cabeza en el cuello de Tetsuya y permanecieron así unos minutos, sin decir nada.

—¿Serán felices?

Tetsuya frunció el ceño ante eso y bajó la cabeza. Cerró los ojos y contestó:

—Lo más seguro es que no… eso es lo que me preocupa.

Goenji se levantó rápidamente cuando tocó el timbre para dar por iniciado el descanso. Bien, solo tenía media hora y no era conveniente malgastarla. Tenía que hablar con Shirou y haría todo lo posible para que él le escuchara… tenía que decirle cuanto lo amaba y lo idiota que era.

No tenía muchas esperanzas de ser correspondido, pero esta vez iría a decirle lo que sentía. Miró hacia donde tendría que estar el peli plata, pero vio cómo se marchaba corriendo por la puerta, sin darle ni siquiera una oportunidad para poder hablarle.

El peliblanco frunció el ceño y fue tras él para tratar de hablar con él, tenía que hacerlo.

Por otro lado…

Shirou salió corriendo de la clase para hablar con Hikaru. Primero quería preguntarle porque había vuelto a su cuerpo, seguramente era cosa del rubio y quería comprobarlo personalmente.

El peli plata llegó junto a la clase de su hermano y vio a Hikaru saliendo por la puerta con Atsuya. Se quedó algo sorprendido al ver el cambio de Hikaru, pero de un momento a otro le restó importancia y se acercó corriendo al menor de los Hotaru.

—Yo no hice nada —dijo de repente Hikaru, haciendo que Atsuya lo mirara confundido al ir a su lado y por no ver a su hermano antes—. Tuvo que ser decisión de Goenji, él aceptó que te amaba… ¿era esa la duda que tenías, Shirou?

El peli plata se quedó congelado en su sitio y se paró de repente en cuanto el rubio habló, pero después se dio cuenta de que era una tontería sorprenderse… Hikaru era adivino, era obvio que sabría que él iría a él.

—Pero eso es… ¡imposible!

—¿Por qué? —preguntó Atsuya esta vez mirando a su hermano mientras daba un suspiro—. Nunca pensé que diría esto pero… habla con él y dale una oportunidad de explicarse, Shirou… no seas cabezota.

—¿Shirou?

El peli plata tragó saliva en cuanto oyó esa voz llamándole. Se dio la vuelta algo tambaleante y vio con claridad esos ojos castaños oscuro que lo miraban fijamente y con un arrepentimiento que jamás había vislumbrado en ellos.

—G-Goenji-kun… —susurró el chico mirándolo con algo de sorpresa.

Atsuya tiró de la manga de Hikaru y le hizo un movimiento con la cabeza para entender que era mejor marcharse y dejar solos a los otros dos. El rubio hizo caso y siguió al pelirrosa, además… tenían una conversación pendiente.

Goenji y Shirou se quedaron mirando sin decir nada, hasta que el peliblanco bajó la cabeza un momento y después soltó:

—Lo siento.

—¿Eh? —estaba tan anonado que Shirou solo pudo pronunciar eso. Goenji volvió a coger aire y dijo:

—Lo siento, Shirou, lo siento de verdad… perdóname —por un momento, el chico se cortó, pero se vio obligado a seguir, tenía que ser fuerte y decírselo, ya le había hecho suficiente daño—. Soy un cobarde. Un cobarde y un inepto por no ser capaz de asimilar la verdad. Aún está todo demasiado reciente, pero ahora soy capaz de saber lo que realmente siento por ti. Estaba confundido antes, ¿sabes? Te hice daño y… no tienes ni idea de lo arrepentido que estoy de eso. Shirou… hacerte daño fue el peor error que pude cometer, lo lamento, de verdad.

