Capítulo 10: Aliados

"Dos cabezas piensan mejor que una. Alianzas que pueden ser para bien o para mal. Intensiones escondidas, perjudiciales, necesarias. Planes que pueden cambiar hasta el mismo rumbo del universo."


Ya en el aire, montada de mi Staraptor, me dediqué a seguir a Alex y a su Charizard.

–Y entonces… ¿para qué vienes a Kanto, Stefany? – preguntó el chico, como queriendo evitar la incomodidad que lleva condigo un silencio profundo.

–Pues, vengo a entrenar. Voy a fortalecer a todo mi equipo y así derrotar a cualquier entrenador que se cruce en nuestro camino.

–Suena interesante. Yo no soy mucho de combatir, pero tengo un buen equipo con el vivo experiencias inolvidables.

La verdad no le estaba haciendo mucho caso al chico, me dedicaba a mirar el mundo debajo de mí. Había muchas rutas, muchos árboles, muchos pokémons con sus entrenadores. Cada minuto que pasaba era un minuto en el que quería explorar todo Kanto.

Pronto mi nombre sería conocido en esta región. Pronto lograré ser una de las mejores de aquí para ser la mejor de Teselia. Pronto tendré que enfrentarme con todos los líderes y por supuesto, pronto me enfrentaré a Red. Creo que mi meta principal sería demostrar que puedo ganarle al campeón. Por lo que pasó hoy, diría que es una gran persona. Tan especial…

–¿Cuánto falta para llegar a Ciudad Plateada?

–No mucho, ya estamos por llegar ¿por qué tanta impaciencia? – preguntó amenamente.

–Tengo ganas de explorar todo esto de una vez – dije señalando a mi alrededor con cuidado para que no se caigan Thunder ni mis maletas.

–No te adelantes. Hay tiempo para todo. Mejor hoy desempaca tus cosas y te quedas merodeando por la ciudad. Mi madre está muy emocionada con tu llegada, dice que ya tendrá una persona con quién hablar de cosas de mujeres…

–No soy mucho de esas cosas. Pero bueno.

–Pues te dejaré en la casa para que te instales y ya si quieres, luego te vas a mirar los alrededores, como dije antes.

–¿No me acompañarás? Soy nueva aquí ¿Recuerdas?

–Pues, tengo que ir a ver a alguien al Bosque Verde. Para la próxima ya seré tu guía. Prometo ser un buen anfitrión – sonrió – Mira, ya llegamos.

¿Bosque Verde? Red había dicho que también iría allí. Decidí dejar el tema allí por ahora, aunque sabía que ese lugar era el hogar natural de Thunder.

El chico señaló una casa con tejas rojas, ni tan grande ni tan pequeña. Aterrizamos cerca.

–Este será tu hogar, Stefany. Dispones de mi ayuda para lo que necesites. Te confieso que casi me olvido de recogerte hoy – se empezó a reír – estaba algo distraído. Pero al fin y al cabo me alegra que tengas muchas ganas de lograr tus metas.

Dejó a Charizard afuera. Yo regresé a su pokéball a Staraptor y cogí mis maletas. Thunder caminaba a mi lado. Nos dirigimos a la puerta de entrada. Alex tocó y una señora amablemente nos abrió, supuse rápidamente que era su madre.

–Aquí está Stefany, como prometí, sana y salva.

–¡Buenas tardes señora! – dije enérgicamente.

Ella me miró algo asombrada, todos dicen que soy el vivo retrato de mi madre. Me suele pasar seguido.

–Tú… eres idéntica a tu madre, querida. Bienvenida a Ciudad Plateada y por favor, llámame Patricia… Tampoco soy tan vieja… ¡Oh, tienes un pikachu también!

–Gusto en conocerla Patricia, este pequeño se llama Thunder.

–¡Pika!

Un beso en la mejilla de saludo, tengo que comportarme bien. Lo mínimo que tendría que hacer en este tipo de casos. Alex parecía con prisa.

–Bueno, ustedes tendrán mucho de qué conversar, así que las dejo… tengo que hacer unas cosas.

El chico de ojos cafés se aproximó al Charizard.

–¿Vas a ver a Yellow? – dijo su mamá en tono fastidioso.

–No molestes, madre. Mejor muéstrale la casa a Stefany. Ya hablaremos luego.

Diciendo esto alzó vuelo.

–¡Está bien Alex, no olvides invitarla a comer!

Me reí ligeramente del comentario. Madres. Te pueden fastidiar toda la vida, pero te aman. Daría cualquier cosa porque la mía esté aun conmigo. Pero debo mantener firmeza, una persona no vive de recuerdos. Una cosa me daba curiosidad… ¿había dicho Yellow? Juraría que ese nombre lo había escuchado en otra parte ¡Rayos! No logro acordarme…

–Ese niño anda rarísimo últimamente, tiene la cabeza en la Luna… Pero es una muy buena persona. Por cierto, pasa Stefany. Te mostraré la casa.

–Claro… Patricia. Por cierto, Alex me cae genial, se ve que es un gran chico.

