AQUI LES DEJO EL CAPITULO 10. ESPERO QUE LES GUSTE.. POCO A POC VEREMOS COMO BELLA COMIENZA A ABRIRSE..
ESPERO DE TODO CORAZON QUE ELES GUSTE..:=)
Sorprendida, rota, utilizada es poco para definir como siento ahora, primero soy convertida en lo que jure odiar para siempre, segundo la actitud de Edward; el jamás había hecho algo así, quedarse con la ganas y respetarme no es parte de su naturaleza. Algo trama lo puedo sentir, incluso lo puedo oler por los malditos sentido agudizados que el convertirme en vampiro me brindo. Comencé a caminar hasta que llegue al espejo, me mire y no me miraba, era como estar viendo a otra persona, esto me cambio por completo todo mi cuerpo, mi voz, mi color de piel, mi cabello se veía mas brillante, mi rostro mas definido y esbelto, pero lo que me termino de desmoronar fue que había perdido el color de ojos de mi padre, eso ojos achocolatados que tanto me recordaban a el, no pude contener todos los sentimientos que se adentraron aún mas en mi ser, y con todo la fuerza que tenia le di un puñetazo al espejo que termino desmoronándose ante mi, cientos de pequeños fragmentos de vidrio cayeron a mi cuerpo sin siquiera hacerme cosquillas.
No se cuanto tiempo pase en esa misma posición frente a la pared donde alguna vez estuvo el espejo, hasta que decidí ir al armario y tomar algo de ropa, tres días desnuda no era mi sueño dorado. Tome unos pantalones y una camiseta ambas prendas negras, junto con mis converse viejos. Estaba por salir cuando de repente abrieron la puerta y de ella salió un figura que rápidamente pude identificar como vampiros, se pararon frente a mí y pude identificar como el sujeto que parecía un gigantesco ropero el día de mi presentación de sociedad. De repente el comenzó a hablar.
-hola bella.
-¿Quién eres?
El me dedico una sonrisa y me dijo.
-Mi nombre es Emmet. Y lo que esta por entrar
Me dijo señalando la puerta y mostrándome como un como unos sujetos que parecían guardias traían consigo algo en un saco. De repente mis fosas nasales se comenzaron a abrir de sobre manera, mi garganta ardía como mil demonios, dirigí mi mirada al sujeto que dijo llamarse Emmet y le dije.
-¿De que se trata esto?
El sonrió sobriamente y me dijo.
-es tu alimento bella.
Y al terminar de pronunciar esas palabras levantaron el saco y de el salió una joven de cabellos rubios, ojos azules y sangre atrayente, mi mente no podía procesar tanta información, era demasiada la sed que sentía, estaba tan concentrada en mi propia hambre que no me di cuenta cuando Emmet salió de la habitación dejándonos solos a mi y la joven que no paraba de temblar y susurras palabras incoherentes. Comencé a acercarme a ella como si un sediento se acerca a un chorro de agua, la joven se comenzó a alejar de mi, hasta que llego hasta una esquina, mis colmillos salieron por si solos, la ponzoña me ardía al igual que mi garganta, no pensé, no razone, no había nada mas que deseara mas que su sangre, podía olerla, era dulce y atrayente, seguro también sería refrescante.
Cuando al fin la tenia como quería en una esquina sin salida, y justo cuando mi boca se comenzó a dirigir a su vena del cuello fue cuando vi a la bella de hace dos años y medio, estaba en un la misma posición que ella, arrinconada en la misma esquina su mirada solo reflejaba temor, sus ojos cubiertos de lagrimas. Justo en ese momento fue cuando caí en cuenta de lo que estaba apunto de hacer, el peso de mis actos me llegaba hasta el cuello y me aleje de un brinco hasta el otro extremo de la habitación. No se como logre controlarme, lo único en lo que pensaba era en sangre y mas sangre, pero algo me detenía; algo m decía que no era lo correcto, si bebía de esa chica me terminaría de convertir en un de ellos, no no podía, algo me detenía, dirigí mi mirada hacia ella y le dije.