Shirou lo miraba con un intenso rubor en las mejillas y bastante sorprendido, no esperaba que Goenji le empezara a decir todo eso y de esa manera. Sabía que el delantero de fuego era un chico bastante cerrado con respecto a hablar de sus sentimientos, pero esto era algo nuevo, nunca pensó que empezara a decir algo así. Sin embargo, a pesar de todo, las cosas que habían pasado seguían allí y, por mucho que se disculpara, era difícil olvidar cuanto había sufrido por él. Le dolía el pecho, aún dolía…

—Goenji-kun, tú…

—Te amo —soltó rápidamente, quería sacarlo y decírselo, que se enterara bien. Shirou se sonrojó al oír eso y sus ojos se abrieron al máximo… no lo podía creer, parecía un sueño—. Te amo Shirou, de verdad… es la pura verdad. Es vergonzoso que Takato tuviera que contarme una estúpida y casi trágica historia para darme cuenta de lo que sentía por ti pero… te amo y eso es lo único que importa, ¿no?

Shirou permaneció callado por un momento. Se desilusionó un poco y su corazón empezó a dolerle un poco más. Cuando le dijo que le amaba su corazón empezó a dolerle menos pero… ¿se enteró gracias a Takato? ¿No se enteró por sí mismo? Al fin y al cabo, Shirou se avergonzaba de depender demasiado de Takato, era frustrante.

—También te amo, muchísimo Goenji-kun —dijo Shirou de un momento a otro, respiró profundamente y continuó—. Por eso me duele demasiado, sufrí demasiado al pensar que no me correspondías y, después de la última pelea, al oírte decir que no te importaba… sufrí aún más. Por lo que me estás diciendo supongo que fue un error, pero la verdad es que da igual cuanto te disculpes, aún me duele aquí —acabó por decir mientras cerraba su mano para convertirla en puño y golpearse el pecho con él.

La mirada de Shuuya era un cúmulo de sentimientos que le ahogaban prácticamente. Sufrimiento, desesperación, dolor… sobre todo dolor. Le dolía pensar que Shirou estaba aún sufriendo por su culpa.

—Lo lamento mucho Shirou…

—Ya dije que no importa cuántas veces te disculpes, el dolor sigue ahí —susurró el más bajo—. Aún me duele verte Goenji-kun, un tiempo… solo te pido un tiempo, incluso en ese tiempo puede que incluso nos enamoremos de otras personas y…

—Yo no —respondió firme, haciendo sorprender al mayor de los Fubuki—. Puede que antes estuviera indeciso, pero ahora sé perfectamente que no quiero perderte… no ahora ni nunca. De verdad te amo.

—Eso dices ahora.

—Lo digo ahora, lo diré mañana, pasado mañana, dentro de una semana, dentro de un mes, un año, y todos los años de mi vida lo seguiré repitiendo… te amo —respondió mientras se acercaba un paso más mientras Shirou lo observaba completamente sonrojado—. Y lo diré cuantas veces quieras oírlo, de verdad.

La verdad es que el peli plata no se esperaba que le dijera eso, pero sinceramente… le gustó. Era reconfortante escucharle decir eso y verlo tan seguro de sí mismo, pero realmente le seguía doliendo, al menos quería alejarse de él por un tiempo.

—Gracias, pero… de verdad que me duele muchísimo mirarte a la cara, es aún doloroso… un tiempo Goenji-kun, de verdad, quiero alejarme de ti… durante un tiempo.

Y diciendo eso, Shirou se dio la vuelta para marcharse de allí.

Atsuya miraba fijamente a Hikaru. Hikaru miraba fijamente a Atsuya. Más que hablar, parecía que estaba intentando averiguar que pensaba el otro tan solo con mirarse… lástima que no consiguieran nada.

—Creo que deberíamos hablar de una vez —comentó Atsuya algo nervioso por la mirada dorada de su compañero. Hikaru también estaba nervioso y algo ruborizado por la mirada grisácea de su "amigo", pero la verdad es que su orgullo le impedía reconocerlo delante de él.

—Sí… es mejor hablar.

—Genial, ¿por qué ayer no parabas de huir de mí? ¿Eh? —soltó el pelirrosa mientras se acercaba al rubio. Este se puso nervioso y respondió:

—No lo sé, no estoy muy seguro, pero… es difícil, para mí era difícil mirarte a la cara y hablar como siempre, como si no hubiera pasado nada.