–Sí, por cierto… él amablemente decidió darte su habitación para que te quedes allí.

–Está bien, ya le daré las gracias cuando regrese de ver a su… su… ¿esa chica es su novia?

Me intrigaba, solo un poco. En el tiempo que viva aquí debo ser amiga de Alex, así que no está de más que conozca un poco más de él. Además, ese nombre… Aun no recuerdo dónde lo escuché…

–Solo me ha contado que está enamorado de ella. Quería sacarle toda la información posible, pero los chicos de ahora se reservan todas las cosas que les pasa –dijo la mamá haciendo ademanes algo exagerados con la manos.

–Bueno, yo… aun no pienso en eso.

–Pronto lo harás, ya estás en edad de esas cosas.

Lo primero que vimos cuando entramos fue una sala. En ella había sofás, cuadros, estantes, una mesa de centro, una chimenea y una tele. Me fije que para el lado derecho estaba la cocina. Más allá había un pasillo que llevaba a unas escaleras. Las subimos. Yo cargaba una maleta y Patricia me ayudaba con la otra. Mi pequeño bolso lo llevaba Thunder.

–Pues bien, aquí estamos – dijo abriendo la puesta del cuarto.

Entramos. La habitación tenía la típica decoración que le pondría un adolescente. Por un lado la cama, por el otro un pequeño escritorio. Un clóset, una alfombra. Pósters de bandas, una guitarra, peluches correctamente embolsados para que no se ensucien. Un par de portarretratos, un espejo.

–Muchas gracias. En serio, les debo una grande por dejar que me quede por este tiempo.

–No te preocupes, lo hacemos con gusto. Sara fue mi mejor amiga, es lo menos que podría hacer por ella. Puedes desempacar tus cosas, que tu adorable pikachu te ayude. Yo estaré abajo por si necesitas algo.

–Pues…

–¿Qué pasa, querida?

Desde hace un buen rato me persigue la idea de que el Bosque Verde tiene algo extraño. Que dos personas te digan que van para allá casi al mismo tiempo es raro. Ya había leído algo acerca de ese lugar, pero no le encontraba nada inaudito.

–¿Puedo acomodar mis cosas luego? Lo que pasa es que necesito ir al "Bosque Verde", le prometí a Thunder que apenas llegáramos iríamos allí. Es su lugar de origen.

–No le veo problema, Stefany. Pero ¿Sabes cómo llegar?

–La verdad es que... no – dije algo desanimada.

–Pikachu – dijo Thunder mientras negaba con la cabeza.

–Es sencillo. Saliendo de aquí solo caminas de frente. Así de simple. Recuerda no volver tan tarde y si te pierdes, habla con las personas. En esta región todos nos ayudamos.

–Lo tendré en cuenta, ¡Vamos Thunder!

La señora nos acompañó a la puerta y nos volvió a decir cómo llegar al célebre "Bosque Verde".

No saqué a Staraptor esta vez, necesitaba descansar. Empezamos a caminar, se respiraba un aire diferente a mi región natal. Había algunas tiendas, niños jugando con sus pokémons y casas coloridas. Ya tendría tiempo de pasarme más detalladamente por allí.

Un camino estaba frente a nosotros.

–Por aquí debe ser ¿tú qué crees?

–¿Pika?

–¿Eh? ¿Qué pasa?

Me giré. Alguien se aproximaba corriendo hacia donde estábamos nosotros. Se me hacía familiar… Era Alex, pero ¿por qué corría? Mientras más se acercaba, más lo reconocía. Llevaba a un pikachu en los brazos, ha de ser el suyo. Se seguía acercando, su rostro tenía la expresión más decepcionante que he visto, estaba enojado y triste a la vez, suponía yo.

–¡Alex! – exclamé cuando lo tenía a tan solo unos metros.

–Stefany… ¿qué haces acá?

Thunder se quedó mirando a Ámbar… al parecer se sonreían entre sí. O a lo mejor era solo mi imaginación.

–Pues iba de camino al Bosque Verde junto con Thunder. Desde que lo mencionaste me dio curiosidad, además averigüé que es el lugar de origen de Thunder. Tu mamá me dio permiso de visitarlo ¿Por qué corrías y por qué estás con esa cara?

–Es una… larga historia.

–¿Tiene que ver con tu novia? ¿La que tu mamá mencionó?

–No quiero hablar de eso.

–¿Entonces si era tu novia? ¿Pero qué pasó?

–¡¿No entiendes que no quiero hablar de eso?!

–Lo siento, suelo ser muy entrometida. Sé que no somos amigos, pero puedes confiar en mí para cualquier cosa.

–Discúlpame tú a mí. Estoy son un shock emocional muy fuerte – dejó a Ámbar en el suelo y se llevó las manos a la cara – Todo iba tan bien…

No lo conocía mucho, apenas un diálogo de Carmín a Plateada. Pero ese chico necesitaba apoyo emocional. Aun no sabía por qué exactamente, pero quizá el habría hecho lo mismo por mí. Lo abracé. Era raro ver a un chico en esa situación.