-No te hare daño, ahora sal de aquí.
Se levanto de inmediato y salió como alama que lleva el diablo de la habitación. Mi respiración era errática y dificultosa, no sabia que hacer comencé a desesperarme mucho,, demasiado diría yo. Comencé a romper cosas, quebré la cama, el armario, el sillón de terciopelo las paredes, todo absolutamente todo. Hasta que sentí cuando alguien abría la puerta y me abalancé sobre esa persona inmediatamente, cual fue mi sorpresa cuando me di cuenta que era Edward, entonces me aleje de el de inmediato, el tenia esa estúpida sonrisa en el rostro, lo mire con furia y le dije.
-¿Qué pretendes? Terminar con la poca humanidad que me queda.
El se levanto y comenzó a alisarle la ropa. Me miro detenidamente y me dijo.
-No trato de acabar con tu humanidad bella; esa ya se acabo, y tu tienes que alimentarte.. es asi de simple.
Eso me enfureció de sobremanera..
-No me alimentare de humano. Jamás entendiste.
El sonrió descaradamente y me dijo.
-¿Cómo pretendes alimentarte querida?.
Eso es verdad, no tenia ni la menor idea de que otra manera de alimentarme además de humanos. Solo tenia la certeza de que jamás me alimentaria de humanos, lo único que me quedaba era la certeza de que en mi vida tomaría sangre de humanos, esto no era lo que esperaba maldición. Lo mire y le dije.
-eso no lose pero… pero jamás beberé sangre de humanos entiéndeme.
Ya no sabia que decirle para que pudiera entender que al menos deseaba vivir con la conciencia tranquila, no pensaba vivir con la culpa de matar a un ser humano. Jamás eso terminaría por matar lo poco humano que me queda.
Edward me miraba detenidamente, como estudiándome, me sentía intimidada por esa mirada, a pesar de que ahora éramos iguales en especies no podía pensar en enfrentarme a el…. Al menos por el momento, ya que mi odio así el no disminuía por nada en ningún momento.
El decidió al fin hablar y me dijo.
-De acuerdo, no beberás sangre de humanos.
Eso le dio un respiro a mi alma,
-¿Y que beberé?
El me miro por un segundo antes de darse vuelta y dirigirse a hacia la puerta e indicarme que lo siguiera.
-Beberás sangre de animales.
Eso me sorprendió y me desconcertó por un momento me sentía mal por los animales, pero era preferible la muerte de ellos que la de algún sr humano. Lo mire mientras salíamos de la habitación; no podía negar que ahora que era una vampiresa podía mirar mucho mejor su cuerpo, si antes pensaba que era el ser mas hermoso del mundo ahora me quedaba corta, con mi vista mas agudizada podía admirar sus rostro mas perfecto de lo normal, y por un momento me vi pasando la eternidad al lado de alguien como el; pero como llego el sentimiento se fue. L a imagen de mis padres, los años en cautiverio, los golpes, las violaciones, todo me llego como una gran avalancha que me comenzó a cubrir hasta el cuello. Me detuve detrás de el analizando mi situación, viendo las posibilidades que ahora tenia, hasta que sentí que el se paro también y en menos de un segundo lo tenia frente a mi sujetándome los hombros con fuerza, el me miraba con la misma mirada de la ultima vez, esa mirada que me desconcertaba, esa mirada sin odio, pero esa mirada me asustaba mucho mas que los golpes y su ira su rostro se iba acercando al mío, intente alejarme de el pero cuando menos lo pensé tenia sus labios sobre los míos, moviéndose con exigencia y pidiéndome en silencio que le concediera permiso para que adentrara su boca; pero no podía, no podía corresponderle, esto me desconcertaba mucho, dentro de mi comencé a sentí como se formaban dos bandos, uno me decía que luchara hasta ser libre que aún no era demasiado tarde, el otro me decía que por mas que lo hiciera no podría huir, que le diera una oportunidad a Edward. Mi mente se convirtió en un remolino y no pude concentrarme en el beso que aún no quería corresponder. El pareció entender mi reacción y se separo de mí, me miro y sonrió ¿tristemente?