Ante lo que dijo Hikaru, Atsuya bajó la cabeza con algo de confusión, no sabía muy bien como tomar esas palabras o, mejor dicho, que sentido darle. Levantó la cabeza y lo miró de nuevo, esta vez un poco más serio de lo normal.

—¿Acaso no querías besarme?

Hikaru se sorprendió ante esa pregunta y un rubor cubrió sus mejillas, completamente sorprendido por la pregunta. Tragó saliva algo duro al oír que Atsuya volvía a repetir la pregunta. Cerró los ojos con fuerzo notando como una gota de sudor, demostrando su nerviosismo, bajaba por su cara.

—Si no quisiera… no lo hubiera hecho —dijo el rubio mientras se apoyaba contra la barandilla de la azotea. Respiró hondo tras haber dicho eso y puso una mano sobre su cara, notando lo caliente que estaba, seguramente por la vergüenza de haber dicho algo así.

El pelirrosa se sorprendió ante esa respuesta y se quedó estático por unos segundos, no se lo esperaba. Quizás algún tipo de rechazo o incluso que le dijera que fue un impulso. Pero algo así, no.

Atsuya se acercó lentamente a Hikaru y permaneció delante de él. Levantó su mano y la posó sobre un mechón de pelo rubio y lo acomodó detrás de la oreja del chico, haciendo que levantara la cabeza con sorpresa.

—¿Estabas tan nervioso para no poder hablar conmigo sobre que significó ese beso? —preguntó Atsuya, Hikaru asintió—. ¿Y podrías explicarme ahora por qué lo hiciste?

Hikaru tomó aire, eso iba a ser difícil para él. Iba a confesarle sus sentimientos y marcharse a Estados Unidos, probablemente nunca volvería a verle… con solo pensar eso era como si le partieran en dos, como si le hubieran dado la noticia más terrible de su vida y no estuviera preparado para oírla.

—Me gustas… me gustas mucho Atsuya, demasiado… incluso creo que… —Hikaru se cortó por un momento, pero decidió seguir antes de que se callara y no pudiera hablar—… creo que estoy enamorado de ti.

El rostro de Atsuya se tornó rojo al oír eso… no, no se lo esperaba para nada. La verdad es que pensó que deberían haber hablado antes de esto, pero ahora ya estaban hablando. Miró a Hikaru y vio que estaba también muy ruborizado, seguramente por su confesión.

¿Y qué sentía él por Hikaru? Estaba clarísimo, también estaba enamorado de él pero… ¿por qué sus palabras ahora no salían? Atsuya abría la boca, intentando emitir algún sonido, decirle algo, pero era como si las palabras se enredaran y se atascaran en su garganta, impidiendo que salieran.

El rubio bajó la cabeza al ver que el chico que tenía delante no decía nada, seguro que porque no le correspondía… ¡era frustrante no poder leerle la mente! Pero tenía que acabar de decírselo todo, tenía que acabar de contárselo.

—Me voy a Estados Unidos —dijo rápidamente el rubio mientras lo miraba seriamente. Atsuya se sorprendió al oír algo así. ¿A Estados Unidos? ¿Hikaru? ¿Cuándo?

—Ah —el pelirrosa se sorprendió al notar que eso era lo único que daba emitido, pero con todas las sorpresas que estaba recibiendo, no le extrañaba en lo más mínimo que no pudiera decir nada.

—Estamos ya a finales de curso, mañana se acaban… ¿no? Darán las notas y las cogeré, una semana después me iré a Estados Unidos. Mi tío al final dio convencido a mi hermano para marcharse, me enfadé con él, pero ahora mismo creo que lo entiendo un poco —seguía diciendo Hikaru—. Ritsuka solo tiene diecinueve años recién cumplidos, y ahora él tiene en su cabeza que tiene la responsabilidad de cuidarme y de tomar decisiones, creo que carga con demasiada responsabilidad. Supongo que fue por eso por lo que no pudo negarse.