Terminado este encuentro, empezó a hablar.

–¿En serio puedo confiar en ti?

–No soy muy buena en estos temas de noviazgos, pero puedes confiar en mí.

–¡Pika!

–¡Pika!

Caminamos de regreso a la casa. Los pikachus iban al frente.

–Todo comenzó hace ayer, una chica apareció en mi vida, su nombre es Yellow, Yellow del Bosque Verde.

¡Ya sé donde lo escuché! Red me había comentado de ella en el barco, dijo que era su mejor amiga y que tenían cosas que arreglar… Oh no, creo que a dónde va este asunto…

–Entonces, ¿te enamoraste de una chica en un día?

–No en un días, solo me bastaron unos pocos segundos para quedarme embobado por ella. Nos conocimos cuando hacía mi voluntariado en la guardería de la Ruta 3. Luego la acompañe a su casa. No dejé de pensar en ella en toda la noche, hasta le compré gomitas de azúcar.

–¿Gomitas de azúcar?

–¿Pika pi? – dijo Thunder.

–¡Pika pi! – dijo Ámbar.

–A ella le encantan, el punto es que hoy salí temprano de la guardería y le llevé pizza para almorzar. Ella me recibió en su casa, estuvimos conversando y de un momento a otro, actuábamos como si fuéramos algo más que amigos. Me acordé que tenía que recogerte, mi pikachu se quedó con ella. Una vez que te deje en casa, volví a su cabaña. Lo que vi me partió el alma, se estaba besando con un tipo, un tal Red… uno de gorra roja. Solo salí corriendo del lugar, con Ámbar en brazos.

Me quedé fría. Así que era eso lo que Red quería "arreglar" con Yellow…

–¿Te acuerdas que yo estaba acompañada de alguien cuando llegué a Ciudad Carmín?

–No, lo siento. No le tomé mucha importancia, tan solo vi a un chico de gorra roj… No me digas que…

–Conozco a Red o mejor dicho lo conocí hoy en el barco. No es una mala persona, él tenía planeado encontrarse con ella para solucionar unos asuntos. No pensé que se refería a eso.

–Yellow me comentó que uno de sus amigos llegaba hoy de Teselia, y que le iban a hacer una fiesta, quería evitar que fuera, pues sospechaba algo… Leí una carta que ese tal Red le envió, decía que cuando llegara tenía que hablar con ella. No pensé que la iría a buscar.

–Qué coincidencia ¿no?

–Demasiado. Pero estoy destrozado, mi ilusión se hizo añicos. Mi sueño llegó a su fin.

–¿En serio amas a esa chica?

–No dejo de pensar en ella.

–Umm… de casualidad ¿Sabes en dónde es la fiesta?

–Pues, debe ser en la casa de ese Red, de seguro le hacen una gran bienvenida.

–Bueno, tengo un plan.

Me divierte buscar soluciones rápidas a problemas difíciles. Es momento de ayudar. Hoy por ti, mañana por mí.

–Te escucho.

Los pikachu que estaban jugueteando, se detuvieron.

–Si quieres a esa chica en serio, no te puedes rendir. En primera, te digo que fue muy estúpido de tu parte salir corriendo del lugar. En segunda, te diré mi plan. Vayamos a buscar a Yellow a la casa de Red.

–¡¿Estás loca?!

–Vamos, yo te ayudaré.

–Pero ni siquiera sabemos dónde vive…

–Yo sí, vive en Pueblo Paleta.

–¿Cómo lo sabes?

–Me compre un libro sobre Kanto, ahí venía información del campeón.

–¿Campeón?

–¿No lo sabías? Red es el campeón de Kanto. Estuvo en Teselia representando a su región en el PWT. Partió de aquí hace unos dos años. Además tiene un pikachu llamado Pika.

–Genial, ahora resulta que es un gran entrenador…

–Tranquilo, lo solucionaremos ¿Te animas a seguir el plan? Será divertido, además estaremos en una fiesta.

–Tienes razón. Tengo que hacer todo lo posible para que esto no termine mal para mí.

Saqué mi Staraptor, me monté en el junto con mi pikachu.

–Pero, solo una cosa. No tengo ni idea de dónde está Pueblo Paleta – dije algo avergonzada.

Él sacó a su Charizard e hizo lo mismo que yo.

–Para eso estoy yo – sonrió – dije que sería tu guía.

Sonreí junto a él. La operación Yellow estaba a punto de comenzar. Pero ¿por qué lo estaba haciendo realmente?

Una imagen de un chico de cabello negro montado en un aerodactyl pasó por mi mente. No, no lo creo… yo no… puedo estar…

Entonces ¿había una intensión oculta en mí? Pero ni yo me había dado cuenta de eso. Creo que soy algo escéptica en esos temas. Recordé las palabras de la madre de Alex.

"Pronto lo harás, ya estás en edad de esas cosas"

Solo compartimos un viaje en barco, eso es todo… Yo solo quiero ayudar a Alex. Eso implica que tengo que hacer todo lo posible para separar a Yellow de Red. Quizá yo también salga ganando.