-tenemos toda la eternidad ¿no es así?
Me sujeto la mano con fuerza y comenzamos a correr hacia la salida, mi cuerpo se sentía como una flecha de la velocidad en la que íbamos, por un momento me sentí libre, por un momento llegue pensar que no tenia la mano de Edward prácticamente soldada a la mía. Por un momento me sentí libre y me permití sonreí. El me miro y también sonrió, aunque no supe porque lo hizo. No me di ni cuenta el momento en que llegamos a un bosque, mi mente solo se pudo concentrar en una cosa, sangre. Mi nariz comenzó a aspirar todo tipo de olores, desde los arboles, el lodo, el musgo, todo tipo de cosas, hasta que comencé a percibir un olor delicioso y embriagante, ni siquiera me puse a pensar, solo me guie hasta donde estaba ese olor y me tope con un puma que estaba bebiendo agua de un rio. No fue razón ni lógica, solo fue sed de sangre. Me abalance sobre el y clave mis colmillos en su cuello, mi mente se lleno de placer al sentir el sabor de la sangre descendiendo por mi garganta, cuando prácticamente deje el cuerpo inerte del puma completamente vacio en el suelo, me sentía satisfecha y mi cuerpo comenzó a sentir mucho placer, demasiado diría yo. No sabía lo que me pasaba. De repente me di cuenta que Edward me miraba desde el otro extremo del rio. Mi mente se cegó por un momento y corrí hacia el, y literalmente me abalance sobre el. Lo bese lo mordí lo lamí por todas parte, podía sentir su miembro palpitando en mi vientre, al instante me rompió toda la ropa dejándome desnuda ante el, por mi parte no perdí tiempo y le desgarré los pantalones y la camisola, comenzamos a besarnos y poco a poco nos fuimos acostando en el suelo. No sabia lo que me pasaba mi mente solo pensaba en sexo y sangre hasta que escuche a Edward hablar.
-No sabes cuanto he esperado esto.
Y con esas palabras su boca fue descendiendo hasta llegar a mis pechos, uno se lo metió a la boca y lo devoro como si fuera su dulce favorito, al otro le daba atención con su mano masajeándolo,
-Edward.. basta.. hazlo.
Lo sentí sonreí y decirme
-Dime bella, dime lo que quieres que te haga.
Lo sentí bajar mas hasta llegar a mi entrepierna y hundir su cabeza en ella, sentía su lengua jugar con mis pliegues, después metió dos dedos de golpe y sentí como mis jugos cubrían su rostro. No podía aguantar tanto placer cuando comenzó a chupar mi clítoris, cuando estaba a punto de venirme se levanto y me dijo.
-Dime que quieres bella y te lo daré todo.
Lo mire cegada por el placer y le dije.
-Tómame.
Y después de decir eso lo sentí entrar en mí de golpe. Sus embestidas fueron brutales y yo por mi parte me dedique disfrutar y moverme a al compas de sus movimientos.
No se cuanto tiempo pasamos teniendo sexo. Después de tener tantos orgasmos que perdí la cuenta el salió de mi y me tomo entre sus brazos y nos recostamos mirando el rio. De pronto escuche cuando me dijo.
-Te amo bella, te amo, te amo.
Mientras decía eso me abrazaba con más fuerza, y en ese momento mi término de volverse un caos, no sabia que hacer.
Lo que si sabía era que Edward comenzaba crear algo más que odio. Me odie al mismo tiempo en que comencé a sentir algo mas por el.
HEYY ... BUENO ESPERO QUE LES AYA GUSTADOO..
LOSQUIERE
MEMORIESCULLEN.