Hikaru y Atsuya se quedaron mirando por un largo rato, pero el pelirrosa aún no daba asumido por completo lo que oyó.

—Es una broma —susurró Atsuya, haciendo que Hikaru se sorprendiera por lo que acababa de oír—. Es una broma sobre que te vas a ir, ¿verdad?

—Lo siento —musitó el rubio bajando la cabeza, para después salir de allí.

—¡Tienes que estar de broma! —exclamó Endo sorprendido por lo que acababa de decir Goenji. El peliblanco desvió la mirada algo dolido y susurró:

—No estoy de broma, Endo.

El castaño puso una cara de preocupación y después suspiró intentando calmarse.

—No lo entiendo, Goenji… ¿por qué?

La sencilla pregunta de Endo hacía que el peliblanco negara con la cabeza, dándole a entender que no quería contarle el motivo de su actual decisión.

—No te lo voy a contar, de verdad… así que no insistas —murmuró el delantero—. Mi decisión está tomada, y creo que ni tú ni nadie me va a hacer cambiar de opinión.

—¿Ni siquiera Shirou?

Lo que dijo Mamoru, hizo que Shuuya se quedara congelado. Sin que el portero lo notara, Goenji bajó la cabeza y se mordió el labio inferior… era por Shirou por quién tomó esa decisión.

—No lo sé.

Dicho esto, el chico se dio la vuelta, dejando al castaño allí algo confundido y afligido… no podía creerlo.

No lo entiendes Endo, esto no lo hago por mí… lo hago por Shirou —pensó el delantero.

Ritsuka salió de la universidad con pasos lentos y algo torpes. Estaba tan sumido en sus pensamientos que fue a clase por pura costumbre, él estaba allí pero sus pensamientos estaban muy lejos de él.

En su mente aún resonaba la conversación que tuvo con Kazuki sobre su decisión de marcharse a Estados Unidos, sobre todo…

"—Si tú crees que es lo mejor Ritsuka, yo no voy a detenerte…"

Por una razón que no daba entendido, a Ritsuka le dolió mucho que dijera algo así. En cierto modo, sabía que Kazuki estaba algo enfadado con él, pero ya no había vuelta atrás, había tomado su decisión e iba a mantenerla.

Tenía que aprender inglés de una vez, para su carrera era esencial y…

Ritsuka se paró en seco tras quedarse pensando en eso… ¿estaba hablando de lo que podría conseguir marchándose a Estados Unidos? El pelinegro pensó que eso sería importante, lo más importante para él… ¿lo más importante? ¿Era eso lo más importante?

"—Te amo Ritsuka, pero pareces empeñado en no querer verlo."

Eso fue lo que le había dicho Kazuki cuando se le declaró en su cumpleaños nº 18, fue algo totalmente inesperado. Sintió una fuerte opresión en el pecho y por un momento se puso en el lugar de Kazuki, pensando en cómo se sentiría él si fuera el hombre quién le dijera todo eso.

Sus ojos dorados se abrieron con horror y puso una mano en su boca al darse cuenta de una cosa.

Era como si le dijera… que le estaba cambiando por un idioma —pensó el mayor de los Hotaru mientras entraba en casa. Eso debió de sentarle mal a Kazuki, decirle eso seguramente le sentó realmente mal—. Si a mí me dijera eso, no podría soportarlo… sería demasiado doloroso. ¿Cómo estará Kazuki-san ahora?

Por otro lado…

Kazuki se encontraba sentado en el sofá mirando la televisión. Su mirada estaba clavada en ese aparato, pero no le prestaba ni la más mínima intención.

—Kazuki-kun… ayer no has comido nada, come algo por favor —susurró Keiko, su hermana, mientras le jalaba del brazo para que fuera a la mesa y comiera algo. El castaño negó con la cabeza y dijo:

—No tengo hambre, déjame ver la tele.

—¡Pero si no le estás prestando atención! —reclamó la mujer mientras miraba preocupada a su hermano pequeño—. ¡No puedes estar deprimido sobre lo que te dijo Ritsuka-kun!

El rostro de Kazuki de un momento a otro se volvió más agresivo y miró a su hermana realmente mal.

—Nee-chan… cuando te enamores y esa persona te diga que te deja para marcharse a aprender un idioma, entonces hablaremos… ¡hasta entonces, cierra el pico!

Keiko bajó la mirada algo preocupada al ver que los ojos naranjas de su hermano pequeño estaban rebosantes de lágrimas, si parpadeaba esas lágrimas resbalarían por sus mejillas. La mujer abrazó a Kazuki y dejó que este se abrazara a ella también, necesitaba un hombro en el que apoyarse y a alguien con quien poder descargar ese peso que tenía en su interior.

—¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿Acaso no soy suficiente para él? —preguntó Kazuki con voz rota mientras se abrazaba con más fuerza a su hermana—. ¿O es que no siente lo mismo que yo siento por él? Trece años, tuve que esperar trece años desde que lo conocí para poder estar a su lado decirle lo mucho que lo amaba, ¿acaso él nunca me amó?

—Kazuki-kun… él te ama, estoy segura.

—¡Pues no lo parece! —gruñó el hombre mientras escondía su cara en el hombro de Keiko—. ¿Por qué se marcha a Estados Unidos entonces? ¿Le importa más un estúpido idioma que yo?

—Pensé que amabas el inglés —susurró la mujer mientras daba un suave risita. Kazuki sintió sus mejillas mojadas por las lágrimas derramadas y apretó los labios.

—Como si ahora pudiera amarlo cuando me está quitado lo que amo aún más.

Los pasos sonaron por todo el cuarto y Shirou se sintió algo nervioso. Takato paseaba de un lado a otro, como procesando la información que el peli plata acababa de darle. El defensa tragó saliva algo duro cuando el peliblanco paró sus pasos, justo a espaldas de su amigo.

—Así que lo rechazaste —dijo Takato con voz firme y seria. Sora, que estaba sentado sobre la cama de Shirou, miró a su novio y susurró:

—Ya lo has escuchado, ha rechazado a Goenji-kun.

—¡N-No he dicho que lo haya rechazado! —corrigió Shirou a los otros dos—. ¡Solo le he dicho que me dolía verle, que necesitaba tiempo!

—Es decir, un rechazo —soltó Sora—. Llama las cosas por su nombre, Shirou-kun.

Shirou sintió una gota resbalar por su cabeza y miró a Sora suplicando que se callara, Takato se pondría furioso por algún motivo que desconocía… la verdad es que no sabía por qué demonios ahora Takato y Goenji eran tan amiguitos si ayer mismo ni se podían ver. Bueno, en realidad era Goenji el que no podía ver a Takato.

—Bien —susurró Takato con voz fría, se dio la vuelta y clavó sus ojos violetas, que destellaban furia y cólera hacia el peli plata, que se sintió mucho más pequeño de lo normal—. ¡Tú eres tonto! ¿Por qué lo rechazaste?

—¡Necesito tiempo para asimilarlo!

—¡¿Asimilar el qué?! —preguntó Takato mientras tomaba de los hombros al peli plata y lo zarandeaba—. ¡Pero si te ama! ¡No hay más que hablar!

—¡Aún me duele verle!

—¡No te hagas la víctima!

—¡Soy la víctima! —gruñó Shirou mientras una vena empezaba a palpitar en su cabeza plateada. Takato también se enfureció más.

—¿Sabes lo que me ha costado convencerle de que estaba enamorado de ti? ¡No lo sabes! —gritó el peliblanco—. ¡Tuve que contarle sobre el accidente de Sora-chan!

—¿Qué hiciste qué? —preguntó el peli azul sorprendido por lo que acababa de escuchar. Takato lo miró y contestó:

—Solo le conté sobre el accidente que tuviste, era una historia larga, y aún así parecía en shock cuando acabé… ¡costó lo suyo!

Una gota resbaló por la cabeza de Sora y suspiró, era mejor dejarlo estar. Shirou solo bajó la mirada y la clavó en otro punto del suelo, era mejor no mirar a su amigo a la cara. Takato gruñó algo que no entendió al principio y después gritó el peliblanco:

—¡Y vas tú y lo rechazas! ¡Sora-chan a mí me perdonó!

—Pero es que Sora es Sora, y yo soy yo —susurró Shirou muy bajo, pero lo suficiente para que tanto el peliblanco y el peli azul lo oyeran. Takato retiró sus manos de los hombros de su amigo y preguntó:

—¿Y qué piensas hacer?

—No lo sé —contestó el peli plateado mientras se encogía en su sitio.

Ryan se encontraba justo enfrente de la casa de los Hotaru. Miró la puerta con algo de curiosidad y alzó su mano para presionar el timbre que se encontraba al lado de la puerta. Poco después, un pequeño rubio le abrió la puerta y lo miró algo sorprendido.

—Esto… ¿se le ofrece algo, señor? —preguntó Hikaru con algo de curiosidad al atractivo hombre que tenía enfrente, no detectaba malas intenciones en él. El pelirrojo solo sonrió y dijo:

—Esta es la casa de los Hotaru, ¿verdad? Me llamo Ryan Nashville, y soy amigo de tu tío.

—¿De tío Tetsuya? —soltó el rubio con duda, después leyó la mente del pelirrojo y vio que no mentía, pero estaba seguro de que había algo más que amistad.

—Sí, venía a hablar con tu hermano… porque tienes un hermano mayor ¿no? —Ryan miró con duda a Hikaru, seguro que no era el chico que estaba pensando, cuando Hikaru asintió, el hombre se sintió algo aliviado—. ¿Puedo hablar con él?

—Ah claro, entre y pase al salón, ahora mismo lo llamo.

Ryan observó como Hikaru se dirigía arriba y él se encaminó hacia el salón, donde el rubio le dijo que esperara a su hermano mayor. Poco después, oyó los pasos de otra persona bajar y vio que un pelinegro de ojos dorados aparecía en el salón, se notaba que era más mayor que el rubio.

—Em… ¿hola? Soy Hotaru Ritsuka, ¿preguntaba usted por mí? —preguntó el pelinegro con duda. Ryan sonrió en cuanto lo vio y respondió:

—Sí, soy yo… como ya le dije a tu hermano, me llamo Ryan Nashville y soy amigo de tu tío, quería hablar contigo.

Ritsuka sintió el acento americano de ese hombre, por mucho que hablara a la perfección el japonés seguía notando algo de ese acento. De repente, el pelinegro dio un respingo. ¿Nashville? Miró hacia la cartera que había encima de la mesa, la de su tío, y se fue corriendo hacia ella, revolviendo en su interior.

Un signo de interrogación salió de la cabeza del hombre pelirrojo y de ojos carmesíes, ¿qué le había dado al chico de repente?

—Si solo son amigos, ¿por qué mi tío Tetsuya tiene su apellido, Ryan-san? —soltó Ritsuka mientras le extendía el carnet de identidad de su familiar. Ryan lo cogió y después sonrió algo nervioso, la verdad es que quería presentarse como un amigo de Tetsuya, pero no decirles tan pronto lo que eran realidad… aunque si iban a Estados Unidos tarde o temprano lo iban a saber.

—Bueno, al parecer no hace falta decirte que somos amigos entonces… la verdad es que tu tío y yo estamos casados —informó el americano. Ritsuka abrió los ojos a más no poder, se apoyó contra la mesa que tenía a su lado y pensó:

Mi poder de adivinación es un asco, ¿por qué no prevé estas cosas?

—Chico, ¿estás bien? —preguntó Ryan con una sonrisa más nerviosa que la anterior. El pelinegro dio un respingo al ver que lo llamaba.

—¿En Estados Unidos se pueden casar los homosexuales? —curioseó el mayor de los Hotaru aún sorprendido. Una gota resbaló por la cabeza del pelirrojo y contestó:

—Pues sí, ¿en Japón no?

—Creo que no… —susurró el pelinegro aún pasmado, no podía creer que su tío estuviera casado y se enterara de esa manera—. Aún así, sé que ese apellido lo he oído antes, el apellido de Nashville…

Ryan lo miró con duda, pero después se dio cuenta de algo.

—Hace diez años, en el accidente en donde tus padres estaban involucrados, tu tío y yo también estábamos en él —contó mientras se sentaba en el sofá—. Al parecer los fallecidos fueron tus padres y mi padre, que iba conduciendo el coche donde estaba yo. Tu tío y yo sobrevivimos. ¿No será que hace diez años escuchaste mi nombre y apellido por casualidad?

—Es posible —dijo Ritsuka, tenía sentido si eso fuera así—. No sabía que alguien más del tío Tetsuya sobreviviera —comentó mientras se sentaba al lado de Ryan. Este lo miró y sonrió, antes de responder.

—La verdad es que se tenía previsto que tu tío sobreviviera él solo. Yo tenía 19 años y estaba muy grave, quizás en aquel entonces por ser joven pude sobrevivir al estar más fuerte, pero la verdad es que pensé que no volvería a ver la luz del sol en cuanto vi que el coche de tus padres se iba a estrellar contra el nuestro.

—Fue un milagro entonces que se pudiera salvar —dijo Ritsuka algo sorprendido por lo que le estaba contando el hombre. Ryan asintió y susurró:

—En realidad… fue un ángel quién me salvó.

—¿Ah? ¿Un ángel? —preguntó el pelinegro algo extrañado, ¿de qué hablaba ese hombre?

—Sí, tu tío fue como un ángel caído del cielo para mí. Como ya te conté, estaba muy grave cuando tuve el accidente y ser joven me ayudó para sobrevivir, pero en realidad tenían que operarme y no solicitaban ayuda del extranjero, eso les resultaba muy caro. Tu tío les facilitó eso dándoles los fondos necesarios para que me pudieran operar, aún sin conocerme de nada. Él dijo que no quería más víctimas de ese horrible accidente y por eso me salvó —explicó el pelirrojo—. Pero no te vine a hablar de eso, sino de tu decisión por marcharte a Estados Unidos… ¿estás seguro de eso? ¿Crees que allí serás feliz?

Ritsuka se sorprendió por eso, la verdad es que no se esperaba nada de lo que le estaba contando ni ninguna de las preguntas que le estaba formulado ese hombre pelirrojo que decía ser el esposo de su tío. El pelinegro respiró algo agitado por los nervios y soltó:

—¿Qué significa esto? ¿El tío Tetsuya le mandó? ¿Acaso él no quería que fuéramos a Estados Unidos?

—No te confundas chico, vine yo por mi cuenta, así que no saques conclusiones precipitadas —respondió Ryan mientras intentaba calmarlo—. La verdad es que pensé que quizás te sentías demasiado presionado y por eso aceptaste.

Ritsuka bajó la mirada y suspiró para tranquilizarse. La verdad es que sí se sintió presionado por su tío, pero su tío tenía ese defecto de presionar a la gente… era un defecto como otro cualquiera. Miró a Ryan y dijo:

—Verá Ryan-san, la decisión ya está tomada y creo que será lo mejor para mi hermano y para mí ir a Estados Unidos.

—Corrígeme si me equivoco Ritsuka, pero… esto lo haces más por tu hermano que por ti mismo, ¿no es así?

Hikaru dejó de jugar con un mechón rubio de su cabello ahora corto cuando oyó eso. El menor se encontraba escondido tras la puerta para saber de qué quería hablar ese hombre pelirrojo, pero se sorprendió cuando le formuló esa pregunta a Ritsuka.

—La verdad es que sí —respondió el pelinegro—, no quiero que a Hikaru le falte de nada, no me lo perdonaría, quiero que pueda tener todo lo que deseé y aquí no sé si lo va a conseguir.

—¿Pero crees que tu hermano y tú seréis felices allí? —insistió el hombre, la verdad es que le preocupaba que esos chicos estuvieran en Estados Unidos allí tristes. Ritsuka no sabía que responder a eso, hasta que se acordó de lo que dijo su hermano pequeño esa misma mañana.

"—¡¿Qué intente entender el qué?! ¿Qué nos vamos a ir a un lugar donde sabes perfectamente que ni tú ni yo seremos felices? ¿Quieres que entienda eso?"

—No lo sé —respondió en un susurro apenas audible.

Hikaru se dejó caer por la puerta hasta sentarse en el suelo. Puso una mirada de tristeza y pensó:

Eres un baka Ritsuka… un auténtico baka.

Goenji entró en su apartamento algo sombrío y desganado. Caminó sin ganas hasta la puerta de su cuarto y entró en él. Yuka se quedó algo preocupada al ver a su hermano entrar así, entonces solo pudo deducir una cosa… las cosas había ido mal con Shirou.

Dentro de poco, Shuuya volvió a salir y se dirigió hacia el estudio, donde estaba su padre seguramente trabajando. Se detuvo enfrente de la puerta y alzó la mano… el peliblanco dudó un segundo, pero después llamó a la puerta. No tardó mucho tiempo en oír la grave voz de su padre diciendo el típico "Adelante".

—¿Qué pasa Shuuya? Estoy trabajando —dijo el señor Goenji mientras miraba seriamente a su hijo mayor. El peliblanco bajó un poco la mirada y soltó:

—Voy a tomar tu petición e iré a Alemania… ahora mismo me parece una buena opción.

—¿Qué? —preguntó sorprendido el hombre, pero después puso de nuevo su cara seria—. Me alegra de que hayas recapacitado, me parece que escogiste la mejor opción.

Shuuya asintió y bajó la mirada. Yuka, que estaba del otro lado de la puerta, llevó una mano a su boca, horrorizada por lo que acababa de escuchar.

Shuu-niichan… pero, ¿por qué? —pensó la pequeña con tristeza. Shuuya apretó los puños y se dijo mentalmente:

Esto solo lo hago por Shirou… no quiero que sufra mientras me vea, será mejor así.

Continuará…


Y bien? Que tal? Espero que os haya gustado, porque realmente me he esforzado en hacerlo! :3

Quería agradecer a: MOErus Power x3, Nana-chan Yamamoto, Mai, lamisteriosacristal, fudou-123, Hime-chan kyu, Miku Soseki, Soy YO-SARIEL, tori, GoengiFubuki, Pix-00, Guest, sabrina-sama y YellowCoffee.

Muchísimas gracias por vuestros reviews, sois mi fuente de inspiración y mi adoración, os amo! :D sin vosotros este fic no sería absolutamente nada! Aunque he notado que los reviews han bajado un poco… pero bueno, mi estilo parece que se está deteriorando! TwT solo espero que seguir escribiendo bien para vuestro gusto!

Y AHORA SÍ! el próximo capi de verdad de la buena que es el último, me es imposible alargarlo mucho, incluso temo que me salga demasiado corto (2000 palabras o así) pero no podía seguir escribiendo este capi o saldría algo extremadamente largo y tenía miedo de que fuera demasiado pesado por lo largo que era.

Ahora las típicas preguntas que pronto de dejarán de hacer! XDD:

-Goenji de verdad se irá a Alemania?

-Os agradó Ryan Nashville?

-Creéis que Hikaru está más sexy con el pelo corto? XDD

-Tetsuya se dará cuenta de que perdió su cartera? (lo sorprendente es que aún no se diera cuenta! XDD)

-Creéis que Kazuki al final retendrá a Ritsuka?

-Por qué Atsuya al final no le dijo nada a Hikaru?

-Hice una precuela de la pareja de Takato x Sora y tenía pensado hacer la de Kazuki x Ritsuka… hago más precuelas o no las vais a leer?

Y bueno, hasta aquí! Intentaré (como siempre) tener pronto el próximo capi! Le tengo mucho cariño a este fic, para mí es muy especial! Y ahora se está acabando! TwT Bueno, dejemos los lloriqueos para cuando acabe de verdad! Sayo, nos vemos!

¿Reviews?